Perdón, perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón,perdón, infinitamente perdón por no haber actualizado en tanto tiempo...
Pero en fin, sólo por eso actualizaré doble xDD
Capítulo 4:
-Muchísimas gracias por venir, Sirius.-dijo una mujer de cabello castaño, saliendo de la casa junto a su marido.
-Cuando quieras, prima.-respondió él.- ¿Cómo estás, Ted?
-Genial, aunque con un poco de prisa.-contestó el hombre, mientras era empujado del brazo por su esposa.-Espero que Dora no te cause problemas.
-Y ten la varita contigo esta vez, Sirius.-le recordó su prima.-Nosotros ya debemos irnos. Adiós.
-Adiós.-dijeron los tres jóvenes y la pareja se fue caminando de la casa.
Los tres amigos entraron y apenas pusieron un pie dentro escucharon la aguda voz de una niñita que gritaba:
-¡Tío Sirius!-y una pequeña de cabello morado y largo llego junto a ellos y abrazó al moreno.
-Le gusta llamarme tío.-explicó él, mientras soltaba a su prima.-Y yo ya me acostumbre a llamarla sobrina. ¿Qué tal, Dora?
-¡No, Dora no!-protesto la niña, pateando el suelo.- ¡No me gusta Dora!
-Entonces, ¿Cómo quieres que te llame?-le contestó su "tío".
-No sé.-dijo, deteniéndose a pensarlo.- ¿Tonks?
-Está bien. Serás Tonks.-respondió sonriendo. Y la niña desvió su atención hacia Cris.
-¡Tú también eres una medamorgomada!-exclamó Tonks con alegría, señalando a Cris.
-¿Una qué?-preguntó Sirius.
-¡Una medamorgomada! ¡Como yo! ¡Puedes cambiar!-chilló sosteniendo entre sus pequeñas manos un mechón del cabello verde de la chica.
-Creo que quiere decir metamorfomaga.-le susurró Remus a Sirius. Para que éste comprendiera.
-Ah.-dijo el.-No, Dora, ella...
-¡Tonks!-gritó la niña, con el ceño fruncido.
-Tonks.-se auto corrigió.-Pero ella no es medamorgomada, ella hizo un hechizo en su pelo. Ella es Cris.
-Hola, Cris.-la saludó con una sonrisa.
-Hola, Tonks.-respondió ella.-Qué tierna es.-le dijo a sus dos amigos.
-¿Y tú quién eres?-preguntó la pequeña, refiriéndose al castaño.
-Él es Remus, Tonks.-dijo Cris.
-Hola.-dijo, sonriéndole. Lo miró de arriba a abajo.-Eres lindo.-opinó, sin dejar de mirarlo.
Este abrió los ojos como platos mientras Sirius se reía poco disimuladamente.
-Gracias.-respondió Remus, sorprendido.
-Ven, Cris. Quiero mostrarte mi habitación.-dijo Tonks, tomando de la mano a Cris y guiándola fuera de la sala.
-Vamos a hacer algo de comer, Remus. Conociendo a Dora, le dará hambre en menos de un segundo.
-Lily, estás muy callada.-observó James, mientras su novia miraba el cielo, distraídamente.
Ambos seguían en el jardín, sentados en las sillas que el moreno había aparecido.- ¿Te sucede algo?
-No, nada...-respondió ella, mirándolo.-Sólo recordaba que debo llegar temprano a mi casa.-dijo, recordando la conversación con su hermana.
-Pero aún no es tan tarde.-dijo James.-Todaví te puedes quedar, ¿No es así?
-Sí.-respondió Lily, cabizbaja. Quería quedarse con James, pero recordar todo lo que ocurría en su casa le producía un dolor que ni siquiera él podía curar.
-Estás triste, Lily.-sentenció James, mirándola. Ella esquivó su mirada.
-No lo estoy.-dijo con la voz quebrada.
-Vamos, puedes confiar en mí. Lo sabes, dime qué te pasa...
