Por un momento, nada pasó. Nadie en la pista de baile pareció notare el cambio; el legendario glamour de las hadas trabajando.

-W-whoa-

Chase miró a su lado, El pequeño rubio que había estado con Spicer, miraba el punto que el joven gótico y el kelpie habían estad ocupando momentos antes. El pequeño necio probablemente estaba tan bebido que el glamour no había funcionado en él. Lo que sí había hecho la magia del duende, fue el trabajo de una buena noche de sueño y cinco tazas de café negro.

Chase agarró al rubio por el brazo, haciéndole dar un gritito asustado, que le recordó tanto a Jack que hizo que su corazón temblara.

-¡Tú¡Sólo lavado en seco¡Eres de esta ciudad!- era una declaración, no una pregunta.

-¿¡S-sí?!- tembló el rubio.

-Debe haber una playa cercana. Algún lugar aislado; abandonado. El agua correría al mar en una pendiente poco profunda, pero habrá probablemente muchas ruinas; piedras, coral quebrado, muelles rotos, cosas así. ¿¡Hay un lugar así!?- exigió el guerrero.

Los ojos del rubio estaban tan anchos como platos. Chase estaba a punto de quebrarle el cuello al pequeño necio, y buscar por su cuenta el hogar del kelpie, cuando Sólo lavado en seco dejó caer su boca abierta.

-S-sí. Por las vías del tren viejo. No puedes nadar allí porque un huracán derribó un montón de hierro y los vagones viejos en el agua. Está sólo a un par de kilómetros-

La mueca triunfante de Chase era algo terrible de ver.

Sólo lavado en seco lloriqueó, cuando las grandes manos del guerrero sujetaron sus delgados hombros.

-Necesito que te concentres con intensidad en ése lugar. Si no lo haces, te mataré despacio.

Algunas lágrimas resbalaron por las mejillas de Sólo lavado en seco.

.-.

-Tú no quieres comerme- dijo Jack, con absoluta certeza –Soy puro piel y huesos. No como muy bien, además. Probablemente tengo sabor a bebida energética y budín-

El kelpie continuó arrastrando al joven a lo largo de la playa, sin importarle cómo Spicer clavaba los talones en la arena. El pelirrojo no podía hacer nada, excepto ver cómo los rizos negros se contraían en un manojo y cambiaban, como si la cabeza que cubrían estuviese cambiando de forma. El genio albino lloriqueó en silencio cuando un par de cuernos crecieron por sobre el enredo de rizos salvajes, haciendo un bucle por sobre la cabeza del kelpie.

-¿No se supone que deberías parecerte a un caballo?- gimoteó Jack.

-Él te ama- gruñó Phooka, haciendo una parada.

-¿Q-qué?-

-Chase Young. El antiguo guerrero, famoso entre los Hijos de Adán y los Hijos de la Tierra. Él te ama- el kelpie todavía no se había dado vuelta.

Jack abrió su boca para negar la declaración, pero se detuvo. Nunca intentó soñar que Chase lo amaría, porque sabía que se defraudaría. Chase Young era un terrible, maligno genio del mal de antiguo poder. Él no amaría, sobre todo a alguien que no podría luchar y podía ser un plomo (1) habitual.

Pero...

La cita entera, el "hermoso amante", los comentarios de "tesoro"¿y ahora este místico dolor en el trasero estaba celoso de él?

-¿Tú lo crees?- de verdad, no podía dejar de lado el placer que inundaba su voz –Quiero decir... Creí que era sólo sexo, pero él ha estado actuando tan... tan.. orgulloso esta noche. Y algunas de las cosas que dijo... – las divagaciones de Jack fueron cortados por un afilado grito cuando Phooka se giró hacia él.

La cara del kelpie todavía era vagamente humana, pero estaba demasiado estirada, y parecía demasiado animal como para no notarlo, en especial cuando ésa cara estaba a menos de tres centímetros de distancia de la propia, desplegando un montón de dientes que habrían avergonzarse a un Gran Blanco.

