Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa Nike Femme.
Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.
xXx
Comentario de la Autora:
As many of you must have guessed by now, this is the last chapter of Full Circle. All good things must come to an end, as they say, and what started as a single image in my mind has run its course into a novel-length story and come full circle. It's been an amazing ride, and I owe that to all of you wonderful readers, and an even deeper debt of gratitude to all the caring, lovely people who left me reviews and words of encouragement. Thank you, thank you, thank you. Words fail me.
And now, on with the ball! And should you find our favourite characters getting a little maudlin towards the end, be kind…it's hard when things come to an end, after all. Even though every ending holds the seeds of a new beginning.
Como muchos de ustedes deben de haberlo adivinado, éste es el último capítulo de Full Circle. Todas las cosas buenas deben llegar a un final, como dicen por ahí, y lo que empezó como una simple imagen en mi mente ha seguido su curso hasta convertirse en una historia con la extensión de una novela y se volvió un círculo completo. Ha sido un viaje increíble, y eso se lo debo a todos ustedes maravillosos lectores, y una deuda de gratitud más grande para todas las adorables y afectuosas personas que me dejaron reviews y palabras de aliento. Gracias, gracias, gracias. Me faltan las palabras…
Y ahora, ¡a seguir con el baile! Y podrían encontrar a nuestros personajes favoritos poniéndose un poco sentimentales al llegar al final, sean amables…después de todo, es duro cuando las cosas llegan a un final. A pesar que todo final lleva las semillas de un nuevo comienzo. Nike Femme.
xXx
For song credits, please see the end of the story.
Para los créditos de la canción, por favor vean el final de la historia.
Full Circle
(Círculo Completo)
Capítulo 36: Full Circle
Roy arqueó una ceja ante la impetuosa declaración de afecto de Ed, luchando por mantener su expresión bajo control incluso cuando su corazón parecía saltarle dentro de su garganta. ¿Ed estaba…ante la prensa…? Inclinó su cabeza inquisidoramente.
"¿En serio? Él debe de ser un hombre con suerte."
"Lo es, pero entonces, tú lo sabrías, ¿no es cierto?" Preguntó Ed divertido, un travieso destello en sus ojos al darse cuenta del nervioso desconcierto de Roy. "Viendo cómo siempre has sido un bastardo con suerte. Una verdad que me parece ya te la he hecho recordar antes. Deja de estar buscando cumplidos."
La vida está hecha de momentos, perlas brillantes ensartadas una detrás de otra en el hilo de una vida. Cada perla perfecta de manera única, una titilante encapsulación de un millón de cosas diferentes que tuvieron importancia al momento que la perla fue formada, un principio y un final independiente. Y en el corazón de cada perla, un individual principio de verdad, un pequeñísimo, espinoso y afilado paquete envuelto en el opalescente reflejo de la memoria.
Él estaba teniendo en ese instante uno de esos momentos, pensó Roy Mustang aturdido, y él nunca, por nada del mundo lo iba a dejar pasar. Por dentro, él se sentía exultante, extasiado, pleno, queriendo gritar su júbilo a los cuatro vientos ante el seguro y certero conocimiento de que Ed lo amaba. Por fuera, sin embargo, su rostro estaba curiosamente inmóvil, las llamas que ardían en sus oscuros ojos el único signo de que había registrado lo se acababa de decir y de que estaba consciente de sus ramificaciones. Cada nervio de su cuerpo temblaba, alertas de todos los actores en su pequeña sala de teatro. Él sabía que en este momento los eventos se habían puesto en movimiento para poner fin a un acto de su vida y correr la cortina de otro.
Protagonista: Edward Elric, alias Auric, Teniente Coronel de La milicia Amestrense, Alquimista de Acero, algunas veces Guardián, leal hermano mayor, amante apasionado, persona inmensamente reservada y que odiaba a la prensa, acababa de proclamar públicamente sus sentimientos para con el Fuhrer de Amestris y ante testigos. Las mejillas de Ed estaban favorecedoramente sonrojadas por el champagne, y por el esfuerzo por sacarle los trapos sucios al aire al imbécil padre de su amante cuando su mirada decía que preferiría estar sacándole los trapos a dicho amante – y, sólo probablemente, por el ardiente escrutinio de los ojos de su amante, bajando posesivamente su mirada por su cuerpo como si buscara algún signo de daño antes de subirla hasta reclamar la mirada de Ed. El Alquimista de Fuego no obtuvo su título ni su reputación a la ligera, y más de una espectadora fue forzada a abanicarse ante el calor que reflejaba su presencia incluso mientras deseaban secretamente ser el objeto de aquella abrasadora contemplación, de ser marcadas por el ardiente fuego de sus ojos. Y aún así, el Alquimista de Acero sonrió serenamente, sus ojos volviéndose oro fundido que brillaba con la luz de un millar de soles mientras observaba al Fuhrer observándolo.
Winry se abrió paso a codazos hasta el frente de la embobada multitud de espectadores. "Ed, cuando te dije que le dieras una señal…quise decir que…oh, no lo sé, batirle tus malditas pestañas, ¡no proclamar tu relación con él a la prensa! ¡Hombres! ¿Alguna vez has oído hablar de la palabra sutileza?"
