Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

xXx

For an explanation of the Chapter Title, please see the end of the story.

Para una explicación del Título de este capítulo, por favor vean el final de la historia. Nike Femme.


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 11: Quintaesencia

Como siempre, cuando la armada decía que estarían movilizándose en dos horas, ellos realmente querían decir en seis o siete, pensó agriamente Havoc mientras tiraba al suelo una colilla de cigarro y la pisaba con su bota. Recorrió juiciosamente su vista por sobre los hombres de su pelotón reunidos en la plaza de desfiles, todos ellos recostados sobre sus equipos y armamentos, listos para salir al primer aviso, pero haciendo lo que todo soldado experimentado sabía debía hacer cuando la armada le dejaba estar en un lugar sin ser molestado por más de cinco minutos – dormir. Porque tú nunca sabes cuándo tendrás de nuevo esa oportunidad. Buenos hombres, todos ellos. Escogidos cuidadosamente y maniobrados discretamente a través de la burocracia militar hasta llegar a formar unidades cerca de Mustang, en esencia, creando cuerpos de hombres dentro de los rangos que el General podía llamar llegado el momento. Ellos no sólo eran escogidos de entre los enlistados y no-oficiales – él podía ver oficiales que vagamente reconocía yendo y viniendo de las oficinas donde el General y el Coronel Hughes estaban enclaustrados mientras discutían largamente los planes de batalla. Mustang siempre planeaba todo por adelantado.

Él sabía que también debería de estar durmiendo, pero sus nervios estaban demasiado alterados después de aquella reunión en donde el jefe se había enfrentado violentamente con el General, y luego había salido con una nueva ventaja militar de su… bueno, en fin, era un alivio el saber que alguien más pensaba que la brillante estrategia del Fuhrer de lanzar más cuerpos al enemigo era idiota.

"Teniente."

Hablando del rey de Roma. "Hola jefe. ¿Qué está haciendo aquí con nosotros?.. ¿No debería estar allá ayudando al General a planear o lo que sea?.. ¿Dónde está Al?"

Auric movió una mano vagamente hacia atrás en dirección al ala este. "Al está ocupado con su pequeño grupo de alquimistas reclutas seleccionados, intentando darles un curso intensivo de qué hacer cuando el mundo empiece a explotar a su alrededor. En mi opinión son lo mejor de un mal lote de gente… yo diría que no duran más de dos minutos. Y Mustang y Hughes no necesitan de mi ayuda para su estrategia. Ellos sólo necesitan que yo haga lo que sé hacer mejor cuando llegue el momento. Pero no podía dormir. Así que pensé en vagar por ahí un rato, y tener una primera impresión del grupo. No me gusta ir a una batalla sin saber quién me está cuidando las espaldas."

"Entiendo." Asintió Havoc. "Pero no tiene que preocuparse, jefe, todos ellos son buenos hombres. Leales al General – todos lo veneran, incluso los oficiales. Y eso es decir mucho, considerando el ego que tienen la mayoría de ellos."

"Él debe de ser un hombre fácil de amar," remarcó Auric secamente.

Havoc le lanzó una mirada curiosa ante el extraño tono de su voz, luego se encogió de hombros levemente. "Sí, y eso son sólo los hombres. Debería de ver a las mujeres lanzándose a sus pies. La Capitán ha estado enamorada de él por años. No que él lo haya notado." Se maldijo a sí mismo cuando el Guardián le enarcó una resplandeciente ceja, dándose cuenta de que había soltado un rastro de amargura en sus palabras.

Auric suspiró internamente. Ésta parecía ser su noche de escuchar confesiones, lo cual era algo bastante irónico, considerando su ateísmo tanto en la esfera espiritual como en la emocional. "No me digas. Tú la amas." Un melancólico silencio fue su única respuesta. "¿Has considerado decírselo?"

Havoc sacudió su cabeza miserablemente. "Ella me dispararía. Además, el General es el único hombre que existe en su mundo."

