DISCLAIMER: El manga/anime de Naruto no me pertenece.
Nota: Este es un plotbunny creado por Quill of Molliemon, puedes consultar este fanfic en su perfil:
http : / w w w . fanfiction . net / u / 320103 / Quill of Molliemon
yo sólo le he pedido permiso para publicarlo en español, puedes encontrarlo también en original en su página de livejournal:
http : / / molliemon1985 . livejournal . com
Título: To See You Again.
Universo AU –pre Naruto/Kakashi Gaiden y Spoilers acerca del origen de Naruto.
Descripción: La última vez que se vieron de niños, él ni siquiera sabía que ella era una "ella. Ahora, el destino ha vuelto a reunirlos, y ella hará oscilar su mundo… nuevamente. Minato/Kushina
Género: Humor/Romance
To See You Again…
Capítulo 4: Consolación
Kushina avanzaba por entre las calles de la villa, en dirección hacia su bar favorito. Acababa de volver de una difícil misión y un poco de sake era justo lo que le recetó el médico para ayudarla a quitarse el estrés. Sí, un poco de sake y luego se iría a la cama a dormir doce horas. Entonces volvería a sentirse como un ser humano.
Había tardado algunos años, pero Konoha finalmente había sido arrastrada a una guerra en gran escala con Iwa. Konoha era una villa grande y poderosa, y su fuerza transmitía a sus ciudadanos, una gran sensación de seguridad. Los civiles se habías visto sólo medianamente afectados por el racionamiento y algunas otras pequeñas medidas; caminaban por las calles sin temor. Pero sus guardianes ninja conocían mejor la situación, y sufrían por ella.
Había pasado casi tres años desde su llegada a esta villa. Después de su primer año de servicio leal, le habían dado su hitae-ate de la Hoja, que usaba en su brazo derecho, además del anterior del Remolino que llevaba en el izquierdo. Durante su segundo año de servicio, la guerra total finalmente había llegado, y había estado muy ocupada. Y ahora, en el principio de su tercer año, las cosas simplemente empeoraban.
Ahora, equipos de jóvenes genin eran desplegados en misiones menores en las fronteras, para descargar a los ninja más experimentados y enviarlos a otras misiones. Los niños, usualmente todavía tenían con ellos a su jounin sensei para ayudarlos, pero aún así era muy peligroso. A Kushina aquello no le gustaba nada, pero no era el Hokage y no podía hacer nada.
Eso sólo demuestra cuán fuertemente está presionando Iwa, suspiró ella amargamente mientras comenzaban a prenderse las luces de los faroles y el sol continuaba hundiéndose en el horizonte. Ahora están teniendo que enviar a niños y haciéndolos matar. ¡Maldición, eso es horrible!
Aún peor, los niños de Namikaze no habían sido una excepción, —fueron enviados a misiones, como todos los otros niños. Además del pequeño "lobo solitario" de Kakashi, hacía menos de un año se le habían agregado otros dos genin, para completar un buen equipo de cuatro personas. Apenas seis meses después de formar su "equipo 7" Kakashi había sido ascendido a jounin, cumpliendo la anterior predicción de su sensei. Pero debido a su edad, aunque era un jounin, Kakashi seguía bajo tutela de Namikaze, para gran enojo del niño. Kushina disfrutaba refregándole ese hecho en la cara.
Hatake Kakashi era sin duda, un pequeño y latoso arrogante. La primera reunión de Kushina con el niño, alrededor de una semana después del "comentario lesbiano" había sido muy parecida a la primera vez que conoció a Namikaze. El mocoso de cabello blanco había hecho poco más que despreciarla y molestarla. Ella tomó represalias con una amplia gama amenazas inocuas que iban desde encadenarlo colgado por los pies hasta romperle la máscara para poder verle toda la cara. Y esa era una muy buena muestra de cómo se llevaban.
Había encontrado que Uchiha Obito era un niño mucho más agradable. Al contrario que la mayoría de los Uchiha, no tenía nada de su característica arrogancia y reserva. Él era un niño divertido y cariñoso que siempre llegaba tarde, dando las excusas más extrañas por su retraso, llevaba a todas partes unos googles, y siempre estaba peleando con Kakashi. Aunque un poco torpe, tenía verdadero potencial. Y una vez que lograra despertar su Sharingan, Kushina sabía que él sería una fuerza con la que habría que contar. En cuanto él se había unido al equipo de Namikase, ella había hecho buenas migas con él.
