Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

xXx

Nota de la Autora:

First of all, a big Thank You to everyone who reviewed the last chapter; I'm glad so many of you liked it as much as I did. In many ways, it would be the perfect ending, and for those of you who feel that way, please do feel free to regard Chapter 21 as such, because I have to admit I was in two minds about it myself. It's always nice to go out on a dramatic comeback, a romantic conclusion, a theatrical quote. But as much as I love happy endings, I just thought there were a couple more things to explore. I've always been one of those people who wonders, "What happens after ever?" So Ed has his memories back – does he just pick up where he left off? His grand quest to restore his brother's body is done – what does one do when one's heart's desire is fulfilled? Real life isn't neat that way. If it were, I wouldn't be posting this so late. My life has recently gotten a little more complicated, so updates will be a little more infrequent going forward, sorry. But as our heroes do, we soldier on, for ultimately roads are made for journeys, not destinations…. Glad to have you all on this one with me! Much love tomy faithful reviewers, and a hello to the new fellow-travellers who've come on board and stopped by to tell me they liked the previous chapters. Stick around, we've got a little ways to go yet on this train – NF.

Ante todo, un enorme Gracias a todos los que dejaron review en el último capítulo; me alegra que a tantos de ustedes les haya gustado tanto como a mí. Por muchos motivos, éste sería el final perfecto, y para aquellos que lo sienten así, por favor siéntanse libres de considerar el Capítulo 21 como tal, porque tengo que admitir que tenía dos finales. Siempre es bonito tener un retorno dramático, una conclusión romántica, una cita teatral. Pero por más que me encanten los finales felices, pensé que había un par de cosas que quería explorar. Siempre he sido de aquellos que se pregunta, "¿Y qué pasa después?" Así que Ed recuperó su memoria – ¿Entonces simplemente prosigue desde donde la había dejado? Su gran búsqueda por restaurar el cuerpo de su hermano ha sido cumplida – ¿qué es lo que hace uno cuando el deseo de tu corazón se hizo realidad? La vida real no es así de sencilla. Si así fuese, yo no estaría actualizando esto con tanto retraso. Mi vida se ha vuelto un poquito complicada, así que las actualizaciones no serán frecuentes, discúlpenme. Pero como hacen nuestros héroes, nosotros seguimos adelante, ya que al final, los caminos se han hecho para los viajes, no para los destinos…. ¡Me alegra tenerlos a todos en este viaje junto conmigo! Muchos cariños para mis fieles pequeños que me dejan comentarios, y un hola a los nuevos compañeros de viaje quienes se han subido a bordo y se detuvieron para decirme que les gustaron los capítulos anteriores. Sigan en sintonía, todavía tenemos unas cuantas rutas que recorrer en este tren – NF. (Nike Femme) Ojo, esto fue escrito en su momento y para los lectores del fic en inglés, pero contiene los sentimientos que tenía la autora y pistas de lo que va a pasar con el fic de ahora en adelante.


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 22: Todo Lo Antiguo Es Nuevo Otra Vez

"Ajá. Sí, realmente soy yo, Winry. Ed, no Auric…bueno, también tengo algo de Auric, pero ésa es otra historia para…sí…ay…Winry…deja de gritar por favor, yo no escogí exactamente el perder mi memoria y terminar atrapado en el otro plano por…sí, yo sé que Al estaba molesto…." Edward Elric se movió nerviosamente con incomodidad y movía el teléfono de un lado a otro de su rostro, su cuello estirado en un molesto ángulo mientras permanecía sentado en un extremo del escritorio de Mustang, auricular sujeto entre oreja y hombro. Alphonse permanecía cerca compadeciéndolo, arrugando el rostro en una mueca cuando captó los casi imperceptibles y agudos ecos de la voz de su esposa y un par de ruidos de algo que chocaba, probablemente causados por dicha esposa arrojando llaves inglesas en su agitación. Su hermano rodó sus ojos hacia él mientras gruñía obedientemente en el auricular, "Sí. Sí, me voy a cuidar. No, me he dado cuenta de que probablemente he agotado mi dotación de boletos de retorno de la Puerta – aunque esta vez realmente no era mi…¡está bien!..¡lo prometo! Escucha, no tenemos mucho tiempo, así que dale mi cariño a la niña y a la Abuela Pinako, y te prometo que iré a verte en cuanto el Coro…General bastardo me dé permiso, ¿de acuerdo?" Se encogió en cuanto se escuchó un chillido, luego, "Al se enlistó, Winry. Y técnicamente, yo siempre estuve considerado como Perdido en Combate, así que todavía estoy en la…oh, escucha, ¿no es ésa Winnie que está llorando? Deberías de ir a verla. Haré que Al te devuelva la llamada, ¿está bien?..¡Chau!" Y colgó con indecente prisa, una apariencia de culpabilidad en su rostro. "Me voy por cuatro años, y nada ha cambiado con esa mujer. ¡Te juro que pienso que está molesta de que yo ya no tenga automail para que así pueda atormentarme!"

