Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.

xXx

Comentario de la Autora:

Although my little AU uses the anime as its departure point, manga Ling Yao wanted in for some reason, so here he is. He may be a little OOC, but I don't think he's Greed. But I've been wrong before. Couldn't work the Roy and Ed conceit I wanted to convey in without him though, and he's good for a little humour, so indulge me… and we're so close! So close!...

A pesar de que mi pequeño UA utiliza el anime como punto de partida, por alguna razón, Ling Yao del manga quería aparecer, así que aquí lo tenemos. Puede que esté un poco fuera de su personaje, pero no pienso que sea Codicia. Pero ya me he equivocado antes. Sin embargo, la presunción de Roy y Ed que quiero transmitir no funcionaría sin él, y Ling es excelente para un poco de humor, así que permítanme hacerlo… ¡y ya estamos tan cerca! ¡tan cerca!... Nike Femme


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 33: Rey y Qilin

"¿Coronel?" Preguntó tímidamente el Oficial Técnico en Jefe Fury mientras golpeaba suavemente la puerta abierta y se inclinaba para mirar hacia adentro, listo para correr si el rubio alquimista detrás del escritorio se encontraba en estos instantes de mal humor, como lo había estado cuando había llegado a la oficina. Afortunadamente, Fury había aprendido, por experiencia años atrás con cierto por entonces Coronel, quien también había resultado ser un Alquimista Estatal, que un ofrecimiento de café podía de alguna manera calmar los ánimos, y en estos momentos el Teniente Coronel estaba en su cuarta taza. Negro. Tan fuerte como Fury podía prepararlo sin llegar a dejar un hueco en la cafetera.

"Ahora no, Jefe," vino una distraída voz desde detrás de una montaña de papeles. "Vaya a preguntarle a la Mayor Hawkeye acerca de…lo que sea que quiera preguntarme. Y déle esto al Capitán Havoc para su inmediata divulgación," y una mano enguantada se había ondeado vagamente ante una desbordante bandeja de salida. Que jamás se diga que no estaba concentrado cuando debía estarlo, incluso en el papeleo, no como otro Coronel que se le venía a la mente.

Fury recogió obedientemente la montaña de papeles. "Ella no tiene la autoridad, señor, y es muy urgente. Es acerca de la recepción diplomática previa a la investidura que empieza…um…justo en este momento."

Un ventoso suspiro, y entonces una cabeza rubia emergió al tiempo que Edward Elric se ponía de pie y se estiraba desde detrás de la tambaleante pila de mapas y planos de seguridad que había estado revisando. "¿De qué se trata? Dímelo rápido – mierda, espera un momento, se supone que yo debo estar en esa recepción, ¿no es así?"

"Sí señor, pero ése es el problema, necesitamos que usted escolte a uno de los embajadores." Fury se veía extremadamente agotado. "Él rechaza su actual escolta – dice que es un insulto el que lo escolte el Coronel Winchester porque éste no es un Alquimista Estatal."

Ed murmuró algo acerca de los ancestros del embajador que Fury cuidadosamente optó por no escuchar. "Manda a Al. Ahora dónde dejé mi chaqueta…demonios, odio estos uniformes formales, demasiadas de esas cositas complejas…¡ajá!" Arrebató el desagradable artículo del piso donde lo había dejado caer horas antes, pasando una rápida mano sobre la parte delantera para arreglar las innumerables condecoraciones que Hughes había insistido tenía que tener prendidas en la solapa. Como si las insignias del cuello alto, retorcidas con el mismo diseño que adornaba su reloj de bolsillo, y la trenza dorada que adornaba cada borde y frente no fueran suficientes. En lo que tenía que ser la idea universal de intercambio equivalente, su noche extremadamente gratificante con Roy y subsecuente romántico despertar, desayuno, y lo que había empezado como una continuación de los agotadores esfuerzos de la noche anterior había sido abruptamente abreviado por una urgente convocatoria hacia el Cuartel General tanto para el Fuhrer-electo como para el Héroe del Pueblo. Se suponía que era natural que todo saliera mal en la víspera del más grande Evento Estatal de la década, pero ¿por qué tenía que cargar con esto de solucionar los desastres logísticos? ¿No había nadie en el Cuartel General capaz de mantener la cabeza fría bajo presión? ¿Cómo recayó esto en él, Edward Elric, Alquimista de Acero, Guardián de la Puerta y total y completo impulsivo para ser la voz de la razón así de repente? Demonios, él le había dicho a Hughes que hacía trabajos de campo, no de escritorio. Al la iba a pagar muy caro más tarde por dejarlo solucionando todos los detalles de la seguridad con el pretexto de tener que 'supervisar' la transmutación del pabellón que iba a ser el escenario del baile formal de investidura de esta noche…aunque también era verdad que Ed no se iba a sentir tranquilo dejando que otro se encargara de los detalles de la seguridad dado que él tenía conferido interés en mantener vivo a Roy para así recrear lo que hicieron la noche anterior con más frecuencia…pero ése no era el punto. Y qué diablos había puesto Fury en el café – que estaba poniéndolo nervioso y haciendo que le rechinaran los dientes. No había ayudado en lo más mínimo el que Roy lo hubiera despachado sin siquiera un beso o una caricia cuando había bajado del auto que Maes les había enviado, aunque para ser exactos, él solamente había estado sermoneando a Roy sobre no traumatizar a los jóvenes soldados con abiertas demostraciones de posesivo afecto desde…bueno…desde su más reciente viaje de regreso de la Puerta de la Verdad. Eso sería hace como dos o tres meses ya. Pero ¿acaso el bastardo tenía que escoger justo el día siguiente para empezar a cumplir las órdenes de Ed? Gruñó, un sonido irritado que apareció desde algún lugar un poco más al sur de su estómago y que logró ser tanto aterrador como increíblemente seductor, aunque esta última interpretación ciertamente era una que ninguno de sus subordinados iba a contemplar si quiera por un segundo. La inmolación en manos del celoso Alquimista de Fuego sería una asquerosa experiencia. Y… y…

