Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 18: La Puerta de la Verdad

Auric derrapó hasta detenerse justo en las afueras del campamento, su pecho subiéndole y bajándole más del pánico que del esfuerzo en sí. ¿En qué estaba pensando?..¿Cómo iba a encontrar a Al sin ayuda? Habían pasado quince minutos – en estos momentos Al y esos malditos zombis podrían estar en cualquier parte. Gruñó en frustración. Piensa Auric ¡Piensa! Él había dejado su guardia baja, se había ablandado – ésta era la razón por la que los Guardianes no se involucraban con gente externa, demonios, eso nublaba la mente y permitía que el temor dañara su juicio. Sin embargo, incluso si se reprendía a sí mismo, él sabía que el caso de Al era diferente. La sangre era la sangre. Y de ninguna manera iba a romper ahora su promesa hecha a Winry. Echando la culpa a un lado, cerró sus ojos y le dio la bienvenida a la ensombrecida oscuridad que descendía mientras se calmaba y recurría a todo su entrenamiento para lograr esa espeluznante concentración que permitía a los Guardianes cruzar el espacio y aprovechar las energías de la Tierra. La claridad descendía con amaestrada velocidad: Al estaba con los Homúnculos. Cada uno de los Homúnculos tenía una Piedra Filosofal como núcleo de su fuerza vital y poder. Él podría sentir esa energía y usarla como una señal para teletransportarse hacia Al. No había problema. "Igual que encontrar una señal de la Puerta," se dijo suspirando. "Vamos, Guardián, cálmate." Así que tendría que ir a ciegas, sin conocer el número de hostiles que iba a enfrentar. Él había estado antes en peores situaciones, ¿no es verdad?" Aunque por alguna fastidiosa razón, nada remotamente similar venía de inmediato a su mente….

El Guardían se encogió irritablemente de hombros y proyectó su mente en el éter, buscando una energía característica que esperaba lo dirigiera hacia su desobediente hermano. Espera por ella…espera…la paciencia era la clave…y luego sintió una llamarada en el éter. ¡Ahí estaba! Y mientras sentía que se iniciaba el conocido jalón de la teletransportación, el pensamiento primordial en la mente de Auric era de que cuando todo esto haya acabado, él definitivamente iba a sentarse y a tener una larga charla con el joven Alphonse, algo que dijera algo así como, "Cómo distinguir si tu hermano es en verdad un Homúnculo disfrazado y por qué no deberías de ir con él si lo es." Alquimistas. Ingenuos idiotas, todo el lote.


Por alguna razón, el pensamiento primordial en la mente de Alphonse Elric, aparte de el de permanecer con vida para volver a ver a su esposa e hija, era que cuando – no 'si', sino 'cuando' – su hermano lo encuentre, él iba a recibir tal sermón acerca de ser un ingenuo idiota. Ed siempre había sido extraordinariamente bueno en pronunciar sermones martirizadores, esos del tipo 'hermano mayor' que te dejaban sintiéndote increíblemente estúpido y desconsiderado, y él sospechaba que Auric también lo sería. Eso en verdad era un pensamiento increíblemente reconfortante, ya que su hermano tendría de hecho que encontrarlo primero para así pronunciar dicho sermón. De ahí la certeza de Alphonse acerca del 'cuando.'

Pero hasta ese entonces, él permanecía clavado en la intemperie, en el medio de un círculo de transmutación mandatorio dibujado con su sangre que lo prevenía de usar la alquimia o de salir del círculo, con el Homúnculo llamado Ira, del tamaño de una pinta y con una muy hosca apariencia, mirándolo fijamente. Eso no se veía nada bien. Él realmente se parecía muchísimo a la Maestra – tenían el mismo ceño.

"No viene," gruñó acusadoramente Ira, y por un espeluznante instante Al pensó que Ira le había leído la mente. Pero entonces Envidia empezó a caminar perezosamente, zafándose de la apariencia de Ed y lanzando su cabello hacia atrás mientras éste se oscurecía cambiando del color del trigo al negro-verdoso. Le lanzó una sonrisa socarrona a Al en una obscena parodia de la sonrisa que Ed tendría cuando hacía a su hermano menor cómplice en algún nuevo plan, ojos parpadeando contentos hacia las hinchadas marcas enrojecidas en la mejilla y sien de Al en donde había sido golpeado despiadadamente.

"Él vendrá. Tú sabes que Al es la persona más importante en el mundo para él."

