El aula 99

El aula 99

(…) y con un leve chirrido, la puerta se abrió, dando paso a un lugar que los dejó completamente impresionados.

Lily abrió desmesuradamente los ojos, al posar su vista en la magnifica vista que se le ofrecía ante sí: Había una enorme biblioteca de pared a pared, con decenas de libros; una hermosa cama con dosel de seda blanca, bien ordenada; justo al lado había una mesilla de noche, con una pequeña lamparita de querosén; había también un sillón de color coral, con complicados bordados en color dorado, y por último, un hermoso cuadro, exquisitamente elaborado, que mostraba un hermoso paisaje de un claro en el bosque, iluminado tenuemente por los últimos rayos del sol, lo que le daban un aura algo fantasiosa al lienzo.

James también había quedado extasiado al ver tan inesperado lugar, pero había reaccionado mas rápido que Lily, por lo que dijo:

- Evans, ¿no crees que se hayan equivocado de aula?

- Mmmmm, no lo sé, a lo mejor y sí, esto parece un dormitorio…

Mientras iban hablando, fueron caminando, sin ser realmente conscientes de lo pegados que estaban, se encontraban tan sobrecogidos que lo que menos necesitaban era estar solos. Cuando, mientras observaban, ya estaban en el centro de la estancia, la puerta se cerró de golpe, dejando ver un hermoso espejo con un marco muy antiguo que estaba colgado detrás de la puerta.

- Es hermoso…-dijo Lily mientras se acercaba para observar mejor los detalles que estaban en aquel precioso espejo

- Oye, de verdad está muy bonito- dijo James, que aunque no era que apreciara mucho el arte ni esas cosas, se había dado cuenta de la hermosura, la elegancia y a la vez el valor de aquello.

Lily comenzó a andar por la habitación, y se paró a ver con más detenimiento el complicado bordado color oro del sillón.

- Eh, Potter, mira esto… ¿no son lazos?

- Mmmmm, si… creo que si, son tan pequeños y…delicados- y era verdad, eran unos diminutos lazos bordados en cinta color oro, de no más de una pulgada, elegantes y a la vez tan simples.

Así estuvieron, cerca de una hora, mirando atentamente todos los detalles de aquella misteriosa aula, sin quitarse de la cabeza de que seguramente había sido un error. Todo continuó hasta que Lily se puso a pensar con claridad:

- Bueno, Potter, creo que estamos de acuerdo en que esta aula seguramente no era la asignada…

- Si…

- Entonces vamos con McGonagall

- Esta bien, vamos Evans-dijo a la vez que le daba suficiente espacio como para salir antes de él; Lily se extrañó un poco ante esta repentina caballerosidad, pero no le dio importancia, estaba acostumbrada a que James se comportase así a veces, aunque siempre era antes de pedirle para salir (cosa que ella siempre rechazaba), lo raro era que no había siquiera nombrado el tema "Un extraño cambio, pero mejor así" se dijo y siguió andando, mientras escuchaba los pasos de James justo detrás de ella.

Así que… Usted dice, Srta. Evans, que me he equivocado de estancia al autorizar a la profesora Whipett a utilizar el aula 99…

Yo… -luego de una larga charla, la profesora McGonagall se sentía reticente a creer la extraña versión de Lily y James; por lo que Lily había perdido algunas de sus convicciones.

Exactamente eso era lo que le vinimos a decir-intervino James, al ver que Lily tenia dudas,- el "aula"-hizo las comillas con las manos-99 no es en efecto un aula, si no una habitación-en este punto Lily recobró su acostumbrada seguridad.

Le repetimos profesora, que hasta cama tiene, no le falta ni un detalle- al ver la profesora que su alumna estrella hablaba con tanta seguridad, se decidió a creer aquella locura.

Esta bien, si esta tan segura, Srta. Evans, los acompañaré al aula 99 para ver todo y dicho esto, siguió a Lily y James por el pasillo que los conduciría al séptimo piso.

Cuando llegaron, encontraron todo igual a como lo habían encontrado por primera vez, todas las aulas estaban en el mismo sitio, nada fuera de lo normal. Lo extraño fue que, apenas habían caminado unos minutos, cuando ya habían llegado al aula 99, y ni siquiera había rastro del enorme ventanal de la vez anterior.

En cuanto entraron, Lily y James se quedaron completamente sorprendidos, el aula 99 era simplemente un aula, común y corriente, como todas las de ese piso.

Y este era el "dormitorio", jóvenes-dijo McGonagall, bastante enojada por la pérdida de tiempo.

¡Profesora!, –intervino Lily- Le repetimos que este no es el lugar al que nosotros entramos.

Lo que dice Evans es cierto, esta no puede ser el aula 99-James estaba completamente anonadado.

Lo único que no puede ser es que ustedes me hayan traído hasta aquí solo para ver un aula como todas las demás.

Pero…-comenzó James

Nada de peros Potter, a usted Evans, le recomiendo no se deje influenciar por las personas que no debe-dijo McGonagall al tiempo que salía de la estancia, mientras los otros dos la siguieron.-Ahora, si me disculpan, tengo cosas mas importantes que hacer, adiós.

Mientras que James veía como McGonagall se iba con paso seguro hacia su despacho, Lily se había quedado sin habla:

Oye…-dijo lily con un hilo de voz

Eh, Lily...digo evans, ¿Qué te pasa?

Mira…-dijo mientras señalaba el lugar donde anteriormente había estado el "aula 99"

James se volvió para quedarse completamente anonadado, el pasillo, mágicamente se había alargado, y muy al final, se veía el magnifico ventanal de la vez anterior, con el enorme paisaje de Hogwarts.

Profesora!! Mire esto!!-gritó James, aun sin poder creer lo que estaba viendo. La profesora McGonagall levantó una mano, pero ni siquiera se volteó:

Dejen de decir tonterías jóvenes, y mejor vayan a hacer sus tareas-contestó mientras desaparecía por las escaleras. En este momento, Lily reaccionó:

¡Vamos a ver si allí sigue el aula! ¡Venga, a correr!-y en ese mismo momento echaron a correr tan rápido como les dieron sus piernas, hasta que llegaron al aula 99.

La llave Potter...-pidió Lily, mientras que James se la alargaba, y, como la otra vez, la ayudaba a darle vuelta

Cuando entraron, estaba todo completamente igual que la vez anterior: el espejo, la cama, el cuarto, todo igualito.

En cuanto vio todo exactamente igual que antes, Lily se cruzó de brazos, e inmediatamente dijo:

Bueno, Potter, habrá que descubrir este misterio-al tiempo que James la miraba de hito en hito.