"¿Y eso viene de la chica que arroja llaves inglesas a la gente?" bufó Ed sarcásticamente. Él había revisado cuidadosamente el vestido y cartera de Winry en busca de objetos escondidos, bajo el pretexto de la seguridad, así que estaba muy confiado de su seguridad física en ese momento, y eso se demostró cuando Winry meramente echó humo y golpeó a Al en el hombro a falta de algo más que pudiera desfogar su enojo. "Y a fin de cuentas, la sutileza nunca fue mi fuerte – ése es el campo del Coronel bastardo. Además, ¿no me dijiste que si nos amábamos, no había nada de malo en dejar que otros compartieran la dicha?"
Maes Hughes sonrió petulante ante la despreocupada declaración de Ed, ignorando determinantemente el codazo de Gracia en sus costillas. Había sido bueno haber preparado desde antes del baile ese comunicado de prensa relacionado con el futuro Consorte. Incluso había pensado tener copias esperando ser distribuidas a la prensa asistente, ¡y parecía que las iban a necesitar! Algunas veces adoraba tanto su trabajo, y suspiró contento mientras empezaba a considerar qué fotografías oficiales iban a necesitarse distribuir junto con el comunicado. Tal vez una donde Ed miraba a Roy con adoración, tres cuartos de su rostro con Roy de perfil…sí, eso resultaría más que bueno, pensó. Ya sería demasiado tener la esperanza de obtener un beso real.
Antagonista: Un tal Maximillian St. Just, Gran Duque de Hoffburg, miembro de la alta nobleza, último vástago legítimo de la Casa de los St. Just, antiguo padre no reconocido del nuevo Fuhrer de Amestris. Los estragos del tiempo habían dañado su rostro, pero había un decaído y apagado orgullo en sus hombros que aún hablaban de su linaje, a pesar de que sus rasgos aristocráticos en esos momentos se encontraban retorcidos en una mueca de desdén mientras miraba primero al joven rubio frente a él y luego a su hijo bastardo que tanto se le parecía, a pesar de la extraña suavidad y el negro azulado de su cabello, y a la exótica inclinación de sus ojos. La línea de descendencia de los St. Just corría en padre y en hijo; estaba ahí a la vista de todos en la forma de sus manos y en los finos huesos que se encontraban tras la pálida piel, en los pómulos elevados y en las intensas miradas azul oscuro, y en la gracia innata que nunca los dejaban. Resultaba extraño que sus herederos legítimos nunca se le hayan parecido de un modo tan sorprendente.
"Usted confunde el Amor con sus propios bajos deseos, muchacho," se burló el aristócrata, el lenguaje venenoso goteando de sus palabras. "Sin embargo, supongo que la falta no es enteramente suya – no hay duda que usted fue llevado por el mal camino por cabezas mayores que debieron haberlo pensado antes. Pero bueno, la crianza siempre saldrá a flote – después de todo, su madre no fue más que una puta."
Un grito ahogado de asombro corrió a través de la muchedumbre ante este descarado desaire hacia el nuevo Fuhrer, y la visión de Ed abruptamente se nubló mientras una roja niebla de rabia se le venía encima. En su visión periférica pudo ver que Hawkeye y Havoc habían aparecido fuera de la multitud y se movían para rodear a Roy a una discreta distancia, observando la espalda de su líder, y que Al había retirado gentilmente la mano del Winry de su brazo y se estaba moviendo para estar cerca de Ed, su altísima corpulencia le permitía mirar a St. Just con una nada característica antipatía en sus ojos grises. El Alquimista de Acero empezó a juntar sus manos, pero se controló forzosamente cuando la mano enguantada de Roy llegó a su muñeca, el agarre de su amante fue firme pero de alguna forma tranquilizador. Un brillante remolino de movimiento cerca del frente de la multitud llamó su atención, y Ed se mordió los labios cuando se encontró con la asombrosamente sabia mirada de Ling, el príncipe sacudió su cabeza casi imperceptiblemente hasta que el alquimista asintió a regañadientes. Él sabía que era necesario que un hijo debiera poder lidiar con su padre él mismo, pero eso no quería decir que le gustaba la idea.
"Mejor una puta con honor que un tipo que no lo posee." El tono de Roy era estudiosamente neutral, y aún así las palabras cayeron fuertemente en el tenso abismo entre los dos hombres que eran tan parecidos, y a la vez tan diferentes. "La primera no toma ventaja del desvalido, sólo de sus propios deseos; el último no inflinge nada más que dolor en el débil."
Su padre siseó. "¡Cómo se atreve a hablarme de esa manera!"
"No estaba más que haciendo un comentario general, Gran Duque. El honor es, después de todo ese rasgo más noble, por el cual el humilde es aclamado, y que sin él los poderosos no son más que truhanes insignificantes. Sin embargo, si uno cree en eso de que al que le caiga el guante que se lo chante…" (1)
Ed parpadeó ante la exagerada formalidad en el lenguaje de Roy, tan distinta a su habitual y nada complicada cortesía, pero la intensa expresión en el rostro de Ling explicaba mucho – ésta era evidentemente una clase de batalla que se estaba librando en el rimbombante lenguaje de los aristócratas, muchos de los cuales estaban reunidos alrededor y escuchando muy de cerca. A pesar de que no era su área de especialidad, era indudablemente algo en lo que Ling estaría muy familiarizado, y el alquimista estaba animado por la aparente aprobación de Ling hacia la forma cómo se dirigía Roy. Sea o no un Guardián, Ed prefería mucho más abordar los problemas directamente, así que a pesar de la plena confianza en su amante, nunca estaba de más tener una opinión experta del asunto, especialmente desde que este nivel de defensa verbal, expresado como si fuera en educados arcaísmos del lenguaje de salón, hacían que le dolieran los dientes. Los ojos de Ling reposaban pensativamente en el primer hombre, luego en el otro, como si tratara de evaluar a los contendores de una pelea profesional. Lo cual de alguna forma lo era, supuso Ed. Sin embargo sabía a quién estaba respaldando, y se sobó su muñeca distraídamente, su piel todavía cosquilleándole donde Roy había envuelto sus dedos, extrañando el contacto físico.