El Guardián recorrió una cansada mano sobre su rostro mientras luchaba por permanecer lo más cortés posible. "La naturaleza de una relación unilateral generalmente no conduce a ninguna relación, Jean. Y mientras yo estoy seguro de que él tiene muchas… cualidades ganadoras, mi sospecha es que ella continúa fijándose en él porque por más que ella esté 'enamorada' de alguien inalcanzable, no tiene que arriesgarse a amar a alguien que de hecho podría corresponderle y hacerla vulnerable." Se dio cuenta de los ojos vidriosos de Havoc y levantó las manos con desesperación. "Yo sólo estoy diciendo que creo que ella está asustada. Así que anda y sé su amigo y muéstrale que no tiene que estarlo. ¿Entiendes?"

"¿Entonces crees que ella no me dispararía?" dijo finalmente Havoc.

Un extremo de la boca de Auric se movió nerviosamente. "Tú estás a punto de entrar en batalla. ¿Habría alguna diferencia si te disparan ahora o más tarde?"

El Guardián observó cómo Havoc salió marchando con determinación. Él no estaba seguro de que ése fuera el mejor momento para que Havoc lo haga, pero qué diablos, él era un creyente de que la honestidad era la mejor política. Él suponía que eso tenía en común con Ed, a pesar que no creía que él hubiera hecho exactamente lo que aparentemente su joven persona sí había hecho. Al menos la confidencia que Maes le había divulgado a regañadientes explicaba el por qué Roy había sido parte de sus memorias Pre-Aleph. Y los extraños celos y dolor que había detectado en los ojos del hombre cuando se había topado con Auric consolando a Riza. Y, tenía que admitirlo, la descarga eléctrica que sentía en cuanto se encontraba con la mirada de Roy en un momento de descuido.

"Él nunca te contará nada de esto, sabes," había dicho Maes.

"Lo sé," había respondido Auric distraído, todavía asimilando lo que acababa de oír. "Yo tampoco lo haría, de estar en su lugar. Eso habría dolido demasiado."

Ante eso, Maes había sonreído torciendo la boca. "Ustedes dos son en quinta esencia lo mismo. Probablemente la razón por la que discutían como criaturas salvajes desde un principio. Y la razón por la que se sentían atraídos el uno al otro." Y asintió ante el sobresalto de Auric. "Oh sí. Ambos sufren de un exceso de auto-confianza y de una inexplicable falta de voluntad para dejar que alguien los ayude a cargar con sus culpas. Hasta el momento en que se conocieron, dudo que alguno de ustedes alguna vez se hayan cruzado con su igual tanto en orgullo como en desafío e incluso en gritos. Ambos podrían beneficiarse de sus mutuos consejos y aprender a ceder de vez en cuando – hay una razón por la que a eso lo llaman enamorarse (1)."

Auric había resoplado incómodo. "Por favor, Maes, no me vengas a mí con eso de flores y corazoncitos. Lo que me contaste me suena como a algo que ocurrió sólo una noche, y bajo unas peculiares circunstancias. Ni Roy ni Ed estaban pensando claro, e incluso si Ed no hubiese desaparecido, las posibilidades no hubieran sido muchas."

Maes lo había mirado con una mixtura de lástima e irritación. "Eres un tonto si quieres creer eso. Y él es un tonto por no habértelo contado él mismo."

Una fría ráfaga de viento sopló a través de la plaza. Auric se abrazó fuertemente a su capa, en melancólica meditación. "Todos somos unos tontos enamorados," susurró suavemente al viento. "En tremendo lío nos has metido, Ed."


"Ya tienen sus órdenes, caballeros," dijo Roy en voz baja. Sombríos saludos militares acogieron ese anuncio y los oficiales empezaron a salir en fila de la habitación. Dos tercios de ellos fueron enviados con sus unidades hacia el frente, para reforzar las líneas. Los restantes estarían contraatacando desde detrás de las líneas enemigas vía la Puerta, y como tal, habían sido seleccionados para la máxima fuerza mortal.

El Alquimista de Fuego iba, por supuesto, a ir con el segundo grupo.

