Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic escrito por la talentosa Nike Femme
Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.
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For an explanation of the chapter title/section headings, please see the end of the document.
Para una explicación del título/encabezados de este capítulo, por favor revisen el final del documento. (Nike Femme)
Full Circle
(Círculo Completo)
Capítulo 6: Tango de Salón (I)
I. Salida
La increíble visión con ese irritable comportamiento parada frente a él, Roy Mustang decidió aturdido, era indudablemente otro ejemplo de su reputación de que siempre estaba en lo cierto, y eso le estaba carcomiendo cierta delicada parte de su anatomía. Edward Elric ciertamente había regresado de cualquier más allá en donde había estado para matarlo por seducir a su hermano menor hacia la milicia. Una mitad de su cerebro le estaba sugiriendo huir a toda prisa, y al diablo con la dignidad, porque la ira del mayor de los Elric no conocía límites cuando se trataba de proteger a Alphonse. La otra mitad estaba ocupada en catalogar los cambios que se habían dado durante cuatro años en el joven que en ese momento lo miraba furioso.
Más alto, si bien una pizca por debajo de la estatura normal promedio. Más ancho, especialmente a la altura del pecho y hombros a juzgar por la forma cómo le colgaba la capa, pero aún así flaco y de contextura más larga, de líneas más finas que las de la dura constitución de Alphonse. El cabello del mismo tono dorado del trigo, brillando en estos momentos debido al sol y llevado en una baja y larga cola de caballo. Su rostro más delgado, haciendo que aquellos sorprendentes ojos sobresalieran aún más, y en cuanto a esos ojos… bueno… Roy realmente no estaba seguro de qué hacer con ellos. Eran cautelosos, con una desconfianza que se traicionaba a sí misma en las disipadas arrugas que irradiaban de sus extremos, y en la distante, mesurada mirada que tenía encuadraba a la suya. ¿Qué era lo que habían visto durante esos cuatro años en que habían estado en otro lugar? Bueno, este juego podía ser jugado por dos, y él siempre le había ganado a Edward en el juego de la paciencia. Puso su mejor sonrisa inescrutable – por la que Edward siempre acostumbraba a llamarlo 'Coronel Bastardo' – y esperó por una explicación.
Y esperó.
Y siguió esperando. Al y Havoc miraban de aquí a allá a los dos con algo de confusión. Finalmente Havoc le dio un codazo a Al. "No creo que ninguno de ellos vaya a echarse hacia atrás," murmuró desde un extremo de su boca, su cigarrillo medio mordido y casi olvidado curvándose en un ángulo casi absurdo. "Sabes que el General puede ser tan terco como el jefe."
Al rodó sus ojos, un hábito al que había caído bastante rápido desde la llegada de Auric. Dando un paso hacia delante, se aventuró a decir, "¿Podríamos quizás…continuar esto adentro? Estoy seguro de que la Capitán Hawkeye nos está esperando."
"Por supuesto. Excelente idea," estuvo de acuerdo Roy, su mirada aún fija sin titubear. "¿Después de usted?"
"Oh, no, yo insisto," fue la sardónica respuesta. "Después de todo, usted es el de mayor rango aquí." La imagen de Edward gesticulando cortésmente con un brazo, y de pronto Roy se quedó petrificado. Olvidando esta lucha de voluntades, extendió su brazo y le arrebató su mano derecha, recorriendo sus dedos con asombro. La mano era callosa, y cálida, e indudablemente de carne, así como el resto del brazo al que estaba adherido. "¿Le importaría?" dijo de improviso el dueño de aquel brazo, tirándolo lejos de su agarre. "Creo que es un poco apresurado, considerando que todavía no hemos tenido nuestra primera cita ¿no cree?"
Roy dio un paso hacia atrás, sorprendido. "¿Pero cómo?" fue la única cosa que su mente pudo pensar en preguntar.
Un encogimiento de hombros. "Tendrías que preguntarle al alquimista aquí," y sacudió su pulgar en el aire señalando a Al. "Yo no soy experto en esas cosas."