"¿Se atreve a insultarme en un foro tan público?" El rostro del Gran Duque era una desagradable sombra granate, y su ojos inyectados de sangre revoloteaban salvajemente. En contraste, el Alquimista de Fuego se mantenía en serena inmovilidad, aunque había algo de felina vigilancia en su garbosa y relajada postura, sus ojos oscuros brillando con chispas de fosforescencia cuando captaron la luz.
"Yo sólo presenté el predicamento. Es usted quien escoge si lo acepta," y un murmullo de asentimiento corrió a través de la multitud. El anciano miró furiosamente cuando muchos de los nobles del gentío fruncieron sus labios y asintieron. Él sabía que estaba perdiendo terreno, aunque le resultaba difícil encontrar la razón.
"¡No presuma de educarme en retórica, muchacho! Permítame recordarle que fue a mi discreción que usted recibió sus primeras enseñanzas en ello. Le di una casa, lo alimenté, lo vestí y lo eduqué – y a cambio no recibí más que desconsuelo. Usted me lo debe todo. Usted me debe su vida."
"Yo no soy ningún muchacho, Gran Duque," y por primera vez el más joven permitió que un toque de escarcha entrara en su voz, desempolvando sus palabras como al fino polvo de la primera nieve. "Indudablemente, si un hombre es considerado por la suma de sus logros, mis añejos años pondrían en vergüenza a sus propios años mozos. Y si estamos saldando cuentas del hogar, no olvidemos que yo pagué por su caridad con sangre y golpes tomados de sus herederos, y que lo alivié de la carga de mi cuidado tan pronto como me fue factible. Si existen deudas pendientes a mi nombre, son para con mi país, por permitirme servirlo, y a mis conciudadanos, por permitir que uno con mis orígenes humildes los dirija."
Una honda inspiración de aire corrió alrededor de la habitación ante la casual alusión de lo que era considerado una práctica barbárica, y ante la confirmación de que el Gran Duque St. Just la había consentido bajo su propio techo. Las mujeres dieron un grito ahogado y cubrieron sus susurros tras sus abanicos mientras los hombres se aclaraban sus gargantas y revolvían sus pies incómodamente. Ed miró hacia lo que había empezado a considerar como el barómetro de Ling, y fue tranquilizado por la ligera sonrisa en el rostro del príncipe al momento que éste admiraba la destreza con la cual Mustang había sacado la ropa sucia de St. Just mientras jugaba simultáneamente con el sentido de orgullo de la audiencia en su propia magnanimidad y patriotismo.
Los labios arrugados del anciano se adelgazaron. "¿Y qué de Reginald? ¡Su muerte recae sobre tu cabeza y su sangre sobre tus manos! Él no habría estado en el frente de no ser por su equivocada preocupación por tu despreciable vida."
En la multitud, Maes Hughes se puso tenso. Maldiciendo al Gran Duque por rebajarse tanto como para usar a Reggie contra su hermano quien lo había amado con toda el alma, el hombre empezó a abrirse paso hacia su amigo, esperando estar ahí junto a Roy como lo había estado en Ishbal. Una firme mano en su manga, sin embargo, lo detuvo, y se volteó sorprendido para ver a Gracia sacudiéndole su cabeza mientras gesticulaba discretamente con su mentón. Él siguió su mirada donde reposaba sobre el Alquimista de Acero. Volvió a mirar a su esposa, por un momento confundido, y entonces, cuando Ed se movió una fracción más cerca de Roy y fue recibido por una apenas perceptible sonrisa de gratitud, cayó en cuenta, y una melancólica sonrisa suavizó la rigidez de granito de su mandíbula. Él podría seguir siendo el mejor amigo de Roy, pero ya no más tendría la tarea de reconfortar a Roy y mantener lejos las pesadillas que caían sobre él. Pero así estaba bien, pensó, estaba bien. Roy estaba en buenas manos.
Roy inhaló profundo, sorprendido de que todavía esté aparentemente en control de sí mismo. "Reginald St. Just murió como un mártir por una causa que él creyó era justa. Es en su memoria, y la de todos nuestros muertos, que yo intento reconstruir Amestris y marcar el comienzo de una era de paz y solidaridad con nuestros vecinos. Él fue un doctor que creía en lo sagrado que era la vida y me dio razón para creer en el valor de la mía propia…un buen y honorable hombre, mi amigo…y mi hermano, y no hay día que pase en que no llore su pérdida."
Los ojos de Ed ardieron ferozmente ante las palabras de Roy, y finalmente dejó de luchar contra las ganas de deslizar su mano dentro de la de su amante, entrelazando sus dedos con los de Roy y apretando su mano, tratando de expresar a través de la cálida presión de su mano aunque sea una fracción del amor y orgullo que sentía en ese momento. Los ojos de St. Just siguieron el movimiento, y su labio se encrespó en disgusto.
"No mancille el nombre de mi hijo pronunciándolo mientras mantiene un amorío con su nueva mascota…."