Rin completaba el "equipo 7" y Kushina se llevaba con ella casi tan bien como con Obito. La kunoichi de pelo castaño era una chica bastante agradable. No peleaba muy bien -sus habilidades de taijutsu y ninjutsu eran pasables, pero no notables. Su verdadero talento parecía residir en el ninjutsu médico, y pasaba la mayor parte de las sesiones de entrenamiento estudiando densos textos médicos o buscando a un ninja médico de verdad para obtener algo de práctica. La muchacha trabajaba bastante bien con su equipo, pero siempre dejaba que su predilección por Kakashi obtuviera lo mejor de ella Kushina secretamente (a veces no tan secretamente) se molestaba por ello.
En cuanto a Namikaze Minato, el líder de equipo y sensei, Kushina lo conocía muy bien. Siempre se lo encontraba y tenía tiempo, andaba con él, lo perseguía, llevándolo a hacer cosas que ella quería. Era divertido. Había llegado a conocer muy bien a sus hábitos y a su persona.
Así, cuando entró en su bar favorito y vió que Namikaze ya estaba allí, y bebiendo, supo que algo andaba terrible, horriblemente mal. Namikaze no era un bebedor. Para conseguir llevarlo a un bar, tenía que ser arrastrado allí. Sin el viejo pervertido de Jiraiya a la vista, no ninguno de sus amigos emborrachándose con él en los alrededores, parecía que había ido por sí solo…
Kushina subrepticiamente miró hacia el techo, esperando que se derrumbara en cualquier segundo, como se vendría abajo cielo al principio del Armageddon.
Recuperándose de la sorpresa, se enderezó y se colocó detrás de él. Pasó sus brazos por encima de sus hombros y se inclinó hacia él… y él no reaccionó en absoluto. Normalmente, al menos se estremecía cuando le hacía eso. Observó la botella de sake casi vacía y se mordió el labio.
En las ocasiones en las que bebía, bebía muy poco. Generalmente unos cuantos tragos de sake, o quizá una botella de ale (cerveza inglesa), pero nada más. Una vez que Jiraiya había logrado presionarlo lo suficiente para beberse la mitad de una botella se sake, y había terminando apoyando la cabeza en la mesa y gimoteado que se sentía mareado por el resto de la noche. No tenía ninguna tolerancia al licor. Ahora tenía que estar totalmente borracho.
"¡Muy bien, tranquilízate!" dijo ella, adelantándose, arrebatándole el vaso de la mano y bebiéndose el contenido de un solo trago.
Namikaze se quedó mirando fijamente su mano vacía por varios minutos. Entonces se volvió para mirarla. Sus claros ojos azules estaban nublados y vacíos. Kushina sintió una amarga oleada de inquietud.
"¡Hey, ya basta, Namikaze!" Dijo chasqueando los dedos delante de su nariz. "¿Qué te pasa, eh?"
Parpadeó, totalmente en blanco. "K-K'shina-san?" farfulló inseguro.
"Duh!" resopló ella, enterrando su preocupación debajo de una máscara de enfado. Depositó en la mesa el vaso vacío, dejó en la mesa el dinero suficiente para cubrir el importe de su bebida, y después comenzó a forcejear para hacerlo levantarse de su taburete en la barra. "¡Levántate, Solecito, nos vamos!"
"¿Nosh,vamosh?" dijo él y se sacudió tan fuerte que casi la tiró al suelo. "¿Por qué?"
"Porque ya terminaste," se quejó Kushina y pasó uno de los brazos de él por encima de los hombros de ella.
"No todachía no," gruñó el de forma infantil y clavó los pies en el suelo.
"Sí, ya acabaste," contestó ella firmemente. "Si más tarde, todavía quieres sake, te daré algo, ¿de acuerdo?"
Él la miró valorando sus palabras. "Bien."
"Bueno," murmuró ella y comenzó el arduo proceso conseguir llevarlo a su apartamento.
Idealmente, lo llevaría al apartamento de él, se aseguraría de dejarlo a salvo en su cama, y lo dejaría solo hasta que se le pasara la resaca. Después lo buscaría para ver qué era en lo que estaba pensando. Pero como nunca había estado en su apartamento, ni se había molestado en descubrir dónde estaba, no podía llevarlo allí. Entonces, a menos que se topara con Jiraiya en su camino de vuelta a casa, parecía que Namikaze estaría durmiendo en su casa.