-¡Tonto mortal!- gruñó Phooka -¿¡Cómo puedes ser tan ignorante acerca de lo que tienes¡Chase Young muy rara vez toma amantes¡Es más raro aún que uno de ellos sea un mero mortal¡Y nunca se oyó que ninguno de ellos no fuera un guerrero¡Él debe amarte¡No hay ninguna otra explicación!-

-Okay, okay¡lo que digas, hombre! Sin movimientos súbitos¿bien?- rechinó Jack.

-Yo ni siquiera contaba como un amante- gruñó Phooka -Pero Chase Young ha dado su negro corazón a un llorón, ínfimo muchacho mortal- una decidida sonrisa maligna cruzó por la cara del hada -¿Y sabes cuál es el mayor inconveniente de ser un mortal, No-Mono?

-Uh... uh... ¿ningún poder genial?- ofreció el pelirrojo.

-No. Los mortales mueren-

Sin otra palabra, el kelpie empezó a arrastrar a Spicer hacia el agua. El grito de Jack hizo eco de la playa de arriba abajo.

.-.

Chase Young soltó a Sólo lavado en seco en la arena abandonada. El rubio se tambaleó hacia atrás, sentándose con fuerza en sus bien formadas ancas. Miró la playa de arriba abajo con asombro, con la mandíbula colgando.

-Lo hiciste bien- gruñó el guerrero –Te sugiero que te retires pronto de aquí, si deseas vivir-

Sólo lavado en seco dejó escapar un gritito de sorpresa que rodó por las olas. Chase se había ido en medio de una llamarada, partiendo la arena a través del sonido. El rubio se puso de pie, temblando, sacándose la arena de sus pantalones de vinilo. No tenía ni idea de qué había pasado, o qué estaba pasando, o por qué estaba respondiendo a instrucciones de lavado, pero se encontró con un impulso terrible para averiguar más.

.-.

Jack estaba aferrándose desesperadamente a una viga férrica torcida, que sobresalía del agua, con su mano libre y una pierna. Había cortes rojizos en su piel y en su ropa de cuero, pero no se atrevía a soltarse.

-¡Suelta eso!- rugió Phooka, tirando del otro brazo de Jack.

Spicer hizo una mueca de dolor, con lágrimas que resbalan por sus mejillas cuando su hombro protestó ante el trato. El primer instinto del genio albino, había sido agarrar la primera cosa que pudiera, para impedir que el hada lo arrastrara hacia "rasgado-a-tiras" las profundidades, pero en cuanto su mano se cerró en la mohosa viga, el duende se tambaleó y se llevó una garra a la cabeza, como si luchara contra una súbita migraña.

Jack pestañeó.

Hadas. Hierro frío. Los dos no se mezclaban.

Jack apretó su asimiento de la viga férrica. Un gritó estalló en su garganta cuando el keplie le arañó la espalda con sus garras, como si fueran cuchillos, rasgando el chaleco-arnés y la camisa de malla.

-¡Deja el hierro o te desgarraré justo aquí!- Phooka estaba haciendo muecas abiertamente ahora, la presencia del puro hierro taladra en su cabeza.

-¡Chase!- gritó Jack, desesperado.

-¡Spicer!- vino la respuesta al grito.

Una raya oscura se había lanzado por la orilla, sin tocar el agua, hasta que localizó a la esforzada pareja. Phooka dejó caer el brazo de Jack y se alejó justo a tiempo. La fuerza del golpe de Chase forzó a las olas lo suficiente como para dejar una parte seca entre el duende de agua y el joven albino.

-¡Chase¡Viniste por mi!- al final, el pelirrojo soltó la viga férrica, abrazando, en cambio, al guerrero.

-Por supuesto que lo hice. Tú eres mío- respondió Chase, empujando a Jack para alejarlo -¡Corre a tierra seca, necio!-

-Chase Young- gruñó una voz infernal.

El kelpie estaba subiendo en medio de las olas, el agua hacía espuma a su alrededor, como si reaccionando a su enojo.

