Feliz Cumple Emma Watson (LL La adoro .. ya se qe fue el 15.4.08, pero ya había escrito la edición cuando no sabía cuando iba a subir el cap .. (??) xD no se entendió muy bien, pero bue .. xD
Los qiero, gracias a todos los qe leen la novela, )
Perdonen qe sea cortito este cap, es qe toy medio atrasada... pero les JURO qe los proximos caps van a ser más largos, De ahora en más,
Los qiero, Roo
Capítulo 6
Mentiras y secretos
- Malfoy, ¡¿Malfoy?! – llamó Hermione, arrodillándose a su lado. Pero este no reaccionó, la luz de la luna se reflejaba en su rostro, haciéndolo ver más pálido que de costumbre... Parecía un ángel, rubio, ojos claros, pálido... Pero un ángel a punto de morir. La muchacha dudó, ¿cómo lo tendría que llevar a la enfermería? El Slytherin era muy pesado y ella muy liviana y frágil. ¿Tendría que ir a buscar a Víctor para pedirle ayuda? (y de paso decirle que no iría a su "reunión"). De repente, lentamente, Draco... abrió sus ojos – Draco, ¿Draco? ¡¿Estás bien?! – preguntó Hermione, agarrándolo y sacudiéndolo por los hombros, aunque con su típica delicadeza.
- Si, si, Granger – aseguró Malfoy, aunque estaba contento y le parecía genial y, a la vez, hermoso que la muchacha se preocupara de el, aun así... No podía evitar hablarle y tratarla de una manera horrible, era como si estuviera incluido en una especie de... Sistema suyo – no me toquetees tanto, sangre sucia – le ordenó con el tono más frío que pudo, esperaba que la chica se largara a llorar, que le pegara o que se vaya, pero para su sorpresa... Lo abrazó. Lo sostuvo entre sus brazos, agarrándolo fuerte, pero cariñosamente... Como aferrándose a el... Era una cosa un poco rara, para los dos. Pero como Hermione notó que el no la rechazaba, lo agarró más fuerte y no pudo dejar escapar una lágrima de sus tristes ojos, se había preocupado mucho, pero se alivió al darse cuenta de que estaba bien. ¿Qué tenía que hacer? ¿Qué tenía que hacer? Esta era su oportunidad para demostrarle que no era tan frío como ella pensaba que lo era, pero tampoco debía ser demasiado cariñoso, pero antes de que el mismo se diera cuenta estaba reconfortándola entre sus brazos, con la cara de ella escondida en su hombro, mojándolo por las lágrimas. Decidió no moverse, ahora que tenía la oportunidad, no debía dejarla pasar...
- ¿Draco? – preguntó de repente una voz temblorosa a la vuelta del pasillo, el muchacho, asustado empujó suavemente a Hermione, apartándola de él... Al final del pasillo apareció la figura de Pansy... Había contemplado la última escena, los dos tirados en el piso, uno al lado del otro... No pintaba bien. Mierda... Fue lo único que Draco pudo pensar... ¿Qué diría? Parkinson miraba desvastada a los dos... A Draco, decepcionada... A Hermione, furiosa... Una llama de ira llenó sus ojos por completos, sus fosas nasales se abrieron, demostrando su enojo...
- ¿EN QUÉ DIABLOS PENSABAS GRANGER? ¿CÓMO TE ATREVÉS A TOCARME? – gritó, pensó que aquella sería la mejor manera de distraer a Pansy, quien en ese mismo momento se sintió aliviada y orgullosa... Orgullosa de ser la novia de aquel valiente y perfecto Slytherin... Era suyo, y de nadie más... O al menos eso pensaba ella - ¡QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ! – repitió Malfoy, en sus ojos quería mostrar furia, pero no podía mostrar otra cosa que tristeza y vergüenza... ¿Cómo podía importarle lo que pensara la idiota de Pansy? Ni siquiera era su novia... Pero si se enteraba ella, se enteraban todos... Nadie podía saber que sentía Draco por Hermione, por una sangre sucia... En ese momento le dolió siquiera pensar aquella expresión, maldita expresión... ¿Qué diablos importaba todo eso? Los ojos de la Gryffindor se llenaron en lágrimas, que no pudo evitar, se levantó, apretando los labios y con furia se fue... No podía decir nada, ninguno de los dos... Lo único que hizo fue mirar a Pansy acercándose a el, para acariciarle el pecho y observar a Granger largarse. Ella, con una sincera y malvada sonrisa en los labios... El, con una falsa y rota sonrisa en los suyos...
