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Capitulo IX: Encontrando nuevos indicios de un amor inextinguible

Parte I

Durante toda la semana, Kamis se entretuvo abriendo las puertas de cada cuarto en la mansión, ansiosa por descubrir algo emocionante y fuera de la normal, como ocurría a todas las jóvenes protagonistas de las novelas que ella solía leer en su temprana adolescencia. Encontró un cuarto lleno de computadoras, estereos, y televisores de pantalla plana; un inmenso cuarto lleno de libros, periódicos y documentos antiguos; un cuarto con cuadros y candelabros; un cuarto con muñecas de porcelana y autos coleccionables en miniatura; un cuarto lleno de álbumes de fotos y muebles cubiertos con sabanas blancas; y por ultimo, un cuarto con equipo para esquiar, montar a caballo, hacer surf, escalar, bucear, practicar basketball, baseball, football, correr y practicar paracaidismo.

"Nunca me aburriré de esta casa" penso mientras se alejaba del ultimo cuarto con una sonrisa.

-Veo que encontraste el cuarto de deportes – dijo InuYasha detrás de ella.

-Si, es grandioso ¿Realmente practicas todos esos deportes?

-Por supuesto ¿Acaso no se me nota? – pregunto mostrándole sus músculos.

-Kamis se echo a reír y respondió – Claro que si. Mira ese cuerpazo: eres todo un semental.

-Detecto algo de sarcasmo en tu vos… Dime por favor que solo es mi imaginación – dijo el, aparentemente ofendido.

-Por supuesto que te lo imaginas. Es mas, toda esta conversación ni siquiera es real…. Te lo estas imaginando… Nos vemos, semental – dijo antes de salir riendo alegremente, dejando atrás a un atontado InuYasha.

Habia muy pocos cuartos cerrados con llave, al los que solo tenían acceso los padres de InuYasha: InuTaisho e Izayoi. Kamis se preguntaba que habría dentro pero cuando cuestiono a InuYasha, este le dijo que era mejor no hacer preguntas al respecto.

-¿Por qué? – le pregunto ella, burlona - ¿Temes acaso que tenga algo que ver con como los bebes llegan al mundo?

-Por el amor de dios, ¿Cómo puedes decirme algo asi? Que cruel eres, me has dejado marcado de por vida… Por tu culpa, este día forma parte de mis recuerdos reprimidos –exclamo el con horror.

-Ya, ya pequeño… No te alteres o te vas a provocar un ataque cardíaco – dijo ella fingiendo un profundo cariño.

-Si, bueno… ojala a ti te de… te de un… ¡Cuando se me ocurra algo, ojala te pase! – dijo enfurruñado antes de irse.

-¡Que falta de imaginación tienes! – grito ella, y se marcho también.

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A medida que los días pasaban, InuYasha y Kamis se conocían cada vez mejor. El la encontraba irresponsable, irritante, testaruda, orgullosa, maleducada, arrogante, brusca, molesta, burlona, desafiante… pero también intensa, apasionada, provocativa, inteligente, y sumamente atractiva. Y ella… también. Los dos estaban constantemente provocándose el uno al otro y ambos disfrutaban mucho de la compañía del otro.

Todo parecía indicar que esas chispas se transformarían en un fuego descontrolado de sentimientos y pasión. Izayoi estaba feliz por su hijo y por Kamis, ya que ella parecía la única mujer que podía ayudar a InuYasha a olvidar a Kagome y finalmente seguir adelante con su vida.

Ella habia querido mucho a Kagome, y la seguía queriendo, porque siempre habia sido la mejor nuera que cualquier madre hubiera podido desear. Siempre se habia imaginado un futuro donde ellos se casaban y tenían hijos, pero ahora que Kagome ya no estaba, no quería que su hijo se quedara sin ese futuro. Lamentablemente, sus planes pronto cambiaron, aunque ella no se dio cuenta.

Unos días después, Kamis descubrió un cuarto cerrado con llave en el tercer piso de la mansión. Un ramo de rosas colgaba del picaporte junto con una cadena de oro con un dije en forma de corazón. Lo tomo en sus manos y se dio cuenta de que el corazón se podía abrir. Cuando lo abrió, vio que adentro habia dos fotos. La primera mostraba a una joven golpeando a InuYasha en la cabeza. La segunda, mostraba a la misma joven besándolo.

"Esta debe ser Kagome" penso, "Es muy bonita".

Trato de entrar pero no pudo forzar la cerradura. Después de pensarlo por un rato, decidió no intentarlo más.

Esa noche, Kamis aun sentía la curiosidad quemándole el cuerpo. Se vistió rápidamente y subió las escaleras sin hacer ruido. Cuando llego, se quito una horquilla del cabello y después de forcejear un poco logro abrir la puerta.

Lo que encontró la maravillo: un cuarto enorme deliciosamente decorado con un gusto impecable si bien algo infantil. Sobre la cama habia innumerables peluches, y sobre el escritorio y las repisas habia interesantes libros sobre psicología y ciencia ficción.

Por toda la habitación habia notitas de amor, ya fuera pegadas en las paredes o en las puertas del armario.

"Este lugar es hermoso" penso encantada, y se acerco a la cama.

