Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

xXx

Nota de la Autora:
And again, in re: interrogations and assassinations. Patience is a virtue. That's all I'm gonna say.

Y nuevamente: sobre los interrogatorios y asesinatos. La paciencia es una virtud. Eso es todo lo que voy a decir (Nike Femme)


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 31: No Más Secretos

La acuosa luz de luna entrando a raudales por la ventana le daba a todo una misteriosa y plateada proyección, otorgándole un frágil y etéreo misterio a los objetos de la habitación. La luz patinaba luminosa sobre dos cuerpos que reposaban enredados entre las retorcidas sábanas de la cama, uno de los cuales estaba durmiendo apaciblemente, un brazo posesivamente lanzado sobre su acompañante. El otro, sin embargo, no dormía.

Edward Elric yacía bien despierto, observando fijamente las formas que dibujaba la luz de la luna sobre el techo. Siempre era extraño despertarse en ambientes desconocidos, aunque dado su estilo de vida itinerante, eso era más la regla que la excepción, pensó sarcásticamente. Las sombras que se extendían por la habitación eran diferentes, la textura de la ropa de cama sobre la piel desnuda, los sonidos de la noche, uno de los cuales estaba en esos momentos resonando suavemente en su oreja. Como si leyera sus pensamientos. Roy se movió ligeramente, jalando a Ed más cerca de él mientras retiraba con su nariz la enmarañada cascada de cabello dorado y dejaba un tierno beso en la nuca de Ed, y el rubio sonrió una sonrisa que no se pudo ver en la oscuridad. Él pensó que se podría acostumbrar a esto, si se diera el caso. "Duerme, anciano. Lo vas a necesitar para mañana…o en realidad para hoy, dado que son alrededor de las dos de la mañana. Esta noche vas a estar despierto hasta bien pasada tu hora de dormir, si no sabré yo de bailes."

Un ronroneo adormilado. "Mmm…¿lo prometes?"

"Deja de ser mal pensado, pervertido," susurró Ed, sofocando una carcajada. "Además, ¿quién dice que voy a regresar contigo a tu casa esta noche? Dicen que la crème de la crème de la sociedad va a estar presente esta noche y sé de buena fuente que al menos cinco periódicos consideran que soy un soltero codiciado."

Sintió, más que escuchó, un gruñido de celos en su cabello, un estruendo en tono bajo que recorrió sus dedos intermitentes a lo largo de su columna. "Entonces no vamos a salir de esta cama."

"No creo que Hawkeye esté de acuerdo con eso. El invitado de honor no puede faltar a su propia fiesta, ¿o es que sí puede?" Ed presionó deliberadamente contra el brazo que lo aprisionaba. "Yo, personalmente, no quiero ser el receptor de una bala de su revólver."

"No me importa," se oyó un malhumorado murmullo. "No pienso perderte otra vez," y el agarre se intensificó determinante. "además…ella tiene otras cosas en qué preocuparse. Como presentarle a Jean a su padre."

Ed giró su cuerpo hasta quedar frente a Roy, metiendo un brazo bajo su cabeza. "¿Por qué, piensas que no vaya a aprobar a Havoc? Él es un buen muchacho, sabes, y, ponte a pensar, es apuesto de una manera libertina, fiel como un perro…." Observó divertido cómo los ojos de Roy se abrieron, aunque en su actual estado atontado, sus ojos permanecían seductoramente entreabiertos incluso si su mirada se intensificó y su boca se abrió para mandar una insidiosa réplica, la cual Ed cortó hábilmente lanzando una pierna sobre la cadera del hombre al tiempo que ronroneaba, "Es bueno que yo sea una persona gatuna, hmm?"

"Ed…." Tú te habrás ido cuando despierte. No puedo lidiar con eso otra vez.