Y fue entonces que entró en cuenta. "Tú no eres Edward. Tú no eres Acero." E ignoró con determinación el dolor al interior de su pecho que estaba extinguiendo la pequeña llama de esperanza que se había permitido tener por un momento, y estuvo a punto de quedar totalmente deshecha cuando aquellos ojos dorados se sacudieron para buscar los suyos. Parecía que casi se estaban disculpando.
"No…exactamente."
Havoc estaba empezando a pensar que definitivamente debió haber hecho que Fury tomara su turno.
II. Caminada
"Realmente…este café está espantoso," dijo Auric, haciendo una mueca a la taza que reposaba sobre su pecho mientras yacía desparramado sobre el sofá de la oficina de Roy, sus piernas colgando de uno de los brazos. "¿Acaso la milicia no puede permitirse algo mejor?" Al le dio una gran mirada de sufrimiento y suspiró. "Bien, bien, me quedaré callado, no se preocupen. Y no, Coronel ¡no voy a volver a mirar las fotos de su hija!" Eso último fue anticipado ya que Maes Hughes se volvió a sentar en su silla todo enfadado.
Al se volteó hacia el General, quien se estaba sobando las sienes como si tratase de borrar de la memoria lo que Al le acababa de explicar. "Entonces. Para recapitular – Maes¿entiendes todo esto?" El fornido Coronel asintió. "Era el aniversario de la desaparición de Acero y tu retorno. Tú lo encontraste en las ruinas de la casa donde habías vivido cuando eras niño. Él no recuerda nada de su identidad o de su vida aquí. Y tú estás aquí con él porque Winry no te dejaría venir de ninguna otra forma."
Al consideró lo dicho. "Sí. Oh, y no se olvide eso de que su nombre es Auric y de sus habilidades como Guardián de la Puerta."
Se escuchó un gruñido desde las profundidades del sofá. "Al, yo confío en ti, pero ¿tienes que desperdigar todos mis secretos para que todo el mundo los conozcan?"
"Yo confío en el General Mustang y en el Coronel Hughes, Auric," dijo Al suavemente. "Ellos necesitan conocer toda la historia para que nos puedan ayudar, especialmente si eso va a consistir en ocultar ciertas partes de la verdad. Eso tú lo sabes bien." Miró hacia el otro lado de la habitación a su hermano-que-a-la-vez-no-era-su-hermano. A los dos hombres no se les escapaba que los ojos de Auric se suavizaban momentáneamente cuando se encontraban con los de Al. Parecía que existía una conversación silenciosa entre ellos, y luego finalmente el hombre de cabellos dorados se sentó, se enderezó y dejó su taza de café sobre una mesa a su costado. Contemplando sus pies, respiró profundamente, y luego volvió a levantar la mirada, el destello fingido había desaparecido de sus ojos y su rostro se había establecido en una actitud de interesada atención. Roy pensó desolado que Ed acostumbrada tener ese semblante cuando se había comprometido a que un curso de acciones se diera lugar, no importando las consecuencias.
"¿Qué más necesitan saber?"
Riza Hawkeye sabía que debía de concentrarse en la pila de papeles sobre su escritorio. Habían programas y formularios de solicitudes por llenar, ejercicios de entrenamiento que planear, procedimientos logísticos para trasladar hombres y provisiones, y todas las otras cosas importantes para conducir una guerra contenidas en las carpetas marrones dentro de su bandeja de entrada.
Oh, pero a quién estaba engañando, nadie en la oficina se podía concentrar. Primero había sido la noticia de otro intento de asesinato al Alquimista de Fuego. Y luego dicho objetivo había entrado estrepitosamente en su oficina, el rostro intenso y lúgubre, arrastrando con él al Coronel Hughes, a Alphonse Elric y a una figura encapuchada no identificada vestida con una capa verde. Al menos Alphonse había tenido la decencia de gesticular una silenciosa disculpa hacia ella antes de que el General hubiera cerrado la puerta de un portazo con una fuerza que no era necesaria. Ella había marchado determinantemente hacia la puerta y la había golpeado, sólo para encontrarse con su Comandante en Jefe mirándola fijamente luego de abrir la puerta. "No quiero ninguna interrupción, Capitán. Ninguna. ¿Está claro?"
"¿Y si es el Fuhrer, señor?" ella había preguntado, blandamente.