-Tu juguete nunca alcanzará la arena- prometió Phooka.

El agua empezó a subir alrededor de Jack, quien dejó escapar un gritito ahogado y se aferró de nuevo a su viga férrica. El agua retrocedió hasta los niveles normales. Chase vio esto e hizo aparecer un puñal de poder sobre la cabeza del pelirrojo. Un corto y grueso pedazo de viga del tamaño de una pelota de fútbol cayó a los pies del joven.

-¡Toma el hierro y corre, necio!-

Jack corrió, agarrando con fuerza el pesado hierro entre sus brazos, antes de volverse para ver la lucha.

-¡No!- rugió Phooka y arremetió hacia delante.

Chase tomó la cabeza del entrometido, llevando al duende a una maraña de puños y pies. El kelpie cambió su atención, de su presa que escapaba, hacia el señor dragón que lo protegía. Con el joven tocando hierro, él no podía sólo pedirle a las aguas que lo arrastraran hacia aguas abiertas y ahogarlo. Pero Chase no le permitiría a Phooka atacar físicamente al albino.

Esto tomaría tácticas más clandestinas.

-¡¿Qué te dije acerca de cuán disgustado estaría si algo le pasaba a mi Jack?!- gruñó Chase.

Phooka resopló. Sin otra palabra, hizo que un géiser se abriera bajo los pies del amo del Tai Chi, y lo mandara a volar por el aire. Habiéndose sacado de encima el obstáculo, el duende de agua se dirigió hacia Jack Spicer.

Jack lo vio venir. ¡No era justo, no era justo¡Él tenía hierro¡Los kelpie no deberían poder tocarlo! Sin tomar una decisión consciente, el pelirrojo se volvió cuando el hada estaba sobre él, y tiró el grueso pedazo de hierro tan fuerte como pudo.

Phooka dio un grito inhumano de dolor cuando el hierro le pegó justo en el pecho. El hada de agua retrocedió, retorciéndose bajo el metal y tratando de sacárselo de encima, sin tocarlo de ninguna manera. Cuando el kelpie estuvo de pie de nuevo, una marca de quemadura destacaba en su pecho desnudo.

Jack no estaba allí para verlo. En cuanto el hierro entró en contacto, el mago de la tecnología se esforzó, una vez más, en llegar a la orilla. Se sorprendió al ver a Sólo lavado en seco en la playa, mirando toda la escena con la cara pálida.

-¡No te quedes ahí parado, tonto ¡Corre!- gritó el pelirrojo, llegando como pudo a la playa.

Phooka estaba apenas a medio metro de él. Justo cuando una garra estaba por alcanzarlo, el mar hizo erupción de nuevo. Esta vez Chase Young apareció detrás del agua.

El señor dragón estaba goteando, su –por lo normal- cuidado pelo estaba pegado a su cabeza. Parecía enojado.

-¡Basura de hada!- rugió el guerrero, en una voz que ningún humano podría imitar -¡Te aseguraré con hierro desde los cuernos hasta los cascos!-

-¡Amante de humanos!- lo riñó Phooka, y arremetió contra Chase.

El par inhumano se encontró y golpeó y rodó por la orilla hasta que recordaron el destino de Jack Spicer.

El pelirrojo había logrado llegar a la arena seca, y corrió tierra adentro, con una marca a su costado que delataba su lucha en el agua. El joven albino se tambaleó más allá del muchacho rubio, se detuvo, agarró al otro joven por la manga y lo arrastró lejos del agua.

-¡Ven antes que él decida comerte a ti en cambio!-

-¿De verdad eso era un hada? Creí que las hadas eran más pequeñas. Y... más agradables- preguntó Sólo lavado en seco en un extraño tono aislado de voz.

-¡Sí, culpa a Disney!- retrucó Jack –¡Ahora todos pensarán "Bippity boppity boo" en lugar de "vamos a cazar y comernos un jovencito"!-

-¡Está convirtiendo a tu novio en un lagarto gigante!-

En las olas, Chase estaba cambiando a su forma de dragón, su ropa se rasgaba y era arrojada lejos.