Conseguir llevarlo a su pequeño departamento fue una aventura de la que podría haber prescindido. Él era más alto y más pesado que ella y estaba demasiado borracho para ser otra cosa que un lastre. Maniobrarlo y mantenerlo de pie fue todo un infierno. Preocuparse porque pudiera vomitarle encima o cerca de ella, fue un problema adicional. Esperando prevenir un evento semejante, le formuló un sinfín de amenazas, la mayoría implicando dolorosas maneras de quitarle su virilidad.
Subir las escaleras de su edificio, casi la derrota. No tenía el equilibrio suficiente para poner un pie delante del otro. Inmensamente irritada, terminó forzándolo a gatear sobre sus manos y rodillas escaleras arriba, para evitar que se cayera por las escaleras (tal vez llevándola consigo) y que se partiera el cuello o algo.
"Estás en deuda conmigo por esto," gruñó ella, cuando lo empujó al interior de su pequeño cuarto.
Él murmuró algo incoherente y se derrumbó boca abajo en su cama.
Ella se le quedó mirando a su espalda. "Hey, se suponía que dormirías en el suelo."
"Mph," gruñó él, y se hizo puso de lado.
Kushina grió los ojos. Le quitó sus sandalias, su bolsa de Kunais, sus
shuriken, suchaqueta y su hitae-ate. Entonces ella se despojó de sus propios utensilios ninjas y se retiró por un momento al pequeño cuarto de baño para ponerse una camisa floja y unos pantalones grises. Namikaze estaba demasiado borracho, y seguro que probablemente no recordaría nada, pero no iba a dejar que la viera desvestirse de todos modos.
"Ahora," dijo ella, saliendo del cuarto de baño y encaramándose en el borde de la cama, cerca de la cabecera. "¿Te importaría decirme por qué decidiste repentinamente darle una probada al alcoholismo?"
Su expresión malhumorada se convirtió en una de pura desesperación. "Obito ha muerto."
"Mierda." Eso los explicaba todo. "Mierda, mierda, mierda."
No Obito. No él. No esa pequeña y dulce gema de los Uchiha. No, no, No.
Tenía la desgracia de conocer a un montón de gente muerta. Había muchos enemigos muerto también, seguro. Pero también estaban su familia y sus amigos. Y ahora el pequeño Obito se había unido a su filas.
Kushina cerró los ojos e inclinó la cabeza. No, Namikaze no le debía nada porque lo hubiera rescatado del bar y de una borrachera pública. No le debía nada.
"Los dejé," susurró él. "Pensé que estarían bien sin mí por un tiempo. Pero había más ninja de Iwa en los alrededores, y entonces yo pensé que... y secuestraron a Rin, Obito fué tras ella… un y K'kashi fué tras él… y-"
"Lo entiendo," susurró, cortando su balbuceante historia. "¿Rin y Kakashi están bien?"
"Lo… estarán… creo." Medio enterró la cara en su almohada. "No sé."
Ella le apartó el pelo de la cara y le miró el rostro por unos momentos. Mordiéndose los labios, lo dejó brevemente para cerrar su puerta y apagar la luz. Entonces se acomodó en su cama, de forma que su espalda se apoyara en la pared. Metiéndose en las sábanas, se deslizó a un lado de él y lo abrazó.
"Ahora estás a salvo. Tu misión ha terminado. Tus alumnos no están aquí. No hay nadie ante quien tengas que aparentar ser fuerte. Ahora puede llorar, Minato," susurró ella. "Prometo que no le diré a nadie."
Al principio, parecía que no haría caso de su consejo. Pero entonces, escuchó los primeros sollozos estrangulados. Ésa era la desventaja de las actitudes machistas de los hombres, siempre les era muy difícil, el dejarse llevar y llorar, incluso cuando lo necesitaban. Lo abrazó hasta que sus lágrimas cesaron y el alcohol y el agotamiento físico le hicieron quedarse dormido.
Y entonces ella dejó salir sus propias lágrimas, al recordar al pequeño Uchiha, que nunca volvería a ver.
