Bueno, aca estoy .. Sorry, pero este capítulo lo voy a hacer lo más largo que pueda, así les dejo algo hasta la semana qe viene .. :S
Bue, mentira .. no fue muy largo, pero el próximo si va a ser largo,
Es qe tngo un millón de examenes juntos en el colegio, :S
Sorry, los qiero a todos los qe leen la novela, jeje ..
Ya se me ocurrieron 2 novelas más,
Una va a ser re larga, asi qe preparense... pero no van a empezar, hasta qe termine esta, :)
Roo
Capítulo 8
El Plan
Hermione se quedó en su cuarto, pensando en la noche que la esperaba... ¿Qué debía ponerse? ¿Parecería muy desesperada si se arreglaba demasiado solo para encontrarse con el? No, pero igual... No lo haría. Tenía que ser ella misma, todavía faltaba... Debía esperar. Esperar horas... ¿Qué podía hacer hasta entonces? Estaba nerviosa, ansiosa... ¿Por qué? Estaban hablando de Draco Malfoy... No sabía porque estaba nerviosa, no sabía porque estaba ansiosa, y definitivamente no sabía porque no se lo podía sacar de la cabeza... ¿Qué le estaba pasando? ¿Estaría... atraída, hacía el? No, imposible... Lo único que pensaba de el era que era lindo... Si, lindo. Muy lindo. Solo eso, no podía sentirse atraída hacia alguien quién la había maltratado por años... Aparte, ella estaba saliendo con Víctor, no podía hacer ni tener nada con Draco. Draco... Malfoy, no podía tener nada con Malfoy. Dios, la estaba volviendo loca... ¿Qué pensaría el de ella? ¿Por qué la había abrazado? No le molestaba ese Malfoy, es más... Tal vez le gustaba, más que el anterior seguro, pero había algo en el, en su actitud... Que le daba más miedo que el anterior...
Draco se sentó en su cama, se puso las manos en la frente... No podía esperar más, tendría que adelantar la... ¿cita? No era una cita, era tan solo un encuentro... Un encuentro casual, con su enemiga... ¿Por qué? No porque quisiera, sino por la apuesta... Le quedaban un poco más de dos meses para que la apuesta terminara y se pudiera olvidar de ella, alejar de ella... Pero no sería fácil, ni sacársela de la cabeza, ni alejarla... Al terminar tendría que decirle la verdad, de esa manera ella lo odiaría y no se sentiría capaz de molestarlo ni de hablarle más... Si, haría eso... Sería cruel y frío como el solo lo había sido con ella...
- Hermione... –Ginny apareció asomando la cabeza por la puerta del cuarto de la muchacha - ¿estás bien? – le preguntó. Hermione, que hasta ese momento no se había dado cuenta de que la pelirroja estaba ahí, se sobresaltó. Estaba tirada en la cama, apoyándose, más bien apretándose, la sien con las manos. Estaba sintiendo una fuerte punzada en la cabeza, pero si le decía a Ginny la haría ir a la enfermería y perdería su cita con Malfoy, y por menos que lo pudiera explicar, no quería. Pero por otro lado, a ella le encantaría saber como Draco reaccionaría si ella no se presentara, de seguro que la "retaría" por no haberlo hecho, pero por otro lado... Si pudiera hacer algunos cambios y hacer que el se enterara que ella estaba en la enfermería, sintiéndose mal... Podría fijarse que sentía el por ella verdaderamente, hasta Pansy había estado en la enfermería y el no la había acompañado... Si el iba a verla, se preocupaba por ella, y sino... Bueno, ella era solo una más del montón. Al pensar en eso, sintió un gran vacío en el pecho... La segunda idea le gusto más... No, lo mejor sería... Esa noche asistir, y arreglar algo para la noche siguiente, y esa noche haría su plan... Eso, eso era mejor... De todas maneras, solo lo provocaría un poco a Malfoy, no haría nada con el... Estaba saliendo con Víctor...
- Eh... Si, Ginny... Me duele un poco la cabeza, pero nada serio. Gracias, de todas maneras... – mintió con una sonrisa. La pelirroja se la devolvió y se fue de la habitación. Hermione miró su reloj. Faltaban como quince minutos... Pero de todas maneras quiso ir yendo. Se levantó de la cama y se sintió un poco mareada... No, no podía fallarle al plan. Lo tenía que seguir... Seguir las reglas que ella misma se había planteado. Se agarró fuertemente de la baranda de la escalera, todavía mareada. Bajó de lo más bien, se dirigió a una estatua de un señor con una mueca de asco y de superioridad mirando al suelo, miró a ambos lados, no había nadie...
- Severus Snape es un estúpido-pelo-grasiento – murmuró por lo bajo. Aquel pasadizo lo habían inventado los Gemelos Weasley para ir a la lechucería. Siempre que no quería que alguien la siguiera o la viera, tomaba ese pasadizo. La estatua movió los ojos a ambos lados, igualando a la chica, esbozó una pequeña sonrisa, y se corrió a un costado, indicando con una mano que bajara por la escalera que había destapado – Gracias – agradeció Hermione con una pequeña reverencia. Se adentró en el pasadizo, bajando las escaleras, y escuchó las claras y sinceras palabras de la estatua.
- De nada muchachita, cuídate – se puso de nuevo un su lugar, con su respectiva cara y pose.