-¿Qué? Oh, no; ése es sólo Chase. Él hace eso-

El dragón-Chase dejó caer de golpe ambos puños sobre la cabeza del kelpie, rompiéndole un cuerno con un golpe sordo, dejando al duende con la cara bajo el agua.

-¿Hay alguna forma de pararlo?- preguntó Sólo lavado en seco, mirando fijo la pelea.

-No les gusta el hierro frío. Y si tomas algo suyo, quedan ligados a ti hasta que encuentren lo que tomaste de ellos. Por lo menos, así funciona en los selkies (5) y las sirenas- al final Jack dejó de intentar arrastrar al otro joven, y empezó a correr solo lejos de la playa.

Phooka sonrió con maldad cuando vio la silueta de la pálida figura, bajo la luz de la luna. No podría matar al joven, pero podría hacer que Chase Young lo maldijera por última vez. El señor dragón empujó el kelpie lejos de él, y se preparó para otro ataque. En cambio, el duende sonrió abiertamente con maldad, llevó una mano a sus labios, rizando los dedos en un tubo sin sustancia. Un rayo de aire pasó cerca de la cabeza de Chase, con el sonido que hacía la seda al rasgarse.

El corazón del maligno hombre dio un vuelco, cuando oyó que Jack dejaba escapar un grito de dolor. Volviéndose para ver el daño, Chase vio cómo el pelirrojo se agarraba la desnuda espalda, entonces se tambaleaba y caía antes de chocar contra la arena.

-¡No me puedo mover!- se lamentó Spicer con dolor.

-Tiro de duende- resopló el guerrero con burla –Importa poco; está lejos de la pelea y no permitiré que te le acerques de nuevo-

-Oh, pero he modificado un poco el hechizo, Chase- lo informó Phooka -En lugar de sólo paralizar a la víctima, lo transportará a la guarida de sus enemigos, paralizado y desvalido-

La cabeza de Chase giró a su alrededor, justo para ver a Jack desaparecer en una llamarada de luz verde. Phooka empezó a reírse como histérico.

-¡Espero que vayas a salvarlo¡No me gustaría ver a su juguete medio desnudo y desvalido al cuidado de aquellos quienes más lo odian!-

-Estúpido-

La risa del kelpie empezó a marchitarse cuando comprendió que Chase Young estaba sonriendo.

-Mi Jack tiene una muy... complicada relación con sus enemigos. Basta decir que estará seguro mientras acabo contigo-

El grito del hada hizo eco de la playa de arriba abajo.

.-.

A doce mil ochocientos kilómetros (2) de allí, hubo una embarazosa pausa, quien dio nacimiento a muchas pequeñas pausas, cada una más torpe y avergonzada que la otra.

Jack Spicer mantuvo sus ojos cerrados con firmeza, fingiendo como mejor podía. No sabía cómo se lo estaban tomando sus compañeros, pero podía asegurar que él se estaba ruborizando mucho.

-Um... yikes- dijo la voz de Kimiko -¿Cómo es posible que ésos pantalones queden puestos?-

-¿Está usando un collar?- preguntó Clay, lento, con horror.

-¡Es Jack Spicer!-

Al parecer, a Omi le había tomado algo de tiempo reconocerlo, dado su atavío. Jack se preguntó qué había capturado exactamente la atención del Enano, tanto que le había tomado cinco minutos al monje mirar la cara de Jack. Decidió con rapidez que no quería saber.

-¿Por qué está vestido como un gigoló (3)?-

Jack se ruborizó hasta las puntas de sus orejas. ¡Hasta Omi pensaba que parecía un gigoló, y probablemente ni siquiera supiera lo que hacía un gigoló!

-Hay una etiqueta en su collar- continuó el pequeño monje.

Spicer sintió una mano que tocaba su collar, pero fue retirada con rapidez.