"Suficiente." La sola palabra se sintió como un martillo contra los oídos, y tal fue la fuerza y autoridad comprimida en ella que todos quienes la escucharon fueron de pronto recordados de que el hombre que hablaba no era un simple soldado, o un alquimista, o incluso el hijo ilegítimo de una de las casas nobles más antiguas, sino el Fuhrer de Amestris. El rostro de Roy Mustang era mustio y frío, y a pesar de que una escalofriante sonrisa socarrona se movía en sus labios, ella no se reflejó en los ardientes carbones de sus ojos. "Ya he consentido sus pequeñas quejas lo suficiente, Gran Duque. He contestado a sus acusaciones y le he permitido una considerable libertad a la luz de nuestra…relación. Pero se olvida a quién se está dirigiendo. ¿Podría recordarle que hablarle de esta forma al Fuhrer ante tantos testigos podría interpretarse como un acto de sedición?"
Los ojos del anciano se lanzaron alrededor de la multitud, buscando apoyo y no encontrando ninguno, ni siquiera entre los miembros de la aristocracia. Se detuvo, intentando reunir los andrajosos pedazos de dignidad que lo rodeaban. Su boca se movió por un momento, pero no salió ni una palabra, y finalmente, "Había pedido compensación por parte del Coronel Elric antes que usted interrumpiera. Yo insisto…."
"Usted no va a insistir nada," dijo el Fuhrer con congelante calma, y la embelesada audiencia retrocedió instintivamente, ya que sus palabras fueron frías, cortantes y brillantes como fragmentos de vidrio roto. Las velas colocadas alrededor de la cúpula parpadearon abruptamente y luego centellaron por un momento, recordando a los presentes que el nuevo gobernante de Amestris llevaba el título de Alquimista de Fuego por una razón. "Usted va a retractarse de su desafío o me veré forzado a ponerlo bajo custodia. Bajo las leyes de este país, los Alquimistas Estatales son considerados activos valiosos a ser usados para la mejora del estado y poner en peligro sus vidas deliberadamente es considerado una ofensa criminal."
Ed se mordió el labio para detenerse de señalar que era St. Just quien estaría en peligro en cualquier duelo con el Alquimista de Acero. Sólo que no era el momento adecuado. Más tarde, sin embargo….
El Barón Hawkeye caminó fuera de la multitude, poniendo una mano sobre la manga del Gran Duque. "Venga, Gran Duque – no se haga esto. Deje las cosas como están. El Fuhrer tiene razón…."
"¡Yo no necesito de su lástima, Barón!" dijo furioso el otro.
"Usted nunca la tuvo, Gran Duque," le reprendió el Barón. "Cualquier vergüenza que sienta es enteramente el producto de sus propias acciones. Sin embargo, como miembro de la nobleza, es mi responsabilidad de prevenirlo de una mayor vergüenza para usted y su casa."
"Váyase al Diablo."
El Barón apretó fuertemente sus labios, ojos marrón rojizo se entrecerraron, y por un momento, Ed pudo ver una clara semejanza entre padre e hija. La mano del hombre se movió, como si se muriera de ganas por buscar un revólver. "Éste es un nuevo mundo, St. Just. Uno donde su hijo va a liderar. Y por todo lo que he visto y oído, él es un joven más que impresionante – inteligente, impulsivo, carismático y muy respetado – todo lo que puede esperar de un descendiente de la línea de los St. Just. ¿Acaso no puede encontrar algo de orgullo y paz en eso?" La idea de que las cosas pudieron haber sido diferentes de tener Roy Mustang el apellido St. Just fue por mucho lo más sonoro que se quedó sin decir.
"¡Él no es hijo mío!"
En la fisura de silencio que se desgarró por la malicia de aquellas palabras, se oyó una nerviosa risita que fue rápidamente contenida. El Gran Duque miró a su alrededor con los confundidos y reumáticos ojos de un anciano, dándose cuenta súbitamente de que estaban rodeados por miembros de la prensa, siendo testigos de su humillación. De pronto pareció sumamente frágil, y muy pequeño, y muy cansado, pensó Ed, y fue sorprendido al encontrarse de hecho sintiendo lástima por él en este estado. En contraste, los ojos de Roy estaban oscurecidos por un antiguo dolor, su rostro sombrío en el momento que su padre lo volvió a repudiar. Hubo una tranquilidad en el aire mientras todos esperaban conteniendo la respiración por la respuesta del Fuhrer.
"Puede que así sea," dijo finalmente Roy. Su voz era suave, y casi triste. "Pero usted siempre ha sido mi padre. Lo siento mucho. Si las cosas hubiesen sido diferentes…."
"Métase eso por el culo." Crujió la voz del anciano.
Los oscuros espejos de los ojos del Fuhrer brillaron débilmente al tiempo que desviaba la mirada, pero la máscara del gobernante de Amestris estuvo una vez más firmemente en su lugar. "Usted está confundido, Gran Duque. Eso fue lo que usted le hizo a mi madre. Yo no soy para nada un blanco fácil, y de seguro existen algunas cosas que incluso un hombre como usted debe considerar tabú." Asintió a un par de miembros de su seguridad quienes estaban rondando a una distancia prudencial. "Por favor escolten al Gran Duque – pienso que ya ha terminado su velada de esta noche."
