Epílogo: Clan Potter

James, Sirius, Remus, Lily, Ashly y Noe estaban tirados en la sala común de Gryffindor. No había nadie a esas horas porque estaban todos los alumnos en clases, aparentemente.

- Mi cabeza –dijo James tomándose la nuca mientras se daba unas vueltas en el suelo.

- ¿Cornamenta? –Pregunto Sirius desde otro lado de la sala.

- ¿Están todos? –Pregunto Noe desde otro lado.

- Sï –dijeron todos mientras se levantaban lentamente y miraban todo a su alrededor.

- ¿Regresamos? –Pregunto Lily mirando los rostros de sus compañeros para pasar luego a mirar la sala común.

- Creo que sí, es que ha pasado muchísimo desde que no estaba aquí –dijo Ashly caminando en círculos por el lugar, hasta llegar a un tablero con anuncios. Lo miró unos segundos y tras posar su mano sobre uno de los papeles comenzó a llorar, cosa de la cual sus compañeros de percataron de inmediato.

- ¿Qué sucede amor? –Pregunto Remus acercándose a ella por la espalda, para poder ver lo que causaba su llanto. Leyó el papel que tenía anotadas las actividades del mes y fue ahí que entendió la causa de su llanto. Habían vuelto a su tiempo, al momento en que habían sido llevados al futuro. Lo sabía porque él había colocado ese cartel en el panel y había tachado ese día, miércoles 20 de septiembre de 1978.

- Por fin volvimos a casa –dijo Ashly mirando a sus compañeros con los ojos llorosos.

Todos se miraron las caras sin poder aguantar las lágrimas. Era realmente una sensación sobrecogedora haber vuelto a su lugar de origen y recordar las miles y una cosa que habían vivido en este viaje que sería el más recordado de toda su vida.

- Debemos hacer un pacto –dijo Lily secando las lágrimas de sus ojos luego de unos minutos de silencio –debemos jurar que lo vivido en este viaje no saldrá de este circulo…

Todos apuntaron sus varitas al centro a modo de juramento mientras se miraban las caras y asentían en silencio, dando su aprobación a aquella petición.

- Yo quiero que todos juremos que ocuparemos esta información de manera correcta, sin intentar perjudicar a nadie, sea quien sea… -dijo Noe mirándolos a todos.

En ese punto Remus y Sirius discreparon un poco, pero debían hacerlo, la información que tenían acerca del futuro era demasiado valiosa como para ocuparla de mala manera, fuera cual fuera la situación.

- Yo apoyo eso, pero aun así, no permitiré que ustedes mueran –dijo Lily mirando a sus dos amigas –no dejare que las maten…

- Ni yo –dijo Remus y Sirius a la vez mirando a sus respectivas novias.

- Estoy de acuerdo… intentaremos salvarlas a como de lugar –dijo James mirando a las chicas.

Las dos muchachas se miraron unos segundos antes de asentir en silencio mientras se tomaban de las manos y se juntaban más. Estuvieron así unos segundos hasta que la puerta del retrato fue abierta y dejo pasar a una iracunda profesora Mcgonagall.

- ¡¿Se puede saber porque no asistieron ustedes a clases?! –Pregunto la iracunda profesora.

Todos se miraron las caras antes de sonreírle a la profesora con muchísimo cariño, la verdad era que habían extrañado muchísimo a "su" profesora Mcgonagall, ya que con los años y las muchas cosas que había vivido, ya no era la misma mujer.

- Lo sentimos profesora, es solo que no quisimos aparecernos en la clase porque pensamos que nos regañaría por llegar tan tarde –dijo Lily despreocupadamente.

- ¡¿Y acaso cree que no los castigare de todos modos¡Por favor señorita Evans, pensé que era más inteligente! –Dijo la mujer viendo como la chicas y todos, no dejaban de sonreír de una manera, a su juicio, muy desesperante – ¡Todos a mi despacho, ahora!

La mujer salió totalmente enfadada de la torre mientras los seis chicos la seguían con una sonrisa en sus rostros, esa si era su profesora Mcgonagall.

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Ya habían pasado algunos meses desde que habían vuelto de su tan "especial" viaje. Como habían prometido, no habían mencionado nada a nadie y habían intentado seguir con sus vidas lo más normalmente posible. Disfrutaban muchísimo de largas conversación, tarde riendo en los jardines o en la sala común, ya que a esas alturas estaban en invierno y a solo una semana de navidad.

Ese día era sábado, la víspera de navidad y todos los alumnos se preparaban para su tan esperada salida a Hogsmeade, pero seis chicos estaban en la sala común, debatiéndose entre dar la alarma del ataque de mortífagos al pueblo o no.

- Si decimos algo, tendremos que dar explicaciones del porque tenemos ese tipo de información –dijo James mirando a sus compañeros.

- Podían vincularnos con mortífagos –dijo Noe bajando la cabeza.

- No permitiré que mueras –dijo Sirius tomando las manos de su novia con fuerza –eso lo decidimos cuando volvimos.

- Entiendo, pero no podemos permitir que otras personas mueran y no hacer nada –dijo Noe mirando a su novio.

- ¿Si enviamos un anónimo? –Pregunto Lily mirando a sus compañeros.

- Pueden rastrear a la lechuza –dijo Remus mirando a la pelirroja.

- No necesariamente –dijo James tomando la idea de su novia –podríamos enviar un anónimo, pero por medio de algo que se destruyera luego de entregar el paquete y así no dejar evidencia.

- No es mala idea –dijo Sirius mirando a su amigo –manos a la obra.

Los dos chicos subieron a su habitación para hechizar un papel y trasformarlo en una lechuza que luego de entregar su paquete, se convertiría en cenizas.

Al bajar, las chicas ya habían escrito la carta explicando la situación al director. Juntaron las cosas y se dirigieron a la lechucearía.

- Será mejor simular que nosotros también iremos –dijo Lily mirando a los chicos una vez que la falsa lechuza salio del lugar –para que no vayan a sospechar, nosotros siempre somos los primeros en irnos al pueblo cuando tenemos excursión…

- Lily tiene razón, es mejor irnos a la entrada para simular que todo iremos –dijo Ashly mirando a los chicos quienes asintieron y se fueron hacia la entrada donde ya estaban todos los alumnos que tenían la autorización para salir de excursión.

- Bueno alumnos, saben perfectamente las reglas, compórtense y deben de estar aquí antes del anochecer –dijo Dumbledor mirando a todos los alumnos que comenzaban a hacer una fila para corroborar que estuvieran en la lista de autorizados.

Cuando Dumbledor iba a dar paso para que los primero salieran, una lechuza hecha claramente de papel, apareció por los cielos y se poso en su hombro, entregándole la carta. Desató la carta de la pata de la falsa lechuza viendo como esta se elevaba y a unos metros sobre él, se incineraba completamente. Totalmente extrañado miro la carta y la abrió para leerla, cuando termino miro al celador y detuvo a los primeros alumnos que pretendían salir.

- Señor Filch, que no salga nadie hasta que yo vuelva –dijo el director abriéndose paso entre los molestos alumnos, en dirección a su despacho.

Los chicos vieron como el anciano desapareció por entre las escaleras y suspiraron aliviados. Al parecer si le había dado la importancia que merecía a la carta.

Minutos después apareció el director con el jefe del escuadrón de aurors, a quien James conocía perfectamente ya que trabajo muchos años con su padre.

- Lo lamento chicos, pero me temo que la excursión al pueblo se suspenderá –dijo el director escuchando los quejas de los alumnos quienes se vieron profundamente decepcionados –hemos recibido un anónimo con una amenaza de ataque y aunque puede que sea falso, no puedo arriesgarme a que ustedes corran peligro, por lo que les pediré que vuelvan a sus torres por favor, gracias.

A regañadientes y entre protestas los alumnos volvieron a sus torres. Luego de eso, en el transcurso de la mañana, aparecieron un gran numero de aurors e inefables en el castillo con el propósito de investigar la procedencia de la carta anónima, pero era un trabajo prácticamente imposible, dado que el medio de entrega se había incinerado.

- Esa fue una buena idea –dijo James sentado en uno de los sillones de su sala común, la cual estaba totalmente abarrotada de alumnos que buscaban algo de calor y un poco de entretención luego de que se les aguara la excursión.

- Esta es nuestra primera acción concreta desde que volvemos –dijo Lily encogiéndose de hombros mientras apretaba sus manos con nerviosismo.

- ¿Por qué estás tan nerviosa Lily? –Pregunto Sirius a la novia de su amigo.

- Porque me asusta pensar las consecuencias que esto puede acarrear, aunque también estoy contenta porque no hubieron bajas –dijo Lily sonriendo nerviosa.

- Tranquila Lily, lo que sea que venga, lo afrontaremos, en nombre del futuro que debemos proteger –dijo Remus dándole ánimos a su amiga.

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Era la última noche de los chicos en la escuela Hogwarts de magia y hechicería, estaban en la ceremonia de premiación, galardonando a los alumnos más destacados.

-… en quiddich, el destacado por su profesionalismo es el señor James Potter, como el mejor cazador que la escuela haya tenido en muchísimos años –dijo Dumbledor entregándole la copa a James quien con orgullo le brindo un fuerte abrazo a su director.

- Muchas gracias –dijo James al profesor, volviendo a su puesto con la copa en las manos.

- Te felicito cornamenta –dijo Sirius dándole unos golpecitos en la espalda.

- Felicidades amor –dijo Lily besando los labios de su novio, causando unos gruñidos por parte de las admiradoras del cazador, pero la pelirroja ya estaba acostumbrada.

- Y por ultimo, quiero entregar el premio al mejor estudiante del séptimo año… su nombre es, Remus Lupin –dijo Dumbledor entregándole una medalla al licántropo, quien con muchísima humildad se acercó a la tarima a recibir su galardón.

- Bueno, creo que soy el único que no ha recibido nada, pero que se le va a hacer –dijo Sirius encogiéndole de hombros.

- ¿No te basta con los premios que te voy? –Pregunto Noe en su oído haciendo que una gran sonrisa apareciera en el rostro de Sirius, quien se inmediato se giro hacia ella para darle un beso.

- Felicidades amor… -dijo Ashly abrazando a Remus cuando volvió a su puesto –te lo merecías.

- Yo creo que habían alumnos mejores que yo –dijo Remus un poco apenado.

- Lunático, siempre tan humilde –dijo James haciéndolos reír a todos.

- Bueno y ahora creo que es hora de que se vayan a sus camas porque mañana será un día agitado –dijo Dumbledor haciendo que todos los alumnos se colocaran de pie y comenzaran a avanzar hacia sus torres a descansar.

Eran cerca de las 12 de la noche y sexteto de alumnos aun estaba en la sala común conversando animadamente.