Ella se dio vuelta bruscamente y lo miró enfadada.
-Lo que me pasa es que mis padres están muy enfermos y mi hermana me odia por el simple hecho de que sepa usar una varita mágica. ¿Es lo que querrías oír?
James se quedó boquiabierto, y antes de que pudiera hablar, la pelirroja rompió a llorar.
-Lily...-murmuró abrazándola fuertemente.-Tranquilízate...
-¿Cómo puedo tranquilizarme?-musitó ella, escondiendo el rostro en el pecho de su novio.- ¿Cómo puedo tranquilizarme, James? ¿Y si mis padres mueren? Yo sé que la única razón por la que mi hermana y yo seguimos juntas es por ellos... Si algo llegara a pasarles...tendría que irme. ¿A dónde iría? Además...no puedo soportar el pensar...
-Que mueran.-completó James.-Lo sé, a mi me pasó, Lily. Tranquila, si tú y tu hermana sólo están juntas por ellos, entonces te hará bien librarte de ella.-dijo bruscamente.-Y si algo llegara a pasarles y tuvieras que marcharte... ¿Crees que te dejaría durmiendo en la cueva de un Troll? Aquí siempre serás bienvenida...
-Gracias, James…-murmuró, acompasando, lentamente, su respiración.
-Y entonces me dice: "Eres muy pequeña, Dora"-dijo la niña, imitando el tono de su padre, y cruzándose de brazos.-Pero yo quiero ir a Hogwarts ahora.
-No falta mucho para que vayas.-le dijo Cris, sonriendo.-Te encantará, es genial.
-Si, hay fantasmas en cada rincón.-agregó Sirius, maliciosamente.
-En... ¿En serio?-preguntó Tonks.
-No.-contestó Remus, sonriendo.-Sólo está bromeando. Te va a gustar, hay un comedor gigante donde todos se juntan a cenar, y la comida es increíble.
-Si, y también hay un poltergeist, que se encarga de arrojar globos con agua, y de robarles su mochila a los alumnos.
-¡Sirius!-lo reprendió Cris.-Pero también es genial en las fiestas, en Navidad, decoran todo con muérdagos y árboles gigantes...
-Y también esta el sauce boxeador, no te acerques mucho a él, porque sino...-el moreno golpeo su puño con la palma de su otra mano.
-Ya basta, Canuto.-dijo Remus. Y en ese momento se oyó el timbre.-Ven, deben ser Ted y Andrómeda.-acto seguido se llevó a Sirius, mientras la pequeña seguía hablando con Cris.
-Nos vemos, James.-dijo Lily, con los ojos un poco enrojecidos, y una débil sonrisa.
-Recuerda lo que te dije.-respondió James, abrazándola, y la besó delicadamente.-Cuídate.
-Tu también.-y sin decir más, desapareció de allí.
James no entró enseguida, se sentó en la calle, recordando lo horrible que fue perder a sus padres. No quería que Lily pasara por ese sufrimiento. Suspiró resignado y cuando estaba a punto de entrar, Sirius apareció a su lado.
-¿Qué tal, Cornamenta?
James se encogió de hombros.
-Normal. ¿Y tú?
-Genial.-respondió con una sonrisa, mientras ambos entraban.-Cris me dijo que mañana preguntará por los departamentos en el Callejón Diagon, dice que hay algunos baratos sobre El Caldero Chorreante.
-Qué bien, Canuto.-dijo James, mientras entraban en su habitación.
Sirius estaba tan sonriente y emocionado por el hecho de vivir con Cris que no reparó en que su amigo estaba distraído.
Canuto se recostó suavemente en su cama y se quedó dormido enseguida.
James, en cambio, permaneció un momento despierto, todavía no olvidaba su conversación con Lily. Pero el simple hecho de haber vuelto a verla, le había mejorado mucho su humor. Sonrió recordando su largo y rojizo cabello y sus hermosos ojos esmeraldas... y cayó en un sueño profundo.