-¡No lo toques, Omi!- lo reprendió Raimundo -¡Te contagiarás lo gay!-

-Uh... ¿Qué vamos a hacer con él?- quiso saber Clay.

Hubo otra larga pausa.

-Aquí hay una idea loca- dijo Rai –Nos marchamos y pretendemos que nunca lo vimos.

-De todos modos, voy a hacer lo último- anunció Kimiko.

-No podemos sólo salir de aquí- dijo el vaquero -¡Está en medio de la mesa de la cena¡Alguien lo va a notar!-

Así que era por eso que sentía un charco mojado y cálido bajo su cuerpo. Era un alivio.

-¡No lo voy a tocar¡Me contagiaré lo gay!- se quejó el brasileño.

Jack suprimió un gruñido. La próxima vez que tuviera un duelo contra Rai, se aseguraría de plantarle un húmedo y pegajoso beso "contagiador de gay".

-¿Jack?- dijo Clay –Puedes oírnos¿verdad?

Jack sintió que se le calentaban la orejas. Haciendo una mueca, abrió uno de sus ojos y le dio al vaquero una mirada aturdida.

-Um... hola chicos- dijo, débil –Uh... ¿qué onda?-

-Jack¡bájate de nuestra mesa!- chilló Kimiko.

-Me encantaría, pero no puedo. No me puedo mover-

-¿Pero qué mierda, Spicer?- ésas tres simples palabras resumieron muy bien la contrariedad del tejano.

Jack pensó por un momento.

-Bien, es una larga historia. ¿Qué sabes sobre hadas,?

Clay Bailey se volvió para mirar a sus compañeros monjes.

-¿Es demasiado tarde para votar por el plan de Raimundo?-

.-.

-Sufre, necio- gruñó Chase –La próxima vez que te diga que te alejes de Spicer, no tengo dudas que escucharás-

Phooka podía hacer poco más de lloriquear en agonía. Chase Young había atado al duende de agua a la viga férrica a la que Jack se había aferrado, atándolo con viejos y mohosos eslabones de cadenas, que se habían enroscado como cuerdas por acción de las olas.

-Siendo medio inmortal no puedes morir- la sonrisa del guerrero era terrible –Pero apostaría que desearás poder hacerlo-

El kelpie murmuró débilmente cuando el hierro quemó su cuerpo.

Chase se volvió y caminó de vuelta a tierra. Sólo lavado en seco todavía estaba sentado en la playa, mirando toda la escena. Al principio, el señor dragón pensó que el joven rubio tenía, en su regazo, un pedazo de madera llevada por el agua, pero una inspección más a fondo le reveló que era el cuerno quebrado del kelpie.

-¿Un amuleto de buena suerte?- preguntó Chase, señalando el cuerno.

-Algo así- murmuró el rubio, todavía mirando fijo al mar.

Hubo un crujido y Chase volvió a su forma humana. En un parpadeo, el guerrero se había ido.

Luego de un rato, el joven se paró y fue a ver al hada atrapada, con el cuerno todavía en sus brazos. Phooka lloriqueó y sollozó, el toque del hierro lo atravesaba como espinas de agonía total. Cuando comprendió que el pequeño rubio estaba de pie ante él, el kelpie intentó un truco tan viejo como el tiempo.

-¡S- Sólo lavado en seco¡Y-yo te concederé tres deseos si me liberas!-

Sólo lavado en seco se quedó conde estaba por un largo tiempo. Entonces se volvió y caminó de nuevo hacia la orilla, dejando al hada quejándose en su desesperación.

.-.

-Pensándolo bien, no quiero decirles qué pasó- murmuró Jack, intentando imaginar el horror de Chase Young al ser dejado con sus enemigos.

-De verdad, no creo que nadie aquí quiera saber- dijo Kimiko.

-Yo quiero- dijo Omi.

-Creo que eres demasiado joven para oír esta historia, compañero- dijo Clay, enrojeciendo.

