Acá les dejó otro capítulo de mi novela, J Espero que les esté gustando

Acá les dejó otro capítulo de mi novela, J Espero que les esté gustando... Sorry si apuro un poco todas las cosas... Pero es que ya quiero empezar a poner la otra (prefiero subir un fic a la vez), pero igual por eso no voy a apurarme con

esta y poner cualquier mierda, con tal de empezar ya la otra, así que no se..

"asusten", que no pasa nada, jaja.

Les aviso, igual, adelanto;

El próximo fic se va a llamar;

"50 testigos, 50 mortífagos"

Ah, les aviso. Que si alguna vez dejo de escribir por mucho, mucho tiempo y considero la idea de

no escribir más, no se preocupen. Voy a terminar el fic

que haya estado escribiendo esos días

y en todo caso que no tenga nada de inspiración, por favor;

aguanten un cacho

que ya sigo escribiendo y no dejen de leer !!

Cariños, Ro

Mi mail de Hotmail es

PERDONEN QUE SEA TAN CORTO, EL PRÓXIMO VA A SER RE LARGO !!

Les juro, es para poner algo nomás y

no dejar todo en el aire. amo a todos !! xD

Capítulo XVII: La semana entrrante

By R. Martínez

- ¿Qué? – dijo lentamente.

- Le conté a Hermione del idiota de Malfoy – repitió con la mirada perdida en el fuego nuevamente. Levantó una taza de café que tenía entre las manos y tomó un pequeño sorbo.

- ¿Qué... Qué... Por qué? – preguntó Harry tranquilo, no podía notarse que le importaba. Ante la mirada de intriga de su amigo se retractó – Digo... ¿Qué le dijiste del idiota de Malfoy? – contestó acomodándose en el respaldo del sillón.

- Mira, me... Enojo que haya pensado que era lindo o lo que sea – comenzó un poco avergonzado, Harry notó que apretaba la taza con mucha fuerza -, y como ella no sabe quien es, ni que el es malo... Exagere todo un poco para asegurarme de que nada pasara – prosiguió entre furioso y contento. Una pequeña risa salió de su boca antes de continuar, pero se vio interrumpido por Harry.

- ¿Qué demonios le dijiste? – preguntó aterrado el Gryffindor.

- Bueno... Le dije que el había sido muy malo con ella en el pasado y que el le había intentado hacer daño, con un crucio. Al parecer no está muy segura de cosas que hayan pasado en el pasado, digamos... Si tu le preguntas tiene una versión de todo, pero, aún así... Si tu le dices lo contrario o le explicas que algo no fue así... Te creerá – comentó riendo.

- Eres terrible – le dijo Harry con el entrecejo fruncido levantándose del sillón.

- ¡¿Qué?! – lo imitó Ron volviéndose hacia el.

- ¿Cómo pudiste decirle eso? Digo, es obvio. Estamos hablando de Malfoy, fue una basura con ella, pero... – hizo un gesto con las manos y se volvió a tirar en el sillón – Dios, ¿un crucio? Eres un demente. No lo puedo creer...

- Dios Harry, ¿de qué demonios hablas? Este estúpido es un Slytherin, la maltrató, la llamó sangre sucia como más de cincuenta veces ya, ¿y tu lo defiendes? ¿Qué clase de basura eres? – preguntó sin dejar de mirarlo.

- ¿Yo soy la basura? Ron, le dijiste una estupidez y aún no creo que ella se lo haya tragado – se lamentó levantándose nuevamente del sillón.

- ¡ES MALFOY DE QUIÉN ESTAMOS HABLANDO! ES UN IDIOTA, ENGREÍDO Y EGOCÉNTRICO ESTÚPIDO, QUE NO PIENSA EN NADIE MÁS, MÁS QUE EN EL – ladró Ron levantándose también del sillón.

- Bueno, tal vez... Tal vez no tendrías que haber sido tan celoso, para que lo sepas... Ella sigue saliendo con Krum, y si se acuerda de el...

Harry suspiró enojado y salió de la Sala Común dejándolo solo a su amigo.

o0o0o0o0o

Salió del baño. Sacó la foto de su bolsillo y la observó. Sus ojos la cautivaron. Aquel color, era la primera mirada tan fría en una sonrisa. Su pelo rubio platino no quedaría tan bien en otra persona, ni su sonrisa maliciosa lo haría. Pero en el... Su rostro, parecía tallado por un ángel. Por el mismo. Aquellos pómulos marcados le daban un aspecto de... Personalidad fuerte. Y aquella mandíbula levemente cuadrada parecía hacerlo más masculino de lo que debía ser. Todo aquello era como se lo imaginaba, todavía no lo había visto en persona. Y pensar que el le había hecho tal daño... Se secó las lágrimas con la manga de la túnica. Lamió el salado rastro que habían dejado todo el camino desde sus ojos miel hasta sus labios carmesí. No podía creerlo, el único chico que la había... Sorprendido, de cierto modo, la había tratado de aquella manera... No podía creerlo, aún así... Tenía un novio, del cual no se había acordado en las últimas y recientes semanas. Tenía que verlo, para olvidarse de aquel muchacho... Draco Malfoy.

