Aqui esta el último capítulo sacado directamente del horno ;-P jejejeje este va dedicado especialmente a Lourdes, te gustará espero que lo disfrutes.
Ante todo muchiiiiisimas gracias por los rew que en cada capítulo me dejais religiosamente, realmente pero REALMENTE se agradecen, espero que este capítulo este a la altura de las espectativas y bueno para que decir más, os dejo con la lectura
SALUDOS SIBI
DIARIO DEL ÚLTIMO ENCUENTRO (7ª parte)
SEPTIEMBRE DIARIO DE S. BOOTH
Una sola tarde, apenas seis horas en total desde que comenzamos con el operativo en los interrogatorios, y puedo decir sin dudas que ha sido la tarde más larga de toda mi vida.
Al llegar al edificio que el cucaracha nos había señalado como domicilio de Ramírez el equipo táctico estaba aguardando nuestra llegada. Querían esperar otra hora más antes de entrar, lo que casi me desquicia cuando me lo han propuesto. Mi respuesta ha sido un rotundo no.
No me importa la dificultad de cobertura de las entradas y salidas del inmueble, y por supesto me importa aun menos las necesidades de valoración del terreno que tengan que realizar los de antidrogas, a mi lo único que me importa, el único pensamiento que mantiene activa mi mente desde hace tres días es rescatar a Huesos de las manos de ese maníaco, y así se lo he dicho a ellos. Todo lo demás es secundario, eso es lo que de verdad puede esperar, ella no.
Creo que algo en mi tono de voz les ha conminado a no discutir y seguir mis indicaciones más alla de toda duda, puede que la ira, el dolor por la posibilidad de perderla o la testaruda determinación que me mueve a encontrarla, quizás una unión de todos estos factores, realmente me es indiferente, lo único que de verdad tenía importancia en aquellos segundos decisivos era Temperance.
De modo que sin discutir más nos hemos divido en cuatro grupos para intentar cubrir así todas las posibles vías de escape de ese mal nacido. El equipo bajo mis ordenes era el encargado de registrar la zona donde presumiblemente estaba retenida Huesos, pero al llegar al primer sótano nos hemos encontrado con un callejón sin salida. Por las lecturas térmicas, sabíamos positivamente que existía un segundo sotano bajo aquel en el que nos encontrábamos en ese momento, pero el acceso no aparecía por ningún lado. Desesperado, sintiendo como la impotencia me estaba volviendo loco he tomado la única decisión posible, he separado a mi grupo en cuatro y cada uno nos hemos dedicado a analizar una zona diferente del primer sótano.
Tras quince infructuosos minutos yo ya me sentía capaz de disparar a cada condenada pared y suelo de ese maldito edificio. Afortunadamente, antes de que esa desazón me tomase por completo, bajo una grotesca alfombra con dibujos de animales mitológicos he encontrado por fin el acceso al segundo sótano.
Sabía que lo que debía hacer era respetar el protocolo de acción y avisar al resto del equipo, pero no había tiempo para pensar, no sabía de cuanto dispondría ella. Así que sin anilizarlo, simplemente he dirigido mis pasos por las oscuras escaleras, encañonando con el arma cada puñetero centímetro cuadrado por el que avanzaba. Tras traspasar dos puertas metálicas y la habitación en la que he reconocido la maltrecha cama donde Temperance yacía en el vídeo (a duras penas he logrado contener las nauseas al ver la sangre en el colchón), he llegado por fin a una enorme cámara frigorífica cuya zona central estaba completamente ocupada por un tanque gigante de metal, he podido distinguir como un líquido caía en su interior, llenando con el sonido del chapoteo la estancia.
Ya estaba a punto de marcharme de allí y seguir inspeccionando la zona, en busca de más habitaciones, cuando un débil quejido ha surgido del interior del tanque, y aunque no pudiese verla, aunque me fuese imposible decir con certeza si era ella; antes de poder confirmarlo, mi corazón se ha encogido y he sentido como mi propio espíritu me conminaba a acercarme hasta el frío metal.