"Deja de preocuparte, bastardo," y una sonrisa afectuosa jaló los extremos de la boca Ed. No, no me voy a ir. ¿Quién diría que el orgulloso Alquimista de Fuego pudiera ser así de inseguro una vez que lo encontrabas con la guardia baja? Aunque era increíblemente gratificante el ser el objeto de dicha inseguridad. "Tú lo pediste, yo decidí. Ahora estás amarrado a mí, así que supera ya eso. Además, prometimos regresar a casa cuando todo termine, ¿lo recuerdas? Y un Guardián siempre cumple su palabra." Se acurrucó un poco más cerca, disfrutando del contraste entre la calentura del cuerpo de Roy y la frialdad del aire de la noche contra su piel, recorriendo ligeramente sus dedos por el costado de éste y ronroneando de satisfacción cuando sintió que la tensión lentamente se amenguaba en el cuerpo de Roy.

"Lo recuerdo." Una rica carcajada, cálida y contenta, y oída con muy poca frecuencia. Aunque existía aún el más imperceptible rastro de esa detestable duda, un miedo de que todo esto se le vuelva a ser arrebatado. Eso tenía que cambiar e iba a cambiar, incluso si Ed tuviera que metérselo en el cerebro del hombre a golpes, aunque estaba bastante confiado en su habilidad de convencer a Roy sin necesidad de recurrir a la violencia. Una sonrisa felina se arrastró por el rostro del Ed mientras empezaba a contemplar el arsenal de técnicas persuasivas que tenía al alcance de sus dedos.

Roy bajó sospechosamente la mirada hacia el joven acurrucado alrededor de él, y captó el extremo de una sonrisa maliciosa que se disolvió y cambió a una mirada de pura inocencia tan pronto como Ed se dio cuenta que estaba siendo observado. El rubio alquimista colocó su cabeza en el hombro de Roy, y éste tuvo que suprimir una sonrisa ante la manera en que su espacio personal estaba siendo despreocupadamente invadido. A pesar de la inicial vacilación del joven, una vez que Edward Elric se decidía sobre algo, éste no podía ser nada más que tajante y decidido. Seguir adelante, nunca retroceder. Y si lo de anoche era algo a tenerse en cuenta, Auric había tenido unas muy…variadas experiencias durante los últimos cuatro años. Ed le parpadeó, su rostro tan cerca que Roy pudo sentir las largas pestañas rozando contra su mejilla. "Entonces, ¿Por qué piensas que Hawkeye estaría preocupada acerca de que Jean conozca a su padre?"

Una compungida sonrisa jaló los extremos de la boca de Roy al tiempo que pensaba en su fiel asistente. "¿No lo sabías? La familia de Hawkeye es de la baja nobleza – su padre es un Barón; él y su esposa estarán presentes mañana. Lo he conocido antes, durante una recepción militar hace unos años atrás – él puede ser…irascible y no va a tomar amablemente la noticia de que su hija sea cortejada por un chico del campo, por más encantador que sea Jean."

"No existe nada malo con ser del campo," dijo Ed a la defensiva. Mientras Auric había estado, como lo eran la mayoría de los Guardianes, corteses y en casa en ambientes tanto finos como rústicos, Ed todavía prefería mucho más la simplicidad del campo, aunque tenía que depender de las experiencias de Auric para las festividades diplomáticas de mañana – no, de hoy. Especialmente las de bailar.

"Por supuesto que no la hay," dijo Roy arrastrando las palabras. "En todo caso, la gente ordinaria del campo es a menudo mucho más decente que los tan llamados sofisticados de las ciudades. Pero el Barón probablemente no lo vea de esa forma. En un principio, él estuvo en contra de que Riza se uniera a la milicia – él había deseado que ella encontrara un buen partido, de preferencia de una familia de alta cuna para así elevar su estatus." Su boca se torció como si estuviera mordiendo una manzana ácida. "Uno tiene que cuestionar la inteligencia de un hombre que piensa que las circunstancias de tu nacimiento son más importantes que lo que haces después de eso."