Quizá necesitaba reducir su consumo de café.

"Señor…" Fury estaba retorciendo sus manos mientras se movía nerviosamente de un lado a otro. "El Alquimista de Tierra se encuentra ocupado con el pabellón para la investidura como usted bien sabe, y de todas formas, él sólo es un Mayor, señor. Tiene que ser por lo menos un Coronel."

"Hughes."

"Él no es un Alquimista Estatal, señor. Y él ya se encuentra en el salón de recepción."

"Armstrong."

Fury observó incrédulamente al Alquimista de Acero. "¿El Coronel Armstrong?"

Ed puso una cara horrible al tiempo que él y Fury compartían el momento, cortesía de las chispas rosadas. "Olvida que dije eso. Está bien, lo haré." Metió sus brazos bruscamente dentro de la chaqueta, jalando de su cola de caballo fuera del cuello mientras se acomodaba los hombros y abrochaba rápidamente los pasadores, haciendo una mueca ante la desacostumbrada restricción causada por la tiesa tela del uniforme formal. Fury sacó un cepillo quita-pelusas de la nada y atacó la espalda de la chaqueta de Ed con vigor, causando que el joven Coronel le levantase una inquisidora ceja aún cuando se sacudía a sí mismo, chequeando para asegurarse que sus armas estén todas en su lugar. Para su fastidio, sus pesados guantes de cuero no cabían dentro de las estrechas mangas, pero las estrellas para lanzar y las puntas de aguja cabían casi en todo sitio, y él había insistido en sustituir la espada ceremonial y cinturón porta-arma por sus sais. Dos de ellos reposaban ahora en la parte de atrás de su cinturón, escondidos bajo su chaqueta, y Maes había llorado ante la ruina de la 'línea' que mantenía al respecto cada vez que veía la esbelta figura de Ed elegantemente vestida. No habiendo sido nunca una persona que cuidase mucho de su apariencia, ya sea como Guardián o alquimista, él no compartía los escrúpulos del hombre.

"Los uniformes de gala negros muestran el polvo con mayor facilidad, señor," ofreció tímidamente Fury. "Ya he tenido que cepillar dos veces al General Mustang, las esposas de los diplomáticos siguen insistiendo en besarlo y dejar rastros de polvo facial sobre su cuello."

"Oh, ¿así que eso hacen?" y Fury chilló porque los amarillos ojos del Coronel se habían entrecerrado abruptamente de una forma que indicaba que definitivamente no estaba para nada contento. Ed giró repentinamente sobre sus talones y cruzó el corredor dando grandes zancadas hacia la antesala donde estaría esperando el embajador. Así que. ¿Él ni siquiera le había advertido al partir sobre los besos en la mejilla y algunas relamidas, arrogantes, engreídas matronas de la sociedad poniendo sus labios y rostros recubiertos con cal y masilla sobre Roy sólo porque estaban casadas con Embajadores? Sus dedos se movieron nerviosamente y buscaron inconscientemente las armas que estaban presionadas en la parte baja de su espalda. Este día iba a ser sencillamente estupendo. "¿Éste es casado?"

Su rostro debió haber mostrado sus intenciones, porque Fury palideció visiblemente. "No, señor, de hecho es como de su edad" dijo el Jefe de anteojos justo tras la espalda de Coronel. "¡Y señor! Por favor ¡no lastime a los invitados! Y no mate al embajador. ¡O a nadie!"

Ed caminó deliberadamente un poco más rápido. Tal vez si sobrepasaba a Fury, más tarde podía argumentar que no lo había oído. Negación convincente y todo eso. Giró sobre sus talones mientras volteaba hacia el siguiente corredor y abrió la puerta de un portazo con una mano enguantada, haciendo que los ocupantes de la habitación saltaran. Todos menos el más alto, quien se volteó en un espiral de túnicas brocadas y le sonrió con regocijado reconocimiento. La mente de Ed se puso momentáneamente en blanco – aunque sí se dio cuenta que el hombre seguía siendo más alto que él por media cabeza, ¡demonios! – al tiempo que sacudía su cabeza con incredulidad y empezaba a retroceder hacia la puerta.

