"DECIDIDO"… este es el penúltimo capitulo así que disfrútenlo muchísimo…
Capítulo 37: Destino y muerte
Habían pasado dos días desde que Melinda le había contado la verdad a sus amigos y en especial a Samantha. Ya estaban en el mes de Mayo y las temperaturas comenzaban a aumentar considerablemente.
Melinda estaba sentada en las escaleras de la entrada del castillo. Era de noche y quería tomar algo de aire y pensar un poco.
En dos días, muchas cosas habían sucedido. Primero, Samantha estaba sumida en sus pensamientos todo el día y las chicas, por más esfuerzos que hicieran, no lograban sacarle palabra alguna de lo que realmente estaba pensando, aunque sabían que era. Draco Malfoy. Respecto a él se había sabido algo, pero nada bueno. Había aparecido con un grupo de mortífagos y hombres lobo a atacar una parte alejada del Londres muggle. Había varios heridos y un par de muertos, información que no ayudaba mucho a mejorar el ánimo de la platinada Malfoy.
Pero no todo eran malas noticias. Sus padres habían ido a conversar con ella y sus hermanos para decirles que estaban juntos nuevamente, cosa que realmente alegro a Melinda y a sus hermanos, quienes vieron, después de muchísimo tiempo, como su familia volvía a reunirse.
Respecto al Harry de pasado y los demás, no sabían mucho, los habían mantenido en la habitación de los menesteres y los dejaban salir solo por las noches, cuando ellos estaban dormidos, por lo que la información que les llegaban era solamente a tras vez del director.
- ¿Qué haces sola aquí? –Pregunto Daniel sentándose a su lado.
- Nada en especial, solo pensaba un poco –dijo Melinda sin mirarlo a la cara.
- ¿Te sientes culpable? –Pregunto Daniel, mirando como la vista de su novia se perdía ente los oscuros árboles del bosque prohibido.
- ¿Por qué abría de estarlo? Fui sincera con mi amigas y mis hermanos… ¿Qué de malo puede haber en eso? –Pregunto Melinda con un notorio sarcasmo.
- Con un simple, sí, me conformaba –dijo Daniel sonriendo ante la actitud de Melinda.
- Mira, no es que me sienta del todo culpable, porque como tu dijiste, eso no lo podía evitar, pero… ella está tan triste, que… no se –dijo Melinda suspirando sonoramente.
- Tienes que darle tiempo –dijo Daniel mirando a su novia –todo lo sucedido es algo difícil de asumir… pero no te preocupes, aun no se a dicho la ultima palabra.
- ¿Crees que Malfoy dejara que alguien lo ayude? –Pregunto Melinda mirando a su novio con las cejas alzadas –yo creo que no, es demasiado orgulloso… además, no tengo muchas ganas de salvarle la vida a un asesino… no se lo merece.
- No puedes tomar la justicia en tus manos, no te corresponde –dijo Daniel mirándola con seriedad.
- ¿A sí¿Tengo que esperar que los incompetentes del ministerio, los mismos que lo absolvieron, lo vuelvan a enjuiciar? –Pregunto Melinda con sarcasmo.
- No, debes esperar a que el destino se encargue de eso –dijo Daniel como si nada, haciendo que Melinda soltara una gran carcajada pensando que su novio estaba bromeando.
- Es broma ¿verdad? –Pregunto mirando con una sonrisa en el rostro a Daniel, pero al ver que este no mostraba ni una sonrisa, cambio el semblante de inmediato -¿Me estas diciendo que hay algo más allá de nosotros que puede enjuiciarlo?
- ¿Cómo crees que tus poderes llegaron hasta ti¿Por azar? No Melinda, el destino hizo que tuvieras los poderes que tienes, el destino hizo que tu nacieras como ángel –dijo Daniel mirándola con total seriedad.
Melinda lo miro a los ojos intentando buscar algún indicio de mentira en sus ojos, pero nada. Todas las palabras dichas por su novio eran ciertas.
- Pues… -dijo Melinda luego de unos segundos de silencio –me sorprendes.
- Melinda ¿Nunca has creído en algo más poderoso que nosotros? –Pregunto Daniel de la nada.
- Si te soy sincera, no –dijo Melinda mirándolo a los ojos –aunque ahora que lo piensas, tiene algo de lógica.
- Claro que la tiene –dijo Daniel mirando el despejado cielo que se levantaba sobre ellos.
- Los muggles lo llaman cristianismo ¿verdad? –Pregunto Melinda mirando las estrellas, recostada con los codos en el peldaño de arriba.
- Sí –dijo Daniel respirando tranquilamente.
- Sí, puede que crea en algo más poderoso que nosotros –dijo Melinda colocándose de pie –Tal vez fue eso lo que logro que papa volverá con nosotros, al igual que yo…
- Te aseguro que sí –dijo Daniel sonriéndole desde los peldaños donde estaba sentado.
Melinda lo miró desde donde estaba mientras una sonrisa se formaba en su rostro contagiando a Daniel.
- ¿Qué esta pensando esa cabecita loca? –Pregunto Daniel colocándose de pie y acercándose a ella.
- En que… tal vez, si quieres –dijo Melinda acercándose coquetamente a su novio –podemos ir a tu despacho un momento para… no se, seguir con lo del otro día… ¿Qué dices?
Daniel vio como posaba sus palmas en su torso mientras acariciaba sus pectorales y lo mira mordiéndose el labio inferior.
- Mmm… no lo se –dijo Daniel separándose un poco de ella, viendo como reaccionaba.
- ¿No quieres? –Pregunto Melinda haciendo pucheros, adorables según Daniel.
- Sabes que si, tontita –dijo Daniel dando un paso sorpresivamente hacia delante y tomándola por la cintura.
- Oigan ustedes dos ¿no creen que deberían calmarse? Están a vista de todos –dijo la voz de Sirius desde la entrada del castillo con una gran sonrisa, la cual era acompañada por James y los demás.
- ¡Chicos! –Gritó Melinda mientras corría hacia ellos y los abrazaba –que gusto que estén bien, solo hemos tenido noticias suyas por medio de Dumbledor pero los extrañaba muchísimo…
- Es grato saber que alguien nos aprecia –dijo James con cierto sonrojo.