Su cabeza de verdad, de verdad que le dolía. Y tenía un sabor absolutamente asqueroso en su boca. Quería desaparecerse o morir… preferiblemente morirse.
Por una agonizante eternidad, no puedo recordar nada. Pero poco a poco, las partes de su vida fueron regresando a su mente. Y entonces recordó…
Obito está muerto.
Entonces se sintió un millón de veces peor. Uno de sus alumnos, un preciado Uchiha, se había ido para siempre. Los había dejado solos, confiado en que podrían trabajar en equipo y defenderse solos, sin él. Y había estado equivocado.
Logró mantenerse ecuánime de alguna forma, mientras Rin le contaba lo sucedido. Se quedó junto a Kakashi hasta que recuperó el sentido y se disculpó con su primer alumno. Y después, a través de todo el largo y doloroso trayecto de regreso a la villa, encontró alguna forma de mantenerse fuerte y alerta ante cualquier amenaza hacia sus restantes alumnos. Pero tan pronto como ambos niños estuvieron fuera de su vista, no pudo soportarlo más.
Jiraiya estaba en una misión. También lo estaban la mayoría de sus amigos más cercanos. A falta de alguna compañía confortante, se encontró en un bar probando la máxima de que el alcohol ahoga todas las penas. Todo era confuso después de eso.
Tengo resaca, se dio cuenta él, entumecido. Mierda. ¿… Donde estoy?
Minato abrió un ojo y miró a su alrededor vacilante. Estaba en un
obscurecido apartamento. La luz del sol entraba a través de las persianas y reflejaba puntos brillantes en la lejana pared. Había una pequeña pila de platos sucios en el fregadero. Los estantes rebosaban de pergaminos, cosas de ninja y otros artículos. Había ropa sucia llenando todo un cesto de ropa y apilada junto a éste.
-¡¿Es eso un brassier?!
Se incorporó demasiado rápido, mientras que el pánico lo golpeó y su cabeza estalló en agonía. Las historias de horror de amigos y de amigos de sus amigos acerca de despertar después de largas noches de bebida en camas extrañas, con mujeres extrañas, se agolparon en su palpitante cabeza. No importaba que fuera el único que estuviera en la cama, o que todavía tuviera ropa puesta (lo más importante, todavía tenía puestos sus pantalones), su temeroso imaginación corrió desbocada. Lo hizo sentirse mal de estómago… literalmente.
Por suerte, logró llegar al baño justo a tiempo y el retrete se volvió su nuevo mejor amigo por un rato. Mientras que se aferraba a la fría porcelana, se sintió hundido en la más completa humillación y vergüenza. Deseó sinceramente no haberse dejado llevar por el desconsolado impulso de beber hasta perder los sentidos.
Poco después volvió la propietaria del apartamento y lo encontró en su cuarto de baño. Ella no le dijo nada, él ni siquiera se atrevió a mirarla por la vergüenza. Sin palabras, le dio agua para limpiarse la boca y después, algunas píldoras para su dolor de cabeza que amenazaba con estallar, y después medio lo arrastró de vuelta a su cama, donde él enterró la cara en la almohada y deseó que el colchón se lo tragara.
Oh Dios, oh Dios, oh Dios…
Una pequeña mano callosa le tocó la parte de atrás del cuello. "Es mejor que no te sofoques, solecito. No te saqué de ese bar para que te ahogaras en mi cama."
Una sintió sacudido por una sensación de horror que atravesó su cuerpo y alzó el rostro de la almohada, con verdadero pavor. "¿Kushina-san?"
"Supongo que no te acuerdas de nada de lo que pasó anoche." Le dijo ella con aspecto serio. "Figúratelo."
"Yo…" Se esforzó en incorporarse en la cama mientras que enlazaba los panoramas de pesadilla que asaltaban su dolorido cerebro. "¿Qué hice?"
"Hasta donde sé, la única tontería que cometiste fue ir a emborracharte en un bar tú solo." Ella acarició a su ingobernable pelo amarillo y se movió a caminar por el cuarto. "La próxima vez espérame unas horas a que yo regreso, ¿de acuerdo?"
"¿De acuerdo?" chirrió él, incierto.
Ella soltó un resoplido y comenzó a desempacar unas bolsas de comestibles; al parecer, había estado fuera haciendo algunas compras cuando él había despertado. Su largo pelo rojo, estaba atado por detrás en una cola floja y vestía ropa casual. Era muy extraño verla vestida como cualquier otra persona y no como una kunoichi.
