) Sorry por haberlos hecho esperar, :S es qe no se me ocurría qe poner, pero bue .. ya ta, :)
ojalá qe les guste .. xD sorry por apurar tanto las cosas ..
Capítulo 2
Casi definitivamente
Lo primero que hizo al siguiente día Draco fue dirigirse al Gan Salón, buscó desesperado a Hermione con la vista desde la puerta, y allí la encontró, leyendo un libro. Pero estaba con alguien que Draco no pudo distinguir, y por mucho que aquella persona le hablara o riera, Hermione casi no le prestaba atención, o al menos eso parecía. Estaba a punto de ir hacia ella, pero se dio cuenta que alrededor suyo también estaban Weasley y Potter, y quedaría muy raro, aparte, el no quería que nadie supiera lo de su pequeña apuesta. La encontraría luego en la biblioteca de seguro, allí le hablaría. Fue directo a la mesa de Slytherin, se sentó al lado de Nott, sin siquiera dirigirles la mirada a Pansy, Zabbini, Crabbe o Goyle. Casi no se dirigieron la palabra, solo un par de criticas por parte de Malfoy al idiota que estaba hablando con Hermione.
- Estas TAN celoso Draco, que no puedo creer que seas tu – comentó Theodore con una estúpida sonrisa en su rostro.
- Dios, Theodore, no estoy celoso. Solo que... Oh, por dios, ¡¡déjala en paz amigo!! – gritó Draco, todo el mundo se volteó hacia el, incluso Hermione y su amigo, a quien aún no pudo distinguir - ¡¿Qué?! – exclamó y todos se voltearon, incluso pudo ver como Granger ponía los ojos en blanco – ¿ves?, no estoy celoso, sino me hubiera puesto rojo cuando ella me miró.
- Lo que tú digas – rió Nott.
- Oye, Hermione, Malfoy te está mirando de una forma rara – advirtió Harry a su amiga.
- De seguro que están diciendo cosas malvadas con Nott de ella – bromeó Ron riendo, aunque cuando Hermione le echó una fría mirada convirtió su risa en una tos.
- No me interesa – les replicó Hermione, acordándose de lo que Malfoy le había dicho los otros días, no le parecía que Malfoy estuviera hablando mal de ella, al darse vuelta y ver la mirada que tenía en sus ojos, pensó para si misma que definitivamente no estaba hablando mal de ella. Tenía una mirada, en un modo frío, pero al mismo tiempo... considerada.
El resto del día Draco no podía dejar de mirarla o de tratar de averiguar quien era aquella gorda y fea persona con la que Granger se pasó el día. Ella, al mismo tiempo, se sintió abrumada y cansada bajo el peso de una mirada, que no sabía de quien era. Cada vez que volteaba, no había nadie mirándola, aunque pudo jurar que cada vez que pasaba al lado de Malfoy o que estaban en el mismo cuarto juntos, había una rara vibración entre los dos, y podría igualmente jurar que por el modo en que el esquivaba su mirada, que se sentía incomodo.
- ¿Ya te has dado cuenta? – preguntó Theodore justo en el momento en que Malfoy se sentó a su lado en el banco de la biblioteca.
- ¿De qué demonios hablas Theodore? – le contestó de mala gana, cerrando los ojos para calmarse un poco, se apoyó en la mesa, casi quedándose dormido, estaba cansado de todo. De tratar de averiguar quién era la persona con la que Hermione estaba todo el tiempo, de las preguntas de Zabbini y de que Pansy se le subiera a sus piernas todo el tiempo.
- De que la amas. No parabas de mirarla en el Gran Salón, tampoco en las clases, y no hablas de otra persona que no sea ella, ¿es que no te das cuenta? Aparte, me di cuenta cuándo la miraste por primera vez, y cuando ella te miró a ti también, me parece que ella siente algo parecido...
- Dios, Theodore. Es una sang... Lo siento, una "Gryffindor", es una sabelotodo insoportable, aparte. Solo le empecé a hablar ayer, no puedo sentir nada por ella. Y no lo haré, ni ahora ni nunca. Ahí tienes, otra apuesta, te apuesto mi anillo si es que lo quieres – le dijo señalándole el verde anillo con la serpiente en su mano derecha. De repente volteó y se levantó rápidamente de la silla. Allí estaba – Hermione...
- Hola Malfoy – respondió ella confusa por su reacción, le había dicho Hermione, la había llamado por su nombre, y lo había dicho de la manera más dulce que ella había oído en años – Hola Theodore – le sonrió, el le devolvió el saludo con un gesto con la cabeza.