"Entonces déle mis más sinceros saludos – y tome el mensaje." Y nuevamente la puerta se había cerrado en su cara, pero no sin antes haber capturado un destello de cabello dorado al tiempo que el misterioso extraño – o extraña – se había quitado la capucha.
El ruido de suelas de botas rayando el marco de la puerta entró en su ensoñación y ella levantó la mirada para ver a Jean Havoc entrar tambaleándose y caer en su silla. "Rayos, eso sí que fue extraño. Realmente necesito un cigarrillo. Mejor que sea una cajetilla." Rebuscó en los bolsillos de su chaqueta que colgaba en el espaldar de su silla, luego levantó la mirada para encontrarse con el cañón del revólver de Hawkeye. "Oh, por el amor de…ya pues, Capitán ¡El General me dio órdenes específicas de no decir nada!"
Ella quitó el seguro del gatillo con su pulgar. "Empieza a hablar."
"De nuevo ¿cómo crees que llegaste aquí?" Roy preguntó en tono cansado. A tientas buscó su taza de café sobre su escritorio, y dudó si debía tomar de ella cuando se dio cuenta que hacía tiempo había alcanzado la temperatura ambiente, consideró brevemente chasquear los dedos para calentarla, luego decidió que no valía la pena el esfuerzo y se la tomó dejando pasar el café por su garganta. Diablos, de todos modos sólo lo estaba tomando por la cafeína.
"Como ya te dije, No.Lo.Sé." Auric se levantó y empezó a caminar de un lado a otro. "Yo no sé lo que esperaba lograr cuando conecté los dos extremos de la Puerta, sólo quería contener los efectos del contragolpe…sólo quería salvar a esa gente. Así la muerte de Alp tendría un propósito. Yo no esperaba terminar aquí, y tropezarme con mi identidad pre-Aleph."
"¿Qué?"
Auric nuevamente recorrió una mano por su cabello, despeinándolo aún más cuando mechones al azar salieron de su cola de caballo. Dándose cuenta de ello, hizo un sonido de frustración con su garganta y sacudió su cabeza liberándola de su lazo de cuero, permitiendo a la pesada cascada dorada caer sobre su espalda, ganándose un suspiro de alivio ante la liberación de la tensión. "Pre-Aleph. Es la vida que un Guardián tuvo antes de perder su memoria. El día que esto ocurre es tu Día Aleph. Aleph – el inicio."
Maes frunció el ceño. "Este Alp, el doble de Alphonse. Dijiste que había sido un Guardián por más tiempo que tú ¿no es cierto?" Auric asintió cansadamente, frotándose los ojos con la parte final de las palmas de sus manos. Todo parecía tan lejano y que había ocurrido hace tanto tiempo. ¿Cuánto había transcurrido desde su Día Aleph? Él había estado inconsciente por dos días según Alphonse, y luego aproximadamente un día despierto lidiando con todas las revelaciones de este nuevo mundo, y luego ellos habían llegado a Ciudad Central…¿cuatro días?.. ¿Eso era todo? Se contuvo un bostezo, y se frotó el pecho cuando una momentánea punzada de dolor se hizo sentir. Oh, lo que daría por una cama y algo de descanso. Estar inconsciente era justo lo que necesitaba.
"Auric," dijo Al suavemente. Y se dio cuenta que acababa de olvidar algo que Maes había preguntado.
"Lo siento. Sólo estoy endemoniadamente cansado. ¿Qué me dijiste?"
"¿Cuántos años más que tú había tenido Alp como Guardián?" Maes estaba garabateando en su cuaderno de apuntes.
"Oh…um…cuatro años quizás" Auric estaba empezando a sentirse mareado. Roy y Maes intercambiaron miradas.
"Entonces eso sería hace ocho años. Coincidiendo con…."
Al ya estaba siguiendo la línea de razonamiento de Maes. "Cuando perdí mi cuerpo. Yo morí…o al menos, lo habría estado si mi hermano no hubiese sacrificado su brazo derecho para fijarme a esa armadura con el sello se sangre." Frunció el ceño. "Entonces definitivamente existe algún tipo de conexión entre la habilidad de Auric para manipular Puertas y la Puerta de la Verdad. ¿Pero cuál?"
