Título: Culpable Ingenuidad

Fandom/Pairing: Katekyo Hitman Reborn! Rokudou Mukuro/Sawada Tsunayoshi (6927)

Género: Romance/Drama

Warnings: Smexy Mukuro, Referencia sexual POTENTE.

Rate: R

Summary: "- Por culpa de tu ingenuidad, serás poseído por mí - Dijo Mukuro sacando su tridente - Seremos uno por siempre, Tsunayoshi-kun, serás mío y de nadie más...-" Si Mukuro mentía y Tsuna le creía, era completamente su culpa, ¿No?

6927FORTHEWIIIN!! XD

Nunca pensé que te tocaría con estas manos...

Un escalofrío recorre al joven Vongola décimo al mismo tiempo que sus mejillas se encienden de un intenso carmín ante el sensual tacto de los dedos de Rokudou Mukuro trazando juguetonamente el contorno de sus labios.

- Sawada Tsunayoshi... - Mukuro sonríe y sus ojos reflejan la mirada avergonzada de Tsuna como espejos - Kufufu... tenía tantas ganas de verte -

- M-Mukuro! - Tsuna le aparta la mano avergonzado de su propia reacción - ¿Qué haces aquí? -

De todas las cosas que el joven jefe se había imaginado que podría encontrarse bajando las escaleras de su casa, ninguna incluí la súbita aparición del Guardián de la Niebla (¡¿Que no estaba en prisión?!) en medio de su cocina a altas horas de la noche.

- No lo dije ya, Tsunayoshi-kun? Tenía ganas de verte, se está tan solo en ese lugar...-

Oh, Ese lugar. Tsuna sonríe de forma comprensiva; no importaba cuantas veces Reborn le hubiese dicho que no sintiese compasión por el peliazul, era imposible cerrar los ojos y dar la espalda ante la mirada llena de tristeza que pasaba por los ojos de Rokudou Mukuro cada vez que se comentaba su vitalicio destino.

- Comprendo... - murmuró Tsuna suspirando.

- Si tu estuvieses conmigo, no me sentiría solo nunca más, Tsunayoshi-kun...- Mukuro sonrió juguetonamente pasando sus dedos entre las hebras castañas del desordenado cabello del más bajo; Tsuna se estremece una vez más.

- De qué hablas?! - Las palabras salen de sus labios sin ni siquiera procesarlas ante la sorpresa.

Mukuro entrelaza los dedos de su mano libre con los de una mano de Tsuna y se acerca a su oído para murmurar.

- No harías un contrato conmigo? - el cálido aliento del peliazul contra su oído hace que Tsuna se sonroja una vez más - Si poseyese tu cuerpo, Tsunayoshi-kun, estaríamos juntos por siempre, jamás volvería a sentirme solo y nadie se interpondría entre nosotros -

Tsuna lo apartó violentamente de un empujón; sus mejillas ardían.

- SABES QUE ESO ES IMPOSIBLE MUKURO! NO MIENTAS!! - el grito del japonés resonó en el silencio de la noche y el dedo índice del italiano se posó sobre sus labios.

- shh... No grites, Tsunayoshi-kun, despertarás a todos - Mukuro apoyó su frente contra la del castaño con suavidad. - No quiero apartarme de ti aún y el Arcobaleno no aprobaría mi visita -

Tsuna miró a Mukuro. No quería caer en el juego del peliazul pero de éste emanaba una tristeza tan profunda que su super intuición Vongola no podía evitar notar, Y Tsuna no podía controlar el deseo de consolar al solitario italiano.

- Así está mejor; eres muy considerado, Tsunayoshi-kun -

Mukuro apartó los dedos y los enredó nuevamente en el cabello castaño para atraer al joven décimo de él y juntar sus labios con los de éste en un beso amable; Tsuna abrió los ojos de par en par.

- Mngh! - Mukuro trazó el labio inferior del más bajo lentamente con su lengua antes de abrirse paso a la boca de éste para explorarla y invitar a la lengua sin experiencia del joven Vongola a danzar en un baile cuyos pasos desconocía; tras unos segundos rompió el beso y sonrió; Tsuna jadeó recuperando el aire que el más alto le había robado. Sentía un extraño calor expandirse por su cuerpo y un cosquilleo en el estómago que le eran totalmente desconocidos... y le asustaba.

- M-Mukuro... -

- Tsunayoshi; Quiero protegerte...- Mukuro envolvió al más bajo en un abrazo y Tsuna sentía el calor del cuerpo del ilusionista pese a sospechar que Mukuro no era más que una simple ilusión - Quiero estar contigo, es eso incorrecto? -

Tsuna cerró los ojos. No, No lo era... ¿O sí? No podía encontrar nada malo en el sentimiento del peliazul; era normal el buscar comprensión y compañía en los seres humanos, ¿No?... Entonces... ¿Por qué sentía que algo estaba mal?