- Eh, Granger... Me gustaría decirte una cosa, ¿podríamos hab --
- Oh, Herrmione, aquí estas – dijo una voz con un fuerte acento búlgaro, era una persona alta, un poco... fornida, llevaba un pesado abrigo rojo y marrón, con unas largas botas que parecían ser de gamuza a la distancia, pero que eran de ciervo (??) a la vista. Tenía poco pelo y unos ojos grandes y marrones.
- Oh, Victor, ¿estás listo? – Le sonrió Hermione, olvidando que Draco quería hablar con ella.
- Si, perro antes te querría preguntarr, ¿tengo que llevarr este librro o el otrro? – Draco puso los ojos en blanco tratando de contener una carcajada, mirando a su amigo, que hacía lo mismo.
- El otro – le respondió la chica. Se quedó mirándolo hasta que desapareció detrás de un estante a un par de metros de allí, se dio vuelta y allí estaban los dos Slytherins, riéndose como dos animales, Hermione harta de que todos se rieran de cómo hablaba Krum, estalló de rabia – Dios, ¿qué tienen?, no es gracioso que hable asi, aparte, por una razón el es conocido y tu no, Malfoy – mientras Theodore seguía riendo, Draco se puso de repente serio, y la miró con una mirada fría.
- ¿Por qué te las agarras conmigo? Yo me estoy riendo, pero Theodore también – señaló.
- No me las estoy agarrando contigo, te lo digo a ti porque te estabas riendo más que Theodore – dijo esta vez más calmada, dándose cuenta de que de esa manera nunca iba a poder trabar amistad con el. Aunque nunca supo porque eso le interesó tanto.
- Bueno, pues si no te diste cuenta --
- Malfoy, Malfoy – lo calmó – tranquilízate, ya está, lo siento, no me quise desquitar contigo, ya está – Malfoy se puso serio, Granger le estaba pidiendo disculpas a el. Claro que ella tampoco lo pudo prevenir, le salió del alma, y lo dijo sin intención alguna.
- Bueno, eh... Ah, te quería hablar del asunto ese... – Pero se vio interrumpido nuevamente por Krum, soltando un suspiro se llevó las manos a la cabeza, tratando de no saltarle encima a Krum.
- ¿Vamos, Herrmione? – preguntó poniéndole una mano para que ella la agarrara.
- Eh, ¿podrías esperar un segundo?, Malfoy me quiere hablar de una cosa, ya vengo – le dijo, y agarró del brazo a Malfoy para llevarlo al fondo de la biblioteca dónde no había nadie. Este no pudo reprimir una mueca de asco en su rostro, por más buena que Granger fuera seguía siendo una sangre sucia – Bueno, ¿que querías? – dijo la muchacha al cruzarse de brazos, tratando de parecer lo menos fría y más amigable posible.
- Así que... Tu y Krum están juntos, ¿huh? – no pudo evitar preguntar Malfoy, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón.
- Eh, si... Bueno, en realidad estamos a punto de ser novios – dijo decidida a responderle, aunque a medida que iba hablando iba bajando el tono de voz, no se sentía muy cómoda hablando de ese tema con alguien como el. No sabía como hablarle a Malfoy, si tratarlo mal, aunque el la estuviera tratando normalmente o qué.
- Dios, Granger, ¿no te puedes dar cuenta de que es el primate menos desarrollado de todos? ¿Porqué demonios estás con el? ¿Por qué quieres estar con alguien tan tonto cuando te tienes a ti misma, sangre sucia? – le preguntó exasperado, sin saber que decía, no lo hizo a propósito, pero se le salió de la boca. La última pregunta, no la dijo en voz alta, solo la susurro lo suficiente bajo para estar seguro de que solo el se pudiera oír, y ella no lo escuchó, pero vio en sus labios las palabras sangre sucia, claramente. Hermione definitivamente no supo que decir entonces, dejó caer los brazos a ambos costados de su cuerpo, muy sorprendida por la reacción del Slytherin. El chico que la había tratado mal todos esos años (para ser sinceros, solo por dos años y ahora en el tercero también lo haría, de ello estaban seguros los dos... bueno, casi seguros). La muchacha no sabía si responderle con una respuesta normal, con una respuesta sarcástica, con otra pregunta o qué demonios decirle. Tal vez debería insultarlo por haber insultado el a Víctor, que fue lo que el muchacho esperaba. Si, lo tenía que insultar por haber insultado a su "casi novio".