- Es increíble que no vayamos a volver nuca más a este colegio –dijo Sirius sentado en uno de los sillones, con Noe en sus piernas.

- Es increíble que si quiera hayamos llegado hasta aquí –dijo Ashly riendo junto con Noe, a diferencia de los demás quienes no le encontraban ni una pizca de gracia a su broma.

- Chicas, no es gracioso… -dijo Lily totalmente seria.

- Oigan, eso ya pasó, ya no sucedió y ahora estamos aquí con ustedes… -dijo Ashly sentándose al lado de su amiga al igual que Noe.

- Ahora estaremos juntas hasta… -dijo Noe, pero no se atrevió a continuar.

- Hasta que las cosas que tengan que suceder, sucedan –dijo Lily tomando las manos de sus amigas y mirando a los ojos a James con una sonrisa.

Sirius y Remus miraron a sus amigos unos momentos, pero prefirieron no decir nada, aunque Sirius presintió algo que no le resulto para nada grato, aunque intento evitar ese sentimiento ante el terror que le causaba.

- Será mejor que nos vayamos a dormir, mañana debemos volver y será ajetreado el día –dijo Lily colocándose de pie para despedirse de su novio al igual que sus dos amigas.

- Buenas noches princesas –dijo James haciendo una reverencia antes que las tres chicas desaparecieron escaleras arriba.

- Oigan, no tengo sueño –dijo Sirius mientras sus dos compañeros caminaban hacia la escalera de los hombres.

- La verdad, yo tampoco –dijo Remus mirando a James.

- Pues… no podemos desperdiciar la noche durmiendo ¿O sí? Debemos aprovecharla ultima noche de los merodeadores en Hogwarts –dijo James guiñándole un ojo a sus amigos antes de subir por su capa y el mapa del merodeador.

- ¿La ultima a los slytherin? –Pregunto Sirius con cara de de niño travieso.

- Y luego a la cocina a comer –dijo Remus sorprendiendo a sus dos compañeros quienes no pudieron hacer más que reír.

- Ese es nuestro Lunático –dijo James tomándolo por los hombros al igual que Sirius, para luego salir por el retrato a "merodear" por ultima vez en el castillo.

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El salir de las protectoras paredes de Hogwarts, como todos presintieron, no fue tan agradable como todos se lo habían hecho creer. Se habían dado cuenta que las cosas con el-que-no-debe-ser-nombrado, estaban mucho peor de las noticias que a ellos les llegaban al castillo.

Ahora los chicos se preparaban en lo que serían sus carreras a seguir. James entrenaba, junto con Sirius, a la escuela de aurors para poder trabajar, Lily se intereso en trabajar en "gringotts", Noe entraba a estudiar para sanadora y Ashly entraba a trabajar en el departamento de regulación de criaturas mágicas, con intensiones de ayudar a Remus, quien a duras penas y podía conseguir un trabajo como ayudante en alguna tienda del callejón diagon.

Pasaron algunos meses y James y Lily decidieron casarse para poder formar su familia. En ese periodo de tiempo, Lily se había enterado de la trágica muerte de sus padres en un accidente automovilístico por lo que su matrimonio no fue muy pomposo, es más, asistieron solo algunos amigos, compañeros de la orden y los padres de James.

Tiempo después, cuando Lily se había enterado de su embarazo, los padres de James fallecieron a causa de una enfermedad mágica fulminante. Ese fue otro de los fuertes golpes que la vida les deparaba a ese grupo de chicos.

Sirius y Noe, se casaron tiempo después, al igual que Remus y Ashly, quienes a pesar de no tener tan buena situación económica como sus amigos, estaban saliendo adelante y de a poco, sobrellevaban la enfermedad de Remus.

En todo ese tiempo los chicos siguieron compartiendo con Peter en la orden, pero no entablaban mayor relación.

Cuando Harry nació, estaban en una de las épocas más complicadas en la guerra contra Voldemort. Los ataques se llevaban a cabo bastante seguido, razón por la cual James estaba tan preocupado, pero él no podía hacer mucho, si bien sabía cual sería su futuro no sabía nada de las circunstancias ni demasiados detalles como para sobrellevarlas.

- James –dijo Lily mientras miraban a Harry dormir en su cuna.

- Dime –dijo James mirando a su esposa.

- Eh estado pensando en todo lo que a sucedido y lo que va a suceder –dijo Lily volviendo su vista y sus hermosos ojos verdes, a los ojos castaños de su esposo.

- ¿Qué sucede Li? –Pregunto James con preocupación.
- Eh pensado en lo que sucederá con nosotros y con Harry –dijo Lily sentándoos en la cama –y… e tomado una decisión James…

James la miró unos segundos, sabía a que se refería porque él mismo lo había pensado peor aun no tomaba una decisión concreta al respecto.

- James, si con el sacrificio de mi vida logro que Harry viva, estoy dispuesta a sacrificarme… -dijo Lily mirando a su esposo quien en todo momento le sostenía la mirada.

James la miro unos segundos más para sentarse a su lado y tomar sus manos entre las suyas mientras fijaba su vista en las aureolas que se formaban en sus dedos a causa de las argollas de matrimonia. Recordaba las palabras dichas por Dumbledor al momento de la unión "Hasta que la muerte los separe".

- Hasta que la muerte nos separe Lily –dijo James sorprendiendo a su esposa quien no entendió del todo las palabras dichas por su marido –si tú decides irte, yo me iré contigo…

- No James, tienes que cuidar a Harry por mi, es la única forma en que pueda irme tranquila –dijo Lily mirando a su esposa que sonreía con cierta tristeza –teniendo la certeza de que Harry estará contigo, podré morir en paz.

- Lily… eso es cruel –dijo James mientras sus ojos se inundaban de lágrimas –sabes que yo adoro a Harry, es mi luz, pero no podré vivir si tu no estas a mi lado… no me sentencies a ese infierno…

Lily miró a su esposo llorar en silencio unos segundos, la situación de complejizaba aun más a casa paso que daba la guerra contra Voldemort y ambos debían tomar una decisión.

- James… no podemos dejar a Harry solo –dijo Lily comenzando a llorar junto a su esposo –Alguien debe cuidarlo…

- Canuto lo hará… él es como mi hermano y sé que si se lo pido lo hará con gusto –dijo James mirando a su esposa –él y Ashly son sus padrinos, podrán cuidarlo perfectamente.

Lily miró a sus esposo unos segundos antes de bajar la miraba y girar su cabeza hacia la cuna donde el pequeño Harry dormía tranquilamente.

- Entonces debemos hablar con los chicos… Albus ya nos advirtió sobre la profecía y debemos escoger al guardián –dijo Lily mirando a su esposo.

- Nos pondremos la soga al cuello nosotros mismos para ser ejecutados… suena un poco cruel –dijo James sonriendo con infinita tristeza mientras giraba su cabeza hacia su hijo.

La decisión de los Potter sorprendió pro sobre manera a sus amigos. Jamás esperaron que a plena conciencia de sus actos escogieran a Peter como su guardián. James y Lily les explicaron sus razones, pero aun así, ellos decidieron seguir adelante con todo y dejar que las cosas sucedieran como debían suceder.

La noche del 31 de octubre Sirius Black y su esposa cenaban con total tranquilidad, como todas las noches. Habían llegado del ministerio y de San Mungo respectivamente, hacia unas horas y estaban realmente cansados, sobre todo Noe, quien ya lucía una panza de unos 6 meses y estaba a punto de irse con su permiso prenatal para poder pasar sus últimos meses descansando, cosa que Sirius agradecía bastante porque le preocupaba la salud de amada esposa y su hijo o hija.

- Y ¿Cuándo te presentaran a tu reemplazante? –Pregunto Sirius a su esposa.

- Pasado mañana, creo –dijo Noe mientras revisaba unos expedientes de unos pacientes.

- Deja de trabajar en casa, sabes que no me agrada –dijo Sirius mirándola desde la silla del lado ya que Noe comía con una mano y con la otra ojeaba los expedientes.

- Es que quiero dejar todo listo antes de salir –dijo Noe sin mirar a su esposo.

- Basta –dijo Sirius dejando caer el tenedor sobre el plato para cerrar de golpe la carpeta y llevársela hacia una estantería que había en la sala contigua –No quiero que te estreses antes de salir, quiero que descanses por ti y por el bebe.

Noe lo miró unos segundos mientras negaba con la cabeza y sonreía.

- Está bien –dijo Noe volviendo toda su atención a su plato de comida -¿Has visto a James o a Lily?

- No, James pidió permiso en el ministerio y de Lily no e sabido –dijo Sirius recogiendo nuevamente su tenedor.

- Estoy preocupada por ellos –dijo Noe mirando a su esposo.

- A mi me preocupa esa entupida idea que tienen en la cabeza –dijo Sirius con frustración.

- No creo que sea tan entupida –dijo Noe ganándose una mirada de su esposo.

- ¿Por qué lo dices? –Pregunto Sirius.

- Porque ellos esta protegiendo a su hijo –dijo Noe mirando a su esposo –yo haría lo mismo por mi bebe… si estuviera en peligro, yo no dudaría ni un segundo en dar la vida por el si así fuese necesario…

Sirius pensó un segundo las palabras de su esposa y realmente le encontró la razón, si su futuro hijo o hija corriera peligro y estuviera en sus manso protegerlo de la muerte lo haría sin pensarlo ni un segundo.

- Solo espero que todo esto termine bien –dijo Sirius bajando la mirada a su plato nuevamente.

- No puedes hacer nada amor, es su decidían y nosotros solo debemos acatarla, por más que nos duela –dijo Noe tomando la mano de su esposo, para darle su apoyo.

Siguieron comiendo en silencio, cada uno en sus pensamientos y sus propias conclusiones respecto a la situación de sus amigos.

De pronto sol el timbre de la casa insistentemente y la elfina que trabajaba para ellos, salio a toda prisa hacia la puerta. Al abrir, un descontrolado Remus Lupin, junto con su esposa, entraron a la casa y se fueron directamente a la sala.

- ¡Sirius¡Peter traiciono a James y Lily! –grito Remus haciendo que Sirius palideciera y dejara caer el tenedor.

- ¡VAMOS! –grito Sirius colocándose de pie para salir corriendo por el corredor.

- Voy con ustedes –dijo Noe colocándose dificultosamente de pie.

- ¡NO! –Grito Sirius fuertemente desde la puerta – ¡Te quedas aquí con Ashly!

- Pero… -dijo Noe, pero la mirada penetrante de su esposo le dijo que no era hora de protestar.

- Tranquilízate Noe, debemos tener confianza en que ellos llegaran antes que algo suceda –dijo Ashly mientras lloraba y abrazaba a Noe quien estaba en las mismas condiciones.