-Tengo doble ciudadanía en China y EE. UU., lo que quiere decir que puedo usar la Quinta (4)- dijo el pelirrojo.

-¡¿Qué habría de malo en dejarlo aquí?! Estoy seguro que se irá una vez que se le pase cualquier-cosa-que-usó- dijo Rai.

-Pescaría un resfrió de muerte si saliera así- pronunció el vaquero, despacio –Si no lo secuestran primero-

-Podrían prestarme las Garras del Tigre Dorado- dijo Jack, con astucia.

-¡Buen intento!- dijeron Clay, Kimiko y Rai al mismo tiempo.

-¡Chase Young!- dejó escapar Omi.

Todos los que estaban en la habitación con la capacidad de moverse miraron la puerta.

Chase Young estaba allí, de pie, vestido como un modelo masculino y goteando agua. Había pedazos de algas pegados a su ropa fina.

-No estoy de humor para otra lucha, jóvenes monjes- anunció el genio maligno –Sólo vine por una de mis posesiones-

El guerrero caminó hasta la mesa, ignorando las posiciones de lucha de los guerreros Xiaolin. A pesar de eso, Jack no podía dejar de sonreír al ver a su héroe maligno.

-Hola, Chase- dijo Jack, débil -¿Mataste al duende?-

-No, sólo le di algo de tortura inacabable-

-Bien, es igual de bueno-

-Debería haberle arrancado la cabeza del cuerpo, por haber estropeado tu ropa nueva- dijo Chase, acariciando con una mano el ahora desnudo pecho de Jack –Pero basta de eso. Vamos a casa, Spicer-

Chase deslizó sus brazos bajo el delgado, pálido cuerpo, y Jack se acunó en su pecho. En un momento, los dos se habían ido del Templo.

-Estoy muy desconcertado- anunció Omi al mundo en general.

.-.

.-.

XDDD Pobre Omi, y "pobre" Raimundo, linda sorpresa se llevaron...

Os traigo este capítulo forzándome a mí misma, porque la mayor parte lo traduje ayer, y luego lo corregí, después de una larga semana. Ya empecé el capítulo único de Nightcathybrid, pero no llegué a publicarlo porque quiero darle uno bueno, no hecho a las apuradas.

(1) Se refiere a personas que son muy "pesadas" en el trato.

(2) Como ya saben, cambio millas por kilómetros, 1 milla 1,6 kilómetros.

(3) En realidad, dijo "prostituta hombre", y la palabra en castellano para eso es gigoló.

(4) Quinta enmienda de la constitución nacional yanqui.

(5) Selkie: denominadas hadas-focas, se dice que fueron seres humanos y que las pieles de foca con que se cubren tienen propiedades mágicas. Así, al cubrirse con ella, cada selkie se convierte en foca. Si un humano varón roba la piel de una mujer selkie, ella está obligada a convertirse en su esposa, pero cuando encuentre su piel de foca, se echará al mar y no regresará. El humano morirá a los pocos días de tristeza y remordimiento. En cambio, los selkie hombres gustan de embarazar mujeres humanas, aunque permanecen poco tiempo con ellas. El hijo de ésa unión será mortal, pero con pies y manos con membranas entre los dedos.

AndreaZthator: bueno, entonces lo leerás la próxima semana, si así lo quiere la diosa. Gracias por tu apoyo.

Elena: chas gracias, chica, los fanfics buenos en inglés se merecen una buena traducción (o al menos intento que sea buena y lo más fiel posible al original) Por lo que leí, ya has revisado este fanfic en versión original. LA continuación ya va por el cuatro capítulo y la voy a traducir apenas termine con este. Muchas gracias por tu apoyo.

Hiwatari: buenas y santas. No entendí del todo tu mensaje, pero lo que pude descifrar es que también te gustaron los dibujos de la autora. Traduzco hasta que alcanzo a las autoras originales, y de ahí en más actualizo cuando ellas actualizan. Gracias por tu apoyo.

Al fin llegué…

Nos leemos

Nakokun