DISCLAIMER: El manga/anime de Naruto no me pertenece.
Nota: Este es un plotbunny creado por Quill of Molliemon, puedes consultar este fanfic en su perfil:
http : / w w w . fanfiction . net / u / 320103 / Quill of Molliemon
yo sólo le he pedido permiso para publicarlo en español, puedes encontrarlo también en original en su página de livejournal:
http : / / molliemon1985 . livejournal . com
Título: To See You Again.
Universo AU –pre Naruto/Kakashi Gaiden y Spoilers acerca del origen de Naruto.
Descripción: La última vez que se vieron de niños, él ni siquiera sabía que ella era una "ella. Ahora, el destino ha vuelto a reunirlos, y ella hará oscilar su mundo… nuevamente. Minato/Kushina
Género: Humor/Romance
To
See You Again…
Capítulo 3: Luciérnagas
Estaba avanzado el verano -caliente, húmedo, y miserable. Habían pasado tres meses desde la "cita" de Minato con Uzumaki-san y-con excepción de algún vistazo ocasional de su cabello rojo –no la había visto ni oído desde entonces. Casi podía olvidar que estaba en la villa.
Durante algún tiempo, sus amigos le preguntaron insistentemente sobre su cita, pero logró evitar contarles cualquier detalle sobre lo sucedido. Su sensei también le guardó el secreto, aunque probablemente lo hizo para evitar admitir cuán "torpe" su alumno con las mujeres. Y parecía que Uzumaki-san no andaba por ahí jactándose de cómo le había sacado un almuerzo gratis; Minato ni siquiera había oído ningún rumor de que lo hubieran visto en el puesto de ramen.
En el tiempo que había pasado desde el regreso de Uzumaki-san, habían llegado otros sobrevivientes de Uzu (Remolino) a Konoha. Minato realmente no había visto a ninguno de ellos, pero lo sabía por su sensei. Algunos se quedaron sólo lo necesario para recuperarse de sus heridas y volvieron a irse, hambrientos de venganza, pero la mayoría se había quedado, con intenciones de servir Konoha a falta de algo mejor qué hacer.
Konoha oficialmente no estaba en guerra con Iwa. Todavía no. Pero como Iwa no dejaba de meterse en pequeñas escaramuzas con ninja de Konoha, era algo inevitable. Los de Iwa estaban eufóricos por su victoria en Uzu y deseaban más victorias, con un blanco mucho más fuerte. La guerra total, podía no comenzar mañana, pero empezaría pronto.
Para aliviar las tensiones, los amigos de Minato habían acordado una fiestecita con el pretexto de dar la bienvenida a algunos de los ninja de Uzu más amigables a Konoha. Inoichi, con Inuzuka Isamu y su socio Katsumaru, habían insistido mucho en que él había quedado de "verlos después" así que a Minato no le había quedado otra opción que asistir. No tenía ninguna misión que le ahorrara ir a la fiesta, así que se encontró en el bar del que se había ido meses antes, rodeado por los otros shinobi.
Además de Inoichi, de Choza, de Shikaku, y de Isamu (Katsumaru estaba hecho una bola debajo de la mesa), el resto de la partida se componía de Uchiha Fugaku, Hyuuga Hizashi (su gemelo idéntico Hiashi estaba ocupado con un asunto del clan), y Shiranui Ichiro. Jiraiya estaba fuera, en una misión, si no Minato estaba seguro de que también estaría presente, a pesar de que era mucho mayor que los otros asistentes. Minato se encontró sentado renuentemente entre Isamu e Inoichi, los más escandalosos playboy.
Además del grupo de shinobis de Konoha había un puñado de shinobis de Uzu. Sobre todo eran jounin aunque Minato pensó que uno de ellos podía ser chuunin. Minato realmente no había puesto atención a sus nombres, sólo le había presentado a Arata, a Hachiro, y a Daichi. El resto eran un misterio para él.
Minato sorbió renuente su copa de sake, haciendo muecas ante la sensación de ardor mientras el se deslizaba por su garganta. O bebía mucho; detestaba la posterior resaca, lo hacía sentirse vulnerable. El aire brumoso del bar se sumó al malestar de Minato.
Todos se la estaban pasando bien. Bebieron y se rieron e intercambiaron historias lascivas. Era una pequeña reunión informal. Minato se preguntaba cuánto tiempo tendría que esperar antes de poder marcharse.