Al hizo una mueca avergonzado, frotándose la parte posterior de su cuello. "Perdón, hermano. Ella fue la que se mantuvo tranquila cuando regresaste como Auric, así que me imagino que éste es un retrasado alivio de estrés. Ella realmente te extrañó los pasados cuatro años, sabes. Ambos te extrañamos." Sus ojos se entretuvieron contentos en la figura de su hermano, como si el mirar a otro lado hiciera que Ed se volviera a desvanecer. Desde el retorno de su hermano de la Puerta de la Verdad, Al había optado por mantenerse más pegado que una sombra, especialmente durante el largo camino de regreso del Campo de Batalla de la Aniquilación de Drachma hacia Ciudad Central, manteniendo a papanatas psicópatas alejados de él y negando cualquier sugerencia de que Ed abrió una Puerta para agilizar su retorno triunfante. Y siendo honesto, Ed no había intentado exactamente disuadirlo de la idea, ya que había estado muy, pero muy cansado en ese momento. Sin mencionar que si él nunca iba a volver a abrir una Puerta, era todavía muy pronto para saberlo.

"Ella extrañaba algo así como tener a alguien de quien abusar," Ed se ofendió severamente mientras sacudía su hombro y giraba su cabeza de un lado a otro para evitar problemas. Desde su retorno a Central, los hermanos habían sido, adicional a ser acosados por la maquinaria propagandística con incontables solicitudes para entrevistas y apariciones públicas, inundados con deberes de reconstrucción y restauración debido a la falta de alquimistas calificados, y cualquier tiempo libre generalmente lo pasaban medio desmayados por el agotamiento. Había transcurrido toda una semana antes de poder encontrar el tiempo para pensar en su familia y amigos en Risembool; desafortunadamente, lo que se suponía iba a ser una llamada rápida para hacer saber a todos que ellos estaban bien y que habían ganado la guerra, se había tornado en una maratón por la posesión del teléfono una vez que Al había dejado entrever que Ed ahora recordaba todo. Era algo bueno que hayan sido capaces de prestarse la oficina de Mustang y su teléfono en vez de ocupar el del Comedor de Oficiales. No que en realidad alguien se hubiera atrevido a interrumpir al Alquimista de Acero y al de Tierra, pero habría habido falta de privacidad, y Ed no estaba particularmente entusiasmado en empañar su reputación ante el conocimiento de que existía una persona a la cual él temía, y que por si fuera poco era una ella. "No puedo creer que mamá solía pensar que terminaríamos casándonos. Yo siempre sabía que serías tú, Al, ¡tú eras el único lo suficientemente calmado como para mantenerla en tierra! Nosotros nos hubiésemos matado antes de que acabara el día."

"¿Así que no estás… molesto?" Preguntó Al cautelosamente.

Ed pareció desconcertado. "¿Y por qué lo estaría? Ella es una buena amiga, Al, pero yo nunca he estado enamorado de ella. En todo caso, estoy feliz de que se tengan el uno al otro…me hace sentir menos culpable por los últimos cuatro años." Su rostro se oscureció. "Perdóname por dejarte solo, Al – simplemente no podía enfrentar la vida sin ti…tú siempre fuiste el más fuerte en eso."

"Ahora estás siendo un tonto," dijo Al malhumorado. "Lo hiciste para salvarme. Dado lo que yo estaba preparado a hacer cuando pensé que…habías vuelto a morir…" y su rostro se nubló con culpabilidad en un espeluznante reflejo de la de su hermano. "Al menos tú no intentaste lastimar a nadie de la forma como yo lo intenté."