"¿Dónde naciste?" preguntó Ed con curiosidad. Había notado un curioso rastro de amargura en el tono del hombre que le sugería alguna enemistad personal hacia el Barón – o tal vez hacia la nobleza en general, lo cual resultaba extraño ya que Ed siempre había asumido, por sus modales y porte, que Mustang estaba de alguna manera relacionado con la nobleza. Pero el hombre jamás hablaba sobre su familia, y después de todo, lo justo era lo justo – Roy sabía todo acerca de los Elric. "¿Y qué de tu familia? ¿También va a asistir?" El rubio alquimista se dio cuenta, tardíamente, que su curiosa pregunta había salido con demasiada rudeza, y trató de suavizar la estocada arrimándose aún más contra él como disculpa. "Después de todo, mañana vas a convertirte en Fuhrer. Eso es algo de mucha importancia."

Roy dejó salir un abrupto grito de áspera carcajada. "Mi alzamiento como Fuhrer es como el sabor amargo de cenizas en la boca de mi padre. Es una forma de venganza contra él."

Ed frunció el ceño. "No comprendo."

"Edward…mi padre no se casó con mi madre." Una simple declaración de los hechos. Ed parpadeó. Debió haber escuchado mal.

"Disculpa, pensé que me acababas de decir que…."

"Sí lo dije." Todavía en ese perfectamente neutro tono de voz.

El rubio alquimista consideró esta nueva pieza de información. Reconoció la oculta tensión en la voz de Roy por lo que era – miedo. A la lástima, al rechazo, aunque no entendía por qué Roy pensaría eso dada la dudosa historia familiar de Ed. "Oh."

Una ceja alzada y una mirada de reojo. "¿Oh?"

"Oh," repitió Ed con más firmeza. "Ya sabes, esa expresión de entendimiento." La otra ceja se levantó y Ed soltó un suspiro. "Qué, ¿esperabas compasión? ¿A quién le importa si estaban casados o no? Yo ni siquiera sé si los míos lo estaban. Pero aún así mamá era mamá, y mientras estuvo con nosotros, ese imbécil era papá. Un pedazo de papel firmado no cambia nada. No es que un niño escoja a sus padres, sabes."

"Al menos el tuyo te dio su nombre." La boca de Roy era una línea delgada mientras revivía lo que tenía que ser un dolor muy viejo.

"¿Cuál era su nombre?"

Roy resopló. "Irónicamente, Maximillian St. Just." (1)

"¿Y estás deprimido por eso?" Se estremeció Ed teatralmente. "Roy St. Just. Coronel St. Just. Terrible. Créeme, yo nunca habría ido a Central a buscarte si ése hubiera sido el nombre en tu tarjeta de presentación. Suena a matrimonio por conveniencia y a esnobismo, ¡y estás haciendo un muy buen trabajo en eso último por tu cuenta!" Hizo una pausa y luego añadió sarcásticamente, "Sin doble sentido, claro está."

"Por supuesto," Asintió Roy fríamente, aunque parecía estar relajándose a medida que absorbía la manera tan natural en la que Ed tomaba la revelación, el cual había sido el efecto que el joven estaba esforzándose por alcanzar. Se tragó la culpa que estaba sintiendo por todas las veces que le había gritado 'bastardo' en su cara; lo último que Roy necesitaba ahora era una poco convincente disculpa, o peor aún, lástima.

"Entonces…¿que quisiste decir con eso de que convertirse en Fuhrer era una forma de venganza contra él?

El Alquimista de Fuego se encogió de hombros evasivamente. "Es una larga historia."

Ed suspiró. Idiota guarda-secretos. "No voy a irme a ningún lugar, Roy. Créeme. Ahora habla o te lo saco a golpes," y esto último le ganó un risa de sorpresa, tal como lo había pensado. "Tú tienes suerte que ya no tenga automail. Pero todavía puedo patearte el trasero en una Evaluación de Batalla, así que no me presiones."

"Efectivamente," observó su amante secamente. "Bueno, pues." Vaciló, como si buscara por dónde empezar, después suspiró y envolvió un brazo con más firmeza alrededor de Ed.

