Capitulo 6
La llegada del consejo
El día tan temido por mi vigilante llego, era lunes 5 de mayo y en cualquier momento el consejo llegaría a imponer ordenes, según había aclarado Shion Guzmán, mi tan querido vigilante.
A eso de las 5 de la tarde la puerta del consultorio en donde estábamos Marin, Guzmán y yo se abrió, dejando ver a nuestra peor pesadilla, los consejeros.
- Buenas tardes...
Me respondio el mas canoso de todos los hombres delante de nosotros acercandose para tenderme su mano como respeto.
- Buenas tarde su abuu...
Un codazo y un pitozon por, debajo de la mesa, parte de Guzmán hizo que me tragara todas las palabras que mi mente comenzaba a formular y que aun no decía:
- Buenas tardes "idiotas"
- Podemos dar inicio a tu examen por favor (me dijo con arrogancia)
- No ve que estoy estudiando (le dije con impaciencia)
- Pero ninguno es tan importante como lo es este examen... así que por favor no tenemos todo el día...
- Yo si lo tengo así que... "odioso'' (le digo volviendo a la lectura)
Guzmán me miro a punto de darme otro golpe, pero esta vez en la cabeza. Me heche a reír, me levante de la silla y le dije al hombre frente a mi...
- Esta bien (Me le planto al frente) comencemos
- Bien
No me había terminado de colocar en posición bien y este ya me había lanzado un golpe al rostro que yo esquive a duras penas y que me rozo el rostro dejándome un rasguño bien feo. El hombre me miro sonriéndome con malicia a lo cual yo me enoje mas y lo mire con una sonrisa mas diabólica que el, lo cual lo asusto
- Bueno quiere ir por las malas, por las malas iremos
Al decir esto lanzo una patada que el hombre esquivo, luego le doy otra patada seguida de un puño que el no logra esquivar haciéndolo caer:
- Vuelva a tocarme para que vea...
- Ok
Me levante del suelo y sali del despacho de mi vigilante para encontrarme con Ikki como habíamos quedado el día anterior. Cuanto anhelaba plantarle un beso al llegar al lugar el ya estaba esperándome. Cuando de acerca para darme un beso este nota la marca del bastón del hombre del consejo me había dejado en el rostro:
- ¿Que te sucedió? (me pregunta preocupado)
- No te preocupes... es solo un rasguño (le sonrio dulcemente)
- Me importa un bledo si es un rasguño o no, quiero saber que te sucedió... (me dice comenzando a impacientarse)
Ante estas palabras sonrío sinceramente, pues recordé lo posesivo, protector y celoso que podía llegar a ser Ikki conmigo, por lo que me acerco a el y aun sosteniéndole la mirada con una gran sonrisa le digo:
- Las pruebas del consejo son hoy
- (Me mira aliviado) ¿Por eso es el golpe?
- (Le sonrío mas ampliamente) Si
Ikki me miro completamente aliviado, pero en su mirada vi un dejo de tristeza y preocupación, por lo que me preocupe:
- Ikki ¿no hay algo que quieras decirme?
- No... (Me dice bajando la vista)
- (Le levanto el rostro) ¿seguro?
- Si (Me dice mirándome fijamente)
Estuvimos conversando un buen rato sin percatarnos de que alguien nos observaba, quien observo el beso que Ikki me dio:
- ¿Haz pensado en lo que te dije?
- Dame mas tiempo (Me abrazo a el) ¿si? (lo miro con ansiedad)
- Tesoro, te daré todo el tiempo que necesites...
Esas palabras me llenaron el alma, luego le doy un beso y me voy de la casa de mi amiga con el corazón en un hilo.
Cuando llego a la casa, toco el timbre y unos minutos después Marin me abre, con quien me siento en el sillón.
- Pasa algo no es común que vengas a esta hora cuando se supone que estés con Guzmán ¿no?
Mi amiga Marin no es otra que la hija del líder del consejo solo que ella no sabe que yo lo se y desde que llego me da consejos, consejos que Guzmán siendo hombre no me puede dar:
- Pues lo que pasa es que mi vida se esta acabando, el consejo llego y lo mas posible sea que me tenga que ir (la miro) y yo no me quiero ir.
- Esmeralda, mi amiga del alma, recuerdas lo que me dijiste hace años?
- No, (tratando de hacer memoria) ¿que te dije?
- Me dijiste que sin las cazadoras el consejo no es nadie, tú eres quien manda en ese lugar, ellos deben darte explicaciones no tú a ellos, por lo que tú tienes derecho... y teniendo en cuenta que Guzmán es tu vigilante, te puede seguir entrenando. Haz que tu voluntad se haga... tu eres la voz mayoritaria allí.
- (La abrazo) Gracias...
- (Sonríe) De nada...
