DISCLAIMER: El manga/anime de Naruto no me pertenece

DISCLAIMER: El manga/anime de Naruto no me pertenece.

Nota: Este es un plotbunny creado por Quill of Molliemon, puedes consultar este fanfic en su perfil:

http : / w w w . fanfiction . net / u / 320103 / Quill of Molliemon

yo sólo le he pedido permiso para publicarlo en español, puedes encontrarlo también en original en su página de livejournal:

http : / / molliemon1985 . livejournal . com

Título: To See You Again.

Universo AU –pre Naruto/Kakashi Gaiden y Spoilers acerca del origen de Naruto.

Descripción: La última vez que se vieron de niños, él ni siquiera sabía que ella era una "ella. Ahora, el destino ha vuelto a reunirlos, y ella hará oscilar su mundo… nuevamente. Minato/Kushina

Género: Humor/Romance

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To See You Again…

Capítulo 6: Llamado para despertar

Cuando Kushina finalmente volvió a la tierra de los vivos… se encontró en un hospital. Inmediatamente echó en falta el nevado bosque en el que se había derrumbado. Allá afuera olía mucho mejor. Y había pocas agujas (las piñas de los pinos no contaban).

Dejó vagar los ojos por el pequeño cuarto en el que se encontraba. No era uno de los lindos cuartos semi-privados; tenía que compartir el espacio con otras seis personas, con tan sólo unas delgadas cortinas para brindar algo de privacidad. Su cortina estaba corrida, limitando su visión.

La única cosa interesante para mirar era Namikaze, que estaba sentado al lado de su cabecera, medio dormido en una de esas sillas de plástico horrendamente incómodas. Apenas se mantenía erguido, paralelamente a su cama, y tenía la vista fija hacia el frente, al otro extremo del cuarto, sin ver realmente. Tenía sobras debajo de los ojos, lo que le daba la impresión de que acababa de regresar de una misión particularmente repugnante, y parecía que estaba dormido con los ojos abiertos.

Se sintió conmovida porque hubiera ido a verla al hospital cuando estaba tan claramente cansado. Y sí que lo estaba. Apreciaba totalmente el gesto. Pero no pudo resistir la tentación de tocarlo en el punto sensible de su costado (el que había encontrado por accidente hacía casi un año), lo que lo hizo caer de su asiento como un pez fuera del agua.

"¡Gah!" gimió desde el suelo.

Ella se rió, o por lo menos lo intentó. Más que otra cosa parecía estar jadeando. Y su escasa energía disminuyó rápidamente, dejándola quieta.

Ugh, es peor de lo que pensé… ¡Maldita sea mi anemia!

"¿Kushina?" dijo Namikaze mirándole por encima de los bedrails.

"¿Qué le pasó al honorífico?" preguntó ella roncamente, alzando una ceja. "¿Ya no soy más Kushina-san'?"

Las mejillas de él se tiñeron de rosa. "Yo-Yo-Yo-"

"¡Relájate!" resopló ella y agitó una mano débilmente. "No me importa."

Él gimió y apoyó la frente contra las barras de metal.

"¿Estoy de vuelta en Konoha?" preguntó ella cuando disminuyó su diversión anterior.

"Sí," masculló él.

"Bien." Su mano luchó valerosamente contra las malvadas fuerzas de gravedad apenas lo suficiente para acariciar a su cabello amarillo y en punta. "Ahora que me has visitado, puedes irte a casa y dormir algo, porque pareces estar hecho un desastre."

"¿Cómo te sientes?" preguntó él, haciendo caso omiso de su sugerencia y sentándose de nuevo en la silla de plástico.

"Cansada… dolorida… pero te prometo que viviré."

"Por favor, no digas cosas como esas," murmuró Namikaze, tieso. "Yo fui quien te encontró allí…" Sus nudillos se pusieron blancos mientras apretaba fuertemente las barras de su cama. "En esos momentos, parecías estar muerta."

"Oh," parpadeó ella, sorprendida. "Bueno, gracias por salvarme. Pero no tendrías que haberte preocupado tanto. El propio Shinigami-Sama tendrá que llevarme gritando y arrastrando por los pies a la otra vida cuando llegue el momento, te lo prometo."

"¡No bromees sobre esto!" le soltó él, poniéndose en pie de un salto, con su mirada azul ardiendo.

¡Guau! Abrió los ojos de par en par. Creo que lo hice enojar de verdad. ¡Eso no ha pasado desde… desde que éramos genin!

