Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic escrito por la talentosa Nike Femme

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

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For an explanation of the chapter title/section headings, please see the end of the document.

Para una explicación del título/encabezados de este capítulo, por favor revisen el final del documento. (Nike Femme)


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 7: Tango de Salón II

III. Trabada

Riza Hawkeye levantó con alivio la mirada al momento en que su Comandante en Jefe emergía de su oficina. Fury y Havoc hacía tiempo que habían salido de la oficina para irse a tomar hasta quedar bien, bien borrachos. Afortunadamente, como pasaba con la mayoría del personal de Mustang, el alcohol tenía el efecto atípico de volverlos una tumba, especialmente en lo concerniente al General. Lo cual probablemente era la razón por la que ella les había alentado en sus intenciones.

"He tramitado la mayor parte de la documentación de Alphonse, señor," le informó seriamente. Él la miró sorprendido, notando recién que ella todavía se encontraba allí. El agotamiento merodeaba en las sombras oscuras debajo de los oscuros ojos y en la delgada y forzada línea de su boca. "Además pude armar un horario de exámenes, para mañana en la mañana. Alphonse dice que va a estar listo. Pero con sus habilidades, eso será sólo una simple formalidad." Un extremo de su boca se arqueó. "Será curioso tener que hacerle un saludo militar después de mañana. No que Alphonse alguna vez haya soñado con tener un rango – en ese sentido es bastante parecido a Edward. Él quería ver a su hermano antes de ir a acostarse, pero lo persuadí para que se vaya a descansar."

"Gracias, Capitán." Su Comandante en Jefe elevó una cansada ceja. "Asumo que el Coronel Hughes y Alphonse la pusieron al tanto sobre el status de nuestro… huésped."

"Lo que ellos no me informaron, se encargó el Teniente Havoc, señor," ella aseguró, su mano bajó significativamente hacia la culata de su revólver. Él sonrió ligeramente, pero no le preguntó los pormenores. "Oh, y el Coronel Hughes me dijo que le diga, 'El muchacho dio justo en el clavo,' acerca de sus cuasi-asesinos, señor. Se envenenaron cuando hubo cambio de guardia. Pareciera que las cosas están alcanzando un punto crítico." Dijo ella con vacilación. "Señor…no es que el tenerlo de vuelta no sea maravilloso… pero el momento complica las cosas. Especialmente si él no recuerda quién es…digo… fue."

Roy asintió distraídamente. "Lo sé." Esquivó la mirada, sus hombros cayéndosele fraccionadamente. Ella estuvo a punto de sujetar su brazo, pero se contuvo a tiempo ya que él le retornó la mirada. "Voy a marcharme a mis habitaciones para pegarme un duchazo y cambiarme de ropas, Capitán. Sé que es tarde, pero ¿podría quedarse y vigilarlo hasta mi regreso?"

Ella estaba abriendo su boca para asentir cuando una somnolienta y áspera voz la interrumpió. "Si eso quiere decir una ducha caliente, voy contigo." La silueta de Auric se encontraba parada en la puerta, reclinada contra su marco mientras se sobaba sus oscurecidos ojos somnolientos. La tenue luz de la lámpara del escritorio de Roy alumbraba seductoramente el encrespado halo de cabello desordenado por el sueño, pensó Riza asombrada, sintiendo un leve calor surgiéndole en sus mejillas mientras su mente luchaba para dar el salto entre el muchacho que recordaba y el muy atractivo hombre parado ante ella. Ella desvió su mirada y la puso sobre su Comandante en Jefe justo a tiempo para captar una curiosa mirada revoloteando sobre su rostro antes de que una más conocida máscara se proyectara sobre sus facciones.

"Oh, Auric, no tenía idea de que estuvieras interesado," dijo Roy seductoramente. "Me siento halagado, pero ¿no crees que es un poquito… apresurado, considerando que todavía no hemos tenido nuestra primera cita? Y podría no ser una buena idea el…exigirte físicamente dada tu condición actual." Riza cerró sus ojos y se preparó para la explosión del volátil rubio. Algunas cosas nunca cambiarían….