Sirius se subió a su motocicleta junto con Remus y se fueron a toda velocidad hacia el valle Godric donde vivían los Potter, con la esperanza de poder llegar antes que cualquier desgracia sucediera, pero ya era demasiado tarde. Al detener la motocicleta frente a las ruinas de la casa de los Potter, vieron que estaba todo perdido. Los Potter estaban muertos y no había nada que hacer, al parecer la historia si se había repetido, por más que ellos intentaran detenerlo.

- No… no puede ser –dijo Sirius con voz acongojada mientras comenzaba a caminar hacia las ruinas de la casa.

- Sirius espera –dijo Remus caminado tras su amigo quien entraba por la puerta abierta.

Sirius asomo la cabeza entre las ruinas de la casa, la puerta estaba abierta por lo que era totalmente apreciable la devastación del lugar. Estaba todo, totalmente destrozado, las vigas del techo habían caído formando grandes grietas en el suelo, además de cubrir el rostro del cuerpo sin vida del joven James Potter.

- James –dijo Sirius pasando por debajo de las vigas para acercarse al cuerpo inerte de su hermano.

Remus se quedó unos segundos mirando como Sirius al lado del cuerpo de James, pero él no se atrevía a mirar a su mejor muerto en el suelo.

De pronto escucho el llanto de un bebe desde la planta superior por lo que dirigió sus pasos rápidamente hacia el lugar.

Al entrar empujo la puerta para tomarse con la cuna de Harry entre una gran cantidad de escombros. Fijó su vista en la cuna donde vio algo moverse y siguió bajando hasta llegar a un cuerpo femenino tirado en el suelo boca abajo.

Remus se quedó petrificado al ver a Lily Potter muerta a los pies de la cuna de su hijo, no sabía que hacer, el terror se apoderó de su cuerpo, aun más al ver al otro lado de la cuna, lo que parecía ser un manchón negro, como si algo o alguien hubiese explotado, pero no había rastro de nada, solo una mancha de tierra que parecía haberse arrastrado hacia una ventana.

- Remus… -dijo Sirius parado a su lado con los ojos llorosos y la voz quebrada.

Remus no fue capaz de responder, no era capaz de articular palabra alguna, no ante tan macabro espectáculo.

- Debemos llevarnos a Harry –dijo Sirius sacándolo de su transe.

- … Sí –dijo Remus pero sus pies no se pudieron mover un centímetro ya que sobre el cuerpo de Lily se formaba una esfera celeste como si de burbujas se tratase. De pronto la esfera se dividió en dos y se movió con velocidad, saliendo de la habitación y bajando la escalera hacia la planta baja.

Remus y Sirius se miraron unos segundos antes de bajar a toda velocidad para ver la segunda esfera, la cual estaba detenida sobre el cuerpo de James, de pronto la esfera dirigió una luz hacia el cielo, dejando ver la mitad del cuerpo de una mujer pelirroja a la cual los chicos reconocieron de inmediato como Melinda.

- Deseo que James y Lily revivan –dijo la voz de Melinda con los ojos cerrados, haciendo que su imagen desapareciera y la esfera comenzara a brillar con una luz blanca que emanaba intermitentemente desde dentro de ella, hasta que lentamente comenzó a bajar hasta el cuerpo de James.

Tanto Remus como Sirius estaban totalmente estáticos viendo como el cuerpo de su amigo comenzaba a moverse con cierto dolor en el suelo.

- … Lily… -gimoteó James en el suelo mientras Remus y Sirius corrían hacia él para ayudarle a sentarse.

- James –dijo Remus mientras las lágrimas no dejaban de correr por su rostro.

- ¿Dónde está Lily? –Pregunto James de inmediato, haciendo que Remus y Sirius se miraran uno segundos, antes que el moreno Black saliera corriendo escaleras arriba para ver a la pelirroja señora Potter.

Al llegar a la habitación del pequeño Harry, vio a Lily sentada en el suelo con una mano en la cabeza, visiblemente aturdida, mientras Harry no dejaba de llorar.

- Lily –dijo Sirius en un susurro mientras corría a su lado para ayudarla.

- ¿Sirius¿Qué sucedió? –Pregunto Lily pero el llanto de su pequeño la hizo abrir los ojos de golpe para intentar levantarse, pero solo lo logró con la ayuda de Sirius –Harry, mi bebe…

Sirius la miraba con los ojos empañados en lágrimas, ese era in verdadero milagro, de eso no cabía duda alguna.

- ¿Dónde está James¿Qué sucedió con Voldemort? –Pregunto Lily al tener a su pequeño entre sus brazos.

- James está abajo, está algo adolorido y Voldemort… no lo sé –dijo Sirius mirando a la pelirroja a los ojos –pero ahora no es momento de eso… debemos salir de aquí…

Con sumo cuidado, Sirius ayudo a Lily a salir junto con Harry y algunas de sus pertenencias. Al llegar abajo Lily miró a James a los ojos y no pudo contener las lágrimas al verlo ahí, con vida.

- Chico, lamento decir esto en este momento, pero debemos salir cuanto antes de aquí… no sabemos que puede suceder –dijo Remus ayudando a James a colocarse de pie para salir de la casa que estaba a punto de caerse.

Con muchísimo cuidado, Sirius voló la motocicleta con Lily y el pequeño Harry hasta su casa, mientras Remus conjuraba un traslador para llevarse a James al mismo lugar.

Al legar la primera el salir fue Ashly, quien al ver llegara Remus con James, corrió mientras lloraba con desesperación ante la emoción de tener a su amigo con ellos.

- James –dijo Noe colocándose dificultosamente de pie al verlo llegar -¿Dónde está Sirius¿Y Harry y Lily?

- Ellos están por llegar –dijo Remus colocando al adolorido James en uno de los sillones.

Minutos después se escucho el sonido de la motocicleta de Sirius aterrizando en las afueras de la casa, segundos después Lily entraba con el pequeño Harry en brazos.

- ¡LILY! –grito Ashly colocándose de pie para correr hacia su amiga quien le sonrió con muchísimo agradecimiento al recibirla de esa forma.

- ¿Qué sucedió? –Pregunto James de pronto, totalmente desorientado.

- James… cuando llegamos ustedes estaban muertos –dijo Sirius viendo tanto a su amigo como a su esposa.

- Lo sé… recuerdo ver el rayo verde dirigido hacia mi –dijo James recordando mientras miraba el suelo.

- Después algo calido de introdujo en mi pecho –dijo Lily mientras sostenía con fuerza a su pequeño entre sus brazos.

- Algo que aun permanece –dijo James sonriendo mientras se recostaba aun más y colocaba su mano sobre su pecho.

- Fue Melinda –dijo Remus sorprendiendo al matrimonio Potter y a Noe junto a Ashly –de pronto unas esferas aparecieron sobre sus cuerpos y Melinda dijo…

- "Este es mi deseo"… eso dijo –dijo Sirius completando la frase de su amigo.

Todos se quedaron callados unos segundos mientras analizaban las palabras de Sirius y se miraban las caras sin saber que decir.

- Creo que esa niña tenía todo planeado –dijo de pronto Lily sonriendo mientras unas lágrimas corrían por su rostro –pero… estoy contenta por poder estar nuevamente con ustedes.

Los chicos se colocaron de pie y se acercaron para poder abrazarse entre ellos.

- Ahora todo estará bien –dijo Sirius pasando un brazo por los hombros de James.

- ¿Noe? –Pregunto de pronto Lily al ver a la chica sentada con los ojos cerrados y respirando sonoramente mientras se pasaba una de las manos sobre su vientre.

Automáticamente Sirius corrió a su lado mirándola con muchísimo temor.

- Amor ¿Te encuentras bien¿Quieres que te lleve a San Mungo? –Pregunto Sirius con preocupación.

- No… fue solo… el susto… por todo lo sucedido –dijo Noe mirando a su marido con una sonrisa mientras se reponía.

- Será mejor descansar –dijo Ashly mirando a Lily, James y los demás.

- Ustedes se quedaran aquí esta noche –dijo Sirius señalando a James y a Lily –mañana ya veremos que hacemos.

Todos asintieron y se repartieron entre las habitaciones de la casa Black. Esa noche pasaría a la historia, no solo por el extraño y maravilloso sucedo ocurrido con los Potter, sino también por el desconcierto y la devastación de los seguidores de Voldemort, quienes comenzarían a buscar venganza.

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Habían pasado casi 10 años desde el incidente en la casa de los Potter y la vida de este sexteto de amigos había cambiado bastante.

Por una parte, James y Lily habían decidido irse a vivir a la casa contigua de los Black junto con Harry. No habían tenido más hijos ya que a causa e algunas secuelas del mortal maleficio lanzado a Lily, ella ya no podía tener hijos. Por otro lado estaba el matrimonio Black que tenían a un niño idéntico a Sirius, cuyo nombre era Aarón.

Los dos mini merodeadores eran muy amigos desde pequeños, eran compañeros de travesuras y se tapaban todas las barbaridades que hacían para que sus padres no los castigaran.

Otro de los antiguos merodeadores era Remus Lupin, quien junto con su esposa trabajaban en una tienda de mascotas en el callejón Diagon, la misma en la cual Remus trabajo en su juventud, lugar que heredó cuando el dueño murió y le dejo todas sus pertenencias, cosa bastante sorpresiva para el licántropo quien jamás se imagino aquello. El matrimonio Lupin había decidido no tener hijos, ya que siempre había estado latente la posibilidad de que los hijos de Remus heredaran su licantropía, miedo con el cual el ex-merodeador, no era capaz de lidiar.

Pero no todas las cosas eran color de rosa. Tras la caída de Voldemort, hubo un descontrol en los mortífagos, quienes totalmente desorientado, intentaron sacar información sobre el paradero de su amo a toda costa, lo cual dio como resultado un sin numero de torturas y muertes luego de la caída del señor tenebroso. Entre los torturados estuvieron el conocido matrimonio Longbottom, quienes tras la tortura recibida por Barty Crouch, Bellatrix Lestrange y su esposo, cayeron a San Mungo con un daño irreversible en su memoria, dejando a su pequeño hijo Neville, con sus abuelos. En otros casos desaparecieron familias completas, sin dejar el menos rastro de ellas.

Entre los miembros de la orden habían bastantes bajas, por lo que luego de la desaparición de Voldemort, el grupo decidió deshacerse y seguir cada uno con su vida. Los que más contacto tenían a esas alturas eran los Black, los Potter y los Lupin.

- ¡Harry, a comer! –grito Lily desde la entrada de la casa a los niños, quien jugaba juntos en alguna parte del jardín.

- ¡Ya vamos mamá! –grito Harry desde detrás la casa en el árbol.

- No me gusta que estén tan escondidos –dijo Noe apareciendo detrás de Lily mirando por los jardines.