"Minato," dijo ella colocando su mano sobre la de él, la cual todavía aferraba fuertemente los barrotes de la cama. "Cálmate. Estoy bien. Ahora, vete a casa y duerme un poco, te sentirás mucho mejor."

¡Él le dirigió una mirada fulgurante -¡con intenciones asesinas y todo! - antes de girarse bruscamente y dejarla sola.

Kushina parpadeó y se quedó mirando el sitio vacío que él acababa de dejar. Huh. Se convierte en una especie de crustáceo gigantesco cuando no duerme suficiente. Debo anotarlo para el futuro.

No obstante, fue realmente lindo de su parte el venir a verme. Sonrió ella débilmente y se preparó para lo que iba a ser una larga y dolorosamente aburrida estancia en el hospital. Cuando salga de aquí tendré que encontrar algo agradable qué hacer por él por salvarme el trasero y tolerarme cuando está tan cansado…

Es un amor.

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Minato descubrió sus dientes gruñendo silenciosamente mientras avanzaba airadamente -hacia el tejado vallado del hospital principal de Konohagakure.

¡¿Cómo puede bromear sobre esto?! ¡¿Cómo?! ¡¿Casi se muere y le parece divertido?!

Siseando maldiciones por lo bajo –sorprendiéndose a sí mismo de cuántas sabía –avanzó con agitación por entre las hileras de las mantas de camas. Los interminables días de preocupación y poco dormir lo tenían confundido e irritable. El último fragmento de su mente racional, le apuntaba que estaba exagerando, pero el resto de su cerebro no le hizo caso.

¡Maldita mujer!

Los días posteriores a que la hubiera encontrado arrellanada en la nieve habían sido una especie de pesadilla viviente. No podía quitarse de la cabeza esa imagen de ella, tan fría y quieta, y sus sueños se vieron plagados de pesadillas. Poco después llevarla con los médicos del puesto de avanzada en la frontera, había tenido que volver a Konoha, porque su turno en el frente había terminado. Ella había tenido que quedarse allí algunos días, porque su condición era demasiado delicada para moverla. Desde el instante en que ella volvió a la villa, él había permanecido a su lado. Y cuando ella finalmente despertó, lo primero que hizo fue ponerlo en evidencia y mandarlo a la cama como si fuera un niño berrinchudo que necesitara una siesta.

¿Por qué me molesté en preocuparme? gruñó para sí, jalándose los cabellos con frustración. "¡Maldita sea!"

"¿Problemas de mujeres?" preguntó una voz positivamente alegre.

Minato retrocedió y alzó la vista hacia los bordes amurallados, para encontrar a su sensei encaramado ahí arriba, sonriendo locamente. "Vete," resopló.

"¡Oh no digas eso!" Jiraiya puso mala cara. "Puedo ayudarte, sabes. ¡Las mujeres son mi especialidad!"

"Déjame solo," gimió Minato y se pasó la mano por el rostro cansado.

"¿Quién es ella y qué sucedió?" preguntó Jiraiya y bajó de un salto para quedar junto a él. "¡Dime todo y te ayudaré a arreglarlo!"

"No es nada de eso, sensei," farfulló Minato y se reclinó contra la cerca. "No es en absoluto lo que piensas."

"Bien entonces ¿qué es?"

Minato se quedó mirando las mantas blancas que colgaban de las cuerdas para tender la ropa. "Kushina despertó."

"Oh." El interés de Jiraiya descendió inmediatamente de un nivel alto a uno más bajo. "¿Qué hizo ahora?"

"Actuó como si morirse no fuera la gran cosa y me dijo que me fuera a casa y me acostara como si fuera mi madre o algo así."

"Bueno, ciertamente pareces cansado," precisó Jiraiya, neutral.

"¡Porque apenas he dormido en tres días!" soltó Minato frustrado. "Estaba tan preocupado, y ella, sólo… sólo-"

"Cálmate, Minato." Dijo Jiraiya palmeándole el hombro. "Creo que empiezo a percibir el cuadro. Así que ella trató su experiencia casi mortal como si no fuera nada… Eso parece algo muy propio de Kushina."

"Sí," se quejó amargamente Minato, "supongo…"

"Y trató de enviarte a tu casa porque estás medio muerto y casi te quedas dormido de pie… Otra cosa muy propia de Kushina."

Minato se encogió de hombros. "Sí…"

"Ciertamente me suena como que se está recuperando," comentó Jiraiya después de pensarlo un momento. "Considerando cuán preocupado estabas, ¿no deberías sentirte aliviado en vez de enfadado?"

