DISCLAIMER:
El manga/anime de Naruto no me pertenece.Nota: Este es un plotbunny creado por Quill of Molliemon, puedes consultar este fanfic en su perfil:
http : / w w w . fanfiction . net / u / 320103 / Quill of Molliemon
yo sólo le he pedido permiso para publicarlo en español, puedes encontrarlo también en original en su página de livejournal:
http : / / molliemon1985 . livejournal . com
Título: To See You Again.
Universo AU –pre Naruto/Kakashi Gaiden y Spoilers acerca del origen de Naruto.
Descripción: La última vez que se vieron de niños, él ni siquiera sabía que ella era una "ella. Ahora, el destino ha vuelto a reunirlos, y ella hará oscilar su mundo… nuevamente. Minato/Kushina
Género: Humor/Romance
To See You Again…
Capítulo 5: Sangre en la nieve
La nieve era una cosa rara en la Tierra del Fuego. Incluso en los meses más fríos del invierno, caía rara vez, y era aún más raro que permaneciera por algún tiempo. En el curso de su vida, Minato solamente podía recordar unas cinco o seis veces en las que la nieve duró más de algunos días. Y ahora, en medio de la guerra, era la ocasión en que más había durado la nieve.
Por dos semanas, las condiciones del clima habían sido perfectas para que nevara. Y terminó nevando mucho. Hasta ahora, había caído casi un pie de nieve y en algunos lugares podrían ser casi tres pies de profundidad. La manera en que cambiaba el paisaje era interesante, incluso hermosa, pero él habría podido pasar sin ello.
El tiempo frío lo forzó a cambiar sus habituales sandalias ninja, por botas. Usaba una pesada chamarra para tener calidez adicional y guantes en sus manos para evitar que se le entumecieran los dedos. Y encima de todo, llevaba una bufanda azul marino alrededor del cuello y cubriendo la parte inferior de su rostro, para protegerse del viento helado.
Apretando su mandíbula con determinación, se limitó a seguir avanzando a través de los árboles, al frente de un pelotón de otros ninja jounin. Su misión era investigar una posible intrusión en la frontera y patrullar el área por una semana o poco más, antes de volver a la villa por un día o dos de descanso. Y entonces recibiría una nueva misión y comenzaría de nuevo.
Era la implacable rutina de la guerra, y Minato la odiaba. Estaba harto de las muertes y de las misiones interminables, donde debía matar o morir. La guerra se había llevado a Obito y a otros muchos, y él estaba más que cansado de todo ello. Él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para detener la guerra.
De hecho, tenía un plan en mente. Era una variación de su Hiraishin no Jutsu. Estaba trabajando en una forma de modificar y disminuir los sellos que empleaba el jutsu, de modo que fueran lo bastante pequeños para caber alrededor del mango del kunai. Su idea era convertir esos kunai-sellos en algo que pudiera ser guiado hacia un blanco, lo que convertiría su jutsu de teletransporte en algo que podría usar en la ofensiva. Una vez que lo hubiera completado, se convertiría en una máquina asesina, pero si podía terminar la guerra, valdría toda la sangre.
Echando un vistazo por encima del hombro, miró brevemente a sus compañeros de pelotón. No conocía muy bien a ninguno. La razón principal por la que les habían asignado una misión con él, era porque eran rápidos, con suerte, lo bastante para seguirle el ritmo, incluso sin su Hiraishin, era uno del ninjas más rápidos de todo Konoha. Parecían bastante competentes y si no ocurría alguna catástrofe, podrían hacerlo bien.
Reajustándose la bufanda alrededor del rostro, aceleró un poco el paso. Cuanto más pronto se acercaran a la frontera, más pronto podrían empezar, y más pronto su patrullaje habría terminado. Y entonces podrían irse a casa y quizá, gozar de la nieve (si todavía había) en vez de maldecirla…
Kushina se mantenía en pie por pura fuerza de voluntad. Los tres chuunin con quienes había hecho equipo en esta misión en particular -uno de los cuales era originario de Uzu- estaban muertos. También había tres muertos en el pelotón enemigo. Tan sólo quedaban ella y el líder del enemigo.
