Acá les dejo el undécimo capítulo de mi novela, y como le prometí la última vez, otra idea y, si me sale (jeje) el capítulo
Acá les dejo el undécimo capítulo de mi novela, y como le prometí la última vez, otra idea y, si me sale (jeje) el capítulo
Doce también, me fijo chicas, las quiero a todas !! Aviso que este
Fic no va a ser muy largo, pero igual voy a hacer otros que van a ser mucho más
Largos que este, ya estoy empezando
Otro, Más largo y también un poco más dramático. Se me ocurrió una novela, qe no les puedo dar la idea, pero qe va a ser como... LA novela, va a estar re buena, re drama va a ser y re triste, o es mi intención esa, jajaja.
YA TERMINÉ LA OTRA IDEA, QE BUENA NOVELA !! La qiero empezar a escribir YA !!
- El Peor Verano, El Mejor Engaño –
Draco está saliendo con una chica que se llama Rebbeca. Salen un par de años, dos exactamente. Y una vez, pasan un verano juntos, ese mismo verano Rebbeca tiene a su prima lejana como "inquilina" en la casa. ¿Quién es está muchacha? ¿Cómo termina? – ya vieron que soy medio dramática – puede terminar tanto mal como bien. No tienen idea, léanla y averígüenlo.
Algo así va a ser
Después tengo una idea suelta pero no se en que novela ponerla
Los quiero a todos
Si alguien tiene una idea, pero no tiene ganas de desarrollarla, o algo parecido, me avisan y yo la escribo, ¿dale? Doy los créditos, jajaja
el capítulo doce es corto, pero el once no tanto...
Come What May
By E. McGregor & N. Kidman
Never knew I could feel like this
Like I've never seen the sky before
Want to vanish inside your kiss
Everyday I love you more and more
Listen to my heart, can you hear it sing
Telling me to give you everything
Seasons may change winter to spring
But I love you until the end of time
Come what may, come what may
I will love you until my dying day
Suddenly the world seems such a perfect place
Suddenly it moves with such a perfect grace
Suddenly my life doesn't seem such a waste
It all revolves around you
And there's no mountain too high no river too wide
Sing out this song and I'll be there by your side
Storm clouds may gather and stars may collide
But I love you until the end of time
Come what may, come what may
I will love you until my dying day
Oh come what may, come what may
I will love you,
Oh I will love you
Suddenly the world seems such a perfect place...
Come what may, come what may
I will love you until my dying day
CUANDO APAREZCA LA NOTA DE AUTORA (N/A) AL FINAL DEL CAPÍTULO 11
PONGAN LA CANCIÓN COME WHAT MAY , IGUAL LEAN LENTO AL PRINCIPIO, DEJENSE LLEVAR POR LA MÚSICA
Y VAYAN IMAGINÁNDOSE TODO...
Capítulo 11
Sígueme
Era tarde... Como las tres de la mañana, ¿pero a quién le importaba? No a ellos... Estaban abrazados, el sentado en una pequeña y sucia mesa contra la pared, y ella acurrucada entre el hueco de sus piernas. Hermione con la cabeza apoyada en el pecho del chico, y el abrazándola por el vientre. Mantenían sus manos entrelazadas, a la altura del rostro de Hermione, y Draco se divertía comprobando el tamaño en comparación de la diminuta mano de ella con la de él. De repente, el silencio fue roto por las dulces y cálidas palabras de Hermione.
- Draco... – comenzó con una mirada de cariño.
- ¿Hmm? – murmuró cerrando los ojos, aspirando el olor de su cabello. Olía igual que ella y que todo su ser, que todo lo que el más quería, amaba y deseaba en el mundo. Ella. Miel, y caramelo.
- Me gustaría darte... – se separó de el, interrumpiendo la paz de la noche – esto.
Sacó un paquete de papel madera desde el interior de su túnica, y lo desenrolló. Dentro tenía dos anillos. Uno de oro, pequeño y delicado, con una pequeña serpiente grabada, y otro, también de oro, un poco más viscoso, pero igual de hermoso... Con un león, tenía una gran melena y una actitud juguetona que le hacía parecer un cachorro. Los dos animales se movían, la víbora mostraba su lengua y se movía, amenazante. El león estiraba sus patas, como si estuviera tratando de agarrar algo que estuviera en el aire, Draco estiró su mano hacia el de la serpiente, pero recibió una reprimenda de la Gryffindor.
- ¡Auch! – se quejó, sacudiendo la mano – Pero... Por... ¿Por qué me pegaste?
