Hola, soy yo, ) Bue, imagínense, que el baile no era en cuarto año, que era en tercero, no? xD Porque de eso voy a cambiar un par de cosas, por ejemplo Lavander, que la metí ahí yo, ni idea .. xD Yo elegí que estuvieran en tercero porque es cuando más se nota el cambio de Draco y de Hermione OTRA CASUALIDAD, (LLLLLLLLLL ) Los amo, Dramione 4 ever Sorry que este cap sea tan corto, :S es qe tiene qe ser así, porque el qe viene va a ser así, todo re lindo .. todo re magic .. (??) xD Toy re fumada, pero eso me ayuda en mi imaginación para continuar cn la novela, asi qe .. les conviene .. ;) xD Roo
Capítulo 3
Encuentro en el baño
- No puedo creer que vaya a haber un baile. Un baile, ¡¿te das cuenta?! Es al pedo, nadie va a ir, nos vamos a aburrir todos. Odio bailar, odio los bailes, odio todo... – se quejó por decimanovena vez Ron. Harry, a su lado, dejó de comer y se llevó las manos a la cara.
- Dios, ¿puedes dejarlo Ronald? – le preguntaron el y Hermione a la vez. Ron se puso rojo, odiaba cuando Hermione le decía Ronald, y a Harry... No le importaba demasiado – ya hace bastantes días que lo han avisado, y aunque te quejes y te escuchen, no lo van a cancelar, ¡déjalo en paz! – le reprimió Hermione, y Ron se puso aún más colorado – De todas maneras... ¿Ya tienen pareja? – preguntó, cambiando de tema, volviendo a concentrarse en sus cereales.
- No, no hay nadie, y Cho ya tiene pareja – replicó, llevándose las manos de la cara al pelo, apoyando los codos en la mesa.
- No te preocupes Harry, todas quieren ir contigo, no vayas con Ginny, y ve con... Otra, no se.
- Yo, por mi lado iré con Lavander – señaló, tratando de poner celosa a Hermione, aunque ella ni siquiera lo escuchó. A veces odiaba a Hermione.
No dejaba de mirarla, simplemente no podía. Draco, es una sangre sucia, y tu un Malfoy, ¡déjala ya! Ahí está, concéntrate en la clase, pensemos en otra cosa... Snape, que feo pelo que tiene, lo tiene muy sucio y lacio. En cambio Granger lo tiene alborotado, pero le queda bien, lo tiene limpio y con un olor adorable... ¿Adorable?... Mierda... se repetía para si mismo, era increíble el poder que ella ejercía sobre el sin siquiera mirarlo, Malfoy se maldijo mil veces y más por haberse fijado en ella. En ese momento se acordó de él perfume que ella tenía, era una mezcla dulce, todavía no sabía de que era, pero era algo... rico. En realidad, todo era culpa de Nott, aunque Zabbini le haya dicho de la apuesta, el no había aceptado y Theodore lo había convencido ya una vez, pero esta vez no se dejaría engañar. Se la tenía que sacar de la cabeza. Al lado de ella, estaba sentada su novia, Pansy Parkinson. Quién estaba mirando con la boca abierta por la ventana, Snape los había sentado así. La noche anterior se había acordado de Pansy, su novia. Sangre limpia, y también, hermosa... Si, si... Ella era hermosa, y lo seguía siendo. Aunque Draco no lo quisiera, ni pudiera, admitir que la sabelotodo era más linda que ella, Pansy seguía siendo hermosa. Y, como le había dicho a Blaise, besaba perfectamente. De repente por la mente de Malfoy pasó la fugaz imagen de el y Granger besándose. Sacudió su cabeza, en vano... Allí seguían los dos, por más que lo intentara no podía parar de pensar en ella. Pero la cercanía de la fría y grave voz de Snape lo sacó de sus pensamientos, a medida que se iba acercando a el, se paró enfrente de Weasley, la comadreja que estaba enamorada de ella, también. No, Draco no estaba enamorado, era ridículo, solo por haberla visto no se había enamorado de ella, tampoco por haberle hablado, nunca se enamoraría de ella, era otra estúpida creación de su imaginación.