Sencillamente grandioso…
Se suponía que era una simple y rápida misión de escolta para llevar artículos de reabastecimiento a un puesto militar de avanzada, cerca de la frontera. El riesgo era bastante bajo para ser una misión de tiempos de guerra, probablemente ésa era la razón de porqué ella era la única jounin, y que los chuunin con los que había trabajado habían sido promovidos recientemente. Pero no había una misión rutinaria, como bien había probado aquel encantador fiasco.
Habían sido sorprendidos por un pelotón de Iwa que había atravesado la frontera y uno de los chuunin había muerto de inmediato. Ella envió los carros adelante e hizo que sus desalentados compañeros de equipo enfrentaran al enemigo con la esperanza de, al menos, dañar a sus opositores. Afortunadamente, habían hecho más que dañarlos, pero a un precio muy alto.
¡Vamos!
Juntando sus manos en el sello inicial, reunió sus agotadas reservas y comenzó la secuencia. Su costado le dolía, al igual que su pierna izquierda y su hombro derecho. Un kunai le había herido en su pierna, un shuriken todavía estaba alojado en la parte posterior de su hombro, en donde ella no podía alcanzarlo, y su costado había sido atravesado por una afiladísima lanza de tierra generada por un Doton jutsu. La nieve alrededor de sus botas estaba manchada de fango y sangre.
Su oponente comenzó sus propias secuencias de sellos, moviendo las manos con devastadora velocidad. No estaba mucho mejor que ella. Había una repugnante incisión en su cabeza que cegaba sus ojos por la sangre y tenía lastimado el tobillo, lo que disminuía su movilidad. Ella pensaba que él podría tener también unas cuantas costillas rotas, pero soportaba bien el dolor, así que era difícil decirlo.
Él acabó sus sellos primero y más dientes piedra salieron de la tierra.
Ella se lanzó hacia arriba y a los lados, todavía formando sus sellos con las manos enguantadas mientras esquivaba las lanzas que trataban de ensartarla. Cada movimiento le era difícil, y enviaba oleadas de agonía que recorrían se maltratado cuerpo, como protesta ante su deplorable estado. Pero ella perseveró y acabó su secuencia con un grito triunfante.
Antes, uno de sus chuunin ahora muertos, había utilizado un fiero Katon jutsu que, como efecto secundario, había derretido algo de la nieve. Ahora, ella utilizó los charcos en su ventaja. El chakra que había estado moldeando el último minuto con sus sellos de mano, acometió esa agua y la convirtió en su ataque.
Un dragón serpentino, formado enteramente de agua, surgió detrás de ella, con algo de aguanieve y barro en su interior, lo que aumentó su poder destructivo. Rugió con el sonido del agua de una cascada, descubriendo los dientes formados de agua conforme se elevaba más y más. Y entonces, ante su orden mental, se lanzó hacia delante, serpenteando entre las lanzas de tierra, para abatirse sobre el cojo ninja de Iwa y machacarlo o ahogarlo… o ambas cosas.
Su devastador ataque de Suiton alcanzó su blanco y cuando la espuma formada por el agua se despejó, dejó ver a su enemigo roto, como una ahogada muñeca de trapo.
"¡Cómete eso, bastardo!" jadeó ella y dedicó al cadáver un grosero gesto con su mano.
Odiaba tener que matar gente. Le parecía malo y repugnante, prefería cogerlos prisioneros y dejar que alguien más decidiera qué hacer con ellos. Pero ésta era una guerra y a menos que se indicara lo contrario, todos los enemigos tenían que ser eliminados, o tan dañados como fuera posible. Así que mataba.
Tomando aire, con una respiración muy irregular, se volvió y comenzó a cojear hacia el puesto de avanzada militar. Debía haber un médico ninja allí. La curarían y la enviarían de nuevo de vuelta a la Villa. Y entonces podría quedarse en su apartamento por algunas semanas, sin tener que preocuparse del trabajo. Sería como unas vacaciones… sólo que se sentiría como una mierda la mayor parte del tiempo.
Cada paso era enorme dolor. Cada respiración era una agonía. Cada punzada en su hombro le hacía apretar los dientes para evitar soltar quejidos ante el malestar. Iba a ser una larga caminata, muy larga.
