Capítulo III "Rastreo"

... Meses atrás, pude percibir el aroma de un inmortal, el aroma me era tan familiar que hizo que remembrara a los 3 nómades de antaño, aquel hombre que disfrutaba la caza tanto como para no vivir sin ella, James... solo pronunciar su nombre hacia que enfureciera, ardía de solo pensar en lo cerca que estuvo de cumplir su cometido... grr!

Comencé a seguirle, Victoria... sin duda alguna este era su esencia... ¿seguía cerca acaso? si era así, debía destruirla y con ella hacer desaparecer todo indicio de peligro antes de marchar debía como último obsequio a Bella la seguridad de no ser atacada por esta sedienta mujer. Fue así, como empecé a jugar al rastreador, que tal se me daba ese oficio, ni yo lo sabia, pero me resultaba más importante borrar cualquier indicio de esta presencia, así que comencé a dejarme llevar por los instintos, dejé a mi olfato guiar mis instintos mientras corría siguiendo su débil y otras veces fuerte hedor... Nunca simbolizó una gran amenaza, pero ya no le permitiría seguir con vida, yo maté a su amado y ella ahora quizá ella querría tomar venganza, ¡no se lo permitiría!

Salí de Washington siguiendo su pista, era clara y predecible, viajé velozmente por los prados libres de humanos o en algunos casos con escasa población y/o presencia de estos, cazaba todos los días para mantenerme fuerte, tardando lo menos posible en alimentarme para evitar mayor ventaja por parte de de ella, mi determinación era más y más fuerte, pero aún así, no me servía de distracción, no era capaz de dejarla de anhelar, dejar de pensar en mi Bella era algo que sencillamente no podría hacer jamás... Bella, por ella era esto.

Y seguí miles de kilómetros hasta llegar a Oregon, donde por un momento el rastro de mi presa se había acentuado, me pareció muy bueno, claro.

Miserablemente mi ser se llenó de algo vano similar a la esperanza y le seguí... pero ¡Demonios! le perdí en Portland no lo podía creer, ¡vaya rastreador más malo!

Vagando ahora sin más, terminé por salir del estado encontrándome en las montañas y decidí cazar, me "entretuve" con un puma, y luego seguí mi andar raudo esperando poder reencontrar un rastro de aquella mujer.

Estuve dos días enteros en esas montañas, inquieto pensando en que hacer hasta que decidí al final seguir y una vez retomado camino y casi llegando a California retomé sorpresivamente aquel rastro, estaba fresco o eso es lo que yo creía... si que sabía esa mujer como huir, ahora entiendo a que se refería James con sus pensamientos, me era todo tan claro ahora... James no sentía nada más por ella que la necesidad de tenerla consigo por su gran talento para escapar, Pronto se reunirían en el infierno, de eso me encargaba yo.

Pasaba lo más cerca posible por llanuras y territorios distantes, para que así también pudiese serme más fácil el encontrar fauna. En varias oportunidades perdía el rastro y en volverle a retomar me demoraba algunos días, y esos días me sumía en mis pensamientos, el dolor me 

consumía de tal modo, sentía la agonía, la soledad que por primera vez se me hacia eterna, entonces recordando que tenia el celular, llamé a Carlisle, para así poder saber a ciencia cierta donde estaban y a su vez decirles que estaba bien…

¿Edward…? La voz de Carlisle era seria, pero aún entre aquel tono de voz se vio reflejada la preocupación

Así es… ¿cómo van por allá, están con los Denalí? Traté de fingir interés, era bueno mintiendo, pero en esta oportunidad ni a mi mismo me logré convencer, estaba sumido en tal grado de tristeza que ya no surtía efecto jugar con la carta del engaño...

Jasper Y Alice están en Cornell él dijo que quería estudiar filosofía, Rosalie y Emmet se fueron de luna de miel a África, y Esme está participando de la restauración de una serie de monumentos del siglo XVII… Ella te extraña con locura…

Lo sé, yo también la extraño. Dale mis cariños…

Edward, ¿dónde estás?

Estoy bien, no te preocupes… prometo ponerme en contacto de vez en cuando Mi voz seguía sin engañar a nadie, pero Carlisle se hizo el desentendido…

Está bien… solo, ten cuidado. Ya sabes donde encontrarnos.

Gracias, Hasta pronto.

Desconecté el móvil en cuanto la llamada finalizó y lo dejé en mi bolsillo, no me importaba quien llamase pero la hora y el día lo tenia muy presente.

Luego de todo aquello estando en Phoenix, me rodeó un extraño sentimiento de melancolía, de rabia, tantos sentimientos humanos… Era un deja vú, hace varios meses atrás había estado aquí, salvándole a penas la vida a ella… La ira me llenó, pero seguí avanzando, era todo lo que podía hacer. Cuanto tiempo había pasado ya desde que estaba en la ciudad… ¿1 mes? Yo seguía aquí, el rastreo se me daba fatal… pero algo me hizo seguir, hasta que al fin varios días después llegué a los bosques que rodeaban Santa Fe, sentía vagamente su rastro, pero nada era seguro, seguía en la maldita monotonía de "cazar, beber, correr" No había nada más en mi vida, todo había perdido sentido, Todo. Durante esa misma tarde llegué a Clouis, a la frontera con Texas, donde por un momento creí que la había encontrado al fin, así que avancé por los prados aguardando por verla y por fin quitarla del mapa de la vida de mi amada.