- Pues para mi no lo es tanto –dijo Daniel recibiendo miradas sorprendidas de todos quienes se voltearon a mirarlo ceñudos –Sí, llegan ustedes y mi novia se olvida completamente de mi…
Melinda lanzo una gran carcajada antes de bajar a toda carrera las escaleras y lanzarse a los brazos de Daniel quien en el aire la sostuvo y comenzó a girar con ella.
- Estos dos no tienen remedio –dijo James haciendo lanzar una carcajada a Sirius.
- No me hagas reír Cornamenta, tú y la pelirroja son exactamente iguales –dijo james haciendo sonrojar a Lily mientras Noe lo tomaba de brazo y le daba una pequeña palmadita.
- Déjalos en paz Sirius –dijo Noe en el oído de Sirius para intentar aliviar en parte la vergüenza de su amiga.
- Oigan ¿Vamos a dar una vuelta por los terrenos para despejarnos un rato? –dijo Remus tomando la mano de Ashly.
- Claro, vamos –dijo James tomando la mano de Lily del mismo modo en que Sirius lo hacia con Noe.
- ¿Ustedes no van? –Pregunto Harry apartándose un poco del grupo que comenzaba a avanzar.
- No, tenemos algunas cosas… que terminar –dijo Daniel haciendo sonreír a Melinda, antes de subir las escaleras mientras los chicos los miraban con una sonrisa.
- Creo que todo eso viene de familia –dijo Sirius ganándose una mirada amenazadora del futuro matrimonio Potter.
- A mi me agrada ver que esta disfrutando –dijo Harry mirando el cielo estrellado con una sonrisa.
-Sí, al parecer no todas las cosas son tan malas –dijo Ashly tomando la mano de Remus con más fuerza.
Lejos de ese lugar, en una oscura mansión se encontraba el cuerpo de Draco Malfoy tendido sobre una cama, completamente desnudo y bañado en sudor.
- Esto pronto va a acabar –dijo una voz completamente distorsionada desde los labios de Draco Malfoy.
- Amo… ¿Puedo pasar? –dijo la voz de un hombre completamente encapuchado.
- Adelante –dijo la voz de Voldemort desde el cuerpo de Malfoy -¿Está todo listo?
- Tal como usted lo pidió, amo –dijo el hombre, completamente tembloroso.
- Perfecto –dijo Voldemort colocándose de pie y tomando una túnica que estaba sobre os pies de la gran cama, para luego colocárselo y salir de la habitación, ante un tembloroso mortífago.
Harry estaba sentado en su despacho revisando algunos informes del ministerio sobre las investigaciones hechas por los encargados y de las cuales el mismo pido una copia al momento de realizarse el informa final.
- ¿Sigues con eso? –Pregunto Hermione mirando a Harry, que estaba sentado en un gran sillón de cuero, tras un gran escritorio.
- Quiero cerciorarme de que no indagaron más de la cuenta o levantare un acta de reclamo –dijo Harry sin levantar la vista del pergamino.
- Pero ya lo has revisado mínimo tres veces –dijo Hermione caminando hacia el escritorio.
- Lo sé, pero no quiero que se sepa demasiado ni que se inventen cosas sobre mi familia, ya hemos pasado suficiente –dijo Harry levantando la vista para ver a los ojos a su esposa -¿Supiste algo de la investigación de los inefables?
- Hasta ahora todo a quedado en nada, solo tienen la declaración de esos dos chicos pero ningún prueba… aunque el ministro aun no está del todo convencido –dijo Hermione encogiéndose de hombros –sinceramente no me interesa lo que diga el ministro.
- Ojala que olviden ese asunto de una buena vez –dijo Harry volviendo su vista al ultimo párrafo del pergamino que estaba leyendo.
- Deja eso, por favor –dijo Hermione mirándolo seriamente –no quiero que te obsesiones otra vez en esto…
Harry levanto la vista para ver la cara de preocupación de su esposa quien lo miraba detenidamente desde el otro lado del escritorio. Hacía más de un año, él había visto la misma mirada en su esposa, pero no le había hecho caso y se había afanado en su trabajo, pero esta vez sería diferente. Sí hay algo de lo que pueden sentirse orgullosos los seres humanos, es que pueden aprender de sus errores y eso era lo que él haría.
Se colocó de pie y cerró aquel pergamino, ahora todo había acabado y no se torturaría por cosas que n valían la pena.
- Vamos a dormir –dijo Harry apagando la luz de la lámpara para tomar la mano de su esposa y caminar hacia la salida de su despacho.
Melinda estaba enrollada entre las sabanas de la cama de Daniel. Lo miraba dormir tranquilamente y suspirar de vez en cuando mientras ella jugaba delicadamente con su cabello desordenado, pero condenadamente sexy, según ella.
Se sentía extraña, con una sensación de felicidad, pero a la vez de una profunda melancolía, cosas extrañas inundaban su corazón. Quizás por todas las cosas que habían sucedido de un tiempo ha esta parte. No quiso atormentarse demasiado con sus pensamientos y se dispuso a dormir. Cerró los ojos e intento en vano, conciliar el sueño, pero no podía y eso la frustraba, más cuando Daniel dormía placidamente a su lado.
Cansada de intentar dormir, se deslizo con sumo cuidado de los brazos de Daniel y se colocó su ropa para irse a su sala común o a donde fuera, para poder despejarse un poco. Antes de salir beso a Daniel en la frente y lo arropo para luego salir con sumo cuidado, dejándolo profundamente dormido.
Caminó con cuidado por los pasillos del colegio, para no llamar demasiado la atención y poder llegar a los terrenos del colegio. Al hacerlo sintió la tibia brisa golpearle el rostro, he inundarla de una tranquilidad que le hacía falta. Caminó hasta un árbol y se sentó bajo el para ver las estrellas del cielo e intentar calmarse. Cerró los ojos y dejo que su mente divagara entre pensamientos e imágenes vividas en esos últimos días. Intentó dejar su mente en blanco, pero las imágenes no dejaban de invadir su mente. En el intento, no se percato de como el sueño comenzó a vencerla, dejándola completamente dormida bajo aquel árbol y el manto de estrellas.