- Son unas exageradas –dijo Ashly detrás de ella, mientras llevaba una madeja con platos hacia la mesa que estaba en el jardín trasero de la casa Potter.

- Lo que sucede, es que tu y Remus se dedican a malcriarlos –dijo Lily mirando a su amiga con una sonrisa.

- Bueno… que puedo decir… somos culpables –dijo Ashly con una sonrisa mientras caminaba con a bandeja hacia el jardín trasero.

Lily y Noe comenzaron a seguir a su amiga mientras los tres merodeadores estaban sentados en el césped descansando.

- Cuidado amor, no te vayas a cansar –dijo Lily a su marido cuando las tres mujeres aparecieron.

- Lo siento –dijo James colocándose rápidamente de pie al igual que Sirius y Remus.

- No te preocupes, será mejor que vayan a ver a eses par de mini demonios que están en el jardín –dijo Lily repartiendo los platos sobre la mesa –estoy segura que están tramando algo

- ¿Por qué lo dices Lily? –Pregunto Sirius mirando a la pelirroja.

- Porque son sus hijos –dijo Noe mirando a James y a su marido quienes sonrieron antes de besar a sus respectivas esposas al igual que Remus, para ir a ver que tanto hacían ese par.

Cuando los tres adultos llegaron al jardín delantero, vieron como los dos niños bajaban las escaleras que estaban en el árbol, que conducían a una casa en su cima.

- ¿Qué tanto hacían arriba ustedes dos? –Preguntó James mirando a su hijo.

- Nada –dijo Harry con una sonrisa traviesa en el rostro.

- ¿Estás seguro? –Pregunto Sirius mirando a su hijo que lo miraba con atención y una increíble tranquilidad.

- Vamos a comer, tengo hambre –dijo Harry a Aarón quien asintió y salió corriendo tras su amigo.

- Mmm… esto me huele a travesura –dijo Remus mirando a sus dos amigos.

- No lo creo, mañana se van a clases, deben de estar desordenando un poco y nada más –dijo James encogiéndose de hombros para comenzar a caminar hacia el jardín trasero donde el almuerzo ya estaba servido.

Al día siguiente, todo el grupo estaba despidiendo a Harry que se embarcaba en su primer año de Hogwarts.

- Adiós hijo, te cuidas y me escribes en cuento te seleccionen –dijo Lily besando la mejilla de su hijo.

- Cuídate campeón, nos escribes –dijo James dándole un abrazo a su hijo y desordenándole el indomable cabello que le heredó.

- Nos vemos Harry –dijo Ashly besando la mejilla de su ahijado al igual que Remus.

- Nos vemos ahijadito –dijo Sirius para molestar a su ahijado.

- No molestes tío Sirius –dijo Harry mientras le sonreía.

- Adiós pequeño monstruito… cuídate –dijo Noe dándole una cajita se manera secreta –esto son por si te da hambre en las noches… no se acaban nunca porque los hechice.

Harry e sonrió a su tía y miro con cuidado la caja que estaba llena de dulces.

- Genial –dijo Harry mientras besaba la mejilla de la señora Black y se acercaba a su amigo de travesuras.

- Adiós amigo… no me cambies –dijo Aarón con cierta tristeza al ver irse a su amigo.

- Sabes que no… -dijo Harry dándole un fuerte abrazo a su amigo y compinche antes de subir al tren que comenzaba a pitear, anunciando su partida –recuerda no decir ni una palabra acerca de lo que tu ya sabes… a y trata de no aparecerte en casa antes de mañana, o te inculparan.

- ¡Cuídate chicuelo! –dijo Sirius antes de que el tren saliera de la estación.

Los merodeadores y sus familias vieron desaparecer el tren con el niño que vivió, dando inició a una serie de aventuras que se repetirían durante su estancia en la escuela de magia y hechicería.

- ¿Se encontrara con Hermione? –Pregunto Lily a James mientras caminaban en dirección a su casa.

- Es probable, pero no te preocupes, ellos estarán bien –dijo James a su esposa mientras la abrazaba por los hombros.

Efectivamente Harry se encontró con Hermione en el tren, pero su primer encuentro no fue para nada grato. Hermione estaba buscando una rana, perteneciente a Neville Longbottom y entro al compartimiento donde Harry se había encontrado a un solitario Ronald Weasley. Tuvieron ciertas diferencias al ver que Ron intentaba hacer algo de magia con su pequeño y torpe lechuza, pero no le resultaron.

En fin, al parecer el comienzo no fue como todos esperaron, pero ¿A caso no fue así en otro tiempo? Habría que esperar a que pasaran los meses, quizás ahí ese trío lograría ser lo que el famoso "trío de oro".

Efectivamente, pasado un tiempo en las circunstancias que ya todos conocen, Hermione se unió al trío en su infartante encuentro con el profesor Quirrell y Voldemort, encuentro en el que Harry salió milagrosamente con vida gracias al hechizo protector brindado por su madre.

- Harry por merlín ¿En que estabas pensando? –Pregunto Lily sentada a los pies de la cama de su hijo en la enfermería.

- Mamá… debíamos detenerlo o él volvería al poder y… no quiero que les suceda nada a ustedes –dijo Harry bajando la cabeza con cierta tristeza.

- Y nosotros no queremos que te suceda nada a ti –dijo James sentado al otro lado de la cama de su hijo.

- Hijo, no te preocupes… todo estará bien, solo quiero pedirte que por Merlín, no hagas mas tontería –dijo Lily de manera conciliadora a su hija, en el momento en la que puerta de la enfermería se abría dejando pasar al director junto con una cabeza pelirroja y otra castaña que tras asomarse y ver a Harry despierto, corrieron a toda carrera para ver como estaba su amigo.

- ¡Harry! –dijeron los niños llegando al lado de su amigo.

- ¡Chicos! Los extrañaba –dijo Harry recibiendo un arazo por parte de sus amigos de aventuras.

- Gracias a Merlín que no sucedió nada más grave –dijo Hermione mirando a su amigo con preocupación, cosa que percibieron el matrimonio Potter que estaba a sus espalas observándolos junto con el director.

- ¿Qué sucedió con Quirrell y Voldemort? –Pregunto Harry a sus amigos.

- Me temo que el profesor Quirrell murió Harry… y Voldemort… pues, no sé exactamente que sucedió con él, pero no creo que vaya a desaparecer tan fácilmente –dijo Dumbledor.

- Yo pensé que el traidor era el profesor Snape –dijo Harry diciendo el nombre con cierto asco, misma sensación producida en James, quien al escuchar en nombre hizo un gesto asquiento.

- El profesor Snape, no haría eso –dijo Dumbledor mientras James tocía sonoramente ganándose una mirada de su esposa y la risa divertida de su hijo.

- El es profesor de Hogwarts y tenía la misión de proteger la pierda a igual que los demás profesores –dijo Dumbledor ignorando el comentario de James.

- Pero el Quirrell también era profesor y lo más bien que entro a Voldemort al castillo –dijo Ron despreocupadamente ganándose una mirada de los tres adultos, cosa que acentuó su sonrojo a causa de la carrera, llegando a ser aun más notorio que su cabello.

- Puede ser… ahora lo importante, es darles las gracias a ustedes tres por salvarnos… -dijo Dumbledor mirando al trío de niños que sonrió al escuchas las palabras.

- Creo que la hora de las visitas se termino –dijo la enfermera apareciendo por una de las puertas –si quieren que salga mañana de la enfermería tendré que pedirles que se retiren…

- Claro Pompy –dijo James sonriéndole a la mujer que lo miro con una sonrisa antes de desaparecer –bueno campeón, nos vamos

- Nosotros también nos vamos Harry –dijo Hermione besando la mejilla de su amigo.

- Adiós compañero –dijo Ron despidiéndose con la mano para caminar hacia la salida.

- Nos vemos Harry –dijo Dumbledor saliendo junto con James y Lily de la enfermería-

- Esos dos chicos deben querer mucho a Harry para arriesgar su pellejo como lo hicieron –dijo James mirando a los dos niños que se iban discutiendo escaleras arriba.

- La amistad es lo único que nos puede librar de un destino fatal James –dijo el director ganándose una mirada extrañada de sus dos ex-alumnos –buenos días…

- Adiós –dijeron James y Lily, mirando extrañado al anciano.

- Este Dumbledor no cambiara ni con los años –dijo James viendo al hombre desaparecer por el largo pasillo.

- Será mejor irnos, los chicos deben de estar esperándonos para saber de Harry –dijo Lily comenzando a caminar hacia al salida junto con su esposo.

Efectivamente, los Lupin y los Black esperaban noticias del pequeño Potter y asegurarse de que estuviera bien.

Luego de aquel incidente Harry paso lo que quedaba de año en la escuela hasta salir de vacaciones, en ellas se dedico a contarle todas sus aventuras a Aarón, quien luego de las vacaciones entraría a Hogwarts junto con él.

- WOW Me hubiera encantado estar ahí –dijo Aarón tirado en el césped en el jardín de la casa de los Potter.

- Lo mejor es los amigos que hice, te presentare a Ron, te caerá muy bien –dijo Harry con bastante ánimo.

- Dijiste que vendría unos días de vacaciones acá ¿o no? –dijo Aarón mirando a su amigo.

- Sí, dentro de unas semanas vendrá a casa –dijo Harry mirando a su amigo que descansaba a su lado bajo la sombra de un árbol, mientras sus escobas estaban tiradas sobre el césped –Cuando entremos a Hogwarts te presentare a Hermione, también es mi amiga.

- ¿Amiga? –Pregunto Aarón levantando las cejas de manera pícara.

- Claro tonto, además… no es muy mi tipo –dijo Harry riendo al recordar el enmarañado cabello de su amiga y sus grandes incisivos.

- Oye ¿Crees que haya posibilidad que a mi también me metan al equipo de Quiddich el primer año? –Pregunto Aarón con ilusión.

- … quien sabe, aunque me dijeron que yo era una excepción a la regla, pero podríamos ver si es posible –dijo Harry con tranquilidad mirando a su amigo.

- Vamos a comer, tengo hambre –dijo de pronto Aarón, sentándose para mirar a su amigo y encaminarse hacia la casa Potter, para asaltar la nevera.

Esas vacaciones Harry les presento a su familia y amigos a Ron, su amigo de escuela, con el cual comenzaron a armar un buen grupo junto con Aarón.

Pasaron las vacaciones entre visitas, juegos y más visita, hasta que llego el momento de volver a clases, cosa realmente anhelada por Aarón, quien por fin entraría a la escuela.

Era muy temprano y ya Aarón estaba sentado en su cama, vestido y sobándose las manos con mucho nerviosismo cuando la puerta de su habitación fue abierta por sus padres.