Pequeños copos de nieve comenzaron a caer del cielo gris y se agregaron a la gruesa capa de nieve ya existente. Se suponía que la nieve en ese lugar era rara, pero con toda la nieve que había caído ese invierno, era difícil decirlo. Deseó que ojalá no hubiera nevado tanto ese año; le hacía la caminata más difícil.
Era pegajosa, la pesada nieve se aferraba a sus botas y parecía tirar de sus pies hacia el suelo con cada paso. La crujiente superficie de la nieve amenazaba con hacerla caer constantemente. Y aunque no hacía mucho viento, hacía un frío condenado.
… Sigue moviéndote… Maldición con este frío… Sigue moviéndote… Maldición con este frío…
La fatiga se filtró en su cuerpo junto con el frío. Los bordes de su campo de visión se volvieron borrosos. Pero ella hizo caso omiso de ello y siguió avanzando. Se sentía realmente enferma de frío.
Los puntos bailaron ante sus ojos y ella se encontró repentinamente medio tumbada contra el tronco de un árbol. Kushina se frotó irritadamente los ojos y se apoyó en el árbol para continuar. Y entonces se tropezó con una raíz parcialmente oculta y cayó en la nieve.
Ow… Qué frío… Maldito sea…
Trató de levantarse para continuar, pero las candentes agujas de dolor que la acometían desde el costado volvieron a ella. Después de más intentos fallidos, se llevó la mano al costado y siseó. Sus dedos estaban cubiertos de sangre.
"Mierda," jadeó ella. "Supongo que voy a desangrarme hasta morir."
Aspirando profundamente, logró ponerse de pie, aferrándose al tronco del árbol y luchando para mantenerse consciente. Cuando el mundo a su alrededor dejó de dar vueltas, avanzó, presionándose la herida, en un tardío intento de evitar su fallecimiento. Acostarse y dejarse morir no era algo que estuviera dispuesta a hacer si podía evitarlo.
Continúa, Kushina… Continúa …
… Tan frío…
Minato corría a través de los árboles, deteniéndose brevemente a cada media milla y dedicando sus sentidos a la búsqueda de intrusos o anomalías. Era una tarea aburrida, desagradable, que se hacía más difícil por el frío y el pensar que en menos de veinticuatro horas, estaría libre para volver a la villa. Acomodándose la capucha, para que lo protegiera mejor contra el viento, continuó, pretendiendo terminar su patrullaje.
Tenía planes para su tiempo libre al volver a la villa. Había pensado hacerlos durante semanas, pero continuos imprevistos habían evitado que se resolviera. Estaba siempre volviendo de una misión o partiendo a una, o lo estaba ella. Pero esta vez, tenía la impresión de que lo lograría. Pretendía llevar a Kushina a comer (o a cenar, realmente no importaba el qué).
Habían comido juntos u montón de veces antes. Por fortuna, la única vez que había tenido que pagar el consumo de ella fué en la "cita del favor" hacía tiempo. Todas las posteriores, ella aparecía donde él estaba comiendo o ya estaba allí cuando él llegaba y se pagaba su propia comida. Pero esta vez la invitaría otra vez, aunque se quedara en bancarrota, y esta vez se sentiría feliz.
Aunque ella no le había exigido nada a cambio por cuidarlo después de que tuviera su pequeña baja moral y física en el bar, después de la muerte de Obito, él sentía la necesidad de hacer algo por ella a cambio. En ese entonces, no sólo había cuidado de él, sino que después descubrió que también había ayudado a Kakashi y a Rin. Y desde la trágica muerte de su alumno hacía unos meses, había continuado ofreciéndoles su apoyo a él y a sus alumnos restantes.
Después de una misión dura, o simplemente después de un mal día, se encontró acudiendo asiduamente al umbral de su casa. Si ella estaba en casa (y hasta hacía poco tiempo, generalmente estaba), se quedaba un rato con ella, tumbado en el suelo, o en su cama, mientras ella lo peinaba o le revolvía el pelo, y le contaba historias de su niñez en Uzu. Él admiraba su capacidad de hablar de la gente que ella había perdido en una tierra que nunca vería otra vez con una sonrisa en su rostro. Era una distracción confortante y él no quería pensar en lo que hubiera sido el lidiar con la muerte de Obito sin ella.