"Más le vale," dijo refunfuñando el joven Homúnculo. "De otra forma tendré que tomar este otro cuerpo. Y entonces mis brazos y piernas no harán juego, y puede que no logre obtener mi alma."

¿Para eso era todo esto?..¿Para conseguir el resto del cuerpo de Ed y así conseguir un alma? Quizás era la conmoción cerebral, pero Al se encontró riéndose histéricamente en voz alta. "¿A quién se le ocurrió ese estúpido plan?..¡Tú no puedes conseguir un alma tomando el cuerpo de otro!"

Los ojos de Envidia brillaron. "No lo escuches, Ira. Funcionará. Le daremos a la Puerta el alma de chibi-san, y el Intercambio Equivalente significa que tú obtendrás una a cambio."

"Oh por favor," se burló Al, enrollándose en posición fetal y cerrando sus ojos mientras trataba que el zumbido en sus oídos se esfumara. "¿Quién debería ser el experto en esta materia?..¿Yo, el Alquimista Estatal quien ha ido y venido de la Puerta dos veces gracias a Ed, o un Homúnculo horriblemente vestido, quien más parece una de las feas aspidistras (1) de la oficina del General Mustang?"

Envidia ladeó su cabeza hacia un lado, interesado. "¡Oye, si golpeas a éste lo suficiente, empieza a sonar como el chibi-san!" Se inclinó hacia delante y experimentalmente golpeó la espalda de Al. Éste apretó los dientes y permaneció callado. El Homúnculo suspiró decepcionado. "No eres divertido. Chibi-san habría estado maldiciendo a mil por hora por eso."

"¡Funcionó contigo!" Ira estaba avecinándose hacia Al justo afuera del círculo, lo podía presumir por la proximidad de la voz y la sombra que caía sobre sus cerradas pestañas. "¿De qué otra forma habría conseguido mi brazo y pierna?"

"Mi hermano sacrificó su brazo para fijar mi alma a este plano, no para conseguirme un alma," corrigió Al. "¿Y de todas formas por qué te estoy explicando todo esto? Anda y has lo que quieras – igual vas a fallar. Dudo que si quiera serás capaz de abrir la Puerta."

"¡Lo he hecho antes!" dijo furioso el pequeño Homúnculo, estampando su pie en el suelo.

"Tú ya estabas dentro de la Puerta. No es tan fácil abrirla desde este lado," dijo Al cortantemente. "¿Ahora puedes callarte por favor? Me duele la cabeza."

Envidia colocó un tranquilizador brazo alrededor del tembloroso Ira. "No te preocupes, Ira. Él sólo está tratando de asustarte, eso es todo. Sí va a funcionar. E incluso si no logras abrirla…tendremos un experto aquí, ¿recuerdas? Chibi-san hará lo que sea por mantener a salvo a Al. Incluso sacrificándose de nuevo a sí mismo. Sabes, Al, es asombroso que él todavía te quiera después de todo el problema en el que constantemente lo ponías. Él probablemente hubiera tenido una mejor vida si no se hubiera tenido que preocupar de ti todo el tiempo." Y observó con satisfacción cómo el joven puso una mueca de dolor ante las contundentes palabras.

Al apretó más fuerte sus brazos alrededor de sus rodillas y se meció hacia un lado y otro. Sin saberlo, Envidia había pulsado un nervio más profundo del que había sido su objetivo inicial. Los Homúnculos no sabían acerca de Auric, por supuesto, pero Al tenía que admitir que Auric era mucho más calmado, más centrado, más en paz consigo mismo y el mundo de lo que Ed había sido – y se preguntaba cuánto de eso podía ser atribuido al hecho de no haber tenido que preocuparse constantemente de Al. "Lo siento, hermano," susurró tristemente.

"Pelea ahora, laméntate después," vino la lacónica respuesta. "Y luego vamos a tener que tener una charla sobre eso de deambular por ahí sin mí. O conmigo, como parece ser el caso."

Los grises ojos de Al se abrieron de inmediato. Su hermano estaba parado ahí, sus manos en la cintura, ojos dorados destellando y cejas juntas en una forma como indicado que estaba Mucho. Muy. Extra. Archi. Jodido.

Sí, él iba a tener un reverendo sermón. Al nunca había estado más feliz en su vida por ello.

Envidia sonrió socarronamente. "Ves, te dije que vendría."


