Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.
Full Circle
(Círculo Completo)
Capítulo 14: La Serpiente y la Cruz
Alphonse se enderezó perezosamente, sacudiéndose el polvo de las manos mientras observaba la estructura que acababa de crear. Satisfecho finalmente con su trabajo, le asintió a un no-oficial parado detrás de él. "Encierre a los prisioneros, Sargento." El hombre le dio un saludo militar al Alquimista Estatal y se alejó dirigiéndose hacia el abatido pequeño grupo de prisioneros de guerra sentados en el suelo a poca distancia, y Al estaba girando en la dirección opuesta, y se estaba dirigiendo de regreso hacia el principal contingente de carpas militares cuando una conocida silueta llamó su atención. Un largo y nudoso árbol completamente despojado de su follaje y medio escondido del campamento debido a una saliente de roca, fue plenamente visible desde su posición ventajosa, y reclinada convenientemente sobre una resistente rama a la mitad del árbol, se encontraba la menuda figura rodeada de un halo dorado por el sol naciente, el cual estaba evaporando la humedad. Al la miró perplejo, luego se encogió de hombros y caminó fatigosamente hacia ella. "¿Hermano?"
Un aureado ojo se abrió a regañadientes y forzó su mirada hacia abajo. "Hey, Al."
"¿Qué estás haciendo allá arriba?"
"Pensando. Y escondiéndome de los demás." Y como si reforzara esta posición, un distintivo abrigo rojo había sido enrollado y metido dentro del recodo de una de las ramas vecinas donde podía ser ocultado de cualquier observador casual. "Por la forma como todos estaban haciendo un verdadero alboroto mientras me encargaba de Orgullo, se podía pensar que acababa de levantar a alguien de entre los muertos o algo realmente extraordinario. Oh, disculpa. Escogí mal las palabras."
"No te preocupes, hermano. Y sabes, pienso que es más tu regreso de los muertos por lo que están reaccionando así, y no es que no haya sido impresionante cuando desintegraste a Orgullo. Pienso que incluso ahuyentaste al resto de ellos, al menos por ahora."
"Bien. ¿Ya nos vamos?" La voz era apática, y Al frunció el ceño.
"No, todavía existen escaramuzas aisladas que se están librando, y aun cuando ellas se terminen, la frontera no puede ser dejada sin resguardo. Pero estoy seguro de que pronto regresaremos a Central con el General. Por si acaso él está bien – los doctores lo han vendado y está nuevamente al mando." No hubo reacción en el hombre allá arriba. Al ladeó su cabeza a un lado pensativamente, luego, "¿Puedo subir?"
Un reacio encogimiento de hombros. "Claro. Sólo ten cuidado, algunas de las ramas inferiores están podridas." Una mano se extendió y Al la tomó, a pesar de que en realidad no necesitaba de la ayuda. Pero a veces la gente necesitaba ofrecer ayuda, y el gesto más amable que podías mostrar en esos casos era aceptarla. Él se balanceó ágilmente y se escabulló hasta quedar sentado cómodamente contra el tronco del árbol, tomando cuenta del extenso panorama ofrecido desde su elevada posición. Desde donde estaba sentado pudo ver la deteriorada y marcada tierra que había sido la frontera, y el constante canturreo del hervidero de actividad que era el campamento base. Corredores salían disparados de un lado a otro llevando y trayendo rápidamente mensajes entre las carpas, evitando cuidadosamente los pequeños grupos de exhaustos hombres dentro de sus sacos de dormir que se encontraban en cualquier espacio libre. Las líneas de abastecimiento debían haberse reestablecido también, ya que Al pudo ver camiones rodando y descargando provisiones, y ambulancias que cargaban a los heridos alejándose. Su nariz se arrugó cuando el viento cambió ligeramente, trayendo consigo la sensación y el olor grasiento de la carne quemada, y sus ojos giraron involuntariamente hacia el campo de batalla, en donde se podían ver figuras cubiertas con hollín que caminaban entre los cuerpos apilados con antorchas encendidas, cremando rápidamente a los muertos para asegurar que la mugrosa putrefacción no ponga en peligro a los vivos. Cenizas a las cenizas, polvo al polvo. Tembló involuntariamente, y no fue sólo por el frío.