La explosión nunca llegó.

En vez de eso, Auric sonrió, una lenta, perezosa sonrisa que curvó los extremos de sus labios en una forma casi predatoria. Sus ojos recorrieron descaradamente la fisonomía del General como si estuviera tomando inventario de su físico, deteniéndose burlonamente en áreas que hizo que Riza se sonrojara aún más, mortificada. Cuando finalmente respondió, fue en un tono de áspero barítono que hizo que a ella se le enroscaran los pies. "No te preocupes, anciano. Yo te trataría con clemencia. Al menos al inicio. Y si todavía piensas que puedes conmigo después de eso, pues…" y dejó que la frase se corte sugestivamente.

Riza se apartó al tiempo que Auric pasaba lentamente y sin prisa por su escritorio y salía por la puerta. Ella miró a su Comandante en Jefe, quien se mostraba igual de asombrado. Luego sus miradas se encontraron, y ella negó su cabeza lentamente. "No se preocupe, señor…esto…um…nunca pasó." Él asintió con igual lentitud.

"Bueno, vamos," suspiró Auric, asomando de pronto su cabeza dentro de la habitación. "Realmente quiero esa ducha. Y algo de comida. Y luego necesito más tiempo en la cama. La compartimos – si realmente estás listo para eso – o si no..." Sus ojos brillaron maliciosamente.

Roy se mordió el comentario ante la mofa y permaneció en silencio. Riza volvió a negar con la cabeza. Algunas cosas nunca cambiarían…y, ella tomó nota, algunas cosas sí.

Él ya no era un niño.


IV. Resolución

"Yo que tú tendría cuidado con eso," dijo suavemente Auric desde la puerta. Roy se sobresaltó. Había estado tocando una de las dagas que cuidadosamente reposaban sobre la estrecha litera que Auric se había apropiado. A pesar de su rango, Roy prefería mantener sus habitaciones en el Cuartel General de una manera bastante Espartana. Literas comunes que se repartían a cualquier soldado arrimadas contra la pared, una desordenada mesa de escritorio, un clóset y una cómoda. La única evidencia de jerarquía y privilegio para tener comodidades era la pequeña cocina con su par de hornillas a gas, y la pequeña salita con un par de sillones cerca a la chimenea. Él usaba las duchas que se encontraban al final del pasillo, las cuales estaban nominalmente disponibles para todos los oficiales, pero en la práctica, era más o menos un baño privado ya que la mayoría de los oficiales preferían evitar al notorio Alquimista de Fuego. A pesar de que no había hecho nada recientemente…bueno, estaba el caso de ese fastidioso Teniente-Coronel que lo había mirado con malicia muy seguido alguna vez ¡pero eso había sido hace un buen tiempo atrás! Y su bigote ya le había crecido de nuevo. Finalmente.

Auric entró silenciosamente a la habitación, sacudiendo vigorosamente su húmedo cabello. "Algunas personas mantienen redondas las medias puntas de sus sais (1), pero yo prefiero un corte octogonal aún si eso lo deteriora fácilmente. Mayor daño al momento del impacto," añadió cínicamente. "Pero los bordes y las puntas son afilados, no te vayas a cortar. Eso podría hacer que no puedas chasquear tus dedos, y yo no tengo tiempo ni deseos de andar por ahí vigilando tu escondite."

Roy colocó el sai al lado de los otros dos. "¿Por qué tres?" preguntó interesado. Mientras se sentía bastante confiado en su habilidad para poder defenderse a sí mismo, tenía que admitir que su abrumador enfoque en perfeccionar sus habilidades alquímicas había significado que no hubiera sido posible pasar mucho tiempo practicando en las artes marciales. Su primer Comandante en Jefe había gruñido, "Si ellos logran llegar cerca de ti, Mustang, entonces significa que te has equivocado y probablemente te mereces lo que te va a pasar a continuación," pero aún así encontraba esa práctica interesante.