Minato miró cómo guardaba las cosas en el refrigerador y en varios gabinetes, haciendo muecas de dolor siempre que se daba con algo o se pegaba en la cabeza. Cuando acabó esa pequeña tarea, volvió a la cama y se sentó, apoyando la espalda contra la cabecera. Su expresión se volvió triste y sus dedos comenzaron a jugar suavemente con su pelo.
Uzumaki Kushina y la palabra "apacible" no parecían ir juntos. Era fuerte, ruda, ruidosa y agresiva. Raramente estaba seria, siempre estaba molestando y apareciendo en los momentos más inesperados, para incomodarlo a él y a sus alumnos. Era algo totalmente surrealista verla acariciarse el pelo. Quizá era un sueño.
"Obito está-"
"Lo sé," le susurró. "Me lo dijiste anoche."
Las lágrimas asomaron a sus ojos y le dolió la garganta. "¡Yo … ¡"
"Lo sé. Pero Rin y Kakashi están bien, ¿verdad?"
Él pasó saliva con dificultad. "Sí."
"Va a ser difícil durante un largo tiempo, pero sé fuerte por ellos ¿te parece?" Sus dedos continuaban peinándose el cabello. "Ahora van a
necesitarte más que nunca."
Minato sólo pudo asentir, mientras que algo se quebró dentro de él y las lágrimas comenzaron a afluir de sus ojos. Ella le pasó los brazos por la cintura y él enterró la cara en su estómago. Ella no intentó alejarlo; tan sólo lo abrazó suavemente y lo dejó vaciarse.
Él no sabía por qué se había derrumbado enfrente de ella. Era algo estúpido lo que había hecho. Probablemente ella lo catalogaría como a un llorón. Pero se sentía bien dejarse ir, sólo por esta vez…
Por la tarde, Kushina llevó a Namikaze a su propio apartamento para que terminara de recuperarse de su resaca, y se marchó a los campos de entrenamiento. Era mediados de otoño, hacía frío y lluvia, pero no le importó. El miserable clima le recordaba a Uzu y de alguna retorcida manera era algo reconfortante. Pero nada la haría sentirse mejor que golpear los postes hasta el cansancio.
Ella marchó en línea recta hacia el campo que los chiquillos de Namikaze monopolizaban generalmente, con la intención de descargarse. Pero esas intenciones se vieron frustradas cuando vió una pequeña figura en el campo de la piedra conmemorativa. Era un pequeño bloque de piedra gris y con los nombres de aquellos caídos en acción que habían empezado sus carreras en ese campo en particular. El nombre de Obito probablemente acababa de ser agregado hacía solamente unas horas.
Kushina no hubiera estado terriblemente sorprendida de ver allí a Rin, haciendo vigilia en honor de su caído compañero de equipo. Aunque las escenitas de Obito la molestaran y generalmente tomara el lado de Kakashi en las discusiones, no sentía nada de mala voluntad hacia el Uchiha. Ella era una muchacha muy amable, una curadora por naturaleza, y la muerte de Obito sin duda habría sido un duro golpe.
Pero era el pequeño Kakashi quien estaba haciendo guardia ante la piedra, y no Rin. El muchacho de cabello blanco, que ocultaba la parte inferior de su rostro con una máscara de paño negro, estaba arrodillado debajo de un paraguas, mientras la lluvia caía a su alrededor. A sus pies, estaban los googles favoritos de Obito (los de lentes naranjas), rotos y estropeados.
Ella lo miró durante algún tiempo, preguntándose ociosamente cuánto tiempo habría estado allí. Claramente había sido, mucho rato, y no daba muestras de pretender marcharse pronto. Lanzó un suave suspiro y caminó penosamente a través de la lluvia, para agacharse a un lado de él y presentar sus propios respetos al nombre del caído.
"¿Has venido a decirme cuán mal lo he hecho?" preguntó amargamente el muchacho.
"No. ¿Quieres que lo haga?"
Él dejó caer los hombros. "No."
"Bien, porque no lo pretendía de cualquier forma."