Tsuna tembló; sintiendo el frío de la noche y recordando que estaba en pijama en la cocina...

Lo que parecía extrañamente irrelevante dada la situación que estaba viviendo.

- M-Mukuro... no creo que...- cualquiera hubiera sido la respuesta del castaño fue cortada de raíz por Mukuro y sus labios impidiéndole continuar clamando los suyos con una necesidad que recaía en la soledad del peliazul; Tsuna trató de responder lo mejor posible considerando que era totalmente inexperto en la materia; quería aliviar la soledad del peliazul a como diese lugar.

¿Quién era Reborn para impedírselo?

Tsuna apretó los puños sobre la chaqueta del italiano, cerrando los ojos y dejándose llevar, podía sentir las manos del peliazul recorrer su espalda sobre la tela de su pijama y su piel respondía al contacto cosquilleando por donde Mukuro pasase los dedos.

El ilusionista separó sus labios de los del joven jefe para posarse contra su cuello suavemente, trazando su mandíbula y usando su lengua traviesa para trazar patrones por donde sus labios habían pasado ya, bajando hasta donde le permitiese el cuello del molesto pijama.

- Tsunayoshi... tu piel es tan suave...-

Tsuna se sonrojó aún más si eso era posible.

- Ngh... Mukuro... - Tsuna enlazó los brazos al rededor del cuello del peliazul, moviendo la cabeza a un lado permitiéndole mayor acceso al guardián de la Niebla, que comenzó a desabrochar los botones de su pijama uno a uno; Tsuna no opuso resistencia alguna, la atención del Guardián a su cuerpo nublaba su mente como si se tratase de verdadera niebla, sobre-estimulando sus sentidos de tal forma que ni siquiera notó cuando la parte superior de su pijama cayó al suelo y los labios del italiano bajaron para posarse en su hombro cálidamente.

Gimió; Mukuro había mordido la zona donde se unían su hombro y cuello, buscando marcar al castaño en un acto posesivo.

- Te necesito, Tsunayoshi-kun... siempre lo he hecho... desde que te conocí...- Mukuro trazó sus costados con sus manos tibias, Tsuna sintió el cosquilleo una vez más y de sus labios no salió ningún sonido que pudiese denominarse coherente, Mukuro sonrió.

- Si fueses mío, sería tan feliz... - el toque del peliazul era eléctrico y Tsuna ya no entendía nada, era demasiado intenso, Mukuro lo envolvía como la niebla y llenaba su mente de incoherencias; ya no podía mantener los ojos abiertos.

Y en los momentos en que el placer se transformó en dolor, Mukuro simplemente lo besó y siguió repitiendo sus palabras una y otra vez, pero Tsuna no las entendía, solo quería seguir oyendo esa voz que desde un primer momento había llamado su atención. Mukuro lo hacía sentir como en el paraíso y Tsuna vagamente razonó cuan adverso era esto a sus constantes menciones sobre el infierno.

- Te amo, Tsunayoshi-kun, Te amo...-

Tsuna vio blanco.

Mukuro sonrió maliciosamente pasando los dedos una vez más por el despeinado cabello castaño, besando sus párpados. Ah, Sawada Tsunayoshi era tan inocente y ahora yacía inconsciente entre sus brazos; la sobrecarga en sus sentidos había sido demasiado para su cuerpo y se había desvanecido.

- Por culpa de tu ingenuidad, serás poseído por mí - Dijo Mukuro sacando su tridente - Seremos uno por siempre, Tsunyoshi-kun, serás mío y de nadie más...-

- Ni lo intentes, Rokudou Mukuro - el cañón de una pistola apuntaba directamente a su cabeza, Mukuro rió.

-Arcobaleno... ya veo, por el aprecio que le tengo a Nagi, no te daré el gusto de dañar este cuerpo pese a que se que lo estás deseando, pero ten seguro que mientras Tsunayoshi sea quien es, volveré y eventualmente lo haré mío -

Reborn guardó silencio y le saco el seguro a su arma.

- Desaparece de una vez, Mukuro -

Mukuro rió una vez más antes de deshacerse como la niebla, siendo reemplazado por Chrome Dokuro, que cayó al suelo inconsciente.

Reborn suspiró.

Tenían problemas, graves problemas. Miró a Tsuna.

Después de todo, quizá fuera totalmente culpa del castaño y su ingenuidad jugándole en contra.