Hola a todos!! Aca les dejo el décimo capítulo, espero qe les guste porque este capítulo me re costó hacerlo, :P
Roo
Los qiero a todos los qe leen, y a los qe van a empezar a leer también (??) jajaja
MILLÓN DE IDEAS PARA NOVELAS, LES DEJO EL ADELANTO DE UNA, DALE ?!
– 50 testigos, 50 mortígafos –
By R. Martínez
Tu mejor amigo te usurpó el lugar siendo la mano derecha de tu amo, y encima ganó tu puesto matando a tu padre. Luego de esto,
te hace conocer a una chica... Una chica que nunca pensarías que fueras a conocer, que te torturara tanto, y encima de la que te fueras a enamorar... Y lo peor de todo es que tu misión para demostrar que no eres débil, es a aquella persona a la que tanto amas... Matarla, frente a 50 testigos, 50 mortífagos.
Esta novela va a tener una segunda parte
No se llama así por la canción de Belinda
La próxima les dejo otra idea
Me parece que este capítulo es medio corto, pero la próxima pongo el once y el doce juntos
Capítulo 10
Es solo el comienzo
- Herrmione – fue la primera palabra que había escuchado aquel día. Con los ojos aún cerrados, rió ante la pronunciación de su nombre de esa manera, pero de repente su rostro cambió rápidamente al acordarse: Krum. Hacía semanas que no hablaba con el, y luego de todo lo sucedido con Draco, ella se había olvidado totalmente de su actual novio. Seguía amándolo, y mucho... Malfoy tal vez fuera sexy, seductor o todo lo que se le cruzara por la cabeza. Pero al mismo tiempo era un déspota, tirano, malvado, egocéntrico y se consideraba una raza superior a los humanos. En cambio, Víctor era normal. Era gentil, cariñoso, afectuoso, cordial y no se creía mejor que nadie.
Al fin salí de ese maldito lugar, me estaba volviendo loca... Humm... ¿Tendría que ir a lo de Draco? se preguntó a si misma insegura. Si iba, de seguro que Draco la atacaría y ella no quería eso, tampoco quería darle la satisfacción de hacerle saber que ella estaba bajo su control o algo así. Pero por otro lado... A ella no le importaba nada eso, quería ir, quería verlo y quería... Besarlo, desquitarse por todo ese tiempo que había estado disimulando, no le importaba nada. Lo odiaba, pero al mismo tiempo lo deseaba.
- ¡Diablos! – maldijo, ¿Qué debía hacer? Bajó las escaleras y se dirigió a la Sala Común – Grabeel el despistado – contestó irritada, pasó a través de la puerta y se dirigió al cuarto de niñas. Agarró una pluma y un pedazo de pergamino que encontró en el suelo, sacó el tintero de un cajón y lo cerró bruscamente. Furiosa escribió con letra desprolija y rápida,
Alrededor de la misma hora que anteayer Malfoy. Adiós.
Te odia, La sangre sucia
Violentamente, subrayó dos veces la palabra "sangre sucia", al recordar la carta que el le había mandado. La ató, también impulsivamente a la pata de su lechuza y le abrió la ventana.
- Mándasela a Draco Malfoy, de Slytherin – ordenó, y apenas la criatura se echó a volar se cerró a ella misma la ventana en las narices. Se sentó en la cama, pero al segundo decidió que no esperaría a que el pasto crezca para ver la respuesta de Draco y se marchó.
Al bajar por la escalera se chocó con alguien que no reconoció a primera vista.
– ¡¡Dios!! Oh, Ron... Eres tú, lo siento – comentó frotándose el brazo -, ¿cómo estás? – preguntó Hermione tratando de parecer lo más amable posible, pero el muchacho la miró fríamente y salió por la puerta, volviendo a empujarla – Eh... Harry, hola... ¿sabes que le pasa? – repitió confusa, el muchacho acababa de bajar las escaleras del cuarto de hombres, con los puños muy apretados y la cara llena de enojo. Al verla su expresión cambió totalmente y corrió hacia ella.
- ¡Hermione! ¿cómo estás?, ¿te sientes mejor? – le preguntó abrazándola, luego se separó de ella y la agarró por los hombros - ¿qué demonios te había pasado? – la sacudió fuerte pero aún así, gentilmente.
- No tengo idea, no me dijeron nada... – respondió. Harry la miró con desconfianza, pero aún así la soltó.
- De acuerdo... – soltó con un bufido – Pero lo próximo que te enteres, me lo dices, ¿de acuerdo?
- Seguro Harry – aseguró la muchacha con una sonrisa en los labios -, ahora, ¿me puedes contar que le pasó a Ronald?
