Capítulo 7: Resistencia y negación

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DISCLAIMER: El manga/anime de Naruto no me pertenece.

Nota: Este es un plotbunny creado por Quill of Molliemon, puedes consultar este fanfic en su perfil:

http : / w w w . fanfiction . net / u / 320103 / Quill of Molliemon

yo sólo le he pedido permiso para publicarlo en español, puedes encontrarlo también en original en su página de livejournal:

http : / / molliemon1985 . livejournal . com

Título: To See You Again.

Universo AU –pre Naruto/Kakashi Gaiden y Spoilers acerca del origen de Naruto.

Descripción: La última vez que se vieron de niños, él ni siquiera sabía que ella era una "ella. Ahora, el destino ha vuelto a reunirlos, y ella hará oscilar su mundo… nuevamente. Minato/Kushina

Género: Humor/Romance

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To See You Again…

Capítulo 7: Resistencia y negación

Minato se sentó en el borde del travesaño de la ventana de su apartamento y admiró la vista que ofrecía de la villa. La nieve finalmente se derretía, pero lentamente, pues estaban en invierno. Sin embargo, él realmente no notaba los fangosos charcos y los carámbanos goteantes; decididamente su mente estaba… en otro sitio.

Guau.

Intelectualmente, él sabía que ella era una mujer. Que era bonita. Que podía ser agradable. Pero…

"Eres un amor, Minato."

Él abrió y cerró la boca, como si fuera la de pescado y sintió que se le enrojecía el rostro. "Uh-um…"

La sonrisa de ella se volvió malévola. "Oh cielos… ¿te desconcerté? ¿Minato-kun?"

"¡¿Qué?! Yo- " se hundió en el asiento, con la cara ardiéndole. "¡N-no!"

"Lo siento," se rió ella, de forma totalmente impertinente. "Muchas gracias por la comida. Y por tolerarme."

"De-de nada," dijo él pasando saliva y tratando desesperadamente de calmar el ritmo de su corazón y de eliminar el sonrojo de su rostro. "¿Cu-cuánto tiempo tendrás que estar aquí?"

"Los doctores dicen que una semana, quizá una semana y media." Kushina puso mala cara. "Es mucho tiempo."

"Oh."

"Pero vendrás a visitarme, ¿verdad?"

Sus ojos, anchos, con tintes verdes eran extrañamente cautivantes, al igual que su tenue sonrisa esperanzada. Aunque había estado en una batalla mortal y había pasado muchos días en el hospital sin poder darse un baño de verdad o cepillarse el pelo, parecía muy hermosa. Sintió que se le secaba la boca y pensó en inclinarse hacia ella y be-

"Entonces, ¿cómo te fue?"

Minato gritó y se alejó de un brinco de su ventana para encontrar a-

"¡¿Jiraiya-sensei?!"

"¿Y bien?" preguntó el hombre de cabello blanco, inclinándose contra el refrigerador de Minato. "A juzgar por tu cara, diría que bien…"

Minato quiso morirse. "¡No pasó nada!"

"¿Oh?" frunció el ceño Jiraiya. "¿Y con qué estabas fantaseando hace un momento, eh?"

"¡No es nada que te importe!" dijo Minato y anduvo a grandes pasos hasta llegar al sofá.

"Además de nada, ' ¿qué sucedió en la visita que le hiciste?" preguntó Jiraiya al tiempo que se giraba para asaltar el refrigerador.

"Le llevé comida, hablamos un poco, y me fui," gruñó tenso, Minato. "Eso es todo."

"¿De qué hablaron?" Jiraiya sacó algunas viejas sobras de comida y abrió los contenedores para inspeccionar su interior. "¿Algo interesante?"

"Nada de eso. Sólo de cómo se sentía y cuándo van a darla de alta."

"¿Planeaste alguna cita?"

"No!" dijo Minato con voz estrangulada. "¿Por qué haríamos eso?"

"No sé, quizá porque te llevas bien con ella, disfrutas de su personalidad y de sus buenas calidades, y la encuentras atractiva."

"¡No es cierto!" farfulló Minato.

Jiraiya levantó una ceja con curiosidad. "¿Crees que es fea?"

"¡No! Ella es… ella está… bien." Dijo Minato, asestándole a su profesor una dura mirada. "¿Podemos hablar de otra cosa?"

"Sólo bien, ' ¿eh?" Jiraiya encontró unos palillos en alguna parte y comenzó a comer lo que había encontrado. "¿Así que ella ya tiene novio?"

