DISCLAIMER: El manga/anime de Naruto no me pertenece.
Nota: Este es un plotbunny creado por Quill of Molliemon, puedes consultar este fanfic en su perfil:
http : / w w w . fanfiction . net / u / 320103 / Quill of Molliemon
yo sólo le he pedido permiso para publicarlo en español, puedes encontrarlo también en original en su página de livejournal:
http : / / molliemon1985 . livejournal . com
Título: To See You Again.
Universo AU –pre Naruto/Kakashi Gaiden y Spoilers acerca del origen de Naruto.
Descripción: La última vez que se vieron de niños, él ni siquiera sabía que ella era una "ella. Ahora, el destino ha vuelto a reunirlos, y ella hará oscilar su mundo… nuevamente. Minato/Kushina
Género: Humor/Romance
To See You Again…
Capítulo 2: ¡La Venganza de Uzumaki!
Namikaze Minato se movió ansiosamente mientras esperaba afuera de un bar que llegaran sus amigos a reunirse con él. Acababa de volver a salvo de su misión de exploración en el recientemente derrotado país del Remolino (que ahora era oficialmente parte del País de la Tierra) desde hacía casi dos semanas, y todavía no había tenido su "cita". Y probablemente era por su propia culpa..
Cuando hizo el pequeño trato, no había acordado con ella ni una fecha, un sitio de reunión, ni nada. ¡Ni siquiera sabía su nombre! Tal vez ella le había mentido sobre sus intenciones de ir a Konoha y pensaba ir a alguna otra parte y tan sólo le había sacado un aventón gratis al País del Fuego. Minato era un shinobi excelente, pero en cuanto a lo social, las cosas que estaban fuera del campo shinobi, sabía que tenía serias deficiencias.
Toda su vida estaba enfocada a ser el mejor shinobi que pudiera, para alcanzar su meta de convertirse en Hokage. Nunca abía ido detrás de las chicas, ni había pasado ningún tiempo con ellas, a menos que fueran kunoichi y tuviera que entrenar o realizar alguna misión con ellas. No tenía tiempo que perder en pensar en mujeres, andar en bares o probas con el sexo. Alegremente le dejaba esas cosas a sus amigos.
Completamente en contra de su voluntad, lo habían forzado a almorzar con algunos de sus compañeros jounin ligeramente mayores que él, en el bar donde estaba en ese momento. El trío Ino-Shika-Cho quería intercambiar historias y habían linvitado a todos los que conocieran lo suficiente en la villa, a la pequeña reunión. Minato sabía que su sensei seguramente iría, así como Inoichi, Shikaku, y Choza (después de todo, ellos lo habían organizado), pero el resto de los asistentes era un misterio paraa él.
Justo cuando Minato estaba listo para marcharse a almorzar a otra parte, apareció el trío organizador. Yamanaka Inoichi iba por delante con el cabello rubio recogido en una cola de caballo en lo alto de su cabeza. Akimichi Choza iba comiendo unos palillos de dango que había comprado en algún puesto en el camino, y asentía alegremente a todo lo que decía Inoichi decía. Y Nara Shikaku venía más atrás, y parecía estar medio dormido como siempre.
"¡Ah, Minato!" lo saludó Inoichi con la mano. "¡Viniste!"
Minato se encogió de hombros. "Jiraiya-sensei siempre me está pidiendo que me tome un descanso de vez en cuando y goce de la vida, así que pensé que debía probar."
"¡Ajá! Excelente!" aplaudió Inoichi. "¡Cuidaremos bien de tí!"
"¿Por qué quedamos de vernos en un bar?" preguntó Minato con curiosidad.
"El intercambio de historias siempre es mejor con sake," dijo Shikaku, encogiéndose de hombros. "Mucho menos problemático."
Minato frunció el ceño. "Pero apenas es mediodía. Es demasiado temprano para beber."
Los tres hombres se le quedaron mirando fijamente, después estallaron en risas.
"¿Dije algo divertido?" preguntó Minato dejaron de reírse un poco.
"Eres un muchacho demasiado bueno," resopló Inoichi. "¿Nunca has hecho tonterías o hecho travesuras en algún momento de tu vida?"
Minato se movió, incómodo. "Pues…"
"¡No, nunca!" declaró Jiraiya, apareciendo en la escena en medio de un pequeño estallido de humo blanco. "Es un alumno excelente, pero un terrible compañero de juerga. Apuesto a que el último festejo al que asistió fue a alguna fiesta de cumpleaños de algún vecino, cuando estaba en la Academia ninja."
"¿Es cierto?" preguntó Choza con curiosidad.