Casi sin desear que fuese cierto he preguntado en voz alta su nombre a la nada, un sollozo seguido de mi propio nombre inconfundible en su voz, ha cerrado la boca de mi estómago y la rabia me ha cegado tanto que no he visto nada más.
Ella lloraba quedo y repetía una y otra vez que los sueños la dejasen morir de una vez, que las alucinaciones eran una parte más de esa tortura y que no podía mantenerse en pie lo suficiente como para luchar contra ellas. Lágrimas de impotencia han subido a mis ojos, he creído morir cuando he sentido como su espíritu estaba tan roto, como la vulnerabilidad que ella siempre había odiado era ahora tan patente que sólo deseaba poder estrecharla en mis brazos y aseverarle que nunca jamás me iba a separar de ella.
Entre sollozos y sonidos de dolor he conseguido hacerle comprender que no era un sueño que realmente me encontraba allí, en un momento casi ha parecido como si despertase de una pesadilla, ella ha despertado y yo he caído en otra.
Por lo que he distiguido de su voz rota el tanque se estaba llenando de alcohol que la iba a cubrir de un momento a otro con consecuencias irreversibles, sin pensar le he pedido que se apartase a un lado del cerrado espacio todo lo que le fuera posible. He dirigido la pistola hacia uno de los laterales de acero y he disparado tres tiros, agujereando el contenedor. Antes de que pudiese disparar el cuarto un puñetazo se ha dirigido certero a mi mandíbula y una patada me ha arrebatado el arma.
Me he girado con un odio mal disimulado en la mirada, y mientras el contenido del tanque se vertía en el suelo de la cámara, he comenzado un forcejeo desigual contra mi atacante. Desigual porque el frío se clavaba como un cuchillo a través del líquido que ahora casi congelado mojaba las perneras de mi pantalón, mientras que ese bastardo iba equipado con lo que parecia un traje de neopreno. Tras varios puñetazos y golpes en las costillas y el abdomen, tanto por parte de él como por la mía, ambos hemos acabado en el suelo, estaba completamente empapado.
Por fín en tres días el dolor y la ira tenían una verdadera valvula de escape, y la he aprovechado con creces. He machacado sin piedad la cara de ese tipo, una y otra vez hasta que he oido como se partía su nariz y he sentido la sangre que empapaba la tela de la máscara de tela negra que le cubría. Al mismo tiempo ese cabrón ha conseguido golpear tan certeramente mi costado izquierdo que un inconfundible ¡crack! me ha avisado de que él también había logrado romperme algún hueso.
Ambos manteníamos el cuello del contrario acorralado entre nuestras manos, cuando los sonidos de la llegada del resto del equipo han alertado a Ramírez. En un segundo todo se ha desencadenado.
Ramírez ha dirigido la mirada hacía mi pistola, que se hallaba hacia la derecha a pocos pasos de su posición, yo he visto reflejado en sus vacíos ojos las intenciones que le movían. Cuando se ha deslizado a un lado para coger mi pistola yo he dirigido la mano hasta mi tobillo izquierdo donde me aguarda siempre fiel un arma de menor calibre que la oficial del FBI. Ramírez se ha girado encañonandome con el arma hacia el pecho, demasiado tardo de reflejos, pues en ese instante, recostado desde el suelo, empapado en aquel condenado alcohol, he descerrajado un certero tiro que ha impactado de lleno en su maldita sesera.
En aquel momento los swat han hecho su entrada. Pero eso ya no ocupaba mi mente.
Todo lo deprisa que el dolor de mi costado me ha permitido, me he levantado y he buscado la valvula de encendido de la tuberia para parar el flujo del líquido sobre el tanque, no paraba de llamar a Temperance desesperado, pidiendole que me hablase, que no se durmiese, que esperase tan solo un segundo porque la iba a sacar de allí con vida.