"Yo-"

Al principio había estado cansado, y luego la actitud casual de Kushina lo había hecho enfadar, pero ahora que lo pensaba con la cabeza más fría, se sentía aliviado. ¡Iba a estar bien! El nudo invisible que había formado en su pecho cuando encontró medio muerta se deshizo en una sensación de alivio y él se derrumbó en la azotea.

"Estoy cansado…"

"Puedo verlo," se rió entre dientes su viejo maestro. "¿Por qué no sigues el consejo de Kushina y te vas a casa a dormir? Cuando te despiertes, todo estará más claro. ¡Podría ser que incluso veas algo a lo que has estado ciego hasta ahora!"

Minato miró ofuscadamente a su profesor y se preguntó por la razón de la sonrisa burlona que apreció en el hombre. "¿Eh?"

Jiraiya se limpió dramáticamente una lágrima inexistente en un ojo. "¡Oh, parece que fue ayer que te convertiste en mi alumno! ¡Has crecido tan rápido!"

Resoplando, Minato decidió que no le importaba saber de qué estaba hablando su pervertido sensei y se marchó usando su Hiraishin hasta su apartamento. Aunque Jiraiya actuaba como un idiota inmaduro que sólo se ocupaba de las mujeres, el alcohol, y el sexo, Minato sabía que su sensei era mucho más inteligente de lo que dejaba ver. El Sannin poseía una increíbles habilidades de observación (desafortunadamente usadas, sobre todo, para mirar furtivamente a las mujeres) que lo hacían un talentoso espía para la villa y que le daban la capacidad de leer a la gente y sus intenciones mucho mejor que la mayoría de los shinobis. A veces, incluso percibía cosas de la gente de las que ellos mismos no eran conscientes…

¿A qué demonios se refería? se preguntaba Minato con un bostezo mientras se tropezaba en el camino hacia su dormitorio. ¿Qué podría ser que incluso viera algo a lo que he estado ciego? … Tal vez se bebió demasiado sake o algo.

Quitándose la ropa, se acostó en la cama y sintió que lo acometía el sueño. Alegremente, se dejó llevar por él. No habría pesadillas… no sobre Kushina, al menos.

Ella va a estar bien…

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Kushina se despertó de una pequeña siesta para descubrir que tenía dos nuevos visitantes. Los queridos alumnos de Namikaze, Rin y Kakashi, estaban de pie junto a su cabecera. Rin arreglaba alegremente un pequeño ramo de flores junto a su mesita y Kakashi parecía ligeramente aburrido… aunque era difícil decirlo con esa maldita máscara que siempre usaba.

"¿Flores?" dijo Kushina roncamente con una pequeña sonrisa. "¿Para mí?"

"¡Por supuesto, Kushina-san!" sonrió Rin. "Me sorprende que sensei no te trajera ninguna. Estaba muy preocupado por tí."

"Estaba como un zombi," comentó Kakashi.

"¿Cómo un zombi, dices?" dijo Kushina arqueando una roja ceja. "¿Manifestó el deseo de comerse tu súper-inteligente cerebro, Kakashi?"

El muchacho resopló "No, por supuesto que no."

"Kakashi," suspiró Kushina con fatiga, "hazme un gran favor y consíguete algo de sentido del humor, ¿lo harás?"

"Por favor, sé más seria," la contradijo Kakashi. "Casi te mueres, ¿sabes?"

Kushina parpadeó con exagerada sorpresa y susurró: "¿Qué es esto? ¿Estás preocupado? ¿Por ? ¡Kakashi, me asombras!"

"No, no es eso," protestó Kakashi protestó (de manera poco convincente). "Si tú te mueres, sensei estará desolado."

"No seas tan dramático," resopló Kushina. "Si me muriera, seguramente estaría algo trastornado, pero ¿desolado? No. No veo que eso suceda."

"¡Kushina-san!" jadeó Rin. "¡Significas mucho para sensei! ¡Se le rompería el corazón si murieras!" La muchacha apretó sus manos con preocupación.

Kushina se puso tiesa. "¿Por qué no hablamos de otra cosa, eh?"

"De algo menos mórbido, por favor," chirrió Rin.

"Seguro," convino Kushina. "Entonces, ¿cómo han estado, niños?"

"He estado bien," se encogió Rin, moviendo nerviosamente sus sandalias contra el azulejo del piso.

"Decentemente," fue la concisa respuesta de Kakashi.

