Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.
Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.
xXx
For an explanation of the Chapter Title/song credits, please see the end of the story.
Para una explicación del Título del Capítulo/créditos de la canción, por favor vean el final de la historia. Nike Femme.
Full Circle
(Círculo Completo)
Capítulo 10: Déjame Caer
Maes Hughes reclinó su silla hacia atrás, contra la pared y tomó un trago de la botella que pendía de su mano derecha mientras dejaba que sus ojos deambularan sin prisa por el alegre grupo que pululaba en el comedor. A pesar de que todos estaban todavía con sus uniformes puestos, los saludos militares y títulos habían sido puestos a un lado, y chaquetas desperdigadas descuidadamente decoraban los espaldares de las sillas y los extremos de las mesas. Él había discutido con Roy hasta convencerlo de permitirle organizar una reunión casual para su círculo íntimo después del trabajo para que todos se despejen. Sólo le había tomado tres álbumes de fotografías de Alicia y un par de pinturas hechas con sus pequeños dedos. Y la promesa de un oporto añejo. Y la amenaza de hacer cumplir al "Tío Roy" la promesa que alguna vez incautamente le hizo a la susodicha niña de llevarla de compras. Tortura, soborno y chantaje, todo ello en un solo día de trabajo de un Coronel del departamento de Investigaciones de Inteligencia Militar. Él eructó de satisfacción, causando que el pelinegro sentado a su costado emitiera un pequeño sonido de disgusto. "Podría estar conciliando el sueño en estos momentos, sabes," vino el desganado gruñido.
Maes resopló. "Si no estuvieras aquí, estarías esposado a tu escritorio tratando de terminar tu papeleo con Hawkeye parada encima tuyo escupiendo fuego. Piensa en esto como si te estuvieses tomando un descanso del dragón." Su mirada vagó hacia el centro de la habitación y la de Roy lo siguió ociosamente. En medio del mar de blancos y azules, el cabello dorado de Auric resplandecía brillante a la luz de la lámpara, contrastando vívidamente con el verde oscuro de su infaltable capa. Se encontraba sentado al extremo de una mesa, sus botas plantadas sobre una silla y su cabeza agachada para escuchar mejor mientras reía gentilmente a algo que Al le estaba susurrando. Por un momento, los ojos de Roy recorrieron melancólicamente la brillante cabellera, luego dejó de mirarlo con dificultad para dirigir la vista hacia Maes, quien sacudía su cabeza.
"Roy, Roy… ¿Has considerado el contarle en vez de estar suspirando por ahí como un inmaduro jovencito de catorce años?" Maes rodó sus ojos. "Sabes, para un legendario Casanova, esto es casi vergonzoso."
"No," dijo Roy con voz firme. "Por una razón, no puedo permitirme sentimentalismos en estos momentos. Hemos llegado a un punto crítico en la guerra, Maes, y esto sería una distracción… ya que es otra…" se detuvo y respiró hondo, "…ya que es otra… la persona en quien estás pensando es Ed. Auric no necesita otro más que esté intentando imponerle sus expectativas de quién debería de ser. Él ya tiene suficientes problemas así como están las cosas."
"Todos tenemos problemas. Y después de todo, ¿acaso eso no es lo que hace la gente?" dijo Maes suavemente. "Todos somos humanos. La gente también espera cosas de ti." Empezó a numerarlas con los dedos. "Ambición. Poder. Astucia. Ferocidad. Arrogancia…."
"Suficiente, Maes," advirtió Roy fuertemente. "Déjalo así. Ha sido una buena noche hasta ahora, no la vayas a arruinar."
La luz de la lámpara destelló en los anteojos de Maes mientras éste se volteaba para encarar a su amigo seriamente. "Yo sólo estoy diciendo, Roy, que es su elección si él quiere o no vivir de las expectativas que le están presentando. Tú hiciste tu elección de vivir con una cierta reputación porque tenías – y aún tienes – una meta. Y eso está bien – sigue hacia delante y carga con el peso de lo que has elegido. Pero deja que otros carguen con el peso de lo que ellos eligieron, ¿eh?"
Los ojos de Roy eran fríos. "Lindas palabras viniendo de un oficial de la milicia."