"¡Hey!" dijo uno de los ninja de Uzu, Daichi —¿o era Hachiro?— durante uno de los breves períodos de calma en la conversación. "Me pareces familiar." Señaló a Minato. "¿Podrías repetirme tu nombre?"
"Namikaze Minato," contestó con ciertas reservas.
El otro se rascó la barba negra, y después sonrió burlonamente. "Oh sí… tú."
"¿Quién es él, Daichi?" le preguntaron sus amigos con curiosidad. "¿Lo conoces?"
"Lo recuerdo, del intercambio, hace unos años," Daichi sonrió con burla "Eres el tipo que pensó que Uzumaki-chan era un muchacho."
Minato se sonrojó de vergüenza y apenas resistió el impuso de golpearse la cabeza contra la mesa. No es posible que me pase esto otra vez, ¿o sí?
Todos los ninja de Uzu-nin estallaron en una risa histérica. También algunos de los ninja de Konoha. Pero el resto estaban confundidos.
"¡Oh Dios, recuerdo eso!" gritó Isamu, dándose una palmada en la rodilla. "¡Fué impresionante! ¿No te rompió la nariz?"
Minato inclinó la cabeza y gruñó un amargo, "sí."
"¿Qué pasó?" preguntó Hizashi con curiosidad.
"Bien, mi equipo y yo vinimos a Konoha para el intercambio de Genin hace algunos años," explicó Daichi, comenzando con la historia. "Y uno de mis compañeros de equipo, Uzumaki-chan, es una marimacho. Cuando vinimos, ella era toda escuálida y pequeña y parecía un muchacho. Y conjeturo que el rubio aquí presente" – sonrió burlón, señalando con la cabeza a Minato- "simplemente supuso que ella era un muchacho, aunque se llama Kushina. ¡Incluso comenzó a llamarla 'Uzumaki-kun'!"
Eso hizo aullar de risa a los ninja de Uzu.
"Al principio, ella lo dejó pasar. Quiero decir, que todos pensamos que era una broma. Pero, cuando estábamos a punto de irnos, finalmente se percató de que no era así. ¡Él la llamó Uzumaki-kun' por última vez y ella lo golpeó en la cara! ¡Después lo corrigió y se marchó corriendo!" cacareó Daichi. "¡Oh, deberían haberle visto la cara!"
Minato enterró su cara entre sus manos. ¡Oh, que alguien los haga callar!
"Es patético, Namikaze," resopló Fugaku. "Confundir a una muchacha con un muchacho."
"¿Podemos dejar de hablar de esto?" abogó Minato.
"¡No, no, queremos saber más!" aplaudió Isamu. "Vamos, díganos, ¿cómo luce ahora la mocosa?"
"¿Uzumaki-chan?" Daichi hizo muecas. "¿Qué dicen ustedes muchachos? ¿Qué parece ahora?"
"Es linda."
"Realmente parece una muchacha!"
"Pienso que es bastante bonita."
"¡Oye, ella es una ardiente belleza!"
"No diría que es una 'ardiente belleza' pero definitivamente es de buen ver."
"Podrían ser más específicos con eso de 'buen ver'?" pidió Inoichi. "Detalles, por favor."
"Bien." Arata asumió el control de la narración y se acomodó en su silla. "Mi estimada compañera de clase, Uzumaki-chan, es una pelirroja de cabello muy, muy largo; ojos azulverdes, abiertos de par en par y muy expresivo; el cuerpo no exageradamente dotado" – dijo señalando hacia su pecho vagamente "pero bastante agradable de mirar… Hm, ¿qué más?"
"Huh, se parece a la descripción de esa muchacha con la que saliste hace algunos meses," comentó Inoichi, mirando a Minato. "Ya sabes, de la que te rehusaste a hablar."
"Creo que ví un hitae-ate de Uzu en su brazo," agregó Choza entre mordidas a un bocadillo que estaba devorando.
Todos los ninja de Uzu se inclinaron casi a la vez, con gran interés.
"Oh, ¿una kunoichi de Uzu dices?" casi ronroneó Daichi.
"¿Tenía el cabello largo y rojo? ¿Con un adorno infantil?" agregó Hachiro.
"¡Exacto!" Arata sonrió lobunamente hacia Minato. "¡¿Ustedes dos salieron?! ¿En serio?"
"Sí, se parece a ella, sí," asintió Inoichi y golpeó a Minato con el codo. "¿Por eso no hablabas de ella? ¿Porque saliste con una muchacha que te noqueó una vez? ¿Te puso un ojo morado o algo?"
