Hola

Hola.

Por fin he conseguido escribir, aunque más bien debería decir borra y volver a escribir todo, el capítulo último de este fic.

Ando pensando en una segunda parte así que os he presentado a uno de los personajes claves para la siguiente historia. Sin embargo, tendréis que esperar un poco a que tenga más tiempo porque ya habéis visto lo que tardo en subir nuevos capis.

En fin, que este capi es bastante más largo que los demás pero bueno, os lo debía por el tiempo y porque, ya que es el último, es lo mínimo ¿no?

En fin, espero que os guste.

Ya sabéis el camino para hacérmelo saber.

Besos

Shio

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El maestro Logan

Si hace unos minutos sentía los nervios a flor de piel y me parecía que nunca en mi vida había estado tan preocupado es que en realidad los adultos tienen razón y los adolescentes exageramos demasiado. Esto sí que son nervios. Mi frente se ha empapado de un sudor frío, mis uñas ya no pueden llamarse de ese modo, y tengo los ojos irritados de tanto mirar al vacío.

A mi lado Alira tampoco presenta un aspecto mejor. Sus manos destrozan todo lo que llega a ellas, desde los folletos que había en Secretaría hasta la pulsera de abalorios que siempre lleva en la muñeca. La papelera que hay al fondo del pasillo está a rebosar de vasos de plásticos que en un principio han sido llenados de café.

Son las siete de la mañana y el día aún no ha amanecido. Los profesores ni siquiera han llegado al despacho de Olvido pero Alira y yo llevamos toda la noche trabajando. La señora Tanna no ha sabido cómo mirarnos cuando hemos salido, no hace más de ocho horas, de la Biblioteca cargados de libros. Aunque dudo que la razón de esa larga mirada haya sido el número de volúmenes con los que cargábamos. No, más bien creo que ha sido el hecho de la cooperación. Y es que, normalmente, si Alira y yo compartimos algo referente a libros es el de tirárnoslos a la cabeza. Así que, obviamente, cuando la Señora Tanna nos ve aparecer juntos por la puerta de la Biblioteca pone toda su atención en nosotros, porque no quiero encontrarse con un silencio roto o con un libro destrozado.

De la Biblioteca a la habitación de Alira, porque en mi caso tengo al ayudante de Cryssania y hubiera sido peor el remedio que la enfermedad. En contra de todo pronóstico hemos colaborado desde el principio. Quizás porque los dos teníamos mucho que perder, porque es obvio que el maestro Logan significa mucho para ambos.

-El mundo es más cruel de lo que dicen ¿sabes? A veces, incluso, no sé si nuestra presencia aquí sirve de algo.

Cuando ya empezábamos a decaer e incluso me permitía pensar, admito que es vergonzoso pero, joder, soy humano ¿vale?, que no iba a pasar nada si volvía con mi padre y mi familia Alira ha abierto su boca. Bueno, la boca, el corazón, la mente… lo que sea. El caso es que me he quedado de piedra porque en todo el tiempo que he estado con ella nunca me hubiera imaginado algo así.

-Mi padre era un médico famoso. Salvaba miles de vidas al año y todo parecía irle bien. Era rico, tenía renombre. Además era increíblemente guapo. Muchas mujeres iban detrás de él pero él las rechazaba sembrando el despecho y los celos sin darse cuenta. En realidad estab enamorado. De una joven enferma a la que habían tachado de loca e internado en un centro psiquiátrico.

"La joven siempre hablaba de que los ángeles existían, de que estaba cuidándonos día sí, noche también para que no nos pasara nada. Hablaba de nosotros, Alex, de nuestra historia, nuestro mundo, nuestra vida. Pero nadie la creía. Es curioso pero lo que más cuesta creer es la verdad más pura.

Mi padre buscó mil y una maneras de hacerle entender lo equivocada que estaba, pero consiguió el efecto contrario. Llegó el día en que él también confió en que existía algo así. Buscó entre sus contactos hasta dar con nosotros, pero cuando sólo le faltaba dar un pequeño paso para conocernos todo su mundo se vino abajo.

La joven murió, sola y el triste funeral que recibió además de las burlas de los conocidos de mi padre, lo volvió loco. A pesar de toda su formación mi padre buscó refugio en las drogas. Todo su estandarte se disolvió; sus amigos, que nunca fueron tales, se olvidaron de él; y su cuenta pronto pasó a números rojos.

Enamorado, solo, drogadicto y con un paso al borde de la muerte lo encontró mi madre. Mi madre, un hada educada en el mismo colegio en que lo hacemos nosotras. Una de las amigas que compartió años de estudio con el maestro Logan, encontró al pobre médico y se enamoró de él.

Cuidó de él como sólo alguien que ama puede hacerlo. Le devolvió la vida, de un modo nada metafórico pero mi padre nunca supo cómo agradecérselo. Llegado el momento en que recuperó su posición social y parte de su esplendor decidió casarse con ella. Pero a los dirigentes de las altas clases eso no les supo bien. Porque preferían que mi padre dependiera de ellos, -ya que eran ellos quienes había dependido antes de él cuando, en teoría, les falló- que de una mujerzuela de la que nadie sabía nada. Repudiada por todos mi madre huyó sin decirle que estaba embarazada de él: no quería complicar más las cosas.