- Eh... Porque es tierno, inteligente y bueno conmigo – le contestó con una sonrisa rota en los labios, acordándose de Víctor y de cómo la hacía sentir – y porque no me llama nunca sangre sucia – dijo, volviendo a cruzarse de brazos, Draco murmuró un insulto, y luego, para cambiar de tema, y sin decir más se disculpó.
- Me gustaría pedirte, perdón – murmuró entre dientes -, por haberte tratado mal todos estos años y bueno, ver si... – suspiró, no sabía como decirlo, no podía decir que le gustaría ser su amigo, sonaría muy tonto, y no muy de el, a decir verdad el nunca dijo nada de eso, y menos a una chica, menos a una sangre sucia. No le importaba repetirlo, ni siquiera enfrente de Nott, aunque el le haya prohibido decirle cualquier tipo de insulto – podríamos empezar de cero... – masculló furioso, aunque disimulándolo bastante bien. Hermione se quedó impactada, nunca habría imaginado que ninguna persona le dijera eso, que ningún Slytherin le dijera eso, y menos aún, que Draco Malfoy le dijera eso.
- Eh... – no sabía que decir, estaba demasiado sorprendida como para hablar.
- Mira, si no quieres lo comprenderé – soltó tratando de parecer inocente para que Granger sintiera lastima por el, aunque lo más seguro era que no lo haría, nadie sentiría compasión por el, y menos después de 2 años de insultarlo, y molestarlo. De todas maneras, luego de pensar lo que había dicho se dio cuenta que había quedado como un completo idiota.
- No, no es eso, es solo que... me sorprende, digo... ¿Por qué ahora? – le preguntó, dando un paso hacia el, el no retrocedió, pero tampoco dio seña alguna de avanzar hacia ella. La muchacha no sabía como corresponder a su... "pedido", no sabía como reaccionar, más que nada.
- Eh, porque...
- Ah, ahora ya entendí todo... – dijo lentamente, dando un paso para atrás.
- ¿Eh? – le preguntó, rascándose la nuca y frunciendo el ceño.
- Es todo una broma, ¿no? Una especie de apuesta, o algo asi – apuntó, con un mal disimulado dejo de tristeza, que no pudo explicar. En realidad, le traía sin cuidad lo que Malfoy quisiera hacer con su jodida vida, pero no pudo evitar aquella sensación, pensando que lo estaba diciendo de verdad, desde que le dio el beso en la mejilla, aquel día en la biblioteca.
- No, sangre sucia, eh... Granger --
- Si, de seguro que lo sientes y que quieres ser mi amiga ¿Sabes Malfoy?, tal vez no lo sepas pero a las personas con las que quieres llevarte bien no se las trata asi. Y si me quieres pedir perdón por alguna cosa mala que hayas hecho en el pasado, procura no volver a hacerla en el futuro – dijo con sarcasmo, y pasó abruptamente a su lado. Empujándolo, pero el no aceptaría un no por respuesta, así que la siguió.
- ¡Granger! – le gritó desde atrás, cuando llegó a su lado Hermione pudo sentir su frío tacto encerrando su brazo, y luego se planteó enfrente de ella - No he terminado contigo – y al ver que todavía le sostenía el brazo con la mano, como un reflejo y una mueca de oler algo podrido la soltó.
- ¡No Malfoy, no!, tal vez tu no hayas terminado conmigo... – le dijo lentamente, y apretando los labios, para no soltarle en la cara un millón de insultos, terminó: – pero yo si contigo – pasó por su lado furiosa y lo dejó solo en el pasillo oscuro y sucio, lo dejó rodeado de libros, y lo dejó con una horrible decepción.
- Herrmione, ¿qué te pasa? – Krum la agarró de la mano, y esta vez ella pudo sentir una cálida y tierna sensación - ¿Estás llorrando? – y ella le miró ladeando la cabeza, con una pequeña sonrisa. No podía creer como Víctor la hacía sentir con tan pocas palabras, y como la hacía sentir mejor, y como la hacía olvidarse de Malfoy, y de todos sus insultos.
- ¿Estás llorando Hermione? – preguntó Nott, acercándose a ella, sospechando que se trataba de Malfoy, dado que el todavía no había vuelto.
- No, no. Estoy bien chicos, gracias. Bueno, oh, si. Víctor, ¿vamos? – el búlgaro asintió y cruzó su brazo con el de ella – Adiós Theodore – le saludó, sonriendo. Salieron del brazo por la puerta de la biblioteca. Se dirigieron a los terrenos de Hogwarts, y se sentaron debajo de un hermoso y gran árbol, enfrente del Lago Negro. En invierno los días eran helados, y estando junto al lago, era probable que más aún, pero no por el hecho de que un helado viento proviniera de este, sino por el frío y la angustia que transmitía mediante el color y, la densidad de las turbias aguas. El cielo estaba nublado y las nubes tapaban todo lo que se podría llegar a ver de este. Pasaron alrededor de dos horas charlando, hasta que se hicieron las seis... y media.