"Oh no. No, no, no, no, no." Se contuvo un grito mientras chocaba contra Fury, quien había tenido una sorpresiva premonición y se había apostado en la puerta para prevenir tal incidencia.

"¡Edward Elric! ¡Maravilloso! Sí, esta escolta estará bien," y el embajador de Xing gesticuló negligentemente al Oficial Técnico en Jefe con su mano, despidiéndolo de su presencia. Fury cerró discretamente la puerta con alivio, pero no sin antes señalarle con el dedo al rubio Coronel las puertas dobles que dirigían a las habitaciones de la recepción, y sólo el saber que teletransportarse a algún lugar muy pero muy lejano le revelaría sus habilidades al Embajador, y el hecho de que podía escuchar los inconfundibles tonos de voz de Roy que era el centro de atención en la habitación contigua, le retenían de salir volando de la escena. "¡Ha pasado mucho tiempo, Ed! ¿Cómo has estado? Ciertamente te ves bien, pasando por alto las arrugas causadas por todo ese fruncimiento de ceño," y el afectado puchero en la voz del hombre hizo que Ed rodara sus ojos aún cuando sus instintos de Guardián empezaban a funcionar, haciéndolo que forzara una destellante sonrisa en su rostro al tiempo que le hacía una pequeña reverencia al extravagante embajador.

"Hola, Ling."


Ed iba a matar a Al por escaparse de ésta. Y a Maes, por meterlo dentro de este uniforme. Y a Fury, por enchufarle a Ling. Y a Havoc, sólo en principio. Y…no, Hawkeye probablemente estaba fuera del juego. Y a Roy…Roy iba a pagárselas por…bueno…algo. Porque sencillamente sabía que de alguna forma era culpa de Roy. De algún modo, de alguna manera, Roy iba a tener su merecido.

Roy miró hacia el otro lado de la habitación como si hubiese leído los pensamientos de Ed. Lucía mucho más relajado en esta reunión de lo que se sentía Ed, los oscuros ojos destellaban con oculta diversión y afecto cuando se encontró con la brillante mirada aleonada de Ed, sus labios se curvaron momentáneamente mientras inclinaba cortésmente su cabeza en reconocimiento de la tardía presencia de Ed e incrementando el nivel de irritación de éste antes de voltearse hacia el gordo embajador de Creta quien evidentemente había estado demasiado entusiasmado en la mesa de las bebidas, a juzgar por el creciente y violento tambaleo. El corpulento Alquimista Estatal nominalmente a cargo de escoltar al hombre y su séquito lucía mortificado mientras el Fuhrer-electo se excusaba para saludar a algunos recién llegados, ignorando cortésmente el inoportuno comportamiento del embajador, y Ed tuvo que admitir que pudo haber sido peor – al menos su carga por la siguiente hora era lo suficientemente bien criado para conducirse apropiadamente, siendo el duodécimo hijo del Emperador de Xing, Heredero al Trono del clan Yao, etcétera. ¿O era que Ling era el décimo quinto? Él nunca había sido muy bueno con títulos sin importancia.

"Edward…me estás ignorando," vino un quejido, e inmediatamente Ed revisó su previa opinión. El hombre era un dolor en el culo, y un literal Real dolor también. ¿Alguna vez parará de hablar? Pero ya que estaba enchufado con él, y por el bien de Roy, trataría de ser…cordial. Su estruendosa expresión se suavizó mientras permitía que sus ojos pasearan posesivamente por sobre la elegante figura del Alquimista de Fuego, tratando de decidir si le gustaba más el hombre con o sin uniforme. El último planteamiento definitivamente tenía sus ventajas, pero el primero no estaba tan mal, pensó contento, ya sea con el negro uniforme de gala que estaba usando ahora o su habitual azul. Aunque el negro acentuaba el contraste entre la pálida piel de Roy y su cabello oscuro, y de alguna forma resaltaba el azul oscuro de sus ojos. Un petulante jalón en su manga trajo a su errante mente de regreso a la compañía actual, sin embargo, y mientras ésta tenía cabello oscuro y ojos exóticamente inclinados como los de Roy…simplemente no era él.

"¿En qué puedo serle útil, Excelencia?" Ed le preguntó sin alterar la voz. Las empuñaduras de sus sais presionaron burlonamente su espalda cuando juntó sus manos firmemente tras él – si seguía en esta posición sujetándose a sí mismo, no podría estar estrangulando a Ling, ¿cierto? "El Fuhrer-electo sin duda vendrá por aquí en su debido momento, se lo aseguro. Mientras tanto, ¿tal vez usted debiera mezclarse con la concurrencia? Creo que el embajador de Aerugo ha estado esperando mostrarse sus respetos. ¿O ha probado los canapés? Después de todo usted no está pagando por ellos," se burló, recordando la forma cómo el embajador siempre le había gorroneado en las comidas donde quiera que ambos se habían encontrado durante sus respectivas travesías. Para alguien que se suponía era de la realeza y por lo tanto rico, Ling era un bastardo tacaño (1)…y cayó en el pensamiento de que Roy también lo era, en una forma completamente diferente. Deja de ser mal pensado, rayos, se gruñó a sí mismo. Carajo. Lo había olvidado – o Auric lo había olvidado – lo que era sentirse enamorado durante las fases iniciales de lo era tener un amante – todo lo que querían hacer era tocarse por al menos los próximos días y disfrutar de esa embriagadora euforia – realmente debió haber esperado hasta después de todas estas estúpidas ceremonias para acostarse con Roy, porque el hombre era adictivo; él ya lo podía asegurar por la manera como su traidora mente le seguía insertando fragmentos de escenas pasadas – un roce de piel, la abrasadora calidez de un beso, el angustiante recuerdo del olor y el sabor – dentro de sus pensamientos cada minuto que pasaba. Lárgate…y se pateó a sí mismo por usar la expresión ya que empezó de nuevo. Carajo. Él esperaba que no se estuviera sonrojando.

