.

Bueno, quiero decirles que muchas gracias a todos por los reviews recibidos, la verdad es que es en esos momentos cuando me alegra el solo hecho de que al menos a alguien le guste mi fanfic. Como miembro muy activo de fanfiction, leo muchos fanfics y trato cada vez más de mejorar mi estilo y todo lo que respecta a mi escritura. No solo lo hago porque me fascina escribir, sino porque me da mucha alegría poder entretenerlos. Debo decir que todos los autores, lectores, y también los que solo pasan cada tanto a saludar, son mi verdadera y única inspiración.

Como siempre, este fanfic esta dedicado a mis amigas, que siempre me acompañan y apoyan aunque a veces no estén de acuerdo conmigo, y también a los lectores, que de una manera un poco menos directa, me apoyan e influencian, ya sea para bien o para mal.

Debo decir que estoy muy complacida con las críticas que he recibido hasta ahora, y estoy trabajando arduamente para que uds., mis queridos lectores, puedan disfrutar de una historia más entretenida, divertida e interesante. Con esto me despido, y le mando un beso y un saludo muy grande a cualquiera que este leyendo esto.

Nos vemos en el próximo capitulo,

Val

Capitulo VIII: Kamis e Izayoi… Dos Historias Memorables

Kamis estaba encantada con la mansión Kuremoto, memorizando todos sus rincones y recorriendo cada centímetro para no olvidarlo jamás. Y es que esa casa era magnifica. La decoración, siempre elegante y de buen gusto, incluía lámparas de cristal, tapetes de exóticos países, vajillas finas y cubiertos de plata, muebles cómodos y a tono con el resto de la decoración. Parecía uno de los castillos en los que de pequeña solía construir para sus muñecas. Esa casa la hacia sentirse niña de nuevo, antes de que la fatalidad la alcanzara a ella y su familia. Es que los padres adoptivos de Sango y Kamis habían muerto en un supuesto accidente aéreo. Cuando Sango y Kamis tenían 8 años recién cumplidos, sus padres se fueron de viaje junto con su hermanito menor, Kohaku, dejándolas en casa de una tía y prometiéndoles que las llamarían apenas aterrizaran. El problema era que jamás pudieron: alguien habia puesto una bomba en el avión.

La policía nunca resolvió contra quien habia sido el atentado, pero el hecho de que la familia de Sango y Kamis les dejara una cuantiosa herencia a la tutora de las niñas, llamada Kanna, era bastante sospechoso. Después de pasar unos años en negación, a ambas finalmente les llego la aceptación y, finalmente, independencia.

Las dos hermanas se emanciparon a los 16 años, y su tía se suicido un año después, dejándolas como herederas directas de la fortuna que ella misma les habia quitado. Las chicas, ansiosas de dejar atrás todo su pasado, comenzaron su vida de nuevo. Vendieron la casa de su tía y se compraron n departamento barato cerca de la casa de Kagome. Sango y Kagome se conocían desde siempre, ya que habían ido al mismo jardín de infantes juntas, pero Kamis nunca la habia visto porque iba a otra escuela. Con el tiempo, Kamis sintió una necesidad más fuerte que la vida misma de independizarse, asi que se mudo a otra ciudad. De todos modos, luego de la muerte de Kagome, Sango no pudo resistir tantos recuerdos y se fue a vivir con su hermana en busca de consuelo.

Kamis y Sango tuvieron que superar la muerte de sus seres mas queridos, se encontraron solas en el mudo, sin más compañía que ellas mismas y una persona demasiado horrible para estar viva. Habían tenido que superar incontables obstáculos, pero Sango siempre habia tenido a Miroku y Kagome para consolarla. Kamis, en cambio, todavía no habia encontrado ese amor y esa contención tan magníficos, que todo lo curan, ni tampoco una amistad tan fuerte y pura como la que su hermana tuvo en su momento. Eso era lo que mas anhelaba Kamis. Volver a esa tierna edad en la que el mudo todavía era inocente, al menos a sus ojos, y su corazón virginal no habia sido desgarrado por el horror que conlleva la crueldad humana. Esa enorme casa, como una fortaleza impenetrable, la hacia sentir segura en maneras con las que dudaba que una amistad y una relación amorosa pudieran competir.

