Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

xXx

Comentario de la Autora:

(…) this is the chapter I've been dying to write since this story took off. There are some chapters that are just closer to my heart, and t his one definitely holds a special place. I hope you enjoy it as much as I enjoyed writing it. Oh, and many thanks to all those lovely people who wrote to tell me how much they enjoyed the darker take on Alphonse. Yay, fellow dark-Al fans! As for how that idea came about, it was the one line in the anime where Al tells Ed, "Still, if someone took you away from me, brother, I think I might do the same thing. Isn't that Equivalent Exchange?" and also where Al says, "You mentioned you had an older brother, didn't you? Then you should understand why I can't just stand by and watch my brother get killed…." If that isn't an ominous warning, I don't know what is! And come on…for those of you with siblings that you're close to, doesn't that just resonate deep inside with you?

(...) éste es el capítulo que me he estado muriendo por escribir desde que esta historia tomó vuelo. Existen algunos capítulos que se encuentran cerca de mi corazón, y éste definitivamente mantiene un lugar especial. Espero que lo disfruten tanto como yo disfruté escribiéndolo. Oh, y muchas gracias para todas aquellas encantadoras personas que escribieron para decir cuánto habían disfrutado el toque oscuro en Alphonse (…) en cuanto a cómo se me ocurrió la idea, fueron esas palabras en el anime en donde Al le dice a Ed, "Incluso, si alguien te alejara de mí, hermano, creo que haría lo mismo. ¿No es eso acaso Equivalencia de Intercambio?" y también donde Al dice, "Tú mencionaste que tuviste un hermano mayor, ¿no es así? Entonces deberías de entender por qué no puedo simplemente quedarme al margen y ver morir a mi hermano…." Si ésa no fue una siniestra advertencia, ¡entonces no sé lo que es! Y vamos…para todos ustedes con hermanos que sienten cercanos a ustedes, ¿acaso eso no les resonó en los más profundo de su interior? Nike Femme

xXx

For an explanation of the Chapter Title, please see the end of the story.

Para una explicación del Título del Capítulo, por favor vean el final de la historia. Nike Femme


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 21: Renace el Fénix

"Alphonse. Mi bebé."

Una suave voz se entrometió en la lucha de voluntades que se daba entre Fuego y Tierra. Una amable voz, dulce voz, querida, conocida y familiar, y Al quedó congelado, luego giró lentamente, rogando estar equivocado, rogando de que sólo esté imaginando cosas – y a su vez rogando de que no lo esté. Sus ojos recayeron en la esbelta figura de largo cabello marrón, y cayó de rodillas lentamente, sacudiendo su cabeza. "¿Mamá?" preguntó con una tímida voz que sugería que rápidamente se estaba acostumbrando a un mundo intransigente que insistía en tocar tonadas musicales con los miembros de su familia.

La forma de Trisha Elric sonrió. "¿Y quién más? Ven aquí, Al, déjame verte. Oh, ¡cuánto te he extrañado!" Sus ojos eran cálidos y acogedores, sus brazos abiertos, y Al continuó meneando su cabeza desconcertado mientras su mente rechazaba lo que su corazón suplicaba desesperadamente que acepte. ¡No! ¡Mamá está muerta! ¡Muerta! Así fue cómo comenzó todo esto, así fue cómo tu Hermano perdió su brazo, así fue cómo acabaste dentro de esa armadura por cuatro años, ¿te acuerdas? Pero se parece a ella, y suena como ella, y….

Un espiral de fuego se movió rápidamente hacia la mujer y ella retrocedió estremeciéndose. "¡Al! Detenlo, cariño, ¡me está lastimando!"

La boca de Al se abrió y cerró impotente, pero ninguna palabra salió, al tiempo que salvajes ojos se voltearon hacia Roy, quien se quedó parado allí, una llama sacudiéndose a través de sus dedos, su otra mano extendida protectoramente hacia atrás para escudar a Al. "Ésa no es tu madre, Alphonse. Es el Homúnculo." Sus oscuros ojos se entrecerraron amenazadoramente. "Ríndete, Envidia, tus trucos no te van a funcionar esta vez."

"¿Envidia? ¿De qué está hablando, Alphonse?" imploró la mujer, extendiendo sus brazos hacia Al, los ojos tan grandes como los de él y con oscuro temor. "¡Yo soy tu madre! Tu hermano lo hizo, cariño, ¡él me trajo de vuelta! Intercambio equivalente, ¿recuerdas? Él ofreció su vida para que podamos estar juntos nuevamente. Como era antes, ¿lo recuerdas? Regresaremos a Risembool y a nuestra pequeña casa y todo será como era antes, ¿no será hermoso?"