"Uno para lanzar, dos para el hombre-a-hombre," replicó Auric, su rostro emergiendo de las profundidades del una verde toalla militar. Sin darse prisa, recogió uno de los sais, suavemente le dio vuelta en su mano y lo lanzó hacia la madera del marco de la puerta, en donde se incrustó obedientemente. "Son armas defensivas muy útiles. Alp prefería el bo (2), pero ¿alguna vez has intentado ocultártelo en el cuerpo?" Dio un resoplido mientras se colocaba sobre su cabeza una camiseta de cuello redondo que había tomado prestada de Mustang.

"No puedo decir que lo haya hecho," Roy se apartó de la litera. "¿Te gustaría comer algo? Tengo sopa y algo que los militares dicen que es pollo, y otra cosa que dicen que es carne."

Auric se encogió de hombros. "La sopa está bien. Gracias."

Roy hurgó buscando el abridor de latas y luego se ocupó de calentar la sopa. Auric lo observaba a través de sus ojos casi cerrados. Finalmente, el rubio habló. "Te estás preguntando cómo puedo discutir de todo esto de una manera tan casual cuando Ed nunca lo habría hecho ¿no es cierto?"

"Ahora que lo mencionas, sí," Roy estaba concentrado en verter la sopa en dos tazas que había sacado. "Tu actitud hacia la lucha, asesinato y muerte es ciertamente diferente."

"¿Y eso viene del hombre conocido como uno de los 'héroes' de la guerra civil de Ishbal? Al y Winry me contaron lo que hiciste."

Roy levantó de pronto su cabeza, y sus ojos eran destellantes y fríos como la muerte. "Yo estaba cumpliendo órdenes.Y …me arrepiento de muchas de las cosas que tuve que hacer."

"Ahí está tu respuesta," fue la contestación. "Deber y sobrevivencia son poderosos motivadores. Yo hice lo que tenía que hacer para cumplir con mis responsabilidades de Guardián para con el Gremio." Ambos hombres fijaron sus miradas en un enfrentamiento de temperamentos y voluntades, pero luego Auric rió entre dientes arrepentido y desvió la mirada. "Te dejaré ganar por esta vez, ya que yo gané la ronda anterior. Además, ése fue un golpe bajo. Lo siento."

Su oponente parpadeó. "¿Sabes que creo que es la primera vez que me dices eso?"

Auric levantó una ceja mientras aceptaba la taza de sopa. "Bueno, tú no me conoces por mucho tiempo. No puedo hablar por Ed. Pero soy mayor de lo que era él ¿y acaso la madurez no llega con la edad? No que eso se muestre en tu caso, por cierto," y ágilmente esquivó una pequeña llamarada que provino desde la cocina a gas. "¡Hey, sin alquimia! No querrás verme teletransportándome por toda la habitación ¿verdad?"

Roy sonrió maliciosamente, lanzando su guante hacia un lado, el cual cayó suavemente sobre el otro sillón. Ellos se quedaron sentados en camaradería, bebiendo de sus tazas. Las flamas de la chimenea se estaban extinguiendo antes que el mayor de los dos rompiera el silencio. "¿Por qué todavía no has intentado usar la alquimia?"

"No necesito intentarlo." La respuesta fue tajante.

"¿Oh?"

"No funcionaría." Auric cerró su boca y evitó mirar a Roy. Su cuerpo estaba súbitamente tenso, como si quisiera huir.

"Alphonse dice que tú ni siquiera vas a mirar un círculo de transmutación. Entonces ¿Cómo sabes que no funcionaría?"

"Simplemente no funcionaría. No recuerdo nada sobre mi vida aquí, entonces ¿por qué debería?"

Los ojos de Roy se entrecerraron. "Primero que nada, la habilidad alquímica es innata, por lo tanto dudo que importe si no tienes memoria. Y segundo, tú sí recuerdas ciertas cosas que fueron importantes para ti, como lo prueba tu diario." Y omitió mencionar el curioso hecho de que él había aparecido en los sueños de Auric. "Al menos échale un vistazo a alguno de los círculos más comunes, ellos podrían refrescarte la memoria. Y ve si puedes usarlos – ellos te pueden venir bien para defenderte…."