"Mi padre – si se merece el término – es un miembro de la alta nobleza. El Gran Duque Maximillian St. Just. My madre era una mucama en su casa. Ella misma era ilegítima – fruto de un soldado de rango menor de Amestris y una mujer de Xing," y ante eso los ojos de Ed revolotearon hacia el cabello oscuro de Roy y recibió un asentimiento. Bueno, eso explicaba los rasgos exóticos. "Pero su padre sí le dejó un nombre – Harriet Mustang. A pesar de sus humildes orígenes, ella fue una trabajadora empeñosa y lo suficientemente hermosa como para obtener una posición en la mansión de campo de mi padre. Una cara bonita puede hacer más daño que bien en circunstancias como ésas, y en su momento yo nací. Para enorgullecerlo," y el tono de Roy sugería que en realidad no era así, "él dejó que mi madre me diera un nombre y me mantuviera, y la siguió teniendo como mucama, lo que significó que yo crecí en las habitaciones de la servidumbre, las cuales eran bastante grandes, como se esperaría de la sede de un Gran Duque."

"¿Todavía está en pie?"

"Lamentablemente, sí, de acuerdo al último reporte de daños. Sin embargo a efectos prácticos, está en un estado ruinoso. Y ya que el Gran Duque es rico en tierras pero pobre en dinero, dudo mucho que tenga los recursos financieros para poderla ver reparada." Roy se encogió de hombros. "En fin, cuando tuve edad de ir a la escuela, mi padre pensó que haría una caridad permitiendo a su bastardo hijo acompañar a sus dos legítimos herederos en sus clases. Yo era esencialmente el chico de las palizas, yo era golpeado si los otros dos se retrasaban en las lecciones o eran poco disciplinados." Una sonrisa triste. "No todas mis cicatrices son por la milicia."

Ed lo miró horrorizado. Había oído que los ricos hacían eso, pero nunca había siquiera creído que una práctica tan cruel todavía existía – sin mencionar, que le parecía difícil de imaginarse al Alquimista de Fuego como el chico de las palizas de nadie. La monótona mirada en los ojos de Roy sin embargo, lo decía todo. "Eso es…eso es simplemente…." Barbárico, le susurró furiosa su mente. Si alguna vez le ponía las manos encima a ese Maximillian St. Just….

"Así es," y fue Roy quien lo atrajo más cerca, consolándolo. "Era…desagradable. Pero eso significó que tuviera acceso a clases de modales, me enseñaron a montar, a bailar, a usar correctamente los cubiertos de plata – y lo más importante, se me permitió aprender. Y fui un alumno sobresaliente. Hasta el tutor lo admitía. Fue él quien me introdujo por primera vez a la alquimia cuando se dio cuenta de mi potencial – él era un talentoso alquimista."

El extraño tono en la voz de Roy hizo que Ed frunciera el ceño. "¿Cómo se llamaba?"

Roy enlazó sus dedos entre los de Ed como si necesitara consuelo – o tal vez, Ed se dio cuenta de pronto, para tranquilizarlo a él. "Hohenheim Elric."

Ed quedó paralizado. Así que así fue cómo Mustang había conocido a su padre – y el por qué había ido a Risembool en su busca luego de recibir las cartas de Ed y Al solicitando información sobre su padre. Un aturdido, "Oh." Parecía que esa palabra ya la estaba repitiendo mucho. "Oh. Um. El mundo es pequeño, creo yo. Eso debió haber sido antes que conociera a mamá y que naciéramos."

"Dado que yo tenía en ese tiempo ocho o nueve años, sí," murmuró Roy. Vaciló un momento, luego añadió. "Ed, sé que lo odias, pero…él fue mi primer maestro. Y él me puso en el camino del saber, por lo cual le estoy inmensamente agradecido dadas las circunstancias."