A un lado, Hawkeye cargó su arma y levantó el brazo que la portaba, pero vaciló cuando la cabeza de su Comandante en Jefe se volteó de una. Él se encontró con su mirada y negó con su cabeza una sola vez con urgencia, y ella lentamente bajó su arma mientras le seguía su línea de razonamiento. En realidad, Al ya se estaba tambaleando justo al borde del abismo; la conmoción de ver morir ante sus ojos a algo que se parecía a su madre probablemente no sería lo mejor para él en este momento. Lo que se estaba desarrollando era una batalla por su cordura, y lo frustrante era que no había nada que ella pudiera hacer para ayudar.

Roy regresó su atención al joven arrodillado. Al envolvía sus brazos alrededor de sí mismo y estaba empezando a mecerse mecánicamente hacia adelante y hacia atrás, su cabeza inclinada hacia abajo y sus ojos en las sombras. El General frunció el ceño al tiempo que reconocía los primeros signos de shock que se estaban empezando a dar, y miró fijamente al Homúnculo mientras éste sonreía maliciosamente en triunfo. "Si no deseas morir con dolor, Homúnculo, te sugiero que desistas de esta farsa. Eso no te va a hacer ningún bien."

"El amor de un niño por su madre es más fuerte que cualquier otra cosa, Alquimista de Fuego," fue la dulcemente envenenada respuesta. "¿No es cierto, Al? Sólo piensa, querido, has que este horroroso hombre se vaya, y podremos estar juntos de nuevo. Quizás podamos ser capaces de regresar a tu hermano, y luego los tres podremos regresar a como eran las cosas después de que tu padre se fue, ¿recuerdas? Éramos felices, ¿no es cierto?" La figura de Trisha Elric volvió a sonreír, una considerada y animosa sonrisa que casi – pero no – alcanzó sus ojos mientras levantaba sus manos, las palmas hacia arriba. "Ven con mamá."

"No."

La mujer retrocedió bruscamente, sorprendida. "Alphonse…."

Al levantó su cabeza lentamente, sus grises ojos tempestuosos y desenfocados. "Nuestra casa ya no está ahí. Mi hermano la quemó."

"¡Oh, ese muchacho!" suspiró la mujer. "No importa, Alphonse, tú eres tan buen alquimista como lo era él, la tendremos reconstruida en un santiamén, justo como estaba antes. No te preocupes tanto, querido."

"No."

"¿Acaso no te enseñé que era de mala educación seguir diciendo eso, Alphonse?" vino el dulce reproche, aunque había un definido nerviosismo en él. "Ahora escucha a mamá…."

"¡No! Mi hermano la quemó para recordarnos que nunca íbamos a volver atrás, sólo caminar hacia adelante," Al se forzó a decir entre entumecidos labios, la voz elevándose con cada estrangulada palabra. "Él la quemó para recordarnos que no hay que revivir el pasado, que sólo existen el presente y el futuro para vivir. Tú no puedes regresar. Nosotros lo intentamos…y pagamos por ello. Oh, sí que pagamos por ello," y sus ojos se pusieron vidriosos mientras revivía esa terrible noche de hacía ocho años atrás. Alzó la vista, conteniéndose lágrimas de dolor y rabia mientras su voz subía en espiral hacia un chillido de aplastante culpabilidad y pérdida. "No podemos regresar a como estaban las cosas. ¡No podemos! Mi hermano jamás habría intentado eso de nuevo. Él nunca lo habría hecho – ¡y tú no eres mamá!"


La guerra es una cosa horrible incluso hasta cuando es necesaria. Hombres mueren en las guerras, no siempre por causas justas. Y lo que pasa con la guerra es, que tiende a presionar a los hombres hasta el extremo; bajo las brutalidades de la guerra, los hombres trascienden las fronteras de la civilización que normalmente los atan dentro de normas de lo que sus sociedades consideran comportamiento apropiado. La guerra conduce a algunos hombres a la locura, convierte a otros en monstruos y desenmascara las venas de cobardía largamente escondidas. Pero también puede endurecer y revelar la verdadera medida de un hombre, así como una caldera puede templar el acero. Y así ocurre que a veces, en las llamas de la guerra, un muchacho se convierte en hombre. Un hombre se convierte en héroe.