"Ya te dije ¡No los necesito! Puedo cuidar de mí y de Al sin necesidad de la alquimia," gruñó Auric, levantándose de un salto y dirigiéndose hacia la cocina, aparentemente para enjuagar su taza. Se inclinó fuertemente contra el lavadero, manteniendo su espalda determinantemente hacia Roy.

Roy lo siguió, impasivo. "¿A qué le tienes miedo, Auric?"

"¡Yo no tengo miedo!" Auric se volteó para enfrentarlo, sus manos apretadas en puños a sus costados. "Yo sólo…no va a funcionar, entonces ¿para qué molestarme?" En esos momentos todo su cuerpo se sacudía. "¿No puedes acaso simplemente dejarme en paz?"

"¿Tienes miedo de que no vaya a funcionar… o de que sí funcione?" lo retó Roy. "Tú no lo sabes ¿verdad? Y ésa es la razón por la que estás huyendo."

"¡Yo no estoy huyendo!" Los ojos de Auric ardían indignados.

Roy suspiró. "Entonces háblame, Auric. Ayúdame a entender. No puedo ayudarlos a ti y a Alphonse si no confías en mí." Déjà vu, pensó en cansado asombro. Este Elric definitivamente tenía problemas de confianza. Se alejó, dándole a Auric algo de espacio. "Aunque no lo creas, me preocupo por ambos. Yo también quiero que Alphonse esté a salvo, al menos tenemos en eso el mismo objetivo."

Auric tragó saliva. De pronto aparentó ser bastante más joven. Sus siguientes palabras, sin embargo, pulverizaron esa ilusión. "¿Tienes whiskey?"


Roy sirvió otro generoso trago de whiskey para el todavía conmocionado Auric. El primer trago había desaparecido inmediatamente, y ello había parecido calmar el súbito ataque de nervios del Guardián, por lo que Roy esperaba que el segundo lo prepare lo suficiente para hablar sobre lo que lo estaba molestando. El color estaba encendido en el rostro de Auric, pero Roy no podía asegurar si era estrés, o el calor del fuego, o los efectos del whiskey. Aún así, era mucho mejor que la cenicienta palidez de hace unos minutos atrás.

"En cuanto veo un círculo de transmutación – ¡cualquier círculo! – algo en mí parece reconocerlo," dijo abruptamente Auric. Él todavía no se encontraba con la mirada de Roy, y sus dedos apretaban tan fuerte su vaso que Roy estaba preocupado de que pudiera hacerlo añicos, pero al menos su quijada parecía habérsele destrabado. "Es como un cosquilleo en lo más recóndito de mi consciencia, como cuando conoces algo pero no te acuerdas cómo se llama."

"Y estoy…asustado. ¿Que pasará si intento activarlo y no funciona? Todos quieren que yo sea Edward Elric. ¿Pero, y si no lo soy?.. ¿Y si la parte de mí que era él murió en algún lugar?.. ¿Sabes lo que se sentirá ver la desilusión en los rostros de la gente cuando se den cuenta de que no soy Ed?.. ¿Que no los recuerdo?" Roy se sobresaltó sintiéndose culpable.

"Pero ¿y si lo intento y logro activarlo?.. ¿Y si recuerdo? Hay una parte de mí que me grita que no debería saber lo que es un círculo de transmutación, mucho menos cómo usarlo. Pienso que es una parte de mí que tiene miedo de morir. Porque si yo recordara…si Ed regresara…¿qué pasaría conmigo?..¿Qué pasaría con Auric?"

Auric finalmente giró su cabeza y miró a Roy. "Resulta gracioso, porque Al dijo que estaba tomando todo esto bastante bien. Los Guardianes tienen la reputación de tomarlo todo con calma, porque si no tienes miedo de morir ¿qué otra cosa de importancia tendrías que perder? Pero esto es diferente. No tengo miedo de morir actuando como yo. Sino a desvanecerme de la existencia porque se suponía que tú nunca debiste existir… eso es diferente."

