Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

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Comentario de la Autora

... I am absolutely blown away at the reception this story is receiving…, given that it started with just one scene in my head that wouldn't go away (and for the curious, it would be the end of Chapter 5, when Roy and Ed/Auric meet again for the first time since Al's restoration). A huge Thank You to all of you wonderful readers…

Estoy totalmente abrumada con la recepción que está teniendo esta historia…, dado que empecé con sólo una escena en mi cabeza que no pude quitármela de encima (y para los curiosos, es del final del Capítulo 5, cuando Roy y Ed/Auric se encuentran otra vez desde la restauración de Al). Inmensas Gracias a todos ustedes maravillosos lectores… Nikke Femme


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 9: Déjà Vu Otra Vez

"No, no, eso no puede ser correcto."

"Realmente," apuntó Roy, entrecerrando sus ojos anticipadamente mientras una mano se elevaba distraídamente para frotarse la sien. "Eres tremendamente confiado para ser alguien que ha estado haciendo esto desde hace recién una semana." Mientras las dos sesiones de una hora que había forzado en su apretada agenda diaria era en muchas formas lo más resaltante de su día – y ciertamente la parte más gratificante de ella, dada la rapidez de la mente de Auric – había sido un día realmente largo. Él había pasado una buena parte de ella supervisando algunos entrenamientos básicos de ataque para los alquimistas civiles reclutados, muchos de los cuales no iban a ser más que carne de cañón en los frentes de batalla, pensó hoscamente. Al menos las lecciones de Auric habían progresado bien y sus poderes fácilmente estaban a punto de rivalizar con los de cualquier Alquimista Estatal, incluso si su conocimiento teórico era básico en parte. En este último punto, sin embargo, tanto Roy como Al pensaban que esa era la menor de sus preocupaciones. El asunto real era la poca disposición de Auric en utilizar sus poderes. Oh, él disfrutaba con el reto intelectual de tratar de dominar este nuevo campo e integrarlo con su conocimiento del manejo de las Puertas, pero a pesar de su instintiva comprensión de la alquimia, él todavía prefería confiar en las habilidades de las que estaba seguro. Roy no podía culparlo. Después de todo, sus destrezas en el Manejo de las Puertas eran todo lo que Auric había conocido según lo que sus recuerdos le decían.

Auric resopló. "Por favor. No me insultes. Estoy sufriendo de amnesia, no de lobotomía." Su mano derecha se movió rápidamente sobre el papel, diagramando una serie de transformaciones alquímicas. "Ahí está, ¿ves? La forma en que lo haces demora demasiado. Si lo hicieras de esta forma y luego usas un círculo estabilizado concerniente en un pentagrama elemental de cinco puntos, lo tendrías listo en la mitad del tiempo con el doble de ratio de conversión."

Roy meneó su cabeza indulgentemente. "Eso ya fue pensado antes, jovencito."

"¿A quién le estás llamando enano?" dijo de pronto Auric tentativamente, luego se ruborizó irritado cuando captó la sonrisa malévola de Roy. "¿Vas a terminar ya con eso de los diminutivos?.. ¡Estoy más que seguro que el abuso verbal no era parte de nuestro contrato! En fin, si esa transformación la conocen todos, ¿por qué no la usan?"

"Porque nadie ha sido capaz de estabilizar un sistema de cinco elementos. Bueno, eso no es enteramente cierto – existen rumores de que los alquimistas en Xing lo han dominado para propósitos sanadores, pero parece que hay algo demasiado foráneo en ese concepto como para que encaje en nuestro sistema de alquimia," explicó Roy pacientemente.

Auric parecía indeciso. "Eso no puede ser cierto."

Roy reprimió un suspiro. "¿Por qué no?"

El joven se encogió de hombros. "Porque yo lo hago todo el tiempo."

Roy se atoró en su trago de café frío. "¿Qué?"