"Hey, imagínate si fuera cierto," Auric arrastró las palabras de forma perezosa. Por alguna razón la idea le pareció divertida, y empezó a soltar una risita, ignorando las miradas de alarma en los rostros de los otros hombres. "Puertas dondequiera que vaya…hey, sabías que le dije a Winry que daría mi brazo derecho por recordar a Al y a todos…ella se puso toda molesta conmigo…pero no sé por qué, ya lo había hecho antes ¿no?" Mareado, volvió a soltar una risita, y de pronto se dobló hacia delante tosiendo. Él puso sentir el sabor de la sangre en su boca mientras sus piernas cedían.
"¡Auric!" Al corrió a toda prisa hacia la bulto acurrucado sobre el piso, pero Roy le ganó y ya estaba recogiendo a Auric entre sus brazos. El rubio era sorprendentemente ligero para su tamaño, y se volvió obvio, cuando su capa cayó hacia atrás, que sus clavículas eran demasiado prominentes para alguien saludable. Avergonzado, Auric luchó brevemente contra el abrazo de Roy, luego se rindió, volteando su rostro lejos de Roy hacia Al en un intento por tranquilizar al joven.
"Estoy bien, Al, no te preocupes. Sólo estoy cansado. Te dije que el primer tren de la mañana me iba a matar."
"Una simple fatiga no te hace toser sangre," reprobó Roy con un amargo tono de voz, haciendo que Maes le dijera una aguda mirada. El pelinegro depositó a Auric cuidadosamente sobre el sofá y puso un par de cojines bajo su cabeza como soporte. "¿Hace cuánto que esto está ocurriendo?"
Auric le dio una mirada asesina, pero no se molestó en discutir la observación. El General tenía ojos agudos. El dolor en su pecho disminuyó mientras experimentalmente tomaba un par de profundas respiraciones. "Viene y se va. Desde la última Puerta. Pero no es nada – a juzgar por el color, ya no estoy sangrando, lo que significa que ésta debería de ser la última vez. Gajes del oficio." Hizo lo mejor para sonar indiferente, pero pudo ver que Al no estaba enteramente convencido. "Es un achaque común entre los Guardianes luego de gastar mucha energía en una Puerta, Al. Estaré bien después de descansar un poco." Al finalmente asintió y Auric cerró sus ojos aliviado.
"General," Maes interrumpió suavemente. "Quizás deberíamos permitir que nuestro huésped descanse. Estoy seguro que la Capitán Hawkeye está impaciente por empezar con la preparación de Alphonse Elric, después de todo, como voluntario, él necesitará obtener su certificación como Alquimista Estatal, y necesitamos darle sus documentos militares. Además yo debo de ir a chequear el progreso del Mayor Armstrong con el interrogatorio a los prisioneros."
"Yo no me preocuparía de eso último," murmuró Auric, sus ojos firmemente cerrados mientras se deslizaba acomodándose dentro de los cojines. Maes lo observó pensativo.
Roy se dirigió juiciosamente hacia la figura que yacía boca arriba. "¿Oh?.. ¿Dudas de las habilidades del Mayor Armstrong como interrogador?"
"No lo conozco, así que no lo puedo asegurar." Auric se contuvo un bostezo. "Disculpa. Pero es obvio que esos hombres que estuvieron detrás tuyo no eran militares comunes. Y no estaban locos por la ira – ellos estaban demasiado bien organizados. Por lo tanto o eran profesionales o eran algún tipo de servicio secreto paramilitar, y yo apuesto a esto último. En cuyo caso, probablemente ya deben de estar muertos por sus propias manos, y salvo que Armstrong se especialice en resucitar a los muertos – lo cual es, aparentemente, prohibido ya que es la razón por la que en primer lugar me metí en problemas durante mi pre-Aleph – no van a conseguir nada de ellos. Tienes enemigos poderosos, Mustang. Pero eso tú eso ya lo sabías¿verdad?" Auric se acurrucó aún más profundamente en el sofá, envolviéndose con su capa. "Ahora, si ya terminaron con sus pequeñas pruebas de razonamiento, realmente me gustaría dormir un poco."