"Técnicamente, él no es militar. Edward Elric sí lo es, y el Alquimista de Acero todavía está fichado como Perdido En Combate (1)," apuntó Maes. "Por lo tanto él no es tu subordinado y por ende no es tu responsabilidad." Hizo una pausa y añadió suavemente, "Él ya no es un niño, Roy. Ten fe en su habilidad de manejar la situación – y debes admitir que él está sobrellevando las cosas bastante bien."
"Yo sí tengo fe en él," admitió Roy lentamente. Sus siguientes palabras fueron casi inaudibles. "Lo que sucede es que yo no tengo la misma fe en mí."
"Déjame a mí – y a todos los demás en esta habitación – preocuparnos por eso último, General Mustang, señor." Maes observó con afecto a su amigo. "Mira a tu alrededor, ¿tú crees que esta gente estaría aquí si ellos no creyeran en ti?"
Roy levantó lentamente sus ojos. Hawkeye y Auric estaban riendo acerca de algo que Fury acababa de decir. Havoc los observaba con una sonrisa socarrona, el cigarrillo colgándole de un extremo de su boca. Armstrong había dejado su camisa en una esquina y estaba haciéndole poses a Al, quien poco a poco se estaba tornando púrpura mientras luchaba por no reírse. Sus hombres. Sus compañeros. Sus amigos.
Suspiró. "Gracias, Maes. Pero aún así no voy a llevar a Alicia de compras."
Un súbito alboroto hizo que ambos hombres miraran hacia delante. Auric estaba siendo arrastrado entre protestas hacia el centro del pequeño grupo y sentado firmemente sobre una silla. Roy le levantó una ceja a Maes e interesados se movieron hacia el grupo. "¿Qué pasa aquí?"
Havoc se volteó y sonrió ampliamente. "¡El rito de Iniciación! El miembro más reciente tiene que cantar una canción, ¿recuerda?"
Hawkeye emitió una risita, balanceándose levemente. "¿Recuerdan cuando Fury cantó, Baa Baa Bala la Oveja?" El rostro de Fury se tornó como la remolacha.
"Y qué de Al, ¡él también es nuevo!" protestó Auric con desesperación. "¡Por favor!.. ¿Coronel…General?" rogó esperanzado. Roy sonrió macabramente y negó con su cabeza.
"Lo siento. Los militares son muy apegados a las tradiciones. Y después de todo Al no es realmente nuevo, lo hemos conocido durante años."
Auric hizo un dramático puchero. "¿No existe acaso alguna cláusula de lástima para alguien con amnesia? Yo no recuerdo ninguna canción."
"¿El todopoderoso Gremio de Guardianes no tiene canciones?" dijo Maes en fingido horror, agarrándose el pecho. "¡Qué triste es andar entre tales bárbaros ignorantes!"
"De hecho, ése es un trágico pensamiento," suspiró teatralmente Armstrong. "Me trae lágrimas a los ojos, ¡especialmente cuando recuerdo la fina tradición de la familia Armstrong por la interpretación musical!"
Luego de algunos minutos de reflexivas presiones, Auric se encontró sosteniendo una andrajosa guitarra con un embelesado círculo de miradas sobre él. Gruñó. "Está bien. Pero les advierto, las canciones del Gremio no son exactamente acerca del sol y las rosas o de enardecidas marchas."
Hawkeye se encogió de hombros, dejándose caer en una forma nada delicada sobre el piso y abrazando sus rodillas a su pecho. "Estamos en medio de una guerra. Viviremos. Una vez Havoc cantó el slogan de una propaganda."
Auric sonrió socarronamente. "Ustedes lo pidieron." Empezó a afinar la guitarra, rasgueándola experimentalmente, empezando a identificar una melodía. "Voy a cantarles una canción del Gremio. Nadie sabe cuántos años tiene por la sencilla razón de que nadie lo recuerda. Pero es transmitida en forma verbal a cada nuevo Guardián para recordarnos de que no hay retorno, sólo ir hacia delante…y de que todo lo que tenemos somos a nosotros mismos." Inhaló profundamente, tarareó unas cuantas notas, luego con un tono sorprendentemente puro, empezó a cantar:
Déjame caer
Déjame subir
Hay un momento cuando el miedo
Y los sueños deben colisionar
Alguien que soy yo mismo
Está esperando el valor
Aquel que yo deseo ser
Aquel en quien me convertiré
Me atrapará
Así que déjame caer
Si debo caer
No haré caso de tus advertencias
No las escucharé
Déjame caer
Si yo caigo
Como el fénix puede que me levante
O puede que no
Bailaré tan libremente
Sin esperar a nadie
Tú sólo puedes retenerme
Si caes también
Lejos de todo estos
Inútiles miedos y cadenas
Déjame caer
Déjame volar
No hay razón
Para perder esta única oportunidad
Este momento perfecto
Sólo déjame caer….