"¿Tan formal, Ed?" suspiró Ling mientras observaba a su conocido de sus años de adolescente. "Ya no eres divertido. ¿Dónde está Al? Él siempre fue más amable. ¿Todavía camina dando esos pisotones dentro de esa tonta armadura?" Por alguna razón, Ed lucía un poco cansado – los pasado cuatro años no debieron haber sido fáciles. Pero había crecido – no mucho, para ser sinceros, pero algo – y ciertamente había florecido. El color estaba encendido en sus mejillas, y Ling se preguntaba si Ed tenía alguna idea de su atractivo sexual – el hombre tenía que estarlo, se le desparramaba por oleadas, y todas esas tontas mujeres seguían encontrando excusas para pasar cerca del ignorante joven oficial. Oh, esperen. Ignorante. Correcto. Probablemente Ed no se había dado cuenta de nada, si todavía llevaba su obsesividad consigo – ella tendía a cegar al Alquimista de Acero de casi todo lo demás. Hmm. Quizás sea hora de ilustrar a Ed…y si eso sugería que Ling obtuviera alguito de ello, pues, al menos eso animaría la desolación de toda esta pompa diplomática. De razón su padre había estado más que feliz de mandarlo a él en su reemplazo – el viejo puede que sea el Emperador, pero aborrecía esta clase de cosas.

"La gente crece, Ling," arrancó Ed exasperado. "Y no, Alphonse se despojó de su armadura. Él ahora está casado y tiene una hija." ¿Acaso si amenazaba con transmutar todas las fotos de Alicia de Hughes en papel higiénico, podría persuadir al hombre a adelantar la ceremonia investidura a, digamos, este momento? Cualquier cosa con tal de escapar de este…este….

"¿De veras?" preguntó interesado el embajador. "Así que el pequeño Al se consiguió una mujer." Hubo una pausa, y luego el hombre continuó, casi demasiado casual, "¿Y qué de ti? ¿No estás pensando en sentar cabeza? ¿O es que estás probando el terreno? Con tu apariencia, ¿quién podría culparte?"

Ed se paralizó. Ling había sonado casi…seductor. Y el peso que tenía la mirada en sus ojos…oh no. No, no, no, no, no. Él no necesitaba esto encima de todo lo demás. "Mis obligaciones para con el Fuhrer-electo me mantienen muy ocupado, Excelencia. Y soy joven todavía para considerar el sentar cabeza." Ahora, sentar cabeza con Roy, por otro lado, no era siquiera una consideración. Era un simple hecho. Sin embargo, Ed no vio absolutamente ninguna necesidad de ilustrar al metiche principucho con su vida privada.

Ling se encogió de hombros minuciosamente, tirando de su larga cola de caballo. "Puro trabajo y nada de diversión, Ed. Tú estás demasiado…orientado al objetivo," y lo dijo como si sintiera un amargo sabor de boca. "Pero bueno, supongo que uno tiene que estar trabajando para un hombre como tu próximo Fuhrer. La reputación de Roy Mustang es conocida incluso en Xing, sabes – al igual que la tuya. Roy – un nombre tan aburrido. Pero singularmente apropiado – significa rey, sabes. El majestuoso. Él ciertamente lo parece," y el tono de voz de Ling se había vuelto desapasionado, casi cínico. "Lástima sobre sus orígenes – escuché que es ilegítimo, ¿lo sabías? Su padre es algún noble – pero es obvio que su apariencia se debe a sangre Xinganés," y Ling se acicaló ostentosamente. Ed lo ignoró estoicamente mientras hacía su mejor imitación de Alphonse como armadura, ojos mirando al frente y el rostro neutro. El embajador volvió a hacer un puchero al ser ignorado, luego se animó abruptamente. "Y luego está tu nombre. Muy apropiado dada tus responsabilidades."

Ed se contuvo un gruñido. Ling seguía siendo tan charlatán como siempre, y parecía que su intención era continuar retorciendo el oído de Ed con este tema. El hombre no podía captar la indirecta. "Está bien, morderé el anzuelo. ¿Qué significa mi nombre?"