- Para la semana que viene quiero los dos pergaminos acerca de la poción Foops, todo acerca de esta, que hace, como se hace y que utilidades tiene, aparte de la principal de todas... Que ya verán cual es, cuando busquen acerca de ella – siguió de largo, caminaba lento, con sus suspiros usuales y hablaba lentamente y sin esforzarse mucho, y como siempre, mantenía la boca del casi todo cerrada para hablar, lo que hacía que pareciera un pez – para aprobar, necesitarán un ocho, así que... – puso sus negros ojos en Malfoy, quien miraba para adelante, pensando en... ella – esfuércense – dijo mirándolo de arriba para abajo, lo penetró con su profunda mirada cuando el rubio lo miró finalmente, con una mueca de asco. Lo miró por unos largos segundos, lo miró como si supiera lo que estaba pensando, finalmente imitó la cara del muchacho y siguió caminando, dando lo que quedaba de la lección – ahora veremos los efectos de la poción Petremun, que tendrán que... – sus palabras se disolvieron en el aire, como un suspiro sin significado alguno. Draco se volvió a sumir en una nube de pensamientos turbios y desagradables, pero a la vez... satisfactorios.
No lo había notado hasta ese momento, pero estaba mirando a Granger, y Nott los estaba mirando a los dos, dándose cuenta de que su amigo estaba pensando en ella. Dios, demonios, ¡DEJA DE MIRARLA! En menos de cinco minutos termina la clase y te podrás ir a pasear con Zabbini, para que me saque de estos estúpidos pensamientos... Dios, concéntrate en Pansy, muy bien... – pensó, desviando su mirada hacia Pansy, allí estaba ella, mirándole, con aire soñador, y pestañeando como una tonta, pensando que todo ese tiempo la estaba mirando a ella. Hasta que cuando quiso saludar a su novio con la mano, tiró con el brazo su frasco de tinta, y lo único que se le ocurrió hacer fue empezar a gritar y a reírse sola, Hermione se levantó rápidamente, al ver que la tinta le había mojado la falda, con un suspiro enojado agarró rápidamente sus libros y se dirigió al baño. La clase había terminado, así que Snape no le dijo nada, igualmente estaba demasiado ocupado insultando la estupidez de Pansy. Draco aprovechó la situación, más bien, la distracción, para seguir a Granger hasta el baño. La siguió por los pasillos abarrotados de gente, abriéndose paso violentamente entre la muchedumbre. Llegó, finalmente y muy aliviado, a un pasillo dónde ya no había gente, solo ellos dos, solos. Entró en el baño, que, gracias a dios tampoco había nadie. Allí estaba, de espaldas a el, limpiándose con un papel con agua.
- Más fácil – sacó la varita de un bolsillo en la falda y la blandió con un rápido movimiento – ¡Reparo! – luego admiró su trabajo y se sonrió a si misma. Se quedó mirándola, pero ella no lo notó. Dios, tiene una sonrisa hermosa se dijo a si mismo, pero luego se puso serio y se dio un fuerte golpe en la cabeza, ¿cómo podía pensar eso? Se sentó en el suelo, soltó un gemido de dolor y con el mismo pedazo de papel se limpió el brazo. Draco notó que tenía un tajo, y que le salía un poco de sangre.
- ¿Con quién vas a ir al baile? – le preguntó, disimulando su curiosidad... Ni siquiera quería que ella pensara que era tan solo para saber.
- Eh... Con Víctor, ¿y a ti qué? – preguntó, el muchacho se encogió de brazos, haciendo una cara... rara, pero que a Hermione le pareció irresistible. Siguió limpiándose la herida con esmero, pero esta se quedaba igual, y la sangre seguía saliendo - Diablos – bufó.
- ¿Qué te pasó? – la interrogó, sin poder evitarlo. A Hermione se le heló la sangre cuando escuchó su voz, en ese tono de... ¿preocupación? Para no parecer tan interesado Draco se fue hasta los lavabos y empezó a acariciar la mesada de mármol, mientras miraba por la ventana.
- ¿Te importa? – preguntó fríamente. Draco no sabía que decirle, si le decía que no, lo más probable era que se fuera, y el no iría a buscarla, en realidad, lo más seguro es que lo hiciera, pero no debía... y tampoco quería. Ella seguía molesta con el, y si le decía que si, se burlaría de el, con alguna respuesta o pregunta irónica, y si el respondía bien a aquella pregunta... Quién sabe lo que pasaría...
- Depende...
- ¿Depende? ¿De que, Malfoy? ¿De que depende que yo te importe o no? ¿De que yo sea una "sangre sucia"? – lo reprimió, acompañando las últimas palabras con un gesto. Se paró un caminó unos pasos hacia el, quedando a menos de dos metros. A Malfoy le causó un dolor agudo en la sien el tono con el que se estaba refiriendo a el. Estaba bien que el lo dijera, pero que ella pensara (más bien, que ella supiera) que el pensaba eso de ella, le hacía mal. Claro que lo tendría que haber visto, el la llamaba todo el tiempo así, pero no le dio importancia – pues si es así, ódiame y vete de aquí. A mi me trae sin cuidado.