Roy tenía la garganta atragantada al momento en que Auric terminaba la fascinante melodía, sus dedos rasgueando suavemente sobre las cuerdas de la guitarra mientras soltaba la última nota dorada de su bajo tenor y la hacía desaparecer en el silencio. Era como si Auric hubiese leído su mente o escuchado su discusión con Maes minutos antes, a pesar de que sabía que eso era imposible. Pudo notar que la canción también había afectado a Al, cuyos ojos estaban al borde de las lágrimas, e incluso los labios de Hawkeye estaban temblando al tiempo que ella agachaba su cabeza para ocultar sus emociones. Auric sonrió avergonzado en ese silencio.
"No estuvo tan mal, ¿no es cierto?"
Riza Hawkeye tropezó hasta salir por las puertas del comedor, reclinándose contra la pared, buscando soporte. Descansó su cabeza sobre el frío concreto, reprendiéndose amargamente por su debilidad. Un ruido la hizo girar sobresaltada, buscando su revólver. Ella se relajó cuando reconoció a Auric, quien estaba levantando las manos rindiéndose. "Sólo soy yo, Capitán. Vine a ver si se encontraba bien."
Ella forzó una sonrisa en su rostro, secándose secretamente las lágrimas e intentando arreglar su cabello. "Estoy bien. Cantaste muy bonito."
Auric se encogió de hombros. "Pues pareció que al grupo no lo puso exactamente de buen humor."
"Creo que sólo tocaste algunas fibras, eso es todo," ella suspiró, dejándose resbalar por la pared hasta quedar sentada. Auric la miró.
"¿Le importa si la acompaño?" Ella sacudió su cabeza y él se sentó a su lado. Ellos podían escuchar que el nivel de ruido en el comedor se elevaba de nuevo mientras Havoc intentaba organizar un juego de cartas. Finalmente él habló. "Entonces, ¿qué fue lo que le afectó de la canción? Si es que no le importa que le pregunte."
"Oh…nada importante. Es sólo que…me hizo recordar a alguien, eso es todo." Ella no lo miraba.
"Usted amó a ese alguien." Era una declaración, no una pregunta.
"Amo," corrigió Riza. Ella frunció el ceño internamente. ¿Acaso estaba borracha? La Capitán Riza Hawkeye generalmente no iba por ahí divulgando detalles de su vida privada, y mucho menos a jóvenes extraordinariamente atractivos que estaban siendo demasiado considerados. ¿Exactamente cuántas cervezas le había puesto Fury en sus manos?
"Y usted quería tenerlo para sí, pero no pudo." Ella asintió. "Es el General Mustang, ¿no es así?"
"¿Quién te lo dijo?" Ella se volteó hacia él, sus ojos ardiéndole. "Fue Havoc, ¿no es cierto?.. ¡Lo voy a matar!"
Auric negó con su cabeza cuidadosamente. "Nadie me lo dijo, Capitán…Riza. Sólo veo la forma en que lo miras cuando tú crees que nadie está viendo, eso es todo." Se quedó en silencio por un momento, luego, "No es que sea de mi incumbencia, así que siéntete en la libertad de mandarme a la mierda. Pero ¿has intentado decírselo? Yo sé que él tiene una reputación, pero también he visto que te respeta – y hasta te admira. Quién sabe, él podría corresponderte. Yo sé que la milicia tiene sus reglas con respecto a la fraternización – pero francamente, y dado que estamos en medio de una guerra y que cualquiera puede resultar muerto el día de mañana…yo pienso que valdría la pena arriesgarse e intentar un encuentro íntimo con alguien, aunque sea por un momento."
Ella no se pudo contener. Las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras una risa amarga forzó su salida. "Oh, eso resulta gracioso viniendo de ti." Él la miró en confusión mientras ella seguía llorando, pero ella se rehusó a aclararle las cosas. Ésa hubiese sido la humillación final, y aún en su actual estado, se rehusaba a rendirse mientras se balanceaba hacia un lado y otro, permitiéndose llorar por lo que había perdido…a pesar del hecho de saber que nunca lo había tenido.
