Bueno, muchiiiisimas gracias a todo el mundo por todo su apoyo y por esos geniales rew, Nevalainen, lyra, kate, lourdes y a todas aquellas personas que se molestaron en apretar en botoncito morado de go!. No tengo palabras para expresarlo, mmmm o puede que si: GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS.
Aquí está el capítulo final de mi fic, que ya era hora jejejeje. Estoy pensando en escribir un epílogo pero aun no lo tengo muy claro. Espero ansiosa vuestra opinión para decidirme.
Bueno no os entretengo más, disfrutad de la lectura
Un saludo grandeeeeeee
SIBIZGZ
DIARIO DEL ÚLTIMO ENCUENTRO (9ª parte)
3 :42 de la madrugada, Hospital de St. Mary
Un grito rasga el silencio de la noche hospitalaria, la voz rasgada y desesperada anuncia un alma torturada en un sueño intranquilo y errático, un momento de crueldad en el que la mente es sucio jugador de un episodio doloroso.
-¡Booth no llores, estoy viva, VIVA! ¡Booth por favor! ¡BOOTH!.
Pero las brumas de su mente siguen jugando con la percepción de la realidad, pues ya no puede ver la plaza, ni la hierba, ni la estatua, ni a él. Todo a desaparecido y una negrura la envuelve haciendo que se sienta sóla y vulnerable, como si hubiese regresado a esa condenada habitación, a la sensación de la cama y la sangre.
-¡No, no es verdad NO!, estoy viva y eso no es verdad, estoy viva... VIVA...
Temperance Brenan se incorpora como un sonoro resote en la cama que ocupa en el hospital desde hace una hora, su cuerpo mutilado y vendado envía señales a su cerebro, señales que los pensamientos angustiosos que la abruman ignoran deliberadamente, pero que su cuerpo no puede evitar. Cientos de pequeños cortes se abren de nuevo por la brusquedad del movimiento, empapando con sangre las multiples vendas que la cubren.
Fuera de la habitación un hombre discute vehementemente con un doctor. El doctor se niega a permitirle el paso a la habitación de Brenan, alega que la paciente necesita descansar, que el stress de lo sucedido y la gravedad de sus heridas requieren un reposo absoluto. Pero no sabe a quien tiene en frente. Encarandole se encuentra un hombre que ha luchado tres días con desesperación para salvar la vida de su compañera, su mejor amiga, su confidente. Alguién que ha roto reglas y más de una cara para poder encontrarla, alguien que ha sesgado la vida del loco que la retenía de un sólo tiro y sin pensar. Bajo ningún concepto va a permitir que nadie más la aleje de él.
De pronto en medio de la acalorada discusión del pasillo un grito corta el ambiente que los rodea, y Booth sabe sin lugar a dudas que es de ella. Sin pensarselo tan si quiera un segundo aparta al médico y abre la puerta de la habitación. Entre las brumas oscuras del cuarto distingue a Brenan que se convulsiona en medio de la pesadilla.
Se acerca a la cama que ocupa la antropóloga ignorando la voz airada del médico tras él. Por un momento no sabe muy bien como reaccionar, si la abraza el dolor que puede provocarle es todavía mayor que el que sufre ahora, pero los desgarradores gritos de ella le parten el corazón.
Por fin, movido por un impulso más fuerte que nada Booth abraza firmemente a Brenan entre sus brazos, la estrecha contra si intentando transmitirle a un tiempo todo el alivio que siente de tenerla allí con él de nuevo y el significado de supervivencia que eso conlleva. ¡Claro que esta viva!, y por lo que a él respecta esa es una situación que va a prolongarse durante mucho tiempo. Con suavidad, entre el firme contacto de sus brazos procura ayudarla a salir del sueño en el que se encuentra inmersa.
El médico atónito asiste a la escena. Como un observador que se ve en medio de algo demasiado intimo para ser analizado la incomodidad lo asalta. La ternura de la escena le conmueve hondamente.