"Ya párala," Ed instó suave pero firmemente. Extendió su brazo y levantó el mentón de su hermano con su mano, forzando que lo gris se encuentre con lo dorado. "Tú estabas molesto. Ahora todo acabó, y yo estoy de vuelta, y tú no eres un asesino. El pasado es el pasado. Déjalo tranquilo."

Al negó con su cabeza apuradamente. "Pero la cosa es, hermano…que yo sé que pude haberlo sido. Estuve tan cerca…el General estaba tratando de detenerme, y yo no iba a escuchar…era como si yo fuese otra persona completamente diferente, y todo en lo que yo pensaba, más que ver a Winry y a Winnie otra vez, era que tenía que traerte de vuelta, que no me importaba lo que tendría que sacrificar con tal de tenerte de regreso, que te quería de vuelta incluso más que a mamá…y supón que habrías estado muerto y que te habría regresado como un Homúnc…."

"Cállate." La monotonía en el tono de Ed detuvo eficazmente a Al en medio de su oración. Pasmado, miró fijamente la expresión austera en el rostro de su hermano, cejas juntas sobre los ojos ahora ámbares oscuros debido a la emoción. "Tú no habrías hecho algo tan estúpido, Al, yo soy el imprudente, ¿recuerdas? Sólo acepta que estabas…un poco afligido en ese momento, y déjalo así. Darle vueltas al asunto no alterará el pasado. El destino es – que sólo podemos cambiar la forma cómo lo enfrentamos." Por un instante, el ineludible y cansado fatalismo del Guardián parpadeó en las facciones de Ed incluso mientras éste forzaba una sonrisa demasiado brillante, intentando aclarar la sombría atmósfera. "Y yo no me encabroné con la Puerta de la Verdad para regresar aquí sólo para terminar escuchándote darte de palos a ti mismo. De todas formas, ese General bastardo te habría detenido – no puedo creer que diga esto, pero él es un alquimista casi decente cuando deja de andar tonteando por ahí y se pone a trabajar en sus asuntos."

"Gracias. Creo." Roy Mustang estaba parado en la puerta abierta, reclinado contra el marco. "En cuyo caso, si ya terminaste de usar mi teléfono, ¿podría por favor recuperar mi oficina para que así pueda trabajar en ser casi decente antes de que Hawkeye nos dispare a ambos?" Inclinó su cabeza una fracción hacia un lado mientras reconocía distraídamente a Alphonse, pero la mayor parte de su atención estaba enfocada en el mayor de los Elric, quien se sonrojó ante el silencioso saludo. Había algo inherentemente íntimo en ese cercano estudio del otro, pensó distraídamente Roy mientras su ojos trazaban los agradables planos del ahora adulto rostro de Ed. Los finos, casi invisibles vellos a lo largo de los pómulos y clavícula parecían casi brillar a la luz del sol y realzaban la elegancia de los finos huesos debajo de la clara piel – era extraño, pero desde el retorno de Ed de la Puerta, su presencia física, siempre sobresalientemente hermosa, se había tornado incluso aún más intensificada. Y Roy pensó que no era sólo él quien lo había notado – él estaba lo suficientemente inmerso dentro de los chismes militares para saber que la imponente y hermosa apariencia del Alquimista de Acero era un tema popular de discusión entre los oficiales y hombres enlistados.

Ed bufó. "¿Por qué habría de molestarme? Es una causa perdida – tú siempre vas a ser un bastardo indecente. No puedo creer que te hicieran Fuhrer-electo. Ven, Al, vamos un rato al gimnasio; necesito golpear algo duro." Sus mechones dorados, ahora un poco más cortos como resultado de que los extremos se habían quemado, eran todavía lo suficientemente largos como para derramarse sobre sus hombros, y los levantó y puso en una cola de caballo con innecesario vigor mientras se deslizaba grácilmente fuera del extremo del escritorio. Centellantes mechones rebeldes brillaron en los gruesos rayos de luz del atardecer que se derramaban a través de las enormes ventanas e iluminaban por detrás su esbelta figura, haciéndolo parecer como si fuese una estatua cubierta de oro. El alquimista dentro de Roy lo asemejó a la perfección de un metal por el fuego – puro, inmaculado, revelado en toda su gloria – incluso si Ed lo había tomado literalmente al extremo cuando se lanzó al fuego. Lástima por el cabello, pero pronto volvería a crecer. A decir verdad, con su cabello amarrado hacia atrás, Ed se parecía mucho a Auric cuando se habían conocido por primera vez – irritado, problemático, harto…y perdido. ¿Pero por qué esto último? Edward Elric estaba finalmente en casa, después de todo, completo en cuerpo y espíritu, y reunido con su hermano. Sus oscuros ojos se entrecerraron casi imperceptiblemente considerando este nuevo problema incluso cuando se apartó del marco de la puerta con felina gracia y caminó a través de la alfombra hacia su presa.