Caminaba sin rumbo por los pasillos del ministerio, paso por frente a un reloj y notó que era muy tarde, pero a un así había luces en una de las oficinas del departamento en el que caminaba. No lo reconocía, pero al parecer correspondía al piso donde estaba la oficina de ministro de magia porque estaba muy bien arreglado, con muchísimos cuadros y completamente alfombrado, a diferencia de los otros pisos que podían llegar a ser muy pintorescos o muy lúgubres.
Siguió su marcha y se detuvo en la habitación donde había luz. Empujo la puerta, movida por su curiosidad y se encontró con el ministro de magia, escribiendo afanadamente sobre un pergamino. Intentó acercarse para ver lo que estaba escribiendo, pero el parpadear de la luz principal de la habitación la izo erguirse y mirar hacia la puerta, la cual se abría de golpe asustando al ministro y a la propia Melinda.
- Será mejor que se vaya ministro –dijo Melinda acercándose hacia la oscuridad del pasillo, tras la puerta.
- ¿Quién anda ahí? –Pregunto el Ministro, colocándose de pie y pasando a través de Melinda.
- Pero… ¿Qué está sucediendo? –Pregunto Melinda mirando su cuerpo, pero un ruido tras la puerta la hizo levantar la vista y ver con horror como la varita de Draco Malfoy apuntaba al ministro al igual que unos cinco mortífagos a sus espaldas.
- ¿Cómo está señor ministro? Gusto verlo –dijo la voz distorsionada de Voldemort en el cuerpo de Draco Malfoy.
- Señor Malfoy… baje, baje esa varita… por favor –dijo el ministro temblando de pies a cabeza.
- No soy Malfoy, señor ministro, ya no más –dijo Voldemort dando un paso hacia el tembloroso hombre –ahora me transformare en su peor pesadilla.
- ¡Déjalo en paz! –grito Melinda intentando acercarse, pero traspaso el cuerpo del Malfoy, sin que el se diera cuenta de nada.
- No, no te acerques –dijo el ministro completamente tembloroso.
- Vaya, señor ministro… no parecía tan temeroso el otro día cuando dijo que me detendría costara lo que costara –dijo Voldemort haciendo reír a los mortífagos que lo rodeaban –la verdad es que no quiero perder mi tiempo así que haré esto rápido…
Avada Kedavra…
- NOOOO… -gritó Melinda intentando detenerlo, pero todo se volvió completamente negro.
- NOOOO… -grito Melinda despertando sobresaltada, viendo como comenzaba a amanecer –Merlín, esta amaneciendo ¿Cómo me quede dormida acá?
Rápidamente se colocó de pie y se fue corriendo hacia la entrada y se metió al castillo, pero hizo demasiado ruido para esas horas de la mañana por lo que la gata del celador, comenzó a perseguirla.
-¿Por qué me pasa esto a mi? –Pregunto Melinda mientras doblaba por una de las esquinas sorpresivamente, haciendo que la gata se resbalar y cayera escaleras abajo. Siguió corriendo, notando que estaba en el pasillo donde estaba la habitación de Daniel, por lo que sin pensarlo, se metió en ella y cerró la puerta para respirar con tranquilidad, apoyada de la puerta.
- ¿Qué haces aquí a esta hora? Pensé que estarías dormida en tu habitación, como no te encontré… –dijo Daniel con una toalla colgada a la cintura y el cabello completamente mojado, imagen bastante sensual según Melinda.
- Es que… me quede dormida… en el árbol… y desperté de un… extraño sueño… -dijo Melinda respirando entrecortadamente.
- A ver, tranquilízate –dijo Daniel estirándole la mano, la cual Melinda tomo y lo seguí hasta la habitación –siéntate y respira…
Melinda respiró unos segundos mientras Daniel se sentaba a su lado y pasaba la mano por su espalda.
- Me ayudaría mucho… si te vistieras –dijo Melinda mirándolo con una sonrisa, haciendo que Daniel lanzara una carcajada y se colocara de pie.
- Anoche no te quejabas mucho y estaba sin nada –dijo Daniel en el oído de Melinda, haciendo que sus vellos se erizaran.
- Lo sé… por eso mismo te lo digo… porque soy débil –dijo Melinda tirándose de espaldas en la cama con los ojos cerrados.
- Yo también soy débil –dijo Daniel colocando su rostro sobre el de Melinda rozando los labios de Melinda, haciendo que está separara los labios, anhelante de algo más –pero tienes razón.
Dicho esto, Daniel se coloco de pie y se alejo de ella, dejándola con la respiración entrecortada y los labios desesperados por un beso.
- Dan… -dijo Melinda como una suplica a la cual Daniel no se pudo resistir y se devolvió sobre sus pasos y la tomo entre sus brazos para besarla apasionada y desesperadamente.
Melinda tomo la toalla que colgaba de la cintura de Daniel y de un solo tirón se la sacó, para lanzarla hacia una esquina de la habitación, haciendo reír a Daniel dentro del beso.
- ¿Qué hacías duchándote a esta hora? –Pregunto Melinda mientras tomaban aire y se daban una pausa.
- Iba a salir a correr un poco, pero creo… que ya no –dijo Daniel volviendo a besarla apasionadamente mientras sus manos se concentraban en desabrochar su túnica y comenzar a sacarle la ropa.
Eran cerca de las 7:30 de la mañana y Samantha hacía vanos intentos por levantar a Andy de la cama.
- Vamos Andy, debes ayudarme a despertar a Melinda o no podré –dijo Samantha zarandeándola.
- Está bien –dijo Andy levantándose con pesar para comenzar a caminar hacia las cortinas cerradas de la cama de Melinda. Las abrió de un solo manotazo y se topo con la cama perfectamente hecha.
- No está –dijo Andy despertando de la pura impresión -¿Por qué no está?
- Parece que no vino a dormir –dijo Samantha ignorando la pregunta de su amiga.
- ¿Por qué no está? –volvió a preguntar Andy dirigiéndose a su amiga.
- Que se yo, no me preguntes estupideces –dijo Samantha mirando a su amiga –mejor será que te cambies de ropa y bajemos a buscar, si no llega a clases con Snape, va a tener problemas.
Andy sintió con energía mientras se metía a la ducha y en cosa de 10 minutos ya estaba bajando las escaleras con el cabello mojado.