Roy se forzó a permanecer calmado mientras esperaba el retorno de los exploradores. Un aturdido cabo de la Policía Militar había reportado que el Alquimista de Acero había corrido fuera del campamento, se había detenido, había mirado alrededor – y de súbito había desaparecido. Lo que significaba que no podían rastrearlo, resultando en una pérdida de tiempo ya que los hombres tenía que ser enviados en una misión de reconocimiento del área. Se frotó la longitud de su nariz mientras sentía la tensión de un dolor de cabeza iniciándose. Cuando todo esto haya acabado, él definitivamente iba a sentarse y a tener una larga charla con Auric, algo que dijera algo así como, "Políticas y Procedimientos apropiados para alertar a tu Comandante en Jefe antes de salir corriendo para salvar el pellejo de todos con sus propias manos." A pesar de los cuatro años de intervalo, él estaba más que seguro de que Auric sabía de antemano que eso iba a ocurrir, a pesar de que también sabía que la probabilidad de que esa conversación tenga un remoto efecto en Auric era mínima, dado que eso nunca había hecho mella en Ed. Pero igual el desahogarse siempre lo había hecho sentirse ligeramente bien. Y si no, pues siempre habían otras formas más interesantes de hacer las pas….

"Señor." Hawkeye había aparecido a la altura de su codo a tiempo para cortar esos pensamientos. "Uno de los exploradores reporta haber encontrado al Homúnculo Lujuria. Dice que está contenida – parece que Edward fue capaz de atraparla dentro de un círculo de transmutación. A como una milla de distancia." Ella le siguió los pasos a su costado al tiempo que él se volteaba en esa dirección.

"Me sorprende que Acero fuera capaz de tener el tiempo para dibujar un círculo," remarcó distraídamente Roy mientras revisaba su bolsillo buscando el encendedor que Auric consideradamente le había dado. Su mano todavía le dolía, y tomaría tiempo hasta volver a acelerar el paso de nuevo, pero al menos ahora sus costillas le dolían un poquito menos.

"Oh, él no lo hizo, señor," dijo Hawkeye divertida. "Parece ser que él ha integrado algo de las técnicas de Auric en las suyas propias – de acuerdo con el explorador, ella está rodeada por cuatro estrellas de metal en un círculo de cuatro puntas. Él casi levantó una de ellas antes de darse cuenta de que habían círculos grabados en el metal. Yo no soy alquimista, pero parece ser que Edward dio un salto y creó un círculo mandatorio hecho de cuatro pequeños círculos." Ella sonrió nostálgicamente. "¿Recuerda cuando era pequeño, señor? 'Decían que él era un verdadero prodigio,' – bueno, me imagino que al crecer no perdió eso."

Roy asintió. "Destaque a un par de hombres para que hagan guardia y vigilen a Lujuria, adviértales de no tocar el círculo. Y recuérdeme de poner una recomendación en el expediente de ese explorador – hombres que pueden pensar inteligentemente y reaccionar rápida y efectivamente como lo hizo son difíciles de conseguir." Él mantuvo una expresión neutral, pero un pequeño destello de esperanza creció más fuerte dentro de él. Auric había sido capaz de explotar sus habilidades alquímicas para crear soluciones al vuelo – eso requería de mucha más habilidad que para una simple transmutación. Quizás alguna parte inconsciente de él estaba empezando a recordar. Quizás todo vaya a salir bien después de todo. Y entonces el delator crujir de la energía alquímica en la distancia hizo que se echara a correr.


"Lujuria debe de haber fallado en el trabajo," Envidia suspiró tristemente, sacudiendo su cabeza. "Sabía que debíamos haber dejado que Pereza se encargue de esto. Se suponía que ella nos haría saber cuando estuvieras viniendo, chibi-san." Ira asintió en aprobación mientras echaba un vistazo desde detrás del otro Homúnculo y recorría sus ojos codiciosamente por el cuerpo del joven rubio.

"¿A quién le dices que es un enano tan pequeño que necesita que lo anuncien para que no te tropieces con él cuando vayas a su encuentro?" dijo de pronto Auric con incredulidad. "¿Y eso lo dice una palmera enana andante dos pulgadas más baja que yo?..¡Hay un nuevo bajito aquí!" Por alguna razón, estaba teniendo problemas en controlar su temperamento – algo sobre este Homúnculo sencillamente lo fastidiaba. Era como si algo dentro de él estuviera luchando por salir, y él se estaba volviendo cada vez más reacio a contenerlo.

Al gruñó. "Hermano…pelea ahora, moléstate después. Y podrías, um…."