"Puertas. Ellas están basadas esencialmente en un concepto similar al de un círculo de transmutación de cinco puntos. Tú sólo puedes abrir una puerta si equilibras todos los cinco elementos – shui, huo, jin, mu, tu – y el llegar a ese estado de estabilización lo llamamos kong," dijo Auric bruscamente. Apoyó su mentón sobre sus manos, mirando a Roy a través de sus largas y oscuras pestañas. Él también había tenido un día largo – estudiando alquimia, logrando un mejor conocimiento sobre la estructura de poder y el panorama político de Amestris, ayudando a Maes con un par de investigaciones y siguiendo a Al secretamente en una misión en la que el nuevo Alquimista de Tierra se había comportado a la altura de su nuevo título, esencialmente terraformando una llanura árida mientras perseguía a un alquimista bribón que había estado manteniendo como rehenes a los agricultores de la región quienes habían caído a merced de sus caprichos mientras él destruía sus únicos medios de subsistencia. La forma casual con la que Al había transformado los acres de tierra hacía que Auric se estremeciera cada vez que pensaba en ello – él sabía que Al tenía control sobre sus poderes y que nunca los usaría maliciosamente – pero todavía le resultaba un poco desconcertante. Una cosa era saber lo que podía hacer la alquimia, otra cosa muy diferente era ver lo que realmente pasaba con ella. Él creía que eso jamás llegaría a ser instintivo en él.

Nunca se le ocurrió que eso era exactamente lo que la gente pensaba cuando lo veía a él.

Roy puso su espalda en el espaldar de su silla, negando con su cabeza asombrado. "Justo cuando creía que finalmente sabía cómo pensabas y qué eras capaz de hacer, tú nunca dejas de venirme con algo nuevo para sorprenderme, Ace… Auric." Se maldijo mentalmente a sí mismo por el desliz. Realmente debería dejar por terminado el día, pero sabía que Hawkeye estaría feliz de dejarle un par de agujeros en la piel si no terminaba con esos reportes sobre ejercicios de entrenamientos. Auric lo estaba mirando como si se hubiese dado cuento de algo.

"La superposición en tu mente se está acrecentando, ¿no es así?" preguntó Auric suavemente. "Desde que hemos empezado con este…curso intensivo de alquimia, o como quieras llamarlo. Puedo verlo en los rostros de la gente – en cuanto me pongo a trabajar en algo relacionado con la alquimia, ellos cambian sus actitudes. Es como si lo tuvieran a Ed de vuelta por un momento."

Roy permaneció en silencio, considerando lo dicho. "Sí," dijo finalmente. "Lo siento. Eso no es muy justo para ti."

Auric reconoció el sentimiento con un resignado asentimiento de cabeza. "C'est la vie." Se levantó graciosamente, mostrando su porte de Guardián como si tuviera una armadura. "No tiene importancia mientras sigas honrando nuestro contrato. ¿Podemos posponer el asunto del círculo de cinco puntos para mañana? Te ves cansado. Y prometí que entrenaría lucha con el Mayor Armstrong esta noche."

Roy observó al rubio hombre salir de su oficina, sacudiendo su cabeza levemente ante lo que acababa de suceder. Auric acababa de refutar una verdad científica conocida, la había pisoteado, y luego le había restado importancia diciendo que era una cosa de todos los días. Él era sin duda un niño prodigio.


Alphonse Elric se reclinó contra la negra pared del gimnasio mientras observaba luchar a Auric y Armstrong. A veces entrenaba con ellos para mantenerse en forma, pero cuando llegaban al hombre-a-hombre, él sabía que tenía que dejarlo a los expertos. Armstrong hacía rato que se había deshecho de su camisa, y Al podía jurar que si entrecerraba sus ojos y levantaba su cabeza justo así, podía ver chispas rosadas saliendo de sus abultados y ondeados músculos. Dando vueltas, el Mayor había escogido un solitario bokken (1) como arma. En contraste, el cuerpo de Auric mantenía una postura relajada pero alerta, dos sais de práctica en sus manos mientras daba vueltas alrededor de su oponente, una expresión de serenidad en su rostro. Ninguna alquimia estaba permitida en estas prácticas ya que el foco principal para los dos hombres era entrenar sus cuerpos. Eso y el hecho de que no querían lidiar con todo el papeleo que estaría involucrado si ellos destruían el gimnasio. La Capitán Hawkeye no lo vería divertido para nada.

"Ugh," gruñó Armstrong mientras ambos chocaban, evitando estupendamente lo que pudo haber sido un doloroso golpe del puño del sai de Auric. "Entonces, ¿las lecciones con el General están yendo bien?"