La castaña se limpió las lágrimas con las manos, con los brazos, con el vestido, todo lo que se le cruzaba a la vista empezaba a odiarlo y a querer asesinarlo, menos por el... Él, la había abrazado... En realidad, ella lo había abrazado, pero el le devolvió el abrazo, de la manera más inimaginable y protectora del mundo... Como si sus vidas dependieran de ello... Salió a los terrenos de Hogwarts, la luna estaba gigante y su belleza se reflejaba en el Lago Negro, que por más lejos que estuviera, se distinguía desde kilómetros de distancia.
- Hermione, ¡Hermione! – la muchacha sintió que su mojado brazo era agarrado por una firme mano, de una manera tierna, pero estricta. Se volteó bruscamente, quedando frente a frente con... Víctor. Había tenido la falsa y estúpida imaginación de que podría ser Malfoy el que la estaba llamando... Por su nombre. ¿Qué le estaba pasando? Se estaría enamoran-- No, imposible... ¿Ella de Draco? Ni en sueños, por más hermoso que fuera seguía siendo un idiota, y a ella le importaba poco y nada lo que hiciera...
- Oh, Víctor... Lo siento tanto, pero... No me encuentro en condiciones de hablar con nadie... – dijo un tanto triste, pero no pudo evitar pensar un "y menos contigo". No era que el le hiciera mal a ella, pero estaban saliendo... Y después de lo sucedido con Draco, ella tenía falsas esperanzas de que el había cambiado, pero no... Claro que no, un abrazo. Nada más, no significaba nada. Luego, sin poder dejar de pensar en eso, siguió corriendo hacia el bosque prohibido, enfrente del Lago Negro, dónde se acurruco como un bebé, abrazando sus rodillas tirada en el suelo, en el tibio pasto, hasta tranquilizarse un poco y finalmente... Se quedó dormida...
- No entendí Draco, entonces... La sangre sucia, te abrazó ¿mientras que tu te habías desmayado? – le preguntó confusa Pansy, con el entrecejo fruncido, fue la primero excusa que se le había ocurrido a Draco cuando la morena le pidió una explicación de lo sucedido, que muy pronto olvidó - ¿Y cuándo te despertaste te diste cuenta? – siguió, mientras el muchacho la miraba con los ojos bastante abiertos y asintiendo con la cabeza, Pansy se paró delante de el, haciendo que frenara, lo miró con ternura, y le sonrió de una manera tonta. Luego, volvió a su lado, se agarró de su brazo, y como si nada, después de unos momentos de silencio, le agarró la cara por los cachetes cariñosamente y lo movió de lado a lado - ¿Por qué no me llamaste a mi cuando te desmayaste? – le preguntó... ¿Cómo podía ser tan estúpida? Si el estaba desmayado, inconciente, incapaz de realizar acción alguna, ¿cómo la iba a llamar? Era como una tortura, una molesta, constante y cargosa tortura.
- La verdad que no lo sé – le respondió, sabía que su "novia" – no pudo reír para sus adentros con la mínima idea de ello – era demasiado tonta como para descubrir todo...
- Bueno, tontito, pero para la próxima acuérdate de eso – le sonrió la morena. Draco le devolvió un gesto medio raro, lo más parecido al que ella le había hecho. No sabía que hacer, quería hablar con Hermione... Si, quería hablarle, quería escucharla hablar, tan solo... Verla, por un solo segundo. Quería, no... Debía, explicarle lo que había pasado... No quería que se llevara una mala imagen de el... ... Draco dejó escapar una gran carcajada, por lo que Pansy lo miró con cara rara, pero no le dio mucha más importancia. "No quería que se llevara una mala imagen de el"... Otra risa. De eso se había encargado el los dos años pasados, que idiota que era... Ahora se daba cuenta por fin, ¿cómo no iba a odiarlo Hermione? Había sido de lo peor con ella. ¿Qué le pasaba? No solía ser tan... débil. ¿Estaría empezando a sentir algo más fuerte que atracción física hacia ella? No, no era posible... Solo le parecía linda, atractiva, pero nada más... NADA MÁS. No pensaba aceptar que sentía en ese momento, ni sentiría nunca sentir algo más que atracción, a lo sumo, sexual, hacia ella. Llegaron finalmente al Gran Salón, Draco agarró por el cuello de la camisa a Theodore y lo arrastró hacia fuera.
