Antes de comenzar tan sólo un apunte, este es un capítulo especialmente corto pero debía ser así para mantener la tensión de la trama. Espero que no me odieis mucho por ello ;-P.
Bueno sin más os dejo con la corta lectura, tan sólo una cosa más. Para que sea completa esta es la música que debe acompañarla:
Claro de Luna de Beethoven
Un saludo para todo el mundo, en especial a Lyra, Kate, Nevalainen y todas las personas maravillosas que me han alegrado el día con sus rew. SIBI
DIARIO DEL ÚLTIMO ENCUENTRO (3ª parte)
PENSAMIENTOS DE LA DR. TEMPERANCE BRENAN
Hace unas horas he despertado de mi inconsciencia por las notas de una música que ha ido aumentando en intensidad conforme avanzaba el tiempo. El claro de luna de Beethoven que se ha iniciado casi tranquilizador y sedante, se ha tranformado, ya hace un rato, en algo inquietante.
Suena la misma música una y otra vez, cuando termina empieza de nuevo y en cada ocasión más fuerte que la anterior, las notas se incrustan entre mis pensamientos, me aturden y me impiden pensar con claridad, o tal vez sea fruto de la debilidad de mis heridas. No lo se.
He intentado luchar contra mis ataduras, pero son de fuerte hilo de nylon y sólo he conseguido que más regueros de sangre se unan a las marcas finas y secas de mis brazos...
Los sonidos de esa maldita música me van a enloquecer. Estoy familiarizada con distintos tipos de tortura, pero no puedo dejar de imaginar si esto sólo es eso, o si ese maldito maníaco quiere transmitir algo más.
No he comido en casi dos días y noto como mi cuerpo se debilita por momentos, el dolor no sólo no cesa sino que cada vez se hace más y más palpable, a fuerza de permanecer con el cuerpo en la misma postrada posición.
Mi mente continua divagando torpemente, los recuerdos de mi vida se mezclan y ya no tienen coherencia, pienso mucho en Booth, en todas las cosas que no le he contado. Y no puedo evitar pensar en si podré decirselas alguna vez... mi fe en él permanece inquebrantable, pero... mi cuerpo... está demasiado débil y me temo que no dispongo de mucho tiempo más.
¡ESA MALDITA MÚSICA!, si la mordaza no impidiese alzar mi voz, hace horas que abria gritado desesperada, no soporto ese sonido que se hace cada vez más y más profundo, noto como si casi hasta los engranajes de la cama vibrasen con cada nota del piano.
En medio del sonido del instrumento no he percibido que él ha entrado en la habitación. Se coloca de nuevo al lado derecho de la estancia pero ahora a traido algo consigo, parece... algún tipo de grabadora de video. Prefiero no analizar las consecuencias de esto. Una pequeña luz roja surge del aparato de lo que deduzco que ha empezado a grabar, y esa horrible música permanece en el ambiente... con sus notas melancólicas y odiosas extendiendose a mi alrededor. No me quedan fuerzas para luchar cuando lo veo apróximarse hacia mi.
Con lentitud... parsimonia... retira la áspera tela que me cubre, ahora estoy completamente desnuda ha escepción del sujetador. La humedad del ambiente me rodea y noto como mi cuerpo a pesar de su desnudez suda.
En un segundo un potente foco se enciende de repente, la luz me daña las pupilas irremediablemente tras tantas horas de permanecer en la semi oscuridad de la habitación, pero su haz se dirige directamente hacia mi rostro y no soy capaz de distinguir nada a mi alrededor.
Opto finalmente por cerrar los ojos desesperada. No puedo hacer mucho más.
Entre los sonidos de la música distingo la respiración profunda de mi captor cada vez más cerca, abro los ojos sólo un momento, sólo lo que la intensa lámpara me permite. Lo justo para distinguir los suyos entre la tela que le cubre el rostro. No podrían ser más despiadados y noto un temor irracional que surge dentro de mi, porque lo que veo son dos pozos de absolutamente... nada... nada, vacios de emoción o de sensibilidad, vacios de sentimientos... completamente inhumanos. Por más que lo intento no logro tomar de nuevo el control de mis emociones. Algo dentro de mi se ha roto.
La canción se ha detenido, ¡POR FIN!... es curioso como mi mente racionaliza los distintos estímulos. Estoy desnuda a merced de un maníaco homicida y sólo puedo pensar en que esa horrible música por fin se ha detenido, ¡por fin!.
He cantado victoria muy rápido, con un perceptible ¡click! La tonada vuelve de nuevo y yo, lloro sin poder evitarlo, me debato con las últimas fuerzas que me quedan mientras noto la superficie de sus guantes de cuero recorrer posesivas la longitud de mis piernas, antes de que pueda luchar, antes de sentir nada más, un fuerte golpe en mi abdomen me deja inerme sobre el colchón y todo comienza a tornarse negro...
A LA ATENCIÓN DEL AGENTE ESPECIAL S. BOOTH
Este paquete debe entregarse en sus manos y sólo en las suyas en la oficina que ocupa en el Edificio J. Edgar Hoover.
Espero que disfrute del regalo.