"No. No sigas." Ed inspiró profundamente. "Mira, ya no soy un niño. Yo nunca lo voy a perdonar por abandonarnos, y por lo que le hizo a mamá. Pero puedo recordar un tiempo cuando éramos una familia, y éramos felices. Él solía cargarme sobre sus hombros…" y tuvo que parar, porque su garganta le dolía, y se maldijo a sí mismo por ser un tonto sentimental. Roy esperó pacientemente, sin decir nada, y Ed se reclinó agradecido sobre su pecho, esperando a que pase la ola de mezcladas emociones. "Pero si no lo hubieras conocido, tú nunca habrías ido a buscarnos…y yo nunca hubiera regresado el cuerpo de Al…y no estaríamos aquí." Acarició con su nariz la curva del cuello de Roy, respirando la limpia esencia del hombre antes de levantar su cabeza para presionar un beso en el extremo de la mandíbula de Roy. "Así que a pesar de que no puedo perdonarlo…me alegro que lo conocieras. Aunque," la mirada hostil de Ed ahora era de fingido disgusto, "espero no ser alguna clase de morboso reemplazo de él en cuanto a tus afectos."

Roy sonrió y reclamó un rápido beso. "Tú no eres el reemplazo de nadie, Edward Elric. Eres demasiado único para no ser nadie más que tú mismo."

"Bien dicho," resopló Ed gruñonamente. "Continúa. Pero sáltate las partes en donde sale él."

"Era obvio que estaba sobrepasando a mis medio-hermanos en sus lecciones, y eso molestaba inmensamente a mi medio-hermano mayor, Neville – él al final hizo que mi padre despidiera a Hohenheim y que me prohibieran las lecciones con el nuevo tutor. Sin embargo, la Caja de Pandora se había abierto y yo me robaba libros de la biblioteca para leer, especialmente los de Alquimia. Mi medio-hermano menor, Reginald, era mi aliado en esto. Yo no sé cómo fue capaz mi padre de procrear dos hijos tan diferentes, y mientras Neville era un idiota mezquino de cejas fruncidas, Reggie era amable, dulce y honorable. De hecho muy parecido a Alphonse."

"Espero que eso no me haga ser Neville," disertó Ed, y fue recompensado con una muy pequeña sonrisa, ésa de las que Roy reservaba para descuidados momentos de afecto.

"Para hacerla corta, tan pronto como me fue posible, me escapé. Reggie me dio todo el dinero que llevaba consigo, con lo cual me las arreglé hasta que me enlisté; la milicia pagó el resto de mi educación tan pronto como se dieron cuenta de lo…útil…que podía ser para ellos mi particular rama de alquimia. Mi madre vivió lo suficiente para verme nombrado oficial – y ella estaba tan orgullosa," y la voz de Roy se había vuelto melancólica mientras miraba un pasado que Ed no podía ver. "Ella sabía que yo había comprado mi libertad de los St. Just. A pesar de su posición, la familia nunca había estado muy envuelta en la milicia y la política, verás – como Alquimista Estatal y oficial nombrado, yo era – y soy – intocable por ellos."

Ed asintió pensativamente. Eso explicaba un montón de cosas: por qué Roy se había enlistado tan joven, sus lánguidos gestos y facilidad con la alta sociedad, su respeto por el vínculo entre los hermanos Elric, su distanciamiento y evasión general a la profunda intimidad – bueno, hasta el día en que cierto rubio y descarado alquimista entrara a paso fuerte a su casa y a su corazón. "¿Todavía sigues en contacto con Reggie?" Sonaba como si Roy había tenido al menos un pariente decente, y no podía siquiera empezar a imaginarse no tener contacto con Alphonse. Y luego el resto de su cerebro lo alcanzó.

"¿Tienes un hermano menor?"

"Tuve."

"Oh…" Ed levantó la mirada hacia Roy, quien estaba mirando hacia el frente, la mandíbula tensa, los ojos muy abiertos y desenfocados.

"A ti te hubiera agradado," dijo finalmente Roy, casi coloquialmente. "Él era también una clase de erudito, pero no de la alquimia, sino de la medicina. Cuando se inició la Rebelión de Ishbal, se ofreció como voluntario para ir a ayudar en el frente – mi padre estaba furioso ante la idea de que uno de sus hijos se mancillara las manos de esa manera, pero Reggie siempre obtenía lo quería en esa manera suya tan calmada y testaruda. Yo me las arreglé para permanecer en contacto permanente, aunque sospechaba que mi padre había interceptado y quemado muchas de mis cartas. Pero Reggie sabía que yo era un Alquimista Estatal, sabía que me estaban enviando para allá, e hizo que lo asignaran a mi unidad. Y por un tiempo, estuvimos tan felices como se podía en medio de la guerra, porque nos teníamos a ambos," y Ed asintió ante eso, entendiendo. "Y luego…el incidente con los Rockbell…."