- Este es para mi, el otro es para ti – explicó riéndose Hermione. Que hermosa que era... Que bella que era cuando reía, ella y su risa... Sus ojos brillaban en la oscuridad de la noche, y sus labios resplandecían, aunque no tuvieran lápiz labial de brillo, ni nada parecido...
- Oh... Son hermosos, Hermione, gracias...– agradeció Draco, volviendo a estirar la mano. Pero Hermione le volvió a pegar – De acuerdo, ¿esto se volverá una costumbre? – preguntó serio, aunque bromeaba...
- Si no me dejas terminar nunca de hablar, o de explicarte cosas tal vez si – aseveró Hermione – ahora, mira bien. ¿Ves mi serpiente? – señaló Hermione. Draco asintió, concentrado -, bueno... Cuando a ti te pase algo malo, el grabado se pondrá de un color verde resplandeciente, y la serpiente se empezará a mover más rápido. Y si estás en un estado muy grave, la serpiente estará tirada, sin moverse – terminó, Draco volvió a asentir con la cabeza y la miró a Hermione, besándole el cabello. Ella se sonrojó, pero lo besó en la mejilla, cerca de la oreja y lo miró con ojos tiernos. El le sonrió.
- Bueno, ¿y el mío funciona igual?
- Eh, básicamente si, pero si estoy herida – Draco sintió un raro y sofocante nudo en el estómago - el león empezará a gruñir y mover la cabeza. Y por si alguna razón de la vida, me mue... – hizo una pausa, en la cual Draco le puso una mano en la boca.
- No... Digas... Eso. Nunca. Nunca te mo... – tragó aire para poder continuar, la sola idea de aquello hacía que una angustia no lo dejara respirar bien – nunca te morirás... porque yo nunca dejaré que te pase algo, ¿me entendiste? – musitó cerca de los labios de la chica, mirándola a los ojos. Ella asintió, con una pequeña pero considerada sonrisa en sus labios. El la igualó por un segundo, y luego volvió la cabeza hacia la mano abierta de Hermione, donde los dos anillos yacían. El muchacho acercó lentamente su mano a la de ella, frenó la mano y la miró, alzando una ceja.
- No te pegaré esta vez – comentó Hermione entre risas, Draco sonrió y agarró el anillo. Se lo puso en el dedo anular de su mano izquierda, y ella en el índice de su mano derecha. Los dos se miraron, sonrieron y se besaron una vez más.
A la mañana siguiente, Hermione entró en el Gran Salón. Notó que todas las personas del lugar se voltearon a verla, con todas las miradas sobre ella se dirigió a su mesa.
- ¿Tengo algo en la cara? – preguntó ruborizada, se dio vuelta. Ya nadie más la estaba mirando, y actuaban como si nada hubiera pasado.
- No ¿Por qué? – repitió Ginny.
- Porque todos me estaban mirando recién – le respondió incrédula. Ginny la miró confusa.
- Oh, ni lo noté. Pero si tienes un poco de fiebre, tal vez fue un delirio, una alucinación – observó preocupada poniéndole la mano sobre la frente, pero antes de que pudiera continuar Hermione gentilmente le sacó la mano y se la puso en la pierna de la pelirroja.
- Ginny, estoy bien. Te lo juro, no me siento mal. Siempre se tiene un poco de fiebre, no es nada. Te agradezco que te preocupes por mi – le sonrió. La miró con ojos enternecedores y Ginny le devolvió el gesto.
- De acuerdo, lo siento. Se que puedo ser un poco obsesiva, pero es porque te quiero y eres mi mejor amiga – admitió, un poco avergonzada.
- Y tu la mía – coincidió la castaña. Le dio un beso en la mejilla y se dirigió a su cena. Sintió una mirada sobre ella, pero no se dio cuenta quién era que tanto la miraba. Volteó. Era Draco. La castaña le sonrió y el también disimuladamente, luego se dio vuelta hacia Pansy, quien le estaba hablando ya desde hacía varios minutos, el no había escuchado una palabra. Al lado de ellos dos, estaba Theodore quien miraba a los dos muy feliz. Hermione también le sonrió. Luego, estaba sentado un muchacho bastante mayor que ellos. Bueno, tan solo unos años. Era fornido y tenía cara de extranjero. Era Víctor, aunque estuviera saliendo con Hermione seguía sentándose en la mesa de Slytherin. Su mirada era eufórica, alegre. La muchacha lo saludó y la única respuesta del chico fue una breve sonrisa, y un gesto de la cabeza, apuntando a su derecha, apuntando a la puerta del Gran Salón.
- Ya vengo chicos – se disculpó Hermione y se levantó, un poco preocupada y asustada salió del lugar. Lo mismo hizo Krum, pero Draco no prestó atención.