Asi pasaba sus días Kamis, mientras que InuYasha se divertía con Miroku y Sango, rememorando viejos tiempos. Sesshoumaru no aparecía mucho, y cuando si lo hacia, a Kamis le daba la impresión de que no vivía allí realmente, sino que era un fantasma pasajero que casi siempre traía consigo discordia y confusión. Y lo que mas le impacto fue la diferencia en como se dirigía a su padre, el Sr. InuTaisho, a quien respetaba y admiraba, y la manera en como se dirigía a su madre, la Sra. Izayoi, a quien parecía considerar el único error de su padre. Kamis no podía comprender como alguien podía odiar a uno de sus padres y sentir tanto aprecio por el otro.

-Es que yo no soy su verdadera madre – le dijo Izayoi, cuando Kamis le comento su impresión ante la actitud de Sesshoumaru.

-¿Disculpe? – pregunto ella, pensando que habia oído mal.

-Yo no soy su madre biológica. Veras, mis padres me arreglaron un matrimonio para su propia seguridad económica cuando yo tenia apenas 16 años – hizo una pausa para que la muchacha absorbiera lo que acababa de escuchar -. Pero yo no me di por vencida: dije que me casaría, para no alterar a mis padres, pero pedí como condición que esperaran hasta que terminara la universidad. Como habia conseguido una beca, mis padres no se opusieron. En el primer año, conocí a un joven simpático, guapísimo, e inteligente, que estaba en casi todas mis clases. Nos hicimos amigos enseguida y cuando se entero de lo que mis padres se proponían hacerme, se enfureció enormemente. Hasta me propuso… - dijo entre risas – incendiar sus casa… pero yo le dije que iba a huir para no casarme, y el… el me propuso huir juntos, ya que también se sentía oprimido por sus ladren y las injustas expectativas que estos tenían. Y luego... me dijo que me amaba… Yo, sin saberlo, lo amaba también y acepte gustosa. Desaparecimos por dos meses hasta que me entere que mis padres habían perdido su casa. Me sentí terriblemente culpable y acepte casarme con ese hombre, Kouta Hakurotsu, a pesar de las protestas de InuTaisho. Creo que le rompí el corazón -. Hizo otra pausa – Pero en fin, la cosa es que me case y viví resignada a mi suerte durante un año, cuando me entere que InuTaisho se habia casado. Eso me destrozo el corazón y me di cuenta del terrible error que habia cometido. Lo busque por todo Japón, pero no pude encontrarlo. Después me entere que su esposa dio a luz a un hermoso varoncito. Ese niño era Sesshoumaru. Lamentablemente cinco años después la buena mujer murió, dejando los corazones de InuTaisho y Sesshoumaru hechos añicos.

-Pero no fue su culpa – dijo Kamis.

-Pues no estoy tan segura. Veras, InuTaisho nunca me hablo mucho de su primera mujer, por eso tuve que hacer algunas investigaciones por mi cuenta… Hablando con los vecinos y algunos amigos, descubrí que la madre de Sesshoumaru tenia altibajos emocionales muy frecuentes, y como InuTaisho la dejaba con el niño cuando viajaba por trabajo, Sesshoumaru tuvo que aguantarse lo peor. Es mas, durante todas las peleas, creo que ella siempre ponía al niño en el medio, usándolo como una herramienta para evitar el divorcio. Y cuando ya no pudo aguantar su propia vida, se suicido. InuTaisho nunca lo admitirá, porque prefiere creer que fue solo un accidente y que si hubiera habido verdadero peligro, el habría sido capaz de proteger a su familia. Pero yo se que esa pobre mujer se suicido, y lo que es peor: estoy segura de que Sesshoumaru presencio casi toda la escena. ¡Pobre criatura! Tenía solo 5 años. Creo que lo único bueno que hizo esa mujer fue dar a luz a mi niñito.