Minato fijó la vista en la acera. "Uh… sí."
"Guau," resopló Shikaku. "Yo he ido a más fiestas que tú…"
"¡Bueno, eso está a punto de cambiar!" rió Jiraiya y golpeó Minato en la espalda. "¿Porqué no abandonamos de una vez este lugar y nos vamos a—"
"No voy a ir a un burdel," lo cortó rápidamente Minato. "Un bar es bastante malo."
"No puedo ir a un burdel," murmuró Shikaku. "Si Yoshino me descubre -y lo hará -entonces soy hombre muerto."
"¡Tu novia de tiene amarrado!" gritó Inoichi. "Es triste."
"Yo tampoco debería ir," se encogió Choza. "De cualquier forma, tengo a Mina, ¿por qué necesito mirar a otras muchachas?"
"Ustedes, muchachos, no son nada divertidos desde que atraparon novias," se quejó Inoichi y volvió la cabeza por encima del hombro para mirar a Minato. "Por lo menos tú estás libre de novia, ¿verdad?"
"Sí," asintió Minato, tieso.
"¡Él ni siquiera ha besado a una muchacha todavía!" gimió Jiraiya. "¡Las relaciones con mujeres son la única área en la cual mi genial estudiante es un inútil! ¡Soy un desastre como sensei!"
"Jiraiya-sensei!" gimió Minato. "¡Basta! ¡Está haciendo una escena!"
"¿Por qué no me dejas ayudarte?" gritó Jiraiya, haciendo caso omiso de la vergüenza de Minato.
"Porque—"
"¡Oh, allí estás!"
Los cinco volvieron las cabezas y encontraron a kunoichi que estaba de pie muy cerca de ellos y sonriendo malignamente. Era de mediana estatura, con un largo cabello rojo fuego que llevaba suelto y unos ojos azules con tintes verdes. Su cuerpo era delgado y ligeramente bronceado. Usaba sandalias zori negras, sin tacones ni ningún toque femenino en ellas, pantalones acampanados que marcaban firmemente sus caderas, y a una camisa negra que mostraba algo de su pecho y marcaban su cintura, con mangas flojas que terminaban en sus codos. Llevaba guantes negros abiertos en los dedos, un broche de color naranja que le daba un aire extrañamente infantil, y su hitae-ate alrededor de su pierna izquierda.
No era una belleza despampanante, pero definitivamente era notable. Ciertamente era bonita, y Minato la encontró bastante linda con su accesorio infantil accesorio para el pelo. Había algo vagamente familiar en ella, pero no pudo figurarse de por qué le parecía familiar, o de dónde la conocía.
"¿Podemos ayudarla?" preguntó Choza con curiosidad.
"¡Él puede!" sonrió ella y señaló directamente a Minato. "Me hizo un favor y ahora quisiera compensarlo. ¿Ahora está bien?"
La kunoichi se había girado levemente, brindándole a Minato una mejor vista del plateado metal de su hitae-ate. En vez de la señal de hoja en círculos de Konoha, estaba la espiral recientemente derrotado País del Remolino. Y eso, junto con la mención de un favor, conectó las ideas en su cabeza.
"Sí, ahora está muy bien," asintió Minato y se deslizó de entre Jiraiya e Inoichi. "Lo siento muchachos, pero tengo que irme. Los veré más tarde."
La tomó suavemente del brazo y la llevó calle abajo, dejando atrás a sus cuatro sorprendidos compañeros. Ella lo conducirla por algunas calles antes de liberar su brazo. Minato se volvió a mirarla interrogativamente.
"¿Pensé que habíamos quedado en que yo escogía el lugar?"
"Lo harás," se apresuró a asegurarle. "Sólo tenemos que dar vueltas por un rato, para cerciorarnos de que nos espíe."
Ella frunció el ceño. "¿Quién quería espiarnos?"
"Mi sensei, por lo menos." Dijo Minato, rascándose la parte de atrás de la cabeza. "Es, uh… un metiche. Preferiría no tenerlo criticando mis 'habilidades en el arte de las citas' más tarde."
"Oh." Ella esbozó una media sonrisa y le ofreció el brazo. "Entonces sólo dime cuándo."
Esforzándose en poner una sonrisa amigable en su rostro, Minato volvió a coger su brazo y siguió caminando. Le dio un pequeño tour por la villa, y aunque ella lo escuchaba atentamente, tenía la sensación de que ella ya estaba familiarizada con lo que le mostraba. Culminó todo con otra demostración de su Hiraishin para asegurarse de perder a cualquier posible seguidor (como Jiraiya) que pudiera estarlos persiguiendo.