Siguió caminando hacia la biblioteca, todavía secándose las lágrimas del rostro. De todas maneras, se tenía que encontrar con su novio, su novio. Su novio, le había dicho que quería hablar con ella. Su novio, se llamaba Víctor Krum. Ella recordaba su imagen vividamente, más que la de ninguna otra persona. Era un muchacho forzudo, fornido. Pelo morocho, y corto. Ojos profundos y marrones. Un delicado monto de vello en sus mejillas y en su barbilla. Una nariz recta y la forma de un rostro definido, pero aún así un poco rollizo. Llegó a destino. Se sentó en la mesa, en una silla al lado de su novio.

Mi novio, mi novio se repetía para adentro cada cinco segundos.

- Hola Víctor, ¿querías hablarme? – preguntó Hermione luego de saludarlo con un corto beso en los labios, al cual el chico correspondió.

- Oh, si... Eh, Herrmione. Mira, por favor, entiende que yo no quierro, pero debo hacerrlo, porque... Básicamente, trrabajo de eso. Pero... El Mundial de Quidditch se aprroxima y yo tengo que viajar a... A Japón... Por unos treintidos meses... Lo siento – se lamentó. Hermione maldijo en sus interiores. Necesitaba desconcentrarse, claro... Eso sería fácil al estar con su novio, pero no... Oh, no, con su mala suerte su novio ¿qué haría?; se iría a Japón a jugar al Quidditch. Perfecto.

- Oh... ¿Treinta meses? Eso es más de dos años... Como dos y medio... – dijo.

- Lo sé... Perrdóname

- De... De acuerdo. Supongo que está...

Una tos la interrumpió como siempre lo hacía. Esta fue leve, pero ronca. Luego de un momento o dos, paró de toser y se agarró de la tabla de la mesa. Luego se recostó en el respaldo de la silla.

- Herrmione, ¿estás bien? – preguntó el muchacho apoyando su mano en la frente de la castaña, esta la agarró suavemente y la puso contra su pecho.

- Si Víctor, ya estoy bien. No me siento mal, te lo juro – dijo cuando vio la cara de preocupación del búlgaro.

- De acuerdo... de acuerdo – dijo todavía no muy seguro Hermione sonrió afectivamente y posó su mano en la cálida y robusta mejilla del muchacho –, lo siento... No puedo dejar de preocuparme por ti, te... te quierro demasiado – Hermione sonrió nuevamente y se acercó a el.

- Entonces no te vayas...

- Lo siento, pero... Debo – se perdonó nuevamente. Hermione retiró sus manos y las apoyó en su regazo. Sin hablar por unos minutos, perdió su mirada en la mesa de roble y repentinamente habló.

- ¿Cuando te vas? – le preguntó con un deje de tristeza en sus ojos.

- La semana entrrante.

o0o0o0o0o

Caminaba. De un lado a otro. Aceleraba el paso a medida que pasaban los minutos. Dolorosos segundos transcurrían, matándolo de curiosidad. ¿Habría Potter encontrado a Hermione? No tenía idea. Dios... Todo aquello era un desastre. La única mujer a la que había amado en toda su existencia, a aquella que, irónicamente, recordaría hasta el fin de sus días, no lo recordaba. Odiaba aquella miserable y estúpida situación...

Dolor, curiosidad. ¿Qué más se podía sentir estando en ese estado? Se tiró al pasto del campo de Quidditch, y cerró los ojos, se concentro con todas sus fuerzas en no pensar en nada. En poner su mente en blanco.

- ¡Malfoy! ¡Levántate! – gritó una voz irónica a la distancia – Ensuciarás tu ropa.

Fue la primera vez que sintió una punzada de alegría al oír esa voz.

- ¡Potter! ¿Y? ¿La encontraste? ¿Le dijiste? ¿Qué te dijo? – comenzó - ¿Qué... Qué pasa? – preguntó al ver la cara del muchacho.

- Tengo... Malas noticias. No te alarmes, tal vez pueda... Arreglar lo que... Pasó.

- Potter... Dime ya lo que pasó.

- Una persona... Por celos... Le dijo a Hermione que tú... La trataste mal en el pasado, que la hechizaste con el crucio y ella... Creyó eso, y ahora te odia... Lo siento –prosiguió al ver que no decía nada-, veré si hay algo que pueda hacer.

- La verdad que... Me gustaría... Hablar con ella yo primero, necesito que le digas que vaya a la lechucería, hoy a las dos de la mañana, no le digas que se encontrará conmigo, probablemente no vaya... – pidió, y dicho esto, se marchó.