"Oh, está bien, perdón," musitó Auric. Sin quitar los ojos del fastidioso Homúnculo, Auric movió su pie lo suficiente para borrar una porción del Círculo. La barrera invisible que había estado reteniendo a Al se desvaneció, y el menor de los Elric suspiró de alivio mientras se ponía de pie lentamente y caminaba tambaleándose fuera del círculo, manteniendo una mano en su cabeza. Su hermano le echó una mirada. "¿Te sientes bien?"

"He pasado por cosas peores," dijo Al flemáticamente. "De todas formas él pega como niña. También actúa como una." Eso le ganó una carcajada por parte de Auric, quien lanzó un brazo alrededor de los hombros de Al.

"Vamos, Al. Ya terminó el recreo, es tiempo de…" y el resto de lo que iba a decir fue cortado cuando Ira se arrojó hacia el objeto de su deseo en una chillante imagen de miembros y cabellos. La sorpresa llevó al Guardián al suelo, pero rodó con el impacto, terminando encima del joven Homúnculo. "Sabes, a mí normalmente me gustan los niños, pero te estás comportando como un mocoso malcriado," desembuchó mientras luchaba por mantener sujeto al Homúnculo que continuaba retorciéndose.

"Ten cuidado, hermano, Ira tampoco necesita de un círculo para hacer alquimia," le advirtió Al preocupado. "Él tiene tu brazo y tu pierna y…¡oh no, no lo harás!" y el Alquimista de Tierra juntó sus manos y envió rayo de energía alquímica hacia Envidia cuando el Homúnculo avanzaba lentamente hacia los dos luchadores en el suelo. "¡Apresúrate y encárgate de Ira y vámonos ya!"

"¡Quiero el resto de tu cuerpo!" gemía Ira, logrando patear a Auric en el estómago con sorprendente fuerza.

Auric apretó sus dientes mientras absorbía el impacto y agradecía a su estrella de la suerte por haber continuado su entrenamiento con Armstrong. Si podías soportar un puñetazo del Alquimista del Brazo Fuerte, podías soportar la mayoría de cosas que te lanzaran. "¿Ah sí? Pues has cola. Algunas veces es todo un suplicio ser tan bien parecido. Y por cierto, el hecho de que tengas mi brazo y pierna es verdaderamente molesto. Los pediría de vuelta, pero no me gustan las partes humanas de segunda mano."

"Eso da por sentado lo que te gusta entonces, pero dejemos eso para otra ocasión. Es bueno ver que tu pelea no ha dejado maltrecho tu ego, Acero," vino una conocida y sarcástica voz que arrastraba las palabras. Al esquivó otro golpe de Envidia y levantó la mirada con alivio.

"¡General Mustang!..¡Capitán Hawkeye!" Pudo ver el pelotón de hombres desplegándose detrás de ellos para asegurar el área. Un fuerte y joven gruñido puso a un enmarañado Envidia en una llave de cabeza al tiempo que Hawkeye clavaba una pistola en la cabeza del Homúnculo.

"Un movimiento y llenaré de pólvora tu cráneo," le informó alegremente. "Por favor dame una excusa para hacerlo. Tengo muchas municiones de repuesto."

Auric rodó sus ojos ante la dramática entrada. "Ya era hora que aparecieras, General bastardo. ¿Ablandándote a tu madura edad?"

Los labios de Roy se movieron nerviosamente. "No lo creo. Pero eres bienvenido para ayudarme a averiguarlo."

Eso le ganó una irritada – si no en algún grado divertida – mirada. "Retira esas ideas mal pensadas. En este momento," ordenó Auric. "Estás avergonzando a los jóvenes." Y de hecho, cuando Roy miró a su alrededor, Al se veía absolutamente mortificado, así como lo estaban muchos de los jóvenes, quienes se estaban rascando la nuca y miraban hacia otro lado avergonzados. Aunque sabían acerca de la reputación del General, una cosa era escuchar sobre ella y otra muy diferente era verla en acción. Él se encogió de hombros.

"Ellos van a tener que aprender sobre las flores y las abejas en algún momento, Acero – después de todo, Al ya es padre."

"Ése no es el punto, idiota. Oh…disculpa," y fríamente le dio un golpe de revés al joven Homúnculo quien había intentado morderle la mano. "¡No me muerdas!..¿Acaso no te enseñó tu mamá que eso era de mala educación?"

Los ojos de Ira se agrandaron de puro shock. "¡Tu brazo!"