"Wow, hermano. Tú sí que sabes buscar las, um, vistas más amplias."
Su compañero gruñó. "Siempre es bueno tener una idea de lo que yace en el suelo, a pesar de que los campos de batalla no son mi fuerte. Los páramos quizás, o incluso los prados. Al…" hubo una culpable y dudosa pausa, y luego se lanzó al ruedo con resolución, "¿te das cuenta…"
"…que todavía no has recuperado tus recuerdos de cuando eras Ed? Por supuesto que sí," dijo Al dulcemente. "Pero no te preocupes hermano, no le voy a contar a nadie hasta que tú y el Coronel Hughes me lo digan. Y aparte de ustedes dos y el General Mustang, nadie sospecha."
Auric dio un sobresalto sorprendido y giró para mirarlo, sentándose a horcajadas sobre la rama. "¿Lo sabes?.. ¿Entonces por qué sigues llamándome…?"
"Porque lo eres," vino la respuesta dicha con toda naturalidad. La clara mirada de Al estaba fija en su rostro, pero no existía ninguna acusación en aquella transparente mirada, sólo una calmada aceptación que simultáneamente intimidaba y humillaba al blanco de dicha mirada. "Yo me di cuenta cuando estabas luchando con Orgullo para proteger al General – y a mí. Y sí," Levantó las manos para impedir las protestas de Auric de que él sólo estaba actuando, demonios, y de que ciertamente le importaba poco la seguridad del General, pero tenían un contrato, y… "Yo sé que el Coronel Hughes te pidió que tomes el papel de Edward Elric, Alquimista de Acero por razones menos altruistas. Pero ¿acaso no lo ves, Auric? La ropa puede ser un simple disfraz, pero muy en el fondo tú eres Ed, en todas las formas que interesan. En la forma cómo me cuidaste a mí y a todos los necesitados. En la forma cómo tu presencia da esperanza y fuerza a la gente. En la forma cómo enfrentas las cosas directamente y con coraje sin pensar en las consecuencias para ti." Un destello divertido iluminó sus ojos grises. "Tu lenguaje ahora puede que sea menos colorido…la mayor parte del tiempo, en fin… pero sólo por el hecho de que existes…tú eres Ed, incluso si vienes con otro nombre."
El Guardián se puso agitado. "Al, quienes somos está definido por nuestros recuerdos. Mis recuerdos como Guardián son los que me hacen ser quien soy aquí y ahora. Sin los recuerdos y experiencias de Ed, ciertamente no puedo ser él, a pesar de que pueda verme como el verdadero…y no quiero sentirme como si debiera serlo." Hizo un pequeño sonido de frustración. "Yo no…yo sólo…estoy harto de sentirme como si yo fuera una desilusión sólo porque no puedo ser alguien más. Yo.Soy.Yo. No soy Ed."
Al rodó sus ojos y pensó en privado que una vasta capacidad de negación era otro de esos rasgos que permanecería con su hermano para siempre. "Auric, tú todavía no entiendes. Tú no tienes que ser Ed, tú eres Ed." Se movió cuidadosamente en su sitio, removiendo los andrajosos restos de su chaqueta y remangándose la manga de su camisa, la tela aún estaba chocantemente blanca con excepción de donde las rasgaduras en su chaqueta habían dejado hollín y mugre en ella. "¿Te acuerdas de esto?"
"La serpiente y la cruz de mis sueños," dijo suavemente Auric. "¿Cómo podría olvidarme?" Levantó su mano tentativamente y trazó el rojo contorno que sobresalía del brazo sudoroso y marcado de Al. Al sonrió y asintió. Una suave brisa despeinó sus cortos cabellos y sopló a través de los gruesos mechones de los de Auric, trayendo un bienvenido soplo de aire fresco.
