ENAMORADOS

PAPI

- ¡es un niñito!

- ¡SI!- Exclamo Zuko- ¡TENGO UN HIJO!- grito en la sala de espera del hospital, uniéndosele Sokka, Toph, y los demás.

- bien hecho Tigre- Toph golpeo el hombro de Zuko con un nada sutil golpe.

- auch… gracias- se sobo su brazo adolorido

- muchas felicidades hijo… me enorgulleces… ahora eres padre- lo felicito su adorado Tío.

- gracias tío… cuidaré de mi hijo del mismo modo que tu me cuidaste- abrazo a su tío.

- lo harás de maravilla entonces.

- felicidades cuñado… ahora ya tienes a quien cuidar, parte de mi hermana

- disculpe señor- ¿es usted el esposo de la Señora Katara?

- si, soy yo…- exclamo algo confundido Zuko al ver al doctor que lo buscaba.

- felicidades señor… tiene una linda hija – de inmediato el doctor se retiro

-¡QUE!- exclamó Zuko de golpe

- ¿Qué no se supone que era un niño?- pregunto Sokka confundido

- pues parece ser que no… ¡NO IMPORTA, TENGO UNA HIJA!- siguió festejando Zuko y más felicitaciones llegaban de todos sus amigos…

- felicidades hijo… ahora sabrás lo que es cuidar de una hija- lo felicito Hakoda.

- gracias suegro… pero le juro que lo are bien...

- Con que hagas bien tu trabajo me conformo- abrazo a su yerno.

- ¿disculpen, el señor Zuko?

- ¡yo soy!

- venga conmigo su esposa lo espera- y casi corriendo fue a encontrar a Katara, se veía muy demacrada acostada en esa cama, pero era hermosa, simplemente preciosa… era la madre de su hija.

- Katara- le susurro.

- Zuko- sonrío ella y abrió sus ojos- hola… ya termine este embarazo- sonrió débilmente, el cansancio se veía en sus ojos y en su cuerpo.

- si… ya termino… gracias por todo…

-Espero que ahora no me digas que es muy grande el paquete.

-¿por que lo haría?- se extraño y su cara se volvió una mueca

- ¡OH aquí están los felices padres!- entro una enfermera con un bebe envuelto en una cobijita azul y se lo entrego a su madre.

- ¡hola precioso!- Katara le beso la frente a su bebe

- ¿precioso?- arqueo una ceja- pero si me dijeron que era una

- aquí esta la niña- otra enfermera entro en la habitación, esta vez cargando un bebe en una cobijita rosada.

- ¡hola preciosa!- con su otro brazo, Katara abrazo a su hija y le dio un beso en su frentecita.

- ¿eh?- Zuko abrió la boca y se quedo petrificado viendo a Katara con sus brazos llenos – ¡son gemelos!

- si… jajajaja… por tu cara parece que no lo sabias…

- no… me confundieron… me dijeron que era un niño después una niña… pero no me puse a pensar por que- se acerco a Katara y miro esas preciosas caritas de angelitos que tenían sus bebes…- mis hijos… ¡tengo dos hijos!

- si… por eso te dije que no me fueras a salir que el paquete era muy grande- sonrió tímidamente Katara

- mientras sean ustedes… nunca me quejare- la beso y tomo en sus brazos a su niño- hola hijito… que confusión me hicieron pasar ustedes dos- tomo con el otro brazo a su niña- hola hijita… ustedes dos me traerán de cabeza…

Cuando se dio la noticia de que eran gemelos, nadie podía creerlo… todos tuvieron que comprar regalo doble, y Hakoda les regalo una segunda cuna exactamente igual a la que tenían.

Todos los días, Zuko y Katara terminaban rendidos por cuidar a dos bebes, pero nunca se quejaron… al paso del tiempo, ambos niños hacían pasar las mil y un peripecias a sus padres, haciéndolos correr tras del niño con una rana en la mano, para asustar a su hermana y la niña con una vara para pegarle a su hermano por hacerla enojar…

Con los años, Zuko y Katara tuvieron más hijos… y como alguna vez se prometieron en el altar… tendrían una familia muy grande…

- son muchos- gemía de cansancio Zuko tirado en medio de la sala con todos sus hijos sobre él intentando jugar al caballito.

- ¡OTRA VEZ PAPI!- gritaron los chiquillos arrojándose a la espalda de su padre

- pero Zuko solo son seis niños… no son tantos- se reía Katara mientras tejía un suetercito amarillo- y prepárate… vienen dos más- le mostró su barriga ya abultada de siete meses.

- ¡MORIRE!- fue lo último que logro decir antes de que toda la mole de chiquillos lo derrumbaran y lo dejaran noqueado.

- ¡hijos!... dejen respirar a su papá.

- ¡si mami! - los chiquillos obedecieron a su madre y dejaron un espacio para que su padre se levantara.

- gracias amor- exclamo con dificultad Zuko mientras se levantaba del piso.

- ¡de uno en uno hijos!- Zuko seco unas falsas lagrimitas de sus ojos… suplicando que los que venían no fueran como sus hermanos.

Zuko estaba en un tremendo error.

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Dedicado a mis padres… somos solo tres hijos… pero haber si les damos guerra.

REVIEWS!

Atentamente

Himeko Zukara Lovebender