Auric asintió, esquivando un giro y bloqueándolo con sus sais en posición inversa. "Tan bien como se podría esperar – él es en verdad un muy buen instructor, pero eso no lo has escuchado de mis labios. Aunque hoy descubrí algo realmente curioso." A él le encantaban estas prácticas con Armstrong, quien demostraba ser un buen amigo. Por una razón, Armstrong era una de las pocas personas que simplemente lo aceptaban como Auric y no parecía querer o necesitar que sea alguien más.

"¿Qué cosa?" preguntó Al interesado. Él estaba contento, si no sorprendido, de la velocidad con que Auric estaba dominando la Alquimia. Eso lo hacía sentir como si estuviera más cerca de traer a Ed de vuelta.

"Bueno, parece que ustedes chicos no estabilizan – o no pueden estabilizar – un sistema de cinco elementos." Auric embistió intentando atrapar el arma de Armstrong en las hojas de sus sais.

Armstrong asintió, anticipando el ataque de Auric en el último segundo. "No puede hacerse, muchacho. Fue un Armstrong allá por los años 1700 quien escribió el trabajo final de…."

"Yo puedo hacerlo," interrumpió de prisa Auric para evitar otra lección de historia. "Es así como yo abro las Puertas." Llevó sus manos hacia arriba defensivamente antes de notar que Armstrong se había detenido y lo estaba observando boquiabierto. Demonios. Él siempre olvidaba que debajo de ese fornido e impasible exterior de soldado se hallaba la mente de un renombrado Alquimista Estatal. Al tragó saliva un par de veces, pero una lucecita de fanático le brillaba en los ojos. Auric hizo una mueca, sabiendo lo que estaba a punto de venírsele encima. Alquimistas…obsesivos, devora-libros, todititos ellos.

"¡Vayamos a investigarlo ahorita mismo!" Al estaba ya jalando de su brazo, y oh sorpresa, Armstrong ya estaba poniéndose su camisa, en un intento por investigar este ataque al legado de su familia.

Auric suspiró, incapaz de resistirse ante no uno sino dos Alquimistas Estatales poniendo cara de cachorritos. "¿Al menos podemos cenar primero?"


El círculo de transmutación en la hoja de papel extendida entre los tres hombres emitió un pequeño y triste sonido mientras destellaba y se esfumaba como humo. De nuevo.

Al suspiró. "Ya ves, no está bien. Cada vez que intento activar el quinto elemento, pierdo del control de todo el conjunto."

El rostro rosado de Armstrong se corrugó como un pensativo bulldog mientras tiraba distraídamente de uno de los extremos de su bigote, sus gruesos dedos manchados con tinta y tiza. "¿Podría existir un error en el círculo? Aunque ésta es la séptima configuración que intentamos." Miró hacia Auric, quien se encogió de hombros evasivamente y cerró el libro que había estado ojeando, un grueso tomo titulado Una Entendida Explicación de Pentáculos, Unicornios & Otros Símbolos por un tal Frederick Philippe Armstrong.

"Yo no lo sé, yo no utilizo círculos cuando manejo las Puertas. Ustedes dos son los expertos en eso."

"¿Por qué no intentas activar el círculo?" preguntó Al esperanzado.

Auric hizo una mueca. "Estoy acostumbrado a tener otra persona como mi 'señal', Al, no un círculo sobre un pedazo de papel." Él sabía que parte de su reticencia estaba contenida en un irracional sentimiento de que esto era sólo una forma más en la que este mundo estaba conspirando para quitarle la única cosa en la que él sentía que podía aferrarse ya que era suya y de nadie más. Mientras la parte racional de su mente estaba apuntando que el círculo era simplemente un medio así como lo habían sido sus cuentas ámbares, la cansada y por lo tanto irracional parte de su mente resentidamente disparaba que no sólo no había sido suficiente para ellos el hecho de que todos quisieran que él fuera alguien más y que aprendiera alquimia, ¿ahora también querían tener el control de su poder sobre las Puertas? "Teletransportarse es una cosa, pero activar una Puerta…no creo que pueda hacerlo de esa forma, y es más, necesitas de dos personas para abrir una Puerta."