- De qué sientes tú por mí – soltó con un bufido, acercándose un paso hacia ella. Ella retrocedió otros dos. No podía creer lo que acababa de pensar.
- ¿Qué? – dijo lentamente arqueando las cejas. Sin poder evitarlo siguió acercándose hacia ella, hasta acorralarla contra la pared, de modo que el pudiera ver y hasta contar perfectamente las pecas de ella.
- Ya me oíste, no te hagas la testaruda Granger. Te preguntabas porqué te pregunte de Krum, ahí lo tienes... Ahora dime qué demonios sientes tu por mi – dijo ladeando la cabeza y apoyando sus manos en la pared a los dos costados de ella. Hermione lo miró a los ojos por unos minutos, sus ojos claros, azul iceberg, gris cielo, tenía tantos niveles. En general llevaba una mirada cargada de desprecio y frialdad. Pero en ese preciso momento, ella podía claramente ver una calidez obvia. Un deje de... deseo. Ahora que se daba cuenta tenía unos ojos hermosos, luego miró su pelo. Le llegaba fácilmente hasta debajo de las orejas, amaba cuando tenía el flequillo como lo tenía ahora, tapando un poco sus ojos, pero dejándolos a la vista. Los rubios platinos mechones extendidos por toda su frente, llegándoles hasta la nariz. Luego bajó la mirada a sus labios, perfectamente... perfectos. No había palabras, su mandíbula, la medida justa, ni lo bastante cuadrada como para que a Hermione le pareciera desagradable, ni la falta de esta para que pareciera una nena. Draco estaba conciente de ello, y le encantaba... Sus castaños ojos, siempre con ese... "toque de cariño", sonaba estúpido... Tal vez demasiado estúpido, y el lo sabía, pero no lo podía negar. Sus labios carnosos y suaves, sus pecas le hacían parecer una niña indefensa y tierna, pero al mismo tiempo... Hermosa. Que el la mirara de esa manera y que estuviera tan cerca, la hizo olvidarse de todo, de que estaba enojado con el, y de que estaba enamorada de Víctor, y de nadie más... Por lo menos por el momento.
- Eh... No, no... No estoy segura, no lo sé – tartamudeó, pero al ver lo que estaba haciendo, acordándose de que el día anterior lo había dejado como un completo idiota, se dio cuenta que era una broma, y que hiciera lo que hiciera, si le respondía o lo... Besaba, de seguro que el la despreciaría o se echaría a reír. Apretó los labios con furia y abrió las fosas nasales, Draco notó eso, y al hacerlo, frunció el ceño, fijándose en tan solo sus gestos podía decir que estaba furiosa. Hermione se dio cuenta que ya le había respondido, así que lo que decidió hacer fue hacerle su jugada de antemano, y sin darle más tiempo a que el reaccionara, se echó a reír. Malfoy se apartó de ella, y la dejó riendo contra la pared, mirándola, mientras la risa le llenaba los ojos de lágrimas.
- ¿De que demonios te ríes? – le preguntó, violentamente. Hermione pensó, por un momento, que lo había dicho en serio, pero decidió no guiarse solo por el tono de su voz.
- De que, nunca pensé, dios... – se interrumpió, secándose una lágrima, soltó una última risita y prosiguió; - que actuaras tan bien Malfoy, ¿sabes? Pídele a Dumbledore que abra un club de teatro... Tendrías mucho talento – dijo, riéndose de su propia broma.
- ¿A qué te refieres? – le preguntó, ya empezando a perder la paciencia.
- A lo que acabas de decir, lo de "que sientes tú por mí", de la distancia que pusiste entre los dos hace un momento, eso... – dijo, volviendo a reírse.
- ¿Quién te dijo que estaba bromeando, o actuando? – le insinuó, volviéndose a acercar a ella. Todos los músculos de su cuerpo se tensaron, de repente se dio cuenta que Malfoy no estaba cargándola, lo sentía de verdad... O al menos eso parecía.
- ¿Estás hablando en serio, Malfoy? – le preguntó, el volvió a dar otro paso hacía ella. Solo cuando estaba a unos pocos centímetros de ella y de sus labios, Hermione se vio venir todo, y sonrió. Mientras que Draco empezaba a reírse descaradamente.
- Claro que no, Granger. Ya quisieras – le reprimió, alejándose de ella y se fue del baño, dejándola sola. Ella sintió un fuerte dolor en el pecho, y sin poder evitarlo, se dejó caer por la pared y se abrazó las piernas, miró al techo, suspiró. Luego, escondiendo su cabeza en el hueco que había entre las dos rodillas, a medida que una gota de sangre se escabullía de la herida en su tobillo, una lágrima se resbalaba por su colorada mejilla.