- Ven, acá no es seguro – confirmó Víctor, y agarrándola del brazo se la llevó a Hermione por un largo y frío pasillo. El mismo pasillo en el que ella y Draco se habían abrazado. En el mismo pasillo en que ella y Draco se habían hablado. En el pasillo en el que el había cumplido parte de su deseo. En el pasillo en el que ella se había dado cuenta, de que sentía algo por Draco. Ella y Víctor tendrían que terminar algún día, pero ella no estaba preparada aún.
- ¡Ay! Víctor, me lastimas – se quejó Hermione débilmente.
- Oh, lo siento... Es que estoy un poco 'nerrvioso' – dijo apenado, aflojando la presión de su mano.
- Está bien – contestó la muchacha, y le sonrió dulcemente, el le devolvió el gesto. La siguió llevando por el frío pasillo, hacia el final de este, dobló a su izquierda y la apoyó contra la pared.
- 'Mirra', 'Herrmione' – comenzó, pellizcándose el puente de la nariz, tratando de calmarse. La soltó y se alejó un poco de ella, dándole la espalda.
-¿Qué te pasa Víctor?, ¿está todo bien?– le preguntó temerosa, ¿habría descubierto algo? Se acercó a el y le puso la mano en el hombro. Este dio vuelta la cabeza tan solo un poco para poder verla mejor sobre su hombro, y apoyó su mano sobre la de ella. En tamaño eran ridículamente distintas...
- Si, si... Supongo... –dudó
- ¿Qué te pasa? – preguntó asustada -, ¿es algo que no me puedes decir? ¿o que te cuesta contarme? Puedes confiar en mi Víctor, por favor...– repitió con los ojos humedecidos en lágrimas, Krum se dio vuelta hacia ella.
- Es que... Estuve escuchando 'rrumores', 'Herrmione'... – empezó, pero al ver la dulce y gentil mirada de Hermione se olvidó de todo y tomó la mano de ella entre las suyas – olvídalo – murmuró y apartó unos mechones del rostro de Hermione, y le dio un pequeño y tierno beso en los labios.
Eran las cinco de la tarde. Draco daba vueltas en su cuarto, no había visto a Hermione después ni durante la cena. Solo al comienzo, luego la perdió de vista.
- Imposible – pensó para sus adentros... ¿Cómo había logrado para no haber esto mirándola todo el tiempo? No tenía idea, siempre que la miraba sentía una alegría inmensa en el pecho. No sabía que le había pasado, estaba cambiando demasiado por ella... El nunca se había sentido tan feliz en toda su vida. Sabía que sentirse feliz no era malo, no era malo para nadie. Pero tampoco era bueno para cualquiera, y aunque el no fuera ningún 'cualquiera', a el si que le hacía mal. Sabía que si su padre se enterara de eso... Le haría daño, no podría permitirlo. Lo único que Hermione le provocaba era dolor, preocupación, felicidad... No estaba seguro de que le pasaba... Pero ya nada más le importaba.
- ¿Qué te pasa Malfoy? – preguntó de repente una fría voz a sus espaldas.
- ¿Qué? Oh, eres tu... A mi no me pasa nada Zabbini – masculló el rubio.
- De acuerdo, pero... Me gustaría hacerte una pregunta – susurró Blaise.
- Apresúrate, tu presencia ya me está poniendo de malas...
- ¿Qué esta pasando entre tu y Pansy? – preguntó temeroso.
- Felicidades Zabbini, rompiste el record – lo felicitó aplaudiéndole sarcásticamente.
- De veras... ¿Siguen saliendo? – insistió entre risas.
- Supon... – la sangre de Malfoy se heló. El y Pansy seguían saliendo. El no le había dicho nada, y no tenía porqué hacerlo. Lo mismo con Hermione. Tenía los ojos abiertos como platos, ¿Qué debía hacer? Todavía no podía ir con Hermione. Estaba... No asustado, pero no sabía que hacer... Ya ni siquiera recordaba si Zabbini sabía que el seguía con la 'apuesta' – No se... – susurró – No estoy seguro, pero... Eh, Blaise... ¿Qué pasó al final con la apuesta de Granger? – preguntó en voz baja - ¿digo, sigue en pie?
- Pues, yo pensé que si... ¿Cómo te está yendo? – se olvidó del tema de Parkinson y se frotó las manos, en busca de información.
- Eh... Perfecto, ya la tengo a mis pies... Ya casi la tengo enamorada, de todas maneras, no hay besos... – le aseguró, no muy seguro.
- Genial – mientras más apartado lo mantuviera de Pansy, más lugar tendría el para ella.