Los padres de Winry. Ellos habían sido doctores. Reggie había sido doctor. "No…" Dijo Ed soltando la respiración.

"Cuando regresé a mi unidad, traté de encontrarlo…de contarle…no lo sé, Ed, quizás quería que me absuelva en alguna pervertida forma," en ese momento Roy se estaba sacudiendo, el agarre en Ed era casi doloroso, pero el joven no se amilanó, más bien se apretó más, haciéndole saber a Roy que él todavía se encontraba ahí, que no iba a huir de nada de esto, maldita sea. "Pero él…cuando regresé…ellos me dijeron…él me dijo, ese bastardo de Basque Grand, dijo que ésas habían sido las órdenes. Dijo que Reggie era culpable de traición y que merecía morir al igual que el resto de los demás…."

"Ellos también lo mataron," dijo Ed ahogado.

No habían lágrimas en los ojos de Roy, como si ya las hubiera derramado todas, dejando atrás nada más que un recuerdo cargado de dolor. "Al principio creí que era mi culpa. Que alguien me estaba castigando por haber pecado – que era mi culpa que él muriera. Un intercambio equivalente. Yo casi intenté la transmutación humana para traerlo de vuelta, sabes."

"¿Qué te detuvo?" Ed apenas pudo hacer que las palabras pasaran a través del nudo que tenía en la garganta.

"Maes. Él me encontró listo para hacer algo estúpido, me golpeó, me gritó, me señaló que Reggie nunca hubiera aprobado tal cosa. Él estaba en lo cierto, claro está," y Roy logró emitir una leve sonrisa. "Yo llegué a ver las cosas con sus ojos, luego que me dejara inconsciente con la culata de su revólver y me dejara dormir hasta que se me pase. Y después de eso me di cuenta de que tenía que detener todo eso para que no volviera a ocurrir."

"Convertirte en Fuhrer."

"Sí." Una fría afirmación, casi a la defensiva.

Ed miró pensativo a su amante. Pudo ver que Roy se volvía a poner tenso y retraído, tratando de erigir una pared entre ambos como si temiera lo que Ed pudiera decir. Ante esto, el rubio alquimista frunció el ceño, luego se acercó y dejó un pequeño beso en la frente. "Te amo."

Las cejas de Roy se alzaron con sorpresa al tiempo que se volteaba en su costado para quedar frente a Ed. "¿Qué?"

Ed se encogió de hombros. "Necesitabas oírlo. ¿No es cierto?"

Una pequeña vacilación. "No, a menos que lo digas en serio."

"Bastardo paranoico," pero no hubo sarcasmo en el tono áspero de Ed. "Deja de presionarme. Detesto repetir las cosas." Se volteó dándole la espalda a Roy y apretándose contra él, buscando el brazo de éste y jalándolo alrededor suyo, permitiendo que las acciones digan lo que las palabras no podían. "Entonces…¿Qué pasó con el resto de tu familia? ¿Debería de preocuparme acerca de tener que encontrármelos? Después de todo la mayor parte de la alta sociedad va a estar en el baile de esta noche."

Roy decidió que a caballo regalado no se le miraba el diente y se envolvió más seguro alrededor de Ed, obteniendo como respuesta un ronroneo de satisfacción. "Neville murió en un desafortunado accidente hace unos años. Se atoró con una albóndiga en una velada particularmente aburrida," y pudo sentir en su pecho el bufido divertido de Ed. "Mi padre asistirá, sí, pero ya que él nunca me ha reconocido oficialmente, me siento obligado a devolverle la cortesía."

"Espera - ¿Neville murió? Eso no te hace…."