Él se volvió a verla con una mirada triste en su rostro. Pero la atención de ella fue se fijó inmediatamente en sus ojos, específicamente en su ojo izquierdo. Una cicatriz vertical reciente le atravesaba en párpado, y tenía un ojo de órbitas rojas, en vez de su ojo natural. Y el ojo con el sharingan –¡el ojo del ojo de Obito- estaba llorando, mientras que el ojo café natural de Kakashi estaba triste, pero seco.
Esto hacía la muerte de Obito más trágica. El niño finalmente había despertado su legendario genkai kekkei, sólo para morir. La pequeña prodigio médica, Rin probablemente había hecho la cirugía, antes de que el joven Uchiha expirara. Y la niña lo había hecho bien, la operación había sido exitosa.
¡Maldición! El clan Uchiha va a lanzar un aullido colectivo cuando descubran esto…
El clan Uchiha estaba lleno de secretos y de sujetos arrogantes. Obito no había sido como ellos. Era como una ráfaga de aire fresco, y el donar su ojo a Kakashi, su feroz rival, era algo que sólo podía haber hecho el dulce niño. Pero una vez que su clan lo descubriera, estallaría el infierno. El hecho de que un forastero-no importaba que fuera un compañero, incluso un leal ninja de Konoha –que poseyera uno de sus preciosos ojos, sería inaceptable para ellos.
"¿Cuánto tiempo has estado aquí fuera?" preguntó ella.
Kakashi miró a lo lejos. "No sé."
Kushina frunció el ceño ante esa respuesta. "Supongo que te hizo prometerle algo antes de hacerte ese regalo."
"Sí," asintió el muchacho. "Me dijo que cuidara de Rin."
"Bien, no podrás hacerlo si te quedas todo el día aquí, en la lluvia y te enfermas," resopló ella y se levantó. "Vamos, te compraré algo de almorzar."
Él vaciló por un minuto antes de levantarse para alcanzarla… y entonces casi se cayó.
"¡Whoa!" dijo ella cogiéndolo del brazo y evitando que cayera en el fango, le quitó el paragüas. ¿Se te han entumecido las piernas?"
"No," murmuró él. "… No puedo apagar el Sharingan, así que continúa mermando mi chakra."
"Entonces te arriesgas al agotamiento de chakra sólo con ver," dijo frunciendo el entrecejo.
"Sí," asintió él desmayadamente.
Ella se mordió el labio pensativamente, antes de tener una repentina inspiración. "Ciérralos," le instruyó ella y acomodó el paragüas sobre su hombros, liberando su mano.
El muchacho la miró con curiosidad antes de obedecer. Kuchina cogió la tela azul de su Hitae-ate y lo acomodó sobre su ojo izquierdo ocultando la cicatriz, creando una especie de parche para su ojo. No sólo tendría el Sharingan cerrado y extrayendo mucho menos chakra, sino que mantendría a los Uchiha la obscuridad sobre lo sucedido por un poco más de tiempo.
"Ya está," dijo sonriendo, "¿cómo se siente?"
Él abrió el ojo derecho y miró a su alrededor. "Es… aceptable."
"De seguro, que el alcance de tu visión se vé afectado, pero podrás superarlo." Le dijo ella dándole una alentadora sonrisa. "Y se redujo el drenado de chakra, ¿cierto?"
"Sí," asintió él lentamente. "… Uzumaki-san yo, pensé que no le agradaba."
"Más bien no me agradaba tu actitud," lo corrigió ella. "No eres un mal niño. Y siempre he tenido una alta opinión de tu talento."
Kakashi agachó la cabeza torpemente, ante la vergüenza. "Gracias, Uzumaki-san."
"Es suficiente con el 'Uzumaki –san'. Llámame Kushina', prometo que me enfadaré."
"Bien… Kushina-san."
"¡Eso está mejor!" rió ella y sostuvo el paraguas sobre su cabeza. "Ahora vayamos a buscar nuestro almuerzo, ¿eh?"
Ante su asentimiento, lo llevó a Ichiraku por algunos tazones de caliente sopa de ramen. Y después de eso, pretendía buscar a Rin y ver cómo estaba. Ya se había ocupado de dos pedazos del resquebrajado equipo 7, bien podía también ocuparse de la tercera parte…
Espero que les guste esta historia tanto como a mí, sólo les pido que dejen reviews para animar a la autora a continuar con este plotbunny.
Gracias.
Ianthe