- ¿Qué? Esta apuesta está yendo a mi favor Zabbini – le recordó. Le parecía un poco... Raro, que al estar perdiendo una apuesta, el estuviera feliz. Se sacó la corbata y junto con los zapatos los dejó al costado de una silla.
- Bueno, genial por ti... Pero lo dije en un tono sarcástico – disimuló el moreno. Malfoy se encogió de hombros, mientras que su amigo dejaba su túnica en la misma silla que el –, tienes que mostrar como si de veras te preocuparas por ella. De esa manera, ella te creerá más. Es tan ingenua, que se creería cualquier cosa, así que da lo mismo, lo que hagas – Draco apretó los labios, enojado.
- De acuerdo. Buenas Noches... Zabbini – saludó y se metió en la cama con todo lo que llevaba puesto. Esa noche no pudo dormir casi... Estaba pensando en ella... En Hermione. ¿Le habría pasado algo? Se quedó un poco preocupado luego de no haberla visto en la cena. No podía aguantar más, tenía que saberlo. Se levantó y sigilosamente salió de la habitación. Blaise se levantó luego de el, sin ser descubierto... Al igual que una serpiente.
Hermione estaba tirada en el frío pasillo contra la pared, abrazada a sus rodillas. Detestaba mentirle a la gente, sobre todo a Víctor. Estaba mal, estaba haciendo ella todo mal. El no le había hecho nada, y ella lo estaba tratando de una manera horrible, sin que el se diera cuenta siquiera. De repente, escuchó unos pasos y rápidamente se secó las lágrimas. Se levantó y se escondió tras una estatua que había a unos pocos metros. Aquella persona se aventuró en la oscuridad del pasillo y se sentó en el mismo lugar en el que ella había estado sentada hasta un momento antes. Pudo escuchar un largo suspiro, un gesto, una expresión de cansancio bastante familiar...
- ¿Dr... ¿Draco? – preguntó insegura, la figura se sobresaltó con los ojos resplandeciendo en la oscuridad, se levantó al segundo. Todo su cuerpo se relajó al ver la sombra de Hermione a unos pasos de el.
- ¿Qué haces aquí? ¿Qué demonios te pasó en la cena de ayer? – le preguntó, sacudiéndola por los hombros. Hermione dudó, le tendría que decir. Le tenía que decir que era lo que le pasaba con Víctor. Que sentía al estar con el, todavía no estaba preparada para decirle nada...
- Nada... Me sentía un poco mal de la cabeza, entonces fui a la enferme--
- ¿Te sientes bien? ¿Pasó algo? ¿No sangraste de nuevo, verdad?
- El anillo te lo diría... Un simple dolor de cabeza, no te lo dice, a menos que sea algo serio...
- El anillo puede fallar, tal vez... No me limitaré a no preocuparme por ti tan solo por un anillo – comentó repentinamente enfadado, sin soltarla todavía de los hombros.
- No, y no te enojes... No es mi culpa que me haya dolido la cabeza – reprimió molesta soltándose de el –, me puedo cuidar sola, muchas gracias. No pretendas que cada vez que me duela la cabeza vaya a desmayarme o a salirme sangre. No soy tan débil – soltó.
- Lo siento, no quise que entendieras eso... – soltó, pero al ver que ella no respondía se tiró al suelo. Luego, ella se puso en cuclillas frente a el.
- Está bien – comprendió tranquilizándose, subió su suave y pequeña mano hasta la helada mejilla de Draco, este la agarró y la acarició – Es solo que estoy un poco... Nerviosa, ya te lo dije, por... 'Nosotros' – explicó, sentándose a su lado.
- No importa, no pasa nada... Nadie sabe nada, y Zabbini cree que esto es todo por la ap--
Malfoy quiso acallar lo que había dicho, pero no podía como terminaría la frase... No le podía decir a Hermione que todo eso era una apuesta...
- ¿Zabbini cree que qué? – preguntó en un tonó frío y sospechoso -, Draco por favor, dímelo... Necesito que esta relación se base en confianza – pidió, tomándolo de la mano, Draco la miró, un poco molesto. Odiaba que la gente lo obligara a hacer cosas cuando el no quería. Pero en ese caso no era que el no quería, era que no podía. Hermione notó su mirada de desprecio. El retiró su mano de la de ella bruscamente y se levantó - Dios mío... No has cambiado ni un poco – le escupió en el rostro, enojada también levantándose – mira, si no quieres estar conmigo, lo entiendo... Si solo fui un capricho de un par de horas, a mi no me importa Malfoy, haz lo que quieras... – espetó ella, se levantó de enfrente de Draco, dejándolo arrodillado en el suelo, solo... Pudo notar unos ojos brillantes color verde grisáceo detrás de una columna, pero al segundo los perdió de vista. De seguro que eran tan solo alucinaciones. Blaise salió de detrás de la columna, a espaldas de Draco...
