Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

xXx

Comentario de la Autora:

This really leads on from the previous chapter, The Snake And The Cross. They were supposed to be two parts of one chapter, but wound up being way too long. So please forgive that this is probably ever-so-slightly shorter than than my last few entries…not by too much, I don't think, and I quite like how this one turned out.

La verdad ésta es la continuación del capítulo anterior, La Serpiente y la Cruz. Se supone que eran dos partes de un mismo capítulo, pero terminó siendo demasiado largo. Así que perdónenme que éste sea probablemente un poquitín más corto que los anteriores… pero no tanto, yo no lo creo, y me gustó mucho cómo quedó. Nike Femme.

For an explanation of the Chapter Title/song credits, please see the end of the story.

Para una explicación del Título del Capítulo/créditos de la canción, por favor vean el final de la historia. Nike Femme.


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 15: Un Punto Intermedio

El oficial dio un elegante saludo militar y giró sobre sus talones para retirarse, echándole una furtiva mirada al General mientras lo hacía. Aunque él siempre había respetado al hombre – después de todo, su reputación provenía de la masacre de Ishbal, y había tenido la amplia oportunidad de observar de cerca y personalmente el trabajo del Alquimista de Fuego, así como escuchado los rumores – su buena opinión se había incrementado mil veces más ante el hecho de que el famoso Alquimista de Acero había retornado de cualquier desconocido lugar en donde había estado los últimos cuatro años solamente para salvarlo. Uno se ganaba una lealtad así, y eso no era nada fácil de conseguir. Lo gracioso era, sin embargo, que los chismes siempre habían dicho que los dos abrigaban una mutua antipatía – los gritos que se propinaban cuando ambos se encontraban en la misma habitación eran legendarios, y los sueldos habían cambiado de dueño de acuerdo a la duración de la discusión, el volumen era medido por la cantidad de largos pasadizos que tenías que recorrer antes de que ya no pudieras escucharlos, y el número de veces que se usaba la palabra "bastardo", con puntos de bonificación cuando era utilizada en combinación con otros insultos, como por ejemplo "perro bastardo de los militares". Se supone que uno no debía creer en todo lo que oía.

El General levantó la mirada del gráfico que estaba estudiando. "¿Hay algo más, Capitán?" Los ojos del hombre se notaban cansados y marcados por las ojeras, y se movía rígidamente, su chaqueta estaba abierta y le colgaba, revelando que sus costillas estaban fuertemente vendadas. Aún así, su mirada permanecía lo suficientemente aguda, juzgó el oficial – probablemente se había rehusado a tomar algo para el dolor con el fin de que su mente permaneciera lúcida.

"No, señor. Sólo…me alegro que esté bien, General Mustang, señor."

La oscura mirada se suavizó en forma mínima, y el hombre inclinó su cabeza. "Aprecio el sentimiento, soldado. Puede retirarse."

"¡Sí, señor!" dijo el oficial, saliendo de prisa de la carpa. De hecho tan de prisa, que dio un traspié con una estaca y se tropezó con alguien al voltear la esquina. "¡Hey! Mira por dónde vas…" se calló abruptamente cuando se encontró con una enfadada mirada amarilla. "Ay caraj…eh, digo, le pido disculpas Mayor Elric, señor…y Mayor Elric," añadió apresurado cuando el Alquimista de Tierra apareció detrás de su hermano.

El más bajo de los dos sonrió apretando los labios. "Está bien…Capitán, no he sido reconocido por mi rango militar en mucho tiempo. Acero está bien. Y olvide lo de señor."

"Sí, señor, digo…."

Alphonse Elric intervino calmadamente, "Estamos deteniéndolo en sus deberes, Capitán. Siga su camino." El oficial volvió a propinar su saludo militar y huyó de la escena. ¡Sólo esperen a que los otros escuchen sobre esto!..¡Un encuentro real, en vivo con el mismísimo Alquimista de Acero! Así que era más bajito de lo esperado, pero tenía una genuina presencia – ¿algo sobre su porte acaso? Y ese increíble cabello era un verdadero desperdicio en un chico.

Un par de ojos dorados lo vieron irse amargamente. "Odio cuando tengo que adivinar si se supone que conozco a alguien. No sé por cuánto tiempo pueda hacer esto, Al. Voy a equivocarme.

"No, no lo harás," dijo tranquilizadoramente su hermano. "Estamos en la milicia, tú siempre puedes usar sólo sus rangos y nadie se dará cuenta que no recuerdas sus nombres. Igual, tú nunca fuiste bueno recordándolos. Además, estuviste ausente por cuatro años – todos te darán una concesión por ello. La gente sigue adelante, sabes."