Y después le hizo un gesto y la dejó decidir el rumbo…
A Kushina se le hizo difícil mantenerse fría cuando lo llevó al lugar de su elección: El Ichiraku Ramen. El pequeño puesto había abierto poco después de su llegada a Konoha. Lo atendía un amistoso hombre, el señor Ichiraku Teuchi y su pequeña y joven familia. Hacían un ramen fantástico y planeaba convertirse en una cliente frecuente del lugar.
Era completamente extraño ir del brazo de Namikaze. Ni siquiera se había permitido soñar con algo así. Y lo mejor de todo era que él todavía no tenía idea de quién era ella. Si podía, se proponía mantener su identidad en secreto hasta el final.
"¡Aquí estamos!" sonrió ella, cuando avistó el puesto.
"¿Un puesto de ramen?" La miró con curiosidad.
"¡Es sitio genial! Su sopa es excelente. Me recuerda un poco al hogar…"
Una onda de la melancolía la golpeó cuando pensó en su villa natal, ahora en las despiadadas manos despiadadas de los ninja de Iwa. Pasó saliva y se esforzó en animar su humor. Tenía todo el tiempo del mundo para ponerse triste más tarde. Ahora tenía algo que deseaba lograr.
A continuación se adelantó un poco, separó las medias cortinas e hizo un gesto con el brazo para que Namikaze entrara. "¡Vamos!"
Él se rió ligeramente entre dientes y obedeció su enérgica orden. Para su gran placer todos los taburetes estaban vacíos y de momento, tenían el lugar para ellos solos. El cocinero la reconoció de inmediato, pero notando a su acompañante no la llamó por su nombre. Le había hecho partícipe de su pequeña jugarreta en su visita anterior y estaba dispuesto a ayudarle.
"¿Qué puede servirles?" preguntó el cocinero.
"¡Miso ramen por favor!" declaró Kushina.
"Igual yo," decidió Namikaze.
"En seguida," sonrió el cocinero y se puso a trabajar.
"Así pues," Kushina cogió los palillos de la taza en el contador y separó, preparándose para la comida. "Cuéntame algo de tí."
Namikaze se sorprendió un poco ante su repentina petición, pero se mostró conforme. Le contó un poco sobre su Hiraishin y algunas otras cosas en las cuales estaba trabajando. Un rato después lo hizo hablar de de algunas de las misiones más memorables de él y sus amigos. Y todo el rato, mientras él hablaba, ella comía. Con él distraído por su propia charla, ella comió tazón tras tazón, hasta llegar a su límite de doce.
"… Entonces, um, es tu turno," decidió él finalmente. "Cuéntame de tí."
"Bien," ella se acomodó en su taburete y se disfrutó de la gran sensación de sentirse llena con los sabrosos tallarines. "Por una cosa, ya terminé de comer."
"¿Terminaste de… comer?"
Kushina tuvo que esforzarse en no reírse cuando él agrandó cómicamente sus ojos al notar finalmente la enorme pila de tazones usados. El ramen instantáneo era sumamente barato y el restaurante de ramen tampoco era mucho más caro, pero con doce tazones de ramen en la cuenta. Su cartera iba a salir lastimada después de esta "cita."
"¿Y qué más?" Ella se dio ligeros golpecitos en la barbilla. "Soy del Remolino, tengo diecisiete años, acabo de convertirme en jounin, prefiero los ataque de taijutsu y de Suiton, y conozco un pequeño Fuuton—"
"¿Cómo te llamas?" la interrumpió él.
Ella sonrió y apoyó un codo en la barra. "Uzumaki Kushina."
"¿Uzumaki?" Él se crispó levemente.
"Correcto." Su sonrisa se ensanchó salvajemente. "Y si vuelves a llamarme 'Uzumaki-kun' te haré sangrar."
"¿Otra vez? Yo…" Su expresión desconcertada se convirtió en sorpresa pura. "¡Tú!"
Kushina se rió nerviosamente y le acarició en la cabeza. "¡Muy bien, me recuerdas!"
Él la miró atónito. "¿Cómo podría olvidarme?"
"Nunca sabes," se encogió ella de hombros. Kushina se levantó de su taburete y se paró directamente ante él. "Ahora sabes quién soy y todo lo que necesitas saber de mí. Gracias mucho por llevarme a la frontera y por el almuerzo." Ella pasó los brazos alrededor de sus hombros en un rápido abrazo e incluso se atrevió a darle in pequeño beso en la mejilla antes de que tuviera tiempo de reaccionar. "¡Te veré después, Namikaze! ¡Adiós, Teuchi-san!" Y con un vivaz movimiento, salió de local y desapareció en la calle.