Minato se frotó el lado golpeado y se encogió en su silla. "Um…"
"Espera, espera, espera, ¿Saliste con Uzumaki?" farfulló Isamu.
"… Sí," murmuró Minato, mirando fijamente el vaso de vidrio que tenía en la mano.
Hubo un repentino silencio, por la sorpresa.
"¿De verdad salió contigo?" preguntó Arata, estupefacto.
Minato se tocó nerviosamente la parte de atrás de su cabeza. "Sí…"
"¡Oh Dios mío, eres mi héroe!" rió Arata. "¿Realmente conseguiste que saliera contigo? ¡Guau! ¡Y todos nosotros pensando que era lesbiana!"
"… Qué?" dijo Minato estranguladamente.
"¡Nunca ha salido con nadie, nunca," de informó Hachiro. "Y se lo han pedido montones de tipos, desde que cumplió los quince. Los rechazó a todas."
"Nunca ha andado con nadie, excepto en alguna misión, ni tampoco ha besado a nadie más que en las misiones –nada!" dijo Arata. "No parecían agradarle los chicos, así que tenían que ser las chicas. Tiene sentido. Si es marimacho, podría ser."
"¡Oh, hey chicos!" Uzumaki Kushina pareció materializarse junto al hombro de Daicho y miró a su alrededor sonriendo alegremente. "¿Tienen una reunión?"
"¡Hey, Uzumaki-chan!" la saludó Daichi. "Me alegra verte tan bien."
"Sí, lo estoy," dijo encogiéndose de hombros y mirando a su alrededor con curiosidad. "¿De qué hablaban?"
"Él nos explicaba su razonamiento de por qué creía que eras lesbiana," contestó Fugaku, señalando a Arata.
Su sonrisa tembló levemente y se volvió forzada, y Minato repentinamente tuvo una mala espina. "¿Eh? ¿Creías que era lesbiana?"
"Sí," asintió Arata.
"¿Quién más pensó eso?" preguntó, mirando a sus colegas de Uzu.
Se miraron entre sí antes de alzar la mano, algunos más que otros.
"Ya veo," dijo moviendo la cabeza con gravedad.
… Y entonces estalló.
Primero enfocó su ira en Arata, golpeándolo en la cabeza ("Eres un estúpido pervertido! ¡Sólo porque no saldré nunca contigo no ignifica que me gusten las chicas! "). Una vez que lo golpeó a fondo, dirigió su rabia hacia otro shinobi de Uzu ("¡Eres un bastardo! ¡Pensé que era más inteligente que Arata-baka! ¡¿Qué pasa contigo?! "). Y momentos antes de que los guardias fueran a expulsarla, se detuvo de golpe y salió de un brinco, los aterrorizados parroquianos se le quedaron viendo, como escarchos asustados.
"Guau…" respiró Isamu, mirando desde debajo de la mesa con Katsumaru. "Supongo que no es lesbiana."
La húmeda noche de verano no hizo nada para aminorar su rabia. Kushina avanzó dando saltos por el bosque alrededor de Konoha sin un destino en particular en mente. Su tránsito por entre los árboles era simplemente para descargar su energía y su descontrol emocional. Podía haber ido a matar a alguien, pero con excepción de las misiones o de un acto de autodefensa, las muertes no eran legales.
¡¿Una lesbiana?! Farfulló rabiosa. ¡¿Creyeron que era una lesbiana porque no ido faldas como ellas?! ¡¿Y de verdad soy tan marimacho que no pueden concebir que me guste un hombre?!
Gruñendo, aumentó su velocidad, concentrando chakra en sus piernas, hasta que le dolieron, y los pulmones le ardían. Las ramitas y las hojas la golpeaban en la cara y la piel que tenía expuesta, dejando arañazos y haciéndola sangrar ocasionalmente, pero apenas lo sentía. Era poco más que una visión de algo negro y rojo vuando salió a toda velocidad de la villa.
Finalmente se le cortó la respiración y se chakra llegó a un punto tan bajo que no pudo apoyarse un árbol a otro. Se dejó caer en un pequeño lago y flotó de espaldas, mientras jadeaba, recuperando aire. EL agua fresca le ayudó a tranquilizar sus tumultuosos pensamientos y cerró los ojos, sin pensar en nada por unos momentos.
Pero poco a poco, sus pensamientos comenzaron a abrirse camino hacia su ser consciente.