Los ojos de Auric se movieron rápidamente hacia la entrada semi-abierta de la carpa. "No el hombre que estoy a punto de ver."


Roy permaneció erguido – el fiel modelo de un moderno General Mayor, pensó socarronamente – hasta que el ruido sordo de la puerta de la tienda contra las lonas señaló que el Capitán ya se había ido. Luego dejó que sus hombros se desplomaran ligeramente mientras soltaba la respiración muy, pero muy despacio. Las costillas rotas dolían espantosamente, y el por qué se había rehusado a la morfina ofrecida por los doctores estaba más allá de su entendimiento en ese momento. Habría aliviado el dolor, y hubiese tenido algunas horas de descanso. Pero más importante, habría suavizado el duro filo de la realidad y le habría permitido algo de paz, aunque sea por un ratito.

No. Ése era el primer paso en la resbaladiza pendiente hacia la adicción. Él lo había visto antes en los soldados. En un inicio era una dosis temporal para el dolor, pero luego se convertía en una necesidad, un ansia, un incontrolable deseo de esa dulce inconciencia que los volvía locos. Él no iría por ese camino. Principalmente porque en este momento se veía tan tentador que sabía que estaría perdido una vez que se diera por vencido y se entregara a ese canto de sirena en un intento por buscar ese paraíso que alguna vez había encontrado antes, en los brazos de Edward Elric. Un lugar fuera de tiempo – un punto intermedio. Roy cerró sus ojos y deliberadamente flexionó su mano herida, haciendo una mueca de dolor pero dándole la bienvenida como una distracción al mórbido sendero por el que su mente lo estaba llevando. Se quejó silenciosamente, mordiendo la parte interna de su labio mientras esperaba que la primera estela de dolor se disipara antes de tumbarse contra su escritorio de puro alivio. Quizás él realmente debiera dormir algo – una de las cosas maravillosas que venían con el rango era que podías pedir una litera para tu oficina, y justo en ese momento, ese vejestorio que a las justas se mantenía en pie se veía increíblemente atractivo. La otra cosa maravillosa de ser el oficial presente con el rango más alto era el poder otorgar ascensos en el mismo campo. Sin demora, él había promovido a Maes a General de Brigada, y el semblante en el rostro de su amigo había sido comiquísima.

"¿Qué?"

"Ya me oyó, Brigadier Hughes. Por su creatividad poco común en la guerra psicológica."

El rostro de Maes se había oscurecido. "Roy…acerca de eso…."

"Bastante ingenioso. Verdaderamente inspirado. Debiste haber estado planeando todo esto desde el momento que lo viste en mi oficina," y Roy había dejado que la brillante fragilidad de su voz dirigiera la acusación mucho más efectivamente de lo que hubiera hecho cualquier berrinche. "En el futuro, sin embargo, me gustaría estar informado sobre tales planes antes de que ellos me sorprendan en el campo de batalla. ¿O es que la efectividad del shock era también un elemento clave en tu estrategia?"

"¿Hubieras estado de acuerdo si lo hubieras sabido?" Maes había preguntado tranquila y deliberadamente.

Roy había permanecido callado, pero Maes había leído la respuesta en sus ojos. "Ed siempre fue tu punto débil, Roy. Tú eres capaz de ser objetivo sobre todo lo demás para perseguir tus metas con excepción de los hermanos Elric y Ed en particular. Nosotros lo necesitábamos a él. Yo no sería un Oficial de Inteligencia si no hubiera hecho uso de una oportunidad caída del cielo para levantar la moral y debilitar al enemigo. Señor."

"Nadie está cuestionando su juicio profesional, Brigadier," Roy había respondido fríamente. "Pero me disculpará si no me siento con ganas de discutir mis asuntos personales con usted en este momento; tengo una guerra que ganar y un país que gobernar. Y usted tiene nuevas responsabilidades esperando, creo yo."

Él en seguida había delegado la mayor parte de los asuntos operacionales y logísticos al nuevo Brigadier, dejándolo libre para trabajar en los detalles de la limpieza de los restantes focos de violencia y consolidar su poder en el vacío dejado por la desagradable muerte del Fuhrer en manos del resucitado Alquimista de Acero. Era todo un desafío estando lejos de Central, pero Roy no se había convertido en el General más joven de la historia por gusto. Y Maes estaba tratando de enmendar las cosas lanzando una sarta de rumores en las altas esferas y publicando apropiados artículos de propaganda – el héroe-de-guerra siempre le gustaba a las masas, y sus ojos y oídos en la capital ya estaban viendo una oleada de apoyo para con el heroico General Roy Mustang. La boca de Roy se retorció cínicamente. Si tan sólo pudieran ver la sangre en sus manos.