Hughes asomó su cabeza dentro de la habitación. "Él ya se fue a colocar la señal, señor. Ya empezamos." Roy asintió y se levantó, colocándose sus guantes y volviendo a revisar para estar seguro de estar llevando otros dos pares de guantes de repuesto en dos lugares separados. Sus ojos se encontraron con los de Maes y no necesitaba ser psíquico para saber qué era lo que le estaba pasando por la mente de su amigo: Una vez más es tiempo de ruptura, querido amigo, una vez más. Su amigo le siguió los pasos a su costado, bajando su voz para que nadie más lo oyera. "General. Yo creo que debería de quedarme atrás con Auric, él puede teletransportarme con él después."

"Él puede cuidarse solo," dijo Roy tajantemente. "O quizás él prefiera que se quede la Capitán Hawkeye."

Maes extendió una mano para detenerlo. "Deja de meter tu orgullo herido en esto, Roy. Tú viste el rostro de Al – tú sabes que esta Puerta es peligrosa para Auric, y no sabemos siquiera por qué lo está consumiendo severamente. Además, si él resulta gravemente herido, vamos a pasar un infierno cubriendo una retirada."

"No hay retirada esta vez, Maes," fue la severa respuesta. "Éste es el momento. O ganamos, o Amestris cae. Eso tú lo sabes tan bien como yo."

"¿Estás tan dispuesto a perder a Auric simplemente porque perdiste a Ed?"

"Usted está fuera de lugar, Coronel," dijo Roy súbitamente. Maes simplemente lo miró. Luego suspiró. "Bueno. Haga lo que quiera. Armstrong puede encargarse de su unidad hasta que llegue. Oh, y Coronel…."

"¿Sí, General?"

Un destello de amargura centelleaba en los oscuros ojos. "Mi madre solía decir. 'Si amas algo, déjalo libre. Si regresa a ti, es tuyo; si no…nunca estuvo destinado para ti.' ¿Bajo cuál escenario cree usted que recae esta situación?"


Todavía estaba oscuro, arriba el cielo brillaba con la fresca luz de las estrellas en las horas previas al amanecer. Un soldado se movió inquieto y fue reprendido con la brusca palabra de su líder de pelotón. Transcurrió otro minuto, y luego se escuchó el desnudo susurro del aire y de pronto Auric ya estaba parado ahí, ante ellos, unos cuantos mechones de cabello dorado flotando levemente por su rostro debido a la velocidad de su travesía. "Al ya tiene el círculo de transmutación estabilizado," dijo brevemente. "Hagamos esto antes de que entre en razón y ya no quiera tener nada que ver con esto. O contigo."

"Estamos a la merced de tu ritmo," Roy apuntó exasperado.

"Oh, así que ahora tú me necesitas a mí y no a tus preciosos alquimistas," musitó siniestramente Auric. Ignoró la momentánea mirada de sorpresa que pasó por el rostro del General y reprimió el extraño dolor que sintió debajo de su esternón, sabiendo que tenía que mantener su conexión con el círculo de transmutación a todas esas millas de distancia. Esta vez no habían cuentas ámbares que lo ayudaran a concentrarse, pero antes tampoco las había necesitado realmente. Manteniendo su concentración en la señal que lanzaba el círculo, se interiorizó, juntando sus manos en un agudo aplauso antes de extenderlos a lo ancho. En medio de una súbita inhalación de aire, al tiempo que su audiencia reaccionaba ante el familiar gesto, se formó un pequeño remolino de luz. En un inicio ligeramente más grande que un puntito, luego creciendo rápidamente mientras él concentraba su voluntad por ese nexo de energía, haciéndose rápidamente lo suficientemente ancho como para que puedan traspasar en columnas de cuatro hombres. El Guardián elevó su cabeza, dibujándosele una sonrisa salvaje de satisfacción, y la palabra de poder retumbó en el frígido silencio. "¡kai!"

En un instante, la superficie arremolinada de la Puerta se había aclarado obedientemente, y de repente ahí estaban los sonidos del fuego de artillería iluminando un cielo nocturno nada familiar, y un terreno lleno de colinas, y el rostro ansioso de Al a través del marco de la Puerta. Auric sonrió tranquilizadoramente al preocupado alquimista, luego se volteó ligeramente para dirigirse al General. "Será mejor que se apuren. Al no será capaz de mantener su extremo abierto por mucho tiempo."