Pensó en Uzu. En cómo nunca volvería a verlo, no como antes. En toda la gente que no volvería a ver otra vez –sus hermanos, algunos de sus compañeros de clase, su sensei, sus vecinos. ¿Qué habían hecho esos bribones de Iwa con su hogar? ¿Y por habían querido apoderarse de él, en primer lugar?
Los recuerdos de su niñez pasaron ante sus ojos. Recordó a su rudo padre, un buen hombre, que amaba a sus hijos, pero que no tenía idea de qué hacer con una hija. Recordó a sus hermanos mayores, que sabían todavía menos qué hacer con una hermanita. Se recordó peleando con los muchachos en la escuela, embromando a las muchachas por ser mariquitas sin valor, aprendiendo lanzar kunai y shuriken y cómo poner trampas con alambres y cosas explosivas. Recordó cómo siempre llovía, el olor del mar y las historias de su abuelo, junto con una vago arrullo fantasmal que seguramente su madre, muerta desde hacía tiempo, quizá le había cantado de niña…
Kushina abrió lentamente los ojos y se quedó mirando el cielo. Los destellos de las estrellas eran minúsculos, fríos y distantes. La luna era apenas una lámpara en el cielo. Suspiró, casi ahogándose con el aire húmedo, y las lágrimas corrieron por sus mejillas.
Nadie iría a buscarla. No era que les importara; era que creían que no lo necesitaba. Era Uzumaki Kushina, la marimacho, una muchacha que no era llorona, ni débil, ni patética. Cuando estaba triste o enojada, hacía como los chicos: rompía algo o lastimaba a alguien. No lloraba… mucho, y ciertamente, no delante de la gente.
Las lágrimas eran una muestra de debilidad. Las lágrimas eran para las niñas. ¿Qué si era una chica? No era como ellas, era distinta, especial. Las lágrimas no eran para ella.
Cuando el agua fría dejó de ser tranquilizante y comenzó a hacerla rechinar los dientes, Kushina se puso de pie. Le quedaba poco chakra, pero era suficiente para quedarse cómodamente en la superficie del lago por un rato. Entumecida, notó que sus piernas iban a hacerla arrepentirse el día siguiente por su comportamiento impulsivo.
Su pelo largo estaba empapado y lo sentía pesado, haciéndole difícil erguir la cabeza. Cuando alzó la vista, miró a su alrededor, con los ojos nublados. Había minúsculas luces, entre amarillas y verdes, le llamaron la atención en su vuelo por el borde del lago y en los pequeños vados.
"Luciérnagas," masculló ella roncamente. Una sonrisa amarga cruzó su rostro. "En Uzu siempre llovía demasiado para que hubiera muchas luciérnagas…"
Se colocó en un vado y se quedó allí, con sus ropas empapadas, mientras los insectos brillaban a su alrededor. Toda aquella experiencia parecía un sueño, casi irreal. Por un momento se imaginó que era otra persona; alguna chica soñadora en vez de una marimacho, que era sólo una chica que no tenía que ser fuerte todo el tiempo, que no tenía que esforzarse tanto, que no tenía ninguna preocupación en el mundo.
Apuesto a que los muchachos no pensarían que era lesbiana si fuera como las otras chicas. Me pregunto si tan siquiera sería amiga de esos tipos… Probablemente saldría con otras chicas y haría cosas de chicas, como chismorrear, ir de comprar y arreglarme el pelo… Qué aburrido.
Cerrando los ojos, apartó ese ensueño para hundirse en otro.
Pensó en su pequeño almuerzo-cita con Namikaze. Había sido mucho más agradable de lo que había esperado. No sólo consiguió el todo la comida gratis que quiso, sino que había sido divertido quedarse sentada y atenta, sin pelear o meterse con él. Y no perjudicaba el que fuera agra agradable de mirar.
Es una lástima que no podamos olvidar el pasado y comenzar de nuevo. En ese entonces era una mocosa muy molesta… Suspiró y entornó los párpados para ver mejor la perezosa danza de las luciérnagas. Pero si pudiera repetir las cosa… todavía le pegaría en la nariz si me dijera 'muchacho'.
Hubo un débil crujir de hojas por los alrededores, alguien andaba muy cerca, por el bosque. Por un momento, se tensó, preparándose para una posible amenaza. Después de todo, había una pequeña guerra no declarada. Pero no detectó ninguna intención asesina, ni concentración de chakra, ni nada que fuera remotamente amenazante. Incluso había algo familiar en la presencia que sentía, pero no pudo ubicarla.
