En la cabaña, el hombre que había entrado, llevaba una capa con una gran flor en la solapa.

- Jacobushi, quienes son los nuevos huéspedes? – le preguntó el de la capa

- Son unos piratas jo, he visto su barco encallar por atrás de la isla, por lo visto mi tormenta los atrapó y terminaron, aquí jo. Parece que no se han dado cuenta de que su barco sigue allí jojojo. Sólo cuatro han llegado, los demás siguen perdidos creo. jijiji

- Hace mucho tiempo que no hacíamos esto Jaco, me siento emocionado

- Jo!!, yo también. Pero estás seguro de que podrás hacerlo?

- Jaco, recuerda que estás hablando con Flor Negra, tu compañero y amigo de aventuras – le sonrió

- Pues entonces que esperamos jo – le dijo el hombre del bigote raro

- Plan A?

- Plan A – le respondió

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Estuvieron un lapso de tiempo en silencio, observando nada más.

- Zoro… se siente extraño compartir la habitación con ella

- Y dímelo a mi, que la tengo que compartir con Robin. Todo esto me parece algo extraño, porque tendría que haber una condición si sólo nos quieren dar hospedaje?

- No sé, pero no cambies el tema!! ZORO! – dijo inflando los cachetes

- Bueno bueno, que quieres que te diga, capitán?

- Cómo sabes cuando quieres a alguien

- Ay maldición – susurró – nunca pensé que mantendría esta conversación contigo

- Vamos Zoro, no te lo pediría si no me sintiera extraño

La pelinaranja se acercó hasta ellos y los tomó del brazo y los arrastró a la piscina.

- Venga, que hacen, disfrutemos mientras estemos aquí – al parecer Nami, estaba de muy buen humor ese día

Luffy actuó como si no hubiera mantenido la conversación anterior, jugaba y reía.

- Espadachín-san – habló Robin acercándose al lado donde él se encontraba sentado – qué le sucede al capitán-san

- No es nada de que preocuparse – le dijo y volvió a cerrar los ojos

- Umm cosas de hombres – sonrió alejándose.

Zoro abrió un ojo y la contempló.

- Se ve muy bien cuando sonríe - pensó

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-Nami-san!!, Robin-chan!!, maldición, estoy pareciéndome a ese marimo idiota, no llego a ninguna parte – siguió caminando, mientras apartaba las ramas de los árboles.

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La tarde ya caía en el horizonte. Ni Usopp, ni Sanji, ni Chopper aparecían, por lo que Nami, Robin, Luffy y Zoro habían acordado permanecer en "Village couple resort", a la espera de sus nakamas. Y si al siguiente día, aún no habían llegado, se dividirían e irían a buscarlos.

Después de pasar parte de la mañana y toda la tarde en la piscina, y recibir el desayuno y el almuerzo allí, Jaco-san los guió hacia el comedor para la cena. Era justo como Nami había imaginado, como un crucero, grande, espacioso y elegante. Un juego de candelabros colgaba del techo. La mesa, era demasiado larga para ellos cuatro.

- Ohhhhhh – exclamó Luffy – este lugar es sorprendente

- Por favor, tomen asiento jojo, la cena estará servidoa enseguida.

- Haiii – dijeron al unísono

Jaco desapareció por la puerta de la cocina.

- Jacobushi, los he visto por la rendija – dijo con emoción – el chico del sombrero y la jovencita de pelo naranja verdad? – su amigo asintió

- Y el joven espadachín y la señorita. Creo que esa pareja será un poco más complicada, pero estoy seguro de que lo lograremos.

-Ay Jaco, que lindo es el amor… – suspiró oliendo la flor de su solapa

Luego de unos minutos de espera, Flor Negra, vestido de chef, siempre con una flor en el pecho, salió empujando un carrito con varios platos dentro.

- Buenas tardes – saludó cordialmente – mi nombre es Kuran, seré vuestro chef durante su estancia. Gusto en conocerlos.

- Sugoiii – los ojos de Luffy se iluminaron cuando Kuran destapó los platos.

La buena pinta estaba de sobra. El olor que despedían los platos, era realmente exquisito.

- Espero que la comida sea de su agrado – dijo repartiendo los platos

- Que bien – habló Zoro – no tendrá también un poco de cerveza?

- Por supuesto jovencito, se la traigo al instante – caminó nuevamente hacia la cocina

- Son demasiado amables verdad? – Robin examinó el plato

- Robin, no te preocupes – sonrió Nami – esta comida es casi como la de Sanji, se puede ver desde lejos. Además no creo que traten tan bien a las personas y luego las quieran envenenar. Mira a Luffy, ni siquiera la olió y ya se acabó un plato

- Es cierto – rió Robin

El cocinero apareció con dos jarras en sus manos.

