"Saigo: El Momento de la Muerte"
By Val
Capitulo V: "Videos, Muchos Videos"
InuYasha habia hecho arreglos para que la familia Higurashi volviera a visitarlo. Los llamo varias veces, pero nunca los encontraba, asi que dejaba mensajes invitándolos a su mansión otra vez.
No habia pasado mucho, cuando recibió una llamada de la Sra. Higurashi. Habían decidido aceptar la invitación, y si no era mucha molestia, partirían enseguida y se quedarían unos días en la casa de InuYasha. El no puso objeción alguna y el asunto quedo zanjado. Los empleados en la casa de InuYasha pusieron su máximo esfuerzo para que todo estuviera en orden porque sabian que si habia algo que nunca debían hacer era enfurecer al amo InuYasha.
El primer día pasó sin sobresaltos, y a pesar de los silencios incómodos y alguna que otra lagrima. No hubo problemas ni momentos amargos.
Esa tarde la Sra. Higurashi espero a que todos se fueran a dormir y subió a la pieza de InuYasha. Como suponía, el joven no lograba conciliar el sueño y estaba sentado sobre la cama con la mirada perdida y abrazando un portarretratos. Ella se aclaro la garganta sugestivamente y el se percato de su presencia.
Charlaron de temas sin importancia durante un rato hasta que la Sra. Higurashi noto que InuYasha no habia soltado el portarretratos, como si temiera que alguien se lo fuera a quitar.
El le leo el pensamiento y dijo: - ¿Quiere verla? Es una foto muy bonita… Su cumpleaños.
- Nunca vi esa foto. Salio muy bien.
- Usted… ¿Usted alguna vez se pregunta donde esta?... Quiero decir, se que esta muer… que no esta aquí, pero a veces me pregunto donde esta y si cuando yo muera estaremos juntos.
- Hijo ¡No digas esas cosas! Ella no eligió morir, nadie lo elige, asi que ahora tú debes vivir por los dos. Esa es la tarea que te encomendó, y si la vuelves a ver antes de tiempo porque no cumpliste con eso no creo que se ponga muy feliz… Y Dios sabe cuanto la amo, pero cuando se enojaba no habia furia peor en el universo.
- Si… Algo parecido me sucedió el día de su cumpleaños hace unos años. – recordó con media sonrisa luchando por salir.
- ¿De que hablas? Si ese día me dijo que habia sido el mejor de su vida, y además me recordó cuanto te amaba, y durante la media hora mas larga de toda mi vida enumero cada una de tus cualidades.
InuYasha sonrió con pesar, y se lamento de no haberle dicho todos los días cuanto la amaba y que significaba todo para el.
- Pero… ese día algo la molesto – dijo de repente, recordando algunos momentos de la fiesta -. No se si estaba enojada conmigo, pero hubo algo que la altero. Se puso triste y luego entro apresuradamente al tocador, y cuando salio ya estaba otra vez sonriente, pero sus ojos estaban húmedos y rojos, como si hubiera llorado. No le preste atención entonces, pero ahora creo que tal vez le sucedió algo. – termino, preocupado.
- InuYasha, no hagas una tragedia de algo sin importancia – dijo ella, tratando de calmarlo – estoy segura de que no fue nada.
- ¿Si? Pues yo no. Cuanto más lo pienso, mas me parece que tengo razón.
- ¡Esta bien! Si tanto insistes te puedo prestar los videos de la fiesta… si que eres duro, eh? – dijo ella, dándose por vencida, mientras pensaba en donde habia metido los videos.
- Gracias.
- De nada, hijo, de nada. – suspiro, levantándose y yendo hacia la puerta.
Antes de irse, se dio vuelta y contemplo el rostro de aquel joven que habia robado el corazón de su hija y toda su familia. A pesar del áspero comienzo, tuvo que reconocer que llegar a conocerlo habia valido la pena. Era un gran muchacho que lamentablemente estaba convirtiéndose en un hombre demasiado rápido, pero de una cosa estaba segura… se convertiría en un gran hombre.
Al día siguiente la Sra. Higurashi le entrego los videos a InuYasha. El joven, respirando con dificultad bajo la montaña de videos que se le habían caído encima, la miro extrañado.
- No pense que fueran tantos.
- Pues no, no son tantos. Son solo 5 de la fiesta, 2 de los preparativos, 3 de cuando tuvimos que sacar a los borrachos del salón, 4 de cuando limpiaron la casa, 2 son unos videos compilados de todas las veces que Miroku fue abofeteado, apaleado, y herido seriamente por Sango cuando coqueteaba con otras jovencitas o trataba de tocarlas. Y ese de ahí que no tiene etiqueta estaba en el cuarto de Kagome en un paquete que decía InuYasha. – le explico, ayudándolo a levantarse.
InuYasha la miro turbado, frunciendo el entrecejo. Ella no supo comprender su reaccion hasta que, finalmente, comprendió la preocupación del joven.
- No, yo no lo he visto, no te preocupes… y tengo algunas otras cartas que me olvide de darte.
- Gracias, pero creo que estaré ocupado con los videos por los próximos 10 años.