¡Soy tan increíble!
Minato dejó el puesto de ramen con la cabeza dándole vueltas y la cartera vacía. Anduvo vagando sin rumbo por las calles de la villa por un rato, medio deslumbrado por el extraño episodio. Eventualmente fue a parar en los bosques cercanos a los campos de entrenamiento y se reclinó contra la base de un árbol grande.
Recordaba a la pequeña Uzumaki demasiado bien. Bueno, tenía que admitir que no había pensado en él —ella — desde aquella humillación. Pero la simple mención del apellido "Uzumaki" era suficiente para recordarlo todo.
Cuando había conocido a Uzumaki-san por primera vez, hacía cinco años, había muy poco que indicara que era una ella. Era escuálida, pequeña, y seguro que tenía rasgos faciales delicados … Pero siempre andaba sucia (por lo menos tenía siempre alguna mancha en la cara), tenía el pelo corto y desaliñado (la mitad del tiempo él se preguntaba cómo era que podía ver a través de ese pelo), usaba ropa infantil holgada (nunca nada ni remotamente de niña, ninguna falta ni ningún vestido), y a esa edad, una voz melodiosa, un cuerpo delgado, pequeño y rasgos faciales delicados, no significaban mucho. Era tan ruda y agresiva y grosera e… infantil, que terminó por asignarle el género contrario –sin encontrar evidencias que contradijeran sus asunciones –bueno, hasta que ella le rompió la nariz con el puño y le habría gritado que era una niña.
Después de su marcha sus amigos lo habían embromado sin piedad durante meses. "Namikaze Minato no reconoce a una muchacha cuando la ve," se reían. Jiraiya-sensei había caído en una exagerada depresión, avergonzado de que su pupilo estrella hubiera cometido un error semejante con el "gran Jiraiya," cortejador de mujeres, como su sensei.
Ahora no había confusión en su género. Su pelo estaba mucho más largo y bien cuidado. Estaba mucho más limpia (le había llegado un ligero olor a shampoo de frutas de su pelo cuando lo abrazó). Su ropa revelaba firme y levemente en las áreas femeninas esenciales. Tenía mejores modales (se estremeció al recordar la forma en que comía). Y aunque no usaba maquillaje ni joyería, parecía mucho más bonita que cuando era niña.
Pero sigue teniendo un estómago insaciable, suspiró él al pensar en su cartera vacía. ¡¿Dónde se mete toda la comida?! Debe terner las pernas huecas … o algo.
"¡Allí estás!" gritó su "metiche" sensei bajando del árbol. "¿Cómo te fué?" preguntó Jiraiya con impaciencia, como un niño esperando un dulce.
Minato se estremeció y enterró su cara entre sus manos. "No quiero hablar de ello," masculló.
"… No me digas que te fue tan mal?" gimió el Sannin.
"No… no sé." No estoy muy seguro de cómo calificar lo que sucedió.
"¿Cómo que no sabes?" farfulló Jiraiya. "¿La impresionaste o quedaste como un tonto?"
"Um… ¿las dos cosas… tal vez?" Jugó conmigo por completo… pero me dio un abrazo y un beso…
"¿'Tal vez… ambas cosas'?" repitió Jiraiya. "¿Qué quieres decir? ¿… No te dieron un beso compasivo, verdad? ¡Por favor, dime que no!"
"No estoy seguro," suspiró Minato. ¡Siempre me fué imposible figurarme lo que ella pensaba… y eso era desde antes de saber que era un chica!
"Bien ¿qué sucedió?" exigió saber su sensei. "¡Detalles muchacho, detalles!"
"No quiero hablar eso," dijo Minato por lo bajo.
"¿Por qué no?" gimoteó Jiraiya. "Lo arruinaste todo, ¿no? ¡Maldita sea, Minato, no debiste haberme despistado a propósito! ¡Podría darte un mejor consejo, si hubiera podido verte con ella!"
"No quiero sus consejos de amor, sensei," se quejó Minato. "Nunca tuviste éxito con la mujer que realmente querías."
"La Princesa – Tusunade es una verdadera obstinada, ¡apenas comienza a ablandarse!" rió audazmente Jiraiya. "Eventualmente caerá."
"Cómo no," resopló Minato.
"Es bastante de eso -¡detalles!"
Minato gruñó. "¡No!"
"¡¿Por-favor?!"
"Basta, sensei; ¡No te voy a decir nada!"
"¡Eres tan cruel conmigo, Minato-kun!" se lamentó Jiraiya, cubriéndose los ojos. "¡Estoy muerto de curiosidad!"