Un cálido brazo se envolvió en sus hombros. Auric no dijo nada, sólo la dejó llorar. Él le alcanzó un pañuelo mientras ella empezaba a soltar hipos y a calmarse. "Toma. Sécate los ojos." Ella lo tomó agradecida y se recostó sobre su brazo. Se sentía tan bien el tener a alguien, se dijo a sí misma. Ella era dura – tenía que serlo, dada su profesión – pero, ella se dio cuenta, había pagado el precio de negarse al contacto humano.
"Gracias."
"De nada." Ellos se quedaron en silencio por un minuto.
"Yo sí intenté decírselo una vez." Ella evitó mirar a Auric.
"¿Y?" él preguntó en forma neutral.
"Él lo tomó tan bien como se podía esperar. Me rechazó muy cortésmente y me dijo que estaba enamorado de alguien más. Y muy caballerosamente nunca más volvió a mencionar el asunto."
"Ah. Lo siento." Auric movió su cabeza hacia un lado con curiosidad. "Es curioso, yo nunca hubiese pensado que él estaba envuelto seriamente con alguien."
"Oh, él no lo está," Riza sonrió tristemente. "Eso es lo más irónico de todo. La persona a la que ama no tiene ni la más mínima idea."
Ella observó cómo las cejas de Auric se arrugaban, sintiéndose extrañamente movido por la situación. Él abrió su boca para decir algo, pero fue interrumpido cuando las puertas del comedor se abrieron de par en par dando un vaivén y Roy salió dando zancadas, su rostro severo. Su mirada recayó en ambos, y en el brazo de Auric alrededor de ella, y entonces algo en su rostro pareció cerrarse mientras sus ojos se tornaban de piedra. Antes de que ella pudiera levantarse de un salto para explicarle, él ya había dibujado un aire de frígida distancia alrededor suyo como una protección. "Capitán Hawkeye, Auric," los identificó fríamente. "Disculpen que los interrumpa, pero acabamos de recibir noticias del frente de batalla. Estamos a punto de ser invadidos y debemos desplegarnos para reforzar las líneas. Reunión para hablar sobre la misión en quince minutos, Capitán. ¿Es ese tiempo suficiente para que concluya sus asuntos?"
Riza se encogió ante la amarga irritación de su voz. Los ojos de Auric se entrecerraron. "¿Existe algún problema, General?" preguntó cautelosamente, sus ojos yendo y viniendo entre la deprimida capitán y su Comandante en Jefe.
"Ninguno, Guardián," la voz de Roy les llegaba siguiendo la senda del pasillo mientras éste se volteaba y caminaba en dirección a su oficina. "Ambos ya son adultos. Tomen sus propias decisiones. Sólo estén a tiempo para la reunión."
"Permiso para hablar libremente, General" Havoc se mantenía en una rígida posición, algo nada característico en él. Roy asintió secamente. "Señor…esto es suicida. Ellos deberían de retroceder y esperar por refuerzos. Si llegamos ahora, eso sólo prolongará la batalla y aún así perderemos. Señor."
"Ésas son nuestras órdenes dadas por el propio Fuhrer, Teniente." La voz de Roy era hosca y sin vida. "¿Está sugiriendo que debemos desobedecer una orden directa?"
"¡Señor, no Señor!" replicó Havoc, sus ojos todavía mirando fijamente hacia el frente. "Le estoy preguntando, Señor, si existe una estrategia alternativa que se pueda emplear, ¡Señor!"
Desde su posición cerca de la pared llena de mapas, Maes negó con su cabeza. "La mayoría de los alquimistas civiles que estaban en las líneas están muertos, soldado. El frente está desplomándose, y la cordillera de montañas hace que no podamos rodear al enemigo y sorprenderlo desde la retaguardia. Odio admitirlo, pero el Fuhrer está en lo cierto – lo único que podemos hacer es reforzar la línea."