- Esta enojado por una pelea que tuvimos recién – recordó, y al hacerlo apretó las mandíbulas –, es un idiota. No le hagas caso, lo que pasa es que no te cree y piensa que estás ocultándonos algo... – soltó una risita nerviosa, al igual que Hermione.
- Si, no... Yo no se nada, ahora Harry, me tengo que ir, adiós – saludó, y con un beso en la mejilla volvió a salir de la sala Común. Pensó en volver a tomar el atajo, pero decidió tan solo por las dudas, ir por el recorrido normal. Fue caminando, llegó a la puerta de la lechucería y pudo jurar escuchar unos pasos, yendo de allí a allá. Draco ya había llegado, ella tenía que tomar aire, ser fuerte y enfrentar a Malfoy, como lo hacía siempre. Seguir sus principios. Suspiró, agarró la manija y empujó. Como ella lo había sospechado, allí estaba el rubio, caminando de un lado a otro. Impaciente, y con un aire molesto.
- Primero que nada, quiero aclarar un par de cosas – aclaró Hermione. Al notar la presencia de la chica se dio vuelta bruscamente.
- ¿Dónde demonios estabas? – la interrumpió, violento.
- No se, no habíamos acordado muy bien la hora y se me ocurrió venir alrededor de la misma hora que anteayer – explicó Hermione con paciencia – te lo dije en la carta, Malfoy.
El muchacho la miró con suspicacia.
- Ah, si. Sangre sucia, con doble subrayado – le dijo mientras que sacaba la carta del bolsillo de su túnica, sin dejar de mirarla a la muchacha.
- Oh, claro... Me olvidaba, sigo siendo una sangre sucia.
- No lo entiendo, ¿Por qué te llamas sangre sucia a ti misma? – le preguntó con una mueca de asco, no por que ella lo fuera, sino porque le daba asco y un poco de... dolor como se trataba ella a si misma.
- Porque estoy enfatizando tu punto, y hago notar que tienes un solo insulto. Creo, me parece a mi, tan solo eso, YO pienso que estás perdiendo tu toque de originalidad, Draco – le dijo, Draco apretó los puños y rió entre dientes. Hermione esbozó una pequeña sonrisa de satisfacción, mirando hacia abajo los puños de Draco. Rió -, dios... Que divertido que es esto, ¿no lo crees? Ahora, antes de que me interrumpieras estaba por decirte que --
- No te hagas la astuta Granger, porque puedo volver a irme y dejarte solita aquí, después de todo... Te tengo bajo mi control.
- ¿De que demonios hablas Malfoy? – exigió saber la castaña con los dientes apretados.
- Te pedí que vinieras, y aún así después de mi sincera y horrible carta – fingió una sonrisa, pero el pecho se le llenó de dolor al recordar como lo había tratado ella en la enfermería el día anterior -... Lo hiciste, ya aquí estás.
- ¡Ja! – Hermione, furiosa soltó un bufido mezclado con una respectiva risita y se dio vuelta, se dirigió a la puerta, pero una cálida voz la detuvo.
- No... No te vayas. Estaba, estaba... – se oyó un suspiro – Lo siento – escuchó, en un tono sincero. Se dio vuelta, emocionada, pero aún así sorprendida. El estaba muy cerca de ella, demasiado.
- No te puedes ir, ¿verdad? Te tengo bajo mi control, ¿no lo ves? Por más que quisieras, no te podrías ir de aquí – dijo, mientras que se alejaba de ella. Hermione sonrió burlonamente, pero a Draco le pareció la expresión más seductora que había recibido de parte de ella. Levantó una ceja y se acercó a el, lo acorraló contra la pared y sus rostros quedaron a escasos centímetros. El muchacho quiso acortar la distancia, pero Hermione movió la cabeza haciendo que Malfoy besara su mejilla izquierda. Luego ella, seria volvió su mirada a el. Volvió a arquear la ceja y acompañó aquel gesto con una frase que el rubio consideró totalmente irresistible, aunque le resultó intensa.
- ¿Lo ves querido? Aún así, teniendo tu el control y la sangre limpia... Yo lo hago mejor que tú, y sin necesidad de ser hostil – demostró, se dio vuelta y se acercó a la puerta, dispuesta a largarse, pero una fría y desesperada mano la agarró del brazo, y la volteó, apoyándola contra la puerta, suavemente, por primera vez en la vida no estaba tratándola con brusquedad ni con ímpetu.