Hermione bajó por las escaleras de caracol, había una tenue luz amarillenta llenando el ambiente. Llegó al último peldaño y siguió caminando hacia delante, hasta toparse con una pared. Sacó su varita, y blandiéndola en un murmuró, se echó contra la pared, cerrando los ojos. A través de sus delicados párpados pudo distinguir en ese momento una sutil iluminación azul. La pared no había desaparecido, pero había tomado un cristalino y casi transparente tono azul, la pared se había hecho de agua... Hermione se apartó de la pared y atravesó la pared, quedando con la ropa y el pelo un poco mojados, pero no mucho... Se encontró con un pequeño lago que era lo que daba el color azul al lugar y al techo de piedra que había unos metros más arriba, pero que era también traslúcido y que dejaba ver el estrellado cielo. A Hermione le encantaba ese lugar... Siempre que necesitaba tranquilizarse iba a ese lugar, aparte del árbol que estaba enfrente al Lago Negro. A continuación siguió de largo y se sumergió en la laguna, al meter su pie se mojó y una especie de remolino se formó, succionándola suavemente hacia el fondo, dónde se notaba un tipo de agujero en la tierra que había como suelo del lago, que daba al suelo de la lechucería, o sea que ese agujero se encontraba en el techo de ésta. Hermione aterrizó en el suelo de la lechucería, pero increíblemente se encontraba totalmente seca, a excepción por el pelo que lo tenía en un punto intermedio entre mojado y seco. Se levantó un poco tambaleándose, un poco mareada, un poco sorprendida...
- Todavía faltan cinco minutos ¿Qué haces aquí? – preguntó una fría voz, ayudándola a levantarse.
- Quise venir antes, y al parecer tú también viniste antes del horario, ¿de que me hablas? – le espetó Hermione, con un tono de reproche, pero aún así tranquilo. Draco sonrió ante su comentario.
- De acuerdo... Pero yo soy frenético y seductor, se supone que estaría aquí antes que tu... Tratándose de una chica... – le recordó con una seductora sonrisa. Hermione frunció el entrecejo y se rascó la frente, confusa...
- Bueno, si, eh... Acabas de gastar tu oportunidad de --
- ¿De que Granger? ¿De besarte? – le preguntó Draco acercándose a ella.
- Eh... – Hermione se sorprendió, al parecer el adivinó lo que ella iba a decir, y definitivamente se sorprendió a si misma al pensar en que iba a decir eso verdaderamente – eh... No, iba a decir, tu oportunidad de vernos mañana también.
- ¿Quién te dijo que te iba a querer ver mañana? – le preguntó, nuevamente alejándose de ella, volteándose, miró por la ventana, esperando su respuesta con una sarcástica sonrisa en su rostro. Hermione se sacudió un poco el empapado pelo, pero al agua no se iba...
- Dios Malfoy, ¿para que diablos me llamaste entonces? Claramente no me quieres ver hoy, tampoco mañana, ¿sabes que? Me da igual, adiós – se despidió y se dirigió a la puerta, pero una voz cerca de su nuca la hizo pararse de inmediato.
- ¿Quién te dijo que no te quería ver mañana, ni hoy? – preguntó la ahora tierna pero aún así indiferente voz de Draco. Hermione se dio vuelta con una risita, escondida por un pequeño bufido y se apoyó contra la puerta. Hasta ese entonces, el Slytherin no había notado la apariencia de la muchacha. Estaba mojada, tenía el pelo humedecido y la ropa, como también estaba empapada se le adhería a su cuerpo, dejando resaltar las curvas de la muchacha. En una oportunidad, Draco ya había notado sus hermosas piernas, pero nunca había advertido las de su abdomen. El castaño y ondulado pelo de la chica en aquel estado la hacía parecer más... Atractiva. Su piel estaba un poco más pálida que de costumbre, pero no mucho, lo cual resaltaba sus carnosos y rojos labios. Sus ojos color miel tenían un brillo especial, clavados en la mirada gris y cálida de Draco.
- Tú me dijiste recién --
- Estaba bromeando Hermione – la muchacha esbozó una pequeña y tierna sonrisa al escuchar su nombre -, siempre te voy a querer ver... No me cansaría nunca de verte todos los días – le susurró Draco al oído. No podía evitarlo, pero al estar cerca de ella le daban ganas de cambiar... De olvidarse de la sangre, de olvidarse de que era un Slytherin, de olvidarse de que estaba totalmente en contra de enamorarse y de todas esas cursis, y por último, olvidarse de que eso era tan solo una apuesta. Le sacó un mechón de pelo de la cara, poniéndoselo detrás de la oreja, y luego descendió su mano hacia la mejilla de la muchacha. La acarició suavemente, esta tomó rápidamente un leve tono rojizo, y ella cerró sus ojos, dejándose ruborizar.
- Estos días no te puedo sacar de mi cabeza, ¿qué es lo que me hiciste? – le preguntó Draco al oído nuevamente con una pequeña sonrisa, acercando su rostro al de ella...
- Yo no te hice nada... – le aseguró con una traviesa mirada en su rostro.
- Si, has cambiado toda mi vida... – le respondió volviéndose serio – y no estoy seguro de que lo hayas hecho un buen sentido... – repitió alejándose de ella, se volteó mirando a la ventana nuevamente.
- ¿Perdóname? – Draco volvió a voltearse.
- Ya me oíste Granger... – respondió en un irritado y, raramente, triste tono - Por tu culpa Zabbini sospecha que algo raro pasa en mí. Por tu culpa estoy empezando a odiar a Pansy. Por tu culpa Snape me retó por estar demasiado desconcentrado en clase. Por tu culpa me estoy empezando a odiar a mi mismo. Y por tu culpa... Por tu culpa soy más feliz que antes... – soltó Malfoy, pasándose una mano por el cabello. Se sintió terriblemente estúpido... Nunca le había hablado así a nadie, ni siquiera a Pansy, ni siquiera para engañarla... Hermione sintió de repente un fuerte dolor de cabeza, pero no dijo nada...
- ¿De que hablas? – le preguntó todavía con el ceño fruncido.
- De nada Granger, de nada... – le contestó de mala gana, y así y sin más se fue...