- Aarón… vaya, ya estas despierto y vestido, esto si que es una novedad –dijo Sirius intentando quitarle los notorios nervios a su hijo, pero no sirvió de mucho.

- Debes estar tranquilo, todo saldrá bien –dijo Noe sentándose al lado de su hijo.

- Lo sé, pero no puedo dejar de pensar en que tengo posibilidades de estar en slytherin… -dijo Aarón colocándose de pie mientras sus padres permanecían sentados en la cama mirándolo atentamente.

- No debí haberte contado esa historia –dijo Sirius reprochándose a si mismo –no estarías tan nervioso…

- No papá, no es tu culpa, es solo que… está en mí, puede suceder de todos modos y es mejor estar preparados –dijo Aarón parándose frente a su padre, sin dejar el nerviosismo.

- Hijo, entiende una cosa –dijo Noe estirándole la mano a su hijo para que se acercara y volviera a sentarse entre ellos –uno es lo que quiere ser… si tu no quieres pertenecer a los slytherin, pues no pertenecerás a ellos…

- Siempre es tu opción la que vale –dijo Sirius mirando a su hijo con tranquilidad, la cual pareció si ser traspasada esta vez, ya que Aarón suspiró para calmar sus nervios y poder relajarse un poco.

- Tiene razón, no tengo porque estar nervioso –dijo Aarón sonriéndole a sus padres.

- Bien, ahora a desayunar antes de que lleguen Harry y los demás –dijo Noe colocándose de pie haciéndoles señas a los dos hombres que ocupaban su corazón para que bajaron junto con ella a desayunar.

Horas después estaban los tres clanes familiares entraban a la estación Kings Cross para abordar el expreso de Hogwarts que salía del andel 9 ¾.

- Vamos chicos, que estamos retrasados –dijo Lily caminando a prisa junto Noe y los dos niños mientras Sirius y James arrastraban los carros de sus respectivos hijos.

- Mira, ahí esta Ron –dijo Aarón apuntando al pelirrojo que se preparaba para pasar de los últimos por el muro.

- ¡RON! –gritó Harry llamando la atención del pelirrojo que estaba a punto de lanzarse para atravesar la muralla.

- Harry Aarón –dijo Ron mirando a los dos niños –vamos estamos retrasados.

- Entra tu primero, nosotros te seguimos –dijo Aarón a su amigo.

Ron asintió y se lanzo contra la muralla pero sorprendentemente no logro atravesarla estrellándose fuertemente contra la muralla.

- ¿Qué demonios sucedió? –Pregunto Aarón mirando el muro al igual que los seis adultos que estaban tras ellos.

-Mi familia y Hermione ya están del otro lado –dijo Ron comenzando a asustarse –no llegaremos a tiempo…

- De hecho ya lo perdieron –dijo Ashly mirando el reloj de su muñeca –el tren ya se fue…

- ¿Hermione estaba contigo? –Pregunto Harry con cierta molestia, pero no podía descifrar el porque.

- Sí, nos la topamos con sus padres cuando estábamos llegando, pasaron ellos primero y luego mis hermanos junto con Ginny y mis padres… y yo me quedare aquí –dijo Ron con pesadumbre.

- Tranquilo, esto lo arreglaremos de inmediato –dijo Sirius con intenciones de sacar su varita.

- No Canuto, hay demasiado muggles –dijo Remus reteniendo a su amigo.

- Entonces ¿Cómo llegaremos a Hogwarts? –Dijo Aarón con cierta desesperación –Tengo que estar ahí para la selección…

- Tranquilo hijo, lo estarás –dijo Sirius mirándolos a todos –no nos queda de otra que aparecernos en Hogsmeade y llevarlos hasta Hogwarts nosotros mismos…

- Pero ¿A que chimenea del pueblo apareceremos? –Pregunto Ashly.

- Mm… podemos ir a las tres escobas, estoy segura de que a Rosmerta no le molestara –dijo James ganándose una extraña mirada de su esposa quien se inmediato le soltó la mano.

- Sí claro, Rosmerta –dijo Lily entre dientes, mientras Harry y James la miraban sorprendidos de verla celosa.

- Lily… -dijo James intentando calmarla.

- Creo que eso deben dejarlo para después tío James, tengo que llegar a Hogwarts antes de la selección –dijo Aarón arrastrándolos a todos fuera de la estación de trenes.

En cosa de minutos, todos se trasladaron a la casa de los Potter, desde donde se dirigirían a las tres escobas en Hogsmeade.

- Oye, tío Sirius –dijo Harry dirigiéndose a si padrino quien escribía una apurada carta para Rosmerta para que pudieran aparecer por su chimenea.

- Dime Harry –dijo Sirius levantando la cabeza de la carta.

- ¿El expreso no llega a la estación de Hogsmeade? –Pregunto Harry con cara interrogativa y todos parecieron recordarlo junto con ellos.

- Claro, los dejaremos allá y esperaremos a que llegue el tren y ustedes se van junto con todos los demás para que nadie sospeche –dijo Lily sonriendo aun bastante alejada de su marido.

- Ron, será mejor que le escribas a tus padres o se preocuparan –dijo Remus mirando al pelirrojo quien también se puso a escribir.

- Usa esa lechuza –dijo Lily apuntando a una lechuza marrón que estaba en la ventana.

- Gracias señora Potter –dijo Ron tomando la lechuza para que mandara la carta a sus padres.

- Bien, se la enviaré –dijo Sirius tomando la otra lechuza mandarle la carta a Rosmerta.

- Ahora a esperar –dijo Ashly sentándose en uno de los sillones.

La respuesta de Rosmerta tardo unos segundos en aparecer, por lo que rápidamente comenzaron a aparecerse en Hogsmeade, en las tres escobas donde la mujer los recibía.

Pasaron los minutos dando vueltas por el pueblo hasta que el expreso llegó a la estación del pueblo. Los chicos se despidieron de loa adultos y se metieron entre los alumnos antes de dejar sus equipajes.

- Bien, debes irte con aquel gran hombre, es Hagrid, él los llevara a la escuela –dijo Harry a Aarón quien miraba con cierto temor al semi-gigante.

. Bien, nos demos allá –dijo Aarón separándose del lado de los chicos para comenzar a caminar hacia el grupo de pequeños niños y colocarse al lado de Ginny, quien le sonrió con el mismo nerviosismo.

Hola –dijo Ginny con timidez –es espeluznante ¿verdad?

- Sí, estar aquí aterra –dijo Aarón mirando a la pequeña pelirroja –Me llamo Aarón Black.

- Mi nombre es Ginny Weasley –dijo la pequeña pelirroja dándola la mano.

- ¿Eres la hermana de Ron? –Pregunto Aarón de inmediato.

- Sí ¿Lo conoces? –Pregunto Ginny extrañada.

- Tenemos un amigo en común, Harry Potter –dijo Aarón haciendo sonrojar de inmediato a la pequeña pelirroja.

- A… claro, hablo de ti en el verano al volver de casa de su amigo –dijo Ginny intentando evitar el tema para no sonrojarse más –Bien, por lo menos nos acompañaremos en la espera.

- Claro –dijo Aarón comenzando a desaparecer por el oscuro camino, separándose de los alumnos más grandes.

Harry y Ron se acercaron a Hermione, quien de inmediato les pregunto el porque de su desaparición. Se subieron a un carruaje y comenzaron a conversar del nuevo año y de las vacaciones.

Cuando llegó el momento de la selección, Aarón y Ginny quedaron en Gryffindor para alivios de los hermanos y amigos de los dos muchachos.

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- Es muy extraño lo que sucedió con la entrada a el anden –dijo Lily colocando los platos sobre la mesa para cenar con su esposo y sus amigos.

- Ya hablamos con Dumbledor al respecto, no podemos hacer otra cosa –dijo Sirius comenzando a servirse.

- Si, solo espero que no hayan más problemas como los del año pasado –dijo Noe mirando a su amiga quien también estaba bastante preocupada por el futuro de su hijo.

- No lo creo, Dumbledor dijo que tomaría todas las medidas del caso –dijo James siguiendo la actitud de su amigo.

- Bien, creo que es mejor comer o este par se comerán todo –dijo Remus a su esposa y a las de sus dos amigos comilones.

- Muy gracioso Lunático –dijo Sirius mirando a su amigo con ironía.

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Lamentablemente para todos, solo bastaron unas semanas para darse cuanta que ese año tampoco sería muy tranquilo.

En el juego de Gryffindor contra Slytherin, Harry terminó con un brazo roto por una bludger alocada que lo persiguió hasta que Hermione la destruyo.

- Te lo puedo asegurar Albus, es Snape quien está tras el ataque a mi hijo –dijo James totalmente enfurecido.

- Y yo te repito James, que Severus no tiene nada que ver en ese lamentable incidente –dijo Dumbledor con total tranquilidad mientras Lily permanecía sentada al lado del asiento vacío de su esposo quien estaba con ambas manos en el escritorio del director totalmente enfurecido.

- Por Merlín Albus, sabes perfectamente que Snape me a odiado desde que estábamos en la escuela y te puedo asegurar que aun no lo hace –dijo James comenzando a dar vueltas por el despecho.

- Y yo te vuelvo a repetir que Severus no tiene nada que ver en ello por mucho odio que te tenga James –dijo Albus con total tranquilidad.

- Albus, es un mortífago –dijo James volviendo a perder los estribos.

- James… ese tema lo hemos hablado durante años –dijo Albus comenzando a perder la paciencia –Severus renunció a los mortífagos hace años.

- ¿Y tu le crees? –Pregunto James con una sonrisa burlona en el rostro –por Merlín Albus, eres el mejor mago que en muchísimos años ¿Cómo caes en tamaña mentira?

- Albus –dijo Lily intentando calmar los ánimos –nosotros estamos muy preocupados por Harry, no es la primera vez que se ha visto involucrado en extraños incidentes…

- Lo sé Lily, puedo entender perfectamente su preocupación –dijo Albus volviendo a calmarse ante la pelirroja señora Potter.

- Se que entiendes Albus, pero no nos basta con eso –dijo Lily viendo al calmado anciano en frente de ella –el año pasado se enfrento a Voldemort encarnado en uno de los profesores y en lo que va de este año, no pudo entrar al anden, lo ataco una bludger loca y lo acusaron de petrificar a la gata de Filch ¿No crees que es demasiado ya?

- Nadie lo a acusado de petrificar a la Señora Norris –dijo Albus mirando a Lily –yo estoy completamente seguro de que Harry no a tenido nada que ver y respecto a los ataque y extraños sucesos que han sucedido en torno a su hijo, estoy intentando protegerlo, pero hasta que no sepamos en concreto quien esta intentando herirlo, no podremos hacer mucho.

- Entonces me lo llevare –dijo James con autoridad en el momento en el que Minerva Mcgonagall entraba al despacho.