Así que, para demostrarle su aprecio, le compraría una comida, la que ella quisiera. Había pensado en otras cosas, como flores, pero ninguna de esas cosas le parecía apropiada. Era difícil imaginar que ella apreciaría las flores o los chocolates como lo hacían las otras mujeres. Pero sabía que le gustaba la comida y que pagar todo el ramen que pudiera comer le alegraría el día. Tan pronto como se decidió por esa línea de acción, ahorró todo lo que pudo de sus pagas para prepararse.
No puedo esperar a que termine este patrullaje. Aparte de los ligeros rastros que vimos hace unos días y que no conducían a ningún lado, no ha pasado nada. … Espero que Kushina-san esté en la ciudad cuando yo vuelva. Yo-
"¡Espera allí, Minato-taichou!"
Minato se detuvo y vino a encontrarse varios árboles más allá del punto de cita. Se habían acordado varios puntos en la ruta de patrullaje en lo que se encontrarían cada hora y compararían sus hallazgos. Acababa de pasar de largo por delante de uno de ellos y no se habría dado cuenta si su compañero de equipo no le hubiera gritado. Retrocedió avergonzado, hasta encaramarse en una rama que estaba cerca del jounin que acababa de hablarle.
"Lo siento, Taichi," murmuró, desconcertado. "La nieve realmente a veces me saca de quicio." Era una mala excusa, y no tenía ninguna duda de que el ninja de mayor edad se daría cuenta en seguida.
"Estoy seguro," resopló Taichi. "¿Viste algo?"
"No," suspiró Minato y se bajó la bufanda, liberando su boca por un momento. "¿Tú viste algo?"
"No."
Hubo una larga pausa, y después Taichi se sonrió. "Entonces, ¿quién es ella?"
Minato parpadeó. "¿Huh?"
"¿Quién es ella?" volvió a preguntar Taichi, con una sonrisa aún más pronunciada.
"¿Quién es quién?" frunció el ceño Minato.
"La muchacha sobre la que estabas fantaseando."
Minato fue cogido por sorpresa, y se preguntó si Taichi tendría algo de la sangre de los Yamanaka… o si de algún modo había aprendido uno de sus jutsus de control mental. "¿Cómo sabes que pensaba en Kushina-san?"
"Los jóvenes siempre se distraen cuando piensan en sus lindas novias," dijo Taichi riéndose entre dientes.
"¡¿No-novia?!" dijo Minato con voz estrangulada. "¡Ella no es mi novia!"
"Todavía no, ¿eh?" Taichi se recarcó contra el tronco de un árbol y le dedicó una perezosa sonrisa. "Es mejor que hagas tu movimiento pronto. Si la guerra no se la lleva, lo hará algún otro hombre."
"Ella no es mi novia!" insistió Minato y se aflojó un poco más la bufanda que tenía alrededor de su cuello. "Somos colegas y buenos amigos. Eso es todo."
Taichi se encogió negligentemente de hombros. "Como digas."
Minato resopló y se quedó mirando fijamente hacia los árboles nevados, mientras esperaba que llegaran los otros dos jounin del equipo. ¡La idea que él y Kushina-san estuvieran saliendo juntos era ridícula! Eran amigos, buenos amigos, y no iba a arruinar las cosas con locas ideas de romance entre ellos. No funcionaría.
El segundo jounin llegó y no tenía nada que reportar. Pero cuando llegó el tercer y último miembro del equipo, Minato supo que ocurría algo antes de que el hombre abriera siquiera la boca. El shinobi parecía tenso y había llegado junto a ellos a toda velocidad.
"En la mitad de mi ruta, creo de detecté señales de chakra," anunció sin preámbulos. "Me desvié para investigar y encontré los restos de una batalla. Necesito ayuda en la búsqueda; se extiende por un área bastante amplia."
"Bien," asintió prontamente Minato. "¡Vayamos!"
Silenciosamente, fueron detrás de su camarada, quien los guió al sitio de la batalla. Minato maldijo silenciosamente el curso de los acontecimientos. Una búsqueda en el lugar de una batalla llevaba garantizado que se iban a encontrar por lo menos a un cadáver, y probablemente más, y siempre era una tarea sombría y deprimente. Pero por lo menos rompió la monotonía del patrullaje.