- Sécate ese cabello –dijo Samantha bajando tras ella.
- Eso no importa, debemos buscara a Melinda primero –dijo Andy pasando por alto a Mathw y a David que estaban sentados en los sillones de la sala común, conversando animadamente.
- ¿Por qué tendrían que ir a buscar a mi hermana? –Pregunto Mathw con curiosidad dirigiéndose a su novia.
- Porque anoche no llego a dormir –dijo Andy apresuradamente.
- ¿De verdad? –Pregunto Mathw extrañado.
- Sí, pero amor, ahora no preguntes y mejor ayúdanos a buscarla antes de clases porque sino, tendrá problemas con Snape –dijo Andy tomando la mano de su novio para salir a toda carrera hacia los pasillos del castillo.
Los cuatro chicos comenzaron a recorrer el castillo y cuando ya dieron 10 minutos para las 8 de la mañana se reunieron en la entrada del gran comedor donde ya todos estaban desayunando.
- Nada –dijo Andy mirando a Samantha y Daniel quienes negaban con la cabeza.
- ¿Dónde puede haberse metido esta niña? –Pregunto Samantha con frustración.
- Con Daniel –dijo Mathw mirando más atrás de las chicas.
- ¿Por qué piensas eso? –Pregunto Andy mirando a su novio.
- Porque ahí viene –dijo Mathw apuntando a la pelirroja que aparecía corriendo por las escaleras, amarrándose el cabello con una coleta, mientras Daniel bajaba las escaleras a su lado, arreglándose la túnica.
- ¿DÓNDE ESTABAS? –grito Andy parándose al frente a Melinda.
- Se me pasó la hora, luego te explico –dijo Melinda metiéndose en el gran comedor seguida de Daniel quien se fue directo a la mesa de profesores, dejando a los cuatro chicos parados, mirándose las caras.
- Deberíamos matarte –dijo Andy sentándose al lado de su amiga quien tomaba desayuno apresuradamente.
- Será mejor que dejemos eso para después o llegaremos tarde con Snape y no quiero tener problemas –dijo Melinda tragando, literalmente, si desayuno.
- Está bien, pero dinos ¿Dónde estuviste toda la noche? –Pregunto Mathw comenzando a desayunar.
- Estaba fuera y me tope con los chicos que salieron a dar una vuelta –dijo Melinda bebiendo un gran sorbo de su vaso de leche –luego llego Daniel y me fui a su despacho…
- ¿Ustedes dos solos? –Pregunto Mathw poniendo mala cara.
- Mathw, ahórrate los comentarios –dijo Melinda mientras seguía comiendo –luego salí a tomar un poco de aire y me senté bajo un árbol y me quede dormida y…
Melinda cayo unos segundos al recordar su sueño. Hasta ese momento, diversas "circunstancias" habían hecho que olvidara ese asunto por un momento, pero realmente le inquietaba ese sueño y mucho.
- ¿Y? –Pregunto Samantha con desesperación mientras engullía con maestría su desayuno.
- Eh… y despierte cuando estaba amaneciendo… -dijo Melinda mirando como su amiga la miraba con las cejas alzadas.
- ¿Te dormiste apoyada en un árbol, en los jardines? –Pregunto David sorprendido.
- Sí –dijo Melinda mirando como sus amigos negaban con la cabeza.
- Que estupidez –dijo Andy bebiendo un poco de café.
- Bueno, ustedes preguntaron que era lo que había sucedido, yo solo les cuento –dijo Melinda encogiéndose de hombros.
- Sí, pero… Melinda –dijo Mathw mirándola seriamente, cosa que extraño a todos quienes dejaron por unos segundos de comer y se concentraron en el chico -¿Estas conciente de todas las cosas que te suceden? Porque créeme que a nadie le sucede tanta idiotez junta…
- Ya basta –dijo Melinda apuntando a su hermano con un tenedor –sabes que te quiero y mucho, pero si sigues molestando no dudare en usarlo…
Mathw sonrió mientras seguía comiendo al igual que los demás.
En 10 minutos, ya estaban todos corriendo hacia la clase de pociones, que estaba a punto de comenzar.
Doblaron una esquina y vieron como Dumbledor conversaba con varios hombres de túnica, entre los cuales estaba el ministro. Esperen ¿El ministro?
Melinda se detuvo abruptamente para devolverse hacia el hombre que, efectivamente, distinguió como el ministro de magia. Lo vio conversar con total normalidad, al igual que lo hacía Dumbledor.
- Al parecer solo fue un sueño tonto –dijo Melinda viendo como el director de la escuela los guiaba hacia su oficina. Al comenzar a caminar por el pasillo en dirección contraria a la que se encontraba Melinda, el ministro llevó su vista hacia el final del corredor.
Melinda intentó mirarlo más detenidamente y noto como en su rostro se formaba una casi imperceptible sonrisa, junto con un tono rojizo en sus ojos, que a Melinda se le hizo extrañamente familiar.
- ¿Qué está sucediendo aquí? –dijo Melinda mirando como el ministro seguía su camino con el resto de las personas, hacia el despacho de Dumbledor.
- ¡Melinda, date prisa o Snape nos castigara! –grito Samantha desde el final de las escaleras.
- 30 puntos menos para gryffindor –dijo Snape al verlos entrar.
- Lo sentimos profesor –dijo Samantha entrando seguida de Andy, Mathw, David y Melinda.
- Lo sentirán más si no más asiento rápido –dijo el huraño hombre comenzando a escribir en la pizarra.
- Realicen la poción y al final de la clase me entregan un frasco con ella –dijo el hombre sentándose detrás de su escritorio.
Los chicos se sentaron cada uno en su asiento y comenzaron a sacar sus materiales para comenzar a realizar la poción.
Melinda, estaba estática, pensando en esos ojos rojizos que la inquietaban por sobre manera, pero ¿De donde los conocía? No podía recordar muy bien, sabía al que algo andaba muy mal y que debía descubrirlo pronto.
- Melinda –dijo Samantha en un susurro intentando sacar de su ensimismamiento a Melinda, pero no lo logró.
- Señorita Potter –dijo Snape con su voz grave y rastrera -¿Necesita acaso una invitación para ponerse a trabajar? O es que ahora que su padre ha vuelto ¿usted se cree todo poderosa?