- ¿Tu no te das una idea de lo que es lidiar con la vida que tengo? No respondas, no era una pregunta, era una afirmación, dios. No se como no te das cuenta que mi vida es un infierno. Si, digo que eres una sangre sucia despreciable, porque tengo ganas. No porque lo quiera decir de verdad. Al conocerte pensé que serías una persona más... Normal. No sabía que fueras a ser tan, difícil, complicada, tan... Especial. Detesto como mandoneas a tus amigos, no es que ellos me importen, pero los tratas así como si fueras... Superior a ellos. Detesto como no piensas en otra cosa que no sean las clases, que no sean los libros. Detesto lo malditamente atractiva que me resultas por nada. Detesto el hecho de que no puedo sacarte de mi cabeza, no se porque y detesto como te apoderaste de Theodore. Nott era normal antes, o eso aparentaba serlo – hizo una pequeña pausa para recuperar el aliento - Y... Aún así, no puedo evitar el pensar en ti, o el... Querer verte todo el tiempo – le sacó un mechón del alborotado pelo del rostro y acarició su mejilla - Eso es lo que odio de ti, que eres una maldita, pero aún así, a pesar de eso... Te amo, y es así como te quiero, ahora y siempre. – tomó su pequeño y suave rostro delicadamente entre sus manos, mientras que unas lágrimas resbalaban por las mejillas de la muchacha. Esta soltó una pequeña risa que a Draco no le pareció ni irresistible, ni seductora, ni sexy, pero si le resulto... Hermosa. En ese mismo momento estaba viendo a Hermione como otra persona totalmente. Fundió su mirada miel con la suya, de un color Gris Iceberg. Aquel color, aquellos ojos, aquella mirada que hacían que la castaña se quisiera morir. En ese instante la Gryffindor se concentró en Draco, en cada una de sus perfectas y bellas facciones. Lo veía como un ser no despreciable, ni desagradable, pero tierno, gentil y agraciado, la muchacha tomó una de las manos del muchacho entre las suyas y cerró los ojos bajo las caricias del rubio - Nunca cambiaré de opinión, Hermione – y dicho esto, se acercó a su rostro y hundió sus labios en los de ella. No la besó ni con pasión, ni con impaciencia. La besó como nunca antes había besado a alguien, como nunca antes había tratado a alguna otra persona. Aquellos sensibles y afectivos besos los guardaba solo para ella. Los guardaba desde hacía ya un tiempo, pero hasta ese entonces, no se había dado cuenta que irían a ser así, tan... Suaves, tan tranquilos. Pensó que al tratarse de una sangre sucia, o algo así, iría a querer olvidarse de ella lo antes posible. Tratarla como una sed de deseo indeseado, que imaginaba poder saciar a los segundos. Y en ese momento se dio cuenta, nunca se cansaría de ella. Ella era una sed de deseo indeseado, pero al ser una sed de tal tamaño, resultaba ser insaciable. Y ella no era ningún tipo de objeto sexual para hablar de esa manera de ella. Era una persona, una chica, una mujer hermosa, perfecta, por dentro y fuera y Draco nunca se hartaría de ella, no pensaba eso. Lo sabía. De repente, Hermione se alejó de el.
- Pero Draco, ¿Qué hago con Víctor? – le preguntó suavemente. Pudo ver como al pronunciar aquel nombre la frente de Draco crispó de rabia, aunque logró disimularlo bastante bien –, ¿sabes qué? No me importa, ya no me quedan dudas – señaló, y le sonrió. Pasaron las horas, y llegaron las 8 de la noche, se tenían que ir los dos, a cenar con sus compañeros, o de otra manera tal vez alguno sospecharía algo.
- Nos vemos mañana a la misma hora, en el mismo lugar – le dijo Draco al estar a pocos metros de la puerta del Gran Salón.
- De acuerdo, pero... Malfoy, aguarda... Lo siento, 'Draco', pero... No es tal vez demasiado... ¿público? Digo, la lechucería, la gente va allí todo el tiempo – notó Hermione. Draco asintió, mientras que se pegaba en la frente y asentía.
- Bueno, veremos mañana – sugirió, y siguió el paso hacia el Gran Salón.
- De acuerdo Draco, pero... Lo último y te dejo libre, te lo juro – agregó ante la mirada de Draco, quien se encogió de hombros.
- No te dije nada yo – respondió incrédulo.
- Oh, de acuerdo... Me habrá parecido, pero bueno. No importa eso ahora, pero... Tengo... Estoy... – tomó aire – Estoy asustada – confesó lentamente.
- ¿Por... Por qué? – tartamudeó Draco.
- No lo sé – dudó –, tal vez porque se trata de... Ya sabes, 'nosotros', ¿no te resulta raro? – inquirió – tengo miedo de que... Todo acabe en un intento fallido, es que --
- Hermione – la paró y la tomó suavemente por la barbilla obligándola a mirarlo – esto no es el fin de nada... Es solo el comienzo – le aseguró Draco de una manera serena y dócil. De la única forma que ella pudo reaccionar fue sonriéndole, y llenando sus ojos de lágrimas.
Bue, demasiado corto