-Pero eso no explica por que el te odia.

-¡Que impaciente eres! – dijo Izayoi, volviendo a reír -. Apenas murió su esposa, InuTaisho revolvió cielo y tierra para encontrarme. Un día me llamo y me pregunto si podíamos hablar. Nos encontramos en un café, y el traía a Sesshoumaru consigo. La pobre criatura tendría poco mas de cinco años, e InuTaisho me contó que habia dejado de hablar y reír desde la muerte de su madre.

-¿De hablar?

-Si. Pero ese día ocurrió algo que nunca pude explicarme.

-¿Qué fue?

-Sesshoumaru hablo. Me dijo "hola mami, te extrañe mucho".

-¿Qué? – grito Kamis, intrigadísima.

-Si, eso dijo. InuTaisho no guardo ninguna foto de su primera esposa y nunca me dijo como lucia, asi que no se si Sesshoumaru lo dijo por mi parecido con ella.

-Pero cuando te dijo eso, ¿Tu que hiciste?

-Le dije "Yo también, mi amor", y lo abrace hasta que se quedo dormido. Era un niño hermoso y creció para convertirse en un hombre apuesto y muy inteligente, como su padre… aunque su carácter… deja mucho que desear…

-Pero eso todavía no explica…

-¡Ya se, ya se! No seas tan impaciente. Al poco tiempo le pedí el divorcio a Kouta, quien primero me lo negó, alegando que yo le pertenecía, pero luego me lo otorgo por alguna razón. Estoy muy segura de que InuTaisho tuvo algo que ver con eso… Unos años después me entere que se habia vuelto a casar y tuvo un hijo, creo que de la edad de InuYasha, pero no estoy bien segura. El pobre hombre todavía estaba devastado por nuestro divorcio, y se quito la vida poco después de que yo lo rechazara innumerables veces, dejando solos a su mujer y a su hijo. Creo que la madre se volvió loca y al chico lo llevaron a un orfanato. Pero como dije, no estoy bien segura. En fin, InuTaisho y yo nos casamos y unos años después tuvimos a InuYasha. Ahí fue cuando comenzó el problema…

-¿Ahí fue cuando Sesshoumaru la comenzó a odiar? – pregunto Kamis por enésima vez, con su falta de tacto característica.

-Pues esto es algo que ni Sesshoumaru sabe. Cuando éramos solo InuTaisho, Sesshoumaru y yo, Sesshoumaru me veía a mí como a su madre, aunque sabia perfectamente que su madre biológica habia muerto, porque nosotros le enseñamos que no debía sentirse culpable por eso. Yo era su madre porque yo lo bañaba, lo bestia, le daba de comer y jugaba con el. Y yo nunca le demostré otra cosa que no fuera amor. Pero cuando llego InuYasha todo se complico. No porque Sesshoumaru viera a InuYasha como un obstáculo entre el y la atención que recibía de nosotros, sus padres, sino que lo veía como n obstáculo entre el y el amor de su madre. MI amor. Y para dejarte tranquila, Sesshoumaru no me odia.

-¿Ah, no? Pero… si esa es su manera de demostrar amor… no me gustaría verlo enojado.

-Es que Sesshoumaru lo que tiene es culpa. Culpa de querer a otra mujer como a su madre, cuando la suya murió. Culpa de no sentir nada más que amor incondicional por mí y por InuYasha. Es solo culpa. Por eso yo no me siento cómoda tratando ese tema con el, porque al ser algo tan delicado, realmente no lo quiero lastimar. Por eso cada vez que se pone de ese humor tan encantador simplemente me limito a recordarle que le guste o no me tiene que respetar bajo cualquier circunstancia. Porque se que aunque quisiera odiarme, no podría, porque yo no le he dado nada mas que amor y comprensión desde que lo adopte como hijo.