- ¿Qué demonios fue eso Malfoy? – gritó Zabbini unos minutos luego de que Granger se haya alejado. Malfoy ahogó un grito y se levantó del suelo.
- ¡¿Qué haces aquí, Zabbini?! - le preguntó aproximándose a el. Necesitaba calmarse, volvía a salirse de su papel un poco más y dejaría todo al descubierto, no lo hacía por la apuesta, y el lo sabía... Al igual que Theodore, pero Zabbini no podía enterarse, podía decirle algo a Pansy, y-- - Pansy – exclamó Malfoy por lo bajo, se dio vuelta y se pasó una mano por el cabello, despeinándolo.
- Malfoy, exijo que me digas que fue eso de recién con la sangre sucia – exigió Zabbini, tratando de calmarse, en vano...
- Fue la apuesta... No es nada de lo que te estés perdiendo, ya sabes que nunca me rebajaría al nivel de una sangre sucia como ella...
- Eso pareció Draco.
- No seas ridículo, si tanto lo eres... Pues quédate con Parkinson, me da igual... – ofreció, y sin mirar una vez más a los eufóricos y emocionados ojos de Blaise, lo empujó antes y luego se largó del pasillo, a paso rápido.
Se metió en su cuarto, furioso, pero no con Hermione, ni con Zabbini... Sin con el mismo. Había echado todo a perder, el y Hermione eran la pareja perfecta y el la amaba a ella, con todo su ser. Aunque aún le resultaba un poco difícil admitirlo, lo sentía...
- ¿Qué fue eso Malfoy? ¡Te pido con todo mi ser que me respondas! – respondió Blaise, quien llegó justo después que el a la Sala Común de Slytherin.
- ¿Qué cosa? – preguntó aflojándose violentamente la corbata. Tanto, que casi sentía que se ahogaba, pero lo más seguro era que no sintiera como si se estuviera ahogando por eso, sino por Hermione. Odiaba pelearse con ella, detestaba estar lejos de ella, aborrecía el pensamiento que ella seguía con Krum, le daban nauseas al pensar que era con el con quien estaría en ese momento, llorando y maldecía el hecho de que esa persona que la estuviera consolando en ese momento, o tan solo abrazando, no fuera el...
- Ese numerito de Granger – le espetó con obviedad Zabbini, esta vez, se sacó la túnica negra y se arremangó las mangas de la blanca camisa.
- Primero que nada, ¡No me levantes el tono de voz Zabbini, estoy de muy mal humor! Te lo prohíbo – vociferó el rubio, desordenándose el cabello con una mano-, y segundo es todo parte de la apuesta, no cuestiones mis métodos... Tengo todo fríamente calculado... – explicó Malfoy, pellizcándose el ceño.
- ¿Entonces, qué fue lo último de 'Zabbini cree que...'? – inquirió con un tono descuidado, el otro se dio vuelta furioso y le echó una fría mirada al Slytherin.
- Fue, como tu dijiste: un numerito. La iba a hacer creer lo que está pasando, le iba a decir que todo esto empezó con una apuesta, pero que terminé enamorándome de ella de verdad – inventó Draco, era obvio que eso iba a pasar. Contempló la sonrisa de Blaise, se dirigió a su cama y se sentó, volviendo a llevarse la mano al entrecejo – o algo así.
- Te admiro, la verdad es que te admiro mucho. Tienes tan buenas ideas Malfoy, claro que eso nunca será verdad, entonces no se lo vendrá venir – trató de entender Blaise, aunque le salió mal. Su amigo se dio cuenta que lo que acababa de decir Zabbini no tenía sentido. Aunque si, si no le doliera tanto decir eso, y si no fuera verdad, la idea sería perfecta -, pero... ¿Qué pasara con Pansy? No me contestaste la última vez...
- Dios, ya te dije, que Pansy no me interesa... Quédatela - comentó metiéndose en la cama, tapándose.
- Pero, no te entiendo, de veras, digo... Primero la quieres solo para ti, y ahora ni la quieres compartir, ¿qué... ¿Qué es eso? – se aventuró sentándose en la cama frente a Draco.
- No tengo idea Zabbini. Es un cambio, nada más...