Tomo uno de los peluches delicadamente y leyó la etiqueta que tenia. Decía "Nunca pude decir 'te amo', siempre me fue difícil enfrentar mis sentimientos. Pero cuando estoy contigo… decir 'te amo' es algo que no puedo dejar de hacer. Feliz aniversario amor, eres todo mi universo". Lo releyó con ternura y lo dejo cuidadosamente sobre la almohada. Miro su reloj y se alarmo al darse cuenta de que ya era medianoche. Se prometió a si misma que se quedaría solo cinco minutos mas. Abrió una de las cajas que estaban el piso, y encontró infinidad de notitas de amor de Kagome y de InuYasha. Casi lloro al leerlas, porque el solo pensar en que esos dos jóvenes que tanto se amaban habían sido tan crudamente arrancados el uno del otro le recordaba demasiado a la muerte de sus padres adoptivos y su hermano.

Una de las cartas estaba fechada 4 años antes, cuando InuYasha tenia 15 y medio, y Kagome los estaba a punto de de cumplir. Era una carta que le escribió Kagome a InuYasha, confesándole su amor y haciéndole ver que Kikyo, que según lo que Kamis tenia entendido era una antigua novia, no lo amaba realmente y que nadie le daría jamás tanto afecto como ella.

Kamis penso que era una carta demasiado melosa, pero reconoció también que la chica debía de haberlo amado mucho y haber sufrido bastante por el.

Miro la carta, y la leyó por última vez.

"Querido InuYasha:

Cuando pienso en toda la gente que hay en el mundo, todos los amigos, novios o familiares, pienso que son demasiados para un mundo tan pequeño, pero a la vez son indispensables. Sin ellos, cada alma vagando solitaria por la vida, moriría sin encontrar a su alma compañera.

Cuando no estas a mi lado, directa o indirectamente, me muero. Prefiero adorarte en secreto, besar cada cosa que tocas, porque si te lo digo, tengo miedo de que te alejes. Aunque sea déjame adorarte asi, entregándome entera a ti sin que nadie lo sepa, no importa. A pesar de que quiero mostrarle al mundo cuanto te amo, nadie lo comprendería. Prefiero adorarte en secreto. Besar la sombra de tu sombra. Escondida, sin compartir con nadie mi dolor. Estoy en un lugar oscuro, pero cuando llegas, se ilumina mi existencia. No hace falta que me quieras, con un saludo me conformo. Me basta saber que recuerdas mi nombre, me basta saber que estas ahí aunque no pueda acercarme, aunque no estés ahí para mi.

Solo me queda mirarte sin que lo sepas, sin que me quieras. ¿Ser tu confidente? Lo acepto sin pensarlo dos veces, sin oír el crujido de mi corazón, de mi esperanza, de mis ilusiones. Me cuentas que te gusta ella, me pides ayuda para conquistarla, para mantener la pasión en vuestra relación. ¡A mi! A mi, que te amo desde que te vi, que mi amor fue creciendo, Que doy mi vida por ti! ¿Por que ella? Ella no te merece, no sabe como quererte. No sabe querer a nadie más que a si misma. No podría cuidarte ni estar a tu lado cuando la necesitaras. No confíes en ella, no te quiere, nadie te quiere como yo. Si no te das cuenta pronto, aunque tal vez sea muy tarde, aunque tal vez no podamos hacer nada al respecto, mi corazón va a estallar. Lo siento latir, cada vez que te acercas, tan fuerte que tengo miedo de que se me salga del pecho.

¿Por que no podemos estar juntos? Es por el ¿Verdad? ¡Pero yo no lo amo! Es por ti. Todo lo que hago lo hago por ti. Te quiero mucho, quiero que lo sepas. Doy todo por ti, hasta me amolde a tus gustos, a tus creencias, a tus pensamientos… a toda tu persona. Ahora que no te tengo, ¿Que se supone que haga? ¿Como puedo resistir esta horrenda realidad, si tu no estas esperándome al otro lado del túnel? ¿Por que no puedes quererme como yo a ti? ¡Aunque sea un poquito! Sabes que nací para estar contigo, pero… ¿Por qué tu no quieres estar conmigo? ¿Sientes algo por mí? ¿Puedo ilusionarme o debo renunciar a los vestigios de esperanza que aun merodean en mi mente? ¿Y si no, que es lo que sientes? ¿Asco? ¿Desprecio? Amor u odio, me conformo con saber que despierto al menos alguna emoción en ti.

Perdóname si esto es repentino, pero tenía que decirlo. Me estaba matando por dentro. Hay cosas que no se pueden guardar, por mas malas o buenas que sean. Me siento más liviana, pero el dolor no se fue. Te fuiste de mi vida y quiero que vuelvas pero, ¿Tu quieres volver?"

Después de leerla, Kamis encontró oras cartas y en todas era lo mismo: Kagome loca de amor por InuYasha y buscando maneras de llamar su atención y declararle su amor de una vez por todas.

"Ella si que lo amaba" penso Kamis con tristeza mientras bajaba a su habitación, luego de dejar todo en orden tal y como lo habia encontrado.

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Bueno… ante todo mil perdones por el retraso. Es que mi computadora se reseteo múltiples veces un estos últimos días, y perdí varios documentos importantes. Una vez mas, lamentablemente, me veo forzada a despedirme sin sabes cuando volveré a actualizar, ya que me toca estudiar para una nueva ola de exámenes. Pero les ruego no pierdan la fe en mí: estoy segura de que encontrare una manera.

Saludos y Feliz Día de San Valentín.

Val.