- Esta es la mejor cerveza que tenemos jovencito – le extendió las jarras – adelante, pruébelas

Zoro sirvió un vaso y lo llevó a su boca.

- Ahh, está muy buena – tenía una expresión de agrado en su rostro

- Se lo dije. Los dejo para que disfruten de la comida. Si necesitan algo, sólo llámenme

Se retiró y entró por segunda vez á la cocina.

Nami miraba de reojo a Luffy, que se sentó a su lado, sonriendo. Pensó que se le veía tan feliz, que podía contagiarle sus ganas de comer como él.

- De verdad que no me lo puedo creer – dijo Nami desviando su mirada – después de pasar una gran tormenta, terminamos en un hotel cinco estrellas en el que no tenemos que pagar absolutamente nada!!

- Si tan sólo estuvieran esos tres aquí, no tendríamos nada de lo que preocuparnos. Seguro que se han perdido – dijo Zoro mientras se alzaba otro vaso de cerveza.

- Jajaja, Zoro, tu no eres el indicado para criticar eso – rió Luffy comiendo

- Es cierto señor espadachín – también rió la pelinegra

- Si Zoro se perdiera, tendríamos que poner un anuncio el el periódico para buscarlo jajaja – se burló Nami

- Ya basta de burlarse de mi – gruñó Zoro mientras los demás reían

Terminaron de cenar dieron las gracias a Jaco y Kuran, que acudieron a retirar los platos.

- Arigato Jaco-san, Kuran-san – Nami le ofreció una sonrisa – la comida estuvo deliciosa

- Y la cerveza de lo mejor – añadió el espadachín

- Ohhhh estoy tan lleno, arigato, estuvo muy bueno – agradeció Luffy

- Gracias por ser tan amables con nosotros – dijo Robin

- No hay porqué señorita, es un placer para nosotros – habló Kuran

- Bueno, ahora nos vamos a descansar, en serio, muchas gracias – Nami caminó hacia las escaleras para subir hacia las habitaciones, los demás la imitaron.

- Jo que tengan una noche placentera – oyeron desde abajo la voz de Jaco

- Igual – respondió Zoro haciendo un gesto con la mano

Llegaron hasta las habitaciones.

- Nos vemos mañana – se despidió Nami y entro al cuarto

- Buenas noches señorita navegadora – haciendo lo mismo

Luffy se quedó mirando a Zoro, como suplicando algo. Éste le devolvió una mirada de desconcierto.

- Qué? - preguntó

- No me vas a responder lo de la conversación de la mañana?

- Qué era, ya lo olvidé, tengo mucho sueño – dijo bostezando

- Te pregunté que cómo sabes cuando quieres a alguien – Luffy susurraba

- Yo te respondí que simplemente lo sabes, hay algo dentro de ti que te lo dice, no sé

- Ah. Y tú…, has sentido eso?

- Luffy, no me hagas esas preguntas, deberías conversar con el cejas raras, estoy seguro de que él te podría ayudar

- Sanji no está. Además soy el capitán y le estoy dando una orden – dijo despacio, con una sonrisa en su rostro

- Está bien, te lo digo, pero más te vale que mantengas la boca cerrada y me dejes ir después, o te cortaré en pedacitos, señor capitán

- Haip!

- Cuando era pequeño tal vez lo haya sentido. Y ahora… tal vez, no lo sé, no estoy seguro. Esas cosas son así – sacudió su cabeza - Ya, te lo dije, no me molestes más. Adiós – dijo cerrando la puerta cerrándola tras él.

- No estoy seguro de poder dormir – murmuró para si Luffy

La puerta del cuarto de al lado se abrió y la pelinaranja salió frotando sus ojos

- Oye Luffy, qué esperas para ir a dormir – dijo de una manera, que a los ojos del sombrero de paja, fue muy seductora – no me dejarás dormir si haces ruido con la puerta, así que apresúrate y acomódate en el mueble si?

Luffy no despegó su mirada del rostro de Nami

- Luffy?

- Eh?? Jejee, si si, vamos

Nami entró, seguida del capitán. Se metió a la cama y durmió. Luffy, en cambio, acurricado en el mueble, aún se sentía sin ganas de domir, cosa rarísima en él.

- Creo que ya sé a que se refiere Zoro – pensó

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- Salud Jacobushiii – chocó su vaso con el otro – por nuestro próximo éxito

- Y por el amor – dijo correspondiendo con el suyo – el amor, no lo olvides

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- Usopp, estoy preocupado

- Chopper, no te preocupes, estoy seguro de que mañana los encontraremos – dijo tranquilizándolo – ahora hay que dormir

- Hai

El chico del pañuelo apagó la fogata y la oscuridad los inundó.

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Continuará