Pero mi padre sospechaba qué era ella, pues desde que la joven a quien nunca había dejado de amar le convenció de la existencia de las hadas él no dejó de creer en ellas. Volvió a utilizar sus contactos y volvió a encontrar respuestas a sus preguntas. Halló a mi madre cuatro meses después del día en que nacía, y quiso formar una familia compuesta por los tres. El maestro Logan les dio su bendición y sólo así mi madre accedió.

Pero la vida no les tenía reservados un final feliz y la opinión pública atacó a mis padres por donde pudo. Mi madre, loca de dolor, se suicidó un triste día de diciembre y mi padre se escondió en sí mismo. Murió en la misma celda donde lo había hecho su amada mas antes me entregó en adopción al único amigo de la familia.

Por entonces yo contaba con cinco años por lo que recordaba a mis padres, aunque desde aquel instante él se convirtió en mi familia. Por eso tengo que ayudar al maestro, porque sin él yo no estaría aquí."

Su historia, con más pinta de novela negra que de vida real, me ha emocionado. Aunque no os lo parezca tengo mi corazoncito y he de admitir que para Alira el maestro Logan es mucho más importante que para mí; y eso, viniendo de mí, es mucho.

Aún así, no he podido evitarlo –lo siento si he sido muy brusco, pero no tengo mucha maña de tratar con las chicas de ese modo- y le he acabado preguntando que porqué me ha contado todo eso.

Su respuesta ha sido típica de un poema a medio escribir.

-Porque no eres tú sólo quien escucha.

¿Se referiría a las paredes? ¿O a mi, supuestamente endurecido, corazón? Quizás piensa que había alguien escuchando, o que… En fin, que no tengo ni idea pero me ha dejado alucinado.

Desde ese momento nuestras fuerzas han aumentado –también los vasos de café sobre la mesa- y hemos aguantado toda la noche buscando cómo ayudar al maestro Logan.

No hemos dado con ninguna clausura que lo absuelva de su error, sin embargo, nos queda presentar un documento en el juicio para que su sentencia no sea aquello que más ansía Cryssania.

Por supuesto, nuestra idea no es enseñárselo al maestro sino, directamente, hablar con Olvido. Alea Olvido es la mejor candidata a directora del Colegio Esmeralda que he conocido. Su sentido de la justicia, la moral y su ansía por establecer el orden y la harmonía hacen de ella la mejor líder que uno se puede imaginar. Y no soy el único que lo piensa. Además es amable y exigente, respetuosa y respetable. No conoce vicio y todo en ella son virtudes, por lo que sabemos que si alguien va a entendernos va a ser ella.

Supongo que no será del todo perfecto pero la parte que a mí me toca la ve de esa forma; además que no me voy a comer mucho la cabeza sobre cómo puede ser en realidad o dejar de ser, así es como yo la veo y punto.

-¿Podemos hablar un momento con usted, maestra Olvido?

La susodicha ha hecho acto de presencia ante nosotros y nos acoge en su despacho tras un leve asentimiento de cabeza. Al parecer no está nada sorprendida por lo que supongo que Cryssania ya ha ido a ella con el cuento. Maldita desgraciada, aunque eso nos absuelve de querer acusar en falso. No hay mal que por bien no venga.

-Lo estudiaré con detenimiento –nos asegura y Alira y yo nos tranquilizamos visiblemente- así que no os alejéis mucho de aquí. Puede que, con todo, os mande llamar más tarde.

Salimos de su despacho y decidimos irnos a dormir. Conciliar el sueño, aunque sólo sea un poco, puede llegar a ser reparador hasta límites insospechados. Hacemos turnos de una hora dentro de la habitación de Alira. No me apetece nada acercarme al discípulo de Cryssania en este momento. Cierto es que me llevo bastante bien con Héctor pero estoy seguro que si le viera podría descargar todo mi odio hacia él a través de puñetazos y patadas y eso es lo último que quiero y debo hacer. Sobre todo porque no va a ayudarme en nada; e incluso, en el peor de los casos sólo empeoraría la situación.

A las seis de la tarde Olvida nos hace llamar y Alira y yo vamos a su despacho algo más descansados que la última vez. Nuestra sorpresa es mayúscula cuando nos encontramos con Cryssania, el maestro Logan y Aurora Screenger en el mismo.

-"Todos los aquí presentes sabéis porqué habéis sido convocados. Al parecer la maestra Cryssania acusa al maestro Logan de haber actuado en contra de la Ley de los Protegidos nº2 que obliga a todo correspondiente a permanecer junto a su protegido hasta que otro pueda ocupar su lugar.

Todos entendéis lo grave que es esta situación, sobre todo atendiendo a que esto se está tratando en los procesos jurídicos del Gobierno. Aquí presentes estamos el acusado, quien lo delata, dos defensores del acusado, la posible víctima y yo. Antes de llevar a juicio esto me gustaría que todos escucháramos la versión de todos."