El sitio de la batalla comenzaba a lo largo de una de las rutas usadas para el reabastecimiento de algunos de los puestos de avanzada en la frontera, así que probablemente había sido una emboscada a los carros de un convoy. Claramente, los acompañantes ninja se habían defendido y habían llevado la lucha lejos de la trayectoria y hacia los árboles más densos, más cercanos a la frontera. Y aunque había muestras que indicaban que los carros de transporte civiles se habían dañado, también era muy claro que los ninja involucrado habían sufrido muertes.
Primero encontraron a un chuunin de Konoha, destrozado y apenas reconocible. Siguiendo el rastro de la lucha, aparecieron otros cadáveres. La cuenta fue de cuatro ninjas de Iwa, cuyos rangos probablemente oscilaban entre chuunins de alto nivel a jounin de bajo nivel y tres ninja de Konoha, todos chuunin y muy jóvenes. Quienquiera que completara el pelotón de Konoha, aún faltaba.
"Hay un rastro aquí," murmuró Taichi, cuyos ojos vislumbraron pequeños puntos de sangre en la nieve. "Parece que se ha ido caminando penosamente por aquí, y se encuentra herido."
"Yo lo seguiré," decidió Minato. "El resto, asegúrense de que no haya muestras de enemigos supervivientes y destruyan los cuerpos después de limpiarlos. Nos encontraremos en el puesto de avanzada cuando hayamos terminado."
"¡Sí, señor!" convinieron con cabeceos agudos.
Minato se marchó siguiendo el rastro de sangre y dejó a sus subordinados haciendo aquella otra tarea. El único sobreviviente de la batalla había sido herido con la suficiente gravedad para evitar que se fuera por entre los árboles, o se le había agotado el chakra, pues los rastros de sangre iban acompañados de huellas en la nieve La ligera nevada que había estado cayendo durante la última media hora, iba cubriendo lentamente el rastro, pero duraría lo suficiente para que pudiera seguirlo hasta el final.
Parece como que se lastimó la pierna, musitó mientras estudiaba las pistas. Definitivamente está arrastrando un pie, y por lo menos tiene una herida abierta y sangrante, quizá más. Continuó siguiente el rastro de sangre, cuidando de no perderlo. Las señales más recientes muestran que la batalla tuvo lugar hace alrededor de una hora. Con suerte, quienquiera que sea, habrá aguantado el frío y la pérdida de sangre… No estoy de humor para encontrar otro cadáver.
El rastro era bastante fácil de seguir, iba en dirección del puesto de avanzada y de ayuda médica. Pero conforme más avanzaba, se volvía más errático. Desaparecía de árbol en árbol y en varios lugares parecía como si alguien se hubiera caído. Siniestramente, el rastro de sangre que permanecía en esos sitios, mostraba cuánto tiempo había estado allí la víctima, antes continuar.
Y entonces encontró el final del rastro, que terminaba junto a una cala congelada. Allí yacía una pequeña figura, cubierta por una capa de invierno casi idéntica a la suya y una ligera capa de nieve. Había mucho rojo, al principio, pensó que todo era sangre. Pero entonces se dio cuenta de que la mayor parte era cabello-
"¡¿Kushina?!"
No había respuesta.
En menos de lo que tarda el latido del corazón, se encontró inclinado a su lado, quitándole los guantes y buscándole desesperadamente el pulso. Su piel estaba helada, pero logró sentirán pulso débil, irregular en su cuello. Sus manos buscaron por su cuerpo, encontrando una herida de un kunai en su pierna, un profundo corte en su costado y un shurinken todavía alojado en su hombro, junto con otros cortes y contusiones diversos. La sacudió y susurró su nombre una y otra vez, pero sus párpados apenas se movieron.
"¡Aguanta, Kushina!" murmuró él mientras acomodaba cuidadosamente su cuerpo frío e inconsciente contra su pecho. "Te sacaré de aquí; sólo aguanta un poco más."
Reuniendo su chakra, se concentró en el sello que había colocado en el puesto de avanzada, formado un sello de mano un tanto torpemente, y desaparecieron en una llamarada de luz ámbar…
Espero que les guste esta historia tanto como a mí, sólo les pido que dejen reviews para animar a la autora a continuar con este plotbunny.
Gracias.
Ianthe