Su padre, claro. En él había visto esos ojos rojizos ante, pero cuando estaba… poseído.
- … el ministro… -dijo Melinda en voz alta haciendo que Snape frunciera el ceño.
- ¿Me está usted ignorando? Es usted una mal… -dijo Snape colocándose de pie al mismo tiempo en que Melinda se levantaba y salía corriendo hacia la puerta pero un hechizo del profesor la detuvo -¿Dónde cree que va? Le estoy hablando…
- ¡El profesor Dumbledor está en peligro! –grito Melinda sin pensar.
- ¿De que está hablando? –Pregunto Snape sin entenderla mientras salía pasaba por el lado de su escritorio y comenzaba a caminar hacia ella, mirándola como bicho raro.
- ¡El ministro está poseído por Voldemort¡VOLDEMORT ENTRO AL CASTILLO! –grito Melinda perdiendo los estribos.
Snape la miró unos segundos mientras a todos se les corto la respiración de solo pensar en lo que Melinda había dicho.
- No juegue con esas cosas señorita Potter… -dijo Snape con voz aun más grave y baja.
- ¡No estoy jugando profesor Snape, le juro que lo que le digo es verdad! –Dijo Melinda acercándose a él con angustia –debe ayudarme a avisarle a los alumnos…
Snape la miro solo unos segundos a los ojos, intentando encontrar algún indicio que le demostrara que todo aquello era una broma, pero esa angustia que percibió solamente la vio una vez en los ojos de Harry, ocasión en la que estando en el despacho de Umbridge, este le dijo en clave que Sirius estaba en el ministerio de magia en el departamento de misterios. Esa había sido la única vez en su vida en la que había visto esos ojos verdes, suplicando por ayuda.
- Más le vale que esto no sea un juego o me encargare de que se arrepienta el resto de su vida, señorita Potter –dijo Snape abriendo la puerta fuertemente con ayuda de su varita para salir seguida de Melinda y el resto de los alumnos –vaya por la profesora Mcgonagall a su despacho e infórmele lo que sea que usted sabe, yo iré donde está el profesor Dumbledor…
Melinda asintió torpemente mientras se giraba con intenciones de correr hacia el otro lado.
- Melinda ¿Qué demonios está sucediendo? –Pregunto Mathw, casi gritando a su hermana que tenia los ojos como plato.
- ¡Avísale a papá y trata de llevar a los alumnos a sus salas comunes! –grito Melinda mirando como los asustados alumnos de séptimo se miraban las caras sin entender –¡HAS LO QUE TE DIGO!
El grito de Mathw pareció despertar a Mathw, quien sin pensarlo dos veces se giró hacia sus compañeros y hablo fuerte y claro.
- ¡Vayan a todas las aulas y avisen que estamos en emergencia! –dijo Mathw comenzando a correr por donde se había ido Snape pero hacia el pasillo contrario.
- ¿QUÉ ESPERAN? MUEVANSE –grito Andy despertando de un transe al resto de sus compañeros, quienes torpemente se dividieron entre los pasillos para correr por la aulas y dar el aviso.
Snape corría lo más rápido que sus piernas le daban. No estaba seguro de porque, pro le creía cada una de las palabras que esa mocosa había dicho.
Se detuvo de pronto frente a la gárgola y dijo la contraseña, subió las escaleras con sigilo y se pegó a la puerta para poder escuchar.
- … me parece que no estas en condiciones de protestar Dumbledor –dijo la voz soberbia de Draco.
- "¿Draco, aquí?" –Se pregunto mentalmente Snape, pero prefirió seguir escuchando.
- Tom, sabes perfectamente que no te permitiré que dañes a alguno de mis alumnos –dijo Dumbledor con voz firme.
- No estás en posición de protestar Dumbledor, yo tengo todas las de ganar ¿Qué te hace pensar que alguien se percato de que yo utilice poción multijugos para transformarme en el ministro? –Pregunto la voz, a ratos distorsionada, de Draco Malfoy.
- ¿Qué hiciste con el ministro? –Pregunto Dumbledor sin mostrar el menos temor en su voz.
- Lo maté, hacía demasiado escándalo –dijo la voz de Voldemort desde el cuerpo de Malfoy.
- "No lo poseyó, lo sustituyo" –pensó Snape, tomando fuertemente su varita –"creo que tendré que mancharme las manos"
Sacó la capucha de su túnica e hizo aparecer una mascara completamente negra la que se colocó en su rostro, para luego abrir la puerta de par en par.
- Reslaskio –dijo Snape apuntando a las cinco personas que estaban al lado de Draco Malfoy.
En cosa de segundos los hechizos comenzaron a lanzarse hechizos por todos lados. En un descuido de parte de los mortífagos que acababan de transformarse, Dumbledor tomo la cola de Fawkes y con un fogonazo, desapareció del despacho de la misma forma que lo hizo cundo Funge lo acuso de confabulación contra el ministerio, al descubrir el ED. Todos los mortífagos y al mismísimo Voldemort, dentro del cuerpo de Malfoy, estaban tremendamente sorprendidos. Snape aprovecho al gran humo que la escapa del director había provocado, junto con la sorpresa de todos, para desaparecer también, sin darle tiempo a los enmascarados de reaccionar.
- ¡Se ha ido! –grito uno de los hombres con frustración.
- ¡No importa, imbéciles¡Manden la señal a los demás… no quiero que quede nadie con vida! –Grito Voldemort haciendo que sus ojos se volvieran siniestramente rojos, mientras lanzaba una gran carcajada – ¡quiero que Hogwarts arda!...
Mathw corrió lo más rápido que puso y llegó hasta el despacho de Daniel. Había sido el único que se le había ocurrido para ocupar la chimenea.
No toco al entrar y simplemente se lanzó hacia la chimenea buscando los polvos flu.
- ¿Mathw¿Qué sucede¿Por qué entras así? –Pregunto Daniel extrañado y un poco enfadado.
- ¡Voldemort entró al castillo! –Gritó Daniel tomando los polvos en su mano -¡Necesito avisarle a mis padre!... ¡MANSIÓN POTTER!