-¿Qué hiciste QUE?

-Lo adopte legalmente. Asi que ante el mundo Sesshoumaru es hijo mío. Pero claro que el no tiene ni idea.

-Entiendo. No se preocupe, no diré nada.

-Te lo agradezco. Y ahora sabes la verdad.

-Si. Cada vez que Sesshoumaru se comporta como un… bueno, como Sesshoumaru, es porque no sabe como expresar el amor que siente por ti sin sentirse culpable

-Exactamente. Ahora, si me disculpas, alguien tiene que trabajar en esta casa… Mentiras, que aquí todos trabajan! – dijo con una sonrisa y se levanto.

-Vaya pues -. Se despidió Kamis, y ambas se fueron en direcciones opuestas.

Cuando Kamis salio de la habitación. Se encontró a InuYasha y Sesshoumaru con la oreja pegada a la puerta, peleando para decidir quien ocupaba mas espacio.

-Ehm… yo… - dijo InuYasha antes de salir corriendo, apenas vio a Kamis.

-Si… creo que yo también… - dijo Sesshoumaru, pero resbalo y cayó en el sofá.

-Ella te ama… tienes tanta suerte de tenerla – murmuro Kamis, dejando solo a un asombrado y pensativo Sesshoumaru.

- - -

InuYasha no podía dormir pensando en todo lo que habia escuchado. Su madre se habia casado por conveniencia, dejando a su verdadero amor. Luego su padre se habia casado con otra mujer y habia tenido un hijo. Luego la mujer se habia suicidado, y su padre habia vuelto con su madre. Luego su madre habia adoptado al hijo de su padre, y luego habia nacido el.

"DEMASIADO CONFUSIÓN" penso.

-¿Tú tampoco puedes dormir? – pregunto Sesshoumaru del otro lado de la puerta.

InuYasha se paro y lo dejo entrar.

-¿Cómo sabias? – pregunto.

-Porque después de todo somos hermanos.

-Lo reconoces, ¡Que milagro! – bromeo InuYasha.

-Mira, no me voy a poner todo cursi, porque no creo en esas porquerías…

-Eso no es lo que dices en frente de Rin…

-Mira, te iba a decir que el día en que murieras yo no iba a estar involucrado y no seria mi culpa, pero me estas haciendo cambiar de opinión - advirtió Sesshoumaru.

-¿No vas a matarme? Me conmueves hermanito… En fin… lo que dijo hoy mama fue intenso… ¿Cómo estas?

-Pues no es que te incumba, pero supongo que bien – respondió con una media sonrisa melancólica.

-Cuanto entusiasmo… ¿Cuándo es la fiesta? – pregunto InuYasha con sarcasmo.

-En unas horas, después de tu funeral… ¿Por qué?

-Ja-ja – rió sin ganas -. Si que eres gracioso.

-Ya cállate hermanito – dijo, y salio de la habitación.

InuYasha se quedo dormido esa noche con una sonrisa en los labios. Hacia varios meses que no dormía tan bien, sin pesadillas ni recuerdos. Esa noche, sintió que su ángel de la guarda, su Kagome, yacía a su laso, envolviéndolo en un sueño celestial.

A la mañana siguiente, Izayoi se despertó sobresaltada, con un mal presentimiento. Sentía que algo malo iba a suceder (o ya habia sucedido) y que de alguna manera tenia que ver con su pasado. Era como si algún detalle tuviera una importancia crucial, pero ella no sabia cual exactamente. Sentía que después de todos sus años de vida, algo podía turbar su felicidad y cambiar su vida para siempre…

… Desafortunadamente, tenía la horrible sensación de que su presentimiento llegaba "demasiado tarde"…