"Pues – guardia bendecido o guardián. Otra traducción habría significado 'guardia rico', pero en este caso tendría que asumir que era una referencia a tu color, chico dorado," y los ojos de Ling revolotearon de modo significativo hacia el cabello de Ed, una mano se estrechó para suavizar su mechón parado y meter una perdida hebra de oro detrás de su oreja. Ed se mordió el labio y trató de no estremecerse. "Encantador cuando pequeño y ahora impresionante," y la descarada invitación en la voz del embajador mientras miraba significativamente a Ed hizo que el rubio alquimista deseara poder poner la cabeza de Ling dentro de una pared. La gente se volteaba a ver al par que hacían él y Ling, y el tono de la conversación subía a medida que la especulación empezaba a correr galopante.

No lastimes a los invitados. No mates al embajador, coreaba Ed mentalmente en su cabeza. Se preguntaba si existía una cláusula que le permitía a uno clamar modestia indignada como una razón para infligir daño físico. "Gracias," dijo apretando los dientes, tragándose las instintivas ganas de gritar algo sobre su estatura, una pulga y una barra de oro. "Estamos teniendo un buen clima hoy, no es – ¡eep!" y el último chillido avergonzado coincidió con la mano de Ling rozando contra su trasero significativamente. Por el rabillo del ojo, vio que Roy se volteaba bruscamente, el rostro del hombre oscureciéndose al notar el ruborizado rostro de Ed y el lujurioso y sonriente rostro de Ling. ¿Cómo no había visto que esto se avecinaba? El Guardián dentro de él estaba grandemente disgustado por estar tan distraído como para permitir que esto sucediera, y continuó reprendiéndose a sí mismo mientras trataba de alejarse discretamente poco a poco. Ves, ésta es la razón por qué el Gremio desterraba el envolverse emocionalmente – ésa es una peligrosa debilidad, una vocecita le elevó la voz.

"Eres lindo cuando te sonrojas," murmuró Ling, entrando dentro de la confusión en la mente de Ed, y aquellas palabras, palabras que Ed ciertamente no quería escuchar de nadie más que Roy, el cual acababa de identificar como una debilidad, y ciertamente no de Ling, el cual era una diferente clase de problema, fue la gota que rebalsó el vaso de la profundamente probada paciencia del Guardián. Generalmente Auric era una persona sin complicaciones, pero éste había sido por mucho un día muy pesado. En un único y suave movimiento, el rubio extrajo sus sais y tuvo uno en la garganta de Ling y el otro frente a su guardaespaldas antes que esta última pudiera siquiera sacar un arma. Los dos Xinganeses quedaron atónitos, y los ojos de Ling se entrecerraron evaluadoramente ante la obvia velocidad de Ed y su habilidad con las armas.

"Me vuelves a manosear y vas a desear que te hubiera ignorado, Ling." Habló Ed con tonos normales, pero la torcida sonrisa que tornó hacia el embajador insinuaba otra cosa. "Ahora, se supone que ésta es una agradable y diplomática recepción. Así que todos vamos a ser agradables y diplomáticos, y luego voy a hacer juramentar a mi General bastardo. Y luego tú lo vas a reconocer como Fuhrer, y luego todos vamos a ir a un agradable baile de inauguración donde todos vamos a ser increíblemente agradables y diplomáticos los unos con los otros, y luego tú vas a regresar a Xing, y en ningún momento durante esos eventos vas a siquiera pensar en respirar sobre mí o te voy a hacer mucho daño. ¿Estamos claros?" Miró al embajador mordazmente, con ojos de oro fundido en los cuales ardían ardorosas brasas de enojo, pero conservó la presencia de la mente para girar su mirada advirtiendo la aproximación de Roy, deteniendo los pasos del Alquimista de Fuego. Puedo manejar esto. Tú encárgate de la diplomacia, yo me encargaré de…otros asuntos, y una vez más, Roy demostró una infalible habilidad para leer mentes – ¿o era sólo la de Ed? – porque frunció sus labios brevemente antes de asentir imperceptiblemente y retornar a la habitación para imponer sutilmente su presencia, atrayendo la atención de vuelta hacia él y lejos del pequeño altercado entre el Alquimista de Acero y el embajador de Xing. Ed tuvo que suprimir el pensamiento de que de veras se sentía bien saber que tenía…no, que poseía a ese sumamente atractivo hombre en cuerpo y alma, y una pequeña sonrisa ante la manera en que Roy confiaba en él apareció sigilosa en su rostro al tiempo que una burbuja de calor parecía formarse en su pecho. La guardaespaldas intentó usar la momentánea distracción de Ed para buscar un arma, pero se detuvo en seco cuando la cuchilla en su garganta se ondeó significativamente. Ed volteó su cabeza hacia la Xinganesa. "Yo no haría eso. No es que me moleste, particularmente, pero la sangre es tan difícil de sacar de la alfombra, incluso con alquimia, ¿sabes?" y la manera descortés en la que habló albergaba toda la seriedad de sus palabras, a pesar del hecho de que todavía no había levantado la voz.