Y algunas veces…un héroe se convierte en leyenda. Especialmente si éste se levanta de entre los muertos.

El más pequeño de los tics. Y después un escalofrío. Y luego, con una violenta convulsión, como cuando un hombre emerge por aire después de haberse mantenido bajo el agua, Edward Elric lanzó su cabeza hacia atrás y tragó saliva en un desesperado intento por llenar de aire sus pulmones, tosiendo y salpicando. Su cráneo vibró miserablemente, su garganta se sentía tan abrasadora y seca como un horno, el lado izquierdo de su pecho quemaba como si alguien en ese momento le hubiera estampado un atizador incandescente, y su espalda le dolía como si acabara de caer sobre ella desde una gran altura. ¿Acaso el suelo era siempre así de duro? Trató de abrir un ojo, pero cuando un penetrante dolor le aguijoneó a través de su cabeza desde el frente hacia atrás, vetó prontamente esa idea y se conformó con enroscarse y tratar de agarrar su cabeza mientras se forzaba por hacer más lenta su respiración y dejarla fija en un ritmo constante. Así está bien, puedes hacerlo… adentro…afuera…adentro…afuera…adentro…afuera…. El dolor pareció reducirse ligeramente, y fue capaz de darse la vuelta y sentarse lentamente, aunque dejó su cabeza entre las piernas. Respira. Adentro…afuera…espera un minuto, ¿por qué el aire huele a ozono? Era la misma esencia que solía saborear durante las tormentas con relámpagos cuando niño…el mismo olor que merodeaba a cada Puerta cuando sus energías se desangraban en la atmósfera circundante e ionizaba el oxígeno…el mismo limpio y agudo sabor fuerte que olía Roy debido a su honrosa forma de alquimia que envolvía el manipular el oxígeno en sus alrededores. Especialmente cuando ejecutaba dicha honrosa forma de alquimia

Oh. Oh. Esto está muy mal. Debo levantarme. E ignorando las protestas de su muy abusado cuerpo, Ed se presionó a sí mismo a ponerse de pie, parpadeando furiosamente mientras intentaba aclarar su visión de los salpicones brillantes que estaban subrayando el nauseabundo vértigo que estaba experimentando. Su cuerpo se sentía…extraño. Como una tenida de ropas nuevas que te quedaban perfectamente y que a su vez se sentían diferentes de las antiguas. Flexionó sus muñecas de forma experimental, sintiendo el conocido-desconocido cuero liso de sus guantes, hechos y moldeados perfectamente para sus antebrazos, meneó los dedos de su mano derecha. Se sentía bien el ser capaz de sentir de nuevo el aire en el dorso de su mano, el tener su brazo como parte de su cuerpo en vez de un frío peso muerto que llevaba a todas partes y que apenas toleraba. Pero sólo se permitió un breve momento de placer antes de mover su mente de regreso a la situación que tenía entre manos, como por ejemplo: en estos momentos se encontraba rodeado por un aro de saltarinas llamas con ningún medio de escape a la vista; su hermano estaba al borde de una crisis de nervios mientras un Homúnculo utilizando la forma de su madre lo estaba provocando; y su…su…Coronel bastardo, introdujo mentalmente, a falta de una mejor denominación, estaba dudando otra vez. La mitad de él estaba vagamente aliviado, ya que la idea de tener que impedir tanto a un incontrolable Al como a un enfurecido Alquimista de Fuego era bastante agotadora, pero la otra mitad estaba murmurando siniestramente algo así como que la duda era lo que te había matado.

Él tenía el presentimiento de que esa extraña dualidad de pensamiento iba a persistir por un tiempo. Oh bueno, se encogió de hombros para él mismo – y de pronto pensó que eso también, era extraño, esta nueva y fantástica calma que él parecía asumir bajo presión. Mucho pudo pasar en cuatro años, al perecer. No que eso lo vaya a detener de exprimir a Alphonse y a Mustang cuando los tenga cerca. Ed miró fijamente con el ceño fruncido hacia la pared de fuego que tenía ante él y listó sus opciones. ¿Alquimia? Una posibilidad, pero por más que odie admitirlo, la alquimia de Mustang podía ser particularmente persistente, y en este momento él no estaba en la mejor condición que digamos, lo cual significaba que conservar su energía para la pelea que se avecinaba no era una mala idea. ¿Teletransportación? Véase y léase la idea anterior. Aunque en realidad él no estaba particularmente entusiasmado con la tercera opción…y luego la decisión fue abruptamente tomada cuando la voz de Al aulló, "¡Hermano!" y cada nervio en su cuerpo se despabiló en discordante alerta. Bueno. Entonces será la opción tres. Cogiendo y pegando su abrigo a su cuerpo con una mano y escudando su rostro con el otro brazo, Edward Elric apretó los dientes…y salió a la carga directo hacia las llamas.