"Qué puedo decir, creció más que el anterior," dijo Auric sarcásticamente. "Podrías decir que el que tienes proviene de un modelo obsoleto. Pero yo no me preocuparía – no lo vas a necesitar por mucho más tiempo." Su rostro se tornó serio. "Lo siento, chico. Tú no pediste ser arrastrado hacia esto, y te mereces algo mejor, pero con suerte encontrarás la paz en el otro lado."

"¡No!" Un aterrado grito desgarró el aire, y de pronto Pereza estaba ahí, convirtiéndose en un tornado de agua mientras se apresuraba en llegar hacia Ira. "¡Tú no le harás daño!"

De pronto el tiempo pareció ir más lento para todos los presentes, como en los últimos segundos previos al descarrilamiento de un tren, cuando todo se torna tremenda y dolorosamente claro mientras las fuerzas convergen inexorablemente.

Al se mordió el labio y luchó contra las lágrimas. A pesar de saber que el Homúnculo no era realmente su madre, ella se le parecía tanto, y el tono de maternal furia en la voz de ella le llegó al corazón. Oh mamá, lo siento tanto, pensaba incluso mientras tomaba aliento y empezaba a juntar sus manos.

Roy ya estaba moviendo rápidamente su mano para abrir su encendedor mientras una triste sonrisa agraciaba sus labios. "La última vez que revisé, tanto el hidrógeno como el oxígeno eran gases altamente inflamables. Es momento de poner esa teoría en práctica, ¿eh, Acero?"

Auric se volteó, sobresaltado. ¿Por qué la voz de Pereza le hacía evocar sentimientos tan extraños en su pecho? Añoranza…y arrepentimiento…y culpa, insoportable culpa – sus manos temblaron e Ira aprovechó la oportunidad para liberarse de su agarre. "¡Tú te vienes conmigo!" gritó el joven Homúnculo, y juntó su brazo derecho y su pierna izquierda, resultando en una súbita explosión de energía alquímica que irradió a través del cielo y quemó las retinas de quienes la vieron. "¡Voy a tener un alma!"

Estúpido, estúpido, estúpido, pensó aturdido Auric. Perdí el control, perdí la concentración, me distraje por toda esta gente…¿qué es lo que está pasando?..¿Quién soy? Un revoltijo de voces parecieron brotar en el interior de su mente y tuvo que contenerse las ganas de taparse los oídos y gritar para que se callaran, para que hagan silencio, para que se detengan, por favor deténganse, ¡todos ustedes dejen de decirme quién piensan que soy! Y luego una voz, más alta que las demás, más urgida, más desesperada, se abrió paso entre la niebla.

"¡Hermano!" ¿Con cuánta frecuencia había escuchado aquella voz llamándolo entre súplicas?

Y algo en Auric dio un chasquido al tiempo que recordaba un día no muy lejano, y escuchaba los familiares gritos de "¡Auric!" y "¡Abran paso al Guardián!"

Alp. Muerto. La Puerta se lo había llevado. Al. Muerto. La Puerta se lo había llevado…no, no – él había arrancado el alma de Al de la Puerta, ¿no era así? Negó con su cabeza en confusión mientras recuerdos que no tenían conexión alguna se estrellaban unos con otros como olas precipitándose contra los diques que las contenían de ir más allá. La Puerta de la Verdad. Una parte de él la reconocía y otra parte de él estaba completamente el blanco. Una parte de él bramaba: ¿cuántas veces más tendré que pagar por ese error? Otra parte gimoteaba: si tan sólo él pudiera recordar lo que había sido ese error…. Y luego el obstinado centro de su ser se reafirmó, aferrándose a una cosa que dicho centro sabía, sabía con testaruda certeza: cada vez que aparecía la Puerta, se llevaba a Al. Él no podía dejar que se lleve a Al de nuevo. No otra vez.

Y así, mientras Ira activaba el círculo que forzaría a abrir la Puerta de la Verdad, Auric se arrojó hacia el joven Homúnculo y lo apretó contra él, drenando su energía, dejándola pasar a través de su cuerpo, sometiéndola a su voluntad – y entonces una blanca explosión pareció llevarse a cabo en su cerebro mientras se conectaba directamente con la Puerta. Él apenas pudo escuchar el grito de dolor cuando el joven Homúnculo se desintegró en el flujo de energía, cada fibra de su ser esforzándose en la tarea de tirar del otro extremo del flujo y dirigirlo hacia él, la única forma que él conocía para cerrar un Flujo de Energía sin tener a nadie en el otro lado. Él casi podía sentir el separado extremo en el otro lado, y que esta vez poseía conciencia; una inhumana, curiosa presencia que contemplaba sus esfuerzos juiciosamente…y luego de pronto pareció llegar a una decisión o algo así y extendió sus brazos y arrancó las compuertas que había estado conteniendo su memoria….