- ¿Pero qué piensas ahora de Parkin --
- ¡Dios, Blaise! Me importa un bledo, Pansy es una estúpida, y no quiero volver a dirigirle la mirada, dile tu que yo le dije que terminamos, me da igual – ordenó, y Zabbini asintió serio. Por más que se tratara de Pansy, a quien el amaba (o creía amar) sentía un gran respeto hacia Draco, el sabía que siempre sería el mismo, frío, indirecto, y fiel a lo que creía, a Voldemort, a los Slytherins, a los sangre pura...
- ¿Te irás a dormir ahora, apenas son las seis de la... – pero calló al ver la fría mirada de Malfoy – De acuerdo, me callo – dijo, y salió por la puerta.
Hermione se tiró contra el palo de la cama, lo empezó a golpear con todas sus fuerzas con los puños cerrados. Lo odiaba, lo odiaba con todo su corazón. Con todas sus fuerzas. Todo le salía mal, todo... Pensó que el la amaba, pero no... Como ella lo había dicho hacía un par de semanas, todo era una estúpida apuesta o algo así, de seguro... Notó como el frío brazo de Draco le recorría el cuello, intentó pegarle. Pero solo hizo que el helado viento que entraba por la ventana, se revolviera. No era Draco, era tan solo la congeladabrisa de invierno, lo que la hacía pensar que era el... Lo que la hacía pensar en el, no era ni la niebla, ni la lluvia, ni el Lago Negro. Era su vida. Desde que lo había conocido, toda su vida giraba en torno a el... Estaba completa y perdidamente enamorada de el, y el no de ella... Su vida no tenía sentido... El Lago Negro. Sintió ganas de bajar corriendo hacía allí, era el único lugar en el que podía tranquilizarse, además del pasadizo a la lechucería, pero desde lo pasado con su cabeza, prefería tomar el camino regular. Pero el Lago Negro, nunca le había hecho daño. De repente, recordó: aquel lugar era el favorito de ambos, fue la misma noche que el le puso su abrigo porque ella estaba congelada, la misma noche en la que la había protegido, la misma noche en la que la abrazó, la misma noche en la que ella se dio cuenta de que lo amaba... Se metió en su cama, las demás chicas no estaban allí. De seguro que estaban dando vueltas por Hogsmade o por el castillo.
N/A - Ahora pongan la canción Come What May
De repente escuchó un pequeño susurro...
Sígueme...
Involuntariamente se levantó de la cama, se calzó unas pantuflas y con su sutil pijama, suave y liviano vestido blanco de seda, se paró. De puntillas y con los ojos abiertos caminó hasta la puerta, salió del cuarto, y haciendo aparecer una vela de la nada cerró la puerta tras ella.
Se durmió profundamente. Durmió, durmió... No paraba de dormir, pero tampoco paraba de despertar. Tenía los ojos cerrados y estaba sumergido en un sueño inmenso, más bien en una pesadilla inmensa, pero estaba conciente de todo lo que pasaba a su alrededor. Al despertar verdaderamente, al abrir los ojos... Sintió nuevamente como la depresión y la angustia acudían a su corazón. Como si fueran dos vocecillas que te dejan en paz solo por unos momentos, pero apenas tienen la oportunidad, te siguen molestando. Al igual que dos flechas, siendo lanzadas, una tras otra sin dejar de clavarse en el pecho de uno, sin dejar de lastimarte, sin parar... Al igual que Hermione... Pero el daño que ella le provocaba a el no eran dos flechas, eran mil. Mil flechas, tenían la misma función que mil deseos, mil sentimientos prohibidos, mil besos robados, uno tras otro... Mil dolores a la vez...
Observó, contempló... El frío Lago Negro, la helada y fría capa de hielo, sobre las turbias aguas...
Observó, contempló... El reflejo del árbol en el lago, las aguas, como su nombre lo indicaban eran negras. Aquella idea le traía a Hermione la imagen, la representación de frialdad, de soledad, de amargura... Nuevamente, el concepto de vida le vino a la cabeza... 'Vida', no había cosa peor... Bueno, si, y esa era solo una, Draco Malfoy. Como lo odiaba. De repente, oyó el pequeño y claro susurro, que entre el viento, apenas se distinguía, aún así, la sonámbula lo oía perfecta y definidamente... Nuevamente...
Sígueme...
Capítulo 12
De vuelta a la enfermería
Hermione se dio vuelta, no había nadie... No había nada... Solo la imaginación, la cabeza le volvía a doler. Volvió su vista hacia el Lago Negro.
Sígueme...
La calmada y, aún así, tranquilizante voz, pasó esta vez, por los oídos de Hermione. Ya la había escuchado antes, y el terror que le provocaba ejercía un total control sobre ella, la forcó a sentarse junto al árbol, frente al lago. La palabra era clara pero vaga, fría... Pero cálida.