"Si realmente crees eso, Alphonse, entonces deberías matarme." Dulces ojos grises empañados con lágrimas fijaron al joven alquimista con una mirada de mártir. "Al menos regálame eso. ¡No dejes que este asesino ponga una mano sobre mí! Tú sabes lo que le hizo a los padres de Winry, yo no quiero morir de esa forma."

Para su alarma, Roy se dio cuenta de que su brazo le estaba temblando mientras luchaba contra la instintiva culpabilidad y obligaba a bajar a la bilis que se le subía a su garganta ante la mención de los Rockbell. "No escuches a Envidia, Alphonse. Él sólo está tratando de manipularte – ¡tú sabes que tu madre nunca te pondría en una posición como ésta!"

Al clavó sus manos en su cabeza, sacudiéndola frenéticamente al tiempo que intentaba bloquear las conflictivas demandas de su cabeza, su corazón, su deber y sus deseos. Todo eso era muy difícil, era demasiado, ¿cómo su Hermano se las había arreglado ante una dicotomía? Hermano…y de pronto se dio cuenta de que la única cosa que quería, más que su madre, más que nada, era su Hermano. Su roca, su escudo, la pequeña y fiera figura que lo hacía sentir seguro, feliz y en paz, incluso cuando mamá había muerto y él había perdido su cuerpo, él siempre había tenido a su hermano…y aulló un desesperado grito que salió desde su corazón, "¡Hermano!" De seguro su hermano lo escucharía, de seguro regresaría por él, él siempre lo hacía, ¿no es así?

"Él no está aquí, Alphonse," dijo la figura de Trisha Elric con fingida tristeza. "Él fue llevado por la Puerta de la Verdad, ¿recuerdas? Ahora sólo nos tenemos a nosotros dos. Tú y yo, cariño. Ven con mama."

"Oh por favor," vino un irritado bufido. "Dame algo de crédito. Como si esa patética Puerta en verdad pudiera alejarme de Al."

Al levantó la mirada incrédulamente. "¿Hermano?"

Roy se preguntó fugazmente si su corazón iba a poder con los muchos shocks que le habían sido lanzados durante los últimos días.

Hawkeye totalizó sus ganancias y decidió que serían suficientes como para comprar un nuevo vestido para cuando Havoc la convenza de llevarla a cenar.

Y las amables facciones de Trisha Elric se tornaron en una maliciosa mueca incluso mientras ellas se metamorfizaban hacia el salvaje rostro de Envy. "¿Por qué no puedes simplemente permanecer muerto, chibi-san?"

Edward Elric se paró delante de todos ellos, ojos dorados destellando mientras su cabello volaba libre en un aureado halo detrás de él, el extremo de su trenza habiendo sido chamuscado por su impetuosa zambullida a través de la pared de fuego. Pequeñas llamas se relamían en el borde de su abrigo, ardiendo vivazmente mientras se removía rápidamente abrigo y chaqueta y los arrojaba hacia un lado, los músculos de su brazo se tensaron visiblemente mientras decía gruñendo, "¿A quién le estás diciendo que es un enano tan pequeño que no se tiene que preocupar por quemarse porque podría caber en el espacio entre dos chispas?" El elevado color en sus mejillas debido al calor del fuego y al esfuerzo físico le daban la apariencia de un ángel vengador atado a la tierra mientras caminaba hacia adelante con paso firme, sus rasgos congelados en un familiar ceño fruncido.

"¡Hermano!" Concurrió Al aliviado mientras caminaba dando tumbos hacia adelante y lanzaba sus brazos alrededor de Ed. "¡Realmente eres tú!"