Roy asintió bruscamente. "¡Muévanse!" vino la voz de comando, y de inmediato, los batallones empezaron a desfilar en enérgico trote. Auric apretó los dientes cuando una sobrecarga de energía desplazada debido a la transferencia de masa discurría a través de su cuerpo, haciéndolo caer de rodillas y forzándolo a prepararse con sus palmas presionadas en el frío suelo. No está tan mal hasta ahora, pensó con un fugaz optimismo, el que rápidamente se desvaneció cuando otra onda de energía surgió del Flujo de la Puerta y lanzó su cuerpo en espasmos. Hmm. En realidad, ahora que lo pienso, esto apesta. Y luego todo pensamiento coherente se había ido mientras su mente se enfocaba en controlar el retorcido Flujo de la Puerta que estaba siendo sometido a su voluntad.

Maes permanecía inmóvil mientras los oficiales y no-oficiales dirigían a sus hombres a través de la Puerta a paso ligero. El rostro del Guardián estaba mortalmente pálido y su cabello colgaba lacio por su rostro, todo enmarañado y empapado con sudor que bajaba por su rostro como un pequeño riachuelo que caía sobre sus manos mientras él luchaba por permanecer consciente y concentrado. Sin la ayuda de otro Guardían, la tarea de controlar el Flujo de la Puerta recaía únicamente en los hombros de Auric, y el esfuerzo que se requería se hacía obvio con el transcurrir de cada segundo. Su pecho subía y bajaba, vomitando sangre, pero aún así el Guardián no emitió ningún sonido de protesta, simplemente giraba su cabeza para escupir y tomar otra temblorosa bocanada de aire. Incapaz de soportar por más tiempo sin hacer nada, Maes estuvo a punto de avanzar, queriendo hacer algo, cualquier cosa para ayudarlo, pero se frenó cuando Roy se arrodilló al lado de Auric, colocando una mano sobre su hombro. Desde su puesto privilegiado, Maes pudo ver el rostro de sorpresa de Auric y la indefinible emoción que reflejaban los ojos de Roy. Por un momento, el tiempo pareció detenerse. Y luego las explosiones se pudieron escuchar en la distancia. Los refuerzos deben de haber llegado a las fronteras y empezado con su ataque de distracción, pensó Maes. Y así con esto se inicia todo….

La Puerta se sacudió, contrayéndose por un momento antes de dilatarse a regañadientes de nuevo a su tamaño original mientras los ojos de Auric empezaron a arder de pronto como si se quemaran con un fuego que emanaba de su interior, haciendo su palidez aún más terrible por el contraste. Sus magulladas manos se clavaban más profundamente en el suelo como sacando fuerza de la tierra misma. El rostro marcado con polvo de Hawkeye apareció en la Puerta. "¡General!.. ¡Si vamos a hacer esto, tiene que ser ahora!"

Roy dudó por un instante, y en ese momento Auric colapsó, sus brazos cediendo mientras caía de lado lánguidamente en los brazos de Roy, casi inconsciente. "Carajo. Creo que eso es todo. Ahora tiene que irse, General. Yo ya hice mi parte…ahora vaya usted a hacer la suya."

Maes ahora sí avanzó y tomó dulcemente a Auric de los brazos de Roy. "Yo cuidaré de él, Roy. Ahora tienes que irte." Roy no se movió, sus ojos estaban fijos en el rostro de Auric. "General". Todavía ninguna respuesta. "¡Alquimista de Fuego!" ladró el Coronel, y en un acto reflejo, la cabeza de Roy se levantó, sus ojos todavía muy abiertos por el shock, el dolor y la negación. "Tienes que irte ahora," repitió Maes suavemente. "O si no, todo esto habrá sido en vano."

"¿Podrías terminar con estas dramáticas despedidas y simplemente largarte, bastardo?" gruñó de pronto el rubio Guardián, sacudiéndose e impulsándose hacia arriba y empujando su cabeza en la de Mustang. "No tenemos tiempo para esto y esta Puerta no se va a quedar así toda la vida, ¿sabes?" Cayó de nuevo, sus dientes apretados mientras otro temblor atormentaba su cuerpo. "Vete ahora, imbécil, ¡o si no yo mismo me voy a levantar de aquí y te haré pasar por la Puerta de una patada en el trasero!"