"¿Qué?" Minato frunció el ceño. "No, ¿qué clase de pregunta es ésa?"

"Simple curiosidad." Jiraiya se detuvo brevemente para girar sus palillos. "Una muchacha bonita como ella… tarde o temprano atraerá a alguien. Si no a ti, entonces de seguro a algún otro."

Minato apretó los dientes y se preguntó por qué su viejo sensei insistía en hablar de aquello. "¿Y qué si encuentra a alguien? No es asunto mío si lo encuentra o no."

"¿Y no te pondrás siquiera un poquito celoso cuando ella tenga un novio?" preguntó Jiraiya con una sonrisa boba.

"Nope," contestó Minato negando firmemente con la cabeza.

Todo rastro de broma dejó el rostro de su maestro "¿A qué le temes?"

Minato resopló y se dejó caer en el sofá. "¿De qué me hablas?"

"Lo peor que puede pasar es que ella no corresponda a tus sentimientos, y aún entonces, pueden seguir siendo amigos. Por un tiempo puede ser molesto, pero no es el fin del mundo."

Él se quedó mirando fijamente a su mentor con incredulidad y no hizo caso de la vaga sensación de incomodidad que recorrió su cuerpo. "¿De qué me está hablando, sensei?"

"Deja de hacerte el estúpido, Minato, eres demasiado inteligente para poder aparentarlo," lo amonestó Jiraiya. "Ahora, piénsalo así: Si no arriesgas, no ganas. Si no te animas, nunca irás a ningún lado. Ahora, ¡ve a comprarle una flores!"

"Rin ya le compró flores," suspiró Minato, mirando a su profesor.

"Bien, entonces llévale chocolates o un animal de peluche."

"Ya le he llevado ramen de contrabando, lo cual ella aprecia mucho más que los chocolates y… ¿un animalito de peluche? Minato intentó imaginársela abrazando a un oso de peluche con algo de entusiasmo y no pudo hacerlo.

El hombre mayor se comió las últimas sobras de la comida de Minato mientras pensaba. "Quizás si le encuentras un animalito de juguete que convoque un cuchillo…"

"Déjalo, sensei," murmuró Minato. "Ella no es una chica a la que le gusten ese tipo de regalos."

"Bien entonces, tan pronto como esté mejor, ¡llévala a comer!"

"Me dejará en la ruina," protestó Minato, ignorando a propósito que había pensado llevarla a comer antes de que la hirieran.

"¡Ése es un pequeño precio a pagar por el amor, mi muchacho!" rió Jiraiya.

Minato se acomodó el cuello de la camisa y se quedó mirando el piso cerca de los pies de su sensei. "¡Ya basta, Jiraiya-sensei!. ¡Y deja de comerte mi comida! Cómprate la tuya."

"¡Pero se habría desperdiciado si no me la hubiera comido!" protestó el Sannin. "¿Y no recibo nada a cambio de entrenarte durante todos estos años?"

Minato giró los ojos y se dispuso a hacer un sello con las manos. "Haz lo que quieras, pero no me dejes vacío el refrigerador, ¿de acuerdo?" Y después activó su Hiraishin y se marchó de su apartamento antes de que su huésped no invitado pudiera contestar.

Reapareció cerca de la cima del monumento a los Hokages y subió hasta colocarse encima de la cabeza gigante del Shodai Hokage tallada en el acantilado de piedra que custodiaba la villa. Hacía un clima de un frío penetrante y ventoso, pero no le importó. Había ido allí en busca de soledad y no por causa de la temperatura.

Pero incluso en la fría cima de la piedra del Shodai, no podía escapar de ella.

Pensó en ella, en su mente la vio como una genin ruda y una tumultuosa marimacho. En cómo era tan enérgica y tan llena de fuego y de más que unos cuantos insultos. En cómo estaba siempre detrás de él, siempre determinada a mostrar su valía, siempre dispuesta a hacerlo sangrar. En cómo actuaba como si fuera un chico, y a pesar de ello, se había sentido herida e insultada cuando él creyó que era un niño.

Pensó en la desastrosa cita falsa que había tenido con ella sin saberlo. Cómo lo había rescatado y luego lo había dejado en bancarrota. Cómo le había ocultado su identidad hasta el último momento. En cómo habría saboreado su pequeña victoria sobre él y lo dejó ahí aturdido, mientras ella se marchaba.