Ed dio un traspié, sobresaltado, pero retornó el abrazo con firmeza, casi aturdido al sentir a Al en carne y hueso. Él lo había hecho, ¡él había traído de regreso a su hermano! Sólo el sentir el cuerpo de Al irradiando calor y respirando hizo que toda la locura e incertidumbre de los pasados cuatro años merecieran la pena. "Sí, Al. Soy yo. Regresé, y no te dejaré de nuevo, ¿de acuerdo?" Levantó sus brazos – todavía soy más bajo, ¡rayos! – y despeinó con afecto el cabello rubio oscuro de su hermano. "Creo que Winry me mataría si lo hiciera."

"Qué conmovedor de tu parte el querer proteger a tu hermano, chibi-san," dijo el Homúnculo pelinegro. "Pero como de alguna forma soy tu hermano mayor, me siento completamente justificado en disciplinar a mis hermanos menores – ¡y ninguno de ustedes ha sido para nada cooperativo!" Con esto, arremetió hacia ellos, esquivando una ráfaga de fuego, sus manos estrechándose y transformándose en unas filudas hoces, extendiéndose hacia los dos hermanos – y cerrándose en el vacío cuando Ed reaccionó instintivamente.

Al chilló y parpadeó con sorpresa cuando súbitamente se encontró parado al costado de Mustang, quien se sobresaltó con igual sorpresa mientras Ed soltaba a su hermano y lo empujaba bruscamente hacia el General. "Tú. Sé útil y vigílalo. Déjame la pelea a mí." Con esto, el Guardián-Alquimista desapareció, reapareciendo detrás del pasmado Homúnculo, quien se empezó a voltear, sólo para encontrarse siendo girado por un irritado rubio quien le gruñó en el rostro, sacó de pronto una cuchilla de su guante y la incrustó justo en sus entrañas.

Envidia miró inexpresivo hacia la delgada cuchilla que lo penetró a través de su desnudo vientre, el acero azul rompiendo con energía alquímica como un pálido fuego. Pudo ver las runas grabadas en el frío metal, que se sentía casi tan gélido como la mirada en los ojos dorados que lo miraban fijamente con una pizca de oculta satisfacción. "Mi nombre," dijo fríamente el dueño de aquellos ojos, "es Edward Elric. Algunos me conocen como Auric, el Guardián. Otros me llaman el Alquimista de Acero. Pero definitivamente no es para nada 'chibi-san', miserable excusa de atrofiado medio-hermano."

"Ay, me heriste, chibi-san. ¿Es por esa última vez que te maté?" dijo Envidia inexpresivo, incluso mientras sus ojos se movían salvajemente a un lado y otro buscando una salida. Aún así, de alguna forma él sabía con una curiosa certeza fatalística ajena a él que no iba a haber escape de último minuto esta vez, ni ningún súbito cambio de suerte. Y a juzgar por la mirada en los ojos de chibi-san, él sabía que Envidia sabía. El rubio sonrió, una sonrisa salvaje que mostraba todos sus dientes pero no se reflejaba en sus ojos.

"No, eso es por llamarme enano, subdesarrollado pedazo de basura mal vestida. Pero esto," dijo Ed con espeluznante calma, "esto es por lo de la última vez. Morir duele como mierda, cabrón. Pero la venganza se disfruta como una puta cuando folla." Y con esto, golpeó su palma en el pecho del Homúnculo, envolviendo su mente alrededor de la energía que pudo sentir irradiando de la Piedra Filosofal incrustada dentro y atrayéndola hacia él y a través de él incluso cuando el Homúnculo se retorcía y chillaba, inmovilizado en esta parodia de abrazo amoroso. Sus rostros estaban tan cerca que Ed juró que pudo sentir los alientos moribundos del Homúnculo desplegándose a través de sus labios mientras los revertía en un gruñido, y luego el peso en su brazo se había ido abruptamente, el Homúnculo desintegrado en una porquería de tambaleante baba orgánica que chorreaba de su cuchilla. Deliberadamente se paró sobre la apagada piedra marrón-rojiza que cayó a sus pies y se enterró haciéndose polvo, brillando amenazadoramente ante los miserables restos que yacían dispersos alrededor.

"Anda y reúnete con tu padre en el infierno, o cualquier plano que haya más allá. Claro está, si acepta a los de tu especie." Y Ed se apartó, respirando fuertemente mientras soltaba con cuidado el exceso de energías extraídas hacia adentro de la atmósfera y la tierra. Miró la sangrienta daga sobresaliendo de su guante, hizo un puchero de disgusto, brevemente tocó su mano izquierda con la parte plana de la cuchilla en un gesto distraído. Un crepitar de energía alquímica y el acero fue limpiado fácilmente menos los círculos de transmutación claramente trazados contra su resplandeciente superficie. Captando la asombrada mirada de Hawkeye, el rubio se encogió de hombros en una mezcla de timidez e irónica diversión mientras envainaba la cuchilla y reajustaba el guante en su brazo. "Qué puedo decir, Tenien…disculpe, Capitán, siempre hay que estar preparado. Un buen lema para la mayoría de cosas en la vida."