"¿Indecente? Aún no, pero estaría…feliz de trabajar en ello. Y tengo todavía la botella de oporto que le quité a Maes, si estás interesado en ayudar…."

Al frunció el ceño mientras observaba que la expresión de su hermano se tensaba casi imperceptiblemente ante la insinuación del General – el conocido diálogo picante que parecía ser el estilo favorito de comunicación de su hermano con el General parecía haberse cortado de alguna forma. Casi sin ganas, como si Ed estuviera meramente interpretando un papel que sentía era esperado en él. Ahora que se ponía a pensar en ello, después de esa dramática y muy pública demostración de afecto cuando acababa de regresar de la muerte, Ed se había mantenido distante de Mustang, y hasta donde Al se había percatado, Ed había evitado hablar con el hombre salvo en asuntos oficiales, e incluso en esas ocasiones, siempre en compañía de otros. Al simplemente no había pensado antes en ello porque habían estado muy ocupados, y el comportamiento de Ed pudo haber sido atribuido a la fatiga, o a un deseo de parecer profesional, o a la simple preocupación en el esfuerzo de la reconstrucción – su hermano podía ser muy resuelto cuando se concentraba en una tarea que tenía entre manos. Pero a la luz de la extraña tensión en el aire, Al estaba bastante seguro de que era su hermano y no el General quien estaba siendo distante, lo cual era raro porque Ed usualmente era muy decidido en cuanto a sus gustos y disgustos. Y Al estaba más que seguro de que Roy era un gusto.

"Disculpa. Estoy ocupado," dijo Ed cortantemente, y Al se sobresaltó, porque por un momento su hermano había sonado menos como el Ed de sus recuerdos y más como el Auric que había llegado a conocer. "Vamos, Al. Gracias por el uso de tu oficina, Mustang," y ya estaba cruzando la puerta, su capa verde-cazador ondeando detrás suyo como una estela. Desde el momento en que habían regresado a Central, Ed se había despojado del estándar impermeable negro que había sido forzado a usar después de perder su abrigo en el fuego y había insistido en adoptar la vieja capa de Auric con una terquedad que Al sabía muy bien no debía cuestionar. Así que en lugar de eso, él observó. Y se preguntaba si el General también había notado lo extraño en Ed.

Preocupados ojos grises se encontraron con otros de medianoche en cuyas oscuras profundidades merodeaban destellos de desconcertado dolor y preocupación. Así que lo había notado. "No se preocupe, señor, voy a averiguar qué le pasa a mi hermano. Él ha estado…quisquilloso desde que regresamos a Central, y hemos estado ocupados, preparando todo para su inauguración y ayudando en los intentos de reconstrucción," ofreció Al pálidamente, queriendo consolar al hombre. "Mejor se pone a trabajar antes de que la Capitán…um, quiero decir, la Mayor Hawkeye se enfurezca, hay mucho por hacer antes de las ceremonias para su promoción oficial a Fuhrer la próxima semana." Y con eso, se apresuró tras su hermano, sintiendo la fija mirada del Fuhrer-electo perforando un agujero entre sus omóplatos.


"Hola, jefe," saludó Havoc al pequeño rubio con un perezoso raudal de humo mientras éste pasaba por su escritorio caminando con fuertes pasos. Ed se volteó, sonriendo tirante mientras su nariz se arrugaba con disgusto.

"Capitán. Todavía jugando con fuego, ya veo. Pensé que le había dicho que dejara el cigarro; yo sabía que debía de haber hecho que la recomendación para su promoción esté sujeta a algo." Frunció el ceño. "Espera un momento, ¿Cuándo te dejaron salir del hospital?"

