Capitulo 3: Tres pervertidos, Dos ancianos y Una muerta

-Hay chicos ¿Para donde se dirigen?- Una tierna ancianita típica, con la voz de ancianita tierna típica

-Jiji pues nos dirigimos hacia el pueblo más cercano- dijo el castaño con ademán de sinceridad.

-Oíste Milo, se dirigen al pueblo más cercano- con burla en la voz

-¡Niños idiotas! Primero se los devoran los buitres en las zonas áridas, antes que vean si quiera un anima- refunfuñando

- Milo compórtate –al mismo tiempo que golpeaba a su compañero con el codo –Chicos lo que me esposo quiso decir es que, todavía falta mucho para llegar, y al paso que llegan… lo mas seguro es que pasen la noche y varios días caminando, y no pueden darle a esa linda chica ese trato ¿Cierto?-

-Esa "linda chica" no va con nosotros-

-Deja la necedad Len- le dijo Horo

-Pues repito que yo no me pienso sentar en el mismo carro que ella-

-Pero niño… ¿Qué fue lo que te hizo? ¿Mato a tu mascota? Y como los tiempos han cambiado… ¿Te quito a tu novia?-

En ese momento todo se quedo en silencio hasta que…

-¡Milo cállate! Es solamente una niña- le dijo mientras le daba un golpe con el bolso

-Mas bien ella era su novia jajaja- dijo Hoto tratando de hacer enojar al Tao

-Eres un desgraciado, te voy a matar-

-¡Len, Len, Len!-

-Ahora que quieres Ryu-

Con una risita cínica-maniaca –Len tengo… Leche-

Al rato se ve un derrotado chino al lado de una tranquila francesa con Manta en la piernas y el lado de esta un ingles vigilando con atención, y todos estos en ultimo puesto, en los puestos de en medio estaban Horo… Comiendo, Ryu, Yho hablando con la pareja que se encontraba en los primeros puestos… El carro realmente era una reliquia, una verdadera antigüedad, en su tiempo valdría una fortuna y a pesar de sus quizás 40 años, estaba muy bien cuidado, mucho para ser franco, y eso era sumamente extraño.

-Muchísimas gracias señores ¿Pero adonde nos dirigimos? Jijijijiji- pregunto Yho rascándose la cabeza en señal de pena y con su caótica risita.

-Pues ¿Para donde mas? Vamos a ir a las Vegas- respondió con sarcasmos –No se Uds. pero yo aquí tengo dinero para despilfarrar.

-Hay Milo- respondió su compañera pero esta vez pegándole con una sombrilla –Vamos a nuestra casa, allí podrán dormir cómodamente y bañarse, después lo llevaremos al sitio donde quieran ir-

-Anciana ¿A que se debe tanta amabilidad?- pregunto Len con su desconfianza característica

-Pues somos robadores de órganos y de cabello-

-¡MILO!-en esta ocasión le pego con un zapato – Es que por esta carretera nunca pasa nadie, nunca hay nada diferente, nuestros hijos se marcharon hace mucho tiempo, y después la gente de nuestro pueblo-con un tono sumamente triste- Es que estos viejos a una edad especifica solamente ocasionan problemas, nunca hay nada que cambie la rutina habitual, por eso al ver a mas gente, siempre tratamos de ayudarlos y compartir con ellos-

-Y anciana, ¿Has visto a un grupo de chicas en una camioneta?- pregunto Len con algo de curiosidad

-Pues si… estaba muy perdidas, y presiento que se fueron por un camino incorrecto-

-Claro, tu vieja, como siempre dando direcciones incorrectas, mandaste a las tontas esas, a un desvió, mujeres… ¿Cómo pueden confiar en ellas mismas?-

-¡Viejo! ¡Malo!- y de nuevo le lanzó un zapato al viejo

-Jeje Muriel se te están acabando las ideas-

-¡No, fui yo viejo! Trate bien a su esposa porque quizás algún día la va a perder - dijo Alice desde el puesto de atrás.

-Gracias pequeña- dijo Muriel

-Niña tienes carácter… ¿Como te llamas?-

-Verdad Milo, no se nos han presentado- dijo golpeándolo de nuevo pero con una espada de madera.