"Pero uno de ellos inicia el proceso emitiendo una señal," Apuntó Al. "Tú tienes que ser capaz de estabilizar los cinco elementos en ese punto, ¿no es verdad?" La cabeza de Auric se levantó de pronto y sus ojos dorados brillaron en los suaves ojos grises de Al. Estaba atrapado de nuevo. Y ése era un error táctico ya que él nunca había sido capaz de negarle a Alp…Al cualquier cosa cuando él lo miraba con esa afectuosa mezcla de esperanza y fe.

"¿Acaso recuerdas todo lo que te digo?" Auric finalmente murmuró malhumorado, mirando hacia otro lado.

"Sí, bastante bien. Desde que éramos niños," sonrió Al, pareciendo no estar consciente del enfado en la voz de Auric. "Después de todo, tú eres mi hermano mayor, ¿por qué no debería escucharte? Además, eso te gustaba…tú decías que eso ayudaba a que estés en disposición para discutir ciertos asuntos conmigo."

"Bien, bien," suspiró Auric. "Lo voy a probar. Es probable que no funcione, y luego todos nos podemos ir a la cama, ¿está bien? Ahora pásame ese maldito círculo."

Armstrong le alcanzó una hoja nueva que acababa de dibujar en tinta. "Toma, usa ésta. He hecho algunas modificaciones: he reacomodado el orden de los elementos, he añadido un par de runas estabilizadoras, nada demasiado sofisticado."

"El orden no debería de importar," replicó distraídamente el Guardián, flexionando los dedos. "Pero gracias." Al y Armstrong observaban esperanzados cómo Auric estiraba su mano hacia el círculo, sus ojos se tornaban distantes y desenfocados, una expresión intensa en su rostro como si estuviese escuchando algo que sólo él podía oír. El aire empezó a zumbar y a ponerse más denso y se hizo difícil respirar. Aún así, Auric permanecía parado allí, inmóvil, relajado, sólo esperando, pensó Al aturdido, y luego pareció encontrar lo que estaba buscando porque una sonrisa de satisfacción inundó su rostro. "¡Kai!" dijo de pronto, poniendo su palma hacia abajo, encuadrándola en el centro del círculo, el cual inmediatamente crepitó y empezó a brillar.

Al contempló el resplandeciente círculo con fascinación. Él no supo cómo lo sabía, pero casi podía…sentir los cinco elementos de agua, fuego, metal, madera y tierra entrelazándose y combinándose en el interior del círculo, todos ellos controlados por el hombre parado ante ellos. Los ojos de auric se volvieron a enfocar y parpadeó un par de veces, luego miró a través del resplandeciente círculo hacia Al y Armstrong. "Oigan. Funcionó."

"Me pregunto," retumbó Armstrong. "Ahora que ya está activado, ¿puedes trasladar el control a alguien más?"

Auric gruñó escéptico, interesado a pesar de sí mismo. "Hmm. No lo sé. Obviamente eso no funciona cuando tú mismo actúas como la señal, pero ya que ahora el círculo es externo…" se detuvo pensativo. "Al, ven aquí y extiende tus manos sobre el círculo. No, del otro lado, palmas arriba."

Obedeciendo, el joven Alquimista Estatal hizo como le instruían. Auric levantó su palma del círculo, sus cejas juntas en plena concentración para mantener el control sobre los elementos que estaba sometiendo a su voluntad. Él mantuvo sus manos sobre las de Al, palmas abajo, apenas tocándolas, y los labios de Al se abrieron con asombro cuando empezó a sentir que algo traspasaba sus manos. Lo más próximo que pudo asemejar esa sensación era el estar manejando un par de tensas riendas muy cálidas con un grupo de fieros caballos del otro lado. Auric le sonrió animándolo, ojos amarillos centellando a la luz del círculo. "No te preocupes, yo lo conectaré a la tierra si pierdes el control. Pero tú estarás bien, Al. Sólo concéntrate en mantenerlo."