La litera le estaba haciendo señas y hacia all dirigió sus pasos, las botas en sus pies se sentían que pesaban como plomos mientras arrastraba los pies. Ya casi llego…y entonces tropezó sobre su propio pie. Mierda. Va a doler como diablos cuando choque con el piso, pensó en pleno vértigo, pero en vez de caer, un fuerte par de brazos lo cogió cuando caía de rodillas. "Gracias," dijo con voz entrecortada, optando por quedarse quieto por el momento hasta que el mundo dejara de girar.

"No hay problema," vino la sarcástica y divertida voz. "Sin embargo tengo que decir que se te está volviendo un hábito." Un par de ojos dorados como de gato encontraron los suyos, y Auric le enarcó una ceja. "Un poco más de eso y me veré forzado a concluir que te estás muriendo por mí." (1)


Los ojos de Roy seguían al Guardián de cabellos dorados mientras éste caminaba dinámica pero silenciosamente alrededor de la carpa. Auric había colocado fácilmente al hombre sobre la litera, su toque sumamente delicado para no agravar sus heridas, pero su ligera contextura contradecía a una sorprendente y enjuta fuerza que Roy recordaba muy bien. Luego de un momento de vacilación, Auric se había quitado su abrigo para usarlo como manta cuando unos minutos de búsqueda no habían revelado nada apropiado, y Roy lo estaba encontrando extrañamente reconfortante. Olía bien, al menos, y el beneficio adicional era el poder observar de cerca la pulida figura vestida de negro de Auric, sin el estorbo de ninguna capa o abrigo. Igual que la de Ed, exceptuando una adición.

"¿Alguna vez te quitas tus guantes?" preguntó Roy somnoliento. Él podía sentirse cayendo en la inconciencia a pesar de sus buenas intenciones, en ese placentero estado entre los sueños y la realidad, cuando las preguntas más inconsecuentes parecieran llevar el mayor peso.

Auric miró hacia el extremo de la carpa donde estaba Roy, sobresaltado. "No realmente. Bueno, no cuando estoy al aire libre como ahora. Defensa personal." Flexionó su antebrazo, cerrando su mano, y para sorpresa de Roy, una delgada y plana cuchilla de ocho pulgadas de largo se deslizó suavemente, extendiéndose sobre el dorso del puño de Auric. Pudo ver cómo ella podría agarrar desprevenido a un oponente, y con certeza aseguraría que un puñetazo propinado tendría muchas más de las acostumbradas consecuencias. El Guardián se encogió de hombros tímidamente mientras retraía la cuchilla. "En caso de que esté de alguna forma desarmado. Ella me fue útil en más de una ocasión. Ahora duerma, General, usted necesita descansar o no va a ser útil para nadie."

"No quiero dormir," Roy dijo arrastrando las palabras, aun cuando sus ojos parpadeaban cerrándose. Con su cabello cayendo sobre sus ojos y la fatiga forzándolo a bajar la guardia, parecía sorprendentemente joven y frágil mientras se acurrucaba en la litera, abrazándose al abrigo de Auric.

Auric pensó fugazmente que había sido una buena idea colocar a Al en la entrada para darles privacidad – él estaba más que seguro que el General estaría mortificado si alguien lo pillaba así de vulnerable. Pero ésta no era la forma en que había imaginado que iría esta reunión. "¿Por qué no?.. ¿Acaso no estás cansado?" preguntó dulcemente, como cuando uno se dirige a un niño colérico.

"Porque…tú te habrás ido cuando me despierte," vino el casi inaudible susurro. "No puedo afrontarlo de nuevo, Ed. Duele."

El Guardián se mordió el labio, luego arrastró una silla plegable cerca a la litera y se sentó. "No, no me iré. Me quedaré sentado aquí cerca a ti," prometió, extendiendo los brazos y tomando una de las normalmente elegantes manos de dedos largos entre las suyas, con cuidado de no sacudirla – por como se veía la hinchazón, el Alquimista de Fuego no iba a tronar sus dedos por un tiempo. El color en Roy parecía un poco febril en sus pálidas mejillas, y Auric frunció el ceño. "Creo que estás un poquito afiebrado, aunque es probable que sean sólo tus heridas. Toma, bebe un poco de agua antes que te quedes dormido," le alcanzó el vaso, y de nuevo se puso desagradablemente preocupado ante el hecho de cuan poco pesaba el hombre. Él obviamente se había estado presionando a sí mismo hasta sus límites físicos incluso antes de que empezara toda esta confusión. Ocultando su preocupación con brusquedad, colocó a Roy de nuevo contra la única y delgada almohada y recogió el vaso antes de regresar a su asiento y tomar nuevamente la mano de Roy. "Ahora duerme."

"Lo siento." Un murmullo casi delirante.