"Efectivamente," vino una voz baja, tan suave y oscura como el terciopelo. "¿También aplicas esa filosofía en tu…vida personal? Porque de ser así, hay algo para lo cual me gustaría verte en privado…." Hawkeye tosió discretamente al tiempo que Ed rodaba sus ojos y se volteaba hasta quedar frente a frente con el que alguna vez fue su némesis.

Roy inclinó su cabeza hacia un lado y se permitió disfrutar del panorama de la esbelta figura relajada con despreocupados hombros caídos que lograban transmitir exasperación y resignación al mismo tiempo, manos metidas profundamente en los bolsillos, cejas enmarcadas por largos mechones de oro que ondeaban suavemente en la brisa, arqueadas en una expresión sardónica. "Parece que recuerdo haberte dicho antes que termines con esos pensamientos malpensados, y con ésta ya son tres las que me debes, bastardo. Estás empezando a volverte un tanto descuidado, anciano – ¡te dije que no asumieras que yo siempre iba a estar cerca tuyo cuando necesites que te salven!"

"¿Ah?..¿Así que crees que una mera experiencia cercana a la muerte invalida nuestro contrato?" Preguntó Roy maliciosamente. "Qué…decepción. Yo había esperado algo mejor de un representante del Gremio de Guardianes…y de ti. Acero."

Un rugido que habría hecho a un hombre débil acobardarse retumbó de algún lugar en lo profundo de la garganta de Ed. "Yo estoy haciendo esto por Al, imbécil. Tal vez si fueras un cliente que valiera más la pena en vez de un total y completo Coronel bastardo…." Pero sus ojos se suavizaron muy levemente mientras acogía la mirada de bienvenida del hombre que nunca había pensado volver a ver otra vez, maltratado, magullado, cubierto de polvo y mugre, el agotamiento escrito en las depresiones de sus pálidas mejillas y en las ojeras bajo sus ojos – y aún con todo eso, todavía seguía siendo una innegable e imponente figura. ¿Cómo lograba llevar puesta toda esa apariencia maltrecha con la misma gracia como lo haría con espléndidas batas de la más fina seda de Xing? Así como lo hacía con todas sus cargas, incluso aquellas que cargaba por otras personas, como lo había hecho con los miedos y esperanzas de un enfadado niño quien había crecido hasta llegar a ser un hombre más sabio, capaz de reconocer ahora el inmenso regalo que se le había otorgado – y quien ahora estaba listo, dispuesto y capaz para decidirse a devolver parte de ello.

Un extremo de la boca de Roy se levantó, muy pero muy levemente. "Yo creo haberte dicho una vez a ti que te habías demorado demasiado en aparecer – He sido promovido a General Mayor, sabes. ¿Y me estás diciendo que no te merezco?" preguntó suavemente mientras alargaba su mano y apartaba un mechón de cabello de la frente de Ed para así observar mejor aquellos increíbles ojos dorados. Ojos que brillaban con un fuego interno, que podían ser aterradores en su intensidad y aún así ahora eran suaves y cálidos y llenos de una emoción a la que Roy no quería ponerle nombre, no quería creer porque eso te hacía vulnerable, te dejaba expuesto a la herida, a la pena y al dolor a la asombrosa realización de que alguien por ahí podía mirarte, las verrugas, defectos, pecados y todo y amarte por ti, por todo lo que eres, y por todo lo que serás. Y sin embargo él sabía que ya no tenía elección en la materia. Él se había convertido en un creyente desde hace mucho tiempo atrás.