Sorprendentemente, Maximillian St. Just no opuso resistencia, y Roy no lo observó irse, aunque su agarre apretó dolorosamente la mano de Ed mientras el click de los talones de las botas del Gran Duque desaparecía en la distancia. Y entonces, tan abruptamente como si alguien hubiese subido el volumen de una radio, un doloroso alboroto se levantó alrededor de ellos cuando la gente empezó a hablar excitada acerca del escándalo del que acababan de ser testigos, y la prensa empezó a acosar a todos y a cualquiera por declaraciones y puntos de vista. En el tumulto, Roy se dio cuenta de pronto que Ed había desaparecido, su mano cosquilleándole por la falta de calor, y de que fue Alphonse Elric quien lo había conducido a través de la multitud, usando su gran cuerpo para abrirse paso a empellones y poniendo a un lado a los más persistentes, incluso cuando Hawkeye y Havoc le cuidaban las espaldas y su escolta de seguridad se formaba protectoramente alrededor suyo. Pudo ver a Maes dirigiendo la atención lejos de Roy, lo cual agradeció, pero lo único en lo que podía pensar era en Ed y en cuánto lo deseaba aquí y ¿en dónde diablos estaba?
Una vez más, Alphonse pareció que había tenido un segundo empleo como lector de mentes, porque se volteó y le sonrió a Roy tranquilizadoramente. "Mi Hermano regresará pronto, señor, él está…atando algunos cabos sueltos. Por allá," y Roy volteó su cabeza en la dirección que Al le estaba indicando. Vio a Ed hablándole callada pero acaloradamente al Gran Duque St. Just, y mientras caminaban cerca de ellos, el Alquimista de Acero decía con feroz intensidad:
"…y si usted se le vuelve a acercar…si vuelve a decir algo en contra suya – diablos, si por algún motivo acaso oigo que usted tan siquiera está pensando en respirar cerca de él otra vez – lo voy a buscar, y lo voy a lastimar. De una manera permanente. ¿Estamos bastante claros con eso, St. Just?"
El rubio alquimista asintió a los guardias que rodeaban al Gran Duque sin esperar por una respuesta. Ellos se movieron instantáneamente y sacaron al objeto de su ira a empujones hacia la salida, y Ed los observó irse, una expresión imposible de leer en su rostro, antes de voltearse y encontrarse con la mirada de Roy. Una fugaz reacción de sorpresa rozó los ojos dorados de Ed, y luego estaba trotando en dirección a ellos, el vacilante puchero lo hizo parecer extrañamente vulnerable cuando que se paró en seco frente a Roy. Los otros se movieron a un lado discretamente para darles a ambos algo de privacidad, y Roy se encontró cautivado por la incomodidad en el rostro de Ed mientras la inmediata crisis se disipaba, dejándolo con un aspecto tan perdido como el que había sentido Roy unos momentos atrás.
"Oye, bastardo," finalmente el joven se encogió de hombros. "¿Estás…ya sabes…bien?" Su mano hizo un abortivo gesto por alcanzar la de Roy, luego volvió a caer, un movimiento pequeñísimo, como si su dueño no estuviera seguro de ser bien recibido. Por un momento, Roy lo miró con una mirada en blanco. ¿Bien? En el lapso de una simple media hora había hecho que el Alquimista de Acero proclamara públicamente su amor por el Fuhrer, había sido repudiado públicamente por su padre – y a pesar que el anciano nunca lo había reconocido como su hijo, todavía le dolía – y había sido forzado a hacer valer públicamente su autoridad como Fuhrer ante él. Su vida privada había sido expuesta para que todos la vieran, ¿y le estaban preguntando si estaba…bien? Y entonces Ed se mordió el labio, y su mano se volvió a mover, y esta vez buscó a su contraparte que no se resistió y enlazó sus dedos entre los de Roy. El cálido agarre de Ed era sólido y tranquilizador, incluso a través de los guantes que ambos llevaban puestos, y aún así de alguna forma prometedor y necesitado, y como por decisión propia, Roy sintió su pulgar rozando delicadamente sobre la palma del otro, una caricia repetitiva que de alguna forma aliviaba y calmaba. Ed ofreció una temblorosa sonrisa, pareciendo estar plenamente consciente de la magnitud de lo que acababa de suceder, y en sus ojos Roy vio amor, aceptación, determinación, preocupación y esperanza. Dio un hondo suspiro y devolvió la sonrisa, disfrutando de la brillantez del receptivo resplandor de Ed.
"Ahora lo estoy."
En algún momento el baile se había reiniciado – después de todo, era antes que nada, un baile – aunque Roy no pudo decir precisamente desde cuando. En algún punto Winry se había vuelto a reunir con ellos y estaba ahora colgada del brazo de Al, sonriendo pícaramente a los Alquimistas de Fuego y Acero mientras preguntaba, "Bueno. Ahora que todo está arreglado, ¿quién de ustedes va a sacar al otro a bailar?"
Ed se sonrojó, pero logró reunir fuerzas para dar una mirada asesina. "Winry…."
"No, Acero," interrumpió Roy con una familiar sonrisa socarrona," ella tiene razón. Después de todo, esto es un baile. ¿Me haría el honor de concederme esta pieza?"
Al sonrió ampliamente. "Sabes, hermano, la prensa no puede asediarte si estás en la pista de baile – es una violación a la etiqueta…" se detuvo en su oración haciendo énfasis en el significado.
"Vaya Jefe," intervino Havoc alegremente, habiendo abandonado desde hace mucho cualquier pretensión de no espiar. "Tú sabes que has estado esperando todo el día para tener una excusa para abrazar a Mustang. Y el Brigadier Hughes no va a retener a la prensa por mucho tiempo, incluso si sacara un álbum de fotografías de Alicia."
"Especialmente si saca un álbum de fotografías de Alicia," musitó Roy en voz baja.