"Las leyes de Amestris estipulan que sólo pueden heredar los hijos legítimos, Edward," dijo Roy calmadamente. "Yo no necesito su dinero, pero eso no tiene nada que ver – no se me permitiría heredar en ningún caso. Lo cual significa que ahora que él ya no tiene herederos, sus propiedades serán confiscadas por el estado a su muerte, para ser administrada por los militares. O sea yo. Toda la sociedad sabe de nuestro parentesco. Ésa es su última humillación, que a pesar de todo, su propio hijo bastardo termine como dueño de sus propiedades."

Ed medio giró en el abrazo de Roy, lo suficiente para ver la curva de los labios del hombre mientras éste sonreía ociosamente, como un gato que se ha metido dentro de la leche. "Recuérdame nunca toparme con tu lado malo. Tú le das un nuevo significado a eso de que la venganza es mejor si la sirves fría."

"Hay otras cosas que las prefiero calientes."

"No vamos a llegar a eso."

"Yo creo que ya lo hiciste."

"Pervertido." Un gruñido casi divertido.

"Mojigato." Una fingida mofa.

"¿Me estás retando, anciano?"

"¿Tienes miedo a una revancha, chiquito?"

"¿A quién le llamas…?" Ed empezó a gruñir mientras se empujaba hacia arriba de la cama, luego se quebró cuando Roy se disolvió en carcajadas. Refunfuñó disgustado. "Bastardo." Pero su mirada se suavizó mientras Roy continuaba riéndose sin poder contenerse, el pelinegro alquimista extendió un largo brazo para jalarlo de vuelta a la cama. "Deja de reírte, maldita sea."

Con gran esfuerzo, el Alquimista de Fuego silenció sus risas restantes mientras enterraba su rostro en la nuca de Ed. El rubio pudo sentir los labios de Roy torciéndose al tiempo que ignoraba al hombre deliberadamente. "Bueno," Roy pudo finalmente decir con voz entrecortada. "Ahora que ya he desnudado mis secretos, creo que me corresponde un poco de intercambio equivalente. Nunca terminamos de revisar los detalles de tu interrogatorio a Hendricks."

Ed parpadeó incrédulo mientras se volvía a sentar y empujaba al hombre para mirarlo. El tono bromista de Roy no había cambiado, pero la expresión en sus ojos decían que hablaba en serio. "¿Ahorita? Son las tres de la mañana, por si no lo has notado."

"Ambos estamos despiertos – no existe mejor tiempo que el presente. ¿Salvo que tengas algo que ocultar…Guardián?" y era como si las pasadas horas se hubieran apartado y estuviesen parados de nuevo en medio de la calle, dos extraños mirando intensamente hacia una gran bifurcación, uno al amor que pensó había perdido, el otro al amor que no conocía. Sus miradas se encontraron y lucharon por el control en una silenciosa batalla que terminó con los dos esquivando la mirada simultáneamente.

Finalmente, Ed rompió el silencio. "Todos tenemos algo que ocultar."

"No nosotros. No aquí. No el uno con el otro," y la abrupta crudeza en la insistencia de Roy frotó dolorosamente contra la consciencia de Ed como si fuera lija. Confía en mí. Como yo confío en ti. Con todo mi ser. Realmente, no existía otra respuesta, y pudo ver que Roy también lo sabía.

El Guardián alineó grácilmente sus piernas debajo suyo y se sentó un poco más erguido, el ángulo de la luz de la luna jugaba en la extensión de su rostro dejando una mitad en la sombra. "Sólo recuerda que ésta fue tu decisión, Alquimista de Fuego."

Los ojos de Roy estaban oscuros, y a la vez extrañamente luminosos. "¿Lo aceptarías de algún otro modo?"

Y Ed lanzó su cabeza hacia atrás y rió por el gozo de tener a alguien dispuesto a decidirse a conocer de ti, todo lo que fuiste y todo lo que serás, lo bueno y lo malo.


Nota de la Traductora:

(1) Just: Justo, del idioma inglés.

O sea que el padre de Roy se llama Maximillian San Justo… pffffffft! Qué espanto!

Tan sólo quedan cinco más… review!