-Alice, señor-

-Pero vieja yo no dije nada malo- sobando su adolorida cabeza

-¡Pero si ya es la costumbre!, y Uds. los chicos de atrás ¿Como se llaman?-

-Lyserg, Len y yo me llamo Manta-

-¿Y los de adelante?- dijo Muriel

Horo terminando de comer – el de la risita estupida es Yho, el de la espada con que casi le rompe la cabeza a su marido, es Ryu, y bueno yo soy Horo Horo-

-¿Hoto Hoto?- perdona casi no te escuche bien

-Horo, señora Horo, ¡Ves lo que provocas chino!- volteándose a ver a Len

Len solamente tenia una sonrisa, muy leve, pero la tenia, por alguna extraña razón no estaba a la defensiva y lo mas raro es que no le termino de buscar pelea a Horo, solamente estaba viendo el paisaje, sin mencionar palabra, Horo se rindió rápido sentando se nuevamente en su asiento y también admiro el paisaje, al cual se podía ver, simplemente "la nada" ya que la espesa neblina les impedía ver todo menos uno que otro árbol… así que Horo le busco conversación al anciano…

-Y ¿Como tu puedes estar tan tranquilo si ni si quiera se me lo que tienes a los lados eh, eh?-

-Pues porque me se este camino de memoria, podría manejar hasta con los ojos vendados, podría decirse que he estado manejándolo por 200 años-

Y mientras Horo empezaba a discutir con el señor…

Susurrándole -Alice… yo, me quería disculpar… me porte sumamente mal contigo –y de repente se vio interrumpido

-Arrrg-

Len se quedo pensando por varios segundo, habría sigo ese un rugido, un gruñido o un lloroso, hasta que decidió mirarla a los ojos…

-¡ESTA RONCANDO!-

Lyserg soltó una carcajada enorme al ver el sonrojo en la cara del chino. Le divertía su mala forma de comunicarse con las mujeres…

-¿¡Que te pasa inglesito, crees que por parecerte a una chica te llevas mejor con ellas!?-

-¡Pues hablo mejor con ella de cómo lo haces tu! ¡Idiota!-

-¡Pues yo no fui el que casi se desmaya cuando me beso!-

-¡Pues claro chino, porque jamás te ha besado!-

En ese momento todo se quedo nuevamente en silencio, al parecer al Gran Guerrero de la Dinastía Tao le había dolido ese comentario y después de unos minutos por un enorme hueco en el asfalto de la carretera todos dieron un respingo, voluntariamente o no…

A lo que Len todavía sumido en sus pensamientos, siente un aire calido en su oreja, eso lo hace estremecer y voltea lentamente, Alice había quedado con la cara apoyada en el hombro del chico de hermosos ojos ámbar y entre sueños murmura algo: -Len… -saliendo lentamente de su boca…

-¡DESPIERTA, MALDICION YO NO SOY UN SILLON!- y a pesar de la fuerte batuqueada que el chico le propicio, ella no salía de su "País de las Maravillas"

-Len ¿Qué pretendes cínico? Y ¿si se desmayo? ¡IDIOTA!- dijo Lyserg tomándola delicadamente entre sus brazos

-Ah claro eso es lo que has de desear-

-¿Que tratas de insinuar?- un tanto enojado

- Que quizás los sueños que tuviste con ella fueron eróticos-

-¿Cómo te atreves? ¡Si tu padre fue el que la quería matar para que la tuvieras tu como objeto o esclava sexual!-

Y a pesar de que no estaban discutiendo en un tono de voz lo suficientemente alto, todos escucharon y Milo paro de sorpresa por lo escuchado, paro de una manera tan brutalmente drástica que Manta salio volando hacia los puestos de adelante y todos se golpearon la cabeza o cayeron al suelo del coche… al levantarse ellos muy aturdidos, un chico de ojos verdes estaba realmente sobresaltado al descubrir que Alice había aterrizado con la cara entre sus pantalones…

-Eres un pervertido- casi susurrando dijo el Tao

-Y tu crees que fue a propósito, tienes una mente sucia- con el mismo tono de voz y levantándola lentamente…

-Ya basta- se escuchaba realmente enojado Milo desde a delante- Uds. par de degenerados con satiriasis, se alejan de la chica, ¡AHORA! O si no los bajo de mi carro –y sacando un arma en señal de amenaza- y esto no es un juego, se los advierto…

Con un a risita estresada –Don Milo solamente estaban jugando, para que el viaje no fuera tan largo- dijo Ryu

-Si, mi amor, tranquilízate, la chica se pasara para los puesto del medio y los chicos se quedaran a tras, ¿Todavía nada que se despierta?-

-No, esta como muerta- dijo Horo mientras la pasaba hacia delante.