Las llamas verdes envolvieron el cuerpo del joven Potter, para luego hacerlo desaparecer, despertando también a Daniel de su transe, quien solo atino a tomara su varita y salir corriendo de su oficina a buscar a Melinda, era lo único que en ese momento se le venía a la cabeza.
XXXXXXXXXX
Mathw apareció en la sala de su casa y salió a toda prisa del lugar en busca de sus padres.
- ¡PAPÁ!... ¡MAMÁ! –grito Mathw subiendo las escaleras de dos en dos para llegar al dormitorio de ellos. Abrió la puerta de sopetón, pero no encontró a nadie así que decidió recorrer todas las habitaciones. Tras unos minutos eternos y desesperantes para Mathw, sintió la puerta principal abrirse por lo que corrió y se poso al final de las escaleras.
- Mathw, hijo ¿Qué haces acá? –Pregunto Hermione entrando seguida de Harry, quien cargaba a Ámbar en sus brazos.
- ¡Voldemort entró al castillo¡Deben llamar a los aurors! –grito Mathw totalmente rojo a causa de haber corrido por toda la casa.
Harry bajo de golpe a Ámbar al suelo mientras corría hacia la sala a toda velocidad seguido de Hermione, Ámbar y Mathw, que bajo la mitad de las escaleras y luego salto el pasamanos, cayendo pesadamente en el pasillo.
- ¡HERMIONE, AVISA EN EL MINISTERIO! –gritó Harry metiéndose en la chimenea de tomando polvos flu -¡HOGWARTS!
Hermione miró a su hijo parado detrás de ella y miró a su pequeña quien miraba asustada a su hermano mayor y a su madre.
- ¡DODDY! –grito Hermione haciendo que el elfo apareciera de inmediato.
- Diga señora Potter –dijo el elfo mirando a la mujer.
- Cuida a Ámbar y no dejes que salga de la casa –dijo Hermione mirando al elfo quien asintió con energía –Mathw, ve al castillo y asegúrate de que tus hermanos estén bien, avisa que llegare con aurors…
Mathw asintió y desapareció por la chimenea dejando a Hermione sola con su hija quien comenzaba a llorar.
- Mi vida, no te muevas de aquí… prometo que todo estará bien – dijo Hermione besando la cabeza de su hija mientras tomaba su varia –Expecto Patronum.
En segundos, humo blanco salió de la varita de Hermione y una nutria se formo delante de ella.
- Informa a todos los de la orden que están atacando el castillo –dijo la mujer mirando nuevamente a su hija mientras la nutria traspasaba las paredes y desaparecía –volveré pronto hija…
Tras esas palabras se metió a la chimenea y se dirigió directamente hacia el ministerio, más específicamente, hacia el departamento de aurors.
Angustia y desesperación, eso era lo que sentía en es momento. Corría pero no sabía exactamente hacia donde. Todos los alumnos estaban siendo llevados a las salas comunes y la planta baja del castillo ya era un campo de batalla.
Los profesores se enfrentaban con la inmensa cantidad de mortífagos y hombres lobos que empezaban a aparecer desde el porque prohibido por montones.
La angustia que sentía la sobrepasaba por momentos y no sabía donde ir. Debía ir a pelear con los demás, pero ¿Qué pretendía hacer¿A caso quería matar al padre de su mejor amiga? Claramente no y ya no podía utilizar la misma técnica que con su padre, dudaba mucho que tuviera la misma suerte y no muriera en el intento. Solo una idea se le vino a la cabeza, pero no estaba segura de si hacerlo o no.
- … el destino hizo que tuvieras los poderes que tienes, el destino hizo que tu nacieras como ángel…-pensó Melinda recordando las palabras de Daniel.
- El destino me hizo conocerte y el mismo destino hace que te pierda –dijo Melinda deteniéndose en medio del pasillo donde todos corrían hacia las plantas superiores –perdóname mi amor…
Giró sobre sus talones y comenzó a caminar con completa tranquilidad, pero con esa melancolía que en la madrugada la había invadido.
"Tal vez el destino me estaba preparando para esto" pensó Melinda mientras se paraba al comienzo de las escaleras.
Sacó el medallón que siempre colgaba en su pecho y lo apretó con fuerza para dejar salir su magia. Una luz segadora, proveniente del interior de Melinda comenzó a transformarla en ángel. Su cabello blanco y sus ojos grises hicieron presencia nuevamente, abandonando la apariencia de la antigua Melinda.
La luz llamó la atención de todos quienes batallaban infructuosamente en la planta baja. Miraron hacia la procedencia de la luz pero no había nadie.
- Vaya, has decidido pelear nuevamente… ahora si terminaremos nuestra batalla, pequeña Potter –dijo la voz de Voldemort, por sobre la de los demás mirando hacia el cielo.
Todos a su alrededor le imitaron, notando como una mujer de aspecto angelical, con cabellos blanco y ojos teóricamente grises, flotaba en el aire, totalmente descalza y con una túnica blanca, pegada al cuerpo en su parte superior y que ondeaba en la parte baja.
- Es hora de terminar mi misión –dijo Melinda lanzándose con todo hacia Voldemort.
Harry apareció en el despacho de Dumbledor y de inmediato se propuso salir en busca de sus hijos. Realmente era lo único que le interesaba en ese momento. Subió hacia la planta superior y vio como los alumnos de séptimo alo de todas las casas guiaban a sus compañeros hacia las torres altas del castillo, evitando por todos los medios el contado con los mortífagos que intentaban avanzar en el primer piso.
Divisó entre la cantidad inmensa de alumnos a Thomas y con cierta dificultad se acercó a él.
- Thomas –gritó entre los alumnos llamando la atención de su hijo, quien con dificultad, se abrió paso entre los alumnos y llegó hasta él.
- Papá ¿Qué haces aquí? –Pregunto Thomas sorprendido.
- ¿Dónde está Melinda? –Pregunto Harry preocupado.
- No lo sé, las chicas me dijeron que fura hacia la torre, nada más –dijo Thomas mirando como su padre miraba hacia todos lados con preocupación.
- Escúchame hijo, quiero que se encierren en la torre y que no salgan por nada de mundo hasta que la dama gorda abra –dijo Harry tomando a su hijo fuertemente por los hombros –cuídate mucho…
- Tu también papá –dijo Thomas mirando unos segundos a su padre para comenzara subir junto con sus compañeros.