- Oye, Herrmione tendríamos que irr yendo – le puso el brazo enfrente de sus narices para ayudarla a levantarse, pero ella no cedió, se quedó mirando el horizonte, como el sol se ponía lentamente.
- Yo creo que me quedaré aquí por un momento más. A solas – añadió dulcemente, al ver que Víctor se volvía a sentar, se volteó y fue, un poco confuso y decepcionado.
Hermione se sintió un poco culpable por prácticamente haber echado a Víctor, aunque se sentía peor, porque, sin razón alguna estaba triste. Por un momento le pasó por su cabeza que tal vez haya sido por lo que había pasado antes en la biblioteca con Malfoy, claro que a ella, el le importaba poco y nada, pero por algún motivo que ella desconocía se sentía mal, y cuando el le dijo sangre sucia y puso esas caras de asco apenas la tocaba, Hermione pudo, literalmente, sentir como si le estuvieran clavando un cuchillo en el corazón. Se quedó por horas sentada, mirando el Lago Negro, en todo su esplendor (??).
- ¿Me puedes decir de una vez por todas que le dijiste a Hermione hoy en la biblioteca? – preguntó por undécima vez Nott, mientras que el, muy sereno contemplaba a Draco, que parecía estar quedándose dormido, aunque el lo intentaba, y lo volvía a hacer una y mil veces más, no se podía dormir, no se podía sacar a Granger de la cabeza.
- Dios, Nott, no molestes, ¿no ves que estoy durmiendo? – dijo fría y bruscamente.
- Mientes, no estabas durmiendo, y aparte, quiero que me digas que le dijiste, si no me equivoco se puso a llorar – Draco sintió una gran satisfacción en el pecho, y un poco de frustración por haberla hecho sentir mal – claro, antes de que se vaya con Víctor, cuando el le tocó el brazo con su estúpida y gigante mano ella dejó de llorar – en ese mismo momento, al pronunciar Theodore el nombre de aquel bruto, el cuerpo de Malfoy se tensó. Se levantó bruscamente y empezó a caminar de un lado a otro en la habitación. Solo estaban ellos dos, porque los demás hombres de 3er año estaban en un castigo que les había puesto Hagrid por haber aplastado y enterrado a un par de Goosers, para Draco unos bichos asquerosos que no llegó a imitar a sus compañeros por haber estado con, en ese mismo momento se acordó de ella, no hablaba con ella desde hacía un par de días, lo que lo sorprendió, el no la necesitaba, pero ella no lo había ido a buscar a el. Pero en ese preciso instante no quería acordarse de ella...
- No me importa, solo le dije que quería ser su amigo y luego ella me preguntó si la trataba así por una especie de apuesta o broma y yo le dije que no y a mi se me escapó decirle... sangre sucia – dijo, cerrando los ojos – y luego me dijo algo de que no tendría que tratarla así porque ella nunca me hizo nada o algo así y después se fue y me dejó solo, plantado. Nadie me deja solo y plantado, y menos una... Gryffindor –terminó, mientras que Theodore lo miraba con una mirada rara. A veces Draco que pensaba que podría llegar a ser un poco homosexual – pero ya está, me retiro oficialmente de la apuesta.
- No, ¡no puedes hacer eso Draco! Por favor, piénsalo bien... – le soltó incorporándose de la cama, nervioso.
- Ya lo pensé, no pienso volver a tocarle ni hablarle a Granger, me importa un bledo lo que haga. Si se quiere quedar con el estúpido de Krum, que lo haga, a mi me trae sin cuidado – finalizó, volviendo a meterse en la cama, tapándose en medio de movimientos rápidos y bruscos con las sábanas y las colchas. Escuchó un "como tu quieras" de Theodore, pero no le prestó atención. Le importaba poco y nada lo que la patética de Granger quisiera hacer con su patética vida. Que se quede con el patético de Krum y que vivan el resto de sus patéticas vidas, patéticamente juntos. Que se matara, si quisiera, allá ella. Sintió una amarga y horrenda sensación en le pecho, que no le dejó dormirse hasta varias horas después. Lo único que ella significaba para el era un objeto para descargarse cuando estaba molesto, y al igual que eso, ella también era una sangre sucia, y nunca se cansaría de decirlo: - Sangre sucia, sangre sucia y sangre sucia – se repitió para si mismo antes de dormirse.