Quienquiera que fuera se acercó más y más hasta que estuvo segura que había llegado al borde del lago en donde estaba ella. Sintió unos ojos fijos en ella, pero ignoró al observador. No estaba desnuda, ni llorando, ni haciendo nada vergonzoso, así que no le molestó que la miraran.
La sensación de agotamiento de chakra, la profunda fatiga, comenzaron ha hacerse más fuertes. Pronto no podría sostenerse sobre el agua. Así pues, renuentemente, volvió a tierra firme, pero moviéndose muy lentamente para no disturbar a las luciérnagas que volaban a su alrededor.
Se preguntó vagamente qué hora sería y si habría continuado la reunión después del espectáculo de su rabieta o si se habían dispersado. Sus ropas todavía estaban húmedas, pero no tan empapadas como antes, lo que le dio la impresión de que había estado de pie en la superficie del lago más de lo que creía. Distraídamente se preguntó si debía volver a su habitación en cuarteles del ninja (Los pequeños apartamentos tipo cuarto para ninjas solos y solteros).
Dándose vuelta, finalmente se detuvo cuando finalmente sus ojos vieron quién la observaba. Era Namikaze y la miraba con una extraña expresión en su rostro. Como de alguien dividido entre sentirse deslumbrado por algún suceso, o que está medio dormido. Quizá si no estuviera tan agotada por su explosión de rabia, había podido encontrar algo burlón que decir respecto a su rostro.
"Hola," medio sonrió ella. "¿Qué te trae por aquí?"
Él dio un culpable respingo ante el sonido de su voz "¡Uh, U-Uzumaki-san, yo…!"
"Puedes usar mi nombre, si quieres," lo interrumpió ella. "Habrá menos oportunidad de que te confundas al agregar el honorífico equivocado al final."
"K-Kushina-san," logró decir, y se detuvo para recuperar la compostura. "¿Estás bien?"
"¿Qué si estoy bien?" repitió ella, completamente en blanco.
"Antes…, uh, con el comentario de lesbianismo… parecías trastornada."
Ella arrugó la nariz. "Oh, eso. Sí, estoy bien. Sólo necesitaba descargar algunas energías. Ahora estoy muy bien."
"Bien, eso es bueno…" Se frotó la parte de atrás de la cabeza y entonces, algo vacilante, se adelantó hasta llegar enfrente de ella. "Entonces… ¿cómo has estado?"
"Aparte de hoy, bastante bueno supongo." Alzó una mano y dejó que una luciérnaga aterrizara en la yema del dedo. "Konohagakure es un lugar muy agradable. Me gusta mucho. Aunque desearía que no hiciera un calor tan sofocante."
"Es verano," dijo encogiéndose de hombros.
"Eso lo explica todo, ¿eh?" Le sopló al insecto que brillaba intensamente en su mano y se reclinó contra el tronco del árbol más cercano. "¿Cómo es en invierno? ¿Nieva?"
"Un poco, a veces, si hay un frente frío lo bastante fuerte. Usualmente sólo llueve mucho y es desagradable."
Ella se rió un poco, su risa sonó hueca en sus oídos. "Parece divertido, no puedo esperar."
Namikaze se le quedó mirando, con cierta preocupación. "¿Estás seguro de que estás bien?"
"Sólo estoy cansada," suspiró ella. "Creo que debo volver."
Kushina se separó del árbol y comenzó andar hacia la villa. Sus piernas se sentían pesadas y entumecidas por el poco cuidado que les había puesto, y solo esperaba que la sostuvieran lo suficiente para llegar a la cama. Antes de que pudiera despedirse de Namikaze, él se colocó a su lado.
"¿Has tenido muchas misiones desde tu llegada?"
"No tantas como quisiera," suspiró ella. "Pero suficientes por ahora. ¿Qué hay de tí?"
"He estado bastante ocupado." Se detuvo por un minuto o dos y después continuó. "Hay este alumno muy avanzado, al que he estado enseñando. Se graduó de la Academia muy joven y no se lleva muy bien con los otros graduados que son mayores, así que por ahora no tiene realmente un equipo."
"¿Un solitario?" Arrugó la frente, pensativa. "¿Cómo se le está dando eso?"
"Supongo que bien," dijo encogiéndose de hombros, aunque parecía preocupado. El chico es un genio, ya es chuunin y todavía no tiene diez años. Al ritmo en que va, será jounin a la edad en que muchos chicos se gradúan de la Academia."