"Capitán. ¿Acaso la frase, 'te voy a transmutar de adentro hacia afuera la próxima semana' te recuerda algo?" gruñó el Alquimista de Acero.
Havoc sonrió y envolvió su brazo más firmemente alrededor de Hawekey. "Tú no lo harías, no en frente de Riza."
"Yo jamás sería un obstáculo para un oficial superior," entonó severamente Riza Hawkeye con un pequeñísimo rastro de centelleo en sus ojos castaño rojizo. "Nos vemos en una semana, Jean."
Su pretendiente gritó mientras Ed empezó a avanzar intencionalmente hacia él, pero paró en seco cuando Roy preguntó suavemente, "Edward. ¿Fue verdad todo lo que dijiste hace un rato?"
Una pausa. Un espacio entre latidos. Una vida en un momento. "Sí. Demonios, bastardo, ¿por qué sigues haciendo que repita lo que dije?"
"Entonces baila conmigo."
Todos los ojos estaban puestos sobre el Fuhrer y su Consorte al momento que paseaban grácilmente hacia el centro de la pista de baile, la multitud se congregó alrededor de los bordes para dar paso a la encantadora pareja mientras una cantante se deslizaba a los sones de una conocida canción romántica. Los miembros del círculo íntimo del Fuhrer seguía a su líder en orden: el Alquimista de Tierra y su vivaz esposa, el General de Brigada Hughes y su esposa, siempre el epítome de gentileza, y la Mayor Hawkeye y su escolta, el Capitán Havoc. Las parejas empezaron a dispersarse por la pista, uniéndose a los otros danzantes, hasta que los únicos que quedaron parados inmóviles fueron los Alquimistas de Fuego y Acero. Ambos se dieron una atractiva mirada mientras se hacían una reverencia el uno al otro, uno oscuro y otro de luz, uno luminosamente blanco y el otro resplandecientemente bronceado, uno elegantemente moderado, el otro expresivamente ágil. Una pequeñísima sonrisa curvó los labios de Roy mientras extendía su mano, y luego de una breve vacilación, Ed la tomó y caminó hacia la circulante seguridad de los brazos de Roy, el dúo siguió con naturalidad el ritmo de la música como si hubieran bailado juntos toda su vida.
Éramos extraños
Partiendo en un viaje
Jamás imaginando
Por lo que íbamos a pasar
Ahora aquí estamos
Y de pronto estoy parado
En el comienzo contigo
Volubles recuerdos de una partitura completa de años revolotearon por la mente de Ed mientras se movía con facilidad a través de las tonadas del baile. Dos niños aventurándose en lugares que los ángeles tenían miedo de pisar…un viaje en tren y un encuentro dramático…riñas, peleas, momentos de intimidad más allá de las palabras…recordando, finalmente recordando…el miedo ante la idea de ser rechazado…la dicha ante la realización de que lo que había deseado lo había estado esperando durante todo el tiempo. Giró ligeramente cuando Roy lo hizo dar una vuelta – estaba dejando que Roy lo guiara puramente por razones prácticas, se convenció a sí mismo, siendo Roy más alto y todo eso. Como si leyera su mente, Roy miró hacia abajo, una ligera mirada de diversión en su rostro. Ed le arqueó una ceja interrogante, retándolo a que dijera algo, pero su pelinegro amante sencillamente rió entre dientes y negó con su cabeza, acercándolo más hacia él mientras daban vueltas grácilmente alrededor de la pista de baile. Ed podía sentir la calidez de la mano de Roy en su cintura, guiándolo diestramente a través de los pasos de baile de la misma forma que había guiado a Ed durante toda su búsqueda de la Piedra Filosofal, y rió con pesar para sus adentros ante la metáfora. Un buen bailarín podía compensar los defectos de su pareja, y Roy era muy bueno en ello. Tenía que serlo, dado el número de desórdenes que había tenido que limpiar en favor de Ed. Ciertamente había sido un viaje de imprevistas pruebas y tribulaciones, que incluyeron una especie de muerte y transfiguración, pero al final….
"Hey, ¿Roy?"
Éste pareció ligeramente sorprendido ante el uso de su nombre. "¿Sí, Edward?" vino la repuesta, y Ed tuvo que luchar por contenerse de sonreír como un tonto ante la forma cómo su nombre se deslizó por la lengua de Roy, suave como la crema, lánguido como la brisa de verano, simultáneamente burlona y afectuosa. El perfume de Roy parecía estar por todas partes, intoxicante en su proximidad, y las ganas de rendirse y rozar su nariz en el frente de la camisa de Roy era irresistible. Pero primero tenía que saber.
"Si tuvieras que volver a hacerlo todo de nuevo – todo – empezando desde esa noche en Risembool…¿lo harías?" ¿Valió la pena todo? ¿Yo valgo la pena?
Y con la inmediatez de entendimiento que le encantaba al corazón de Ed, y que nadie más que Al había sido capaz de darle, Roy se le acercó y murmuró, sólo para sus oídos, tan cerca que Ed pudo sentir su cálido aliento pasando casi imperceptible por su oído, "Sin pensarlo dos veces. Con tal que te traiga de vuelta a mí." Sí. Y sí.
Nadie me dijo
Que te iba a encontrar
Inesperado
Lo que le hiciste a mi corazón
Cuando perdí la esperanza
Tú estuviste ahí para recordarme
Que éste es el principio
Roy sonrió ante la adorable mirada asombrada del asombrado y sonrojado rubio que tenía en sus brazos. A pesar de haber tenido antes muchas rubias y rubios en sus brazos, pudo decir con una certeza que casi lo aterraba que éste iba a ser el último que por siempre abrazaría, y el primero que iba a mantener cautivo. Después de todo, parecía justo, ya que el joven frente a él había mantenido cautivo su corazón por los pasados cuatro años, y si el destino lo quería, lo continuaría manteniendo por muchos más.