Los ojos de Ed centellaron con una inconmensurable expresión. "De eso puedes estar seguro." Dejó que la frase resonara en el aire por un momento, luego suspiró y extendió una mano para posarla sobre la mejilla de Roy, sonriendo débilmente cuando el hombre volteó su rostro ligeramente para rozar su nariz dentro de la palma de su bien humana mano derecha, regocijándose en la sensación de poder sentir la respiración de Roy susurrando contra su piel. Y luego la mano de Roy envolvió dulcemente la suya, apartándola lo suficiente para presionar sus labios sobre la sensible piel al interior de su muñeca, y la respiración de Ed se hizo un nudo cuando la punta de la lengua de Roy salió de súbito para dejarle una juguetona caricia. "Pero claro, tú siempre has sido un bastardo con suerte, Roy Mustang." Y con esto, extendió determinantemente su otra mano y jaló a Roy hacia abajo para besarlo, así de frente, sin vacilación, o duda, o miedo.

Por extraño que parezca, este panorama no pareció levantar mayor consternación entre la cautivada audiencia de soldados que habían regresado debido a los sonidos de la batalla. En vez de ello, se estaban fijando en un asunto completamente diferente. "No puedo creer que el Alquimista de Acero se haya levantado de entre los muertos," susurraba con miedo uno de los hombres detrás de Al. "¿Es… será por esos relojes que les dan a los Alquimistas Estatales?" Él se estremeció cuando Hawkeye extendió y ladeó su antebrazo de modo significativo, sin ver la divertida expresión en los ojos de la Capitán mientras ella mentalmente medía las probabilidades de la rapidez con la cual la noticia de la milagrosa resurrección de Edward Elric se iba a esparcir a través del chisme de la milicia. A este ritmo, Roy sería Fuhrer antes de siquiera regresar al campamento.

Al observó cómo Roy y Ed se reclinaban sobre el otro, descansando en el abrazo del otro, frentes tocándose, sin moverse, sólo encontrando una paz individual con el otro, en un punto intermedio por primera vez en lo que parecía haber sido toda una vida. De alguna forma eso se veía sencillamente…correcto, que estos dos pudieran encontrar el amor en medio de la locura de la guerra. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no hizo ningún movimiento por secárselas mientras se aclaraba su garganta, recordando lo que había dicho hacía muchos años atrás.

"Ni anillos ni relojes tienen nada que ver con eso. Mi hermano es…el Alquimista de Acero."


Nota de la Autora:

The Phoenix renews itself every 500 years by immolating itself on a pyre and rising from its own ashes. In alchemy, it symbolizes the rebirth of the spirit from out of the crucible of transformation. The alchemists in meditating on processes in their flasks threw themselves into a sea of strange experiences, and as they worked these within their meditations and sought to grasp the inner parallels and significance of each of the stages of the process they had embarked upon, in a sense they experienced an inner death and rebirth in attaining the Philosophers' Stone. This stone was actually experienced as the formation of a solid ground within the shifting sea of their inner world. Once this solid ground in the soul was found, the alchemists were able to take hold of their lives in a creative way, they could root their spirit on a solid foundation or ground of inner experience.

El Fénix se renueva cada 500 años inmolándose sobre una hoguera y levantándose de sus propias cenizas. En la alquimia, esto simboliza el renacimiento del espíritu desde fuera del crisol de la transformación. Los alquimistas, al mediar en procesos dentro de frascos, se arrojaron dentro de un mar de extrañas experiencias, y a medida que ellos los trabajaron dentro de su meditaciones y búsquedas para comprender los paralelos internos y la significancia de cada una de las etapas del proceso en el que ellos se habían embarcado, en un sentido ellos experimentaron una muerte interior y un renacimiento en conseguir la Piedra Filosofal. Esta piedra fue experimentada en realidad como la formación de un suelo sólido dentro del cambiante mar de su mundo interior. Una vez que este suelo sólido en el alma fue hallado, los alquimistas fueron capaces de tomar posesión de sus propias vidas en una forma creativa, ellos pudieron enraizar sus espíritus en el sólido cimiento o suelo de la experiencia interior.

Nota de la Traductora:

Les voy a decir la verdad. Yo ya tenía este capítulo listo antes de irme de viaje, pero… este es mi capítulo favorito y quería publicarlo yo misma. Sólo pónganse en mis zapatos con el corazón en la mano y díganme si no habrían hecho ustedes lo mismo. Sólo espero que la espera haya valido la pena y que les haya gustado tanto como me gustó a mí la primera vez que lo leí. Y terminaron las canciones y su significado... por ahora.

Estamos a punto de alcanzar los 200 reviews. Mil gracias por la acogida brindada a este maravilloso y estupendo fic de Nike Femme.

Y no olviden, esto todavía no termina, aún quedan 15 capítulos más. Ahora… ¡dejen review!