Kushina dejó escapar un silbido pro lo bajo. "Eso es muy, muy impresionante." Ella inclinó la cabeza, mirándolo con curiosidad. "¿Por qué te preocupa eso?"
"Bueno, ha avanzado mucho más allá que sus compañeros y no tiene amigos. Siempre fue el más joven de la clase, y esto lo mantenía aparte, lo que le hacía más difícil el hacer amigos." Namikaze frunció el ceño. "Su actitud tampoco le ayuda, claro."
"¿Su actitud?"
"Prefiere trabajar solo. El trabajo en equipo es su área más débil y no hace ningún esfuerzo por mejorarla. Si fuera puesto en con un equipo, en una situación donde debiera elegir entre proteger a su cliente o a un compañero de equipo, protegería al cliente y dejaría morir a sus compañeros de equipo."
Ella hizo una mueca. "Eso no es bueno."
"No, no lo es." Namikaze sacudió su cabeza. "No importa qué haga para intentar dirigirlo en otra dirección, se opone. Creo que tiene algo que ver con la deshonra y el suicidio de su padre."
"¿Quién es este niño?" preguntó Kushina con curiosidad.
"Se llama Hatake Kakashi," contestó Namikaze. "Su padre era Hatake Sakumo, el Colmillo Blanco de Konoha."
Kushina exprimió sus mojadas mangas. "Creo haber oído algo de que el Colmillo Blanco había cometido un error, pero… ¿se mató?"
"Sí, lo hizo. Y debido a eso, Kakashi trata de entrenar más, de exigirse al máximo y de seguir siempre las reglas." Namikaze hizo una mueca amarga. "Si piensa que estás rompiendo o esquivando una regla del manual de los shinobi, no dudará en recordártela."
"¡Eso es tremendo!" se estremeció Kushina. "¡Qué bueno que tú eres su sensei y no yo! ¡Yo perdería la paciencia y le pegaría en la cabeza o algo!"
Namikaze hizo una mueca de dolor ante eso. "Um…"
Ella miró a su alrededor y descubrió que habían llegado a las cercanías de la villa. Era muy tarde; la mayoría de los edificios estaban a oscuras, y se podía apreciar a muy pocas personas. Kushina calculó cuánto más tendría que caminar, suspiró cansadamente, y rogó que sus decayentes energías la sostuvieran lo suficiente.
Kushina guardó silencio. No podía pensar en algo más que decir y no se sentía como para perder energías hablando. El silencio no se sentía extraño o incómodo para ella, así que torpe o incómodo a ella, así que lo dejó seguir.
Era lindo andar con Namikaze, decidió ella. En los meses que habían pasado desde su cita, lo había visto ocasionalmente por la aldea o en los campos de entrenamiento, pero siempre había mantenido su distancia, por varias razones. Quizá debería cambiar un poco de estrategia…
Finalmente logró avistar el edificio donde estaba su cuarto y Kushina logró aumentar el paso. Su pequeña cama la estaba llamando, y no quería hacerla esperar. Namikaze emparejó su ritmo con facilidad.
"¿Por qué me sigues?" preguntó ella.
"Yo, uh, bueno…" Parecía que encontraba fascinantes las sombras que dibujaban las luces de los faroles. "No vivo muy lejos de aquí, y pensé en hacerte compañía."
"No tenías que molestarte, pero gracias. Se acomodó un mechón de pelo detrás de su oreja. "Entonces, ¿les arruiné la reunión por completo, o qué?"
"Supongo que sí," dijo encogiéndose de hombros. "Realmente no me importaba. Estar sentado sin hacer nada y emborrachándome no es mi idea de la diversión."
"Entonces… ¿te rescaté?" preguntó ella, ligeramente divertida ante el pensamiento.
"Sí," rió él. "Supongo que podrías verlo así."
"Entonces, me alegra haberte ayudado." Se detuvo un momento en la puerta principal de su edificio. "Buenas noches" – dijo diciendo adiós con la mano- "te veo luego."
Él esbozó una pequeña sonrisa y le devolvió el gesto. "Adiós." Entonces desapareció en un rayo de luz amarilla.
"Exhibicionista," murmuró ella por lo bajo y se volvió para hacer el largo y dolorosa viaje de tres tramos de escaleras hasta llegar a su cuarto. Mañana por la mañana va a ser un desastre… Pero por lo menos esta noche no fue tan mala, después de todo.
Espero que les guste esta historia tanto como a mí, sólo les pido que dejen reviews para animar a la autora a continuar con este plotbunny.
Gracias.
Ianthe