Cuando había caminado con dificultad por ese lodoso camino en Risembool ocho años atrás, él no había esperado encontrar a niños al final de éste. La carta que había recibido había sido sorprendentemente adulta, aunque los garabatos infantiles en la que había sido escrita le debieron haber dicho algo. Pero en su impaciencia por tener noticias de su antiguo tutor, había pasado eso por alto y había partido casi inmediatamente. Y al llegar, no encontró a Hohenheim Elric. Pero al final encontró mucho más. Un brillante niño prodigio que se había atrevido a lo incalificable y había pagado por ello y aún así había sobrevivido, y niño cuyos ojos aureados ardían con fuego, pasión y voluntad que igualaban a los suyos. Movido por ello, él había ofrecido su ayuda, y había sido aceptada. Un juicioso escepticismo se había convertido en un casi orgullo paternal, el cual se había convertido en admiración…y luego un día Roy Mustang se había dado cuenta de que la admiración se había convertido en algo más de su parte. Había ocultado el secreto, sabiendo que no podía compartirlo con el mundo. Pero el destino había tenido una idea diferente. Y ahora aquí estaban. Acercó a Ed hacia él y descansó levemente su mejilla sobre la cabeza dorada mientras se mecían lentamente al compás de la música, y se deleitó al saber que Ed le permitía hacer eso a él y a nadie más.
De hecho, él estaba más que seguro que si alguien más trataba de hacerle eso al Alquimista de Acero, recibiría un ojo morado, un labio partido y múltiples contusiones por su error.
"Esto es agradable," suspiró Ed suavemente. "Apacible. No quiero que termine. Digo, sé que tiene que terminar pero…."
"Esto no es un final," corrigió Roy gentilmente. "Es un comienzo. Ya verás. Recién estamos empezando."
Éramos extraños
En una loca aventura
Nunca pensamos
Cómo nuestros sueños podían volverse realidad
Ahora aquí estamos parados
Sin miedo al futuro
En el comienzo contigo
Ed levantó su cabeza y miró a su alrededor. Riza y Jean estaban juntos abrazados, perdidos en su propio mundo. Gracia acababa de tirar su cabeza hacia atrás y reía alegremente ante algo que Maes le había susurrado, los ojos de éste en adoración mientras miraba a su esposa. Y luego ahí estaba Winry dando fácilmente una vuelta guiada por Al, este último había crecido más alto que su hermano – había crecido hasta llegar a ser un hombre, y Ed sintió que sus ojos se llenaban con lágrimas contenidas mientras observaba la realización de la más grande de sus metas, restaurar el cuerpo de su hermano. Él realmente no se había atrevido a soñar más allá, pero aún así había esperado que algún día, en algún lugar, alguien lo mirara en la forma en que él y su hermano y mejor amigo lo hacían. Que esa persona resultara siendo Roy era algo que jamás había planeado en su loca vida, pero no podía pensar en nadie más que pudiera haber sido.
Rayos, se estaba volviendo un sentimental. Esto era muy perturbador. Y todo era definitivamente culpa del Coronel bastardo. Él pagaría por ello. Pero eso podría esperar hasta mañana, y Ed volvió a reposar su cabeza contra el hombro de Roy y suspiró satisfecho.
Yo sabía que había alguien en algún lugar
Igual que yo, solo en la oscuridad
Ahora sé que mi sueño continuará
He estado esperando por tanto tiempo
Nada nos va a separar
Roy siguió la mirada de su amante hasta la alta figura de Alphonse Elric, y vio el revelador brillo en los ojos de Ed, aunque con mucho tacto no dijo nada, dándole a Ed privacidad. Las parejas continuaban deslizándose alrededor de ellos sobre la pista de baile, pero tenían cuidado de dejarles suficiente espacio al Fuhrer y a su acompañante. El Embajador Ling Yao pasó cerca y bajó brevemente su cabeza en reconocimiento, y el respeto en ese gesto sacudió la mente de Roy y lo llevó a un extremo estado de conciencia. El nuevo gobernante de Amestris parpadeó cuando el pensamiento cayó con todo su peso.
Fuhrer.
Él, Roy Mustang, era ahora…Fuhrer. Había cumplido finalmente con el juramento que había hecho todos esos años atrás entre la ceniza y el fuego de un campo de batalla en Ishbal mientras observaba el féretro que llevaba el cuerpo de su hermano preparándose para transportarlo, la promesa de que ningún otro hombre debería de experimentar el dolor de perder a su hermano bajo los tontos caprichos de un gobernante indiferente, y sintió que le temblaron las piernas ante la realización, al tiempo que calientes lágrimas le quemaban detrás sus párpados. Se las contuvo parpadeando furiosamente, mientras elevaba su mentón con determinación y miraba intensamente a la distancia, no queriendo que nadie lo vea en ese momento de debilidad. Y entonces sus ojos cayeron en un pelinegro a poca distancia de él, su rostro poco definido a través de la titilante bruma de su visión. Pero él conocía ese rostro, esa sonrisa, esa tímida inclinación de cabeza, y le devolvió la mirada a través de sus lágrimas, sus labios se movieron silenciosamente. Por ti, Reggie. Y ahora ya puedo dejarte ir, hermano mío, porque ya no estoy más solo. Adiós. Y el hombre le sonrió cariñosamente, incluso si su rostro se resolvió en el de Maes Hughes, sonriendo con entendimiento a su más querido amigo, sabiendo que Roy finalmente había hecho las paces con sus fantasmas, aceptando que inicialmente había sido una forma de reemplazo de Reggie, él y Roy había logrado forjar su propia fraternidad independiente a la sombra de Reginald St. Just.