- ¡Tío Harry! –grito Andy desde las escaleras.
- Andy –dijo Harry corriendo hacia la chica -¿Dónde está Melinda?
- No lo sé, Snape le dijo que fuera a buscara a Mcgonagall y a n supe de ella –dijo Andy con preocupación, apareciendo tras ella David y Samantha.
- Será mejor que se vayan a la torre, es peligroso estar aquí ahora –dijo Harry mirando la hija de Remus, pero una duda lo invadió en ese momento -¿Dónde está mi yo del pasado y los demás?
- Merlín, nadie les aviso nada de lo que está ocurriendo –dijo Andy mirando a Harry.
- Yo voy –dijo Samantha corriendo escaleras abajo.
- Sam, espera –dijo David corriendo tras ella.
Andy, al verlos, se giró con intenciones de ir tras ellos, pero la mano de Harry la detuvo.
- Asegúrate de que ellos estén seguros, el futuro de todos depende de ello –dijo Harry a lo que Andy sintió y salió corriendo tras sus amigos.
Harry los miro unos segundos antes de sacar su varita y correr hacia la planta baja para unirse a la batalla.
James, Sirius y los demás estaban tranquilamente en la sala de los menesteres como los últimos tres días.
- Merlín, perdí otra vez –dijo James enfadándose.
- Admítelo, no puedes contra el maestro –dijo Sirius mirando como el tablero de ajedrez mágico mostraba un claro "jaque mate", favorable a él.
- No seas soberbio… -dijo James riendo, pero una fuerte explosión los sorprendió -¿Qué fue eso?
Lily se acercó a la puerta y pego la oreja a ella para escuchar que sucedía fuera de la habitación.
- Se escucha mucho barullo –dijo Lily mirando a sus compañeros quienes se miraban las caras indecisos.
- Le prometimos a Dumbledor que no saldríamos de aquí –dijo Noe mirando a los demás, pero otra fuerte explosión los hizo retractarse.
- Sea lo que sea que sucede ahí afuera, es algo serio, así que me importa un carajo la promesa de Dumbledor y salgamos de una buena vez –dijo Sirius colocándose de pie con decisión.
Todos se miraron las caras unos segundos antes de tomar sus varitas y colocarse de pie.
- Vamos, entonces –dijo James abriendo la puerta con el lanzamiento de un solo hechizo.
Al estar abierta la puerta, todos salieron al pasillo y miraron al su alrededor intentando encontrar la cusa de tanto alboroto, pero solo se escuchaban explosiones y gritos, pero no sabían exactamente de donde.
- ¿Por donde vamos? –Pregunto Lily mirando a sus compañeros.
- ¡Chicos! –Grito Samantha apareciendo por uno de los pasillos – ¡están atacando el castillo!
- ¡¿Que?! –gritaron todos sorprendidos mientras David y Andy aparecían segundos después, detrás de Samantha.
- Sí, debemos llevarlos a un lugar seguro –dijo Andy colocándose al lado de Samantha.
- ¿Estás demente? Por supuesto que no, nosotros vamos a ir a ayudar –dijo Harry sorprendido ante las palabras de la chica.
- No seas inconciente, de ustedes depende el futuro de todos, no pueden ir por ahí arriesgando sus vidas –dijo Andy con cierta desesperación, mirando a su padre.
- Andy, sabemos que les preocupa que estemos bien, pero nosotros fuimos traídos aquí para ayudar y eso es precisamente lo que vamos a hacer –dijo Remus mirando a su futura hija con toda convicción.
- Pues entonces nosotros también vamos –dijo Samantha con decisión.
- Como sea, pero movámoslos de una buena vez –dijo Sirius con impaciencia mientras los miraba a todos.
- Vamos, están peleando e el primer piso –dijo David sacando su varita y comenzando a correr en dirección hacia el primer piso.
Los pasos y los gritos le confirmaron que efectivamente, la batalla se estaba llevando a cabo en el primer piso. Al llegar vieron todo lleno de humo, al igual que los vestigios de lo que iba de batalla. Paredes quebrajadas, el suelo saltado a causa de los hechizos, cuerpos en el suelo y bastante desesperación.
Los chicos intentaron identificar entre la gente a alguien conocido y vaya que lo hicieron. En medio de los hechizos pudieron distinguir a Harry, Hermione, Remus, Pansy, Blaise, Ron, Ginny y varios miembros de la orden, entre ellos ojo loco Moody.
- Debemos ir… -dijo Remus mirándose a si mismo luchar.
- Chicos –grito Mathw desde uno de los costados del pasillo.
- Mathw, estaba preocupada –dijo Andy corriendo al encuentro de su novio.
- ¿Qué están haciendo aquí ustedes? –Pregunto Daniel subiendo las escaleras mientras esquivaba hechizos y dejaba fuera de combate a su oponente –deben de estar en un lugar seguro…
- ¿Dónde está Melinda? –Pregunto el joven Harry mirando entre todo el humo y las ruinas.
- Aun no lo sé, pero ustedes deben salir de aquí ahora mismo –dijo Daniel con autoridad mirando a los chicos.
- nosotros queremos pelear –dijo Sirius bajando las escaleras al igual que el resto, comenzando a enfrentar a un grupo de mortífagos que se preparaba para avanzar.
- Así que sacaron a los niños de la guardería para pelear –dijo uno de los mortífagos que parecían ser jóvenes porque ninguno reconoció a James y a los demás.
- Vas a ver de que son capaces los niños –dijo Samantha lanzándose a pelear al igual que los demás.
Melinda y Voldemort se habían enfrascado en una batalla jamás antes vista. Melinda no tenía su varita, pero realmente no lo hacia falta ya que sus manso canalizaban sus poderes. Por otro lado Voldemort lanzaba hechizos sin detenerse mientras intentaba protegerse de la ofensiva que lanzaba Melinda.
Sus cuerpos se elevaban por los cielos ignorando por completo la batalla campal que se desarrollaba en la planta baja del castillo y que comenzaba a avanzar lentamente.