Pensó en ella, de pie en la charca aquella noche, rodeada por perezosas y titilantes luciérnagas. Había parecido tan distinta a la Kushina que estaba acostumbrado a ver. Pensó en cuán quieta, pacífica y… y bonita le pareció entonces. Como si fuera un espíritu del bosque, incluso cuando abandonó el agua y se dirigió a tierra firme. En cómo ella toleró su torpe presencia sin quejarse, incluso cuando él la siguió hasta su casa.

Pensó en ella después de la muerte de Obito. En cómo lo sacó de un bar, en un estado absolutamente deplorable, y lo dejó dormir en su apartamento – en su cama. Cómo lo toleró con la resaca. En cómo lo dejó llorar y desahogarse con ella y nunca le dijo a nadie, ni lo miró con menor respeto.

Pensó en ella y su naturaleza amistosa. Cómo aparecía de repente, como su surgiera del aire y le alegraba el día, sin importar que él quisiera o no su compañía. Cómo lo cogía por el brazo o le pasaba el brazo sobre sus hombros, o le saltaba encima por detrás. En cómo, cuando necesitaba que se quedara quieta, lo hacía. Cómo jugaba con él y le revolvía el pelo. En cómo lo hacía reír. Cómo lo hacía sonreír.

Pensó en ella en el hospital. En cómo lograba lucir tan bien aunque estuviera recuperándose de una experiencia casi-mortal. En cómo se aferraba a su sentido del humor aún cuando él había perdido el suyo por completo. En cómo se alegró cuando le llevó el ramen de Ichiraku. Cómo le dijo que era un amor y él quiso be-

Minato se pasó la mano por el rostro y se quedó mirando los blancos tejados de la aldea, cubiertos de aguanieve. ¿Qué voy a hacer? se preguntaba renuentemente. ¿Por qué tuvo que suceder esto? Y encima ahora que todo iba tan bien …

Una helada ráfaga de viento lo golpeó y se metió las manos en sus bolsillos con un suspiro cansado. Ella no podía gustarle de esa forma. ¡Sencillamente no podía! Tenían una gran amistad, y eso amenazaba con arruinarla. Él sólo pensarlo lo hizo estremecerse y sentir un agudo dolor en su interior.

Necesito sobrepasar esto, decidió. Necesito enterrarlo tan profundamente que me olvide de todo esto. Somos buenos amigos y así nos quedaremos.

Además, pensó, recordando su antagónica niñez, no es como si ella sintiera lo mismo …

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Kushina contó distraídamente los pequeños agujeros del techo encima de su cama del hospital. Estaba cansada, pero no tan cansada como para dormirse. Así que distraía sus pensamientos con el tonto conteo.

Estaba filtreando con el desastre. Namikaze era maravilloso y a ella le encantaba estar con él. Pero cuanto más estaba con él, más caía bajo su hechizo. Su sonrisa, su risa, su adorable dificultad-para-el-trato-social, adoraba todo de él.

Y eso era un problema. El agrado llevaba al amor, y éste llevaba a otras terribles y desagradables cosas como el matrimonio, el embarazo, los bebés y el ser mamá. Ése no era un futuro para ella. Era una ninja, una kunoichi, una combatiente y una asesina. Sus manos eran demasiado ásperas y estaban demasiado ensangrentadas para criar a un niño; era demasiado torpe para no estropearlo.

Por lo tanto, nunca se enamoraría y nunca tendría niños. Moriría como una kunoichi, sola, y probablemente virgen. Era algo que había decidido desde hacía años, y se rehusaba a cambiar de forma de pensar.

Para alcanzar esa meta, debería romper totalmente con Namikaze. Debía poner distancia entre ellos, encontrar un nuevo círculo de amigos, nuevos lugares qué frecuentar, y tener un nuevo comienzo social en Konoha. Ésa sería la solución ideal.

Pero… su amistad con Namikaze se sentía tan bien. Él la hacía reír (sobre todo sin pretenderlo), y sonreír, y sentirse feliz. Si ella lo dejaba sin alguna buena razón, él estaría trastornado y ella se sentiría fatal por todo aquél asunto.

Cuando termine mi estancia en el hospital, recortaré mi "tiempo con Minato," decidió ella. Hay que darnos a ambos un pequeño respiro, dejar que las cosas se calmen un poco. Su boca se crispó en la sombra de una sonrisa. Después de todo: Todas las cosas son buenas, con moderación…

Espero que les guste esta historia tanto como a mí, sólo les pido que dejen reviews para animar a la autora a continuar con este plotbunny.

Gracias.

Ianthe