"Sabes, puede que eso no suceda," dijo Roy suavemente. "Maes hizo algunas averiguaciones con un par de psicólogos. A veces los recuerdos regresan gradualmente, y se integran a la nueva personalidad. Y a veces los recuerdos nunca regresan – pero eso no significa que tú no puedes volver a aprender lo que perdiste, o a reconstruir relaciones. Al y Winry ya te han aceptado, Auric, como una persona independiente de Ed, a pesar de que ellos aún lo extrañan. Dales tiempo."

"Pero puede que sí suceda," dijo Auric con la voz quebrantada. "Y para serte franco, la alternativa tampoco es tan atractiva. ¿Cómo te gustaría tratar de vivir cada día sabiendo que oculto en las profundidades de los ojos de la gente, gente cuya opinión te importa, existe una persistente tristeza de que tú no eres la otra persona? Mi existencia es tanto de acusación como de disculpa, y francamente, ya se está volviendo vieja." Su rostro era desolador. "Esa es la razón por la que no puedo hablar de esto con Al. Él ya se siente culpable por sentirse de esa manera. Y no lo puedo culpar. Pero tampoco es algo tan fácil con qué vivir."

La mente de Roy recorrió varias respuestas apropiadas para que él entienda. 'No, demasiado condescendiente. Esa sería demasiado común. Y si…no, demasiado arrogante. Oh cielos.' Auric lo miraba expectante. "Lo siento," Roy lanzó sus brazos hacia arriba en exasperación. "Honestamente no puedo pensar en una sabia y madura cosa que decirte que te suba el ánimo. Excepto de que no, no puedo imaginarme viviendo de esa manera. Y de que toda esta situación, para serte sincero, apesta."

Auric cerró sus ojos. Roy lo observó preocupado. Luego una pequeña risa por lo bajo emergió de los labios de Auric. Luego se tornó en una risita infantil, y luego en una carcajada a voz en cuello que bien parecía provenir de alguna parte bastante profunda de su ser. Era contagiosa, y Roy se encontró colapsando en el sillón opuesto, mientras se entregaba a esa dulce histeria. Cada vez que uno de los dos paraba, el otro lo miraba y resoplaba, "¡Esto apesta!" enviándolos a ambos de nuevo a un vendaval de risas. La liberación de la tensión era palpable, y, Roy pensó perezosamente, inevitable dado los eventos del día transcurrido. Se resbaló relajado en su asiento, sintiendo un calor reconfortante recorriéndole por todo su cuerpo mientras vertía las últimas gotas ámbares en su garganta. Auric balbuceó nuevamente, algo que sonaba como, "bienvenido a mi vida," luego finalmente pareció calmarse, a pesar que sus labios todavía se movían inconscientemente. Miró de frente hacia donde estaba Roy con una mezcla de resignación y curiosidad.

"¿Tienes una tiza?"


Auric contempló aprensivamente el círculo de transmutación que Roy había dibujado sobre el piso de madera. Roy se puso de pie, quitándose ligeramente el polvo de las manos. "Ahí lo tienes. Un círculo simple para comenzar. Ni siquiera es una transmutación, sólo un simple cambio de estado." Colocó un vaso medio lleno en el centro del círculo. "En un estado líquido: agua." Se volvió a arrodillar y tocó el círculo levemente con ambas manos, la energía crepitando brevemente alrededor del vaso. "Un cambio en el nivel de energía: hielo. Y de vuelta otra vez." Le ofreció la tiza. "Ahora inténtalo tú. He visto que la mayoría de personas encuentran más fácil el activar un círculo que ellos mismos han dibujado." Sus dedos eran cálidos, polvorientos y secos al momento que se rozaron levemente con los de Auric, dejando que el pedazo de tiza cayera en su palma abierta. "Continúa."