"Hace un par de horas. Y estaba aburrido sentado en el Cuartel Base de Oficiales sin nada que hacer, así que pensé en venir a ayudar con los planes para la gran fiesta de Mustang – quiero decir, para las ceremonias de inauguración," se enmendó rápidamente ya que la expresión de Ed se oscureció aún más. "Cielos, jefe, ¿qué mosca te picó? Se te ve un poco nervioso – pero no te preocupes, estoy seguro de que el General tendrá mucho más tiempo para ti una vez que sea Fuhr…." Un agudo disparo y su cigarrillo desapareció de sus labios, partiéndose en dos por una bala que había pasado silbando apenas por su súbito pálido rostro. "¡Riza!..¿Y eso por qué fue?"

La reciente promovida Mayor Hawkeye entró caminando a la oficina, ojos entrecerrados mientras volvía a cargar su revólver. "Primeramente por fumar dentro de la oficina. Segundamente por avergonzar al Teniente Coronel Elric. Y por último, porque estás aquí en lugar de los cuarteles en descanso médico como ordenó el doctor. ¿Alguna otra pregunta, Capitán?"

"¡No, señora!" dijeron Havoc y Edward al mismo tiempo. El más alto de los dos sonrió triunfante a su novia. "Me encanta cuando hablas duro."

Los labios de Hawkeye se movieron nerviosamente, pero su mirada se mantuvo severa. Se sentía bien tener cosas que volvían a ser normales – o tan normales como se podía llegar con un cambio de régimen y una nueva relación. "Bueno. Entonces saque sus pies de ese escritorio y empiece a trabajar en los detalles de la seguridad para las ceremonias de inauguración, Capitán. Y en lo que concierne a usted, Coronel…."

"De hecho, me estoy dirigiendo al gimnasio con Al," dijo Ed apresurado. Que sean dos personas, ambas mujeres, a las que el Alquimista de Acero temía. "Oh mira, aquí está Al. Me voy, tal vez los vea más tarde en el comedor" Alphonse sonrió como saludo al tiempo que venía detrás de su hermano. Hawkeye tuvo que devolver la sonrisa – el joven simplemente tenía tal dulzura, tal trato sin complicaciones – pero ella tenía que admitir, que desde que había visto lo que Alphonse era capaz de hacer cuando estaba enfurecido, ya no podía mirar a ese afable y sencillo rostro de la misma forma que antes. El lazo entre los hermanos era casi palpable cuando se los veías juntos, y de nuevo ella se maravilló ante la forma cómo ellos se mantenían anclados el uno al otro. ¿O era 'contenidos' una mejor acepción? El par giró como uno hacia la puerta, pero se detuvieron en su camino cuando una sombra apareció atravesando la alfombra.

"Hola, felices campistas, ¡vine trayendo obsequios!" retumbó la campechana voz de Maes Hughes mientras venía a través de la puerta. "¡Las últimas fotografías de Alicia, tomadas mientras estábamos fuera!" Sus ojos resplandecieron tras sus marcos cuadrados, ignorando encantado las expresiones de pánico y de ojos abiertos de par en par que lo recibieron.

"Oh…um…qué bien, ¡pero justo estábamos saliendo para el gimnasio!" dijo Al con un tono de excesivo entusiasmo. "¡Ejercicio! Bueno para el cuerpo. ¿Verdad, hermano?"

Ed asintió entusiastamente mientras abría su boca para decir que estaba de acuerdo, pero Maes se le adelantó. "Oh, Alicia es muy buena en los deportes - ¡de hecho aquí tengo algunas fotos de ella jugando tenis! Excelente coordinación mano-ojo y equilibrio. Lo que me recuerda, Ed, ¿cómo está el tuyo?"

El Alquimista de Acero parpadeó. "¿Qué?"

"Bueno, acabo de venir de una reunión para discutir la juramentación de Roy, y todos concuerdan que sería increíblemente simbólico y una muy buena propaganda si asistieras a la inauguración – y mejor aún si lo hicieras juramentar. Normalmente tendríamos un juez para hacerlo, o probablemente un sacerdote, pero después de esa debacle en Lior, se sintió que sería mejor para el gobierno que pareciera lo más secular posible. Y la ciencia – Alquimia – es nuestra mayor filiación en este país. Luego del propio Amestris, por supuesto."