"¿Por qué?"

"Yo nunca te dije."

Auric contuvo su respiración. Quizás podía salvar algo de sus intenciones originales después de todo. "¿Qué fue lo que no me dijiste?"

"Yo nunca te dije…me dejaste y yo nunca te dije…." Murmuró Roy inquieto, y Auric se encontró apartando dulcemente los mechones de cabello del rostro del hombre y dejando reposar calmadamente una mano sobre su frente.

"Eso ya pasó. Ahora estoy aquí."

La respiración de Roy pareció profundizarse más mientras se calmaba bajo el contacto de Auric. "Yo nunca te dije…yo sé por qué tenías que irte solo…¿no hay acaso un punto intermedio?" Sus palabras eran vacilantes y quebradas, casi como si fuesen partes de un todo más largo. Auric pudo haber jurado que las había oído antes. ¿Pero dónde? Buscó en su memoria, confundido, y luego se puso imperceptiblemente rígido cuando un recuerdo de su última noche en Risembool flotó dentro de su mente. Él se había retirado antes que Al y Winry para darles algo de privacidad en su despedida, y mientras subía las escaleras, él había escuchado a Winry cantar suavemente:

Sé que te has ido
Te vi partir
Yo siempre pensé
Que era a mí
A quien dejaste en claro
Con ese último beso
Que tú no podías tener una vida
Llena de 'puede ser' y 'qué pasaría si'

Cuando cada bote se haya alejado
Y cada sendero se haya marcado y pavimentado
Cuando cada camino haya contado su historia
Entonces te traeré de nuevo
A casa para que te quedes

Cuando cada pueblo se vea igual
Cuando cada elección se haga difícil de hacer
Cuando cada mapa se haya guardado
Entonces te traeré de nuevo
A casa para que te quedes

Y ahora ya sé por qué te tuviste que ir solo
No hay acaso un punto intermedio

Extiende tus brazos
Grita fuerte mi nombre
Y te traeré de nuevo
Hoy mismo

Auric presionó fuertemente sus labios, luchando contra una extraña oleada de emoción. "Me imagino que todos estamos buscando ese punto intermedio, Roy," dijo suavemente. "Pero ahora yo lo conozco. Y regresaré a casa cuando llegue el momento, ¿de acuerdo? Ahora duerme. Yo estaré aquí cuando despiertes." Roy se inquietó levemente, y una muy tenue sonrisa tocó sus labios al tiempo que Auric meneaba su cabeza con pesar por ser un tonto sentimental. "Duerme."


Nota de la Autora:

Again, credit where it is due and a plug: the song, "Home To Stay" (Amy Foster-Gillies/Jeremy Lubbock) can be found on the self-titled debut album by Josh Groban, a lovely, talented young man who spent some time at one of my alma maters before pursuing his professional career. It's an amazingly beautiful song sung with deep emotion by a great singer, and I highly recommend both the song and the album.

Nuevamente, los créditos donde es debido y un disco: la canción, "Home to Stay" (A Casa para que te Quedes) se puede encontrar en el álbum debut autotitulado por Josh Groban, un adorable y talentoso hombre que pasó algún tiempo en uno de mis alma mater antes de perseguir su carrera profesional. Es una estupenda y linda canción entonada con profunda emoción por un gran cantante, y les recomiendo mucho tanto la canción como el álbum.

Nota de la Traductora:

(1) El término 'you're falling for me' se puede traducir literalmente como 'te estás cayendo por mí' o coloquialmente 'te estás enamorando de mí'. Yo cambié el 'cayendo' por 'muriendo', ya que el sentido de la autora es que cada vez que Roy está a punto de caer o de morir, llega Auric y lo salva, y el doble significado en inglés ayuda para interpretar lo que Auric quiere decir en broma.
Esta traductora intentó hacer algo similar…¿me resultó?... cuéntenme…

Otra cosilla, entendamos que los guantes de Auric son completamente distintos a los blancos usados por Ed o Roy. 'Gauntlets' como es su denominación en el fic original significa 'guantes protectores usados sobre la armadura en la época medieval', ahora pongan a usar su imaginación…

Y para los que quieren escuchar la canción, aquí está la dirección en YouTube. Sólo quiten los espacios y coloquen el signo 'igual' entre las letras 'v' y 'r'

http : / / www . youtube . com/watch?v r-zApS-e8nk

Y si quieren revisar la letra en inglés, pueden ir a mi profile y buscarlo en el fic original.

Presten atención a la letra, esta canción es MUY importante… yo sé por qué se los digo.

Y... hoy publiqué un pequeño one-shot por el Día de la Madre, vayan y dénle una mirada

xXx

Ahora… ¡dejen review!