- ¿Cuánto tiempo me queda? Ya pasaron dos semanas, tenía tres meses... Tengo tiempo, pero no estoy seguro de tener lo suficiente... – dijo, caminando de un lado a otro – me está volviendo loco este asunto, no creo poder hacerlo... – luego se volvió hacia el, con un gesto nervioso en las manos - Ahora, Theodore... – soltó humedeciéndose los labios - Necesito ayuda... Ahora. No me la puedo sacar de la cabeza, está empezando a hacerme débil, y no voy a permitir que una sangre sucia me cambie. Es solo un capricho, es atractiva pero nada más, ¿no? – el rubio comprobó que su amigo había apretado los puños al escuchar... aquella horrible y ofensiva expresió-- ¿Qué diablos le pasaba? No había terminado de pensar la frase, no hablaba de verdad... Hacía menos de dos semana casi, no le molestaba en lo más mínimo decir sangre sucia, es más, le encantaba. Pero ahora, ahora... Todo había cambiado, ahora le parecía repugnante y racista. No tenía nada que ver con Granger, de seguro...
- No lo sé Malfoy, en mi opinión es algo más que tan solo... atracción hacia ella... Se te está haciendo una especie de vicio, no se si lo notaste pero... Solo hablamos de ella... ¿Te diste cuenta? – le preguntó tranquilamente...
- No, Nott, no--
- Draco, no tiene nada malo estar enamora--
- ¡No! No... Lo... Digas... No lo digas... No estoy enamorado de ella, ni de nadie... Recuerda que es una sangre sucia, Theodore, recuerda...
- ¡¡MALFOY, ES LA ÚLTIMA VEZ QUE TE LO DIGO, NO LA VUELVAS A LLAMAR ASÍ!! – lo reprimió el moreno.
- Es tan solo una especie de apodo... Cariñoso, ya se le acostumbró a su cara...
- ¿Cara? ¿Estás diciendo – dijo, luego se acercó peligrosamente a el – que los sangre sucia tienen otra cara? ¿Estás diciéndome que tus apreciados sangres sucias son diferentes a nosotros? Eso es peor aún Malfoy, no puedo creer que seas TAN ESTÚPIDO – gritó, haciendo como que aplastaba un cono que tenía en la frente. Pateó uno de los arbustos que había a los lados del camino y nuevamente se volvió al rubio – si no te puedes controlar cuando estás, por lo menos, enfrente mío... Creo que somos diferentes, más de lo que yo pensaba... – soltó un bufido y así y sin más se fue. Dejó a Draco solo, y furioso... Pero también triste, y confuso... ¿Qué había hecho para meter a Granger en su vida? ¿Habría arruinado su amistado con Theodore? En general, los demás volverían hacia el, persiguiéndolo, cegados por su avaricia y egoísmo. Solo seguían a Draco porque era el adorado de Slytherin, su padre era un mortífago fiel a Voldemort y tenía a todas las chicas atrás. Era un modelo perfecto a seguir, y todos, TODOS... Querían ser como el... Y Draco estaba conciente de ello. Pero Theodore... Nott era diferente a los demás, un ejemplo era de lo recientemente sucedido en esas últimas semanas. Se sentía fatal, los únicos amigos que le quedarían después de esa apuesta serían Zabbini, Pansy, Crabbe y Goyle. Y todos los demás no serían sus amigos, serían algo más parecido a sus fans.