- Vaya, creo que has estado practicando –dijo Voldemort deteniendo su ataque para descansar, cosa que Melinda también agradeció ya que estaba bastante cansada –pero eso no te bastara…
- Eso lo veremos –dijo Melinda volviendo a atacar.
En cosa de segundos una decena de hechizos atacaron a Voldemort quien intentó en vano protegerse, pero al hacerlo perdió algo muy importante, el contacto visual.
Cuando sintió que los ataques cesaron, intento posar su vista en Melinda pero esta había desaparecido.
- ¿Donde está? –dijo Voldemort casi en un susurro, mientras giraba en el aire intentando encontrarla.
- Aquí –dijo Melinda apareciendo a escasos centímetros de él, distancia desde la cual le lanzó un hechizo que lo mando en picada contra el castillo, haciendo que su cuerpo traspasara las paredes y se incrustara contra la muralla, mientras ella relanzaba en picada tras él. Entro por el agujero que hizo al traspasar la pared y se paro para dar el golpe de gracia, pero para desgracia de Melinda, Voldemort aprovecho el humo que había provocado su caíd, para escabullirse entre los atacantes, situándole muy cerca de Samantha. Cuando Melinda se percató de la cercanía con su amiga intento acercarse, pero Voldemort fue más rápido y ataco a la chica, quien sin darse cuenta a tiempo, recibió todo el impacto del expelliarmus. El cuerpo de Samantha salió despedido contra la pared, mientras Voldemort miraba con un rostro triunfante el cuerpo semiinconsciente de Samantha, desde el cuerpo de Malfoy.
- …papá… -dijo Samantha mirando adolorida como Malfoy, poseído por Voldemort, se acercaba peligrosamente a ella.
- SAMANTHA –grito Pansy al ver a su hija a merced de Voldemort.
Melinda se lanzó en picada hacia Voldemort para intentar detenerlo, pero algo más poderoso, lo hizo por ella.
Draco Malfoy, desde el interior de su propio cuerpo comenzó a luchar contra Voldemort para impedir que se acercara a su hija.
- No… a ella no la tocaras –dijo la voz de Draco Malfoy contrayéndose dentro del mismo.
- Tu ya no existe… -dijo Voldemort comenzando a ganar la batalla interna y apuntando a Samantha con su varita.
Melinda al verlo, se apareció al lado del cuerpo de Draco Malfoy, con intenciones de atacarlo antes que le lanzara una maldición a su amiga, pero el grito desgarrador de Draco Malfoy, desde el interior de su cuerpo, la detuvo.
- NOOOOOO… -grito desgarradoramente Draco Malfoy haciendo que Voldemort comenzara a salir por sus poros, ante la atenta mirada de todos.
El aparente aura de Voldemort, di una vuelta en el aire y se lanzó contra el cuerpo de Melinda, pillándola completamente desprevenida. En cosa de segundos se introdujo en su cuerpo, mientras Draco Malfoy caía inconsciente al suelo a su lado.
Melinda se doblo como un obvio y comenzó a retroceder mientras gemía.
- ¡HIJA! –grito el Harry adulto desde unos metros más atrás, intentando acercarse, pero todo pareció ocurrir en cámara lenta.
Todos posaron su atención en lo que acababa de ocurrir. Daniel al igual que Hermione y Harry se hizo paso entre la gente para acercarse a Melinda que caía de rodillas al suelo, haciendo aparecer a duras penas, una daga en sus manos antes de perder su transformación de ángel.
- Melinda, detente –dijo Daniel viendo las intenciones de Melinda.
La chica levantó su vista por unos segundos antes de sonreírle imperceptiblemente y enterrarse la daga por completo en el estomago, abriendo los ojos desmesuradamente a causa del dolor.
Daniel llegó a tiempo para detener el cuerpo de la chica que comenzaba a caer al suelo.
- ¡Que hiciste! –grito con desesperación mientras sus ojos comenzaban llenarse de lágrimas.
- Lo… lamento –dijo Melinda mientras Harry llegaba a su lado, al igual que Hermione, pero ninguno fue capaz de acercarse a su hija que estaba completamente ensangrentada, parecía que ambos estaban en shock.
- Melinda… no… -dijo Daniel mientras las lágrimas brotaban de sus ojos con desesperación.
- Perdóname… no… no puedo cumplir… con…. la promesa… -dijo Mientras sus ojos inundados de lágrimas, comenzaban a cerrarse –no pude… ganarle… a la… muerte…
Daniel la sostuvo mientras veía como esos ojos verdes comenzaban a desaparecer bajo los pesados parpados. Notó su mano tibis sobre su mejilla mientras cerraba completamente los ojos y exhalaba su último suspiro.
- … Melinda… -dijo Daniel mientras las lágrimas salían sin control de sus ojos y movía el inerte cuerpo de su amor, pero ella no despertaba y no lo haría jamás.
La apretó con fuerza contra su pecho mientras comenzaba a llorar desconsoladamente.
- ¡NOOOOOOOOOO! –grito Daniel desgarradoramente, haciendo que el silencio más sepulcral se posara en toda Hogwarts...
Continuará…
Hola... como lo dije al comienzo del capitulo, este es el penultimo capitulo y quedo uno más, aparte del epilogo.
No voy a hacer comentarios hacerca del final del capitulo porque la verdad me costo bastante escribirlo, no por falta de imaginacion, sino porque me daba demasiada pensa imaginarse ma escena. En fin, espero que ustedes hagan los comentarios en sus review.
No estoy segura de cuando volvere a ectualizar, pero me doy el plazo de dos semanas más porque el proximo capitulo también será largo, además ya entro nuevamente a la universidad y tengo que ponerme las pilas con mis estudios. Lo que si recurden que puede que sea un poco más, depende de lo movida que esten las cosas...
Quiero agradecer también los reviews:
Mica-prongs, Magic.Twins07, Emily Black, Juliee, Laura Jane Potter y HermyPotter17
A todos muchas gracuas por su ánimos y sus ganas.
Bueno, eso es todo. Un beso para todos y espero sus comentarios...
Se despide su humilde servidora..
(·.¸(·.¸ ¸.·´)¸.·´)
«´¨·.¸¸.♥konnyta-granger ♥.¸¸.·´¨»
(¸.·´(¸.·´ ·.¸)·.¸)