Cada nervio de su cuerpo gritaba en protesta ante la sobrecarga sensorial mientras la memoria regresaba como una ráfaga al interior de su cerebro y fluía a través de sus venas. El dolor era insoportable, y las imágenes nadaban ante sus ojos mientras su nueva y renacida mente luchaba por procesar la súbita y desconocida ola de sensación física, pero aún así, él sentía una llamarada de triunfo en su pecho. Lo hice, pensó furiosamente, He vuelto. ¡He vuelto! Y entonces justo al momento en que toda su memoria había regresado, sintió que ésta era sumergida de vuelta al interior de la Puerta, y con ella también su conciencia. El rubio luchó contra esa corriente, arrojando sus manos desesperadamente como un hombre que al sumergirse busca un remo mientras convulsiona, cavando y arañando la tierra como para permanecer en este plano de la existencia usando la fuerza bruta, pero él supo que todo eso era en vano en el momento que su cuerpo se empezó a relajar involuntariamente. Creo que eso es todo – de nuevo – pensó atontado. Demonios. Al menos Al está bien. Giró su cabeza, buscando a su hermano, pero en vez de eso, sus ojos recayeron en la forma de un pelinegro envuelto en llamas. Su visión le estaba fallando, las imágenes ante sus ojos empezaban a ponerse borrosas, pero él sabía sin ninguna duda de quién se trataba, él reconocía a la persona que siempre había sido la fuente de su fortaleza en el confuso caos de espacio y tiempo en que se había convertido su existencia y este presente tan breve. Y así, mientras sus ojos se oscurecían y sentía que su alma era arrastrada hacia el limbo de la Puerta, él extendió sus brazos, sólo queriendo ver ese rostro una última vez y escuchar la voz que había extrañado por tanto tiempo.

"¡Roy!"

El hombre se volteó sorprendido al escuchar su nombre, ojos abriéndose desmesuradamente cuando se encontraron con una atormentada y conocida mirada en la cual la luz ya estaba desvaneciéndose. La mirada de reconocimiento en aquellos ojos dorados perforó su corazón como una lanza, haciéndolo caer de rodillas mientras él extendía sus brazos desesperadamente. Él no sabía cómo, o por qué, o qué acababa de ocurrir, pero él conocía esos ojos, esa mirada, conocía el espíritu detrás de ellos que quemaba tan fieramente como una estrella fugaz en sus últimos momentos. "¡Ed!..¡No!"

"Lo lamento, Roy…lo lamento tanto…." Y con eso, la cabeza de Edward Elric colgó hacia un lado al tiempo que su pecho caía con delicadeza en un último y suave suspiro. Sus ojos abiertos de par en par estaban apagados y ausentes, su boca aflojada, su rostro congelado en una expresión de leve sorpresa. A sus espaldas, Roy escuchó el desgarrador grito de agonía de Alphonse Elric al presenciar el sacrificio de su hermano a la Puerta de la Verdad por segunda vez. Y entonces cayó sobre sus manos, sus ojos nunca apartaron su mirada del pálido rostro de Ed mientras una gran ola de auto-recriminación y odio lo inundaba a través del enorme hueco dejado en su pecho luego de haberse arrancado el corazón. Él no había conseguido mantener a Ed a salvo. Una vez más.

Extiende tus brazos
Grita fuerte mi nombre
Y te traeré de nuevo
Hoy mismo


Nota de la Traductora:

(1) Aspidistra: Una planta casera con largas y perennes hojas puntiagudas. (Del griego aspis escudo).
Fuente: Collins Essential English Dictionary

Ya estamos exactamente en la mitad de este buenísimo fic. Les agradezco a todos los que lo siguen y los que dejan comentarios, los que lo han considerado como favorito y los que lo han colocado en su lista de alerta. Estoy muy contenta por la acogida. Y esta respuesta es debido al gran talento de la autora y su singular imaginación.

Bueno, ahora ya saben en dónde estamos y por qué era importante la canción, y sigan tarareándola, todavía falta. Y si no la recuerdan, está en el capítulo 15... ¡ah! y también revisen la canción del capítulo 10. Como ya se han dado cuenta el fic está por demás interesante. Ahora… ¡dejen reviews!