Arrollando un arbusto, salió del camino, se dirigió hacia el árbol, enfrente del lago, su lugar favorito para pensar, para alejarse de todo... De Granger, de Zabbini, de Pansy, de Theodore... De si mismo. Se aventuró entre los árboles que habían cerca y se sentó frente al Lago. El reflejo de la luna en el lago, hacia que la luz de esta se reflejara en el rostro del muchacho. Se dejó caer sobre el tronco del árbol, contemplando la vista. Escuchó un ruido, como un... Ronquido. Miró a su alrededor y allí, a su derecha. No había notado que había una persona durmiendo, acostada en el ahora frío pasto, una persona que se dio cuenta que a primera vista era hermosa, se dio cuenta que tenía un vestido rojo sangre, se dio cuenta que era Hermione... Acurrucada a unos centímetros del árbol. Draco se dio cuenta de que estaba temblando. Tenía frío, le podría dar su abrigo, pero ella no podía saber que el se lo había dado, y se daría cuenta. Aparte si el se lo dejaba y se iba, los demás lo reconocerían y el acabaría en problemas. Se acercó más a ella, se sentó por detrás de ella, apoyado en una mano, mientras que con otra le acariciaba el pelo, el castaño y suave cabello que tenía, era... Perfecto, esa noche, los bucles le caían hasta más de la mitad de la cintura, cada uno de ellos perfectamente formados. Sus ojos cerrados, dejaban ver la longitud de las pestañas. Oscuras y largas, le daban un toque de... De ella, en Pansy, sus gruesas y negras pestañas se veían como una prostituta. Pero en Hermione, dios... La hacían ver más hermosa aún. En sus ojos, sus hermosos ojos color miel. Demostraban la belleza de sus párpados, de sus pecas y de su nariz ¿Cómo era posible que Draco encontrara belleza tan profunda en cosas tan insignificantes como los párpados? Luego bajó hasta sus labios. Carnosos, suaves, rojos... Bellísimos. Draco le acarició la mejilla, que mostró un leve tono rojizo, mas la Gryffindor estaba dormida. Habría sido un reflejo, de seguro, o algo parecido... Finalmente se acostó detrás de ella, pasó su brazo izquierdo por el hombro de ella, abrazándola. Y los dos se quedaron durmiendo, abrazados...
Eran las 4 de la mañana, Draco se despertó agitado. Había tenido el mismo sueño que la última vez, el de el y Hermione en la lechucería, y había terminado aún antes, ¿eso significaría algo? No, claro que no... Era tan solo un sueño. Sintió un helado viento acariciar su rostro y unos mechones castaños que no sabía de quien eran le pegaron en la cara. De repente se dio cuenta, seguía frente al Lago Negro, acostado detrás de Hermione, todavía con su brazo pasando por el hombro pecoso de la muchacha. Notó que había dejado de temblar, pero apenas el rubio se alejo de ella, volvió a hacerlo. La miró, Draco desvió su mirada hacia el castillo, la fiesta seguía allí dentro. Era increíble la manera en la que al mismo momento que alguien como el pudiera tener tantos problemas, otros seguían emborrachándose y bailando. Draco pensó que lo mejor sería despertarla para decirle lo ocurrido y darle una explicación razonable de su comportamiento hacía unas horas atrás. De repente se le ocurrió una mejor idea, una situación en la que no quedaría como un estúpido y que sería la oportunidad perfecta... Metió su mano en el bolsillo de su capa, buscando la varita. Finalmente la encontró, susurró un hechizo y en su mano aparecieron una pluma y un pequeño pedazo de pergamino. Escribió con su prolija y alargada letra en el pergamino y lo metió en el bolsillo de su abrigo. Rezó porque Hermione metiera las manos en los bolsillos de la negra y pesada capa y nadie más que ella se diera cuenta de que ese era su abrigo. ¿Qué diablos le tendría que importar a el que los otros se dieran cuenta? Diría que no era de el, o que se lo habían sacado sin que el se diera cuenta, alguna excusa se le iba a ocurrir por las dudas... Se lo sacó y se lo puso a Hermione, quien seguía durmiendo, y si era posible parecía aún más hermosa que antes. No la podía dejar ahí, era inseguro, estaba demasiado cerca del bosque prohibido. No quería que nada malo le pasara, no la podía llevar a su cuarto y menos al de el. ¿Dónde