Al miró nerviosamente a su hermano, quien no se veía para nada encantado. Aunque en un signo de cuánto había cambiado en los últimos cuatro años, al menos no estaba haciendo volar nada por los aires. "Maes…yo detesto esa clase de cosas. La pompa y la circunstancia y todo eso. De seguro deben de haber alquimistas de más edad disponibles. Además…estaría haciendo juramentar a ese bastardo de sonrisa petulante. Él va a sonreír así. Y yo voy a querer pegarle. Ésa es una mala idea."

"De más edad pero no más ensalzados. Tú eres una leyenda, Edward – la gente te reclama como de su propiedad. ¿Y acaso te morirías si le prestas a Roy un poquito de tu poder de estrella? Después de todo, no hace daño empezar la labor de Fuhrer con el pie derecho."

"Él tiene más que suficiente con el suyo." El rostro de Ed se había vuelto extrañamente inexpresivo, pensó Maes confundido. Él pensaba que su amigo y Ed finalmente habían llegado en cierto modo a un entendimiento – de hecho, había estado planeando invitarlos a cenar con Gracia antes de la inauguración, de pronto incluso a Riza y Jean también, y a Al y Winry – Gracia siempre estaba con esto de que ellos no se divertían lo suficiente o de que no salían con otras parejas. ¿Qué estaba pasando aquí? "Pero está bien, lo haré. Alguien tiene que estar cerca para bajarle los humos en caso de que su cabeza empiece a inflarse durante la ceremonia. Y debo de estar cerca para asegurarme de que mi contrato como…Auric quede apropiadamente disuelto."

Maes asintió lentamente, todavía digiriendo el súbito revés de Ed. "Tendrás que usar un uniforme de gala, por supuesto. Lo siento."

El rubio hombre se encogió de hombros. "Ya tienes mis medidas," apuntó, la cuidadosa neutralidad en su tono era más que acusadora. "Sólo asegúrate de decirle a alguien que me explique qué condecoraciones van dónde – odio esas pequeñas cositas tan complejas. Y ni siquiera pienses en obligarme al corte de pelo reglamentario."

"Ni siquiera lo soñaría," rió Maes. "Tu cabello es tu rúbrica, Ed. Y Roy me mataría." Ahí estaba otra vez, esa mirada en blanco que decía que el que la portaba estaba escondiendo algo. Aunque era extrañamente familiar – y entonces recordó. Era la misma mirada que Roy había usado inicialmente alrededor de Auric, cuando había estado determinado a no imponer sus sentimientos por Ed al Guardián. Pero ¿qué significaba que provenga de Ed? Todos los implicados ya sabían sobre los sentimientos entre los Alquimistas de Fuego y Acero, así que era seguro de que no podía ser eso.

Ed gruñó y giró sobre sus talones. "Si alguien más me necesita," y la monotonía en su tono de voz sugería que sería fabuloso el no necesitarlo por un rato, "estaré en el gimnasio con Al." Su espalda desapareció por la puerta, seguido de Al, y luego el rostro de Ed reapareció de nuevo por la entrada, frunciendo el ceño. "Oye – ¿qué quisiste decir sobre mi equilibrio? Y para tu información, está muy bien, muchas gracias."

Maes miró significativamente a Hawkeye, quien miró significativamente a Havoc, quien frunció sus labios alrededor de un fresco cigarrillo y le guiñó el ojo significativamente a Fury, el único miembro de la oficina que hasta ahora había permanecido callado. El joven estudioso se retorció incómodamente bajo la ceñuda mirada de Ed, viendo esperanzadoramente alrededor en busca de ayuda pero no encontrando ninguna. Finalmente, dijo con un chillido, "Bueno…verás, el Fuhrer juramenta sobre una copia de la Constitución…y es un tomo bastante grande, y lo estarás sosteniendo con una mano ya que tendrás la otra levantada tomándole juramento…y…y…."

Un rugido familiar. Algunas cosas eran diferentes, decidió Maes – y él iba a averiguar el por qué – pero por otro lado, algunas cosas simplemente nunca cambian.

"¿A quién le estás llamando enano?"


Nota de la Traductora:

Ahora ya saben por qué se alargó el fic, ¿no es cierto que ustedes también sienten curiosidad por saber lo que va a pasar después? Y ni piensen que no va a ser interesante y entretenido.

Nos vemos, y no olviden de dejar review.