Hubo una larga pausa.

"Bueno, esto es aburrido," se quejó Kushina. "Tal vez deberíamos volver a hablar de la muerte."

"¡No, no, no!" dijo Rin agitando frenéticamente sus manos. "¡No! No quiero pensar en que te mueras, Kushina-san."

"Aw, qué dulce," sonrió débilmente Kushina. "Gracias."

"Por favor, trata de evitar volver a estar tan cerca de la muerte," murmuró Kakashi, tenso.

"Sí, me esforzaré por no defenderme en las emboscadas. La próxima vez sólo huiré en cuando aparezcan los ninja de Iwa," resopló Kushina secamente. "Seguro que funcionará muy bien."

Kakashi se le quedó mirando. "Eso no es lo que quise decir."

"Relájate, muchacho," aconsejó Kushina. "Te tomas las cosas tan en serio que a veces me preocupa que te rompas." Lo miró especulativamente antes de estallar en risitas cuando la golpeó una imagen muy hilarante.

"¿Qué es tan divertido?" preguntó Rin curiosa.

"Sólo pensé en cómo sería Kakashi si fuera lo opuesto a como es ahora," dijo Kushina riendo totalmente.

"¿Oh?" frunció el ceño Kakashi. "¿Cómo sería, entonces?"

"Sería tranquilo, llegando tarte, lleno de excusas, y…" sus ojos adquirieron un destello de malicia. "¡Y todo el tiempo… leerías pornografía!"

"¡Nunca seré así!" dijo Kakashi prontamente con un estremecimiento.

"¡Nunca digas que de este agua no beberé, Kakashi!" lo embromó Kushina. Podría ser verdad… tal vez en un loco universo alternativo.

"Me voy," gruñó Kakashi y se marchó.

"Adiós," lo despidió Kushina.

"Yo también debo irme," murmuró Rin y comenzó a irse.

"Si vuelves a descubrir que tu sensei no está durmiendo, échale sedantes en su bebida," le ordenó Kushina.

Rin parecía aterrada. "¡Kushina-san! No podría -"

"Si él no se cuida a sí mismo, alguien tiene que hacerlo," Kushina le guiñó un ojo. "¡Y como médico-en-entrenamiento, la salud de tu sensei es tu trabajo!"

"Su-supongo," dijo Rin nerviosa. "'Adiós, Kushina-san!" La muchacha salió corriendo, presumiblemente para alcanzar a Kakashi. "¡Kakashi-kun, espérame!"

"Está al borde de ser una fan-girl," suspiró Kushina, sintiéndose ridículamente cansada de no hacer nada. Ella echó un vistazo a las flores que le habían traído los niños y sonrió débilmente. "Qué agradable… ya no huele como a un repugnante hospital."

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Minato despertó alrededor del mediodía del día siguiente y se sintió mucho mejor. Después de una agradable y larga ducha, se sintió con la cabeza aún más clara. Y entonces, recordó lo sucedido el día anterior.

"Yo… me enfadé con Kuchina-san ayer en el hospital…" Se apretó su cabeza entre las manos, completamente avergonzado. "Oh, no…"

¿Por qué hice eso? Debería haberla abrazado en vez de molestarme con ella… Espero que no se enfade por ello.

Pasó saliva ansiosamente y comenzó a buscar en los gabinetes de su cocina, para desayunar, er… comer algo. Acababa de coger una caja de cereal cuando recibió una repentina inspiración. Volvió a guardar la caja y salió de su apartamento.

¡Ya sé cómo disculparme!

Cuando llegó al pequeño puesto de tallarines, pidió algunos tazones para llevar, de ramen con carne de res. En cuanto su orden estuvo lista, se dirigió a la azotea del hospital. Si iba por la puerta principal con la sopa, probablemente las enfermeras se lo confiscarían o lo correrían. Había menos posibilidades de que lo atraparan si entraba en el edificio por la azotea.

Era una experiencia muy extraña, reflexionó él mientras entraba con el ramen de contrabando. Normalmente se sentía culpable cuando hacía algo que sabía que iba contra las reglas, o que por lo menos, era cuestionable. Pero en este momento, no le importaba nada.

Después de algunos incidentes, llegó al cuarto donde estaba Kushina. Solamente había otro shinobi en ese cuarto, pero estaba en una cama lejana, y estaba completamente dormido, así que Minato no le hizo caso. Kuchina estaba sentada en la cama y miraba su almuerzo del hospital con desagrado.

¡Perfecto!