Las palabras de Olvido siempre están cargadas de una serenidad, ética y sencillez que hacen imposible el no prestarle atención. Tanto Alira como yo nos morimos de ganas por hablar pero sabemos que aún no es nuestro turno. Somos la apelación, ni siquiera la defensa.

Cryssania toma el relevo de Olvido y comienza a lanzar conjuras y calumnias sobre el maestro. Mis ojos casi se salen de las órbitas ante semejantes tonterías mas Alira está tranquila. Ambos sabemos que Olvido no es idiota y que conoce tan bien como la mayoría las ambiciones –y celos, envidias- que le guarda Cryssania al maestro Logan.

-Admito haber desobedecido el artículo 2 de la Ley de los Protegidos –sentencia el maestro Logan en mitad de la perorata de Cryssania dando a entender que le molesta todo lo que ésta acaba de decir de él. Y eso que el maestro tiene una paciencia admirable.

Olvido asiente y nosotros no podemos detenernos. Comenzamos a hablar rápida y atropelladamente. Cryssania replica, con la burla reflejada en su voz y el maestro Logan trata de calmar los ánimos. Olvido levanta la mano para pedir silencio y, acto seguido mira a Aurora.

La muchacha, que no ha abierto la boca en ningún momento, tiene los ojos entrecerrados como si estuviera recordando.

-Disculpe, ¿es cierto que si la víctima no presenta queja alguna el acusado es absuelto?

Es algo que hemos leído pero hasta ahora no se me había ocurrido como posibilidad para ayudar al maestro. Y al parecer a Alira tampoco pues está tan sorprendida como yo.

-Así es –le anima Olvido a seguir y me da la sensación de que hace tiempo que sospecha lo que pasa y, más aún, lo que va a pasar. –Aurora, ¿te gustaría presentar queja alguna contra el maestro Logan?

Aurora duda un momento y al final responde:

-No. Entiendo las razones por las que hizo lo que en ese momento lo que hizo. No se puede acusar a un hada de querer ayudar a la humanidad ¿verdad? –su sentido del humor, o de la ética me agrada bastante. Sobre todo en este momento- Sin embargo, me gustaría pedir una cosa.

-¿Cuál? –no puedo evitar saltar. A ver, tenemos un ochenta por ciento de posibilidades de que el asunto se resuelva felizmente; por supuesto que le daremos todo aquello que quiera.

-Quiero que me dejéis entrar aquí como estudiante. Y como discípula del maestro Logan. –aclara Aurora.

No sé si sentirme contento, triste, celoso o cómo. Pero por un momento me olvido de todo cuando Olvido sentencia:

-Muy bien, así será. Desde hoy quedarás matriculada en el colegio Esmeralda con el maestro Logan como tutor. Deberás pasar por aquí mañana para arreglar todos los puntos legales. Ahora podéis iros los cuatro.

Alira, Aurora, el maestro Logan y yo nos miramos. ¿Qué cuatro? Somos cinco y Olvido.

-Me gustaría hablar a solas con la maestra Cryssania acerca de su acusación –el rostro de Cryssania se vuelve blanco como la cera- ahora que este asunto no llegará a juicio.

Salimos del despacho y el maestro Logan nos lo agradece a los tres.

-Me alegro de poder contar con personas como vosotros. Llegaréis lejos en esta vida si seguís así. –suspira aliviado, ya que no puede dejar de admitir que se ha librado de una buena- Ahora tengo que ir a rellenar unos papeles con Aurora pero mañana nos veremos en clase.

Alira, compartirás habitación con Aurora ¿entendido? Por cierto, yo que vosotros iría ahora a preparar vuestro examen de mañana. No querréis quedar los últimos ¿verdad?

-Para nada, quedaré la primera –afirma con convicción Alira haciendo reír al maestro Logan, que ya se aleja por el pasillo con Aurora cuando reacciono.

Pero ¿Qué se ha creído esa chavala? Que me va a ganar a mí. Sólo porque su padre fuera un cirujano famoso y con muchos contactos a mí no me va a ganar.

-Que te lo crees, Blinton. Que haya cooperado contigo para ayudar al maestro no quiere decir que las cosas hayan cambiado.-me encaro con ella.

-¿Cómo?- Blinton no da crédito a lo que oye.

Ja, se creía que iba a estar siempre a su sombra, pues lo lleva claro. Va a enterarse quién es Ámbar Alexander.

Y con esa determinación me alejo de la puerta del despacho de Olvido con una sonrisa de triunfo. Tengo que ponerme a estudiar de una vez por todas si quiero ganarla mañana en el examen, cosa que haré, por supuesto.

Sin embargo, se me escapa una sonrisa al recordar la nueva chica que ha adoptado el maestro Logan. Espero llevarme bien con Aurora, por muy amiga que se haga de Blinton. Porque he de reconocer que Blinton tiene su encanto, al menos cuando la conoces un poco más. Pero nada del otro mundo, al menos eso creo.

-Las cosas vuelven a su cauce – pienso cuando Héctor interrumpe mi lectura al entrar en nuestra habitación con la cabeza llena de historias sobre qué ha hecho durante el tiempo en que ha estado fuera.