"Ves, no perdiste todos tus recuerdos. ¿Alguna vez buscaste este simbolismo en ese libro que estuviste leyendo la otra noche?.. ¿El del ancestro del Mayor Armstrong?" Viendo la confusión en los ojos de Auric, el joven alquimista continuó. "Mira, las serpientes aladas representan sustancias volátiles o activas; las serpientes sin alas representan sustancias fijas o pasivas. Una serpiente crucificada representa la fijación de lo volátil," y apuntó a la marca en su brazo. "¿Está claro hasta aquí? Ahora, el Alma en la alquimia es la presencia pasiva en todos nosotros que sobrevive por toda la eternidad y es por lo tanto parte de la sustancia original o la Primera Materia del Universo. Los Alquimistas también lo conocen como la Única Cosa del Universo. El otro componente que define quienes somos es el Espíritu, o la presencia activa en todos nosotros que se esfuerza por conseguir la perfección. El espíritu busca la manifestación material para expresarse – es esa parte de nuestras personalidades moldeadas por nuestras experiencias. Al final, es la Única Mente del Universo. ¿Okay?"
Auric asintió con recelo. Él tenía el presentimiento de que estaba siendo conducido por un camino que lo dirigía hacia una verdad que él no quería escuchar a pesar de que hacía tiempo ya la había sospechado. Y a juzgar por la mirada en los ojos de Al, él sabía que Auric también lo sabía. Y Auric sabía que Al sabía que Auric lo sabía. Diablos, no había forma de escaparse de ésta. "Tú ves a dónde estoy llegando, ¿verdad? La unidad del alma – la cruz- y del espíritu – la serpiente alada – en el cuerpo, es la fijación de lo volátil. Lo cual tú conseguiste para mí a cambio de un alto costo para ti, primero al fijar mi alma a la armadura para asegurar de que no se perdiera, y después al recuperar mi cuerpo y reuniéndolo a mi alma. Pero aún cuando yo no tenía mi cuerpo, yo seguía siendo Al. Tú siempre me lo decías. Y eso sólo fue posible si quien soy – si quienes somos – como tú lo pusiste, está determinado bien adentro de nosotros por nuestras almas. El alma puede estar lejos de este mundo cuando cruza a través de la Puerta de la Verdad al morir, pero no puede ser destruida, Auric. Tu alma es la de Ed, y allá hay un ejército entero que juraría que tu cuerpo también lo es. Pienso que cuando la Puerta de la Verdad te puso en ese otro mundo, se quedó con los recuerdos de Ed y te hizo empezar de cero, haciendo borrón y cuenta nueva. Y ante la falta de tus experiencias previas para ayudarlo a definirlo, tu espíritu se manifestó como Auric."
Hizo una pausa para dejar que sus palabras sean asimiladas, luego continuó en ese modo paciente que hacía de Alphonse Elric tan buen maestro, "Aunque finalmente, el alma de cada persona es inmutable y única; y ése es el por qué los Homúnculos no tienen – y no pueden tener – almas. Ellos son manifestaciones del espíritu en un cuerpo sin alma, inestables, volátiles, no-fijos – y por lo tanto violan las leyes del Universo. En otras palabras, abominaciones. Tú por otro lado, eres quien siempre fuiste – tu espíritu sólo es un poco diferente, eso es todo. Si en algún momento recuperas tus recuerdos, eso sólo será una evolución de quien eres en estos momentos, y hasta que eso ocurra, tú puedes hacer nuevos recuerdos con nosotros."
Auric miró a Al desafiante. Él sabía que el alquimista estaba en lo cierto, pero existía esa pequeña e intratable vocecita dentro de él que insistía en ser agresivo ante aquello, y él sospechaba que Al también sabía eso, porque suspiró resignado, se inclinó hacia él – y le dio un rápido y fuerte golpe en su frente. "Honestamente, hermano, eres tan terco como siempre, y estuve casi a punto de conseguir convencerte. Tú nos acusas de ser incapaces de dejar pasar y olvidar a Ed, pero al parecer tú no puedes dejar de estar colgado en tu necesidad de ser Auric: el Guardián. Lo cual está bien, pero Tú.También.Eres.Ed. Así es el destino, ¿recuerdas? Nosotros sólo podemos cambiar la forma cómo lo enfrentamos." Auric se apartó de él mientras Al citaba lo que el Guardián le había dicho anteriormente. La boca de Al se arqueó ante la expresión de asombro en el rostro de Auric. "Disculpa por ser irrespetuoso, hermano, pero si no dejas de lloriquear, te golpearé con una llave inglesa. Winry me enseñó muy bien."