"¡Hola, Kushina-san!" sonrió él nerviosamente y se sentó en la misma silla de plástico del día anterior.

Ella lo miró cuidadosamente por un momento. "Dormiste algo como te dije, ¿verdad?"

"Sí," asintió él y fijó su mirada en el suelo. "La… lamento lo de ayer. Yo-"

"No te preocupes por eso," dijo ella agitando la mano débilmente. "De hecho, fue muy divertido-me recordó los viejos tiempos, cuando éramos genin."

Minato frunció un poco el ceño. "¿Qué, cuando nos odiábamos?"

"Odio es una palabra muy fuerte." Dijo ella, acomodándose las mantas. "Tú… sólo me molestabas. Y yo disfrutaba al pelear contigo."

Él no supo que decir ante aquello, por lo que le ofreció el ramen de contrabando. "Uh… ¡Mira lo que traigo aquí!"

Ella se quedó mirando fijamente los envases de cartón con el nombre del establecimiento en ellos con los ojos muy abiertos. Entonces alzó la vista para verlo y le dijo con gravedad. "Namikaze Minato, eres mi héroe."

Minato se sintió tan satisfecho que cerró los ojos y se sonrojó de placer. "¡Eres muy amable, Kushina-san!" dijo soltando una risita y poniendo la mano en la parte posterior de su cabeza.

"Ya basta con el '-san', Namikaze-" resopló ella mientras abría el primer envase. "estabas bien sin decirme así ayer."

"K-Kushina," dijo él pasando saliva con dificultad y con el rostro sonrojado. "¿Por qué siempre me llamas por mi apellido? Puedes llamarme por mi nombre si-si quieres."

"Qué bien que lo notaste, Namikaze," sonrió ella y se metió en la boca algunos tallarines.

Él se rió por lo bajo y también comenzó a comer. Mientras que ella se esforzaba en tomar la sopa a pesar de su persistente debilidad, él se tomó su tiempo. Mientras la miraba comer, notó un ramo de flores junto a su cama y frunció ligeramente el ceño.

"¿Quién te trajo las flores?"

Kushina se detuvo un momento y después se pasó el anterior bocado antes de contestar. "Tus querido alumnos me las trajeron. Ayudan a ocultar el repugnante olor a hospital."

"¿Oh?" Él se sintió extrañamente aliviado. "¿Rin y Kakashi vinieron?"

"Sí, ayer, como una hora después de que te fuiste… creo." Ella se encogió de hombros y se pasó algunos bocados. "Kakashi dijo que estabas como un zombi y le pregunté si habías tratado de comerte sus increíbles cerebros…" suspiró. "¡Ese niño no tiene nada de sentido del humor!"

Minato hizo una mueca dolorida. "Sí, estaba algo fuera de mis cabales."

"¿Por qué?"

Él la miró, asustado. "¿Eh?"

"¿Porqué estabas tan alterado?"dijo frunciendo ligeramente el ceño. "No eres del tipo de los que se alteran fácilmente. ¿Qué te sucedió?"

"Es sólo que… no podía sacarme de la cabeza tu imagen, de cuando te encontré, ensangrentada en la nieve," dijo estremeciéndose. "Te llamé por su nombre pero ni siquiera parpadeaste, y estabas tan fría… Parecía que estuvieras muerta." Sacudió la cabeza. "No podía olvidarlo, sin importar cuánto me esforzara." Minato le dedicó una débil sonrisa. "Me alegra que te sientas mejor, Kushina."

Para su sorpresa, ella realmente se ruborizó ligeramente y miró hacia otro lado. "Bueno, realmente lamento haberte preocupado tanto…"

"Está bien." Él pasó su mano por entre las barras de su cama y cogió suavemente la de ella.

Ella alzó la vista para mirarlo con una débil y apacible sonrisa. "Eres un amor, Minato."

A él se le cortó la respiración y su corazón amenazó con salírsele del pecho. ¡Yo-ella-! Yo… Yo…Yo i

Guau.

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Espero que les guste esta historia tanto como a mí, sólo les pido que dejen reviews para animar a la autora a continuar con este plotbunny. Por cierto, un Plotbunny es una especie de "idea tentadora o novedosa" que tiene alguien para escribir una historia, que transcurre por un territorio extraño o poco conocido y que puede llegar a dividir o distraer la atención del escritor al punto de no lograr nada concreto, claro que también puede tener el efecto contrario, de lograr terminar rápidamente una historia, ya sea corta o larga.

Gracias.

Ianthe