En esa enorme cámara frigorífica sólo se oían mis gritos, los equipos de asalto observaban la situación sin saber muy bien como actuar, hasta que me he dirigido hacía ellos. ¡Por el amor de Dios!, tanto les costaba pensar en llamar a la unidad de sanitarios. Como si les hubiese pinchado con mis gritos, o despertado de una pesadilla se han puesto en marcha para traer lo antes posible a los ATS. Aun faltaba el problema de como subir hasta donde se encontraba Huesos.
Tras buscar alrededor de unos eternos cinco segundos, uno de los muchachos ha dado con una escalera y una escala y por fin he podido subir hasta la parte alta del tanque y asomarme a su interior. Lo que he visto me ha partido el alma.
Hacía unos minutos que ya no contestabas a mis gritos, iluso de mi he creído que estabas extenuada, iluso o quizás sin querer perder el último atisbo de esperanza. Cuando por fin he logrado verte, la sangre y el alcohol mojaban tus ropas, la lividez de tu piel era extrema dejando más que visibles los innumerables cortes que marcaban tu cuerpo y te encontrabas esposada al interior de esa condenada estructura. He bajado al interior de un salto, ignorando la necesidad de la escala y los quejidos de dolor demi propio cuerpo por la rotura de las costillas y te he estrechado entre mis brazos. Llevo aquí más de un minuto y no reaccionas, ¡Temperance por favor ahora no me dejes, ahora no, no después de todo lo que has aguantado!.
Quito la chaqueta que me cubre que aunque mojada te ayudara a paliar un poco el contacto con el frío metal y la poso con ternura sobre tus hombros, ya oigo a los paramédicos. ¡Escúchame Huesos, no te rindas, no te dejo me oyes, no te dejo!... yo no lo he hecho... no me he rendido y no pienso hacerlo ahora, saldremos de esta como siempre lo hacemos, juntos. Y te prometo que nunca más permitiré que nada me separe de ti.
PENSAMIENTOS DE LA DR. TEMPERANCE BRENAN
El alcohol casi llega ya a mi cintura. En este punto, el dolor es tan intenso y constante que casi he llegado a no sentirlo. Pero lo peor es el estado de mareo constante que me provocan los vapores del líquido a mi alrededor.
He comenzado a pensar de nuevo en Booth, no puedo evitar que sea su imagen la que invoco en estos últimos momentos, y la confusión por el estado en el que me encuentro es tan grande que casi podría jurar que he oído su voz.
¡Malditas alucinaciones!, dejadme en paz, dejadme morir. Ya no deseo seguir luchando, casi ni puedo mantenerme en pie, sólo deseo que esta condenada tortura termine y poder corroborar de una vez si es cierta la teoría de Booth y existe algo tras nuestra muerte.
Pero todo es más complicado que eso.
Lloro, lloro como no lo he hecho desde que era una niña. Las lágrimas caen por mis mejillas por todos los momentos perdidos y porque aquello que mi mente anhelaba y convocaba con testaruda pasión es cierto, es una verdad maravillosa y completa. ¡Estás aquí!... no me has abandonado... no te has rendido, y ahora se que puedo morir porque por lo menos he escuchado tu voz una vez más.
Sin embargo no te das por vencido y me conminas a seguir luchando, pero ¡estoy tan cansada Booth!, y duele tanto... A penas logro explicarte la situación del tanque, y como siempre tan resolutivo de tres disparos solucionas lo del nivel del alcohol. Sin embargo dejo de oír tu voz en la sala tras esos tres disparos. ¿Que ha ocurrido?, ¿sigues ahi o ya me has abandonado y era todo un producto de mi mente?.
Tras unos instantes eternos gritas de nuevo mi nombre, y con tu voz en mi memoria noto como por fin mis fuerzas se dan por vencidas, este es el momento en el que mi cuerpo ha decidido tirar la toalla, sólo lamento que antes de cerrar los ojos no pueda ver tu sonrisa una vez más.