"Si su Fuhrer estuviera en lo cierto, entonces ustedes no deberían de estar en medio de una Guerra," vino un molesto comentario desde el fondo de la habitación. Todas las cabezas giraron. Auric estaba parado ahí, sus brazos cruzados, ojos dorados soltando chispas. Se encontró con la mirada oscura y destellante de Roy, desafiándola. "Y necesitan mejores tácticas militares. Y hasta que no se pongan nuevamente los tornillos que les faltan a sus cabezas, no voy a dejar que manden a Al a ese lugar para que muera en una estúpida misión condenada al fracaso."
"Auric, por favor," susurró Al. "No hay nada que puedas hacer. Nosotros sabíamos que esto podía suceder de una forma u otra."
Auric ni parpadeó. "Tenemos un contrato, Mustang. ¿O es que su maldita palabra no significa nada?"
"Auric-kun…" le advirtió Armstrong. "Éste no es el momento…."
"Sí lo tenemos, Guardián." Roy sonrió peligrosamente. "Tengo toda la intención de mantener mi parte. ¿Cómo piensas tú mantener la tuya?"
"Yo iré en vez de Al."
Roy rió macabramente. "Le grande gesture. Eso no significa nada para mí. Yo necesito de más Alquimistas Estatales, no de un espía. Tú tendrás talento, pero te hace falta experiencia – o el deseo – para usarlo. En esta situación, el Alquimista de Tierra es mucho más valioso para mí."
"General, por favor," dijo Al en tono suave, pero con una voz sorprendentemente insistente. "Con todo respeto, usted no está ayudando." Sorprendido, Roy se calló mientras Al se movía para enfrentar a Auric. "Auric…sé por qué estás haciendo esto. En serio que lo sé. Pero yo no soy Alp. Él incluso tomó su decisión cuando fue al frente de batalla." Auric estaba negando con su cabeza como si bloqueara las palabras de Al, pero Al continuaba implacable. "Tienes que dejarme tomar esa decisión por mí mismo. Yo creo en el General. Yo amo a mi familia y a mi país, y si puedo ayudar para defenderlo, lo haré. De lo contrario, no podría vivir con ese peso."
"¿Ed te hubiese dejado ir?" preguntó Auric con voz ronca.
Al se puso pensativo. "Él hubiese estado furioso en un principio. Pero al final, yo creo…no, yo sé que me hubiera dejado. Él creía en mí."
Auric cerró fuertemente los ojos. El enrojecimiento de sus párpados parecía estar burlándose de él. Fuego y cenizas. Cenizas y fuego. Y en medio de todo eso, siempre Alp. Siempre Al. Y entonces él supo lo que tenía que hacer. "Bueno. Anda. Pero voy contigo. Y lo vamos a hacer a mi modo."
"¿Y de qué forma sería eso, Guardián? Nosotros nos inclinamos ante tus innegables tácticas superiores." Inquirió sardónicamente Roy.
Una filuda sonrisa le daba a Auric un aspecto salvaje. "Vamos a acercarnos a hurtadillas hasta donde están esos bastardos y los vamos a sorprender por detrás." Los soldados que estaban en la habitación intercambiaban miradas desconcertadas. Finalmente Maes habló.
"Auric…quizás no me escuchaste. No hay forma de rodear al enemigo."
"Para ustedes no la hay, quizás," Auric se encogió de hombros despreocupadamente. "Pero nunca antes habían contado con mi ayuda."
De pronto Al ya sabía lo que iba a venir. "¡No. Auric, no! Sabes que esto está mal. ¡Tú estás demasiado débil como para abrir una Puerta así de grande!.. ¡Y yo no soy lo suficientemente fuerte como para anclar el otro extremo!"
Una luz empezaba a aparecer en los ojos de Roy. "Si puedes abrir una Puerta que nos lleve detrás del enemigo, podemos aplastarlos con una formación demoledora. Ellos nunca sabrán que nos estamos acercando."
"¡Dije que no!" El tablero se había volteado y ahora era Al quien ponía la barricada. "General, usted ha visto lo que eso le hace a él. Yo sé que está mintiendo cuando dice que no es nada. Hasta las pequeñas Puertas que intentó abrir lo dejaban agotado. Además la distancia…y el tamaño que tendrá que tener…y el transportar un gigantesco ejército…¡Todo eso lo mataría!"
"Seguro que no," protestó Maes. "Él lo ha hecho infinidad de veces. ¿No es cierto Auric?" Miró hacia el Guardián, quien se rehusaba a encontrarse con sus ojos. "¿Auric?" susurró, un sentimiento de náusea se empezaba a manifestar en la punta de su estómago al notar el lúgubre y pálido rostro de Auric.