El Alquimista de Fuego miró hacia la dorada cabeza que reposaba tan confiada contra él, respirando la esencia de rayos de sol y acero incandescente. No, él ya no iba a estar solo. La oscuridad ya había pasado. Y él iba a hacer que continúe de esa forma, punto.
La vida es un camino
Y yo quiero seguir caminando
El amor es un río
Que quiero siga fluyendo
La vida es un camino
Ahora y por siempre
Un maravilloso camino
"¿Edward?"
"¿Sí?"
"¿Vendrás ahora a casa para quedarte?"
"Yo lo prometí, ¿no es cierto? Y ya todo ha acabado. Entonces sí. Además tu casa es más bonita que los dormitorios."
"Te amo, sabes."
"¿Sabes que creo que ésta es la primera vez que me lo dices?"
"Quería esperar hasta que sea el inicio de algo y no otro hasta luego."
"Coronel idiota, paranoico, bastardo. Pero en fin…yo también te amo. Ahora cállate y bésame."
Yo estaré ahí cuando el mundo deje de girar
Yo estaré ahí cuando la tormenta termine
Al final yo quiero estar parado
En el inicio contigo
THE END
Nota de la Autora:
The song, "At The Beginning" Richard Marx/Donna Lewis comes from the soundtrack to the animated motion picture, "Anastasia." It's a sweet song which encapsulates for me the concept of everything coming Full Circle, especially the refrain which goes, "In the end I wanna be standing/At the beginning with you."… The song is probably a little out of place as is, but I love it and the thought of Roy and Ed dancing to this was just too much to resist. I highly recommend a listen if you can find it. And with that I must leave you. Au revoir!
La canción, "En el Comienzo," de Richard Marx/Donna Lewis es de la banda sonora de la película "Anastasia." Es una dulce canción que a mi parecer encapsula el concepto de que todo llega a un Círculo Completo (Full Circle), especialmente en el estribillo que dice, "Al final yo quiero estar parado/En el comienzo contigo." La canción probablemente está un poco fuera de lugar, pero me encanta y la idea de Roy y Ed bailando al ritmo de la misma fue demasiado como para resistirme. Les recomiendo que la escuchen si la pueden encontrar. Y con esto los debo dejar. Au revoir!
Nota de la Traductora:
(1) If the shoe fits, wear it: 'Al que le caiga el guante que se lo chante'. Término que se dice cuando una persona se ofende por un comentario no necesariamente dirigido a él/ella. Esta es la última vez que Nike me hace buscar lo más parecido a la traducción, pero esta vez quise poner lo que se dice en mi país. Lo que encontré fue 'si te quedó el saco, pues póntelo', 'a quien le caiga el guante que se lo ponga', 'el que se pica ajos come'…
Y como siempre les tengo la canción, sólo tienen que quitar los espacios y poner el signo "igual" entre la "v" y la "f". O si no, pueden ir a YouTube y buscarlo como "At the beginning".
http : / / es . youtube . com / watch ? v fvj3RNDRyYg
Y si no se dieron cuenta de que Ed y Roy hicieron cada uno un Full Circle y que están parados justo para empezar otro pero esta vez juntos, pues… busquen la ventana más cercana y… ya saben lo que tienen que hacer… mentira... uds. son muy inteligentes...
Bueno, aquí termina esta fantástica aventura que me tomó nueve meses para recorrerla. Me siento triste y a la vez satisfecha; me divertí muchísimo traduciéndola y aprendí mucho más de lo que me imaginaba. Un fic lleno de símbolos y canciones que espero no los hayan aburrido. Sé que voy a extrañar a Auric, fue mi personaje favorito.
A Seika, mi eterno agradecimiento por ser una maravillosa beta, precisa y rápida y sobre todo paciente. A Neferyami por los fanarts de Auric, esa niña tiene un gran talento.
Y a todos uds los que leyeron el fic, y a los que dejaron comentario. Y a todos los que quisieron conocerme a través del msn y los que al final terminaron ayudándome a buscar la palabra más neutral posible en este inmenso abanico de posibilidades que nos ofrece nuestra lengua materna.
Pero por sobre todo a la autora de este extraordinario fic. Nike Femme. Sin su consentimiento y primer empuje uds no habrían podido leer esta obra de arte. Dear Nike, I was so honored to have your work in my hands and let me bring it to people you didn't imagine could ever read it. Thank you so much for the opportunity. I enjoyed every single moment I spent while translating it.
Ahora vayan y cuénteles a sus amigos sobre esta maravillosa obra que se queda en el archivo de fanfiction para el deleite de todos.
Me alegra haber conocido a tantas personas a lo largo de este año de traducciones casi ininterrumpidas, y espero seguir conociendo a muchas más por el camino.
Ahora sí me despido, fue un gusto poderles traer esta joya. Y espero que sigan leyendo mis traducciones, al menos a los que les gusta lo que a mí me gusta. Por lo pronto Returning Echoes también fue actualizado hoy y el capítulo está más que divertido. Nos vemos, hasta la próxima. Bye.