Al tragó saliva y asintió. Por extraño que parecía, no tenía miedo. Y nunca se había sentido tan cerca de Auric como lo estaba en esos momentos. Un recuerdo le vino a la mente. Dos pequeños niños, trepando un gran árbol para llegar más cerca del cielo. El más pequeño de los dos mirando hacia abajo y empezando a sentir pánico, ya que el suelo parecía estar muy lejano. Un destello de luz solar a través de los árboles ilumina los ojos y cabellos del mayor de los niños, posado sobre una rama debajo del otro, mirándolo tranquilizadoramente. "Vas a estar bien, Al. Sólo aguanta. Yo estoy aquí." Él había dejado de temblar en ese mismo instante, sabiendo que su hermano estaba allí cuidándolo. Y ellos habían trepado hasta lo más alto del árbol y se habían sentado allí, viendo las nubes pasar y soñando con los lugares a donde irían y las cosas que verían. Juntos. Por siempre.

"Alphonse-kun." De pronto se dio cuenta de que Auric se había alejado hacía un rato y que Armstrong se estaba dirigiendo a él. "Mira. Lo estás estabilizando tú mismo."

"¿En serio?..¡Wow!" Al dijo ahogadamente ante el poder que vibraba a través de sus manos. Se quedó contemplando con asombro hacia el círculo, pero de pronto palideció. "¡Estoy…estoy perdiendo el control!"

En un abrir y cerrar de ojos, Auric había corrido y estampado ambas palmas en el círculo, apretando los dientes al tiempo que conectaba la carga residual a través de su cuerpo hacia la tierra. Armstrong pudo sentir los temblores bajo sus pies mientras las energías que Auric había conjurado se disipaban ya sin tener voluntad alguna.

"Lo siento," dijo Al fastidiado. "Se necesita mucha más concentración de la que estoy acostumbrado para controlarlo. Es tan diferente a los círculos comunes."

"No hay problema," suspiró Auric, cayendo lánguidamente sobre una silla. "La primera vez es difícil para la mayoría de la gente y esto sobrepasa tu experiencia. Y antes que me lo preguntes, sí, yo fui una excepción. Imagínate." Se mordió el labio, tratando de hacer más lenta su respiración. Armstrong entrecerró sus ojos, levantándose y circundando la mesa para arrodillarse solícito frente a él.

"Auric-kun…no te ves bien. ¿Acaso la tensión de estabilizar el círculo fue demasiado?"

Auric soltó un severo ladrido de asombro. "No te ofendas, Armstrong, pero ésta sólo fue una ridícula y pequeña señal. Yo he movido ejércitos enteros a través de continentes y entre mundos." Inhaló fuertemente. "No, yo sólo estoy cansado. No sé lo que me pasa."

"Mamá siempre estaba cansada antes…antes de que ella…" Al no pudo terminar. Armstrong abruptamente se encontró sacudido por lo jóvenes que parecían ambos hermanos en la parpadeante luz de la vela mientras se miraban fijamente el uno al otro. Eran demasiado jóvenes para haber visto y realizado todo lo que habían hecho.

"No seas tonto, Al. Yo estoy bien. Lo juro." Los ojos de Auric permanecían solemnes. "Yo nunca he roto un juramento, ¿no es cierto?"

La mirada atormentada de Al finalmente se suavizó. "No. No, tú nunca lo hiciste."

"Ah qué bien. Yo sólo lo suponía – ¡Yo no recuerdo nada!" La sonrisa brillante de Auric se volvió burlona. "Vamos, intentémoslo otra vez, ya me picó la curiosidad. Si yo activo un círculo y lo vuelco hacia ti para que lo estabilices, me pregunto si puedo usarlo como una señal para abrir una Puerta."

Sonriendo afectuosamente a los dos jóvenes, Armstrong decidió que estaría bien que el trabajo de un Armstrong fuese desacreditado siempre y cuando sea otro Armstrong el que escriba el nuevo trabajo de referencia a ese respecto. Desenroscó su bolígrafo y empezó a tomar notas.


Nota de la Traductora:

(1) El bokken (木剣, bo, "madera", y ken, "sable") es un sable de madera empleado en diversas artes marciales provenientes del Japón, principalmente en la práctica del Iaido, Aikido, Judo, Ninjutsu, Kendo, Kenjutsu y Jodo. Es utilizado como un reemplazo a la katana.

Fuente: Wikipedia

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¿Qué les parece hasta ahora? Hmm… ¡review!