Sígueme...
Los pelos de la nuca de Hermione se erizaron, y no pudo evitar que su respiración se agitara y que sus ojos se abrieran de una manera peculiarmente exagerada, todavía dormida. Se volvió rápidamente, esperando encontrarse un rostro horrible y vil. Para su sorpresa vio un... Hada. Una luz resplandeciente amarillenta suspendida en el aire, junto a su cabeza. Indicándole un camino con su diminuta mano, y un gesto de la cabeza, 'sígueme', volvió a pedir. Esta vez, lo dijo con tal fuerza y aspereza que el aliento salió de un color amarillo blancuzco, y apagó la vela, dejando como única luz, la luna, y el reflejo de esta en el Lago. La vela cayó...
...al pasto. Draco se levantó desesperado, con la respiración agitada. La mano le dolía, la mano izquierda. El dedo anular. El dedo del anillo. Notó que el grabado del león tenía una suave pero aún así algo fuerte, luz roja. Este se movía y hacia bruscos movimientos con la cabeza, despeinando su melena. Hermione...Si algo malo le pasara ya sea por su culpa o no, nunca, pero nunca se lo perdonaría. Salió corriendo de su habitación, y sin siquiera saber a donde se dirigía. Bajó las escaleras, corrió a través del vestíbulo, saliendo a los terrenos de Howgarts. Hacia un frío infernal, el estaba con nada muy abrigado, pero no le importaba, tenía que salvar a Hermione. Siguió corriendo, llegó hasta el árbol, pero no había nadie...
Hermione, sin expresión alguna, se paró y con pasos firmes y la vista al frente empezó a caminar, desapareció del bosque, de Howgarts, y de repente apareció en una colina, junto con el golpe de un rayo. Era también de noche, tal vez un poco más tarde, como las cuatro de la mañana...
Los relámpagos golpeaban, pero no la impactaban. La lluvia azotaba, pero no la mojaba. Lo único que movía a Hermione era aquella persistente voz... El hada la siguió llevando, a través de un camino, levemente marcado en la tierra...
Contempló la vista que tenía adelante, la luna se reflejaba en el Lago Negro, y el impulsivo viento hacía que las turbias y espesas aguas se movieran ligeramente. Draco notó una colina, una colina que nunca había visto... A unos metros de allí, era empinada y justo cerca del precipicio como un halo de luz tenía a la gran luna detrás de el. Notó una figura que caminaba sin cesar, desde el principio de la colina hasta el precipicio. Probablemente... Ella...
Si alguien saltara de allí, caería al Lago Negro. Si alguien cayera al Lago Negro... Moriría. Más con ese frío. Y se ese alguien era aquella persona que Draco pensaba que era... El moriría. Empezó a correr con todas sus fuerzas. La mano le dolía, y parecía que el león estuviera a punto de Divisaba a la figura...
...cada vez más cerca. Se acercaba al precipicio. Posó sus pies sobre el fin de la colina. Estaba descalza, había dejado las pantuflas en el camino... El pasto acariciaba la planta de sus pies, le hacía cosquillas. Pero lo único que ella llegaba a sentir era el frío y fuerte viento sobre su cara, despeinándola. Su pelo estaba más alborotado de lo normal. Miró debajo de sus pies, las piedras y algunos pedazos de tierra, junto con raíces que colgaban del precipicio caían al Lago Negro. Al fin de todo se notaban un par de piedras, parecía un acantilado, de esos de las películas, en los que las olas rompen contra las piedras, contra la tierra y cada vez que uno las ve... Tiene ganas de no hacer más que tirarse para ser uno el que se va a morir y no aquella otra persona. Bueno, así era como se sentía Draco. Preferiría matarse el a voluntad propia antes de que algo siquiera le pasara a Hermione. Empezó a correr cuesta arriba la colina, allí la vio. Con los brazos desplegados, como si estuviera por tirarse, Draco se acercó a ella corriendo, pero mientras más cerca del precipicio se encontraba, más miedo tenía. Se aproximó lenta y sigilosamente hacia ella. Justo cuando estaba a punto de tirarse, Draco la agarró por la cintura, y la tiró sobre el, haciendo que rodara por toda la colina, esta vez, cuesta abajo. El la siguió y se tiró sobre ella, la agarró por los hombros, ella seguía con los ojos abiertos, pero aún así no reaccionaba a nada.