Maes negó con su cabeza, una leve sonrisa en su rostro. "Si vas a seguir rondando por aquí, Auric, podrías considerar venir a trabajar para Investigaciones en Inteligencia Militar. Es seguro que tienes aptitud para ello."
"No te ofendas, pero Inteligencia Militar es un oxímoron (1)," replicó Auric sin abrir los ojos, a pesar que la sonrisa que se dibujaba en sus labios removió la mayor parte del aguijón. "Tú eres el que deberías considerar un cambio de carrera, Maes. Eres demasiado perceptivo para ser el perro guardián de los militares."
"Ah, pero esa es una aseveración incompleta. Realmente, Auric. Estoy decepcionado," bromeó Maes, a pesar que sus ojos estaban serios. "Yo podré ser un perro guardián, pero la pregunta correcta es ¿quién es mi verdadero amo?"
"Maes…" La voz de Roy mantuvo un tono de advertencia.
"Sí, General." Hughes giró y se dirigió hacia la puerta. "Vamos, Alphonse, veamos si te podemos conseguir la ropa y el equipo adecuados ¿eh?"
Al vaciló, mirando a Auric con una expresión consternada. "Auric…." 'Hermano', a Roy le pareció escuchar el apagado eco de una voz más joven.
Con un esfuerzo, Auric abrió los ojos y sonrió a Al somnoliento. "Estaré aquí cuando hayas terminado, Al. Lo prometo. Esto es, si al gran General Mustang no le importa que ocupe su sofá durante las próximas horas."
Roy se movió involuntariamente. "Sólo no te desangres sobre él. Te enviaría a la enfermería para que te revisen, pero eso traería consigo demasiadas preguntas. Ve con Hughes para ver a la Capitán Hawkeye, Alphonse. Dile que te estoy asignando tu antigua habitación para agilizar el papeleo mientras ella ve qué es lo necesario para el resto de tu solicitud de admisión. Acer…Auric debería quedarse aquí hasta que yo pueda planearle una historia encubierta. Pero ya encontraré la manera de de asignarlo a tu litera tan pronto como me sea posible." 'Y lo voy a estar vigilando', decía su mirada.
La gratitud en los ojos de Al eran todas las gracias que él necesitaba. "Sí, señor. Descansa, Auric, Te veo luego ¿está bien?"
"Mm. No te olvides de llamar a Winry," murmuró Auric al tiempo que Al cerraba silenciosamente la puerta de la oficina. Él se volteó y se acurrucó, su cabello cayéndole sobre el rostro mientras enterraba su cabeza dentro de los cojines. Su respiración se niveló mientras se relajaba, y lo último que su mente consciente registró con imperceptible sorpresa antes de deslizarse grácilmente en la bendita oscuridad fue una cálida y seca mano que olía como a una limpia llama que le retiraba los mechones del rostro mientras un suave beso presionaba su sien.
Nota de la Autora:
Tango de Salon: A way of dancing tango characterized by slow measured moves, with the emphasis on precision and elegance. The dancing couple remains at a "proper" distance from each other, i.e., their bodies are not in a close embrace.
Though it means "exit," the salida marks the beginning of the dance or movement, and is derived from "Salimos a bailar?" or the invitation, "Shall we (go out to the dance floor and) dance?"
The leader leads the follower in the caminada, or "tango walk" to the cross-step, known as cruzada or trabada.
Tango de Salón: Una forma de bailar tango caracterizada por movimientos lentos y medidos, con énfasis en la precisión y la elegancia. La pareja danzante se mantiene a una distancia "apropiada" el uno del otro, por ejemplo, sus cuerpos no se encuentran en un íntimo abrazo.
A pesar de lo que significa, la salida marca el inicio del baile o movimiento, y es derivada del "¿Salimos a bailar?" o invitación.
El que lidera, guía a su seguidor durante la caminada hacia el paso cruzado, conocido como 'cruzada' o 'trabada'.
Nota de la Traductora:
(1) Oxímoron: Consiste en armonizar dos conceptos opuestos en una sola expresión, formando así un tercer concepto que dependerá de la interpretación del lector, y que toma siempre un nuevo sentido.
En este caso, Nike Femme junta Inteligencia y Militar como opuestos… saquen ustedes sus propias conclusiones…
Fuente: mi siempre amiga Wikipedia.
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