Eso le ganó un sorprendente resoplido de risas por parte de Auric, y la tensión pareció que lentamente fluía de su postura ya que se rindió y relajó hacia atrás en su sitio. "Touché. Demonios, tú sí que realmente recuerdas todo lo que te digo." Encogiéndose de hombros filosóficamente, "Bueno, si tú estás en lo cierto, y de veras soy Ed, entonces no puedo creer que te casaste y no me invitaste a la boda. ¿Quién entregó a Winry?"
Al parpadeó ante el voluble cambio de humor de Auric, pero decidió dar gracias por ello. "El General Mustang. Él y Winry tuvieron una seria pelea luego de tu desaparición y eso aclaró las cosas entre ambos. Pienso que cuando ella se dio cuenta de cuánto él se preocupó genuinamente de ti y de los dos fue cuando finalmente lo perdonó por lo de sus padres. Él tomó tu partida realmente mal."
"Oh, tú no tienes ni idea," murmuró Auric, poniendo una mano sobre sus ojos.
Los ojos de Al se entrecerraron. ¿Acaso Auric se estaba…sonrojando? "¿Qué quieres decir?"
Auric se lo contó. El rostro de Al no tenía expresión. "Entonces quieres decir, esa noche antes de que tú…cuando dijiste que le ibas a contar al Coronel lo que estabas planeando…tú y él… ¿y él nunca me dijo nada?"
"Técnicamente, fue Ed," Auric apuntó amablemente. "Pero en términos de este cuerpo, entonces sí. Yo trato de no pensar demasiado en ello."
Al tragó saliva. "¿Tú recuerdas…?"
"No."
"¿Entonces estás absolutamente seguro de que sucedió?"
"Dudo que Maes pudiera mentir acerca de algo tan importante. Y eso explica perfectamente el comportamiento de Mustang."
Silencio. Luego, casi amablemente, "Yo no me imagino que ustedes dos hayan de repente estado…¿abrazados haciéndose cariñitos?"
Auric luchó valientemente para contenerse la histérica risita en su garganta. "No. E incluso si Mustang lo hizo, dudo que Ed sea del tipo que le gusten los abrazos. Yo de seguro no lo soy."
Al se sentó ahí digiriendo esta nueva información. "Bien." Asintió decididamente e hizo como si descendiera de su lugar en las alturas. "Si me disculpas, hermano, ahora me voy a ir a matarlo."
Riendo ahora a viva voz, Auric sacó un brazo para detenerlo. "Al – eso pasó hace cuatro años. Y por lo que me han dicho, ¡Ed estuvo más que dispuesto!"
"¡Tú eras demasiado joven para saberlo!" graznó Al indignado. "¡No puedo creer que Mustang tomara ventaja de ello y te sedujera!.. ¿Y acaso él no es hetero?"
"Es bi, o algo así he oído," dijo despreocupadamente el Guardián, examinándose las uñas de la mano en una elaborada muestra de indiferencia. "Básicamente, él va por cualquier camino si la presa es lo suficientemente atractiva." Batió sus pestañas juguetonamente a su mejor amigo y hermano…su hermano…tenía que admitir que le gustaba cómo sonaba esa palabra. "¿Y quién se podría resistir a estos ojos?"
"Por favor. Demasiada información para este feliz hombre casado y padre de familia," dijo Al, estremeciéndose. "Oh, las imágenes en mi cabeza…voy a tener problemas para mirarlo a la cara la próxima vez que lo vea. Esto es, si todavía no me decido a matarlo." Una pausa, luego, "¡No puedo creer que no me lo dijo!.. ¡O tú en este caso!" y Al le dio un golpecito cruzado en las costillas a Auric. Éste levantó las manos rindiéndose, una sonrisa pícara todavía jugando en sus labios, y luego de otra mirada asesina, Al sintió una sonrisa empezándosele a formar en los extremos de los suyos. "Entonces. ¿Y qué contigo?"