"Puedo hacerlo Al. Yo he logrado mantener intactas Puertas aún más grandes," dijo Auric, evitando la pregunta de Maes.
Al sacudió su cabeza tercamente. "Tú siempre has tenido a otro Guardián para ayudarte. Si haces esto, no tendrás compañero. Yo sólo puedo estabilizar el círculo de transmutación por un rato, y encima tendrías que activarlo antes de regresar al otro lado para abrir la Puerta. Eso es parte de lo que te está consumiendo, Auric, ¡yo lo sé! Tú no eres indestructible."
"Lo vas a hacer bien, Al," fue la firme respuesta. "Yo creo en ti."
"General…" apeló Al. "Usted puede detener esto. Por favor. Usted pudo detener a Ed y no lo hizo. ¡No vaya a cometer el mismo error otra vez! Yo…yo no puedo perderlo otra vez. No podemos perderlo otra vez."
Roy sintió como si alguien le hubiese dado un puñetazo en las entrañas, y luchó por mantener la compostura. Podía sentir los ojos de Maes sobre él, y también los de Hawkeye. Sus años de experiencia lo hicieron mantener su rostro impávido al tiempo que levantaba sus ojos para encontrarse con ese par dorado que lo observaba fijamente con una intensidad que daba miedo. Una descarga eléctrica parecía estar recorriendo el aire que los rodeaba a ambos, llevando en ella un entendimiento más allá de la comprensión de los demás. Finalmente, Auric dijo con voz baja. "Tienes que dejarme caer, Roy."
Él asintió lentamente. "Yo nunca pude retenerte." Más tarde. Cuídate.
"¡Maes!" El coronel se detuvo, pero no se dio vuelta. "¿Qué pasa Auric?" preguntó bruscamente. "Estamos partiendo en dos horas, tengo cosas que hacer, y tú deberías estar haciendo… lo que tengas que estar haciendo para prepararte para abrir esa Puerta."
Auric caminó rodeándolo, invadiendo su espacio, forzándolo a mirar al Guardián a los ojos. "Necesito saber algo. Ahora."
"¿Qué cosa?"
"Necesito saber exactamente qué pasó entre el General… y Ed."
Nota de la Autora:
The song, "Let Me Fall" is originally from the Cirque du Soleil album and show, "Quidam." The version I have in mind here, however, is from the self-titled debut album by Josh Groban, a lovely, talented young man who spent some time at one of my alma maters before pursuing his professional career. If you haven't heard this haunting piece, I highly recommend it, and any of Josh's other recordings. I was listening to this song when I started writing this story, and the song seemed to encapsulate both Auric's yearning to define himself as an individual and Ed's restless struggle to transcend the chains that bind him and his need to be free.
La canción "Déjame Caer" es originaria del álbum del Cirque du Soleil y de su show, "Quidam." Sin embargo, la versión que yo tengo en mi mente, es del autotitulado álbum debut de Josh Groban, un adorable y talentoso joven, quien pasó algún tiempo en una de mis alma mater antes de salir a perseguir su carrera profesional. Si no han escuchado esa inolvidable melodía, se las recomiendo, así como cualquiera de las grabaciones de Josh. Yo estaba escuchando esa canción cuando empecé a escribir esta historia, y la canción parecía encapsular tanto la añoranza de Auric de definirse a sí mismo como persona como también la incansable lucha de Ed para trascender las cadenas que lo atan y su necesidad de liberarse.
Nota de la Traductora:
(1) Hughes se refiere a MIA: Missed In Action.
Les cuento que busqué la canción en YouTube y es muy linda, triste y melancólica. La letra en inglés está en el fic original de Nike Femme, lo pueden encontrar buscando el link en mi profile y buscando este capítulo. O… pueden buscarlo en YouTube, ésta es la dirección:
http: / / www . youtube . com / watch?v ny95F3rEDPk&feature related
sólo tienen que quitar los espacios, colocar el signo de 'igual' entre la 'v' y la 'n', y entre 'feature' y 'related' y voilá!. No me maten, esta parte del site no me deja colocar links.
Luego de escucharla imagínense a Auric cantándola... y después me cuentan…
xXx
¿Listas para ir a la guerra? Pero antes… ¡review!