la dejaría? De repente... El Semigigante. Era perfecto, la dejaría en la puerta, tocaría y se escondería detrás de un árbol a esperar a que Hagrid se la llevara dentro. O cualquier cosa... Pasó un brazo por debajo de las rodillas de ella y el otro por la espalda. La levantó delicadamente y le sorprendió lo ligera que era. Hermione, todavía dormida, se abrazo al torso de Draco, e hizo una especie de gemido, escondiendo su rostro en el pecho del Slytherin. Draco sintió en ese mismo momento que era el ser más feliz de todo el mundo. Se estaba muriendo de frío, tenía mucho sueño, todavía sentía una punzada en la sien por todo lo que había bebido y estaba peleado con uno de sus amigos, al que más se había unido. Pero a pesar de todas esas cosas sintió un sentimiento en el pecho... Hermoso, no pudo evitar esbozar una gran sonrisa y caminar de una manera más movidita, como bailando de la felicidad. Tenía a la muchacha que lo estaba volviendo loco hacía ya unos días en sus brazos, literalmente, y ella se había abrazado a el. Miró hacia abajo, y allí estaba ella, tan dormida como una muñeca. Pero la más perfecta muñeca del mundo. La llevó hasta la cabaña de Hagrid, la apoyó en el mojado pasto, y de repente notó que tenía el pelo mojado, y que Hermione también. Pero no estaba lloviendo. ¿Habría llovido cuándo estaban durmiendo y no se había dado cuenta hasta ese momento? No sabía, no le importaba. Se tomó unos minutos para mirarla, para adorarla... Le corrió el pelo del rostro, le acarició la mejilla. Tenía la piel más suave del mundo, parecía estar hecha de seda. La agarró de las manos. Las de ella compradas con las suyas eran pequeñas, delicadas y tibias. Luego, la besó en la frente. Toda su cara estaba helada, pero sus manos estaban calientes, y esto le encantaba. No sabía porque, pero lo hacía. Luego, tocó la puerta y rápidamente se fue a esconder detrás de un tronco que había a poca distancia, rezando porque el gigante estuviera despierto.
- ¿Si? – se escuchó una voz ronca - ¿Quién anda ahí? – pero nadie respondió. De repente, se entreabrió la puerta - ¿Dios, Hermione que haces aquí? – gritó Hagrid. ¡Shhhh! Al parecer el muy idiota no se dio cuenta que Hermione estaba dormida... Perfecto, la despertó pensó Draco. Observó a Hermione abrir lentamente sus ojos, y refregárselos con las manos.
- ¿Qué? ¿Qué pasó Hagrid? – preguntó con su tierna voz. Draco se apoyó en el tronco, y cerró los ojos. Tomando aire mientras que escuchaba a la joven hablar.
- No se, alguien tocó la puerta y cuando abrí estabas aquí. Durmiendo, al parecer... – explicó Rubeus.
- Lo último que acuerdo es que me quedé dormida frente al lago, pero... Nada más, y no... No tenía este saco. ¿Es tuyo? – examinó Hermione.
- No, es demasiado chico para mi – dijo, sonriéndole a la chica, quién rió animadamente. Malfoy no pudo evitar reírse también, al escuchar aquella risa.
- Oh... Ya se de quién es, pero-- ¿Por qué la tengo yo puesta? – inquirió luego –, es de... Es de Draco Malfoy – susurró con un deje de tristeza en la voz, que Draco pudo notar claramente.
- ¿Draco Malfoy? ¿Estás segura Hermione? – dudó el gigante, lo último que cualquiera se imaginaría era que un Slytherin le diera un abrigo o cualquier cosa a una Gryffindor. Y menos, justo ellos dos.
- Eh... Creo... – Hermione estaba segura de que era de el, pero no quiso decir nada – Bueno, Hagrid, te adoro, pero me tengo que ir a la torre de Gryffindor, me estoy muriendo de sueño – señaló Hermione, bostezando. Con una sonrisa, besó a Hagrid en la poblada mejilla y se fue hasta el castillo. Draco siguió sonriendo y esperó unos minutos a que Hermione entrara para irse el también a su sala común.
Hermione subió las escaleras y se fue hasta su cuarto. Lavander, Parvati y Ginny estaban ya durmiendo. Tranquilamente... La muchacha se sentó en su cama, se sacó el abrigo y lo observó por unos momentos. Luego, metió, sin saber porque, las manos en los bolsillos. Sacó un pedazo de pergamino, decía con una tinta verde y pulcra;
Lo siento.
Y mucho...
Hermione sonrió, apretó la carta contra su pecho y se durmió, con el abrigo a su lado, abrazándolo...