La quijada de Maes cayó hasta el suelo y miró al rubio hombre en sus brazos como si de pronto éste se hubiera convertido en una quimera de tres cabezas. La expresión de Roy expresaba lo mismo…y luego deliberadamente este último sonrió en forma maliciosa. "Bueno pues…no quisiéramos que hagas eso en tu condición actual, ¿verdad? Eso sería un verdadero abuso, teniendo en cuenta que tendrías que intentar llegar tan alto."

Auric reunió la energía que le quedaba para clavarle una mirada asesina al General. "¿A quién le estás llamando enano?" dijo en un grito ahogado, pero se podía ver el asomo de una sonrisa en sus labios. "Te voy a hacer pagar por ello…después. Ahora. Vete." La Puerta se ondeó como subrayando sus palabras. Roy asintió y se puso de pie, corriendo ligero a través de la Puerta. Giró para mirar hacia atrás y Maes sintió que Auric se sacudía en sus brazos, levantando su cabeza. "¡Cuida a Al por mí!" gritó débilmente. "Ah, y…cuídate, Roy." La Puerta permaneció abierta lo suficiente para que Maes captara la fugaz mirada de entendimiento que cruzó por el rostro de su amigo antes que el cuerpo de Auric se sacudiera una vez más y un gemido estrangulado finalmente saliera de sus labios. Maes pudo sentir que las energías de Auric acababan de ser liberadas y vibraban a través del subsuelo mientras se disipaban. La cabeza de Auric cayó colgante en el brazo de Maes. Él lo miró.

"¿Qué fue todo eso?"

"Parecía que necesitaba de una buena patada en los pantalones," murmuró Auric, sus ojos cerrados revoloteaban. "Y pensé que Ed sería la mejor persona para hacerlo. Después de todo, él es la razón por la que estamos metidos en este embrollo."


Nota de la Autora:

Quintessence is the essential presence of something or someone, the living thing itself that animates or gives something its deepest characteristics. The Quintessence partakes of both the Above and the Below, the mental as well as the material. It can be thought of as the ethereal embodiment of the life force that we encounter in dreams and altered states of consciousness. It is the purest individual essence of something that we must unveil and understand in order to transform it. Similarly, Soul in alchemy is the passive presence in all of us that survive through all eternity and is therefore part of the original substance of the universe. Ultimately, it is the One Thing of the universe. Soul is considered beyond the four material elements and thus conceptualized as a fifth element or Quintessence.

Quintaesencia es la presencia esencial de algo o de alguien, la cosa viviente en sí que anima o da a algo sus principales y más profundas características. La Quintaesencia se caracteriza tanto por lo de Arriba como lo de Abajo, de lo mental tanto como lo material. Puede ser considerada como la personificación etérea de la fuerza de la vida que encontramos en los sueños y los estados alterados de conciencia. Es la esencia individual más pura de algo que nosotros debemos develar y entender a fin de poder transformarla. De forma similar, el Alma en la alquimia es la presencia pasiva en todos nosotros que sobrevive por toda la eternidad y que es, por lo tanto, parte de la sustancia original del universo. En última instancia, es la Única Cosa del universo. El Alma es considerada más allá de los cuatro elementos materiales y por ende es conceptualizado como el quinto elemento de la Quintaesencia.

Nota de la Traductora:

(1) La expresión en inglés es 'falling in love'… 'cayendo en el amor' en su forma literal… 'enamorarse' en su traducción normal, y tiene que ver con el título del capítulo anterior… Maes quiere que ambos 'caigan' porque uno es la quintaesencia del otro… bueno, si entendieron el sentido de la canción y la temática del capítulo anterior pues ya saben a qué me refiero, si no… pues me preguntan.

Sorry si me olvidé de decirles que lean el capítulo 1 para que recuerden cómo se abrían las Puertas, no me odien…

xXx

Sigan con el casco puesto que la guerra recién comienza… y dejen ¡review! Me gustaría saber si les gusta el fic… (realmente no puedo creer que esta traducción esté a punto de llegar a los 100 reviews)