- No exageres James –dijo la mujer severamente, pero aquellas palabras parecieron no importarles a James –Harry esta perfectamente bien…

- Sí claro ¿Me pueden explicar porque dejaron que ese chiflado de Lockhart le desvaneciera el hueso? –Pregunto James con total irritación.

- Todos cometemos errores señor Potter –dijo Gilderoy Lockhart entrando por la puerta entre abierta.

- Yo te enseñare lo que es un error –dijo James intentando lanzarse contra el profesor de DCAO, pero un rápido movimiento de Sirius, quien entraba detrás del profesor, lo detuvo.

- Tranquilo Cornamenta –dijo Sirius sosteniéndole fuertemente.

- James –dijo Albus levantándose con cierto enfado –te voy a pedir que te comportes como un adulto y no como un niño… no puedes andar haciendo esos berrinches por na…

- ¿Por nada¿IBA A DECIR POR NADA? –grito James soltándose de Sirius para acercarse al director quien no se amedrentó por el gran enfado del ex-merodeador –Tu no eres padre, no puedes sentir la desesperación que siento al ver a mi hijo correr peligro… así que no me digas que no es nada…

James salió totalmente furioso por la puerta del despacho, seguido de Sirius quien al salir le pego un buen estrellón a Lockhart, quien estaba en la pasada.

- Lo lamento Albus, pero estamos demasiado preocupados por nuestro hijo –dijo Lily colocándose de pie con intenciones de salir –y sea l que sea que hagas, jamás estaremos tranquilos… menos si no sabes la clase de profesores que metes a la escuela…

La pelirroja no dejó que el directo o alguien diera respuesta a sus palabras, ya que salió de inmediato con dirección a la enfermería, donde estaba seguro que estaría su esposa y el padrino de su hijo.

- Que insolencia –dijo Lockhart con arrogancia arreglándose la túnica para luego mirar al director -¿Para que me mandó llamar señor director?

- Quiero saber como va la investigación sobre la cámara de los secretos –pregunto el director mirando al profesor.

- Ah… este… -dijo Lockhart intentando pensar el algo rápido –Aun no hay nada, pero en cuento tenga algo te avisare.

- Claro, gracias… puede volver a sus clases profesor –dijo Albus mientras el profesor desaparecía.

- Es un bueno para nada –dijo Minerva al verlo desaparecer -¿Crees que verdaderamente este buscándola?

- No, por eso me encargare de eso yo mismo –dijo el director colocándose de pie –tengo algunas cosas que hacer Minerva, te quedas a cargo de todo, si sucede algo me avisas.

- Por supuesto Albus –dijo la mujer viendo desaparecer al anciano.

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James y Sirius caminaban en silencio por los pasillos del castillo, el primero estaba totalmente enfurecido y el segundo no estaba muy seguro de que decir.

- Tranquilízate un poco Cornamenta, no es bueno que Harry te ve así de alterado –dijo Sirius antes de que ambos entraran a la enfermería.

- Es que no puedo estar tranquilo cuando mi hijo esta corriendo peligro –dijo James respirando rápidamente a causa de la rabia.

- Pero no podemos traspasarle ese temor a él –dijo Lily apareciendo por el oscuro pasillo para dirigirse donde estaban los dos hombres –debemos estar bien para que él también lo esté.

- Eres un genio, puede decirle todo lo que quería decirle yo –dijo Sirius haciendo sonreír a la pelirroja.

- Vamos –dijo Sirius abriendo la puerta sigilosamente para dejar entrar a Lily y luego a James.

Miraron entre las camillas y vieron luz al fondo de la enfermería donde estaba Harry y tres niños más.

- …creo que deberías decirle a alguien respecto a esas voces Harry, no es normal –dijo Hermione con preocupación en el rostro, sin percatarse de la presencia de los tres adultos al fondo de la enfermería.

- No creo que sea bueno decirlo, pero de que no es un buen augurio, no lo es –dijo Ron con nerviosismo.

- No exageren, que escuche voces no significa nada –dijo Aarón intentando animar a Harry, pero la mirada escéptica de Ginny, Ron y Hermione le hizo saber que eso era bastante poco creíble.

- La verdad no es un buen augurio, pero no tiene porque ser algo malo –dijo Ginny sonriendo con cierto sonrojo al verse observada por Harry.

- Oye, es que… realmente es extraño que hayas escuchado esas voces justo antes de que encontraran a la señora Norris petrificada –dijo Hermione con preocupación.

- Puede que haya sido algún alumno con ganas de molestar, nada más –dijo Aarón sonriendo forzadamente, mientras Hermione lo miraba con cara da "tus intervenciones no ayudan"

- En fin, eso ya no importa –dijo Ron bajando de la cama –ahora debes preocuparte de recuperarte de una buena vez para que puedas volver a jugar.

- Sí, por lo menos con brazo malo y todo le ganamos a Slytherin –dijo Ginny con una gran sonrisa que hizo sonreír a Harry también.

- Pero ese hechizo a la bludger es algo preocupante –dijo Aarón ganándose una mirada de Hermione.

- La idea es llevar la contraria ¿verdad? –dijo Hermione un poco exasperada ante el aparente interés del chico en llevarle la contraria en todo.

Los tres adultos intentaron no hacer demasiado ruido y no interrumpir la conversación de los chicos, pero no dejaron de preocuparse al enterarse de las extrañas voces que escuchaba Harry.

- Hola –dijo Lily saludando a los chicos con una sonrisa.

- Hola señora Potter –dijo Hermione con naturalidad al igual que Ron.

- Hola tía –dijo Aarón bajándose para besa la mejilla de la madre de su amigo.

- Hola chicos –dijo James acercándose para saludarles a todos

- Yo… creo que debo irme –dijo Ginny saludando cohibidamente –nos vemos en la sala común chicos.

- Adiós Ginny –dijo Harry viendo a la chica desaparecer de inmediato.

- Nosotros también nos vamos –dijo Hermione despidiéndose de Harry –vamos Ron.

- Yo no me quiero ir –dijo Ron con el ceño fruncido.

- Déjalos conversar en paz, vámonos –dijo Hermione con autoridad a lo que el pelirrojo no pudo resistirse.

- ¿Cómo Aarón? –Dijo ron mientras caminaban hacia la puerta de la enfermería.

- Deja de hacer berrinches, no eres un bebe –dijo Hermione antes de cerrar la puerta.

- Esos dos, son un caso –dijo Sirius volviendo su vista a su hijo -¿Y tu campeón¿No deberías estar en la sala común? Si alguien te sorprende afuera sin permiso, tendrás problemas.

- No importa, tu puedes salvarme del castigo –dijo Aarón poniendo carita de niño bueno.

- No, si lo hago nuevamente tu madre me mata, así que a la cama, jovencito –dijo Sirius con una sonrisa, pero con la autoridad suficiente para hacerle ver a su hijo que era decisión tomada.

- Bien, nos demos Harry, adiós tíos –dijo Aarón desapareciendo por el pasillo.

Luego de ello se formo un silencio en el lugar, que nadie fue capaz de romper por un momento.

- Estoy bien, no tienen que preocuparse –dijo Harry mirando a sus hijos con una sonrisa.

- Lo sabemos hijo, pero no me gusta verte aquí –dijo Lily sentándose en la cama con Harry.

- Intentare evitarlo lo más posible –dijo Harry con una sonrisa para animar a su madre.

- Harry… -dijo James mirando al suelo y luego a los ojos de su hijo -¿No hay nada que tengas que decirnos?

Harry lo miró nervioso por unos segundos, como decidiendo si decirle o no lo de esas extrañas voces, pero finalmente prefirió no preocuparlo más y no darle importancia a esas cosas.

- No papá, nada –dijo Harry intentando parecer normal – ¿Por que?

- Por nada –dijo James revolviéndole un poco el cabello –Bueno, creo que debemos irnos para que descanses…

- Sí, ten cuidado y no te metas en muchos problemas –dijo Sirius revolviéndole el cabello también.

- Adiós hijo –dijo Lily besando su cabeza al igual que James antes de desaparecer.

Al verlos desaparecer, Harry suspiro y prefirió descansar o por lo manos intentar hacerlo mientras los huesos de su brazo se iba regenerando.

James y Lily conversaron hasta altas horas de la noche intentando saber el motivo de que su hijo les ocultara algo así, pero solo podían llegar a la conclusión que lo hacia para no preocuparlos y ellos mismo intentaron dejar esas cosas a un lado, pero realmente los sucesos que siguieron no ayudaron para nada para cumplir con este cometido.

Esa misma noche, hubo otro ataque en el castillo y un joven de primer año, también de Gryffindor, fue petrificado, su nombre era Colin Creevey.

Harry, quien intentaba mantener su cabeza en otro lugar se aterro al pensar que las cosas estaban realmente empeorando para todos lo que estaban ahí y en especial para él, ya que lo señalaban como el posible autor de aquellos ataques por el pequeño incidente en la clase de duelo, cuando hablo pársel, incidente que tampoco le contó a sus padres.

Después de ello los chicos decidieron intentar averiguar quien era el verdadero causante de aquellos ataques, por lo que prepararon la poción multijugos para transformarse en Crabbe y Goyle, pero solo descubrieron que él no era el causante de aquellos ataques.

Cuando se acercaba la navidad, nuevamente hubo ataques y esta vez fue l turno de Justin Fitch-Fletchley y Nick Casi Decapitado. El chico quedo petrificado al igual que en los otros dos ataques, sucesos que se sumaban a las extrañas desapariciones de animales en el bosque prohibido.

Pasaron las navidades y las cosas parecieron calmarse, los cuatro chicos fueron a sus casas a pasarla con sus padres y todo pareció mejorar un poco.

Luego de unos meses Harry encontró el diario de Tom Ryddle y se entera de lo sucedido con Hagrid, pero se niega a pensar que él haya sido el que atacaba a la gente de Hogwarts, pero para su mala suerte no pudo seguir investigando, ya que luego de un partido de quiddich, le comunicaron que Hermione y otra chica de Gryffindor habían sido petrificadas.

Luego de eso Harry entro en pánico, las cosas realmente no andaban bien, sin contar con que habían encontrado sangre de unicornio en el bosque prohibido y estaban todos realmente alarmados con tan grande crimen.

Luego de unos meses Harry comenzó a tener algo de paz, pero todo desapareció con el último ataque. Ginny había sido llevada a la cámara de los secretos y nadie podía ayudarla, excepto Harry.

Intenso averiguar algo desesperadamente y lo logro con la indirecta ayuda de Hermione. Descubrió que era lo que estaba en la cámara y la forma de entrar, pero cuando iba a dar aviso a la persona encargada para ayudar a Ginny, su profesor de DCAO, notro que este prefería escapar, por lo que tubo que tomar las riendas del asunto y rescatar a Ginny el mismo.