"¿Y qué conmigo?" preguntó Auric defensivamente. "No estoy casado. No tengo hijos. Reglas del Gremio. Hey, ¿no deberíamos de estar regresando al campamento para reportarnos?"
"No cambies el tema. ¿Te sientes atraído por el General Mustang?" Los ojos de Al se agrandaron. "¡Oh!..¿Es ésa la razón por la que él estaba tan cortante con la Capitán Hawkeye luego que te encontró consolándola la noche de la fiesta?"
Auric se movió nerviosamente. "Al…." Decidiendo que la discreción era la mejor parte del valor, arrebató su abrigo mientras se descolgaba de la rama y caía grácilmente sobre el suelo. Al gateó desde su sitio para seguirlo, aunque el hermano menor optó por tomar una ruta con unas cuantas ramas de más para sostenerse. Para el momento en que llegó a tierra firme, Auric estaba sacudiendo vigorosamente el abrigo y evitaba encontrar los ojos de Al. Le dio una larga mirada pensativa al sello bordado en la espalda del abrigo, antes de llegar a lo que pareció ser una decisiva resolución ya que se puso el abrigo, tirando de su trenza mientras la liberaba de su cuello y se colocaba la tela del abrigo más cómodamente alrededor de sus hombros. Al observaba, reconociendo la técnica de su hermano para evitar asuntos incómodos en cada movimiento brusco que hacía. Una amplia sonrisa se abrió en su rostro.
"¡Lo estás!"
"¡No lo estoy! Él es como un dolor en el culo – y lo digo metafóricamente, ¡cerebro de alcantarilla!" añadió apresuradamente el Guardián al tiempo que Al se estampaba una mano en su boca y se ponía morado de tanto aguantarse la risa. "Ed tiene razón, él es un verdadero bastardo. Él hace todos esos sarcásticos comentarios sobre mi estatura, me empuja a hacer cosas que yo no quiero, ¿y qué es esa fastidiosa e insinuante sonrisa burlona que parece estar siempre pegada a su cara?" gruñó Auric. "Tengo que reconocer que en el corto tiempo que lo conozco, él también ha sido un aliado. Y respeto su mente y habilidades, su coraje y astucia, y la forma como presiona a todos hasta los límites de sus potenciales – e incluso más allá de ellos. Y…."
"¿Y?" Presionó Al.
"Y es muy guapo," admitió Auric de mala gana. "Pero también está completamente aferrado a Ed, y parece estar cargando una gran cantidad de culpa sobre ese asunto. Y a mí nunca me han gustado los problemas y las mercancías dañadas. Demasiado complicado."
Al tosió dos veces, algo que sonó como "Mira…quien habla…" y Auric le lanzó una mirada sospechosa, la cual Al ignoró. "Um. Sí. Bueno, las relaciones generalmente son complicadas," meditó Al en voz alta. "Pero estoy de acuerdo, él nunca fue capaz de dejar ir a Ed, probablemente debido a que nunca pudo decir adiós como yo lo hice. No que yo lo haya manejado maravillosamente bien, pero al menos no tuve que ir pensando, durante los últimos cuatro años, en todas las cosas que debí haber dicho." Vaciló, luego dijo delicadamente, "No puedo creer que esté diciendo esto, pero puede ser que si tú lo ayudaras a ver eso y lo dejes decir adiós simbólicamente, él podría seguir adelante y esto ya no sería más un problema entre ustedes dos."
"Yo no soy el del problema," murmuró Auric. "Pero bueno, si eso te hace feliz." Al asintió decididamente, y Auric suspiró. "¿Por qué parece como si me estuvieras mandoneando?.. ¿Estás seguro que yo soy el hermano mayor?"
"Oh, tú eres definidamente el mayor," sonrió serenamente Auric. "Pero yo soy el más alto."
El colérico balbuceo del mayor de los hermanos Elric se pudo oír a kilómetros de distancia.
Nota de la Traductora:
Un capítulo tranquilito, educativo y nada complicado…
Mil gracias por la acogida que le han dado a esta traducción, les agradezco por los reviews y todas las palabras de aliento en ellas. Este fic es de veras difícil para traducir pero ustedes son una de las razones por las que aún lo sigo haciendo. Espero sigan dejándolos…