- ¡¡HERMIONE!! – aulló Draco. Miró su anillo, el león estaba casi acostado del todo... Seguía moviendo su cabeza lentamente, sus ojos se humedecieron, oyó un gemido, levantó la vista esperanzado... Pero había sido su imaginación, Hermione había cerrado los ojos, y tenía la boca entreabierta. Una lágrima cayó sobre el león, quien dejó salir un frágil rugido. Escuchó una inhalación fuerte y agitada, como si no pudiera respirar, como si el helado y congelado viento lastimara los pulmones de ella, como vidrio, cortando un tierno y débil pedazo de carne.
- ¿Quién... ¿Quién eres? – preguntó con una voz debilucha y asustada. Draco no sabía si lo había olvidado o si todavía no sabía quien era. No importaba, lo había hecho a perder todo...
- Hermione soy yo... – suspiró al oído de ella, lo último que pudo ver fue que ella frunció el entrecejo, y luego... Pudo notar como dejaba de respirar, lentamente... Se acercó a ella y levantó su cabeza – No, Hermione... No, no... ¡POR FAVOR NO! – rogó, rogó con toda su vida. Agarró su pequeña mano y la acarició, mientras que la mojaba, con las lágrimas que caían de sus tristes ojos – No me dejes, no ahora... No soy nada sin ti... – siguió rogando, justo cuando sus dos anillos se chocaron, apenas se rozaron, Hermione abrió los ojos – Her... ¡¿Hermione?! – exclamó eufórico Draco, empezó a acariciarle el rostro mientras que ella se iba adaptando a la luz de la luna, de la noche. A la luz que resplandecía, que se desprendía del rostro de aquel... ¿Ángel? Pero antes de que pudiera abrir del todo los ojos, los cerró con todas sus fuerzas y comenzó a gritar, Draco, aterrorizado echó otro vistazo a los anillos, el de ella estaba normal, pero el de el... El león estaba rugiendo como nunca, y movía la cabeza alocadamente. Al menos estaba moviéndose...
Pudo notar una cabeza de una anciana, vestida de monja... Parecía entre preocupada y asustada, pero al mismo tiempo... Feliz.
- Hmm... ¿Dios? –aventuró Hermione con los ojos entreabiertos – ¿Estoy en el cielo?
- Srta. Granger... – suspiró. Madame Pomfrey, se notaba en su tono de voz que estaba tentada, al parecer Hermione había estado hablando en serio... – No está en el cielo, pero casi lo logra... ¿Qué fue lo que le pasó?
- No recuerdo... – suspiró, se incorporó en la cama y se pasó la mano por la frente – ¿tengo fiebre? – preguntó Hermione.
- No mucho, bastante poco...
- Oh, de acuerdo... – tal vez, de esa manera Draco no lo notaría, no le daría ninguna preocupación... Draco... De repente recordó que estaban peleados, y una mezcla de tristeza y furia se centró en su pecho. La había engañado, ahora nada le importaba, ni el, ni nadie... Excepto que si le importaba. Excepto que tampoco se lo podía sacar de la cabeza, y excepto que lo seguía amando...
- Srta. Granger, ¿se encuentra bien? – preguntó preocupada, corriéndose los anteojos de los ojos.
- Si, si... Es solo que... Me encuentro perfectamente Madame Pomfrey, no me pasa nada – aseguró, quería irse de ese lugar. La enfermera se levantó y se dirigió a la salida. Hermione se frotó el brazo, pero no sintió nada... Se volvió a tocar, trató de moverlo... No podía moverlo, lo tocó de nuevo... – Eh... ¿Madame Pomfrey? – llamó nerviosa, aún tocándose el brazo.
- ¿Si? – se volteó.
- No puedo mover mi brazo – informó, en un tono asustado.
- Oh, no... Dios, mío... Eh... ¿Le duele? – preguntó, mientras que se acercaba.
- No...
- ¿Ahora? – le tocó el brazo.
- No, no me duele... No puedo sentir nada... – repuso Hermione, impaciente.
- Espéreme aquí... – Hermione se volvió a tocar el brazo... No lo sentía. Al minuto volvió Madame Pomfrey con una botella, la misma botella que había llevado la última vez en que Hermione se había quedado en la enfermería. una botella color berenjena. Lo estaba leyendo a medida que caminaba, atentamente – Oh, no se preocupe... Es solo un efecto secundario del medicamento, probablemente también sienta entumecida su pómulo derecho – No lo había notado, se llevó la mano al pómulo derecho, tampoco lo sentía... Eso la tranquilizó mucho...
- Oh, genial... Gracias.
- Bueno, Srta. Granger, en cuestión de minutos se podrá ir, solo necesito que responda un par de preguntas, ¿de acuerdo?
- Preguntas... – suspiró Hermione - Perfecto – pensó para si misma.