Logro encontrar la entrada a la cámara y rescatar a Ginny y con ellos a Hagrid, quien había sido llevado a Azkaban como sospechoso, pero se gano un gran reto de sus padres, quienes nuevamente tuvieron que ir a visitarlo a la enfermería.

Cuando la enfermera logro despertar a los petrificados, Harry le contó todo lo sucedido a Hermione, quien estaba sumamente contenta de haber ayudado un poco a su amigo.

Así paso volando el segundo año de nuestro pequeño héroe, pero realmente las cosas no fueron nada fáciles para Harry los años siguientes.

En su tercer año, Harry se entero de quien había traicionado a sus padres y lo había entregado a Voldemort, pero lamentablemente, en un extraño escape, Peter Pettigrew escapo de Azkaban y quiso encontrarlo, pero sus padres y conocidos se lo impidieron.

El traidor logro escapar, pero no sin antes recibir una buena paliza por parte de sus ex-amigos.

Cuando cursaba cuarto, Harry se vio obligado a entrar al torneo de los tres magos, aunque sus padres hicieron hasta lo imposible para sacarlo, pero las reglas eran así, si alguien entraba al torneo no podría salir, por lo que tubo que conformarse con que este tampoco sería un año tranquilo ni para él ni para su familia y amigos. Me refiero fácil en ningún aspecto, porque a medida que comenzaba a crecer, comenzaba a tener esos indeseables problemas amorosos.

Había conocido a una chica que comenzaba a interesarle, su nombre era Cho Chang, pero lamentablemente parecía tener algo con su competencia en el torneo Cedric Diggory. Aunque no fue el único con problemas amorosos, ya que Aarón y Ginny comenzaron a pelearse por tener parejas diferentes en la famosa gala. Por otro aparte Hermione había decidido ir con el famoso Victor Krum, el cual participo en el torneo de quiddich que se había realizado ese año, al que asistió con sus padres y amigos.

Sufrió bastante con las pruebas del torneo, pero su mayor sufrimiento lo tuvo en la última prueba, cuando el supuesto profesor Alastor Moddy, Barty Crouch Jn. con poción multijugos, lo envió a un extraño cementerio al tocar la copa.

En aquella ocasión tubo que presenciar la aparición de quien lo seguiría el resto de su vida, Voldemort, además de la muerte de Cedric Diggory, suceso que lo marcaría toda la vida.

Luego de descubrir toda la farsa inventada por el ex-convicto y detenerlo cuando estuvo a punto de matar a su hijo, su padre se encargo de devolverlo personalmente a Azkaban, donde le dieron el beso del dementor. Luego de eso todos comenzaron a especular sobre lo sucedido aquella noche con la muerte de Cedric y las cosas dichas por Harry, pero el ministerio se encargo de desmentirlo, cosa no muy grata para la familia Potter.

Así paso si quito curso, desde el cual todos los verdaderos problemas volverían a aparecer.

Desde el momento en que Harry alerto sobre la vuelta de Voldemort, Dumbledor se puso en contacto con los miembros de la Orden del Fénix y se pudieron en campaña para poder combatirlo.

Así paso un año bastante ajetreado entre dichos y des dichos entre Dumbledor y el ministerios, quienes se empeñaron en decir que el-que-no-debe-ser-nombrado no había regresado, pero todos sus dichos se fueron a la basura cuando apareció en el ministerio de magia en busca de la profecía que lo relacionaba con Harry.

Durante ese año, Harry se había enterado de la existencia de aquella profecía y de que los miembros de la orden la custodiaban. También se entero de la conexión de tenía con Voldemort a causa de su cicatriz, cosa que preocupo por sobre manera a sus padres y cercanos, quienes no hallaban la forma de sacar a Harry de esa batahola de mentiras que se hablaban de él.

Producto de aquella conexión es que Voldemort logro engañar a Harry, haciéndole creer que estaba torturando a sus padres en el ministerio. Harry se apareció en el ministerio junto a Ron, Hermione, Aarón, Ginny, Luna y Neville para combatir. Antes habían ido a la casa de los Potter y la habían encontrado totalmente devastada, por lo que no les cayó duda de que era verdad. Fueron a la casa de los Black y tampoco estaban y le pidieron al elfo domestico de la familia que diera aviso a todos de lo sucedido, fue de esa manera que todos los miembros de la orden se enteraron de la farsa inventada por Voldemort, pero ya era demasiado tarde para detener al pequeño Potter.

Los padres de Harry habían ido a casa de los Lupin al igual que los Black, por lo que algunos mortífagos se aparecieron en la casa de los Potter para simular una batalla y engañar a Harry, lo cual lograron.

En aquella batalla la única baja fue el joven Neville Longbottom, pero prácticamente todos los que participaron en ella fueron a dar a San Mungo a causa de las heridas.

Harry en especial, era el que más había sufrido, ya que al ver a Neville morir a manos de Bellaxtriz Lastrange, fue tras ella encontrándola junto a Voldemort. En aquel momento fue poseído por Voldemort por momentos, pero logro zafarse de la posesión.

Tras esa aparición de Voldemort, el ministerio de vio en la obligación de desmentirse y anunciar la nueva aparición de Voldemort. Desde ese momento comenzó una campaña preventiva pero para nada alarmante por parte del ministerio que intentaba opacar la presencia de Voldemort.

Durante su sexto año, extrañamente para todos, fue bastante tranquilo para nuestro joven mago. Voldemort no intento atacar por largos meses, en los cuales todos esperaban su aparición, lo cual le dio la libertad al joven mago de comenzar a formar sus verdaderos lazos amorosos con Hermione.

Si bien durante un tiempo sintió cosas por Ginny y Cho, todo desapareció con el paso del tiempo. Ginny y Aarón comenzaron una relación y Cho aun seguí llorando por los rincones la muerte de Cedric, por lo que Harry logro sus verdaderos sentimientos hacia su castaña amiga. Por otra aparte, Ron comenzó a acercarse a Luna ya formar una buna "amistad".

Antes de terminar ese año, hubo un gran ataque al castillo, donde solo hubo algunos heridos pero ninguna baja.

Así Harry y su familia se enteraron de los Horcruxes, los cuales traerían unos cuantos problemas a Harry en el futuro.

Durante todos esos años, los Potter, Black y Lupin, intentaron por todos los medios proteger a Harry y darle la mejor de las vidas y vaya que lo lograron ya que sin su ayuda, Harry jamás habría podido superar las muertes de Neville y Cedric y no había podido ser un niño "normal" dentro de lo que se podía.

No pudieron evitar muchas de las muertes que quizás en otro futuro no habían sucedido, en este sucedieran, pero estaban dando lo mejor de ellos para que las cosas salieran bien, pero en lo que entraron en conflicto, fue en la decisión de dejar o no, que Hermione se embarazara de los mellizos. Sabían perfectamente que su hijo y su novia engendrarían a sus hijos en ese año y les costaba dejar que su pequeño diera tan grande paso, pero no podían impedir el nacimiento de la que en tantas ocasiones les había salvado la vida, por lo que dejaron que las cosas sucedieran como debían suceder.

Efectivamente, antes de navidad, Harry mando llamar a sus padres y a los de Hermione porque debían comunicarles algo de suma importancia. Cuando lo hicieron, los Potter y compañía supieron de inmediato de que se trataba por lo que les causo mucha gracia ver lo nerviosos que estaban, pero intentaron disimular.

Cuando los chicos le dieron la noticia de que serían padres, hubo distintas reacciones entre los progenitores de los jóvenes. Por una parte, los Potter reprendieron a Harry, pero le dieron todo su apoyo en lo que necesitaran, a diferencia de los Granger, quienes dieron por cortadas toda relación con la castaña, cosa que la devastó.

- No quiero volver a verte en mi vida –dijo el señor Granger, saliendo del despacho del director junto a su esposa, donde estaban hablando.

Hermione al escuchar aquellas palabra largo a llorar desesperadamente, por lo que Harry se acerco de inmediato a consolarla al igual que James y Lily.

- Hermione cariño, lamento todo eso –dijo Lily tomando las manos de la castaña entre las suyas –pero no te preocupes, nosotros te apoyaremos y si es necesario, seremos también tus padres.

Aquellas palabras llegaron al corazón de Hermione, quien se aferro al cuello de Lily, demostrándole su terror ante aquello que se le avecinaba.

- Tranquila, te ayudare… lo que necesites estaremos con ustedes –dijo Lily, haciendo que aquellas palabras quedaran grabadas a fuego en la mente de Hermione, quien aun 20 años después, seguiría dándole las gracias por haberla apoyado de aquella manera.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- 20 años después -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Era medio día y una pareja de casi 60 años estaba sentada en un banco bajo un gran árbol que adornaba su inmenso jardín.

Ellos eran los patriarcas de una de las familias más grandes y prestigiosas de todo el mundo mágico desde la época de sus padres. Me refiero a los Potter.

Ellos habían sido uno de los principales y más fervientes opositores de Voldemort desde su juventud y al escapar de la muerte tras el pequeño regalo de su nieta del futuro, se habían propuesto como meta asegurarle a su hijo, sus nietos y sus futuros bisnietos un futuro libre de ese manto de oscuridad que cubría todo cuando Voldemort estaba presente.

Habían pasado cerca de 19 años desde que habían destruido a Voldemort y a todos sus Horcruxes, dándole la posibilidad a su hijo de criar a sus dos hijos Mathw y Melinda, de la mejor manera posible. Si bien habían sido unos años difíciles para la joven pareja, ya que debían aprender a tomar nuevas decisiones y responsabilidades, el buen consejo de ellos los había ayudado a formar una hermosa familia.

Hoy en día, la familia Potter Granger estaba conformada por Mathw y Melinda de 20 años, Thomas de 15 y la pequeña Ámbar de 7 años, quien alegraba las tardes de sus abuelos.

Pero no todo había sido alegría esos años. Hacía unos tres años aproximadamente, Voldemort había intentado volver a través de sus Horcruxes y sus mortífagos, pero los Potter y compañía dieron la pelea.

Melinda había combatido contra ellos y gracias a sus poderes de ángel había logrado derrotarlos, pero no lograron evitar que en aquella ocasión la vida de Albus Dumbledor fuera arrebatada. Aquella perdida causo gran pesar en el mundo mágico, pero Melinda y Daniel sabían que él se había ido en buena compañía.

Hoy en día, los mortífagos atrapados en aquella última batalla estaban en Azkaban, cumpliendo condena por todo lo sucedido. Entre los que cumplían condena estaba Blaise Zabini, quien a pesar de haber ayudado a la Orden en su juventud, había errado el camino al verse desesperado por la muerte de la mujer a la que había amado toda su vida. Pansy Parkinson murió en la batalla hacia unos 19 años a tras, dejando su pequeña hija al cuidado de Draco Malfoy, su padre.