Finalmente Ling volvió a hablar, sus oscuros ojos se habían vuelto estrechos y evaluadores mientras se movían rápidamente entre Ed…y el Fuhrer-electo. Aún cuando él también mantuvo el volumen bajo control, su voz pareció de pronto más profunda y autoritaria. "Retire las armas, Alquimista de Acero. Tiene mi palabra que nada de esa naturaleza va a volver a ocurrir" y el uso de su título y la repentina sombría sinceridad que pudo sentir que emanaba de Ling hizo que Ed accediera lentamente. El rostro del hombre se había vuelto pensativo, todo rastro de su anterior petulancia se había sacudido en un instante al tiempo que parecía que llegaba a un tipo de realización. "Coronel Elric…usted…¿alguna vez ha oído hablar de un qilin?"

"¿Qué?" Ed sacudió su cabeza irritado. ¿a qué demonios estaba jugando ahora Ling? La habilidad del hombre para irse por la tangente parecía incomparable. "No, Excelencia, no he oído hablar de ello." Hubo una aguda inspiración de aire mientras la guardaespaldas de Ling miraba intensamente a Ed, los ojos muy abiertos, cambiando en un instante de hostil a… ¿atemorizada?

"Permítame un momento entonces. En mi tierra, un qilin es una bestia mítica, un poco parecida a su unicornio," dijo Ling, juntando sus manos tras su espalda mientras se mecía pensativo hacia atrás y adelante. "Se dice que sólo aparece en áreas gobernadas por un líder sabio y benevolente – incluso algunos dicen que su aparición es un signo de que el gobernante ha sido hallado, y de que es una manifestación de la Misión del Cielo – el derecho a gobernar, ¿me entiende? El ver uno, el estar en su presencia es un gran honor, y le corresponde el mayor de los respetos."

Ed asintió con cautela. Había escuchado vagas referencias sobre ese concepto durante sus viajes, y tenía sentido que el potencial heredero al trono de Xing supiera de tales cosas. Ling estaba partiendo al espacio mientras aclaraba sus ideas. "El qilin es una bestia misericordiosa, pero castiga la maldad despiadada con temible poder. Algunas leyendas incluso dicen que todos los reyes tienen un qilin a su lado, para guiar sus conciencias y recordarles de su deber con la tierra. El lazo es inquebrantable, salvo por la muerte, o si el rey pierde el rumbo – se torna cruel, o débil, o de alguna forma le falla a su pueblo – y por lo tanto pierde la Misión del Cielo. El qilin se enferma y muere, y poco tiempo después el rey pronto muere también. Una confianza firme, y amor, algunos dicen, es el centro de la relación entre un rey y un qilin – este último es infaliblemente leal hasta la muerte, y el primero hará todo lo que está en su poder para proteger a su qilin – y por extensión, al pueblo."

"Fascinante," murmuró Ed, aguantándose las ganas de revisar su reloj de bolsillo para ver cuánto más tendría que aguantar la presencia de Ling. "Perdóneme, Excelencia, pero no llego a entender qué trata de decirme."

Ling ladeó su cabeza a un lado y sonrió amablemente, pareciendo de pronto mucho más como el príncipe de Xing que era. "¿No es ése su Fuhrer-electo el que está allí? El cual usted se refirió como, déjeme citar lo que dijo, ¿'mi General bastardo'? Una interesante elección del pronombre posesivo, ¿no es verdad?"

¿En serio lo había hecho? Ed recorrió sus palabras rápidamente en su mente. Rayos. Ling era muchísimo más astuto de lo que aparentaba ser. Y Ed estaba definitivamente empeorando. "Eso no fue…lo que quise decir era que, él es…."

"Míralo, Ed," de algún modo la voz de Ling era irresistible, y Ed volteó sus dispuestos ojos lentamente hacia Roy, quien levantó la mirada desde el otro extremo de la habitación cuando sintió los ojos de Ed posados sobre él. Ambos sostuvieron sus miradas, y de pronto Ed no podía esquivarla, la sensación de caer lentamente dentro de la cálida oscuridad aterciopelada de los ojos de Roy sobrepasaba todo lo demás, borrando los sonidos de la gente hablando alrededor de ellos, la propia habitación, todo menos Roy parado allí, la visión de un ojinegro esculpido en alabastro, una casi imperceptible mirada de preocupación cruzando su rostro mientras levantaba una ceja que parecía como si se hubiera pintado con un fino pincel. Ed juró que pudo sentir la voz de Roy susurrando levemente a través de su mente preguntándole si todo andaba bien, y él apenas pudo ser capaz de asentir, sus manos apretadas en puños a sus costados mientras luchaba por encontrar algo que rompa el encantamiento. Roy frunció ligeramente el ceño, luego se excusó del grupo de aduladores dignatarios que había estado entreteniendo y empezó a caminar hacia Ed, sus ojos se dirigieron brevemente hacia Ling antes de regresar al atónito rostro de Ed quien tenía sus labios entreabiertos.

"Él es tu rey. Y eres su qilin, Alquimista de Acero, Héroe del Pueblo," y las palabras penetraron en los pensamientos de Ed, llegando como si el Amestrense de Ling, ligeramente acentuado, y aún así perfecto, pareciera acarrear un peso y significado más grande que la mera declaración de los hechos. Ed apartó sus ojos de Roy, maldiciendo mentalmente al tiempo que sentía su rostro caliente con una reveladora calentura, y miró a Ling cuestionándolo al tiempo que la fachada del tenazmente irresponsable joven príncipe de Xing que recordaba caía de repente para revelar a un hombre de ojos sabios y sonrisa melancólica. "Su Fuhrer ciertamente ha sido honrado por el Cielo por tener uno como usted a su lado."