Auric vaciló, haciendo rodar la tiza sobre su mano. Roy esperó, inmóvil. El rubio se mordió el labio por un momento, antes de calmarse y dirigirse con determinación, dibujando un nítido y pulcro círculo al primer intento. Echó brevemente una ojeada al círculo de Roy como referencia, luego llenó rápidamente el resto del círculo de transmutación con firmes y decisivos trazos. Roy levantó sus cejas silenciosamente y movió el vaso hacia el nuevo círculo. "Bien. Ahora sólo relájate y concéntrate. Todo esto sólo se refiere a ser sensible a los flujos de energía." Dudoso, Auric miró el círculo, luego imitó los movimientos que Roy había hecho anteriormente.

Nada pasó.

"Bueno pues, creo que eso es todo," anunció Auric en una forma un poquito demasiado efusiva para el gusto de Roy, mientras se empezaba a levantar del piso. Una mano en su hombro lo empujó de nuevo hacia abajo. "¿Qué?"

Roy lo miró. "¿Eso es todo?"

"¿Y qué más esperabas?" respondió Auric irritado, sacudiendo la mano de Roy con más fuerza de la necesaria.

"Yo esperaba que hagas un esfuerzo razonable, Guardián de la Puerta," Roy lo retó fríamente, recurriendo a todos sus años de experiencia militar para condensar desilusión, furia y compasión dentro de la mirada que generalmente se reservaba para soldados testarudos. Una chispa se alzó en los ojos de Auric ante el uso de su título y su mirada se levantó lentamente para encontrarse con la de Roy. "Es algo muy parecido a lo que haces, de acuerdo a lo que me has dicho," Roy añadió, ya no tan cruelmente.

"Quizás sea que simplemente no quiero hacerlo." El rostro de Auric se mostró en una obstinada expresión que le resultó bastante familiar a Roy.

"No hubieras dibujado el círculo si no hubieras querido hacerlo," le rebatió Roy con dureza. "Pero bueno, te daré una alternativa. Puedes escoger alejarte de aquí, en este mismo instante, lejos de este lugar, de Al, de toda la gente que te conoció y te quiere conocer de nuevo. O puedes quedarte, y confiar en mí, y cuidar de Al como prometiste. Es tu decisión, Auric. Dijiste que tenías la edad suficiente como para ya haber madurado. Pruébalo."

El objeto de su irrisión dijo entre dientes. "No seas condescendiente conmigo, hijo de perra."

Roy sonrió maliciosamente. "No hagas que lo sea."

Auric miró con añoranza hacia la puerta. 'Ten cuidado con lo que deseas,' pensó amargamente. Él se había despertado en su Día Aleph queriendo recordar quién y qué había sido anteriormente, y ahora lo estaba enfrentando con creces. Tan cercano, tan fácil resultaba simplemente recoger sus pocas pertenencias y escaparse y alejarse de toda esta locura. Hacia dónde, él no lo sabía, sólo lejos. De preferencia hacia un lugar en donde el universo quiera darle un respiro, en donde no tenga que elegir algo que signifique el terminar reducido a la vida o la muerte. Un tronco cayó dentro de la chimenea, elevando un silbido de chispas y cenizas, y sus ojos fueron atraídos hacia las moribundas brasas de la chimenea. También había habido fuego y cenizas, durante la última Puerta. Y Alp. Su amigo. Su hermano en más de un sentido. Él lo había dejado atrás, muerto en ese otro mundo, y lo había encontrado aquí de nuevo, en Al. Una línea de una antigua balada de los Guardianes flotó a través de su mente y suspiró. Realmente no tenía nada que elegir en este caso. "Veamos si el fénix se puede levantar," murmuró suavemente por lo bajo mientras volvía su atención hacia el círculo. Sintió a Roy moviéndose detrás de él, pero todo eso se desvaneció dentro de una sombría oscuridad en cuanto se interiorizó a sí mismo y abrió su ser para sentir… Él pensó distraídamente: un círculo es meramente un instrumento de apoyo para ayudar a concentrar energías, así como lo eran las cuentas ámbares… concéntrate en ello y en lo que quieres que ocurra… conéctate tú mismo a la tierra….