Aquella situación, de la cual siempre culpo a Draco, le llevó a unirse a los mortífagos cuando Voldemort intento volver hacia unos 3 años atrás. En esa ocasión, había intentado matar a Draco, pero la oportuna acción de su hija Samantha, le salvo la vida.

Draco Malfoy había aceptado el servir a la causa de Voldemort en su juventud, pero al ver que fueron sus pares quienes mataron a Pansy, la madre de su hija, le hicieron retractarse y ofrecer toda su ayuda a Dumbledor y a la Orden del Fénix.

Cuando tomo aquella decisión, su tío Sirius Black, le brindo todo su apoyo y le brindo protección a él y a su pequeña hija.

Aunque en un comienzo fue difícil para todos aceptarlo en las filas de la Orden, todos terminaron por aceptar que el había cambiado de rumbo su vida, solamente por amor a su hija.

Así, la pequeña Samantha creció junto con Mathw, Melinda y la pequeña Andrómeda Lupin, hija adoptiva del matrimonio Lupin cuando su madre, Nynphadora Tonks, murió días después del parto.

Ashly y Remus, habían decidido no tener hijos por miedo a que heredara su licantropía y la vida les había regalado la posibilidad de criar una hija, aunque fuera años después.

Pero volvamos al presente. Hoy día los tres clanes familiares parecían formar uno. Los Black, los Lupin y los Potter se juntaban sagradamente todos los fines de semana para compartir. Tenían todos cerca de 60 años y lo único que les quedaba era disfrutar de sus años de descanso tras unos largos años de trabajo.

Los Lupin, habían instalado una gran cadena de tiendas de mascotas en todo el reino mágico y disfrutaban tranquilamente de los ingresos que esta les proporcionaba sin tener que estar todo el día en las tiendas. Por otra parte, los Potter y los Black, disfrutaban de las inmensas fortunas que no solo habían heredado sino que ellos mismos habían formado, teniendo hoy en día la posibilidad de disfrutar de sus nietos.

- Como ha pasado el tiempo –dijo Sirius bebiendo de una copa, un poco de Wisky de fuego.

- Muchos, ya casi llegamos a los 60 años –dijo Remus de la misma manera que su amigo.

- Y seguimos tan estupendos como siempre –dijo James lanzando una carcajada que ahuyentó unas palomas que descansaban en la cima del árbol.

- Por merlín, suenan como unos viejos acabados –dijo Ashly mirando a los tres hombres.

- Todavía no cumplimos los 60 y ya estamos retirados ¿Qué más quieres? –dijo Sirius con el ceño fruncido.

- ¡Abuela! –Grito una pequeña de cabellos azabache y ojos verdes –Canela rompió el jarrón favorito de mamá.

La pequeña llegó corriendo hasta sus abuelos con una cara muy afligida y los ojitos aguados de lágrimas.

- Tranquila corazón, lo arreglaremos de inmediato –dijo Lily recibiendo los pedacitos del jarrón y sacando su varita del bolsillo –reparo.

- Ven acá –dijo James tomando a la niña para sentarla en sus pierna y secarle las lágrimas que se le habían escapado.

- No le digan nada a mamá por favor –dijo la pequeña haciendo pucheritos.

- Por supuesto que no princesa hermosa, sabes que siempre te cubrimos todo –dijo Lily dejando el jarrón en sus piernas para besar le mejilla de sus nieta, mientras esta sonreía.

- Ahora será mejor que mandemos este jarrón a su sitio antes de que tu madre se entere –dijo James golpeando el jarrón con la varita para que este desapareciera.

- Gracias, los quiero –dijo la pequeña besando la mejilla de sus abuelos para salir corriendo hacia la entrada de la casa donde dos cabezas pelirrojas aparecían al encuentro de la pequeña, le decían un par de cosas y se devolvían hacia os seis adultos que sonreían al verlos con tanta vitalidad.

- ¡Abuelo¡Abuela! –gritaron los gemelos pelirrojos.

- Que sucede campeones –dijo Sirius recibiendo a uno de los pelirrojos y Noe al otro.

- ¡¿Podemos ir a comer helado a la cocina?! –Preguntaron los gemelos pelirrojos a sus abuelos.

- No lo sé, pregúntale al tío James –dijo Sirius sonriendo al verles la casita de borrego a medio morir.

- ¡Vamos abuelito! –dijo Ámbar haciéndole pucheros a James, quien no fue capas de resistirse y sonriendo asintió recibiendo un gran beso de parte de la pequeña para luego ver desaparecer al trío de revoltosos furos merodeadores.

- Ese trío son unos chantajistas igual que ustedes –dijo Ashly sonriendo al verlos entrar a la casa.

- Ya les tocara a ustedes cuando Andy les de nietos –dijo Noe haciendo que los ojos de Remus se abrieran desmesuradamente.

- Preferiría que se case primero –dijo Remus no muy contento ante la idea, haciendo reír a sus amigos.

- Vamos Lunático, Andy ya tiene 20 años y esta a punto de casarse con Mathw ¿A caso no te has planteado la posibilidad de ser abuelo? –Pregunto Sirius divertido.

- Claro pero… no lo sé –dijo Remus haciendo reír a todos.

- Son malos, todo porque ustedes ya están esperando bisnietos –dijo Ashly sonriendo a James y Lily.

- Pues sí, nosotros estamos un poco más adelantados que ustedes –dijo James abrazando a Lily quien solo reía.

- ¿Cuándo tendrá Melinda a su bebe? –Pregunto Noe mirando al matrimonio Potter.

- Daniel nos dijo que para mediados de noviembre pero puede que se adelante un poco, con esto que Mel no se queda quiero ni un segundo, puede que se le adelante el parto –dijo Lily mirando a su amiga.

- Oye ¿Cuándo vuelve Samy de su luna de miel? –Pregunto James a Sirius.

- Draco dijo que David le había escrito y le dijo que dentro de unos días, porque aun tenían cosas que hacer en el ministerio –dijo Sirius mirando a su amigo.

- Ustedes quieren a Draco como a un hijo –dijo Lily a Noe.

- El necesitaba a alguien en el momento difícil que estaba pasando cuando tomo la decisión de unírsenos y los únicos familiares que tenía éramos nosotros, no podíamos dejarlo solo con Samy tan pequeña –dijo Noe.

- Por lo menos Draco tuvo una segunda oportunidad para disfrutar a su hija –dijo Sirius mirando el cielo recordando su difícil vida en la juventud.

- Muchas cosas no salieron como nosotros esperábamos, pero creo que dentro de todo… le cumplimos la promesa a Melinda –dijo Lily apoyando a su amigo.

- Sí, creo que sí –dijo Remus sonriendo al pensar que pudo ser feliz a pesar de todos sus problemas.

- Claro que sí –dijo James con convicción mirándolos a todos –Harry logro vivir, formar su familia junto con Hermione, tenemos unos nietos hermosos, Aarón se caso con Ginny les dio esos hermosos gemelos y esta por darle otro nieto más, la vida les regalo Andy, que les a dado las mayores alegrías de su vida ¿Y se están quejando? Oigan podríamos estar muertos hace mucho y jamás haber disfrutado de esta vida chicos, deberíamos valorarlo mucho más…

Todos se miraron las caras y asintieron, su amigo tenía razón, hacia muchos años quizás que ellos deberían de estar muertos y la vida les había dado la posibilidad de seguir con vida y disfrutar de las cosas que en otra ocasión les fueron negadas.

- Tienes razón, no deberíamos quedarnos aquí dejando pasar los años, deberíamos disfrutar de esta vida –dijo Sirius con una gran sonrisa y convicción.

- Vaya, me parece una exceletene filosofía de vida –dijo Minerva Mcgonagall, actual directora de Hogwarts, parada frente a ellos.

- Minerva –dijo Lily colocándose de pie para saludarla –Que sorpresa ¿A que debemos tu visita?

- Bueno, la verdad es que vengo a proponerles algo a todos –dijo Minerva con la sonrisa enigmática, muy parecida a la de Dumbledor en sus tiempos.

- Tú nos dirás –dijo Remus poniendo atención a su ex-profesora al igual que los demás.

- Quería que tomaran unos puestos vacantes que tengo en Hogwarts –dijo la mujer sorprendiéndolos a todos –ustedes han sido los mayores alborotadores de Hogwarts, es cierto, pero también han sido uno de las mejores grupos de alumnos y tenerlos aun con nosotros es un lujo que no puedo desperdiciar.

Todos se miraron las caras con gran sorpresa al escuchar a la anciana mujer delante de ellos, pero más que nada por la gran oportunidad que se les presentaba delante de ellos.

- Bueno… -dijo James mirando a sus amigos a su alrededor que asentían dándole su aprobación –pues… si estas dispuesta a tener a los mayores alborotadores de la historia de Hogwarts de vuelta allá… aceptamos…

- Correré el riesgo –dijo la mujer sonriendo gratamente, para luego colocarse de pie –entonces me pondré en contacto con ustedes dentro de unas semanas… hasta luego.

- Hasta luego Minerva –dijo Noe despidiendo a la mujer y volverse a ver las grandes sonrisas de los tres hombres ahí presentes.

- Bueno, creo que los merodeadores entraran nuevamente en acción –dijo James colocándose de pie al igual que Sirius, mientras eran observados por Remus quien tras negar con una sonrisa en el rostro se colocó de pie también –vamos a prepararnos señores…

Los tres hombres se fueron caminando hacia la casa, mientras las tres mujeres los miraban con una sonrisa.

- No podemos quejarnos –dijo Ashly encogiéndose de hombros.

- Es cierto, nosotros queríamos que fueran más activos –dijo Noe mirando a sus amigos para comenzar a caminar hacia la casa.

- Pues… esto puede ser divertido –dijo Lily sonriéndoles a sus amigas, para comenzar a caminar hacia la casa a preparar lo que serían los años más gloriosos de la escuela Hogwarts de magia y hechicería, gracias a los legendarios Merodeadores.

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Lamento muchisimo la demora, pero es que me a salido bastante más largo de lo que pensaba jiji... espero que les haya gustado y que la espera haya valido la pena.

Bueno, como ya había mensionado, este es el final de "Recessum Tempus" y no habra segunda parte, porque realmente no creo que algo más pueda salir de aqui y las cosas no se fuerzan. Por otra parte, quiero dar muchas gracias a quenes apoyaron este ff leyendolo y dejando reviews.
A quienes dejaron review, aunque sea uno, de todos modos muchisimas gracias:

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A todos ustedes muchisimas gracias y nos estamos leyendo en "Situaciones inesperadas 2"

Que dios los Bendiga a todos, un beso y un abrazo.
Se despide su humilde servidora

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