"El honor es todo mío, para servirle." Las palabras formales salieron con facilidad de los labios de Ed, a pesar que no pudo haber dicho por qué. Ellas parecían las correctas, y Ling asintió como si no hubiera esperado nada menos. Detrás de él, su guardaespaldas había caído de rodillas y se había postrado en el piso.

"Le daré mi felicitación oficial luego de las ceremonias, pero en estos momentos, mientras soy honrado con una audiencia privada con el qilin de Amestris, permítame decirle: el reino de Xing envía sus felicitaciones al estado de Amestris por la ascensión de su nuevo gobernante según la Misión del Cielo – y la reaparición de su qilin después de cuatro años. Que gobierne por muchos años. Que gobierne bien. Que nunca olvide al pueblo." Y Ling dobló sus manos dentro de sus anchas mangas y le hizo una profunda reverencia a Ed.

La habitación repleta de diplomáticos casi se había quedado en silencio, al notar la intensa naturaleza de la conversación entre el Alquimista de Acero y el poderoso embajador de Xing. Una invisible barrera de buenos modales contenía a todos de aventurarse lo suficientemente cerca como para oír por casualidad la conversación, pero un grito de asombro recorrió la habitación al momento que el embajador se inclinó ante el joven y rubio oficial.

"Ling…Excelencia…realmente usted no debería…" murmuró Ed avergonzado, conciente del revuelo que estaban causando, y de los ojos de Roy que le dejaban candentes hoyos detrás de su nuca. Su amigo de la infancia se enderezó con facilidad, una sonrisa infantil en su rostro.

"¡Ah, pero valió la pena verte sonrojarte de esa manera!" y en la alegre risa que siguió, se pudo ver al viejo Ling haciendo su aparición ante sus ojos. Pero se puso serio instantáneamente cuando Ed quiso retornarle el gesto, extendiendo una mano. "No. Edward, eso estaría mal." Y antes de que Ed pudiera preguntar por qué, los ojos oscuros de Ling habían viajado por encima de sus hombros para encontrarse con los igualmente oscuros de Roy que llevaban en sus profundidades un desafío del más salvaje de su clase. El embajador retornó su mirada hacia el rostro de Ed, trazando sus facciones como si las grabara en su memoria, luego volvió a sonreír, una benevolente expresión que de alguna forma trataba de personificar tanto aceptación como diversión. "Un qilin sólo se inclina ante su rey. Y si no me equivoco…tienes un rey muy posesivo." Y con esto, Ling asintió y se movió tácticamente fuera de escena, mientras Roy cruzaba la habitación en dirección a Ed con lúgubre propósito en cada paso que daba. Ed rodó sus ojos y discretamente le ondeó la mano a Fury – el pequeño hombre lucía como si fuera a sufrir un derrame cerebral ante el prospecto de que su Fuhrer ocasionara un incidente diplomático al incinerar al embajador de Xing.

"Ah, Acero. ¿Qué fue todo eso?" La expresión de Roy jamás flaqueó de su agradable configuración mientras asentía a un par de nuevos recién llegados. La mirada en sus ojos, sin embargo, decía otra cosa, y su postura era indiscutiblemente posesiva ya que dobló sus manos tras de su espalda y dio un paso más cerca de lo necesario hacia el rubio alquimista.

"Ahora no, General," zumbó Ed como advertencia al tiempo que sonreía brillantemente a una dignataria femenina que pasaba, cuyo volumen excedía por mucho a la cantidad de tela que había sido utilizada para hacer la peculiar prenda que estaba vistiendo. "Te lo explicaré luego. No quisiera que se te suban los humos antes de tu investidura. No hagas nada estúpido ahora. Ling sólo estaba…haciendo una observación. Acerca de nosotros. Y por cierto, bastardo, yo jamás voy a inclinarme ante ti. Puedes empezar a quitarte eso de la cabeza. Eso nunca va a ocurrir. De ninguna manera."

Roy arqueó una ceja elocuentemente como interrogación, pero decidió ablandar a su joven amante al no señalar deliberadamente que Ed ya se había inclinado ante él la noche anterior. De hecho varias veces. Algo de la tensión desapareció de sus hombros cuando Ed rozó su brazo discretamente con el suyo, Roy deseando el contacto tanto como el joven. "Sólo dime que no estás planeando escaparte a Xing con él. Dímelo, para que así pueda rostizarlo en este instante."

Ed puso una sonrisa socarrona. Sí que se sentía bien ser deseado. "¿Y qué si es así?"

"Tengo puestos mis guantes y el encendedor está en mi bolsillo. Y soy muy, pero muy bueno en lo que hago," y la voz de Roy decayó hasta convertirse en un seductor ronroneo que era un delicado tirar de la cuerda, un recordatorio y una promesa.