Ve la preocupación en los gestos del agente y desoyendo lo que le dicta su propio pensamiento de médico, abandona suavemente la estancia tras comprobar que ella, esta definitivamente en las mejores manos. Antes de volver a su guardia en urgencias, aposta a una enfermera en la puerta de la habitación. Por lo menos si necesitan algo que la ayuda este cerca.
Dentro del frío cuarto Booth intenta consolar a Brenan.
-Huesos, tranquila... despierta por favor, sólo es una pesadilla, estás viva... estoy contigo, y nada va a cambiar eso te lo prometo...tranquila, despierta... shhhh.
Y como a un niño pequeño dibuja suaves círculos sobre la espalda vendada de Brenan, intentando calmar su respiración, sintiendola viva bajo sus manos. Las lágrimas de desesperación de ella mojan su pecho, y sentirlas le hiere en el alma.
-Shhh, tranquila por favor no llores, shhh... shhhh.
-Booth, estoy viva, no me dejes, no te vayas como los demás- Frota sus manos una y otra vez contra las sábanas del hospital, intentando borrar la imagen de la sangre que llenaba el infierno de su pesadilla, pero sólo consiguiendo que se abran más las heridas que la cubren.
-Mi pobre Huesos, estás bien por favor, por favor mírame estas bien y no voy a permitir que nada te ocurra. No voy a marcharme a ningún lado, ahora que te he encontrado no me voy a ninguna parte ¿me oyes Temperance?, mírame por favor, estoy contigo.-Y con suavidad toma las manos de ella entre las suyas, y las estrecha en un cálido abrazo contra su pecho, sinpoder soportar como se hace daño a simisma en el horror de su pesadilla, intentando borrar con ese sencillo gesto las imágenes de dolor que asedían la mente de Brenan.
Temperance, por primera vez desde hace tres eternos días, levanta la vista y lo ve frente a ella. Unos profundos ojos marrones que sufren por ella, que sienten todo lo que la atormenta y eso es en un segundo insoportable, saber que toda aquella experiencia no ha sido un calvario sólo en su mente, sino que también lo ha afectado a él, ha supuesto también un mundo de padecimientos para Booth que se lo transmite sin quererlo a través de la tristeza de su mirada. Pero esa mirada le dice también muchas otras cosas, le habla de sufrimiento si, y también de esperanza y de reconocimiento.
-Estoy viva.
-Lo se, estás viva y nada va cambiar eso.
-No, no lo entiendes. Estoy viva por ti, porque llegastes hasta mi, me encontraste.
-Te encontraría en cualquier parte, te lo prometí, siempre estaré a tu lado. No podía permitir que nada te ocurriese.
-No te diste por vencido, a pesar de todo, de todos, viniste a por mi.
-Temperance, si eso te protegiese, daría mi vida por ti.
-Lo se.-Y sus ojos se cruzaron en la intensidad de quien se sabe poseedor de su vida de nuevo, de quien siente que el destino le ha brindado una nueva oportunidad, una mañana con la que no contaban.
Temperance fue poco a poco pausando su respiración, acompasandola en el el pecho de Booth sintiendo su latido firme tras la tela de la camisa, como una canción única y reconfortante, y se recostó de nuevo en la cama del hospital, con sus manos asidas firmemente a las de él, sin permitir que se rompiese ese contacto.
Booth se recostó a su lado, tomandola con suavidad en su regazo, con un temor reverente a herirla más de lo que ya se encontraba, o lo que es peor, con el miedo de que si se alejaba de ella podría perderla de nuevo. Siguió dibujando suaves circulos con la mano en su espalda y disfrutando la sensación de sentirla a salvo en sus brazos, cerró los ojos.
A Brenan las heridas habían dejado de importale, de modo que apoyo la cabeza en el pecho de él y se dejó vencer por el horrible cansancio. Por primera vez en tres días estaba dispuesta a que el sueño la llevase de verdad. Estaba dispuesta a dormir con la absoluta certeza de que nada le ocurriria porque él estaba a su lado, y esta vez sintiendo que al depertar sólo la esperaba una nueva y esperanzadora mañana.