Su mano se deslizó hacia el círculo de transmutación, pero no llegó a tocar el contorno dibujado en tiza. Roy observó fascinado cómo Auric inclinaba su cabeza dorada sobre el círculo. Pudo sentir el aire empezando a canturrear con una energía alquímica a una escala que parecía ser demasiado grande como para emerger de un círculo tan pequeño, y se preparó para pescar a Auric en caso de que algo saliera mal. Pero de pronto, las energías parecieron juntarse y concentrarse en las manos de Auric, precipitándose luego hacia adelante tan súbitamente que parecían dejar un vacío en su estela, y luego Auric elevó su cabeza, sonriendo suavemente mientras acariciaba el aire alrededor del vaso, el cual se retorcía y formaba una figura diferente, alargándose hasta volverse un estrecho jarrón y el agua también estaba cambiando de forma, surgiendo por encima del borde del vaso y cristalizándose en la forma de una solitaria rosa de color rojo sangre.

Roy dejó escapar la respiración que no se había dado cuenta había estado aguantando. "Vas a la cabeza de la clase," dijo suavemente. "Transmutación al primer intento. Y ni siquiera tocaste el círculo."

"No tenía que hacerlo," los ojos de Auric eran grandes y luminosos. "Eso sólo ayuda a la concentración, creo. Ed tampoco lo tocaba ¿no es cierto?"


Nota de la Autora:

Tango de Salon: A way of dancing tango characterized by slow measured moves, with the emphasis on precision and elegance. The dancing couple remains at a "proper" distance from each other, i.e., their bodies are not in a close embrace.
The leader leads the follower in the caminada, or "tango walk" to the cross-step, known as cruzada or trabada.
Beats six, seven, and eight are the resolución or ending.

Tango de Salón: Una forma de bailar tango caracterizada por movimientos lentos y medidos, con énfasis en la precisión y la elegancia. La pareja danzante se mantiene a una distancia "apropiada" el uno del otro, por ejemplo, sus cuerpos no se encuentran en un íntimo abrazo.
El que lidera, guía a su seguidor durante la caminada hacia el paso cruzado, conocido como 'cruzada' o 'trabada'.
Los compases seis, siete y ocho son la resolución o final.

Nota de la Traductora:

(1) Sai: El sai es una arma de origen Okinawense. Su forma básica es la de una daga sin filo pero con una aguda punta, con dos largas protecciones laterales ('guarda manos' o tsuba en Japonés) también puntiagudas, unidas a la empuñadura. Los sai se construyen de variadas formas, en algunos, la punta central es redonda y lisa, mientras que otros es octagonal. El tsuba es tradicionalmente simétrico, con ambas puntas apuntando hacia el frente, sin embargo existen algunas variaciones del Sai.
La utilidad de los sai como arma se debe en su característica forma. Tradicionalmente, los Sai eran llevados en la cintura de a tres, dos en el lado, como armas primarias, y tercero guardado detrás, en caso de que uno fuera desarmado. Los Sai se usan como arma defensiva y de ataque, con ellos se pueden bloquear golpes y atacar de forma punzante usando la aguda punta central o golpeando en forma contundente con la parte lateral de la punta central o con la empuñadura. También se utilizan como arma arrojadiza, el sai tiene un radio de acción mortal de alrededor de 5 metros.

(2) Bo: Un bo (棒,bō, bastón) es un arma en forma de vara alargada o pértiga, generalmente hecha de madera (roble, bambú, etc). Existen de una forma u otra en todas las culturas. Varían en largo, peso, flexibilidad o decoración (puede ser tan rústico como una rama de un árbol o tan decorado como una obra de arte. La medida estándar del Bo suele ser de 180 centímetros.

Fuente: Otra vez Wikipedia.

¿Demasiada información?, bueno, a mí me encanta Auric y su particular forma de ser, y además siempre es bueno aprender algo nuevo ¿no creen?

Y si no entendieron muy bien lo que pensó Auric durante su momento de concentración, pues los pasos para abrir una Puerta están en el primer capítulo.

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