"¡Jiraiya-sensei!" gimió Minato gimió. "¡Ya es suficiente!"
"¡No hasta que me lo digas todo!" amenazó su sensei.
Minato gruñó y echó un vistazo alrededor, para cerciorarse de que nadie más pudiera oírlo. "¿Nadie más ha venido contigo, verdad?"
"¡Nadie!" asintió Jiraiya con impaciencia. "Todos se quedaron bebiendo y especulando sobre tu cita. Probablemente también están haciendo apuestas."
"Grandioso." Fatigadamente se pasó una mano por el rostro. "De acuerdo, de acuerdo…"
"¿Cómo conociste a esa muchacha?" exigió saber Jiraiya.
"Me la encontré en mi misión de exploración en el País del Remolino."
"Eso explica su hitae-ate."
"- Donde estaba en un mesón, de incógnito. Envenenó a unos cuantos ninja de Iwa y usé mi Hiraishin para llevarla a la frontera del País del Fuego. A cambio, acordó tener una cita conmigo… de modo que dejaras de decirme que me buscara una novia y de intentar arreglarme citas a ciegas."
"Ya veo, ya veo." Le indicó Jiraiya. "Continúa."
"Tenía tal prisa cuando la encontré que no acordé una fecha o un lugar, ni le pregunté su nombre. Todo lo que convinimos fué que ella me buscaría y decidiría a dónde iríamos."
"¿Y dejaste que ella te buscara?" resopló el Sannin. "Minato, Minato, ¡eres un caso perdido!"
"Bien, ella me encontró, como pudiste ver, y después de perderle, ella me llevó a un puesto de ramen."
"¡¿Un puesto de ramen?! ¿Qué clase de lugar es ese para una cita romántica?"
"No se suponía que fuera romántica. Tan sólo iba a salir con una chica, para que todos se callaran. Y ella escogió el lugar," él se encogió de hombros. "Es lo que ella quiso." Y probablemente fue lo mejor. Tendría una gran deuda si hubiera querido ir a algún lugar más caro…
"Como sea," resopló Jiraiya, "continúa."
"Ordenamos y me hizo hablar, mientras ella se quedaba sentada, comiendo noddles y asintiendo a lo que le decía."
"Qué aburrido," se quejó Jiraiya.
"Oh, se pone mejor," resoplo Minato. "Cuando me quedé sin algo que decir, le cedí el turno. Hasta entonces, me dí cuenta de todo lo que había comido…"
"¿Qué? ¿Comió mucho?"
"Doce tazones enteros de miso ramen," le informó Minato.
"¡¿Esa pollita tan flaca comió tanto?!" rió Jiraiya. "¡Oh, guau! ¡La cuenta debe haber sido mortal!"
"Estoy en bancarrota,"gimió Minato, incitando a su inmaduro sensei a reírse todavía más.
"De acuerdo, de acuerdo, me callo," dijo Jiraiya conteniendo la risa y frotándose los ojos. "¿Qué sigue?"
"Comenzó a contarme algo sobre ella, y entonces le pregunté su nombre"
"¡¿Todavía no lo sabías?!"
"- Y entonces me lo dijo." Suspiró Minato y cayó contra el tronco de árbol.
"¿Oh? ¿Y quién es?"
"Eh… ¿Te acuerdas, de hace cinco años…?" Minato se retorció de la vergüenza. "¿Te acuerdas de Uzumaki-san?"
"¿Querrás decir de 'Uzumaki-kun'?" medio resopló Jiraiya. "¡Claro que la recuerdo! ¿Qué tiene que ver con tu cita misteriosa?"
Minato se dejó caer aún más. "Que era ella."
"¿Quién era ella?"
"Mi 'cita misteriosa'. Era Uzumaki-san."
Hubo una pausa larga, larga. "¿Me estás diciendo que la linda pelirroja que te encontró en el bar era la mocosa Uzumaki?"
"Sí, sensei."
"¡Esa sucia pequeña marimacho… ¿se convirtió en éso?!"
"Sí, sensei."
Jiraiya frunció el ceño y alzó la vista al cielo.
"¿Qué busca, Jiraiya-sensei?"
"Sólo miro para ver que todavía no se está cayendo el cielo," contestó él tranquilamente. "El fin del mundo debe estar muy cerca."
Minato se dió una palmada en la frente, pero secretamente estuvo de acuerdo.
Espero que les guste esta historia tanto como a mí, sólo les pido que dejen reviews para animar a la autora a continuar con este plotbunny.
Gracias.
Ianthe