Ed se mordió el labio para no sonreír ante la doble intención, aunque la mirada en sus ojos mientras éstos se deslizaban por el uniforme de Roy era suficiente reconocimiento. "¿Es eso lo que en verdad veo? Yo pensé que sólo estabas feliz de verme."

Roy se frenó las ganas de mirar hacia abajo para revisar las líneas de su uniforme para asegurarse que no estuviera en un plan embarazoso, en vez de ello, miró casualmente hacia su reflejo en uno de los inmensos espejos del salón. No, todo parecía estar bien, ningún antiestético bulto en lugares extraños. "Por favor, no reduzcas todo para que quepa en tu minúscula visión del mundo, Acero. Tal vez una posterior…exposición pueda ampliar tus horizontes."

"¿A quién le dices que es un minúsculo pigmeo tan enano que no podría inclinar la balanza incluso si no hay más que aire en el otro lado y no podría ser visto contra el horizonte sin un telescopio?"

Roy sonrió serenamente y se resistió las ganas de violar a Ed hasta dejarlo sin sentido en medio del salón. Mientras eso sería muy gratificante, el tener que pagar los costos médicos de todos los invitados que pudieran desmayarse por el shock, o la envidia, o la lujuria, sería ridículamente caro, y él acababa de hacer el balance del presupuesto esta mañana.

Desde el otro lado de la habitación, Ling observaba bromear a la pareja con una indulgente sonrisa. Oh bueno, no era la epifanía que inicialmente intentaba darle a Ed, pero en vez de ello fue una mucho más importante. Rey y qilin, sin lugar a dudas. Acaso algún día él pueda encontrar su qilin – una conciencia, un compañero, un amigo…y si Ling podía juzgar bien a la gente, y de hecho que sí… un amante también. Pero por ahora, él todavía seguía siendo el duodécimo hijo del Emperador de Xing y heredero del clan Yao, y tenía un trabajo por hacer. Arrebatándole una copa de champagne a un camarero que pasaba por allí, volvió al pequeño grupo que se había reunido alrededor suyo y evocó una deslumbrante sonrisa.

"Sí, en efecto estamos teniendo un clima agradable."


Nota de la Traductora:

(1) Otra vez las palabras con doble significado… 'tight-fisted' quiere decir 'avaro', 'tacaño', y en su sentido casi literal 'agarrado', 'apretado', y si pensamos que Ed acaba de tener una noche íntima con Roy… pues… creo que ya entendieron qué fue lo que pensó Ed…

Este capítulo hizo que literalmente brincara de mi asiento cuando lo leí por primera vez. A mí encantó todo, pero sobre todo me encantó esta última simbología, más aún porque ya había visto el anime épico 'The Twelve Kingdoms', una maravillosa historia que trata justamente de reinos, reyes y kirins (yo mantuve el término qilin del fic original por ser una palabra no inglesa). El Kirin nace con la fisionomía de bestia (parecida a un unicornio) hasta que llega a cierta edad y cambia a su estado humano, y a partir de allí puede alternar ambos estados a voluntad. A pesar de estar en su forma humana, el kirin mantiene siempre su melena… así que imaginarme a Ed como un kirin no me fue tan difícil… porque para mí Roy siempre fue un rey… (Rey en francés es 'roi')

De acuerdo al anime, la Misión del Cielo consiste en que el kirin escoge al rey de entre todos los humanos del reino, esta persona puede ser hombre o mujer, sólo tiene que tener el aura que lo identifica como tal. El kirin se postra ante el futuro rey o reina y le jura fidelidad incondicional como su fiel sirviente por el resto de su vida; luego de la coronación, rey y kirin van a su palacio y viven juntos por siempre. Ambos son inmortales, quiere decir que sólo a la muerte del kirin o del rey por causas específicas o cuando el rey no cumple con la Misión del Cielo y muere es que un nuevo kirin y un nuevo rey o reina aparecen en escena.

Yo encontré un capítulo resumen de una de las partes del anime en donde aparece justo un resumido ejemplo de toda esta creencia. Es la historia de un adorable kirin y de cómo encontró a su rey, aparte de que aparecen otros reyes y kirins. Aquí les dejo la primera parte, sólo tienen que buscar la segunda y tercera en esa misma página de YouTube. No se preocupen si se marean con tanto nombre, la idea es que entiendan el significado de los personajes.

Entren a YouTube y tecleen: mago8242448 21 (el espacio entre los números tiene que prevalecer), eso los va a llevar a la relación de los videos, escojan el primero que dice '21 – capítulo 7 (parte 1)'

O si no, pueden también ver este video que es el último capítulo de la historia del mismo kirin.

Entren a YouTube y tecleen: mago8242448 20 (el espacio entre los números tiene que prevalecer), eso los va a llevar a la relación de los videos, escojan el primero que dice '20 – capítulo 6 (parte 1)'

(Sorry si no les pude colocar los links, es que en este site desaparecen muchos caracteres de los links de internet. Pero creo los pasos que les he dado son bastante fáciles)

xXx

Y si después de esto aún no han descifrado el significado de la cicatriz en el pecho de Ed… pues…

Ya sólo quedan tres capítulos más… qué emoción… Ahora no me dejen solita y dejen review…