En ese momento nadie dijo nada, todos se quedaron sorprendido viendo a Alice que no respiraba y de repente de "la nada" salio un relámpago y empezó a llover.

-¡Yo quiero a mi mama!- dijo entre sollozos el pequeño Manta

-Mira sabana, pásate con los degenerados, ya serian muchos para los puestos de en medio- refunfuño Milo, todavía sin arrancar nuevamente el carro –Y tu, el de peinado ridículo, si, tu el alto de la mala imitación de "fiesta el sábado por la noche" o de Elvis… Tienes cara de ser Gay… Si eres mariposón serias el ideal para colocarte a la chica en las piernas… ¿Te gustan los hombres?-

-¡A mi me encantan!- grito Horo

Nadie dijo nada, Milo se estaba preparando a cargar su arma

-Esta bien, esta bien, fue broma- dijo el Usui

-No dijo nada, eso significa que todavía no te has declarado, toma esta almohada y acuéstenla de lado y con la cara en dirección para acá, ya no confió en los chicos de ahora- y arranco de nuevo el carro

Ryu tomo la almohada y coloco la cabeza de Alice en sus piernas, y los demás chicos se encargaron de que el resto del cuerpo también quedara en sus piernas, como si se trata se de una cama, la chica, quedo estirada con la cabeza en las piernas de Ryu, el dorso en las piernas del Asakura y la parte siguiente lo toco a Horo

Con una risa pervertida y sangre en la nariz –Pero que buen puesto me ha tocado- dijo el Ainu

Automáticamente Milo detuvo el carro mirándolo con furia, al igual que todos los presentes y los chicos de atrás tenían ganas de matarlo y sin querer en ese momento se dieron cuenta que la celaban a morir…

-Esta bien, esta bien, no se enojen, fue broma- dijo ahora con los ojos vendados por Muriel y tapones en la nariz.

Al rato…

-Disculpe señora Muriel… ¿Cuanto falta para llegar?-

-Menos de lo que te imaginas, Yho, ve por la ventana-

Los chicos percataron como la neblina se esfumaba y con su partida descubría antes sus ojos una nueva vista.

-Este es nuestro pueblo, Marry Lace- dijo Milo sin quitarle los ojos de encima a la chica de platinados cabellos.

Era un pueblito de antaño como otro, de cuatro calles, una plaza y una respectiva iglesia, un poco descolorido y un reloj que daba la hora hacia atrás, cosa la cual ninguno de los jóvenes se dio cuenta…

-Es lindo, pero no veo a nadie más-

-pues porque la gente se fue del pueblo hace mucho, Manta- respondió típicamente tierna Muriel

-¿Por qué?-

-Eso mejor lo hablamos mañana, estoy muy cansado como para pensar, además ya llegamos a la casa- dijo Milo mucho mas Tranquilo

Ya al bajarse del carro… Milo con Alice en los brazos

-Pues espero que les agrade, esta será como su casa, traten de hacer todo lo que les parezca común, para que no se sienta incómodos, todo lo que necesitan para cenar esta en la cocina, y hay agua tibia, y cómodas camas –todavía sosteniendo a Alice- oye pero que liviana es esta señorita, ojala mi espos-

-¡MILO!- lanzándole un florero, Muriel a su esposo

-Vieja loca… bueno, no me parece buena idea dejarla con Uds., pero confió en ti Yho, en el Gay y en el enano, porque esta muy pequeño como para tener relaciones- y le entrego a Alice

-Pero eso si, si escucho un solo sonido, raro, me verán nuevamente enojado, pero con una escopeta y granadas-

Todos asintieron afirmativamente, como intimidados, hasta le propio Len, al parecer tenia un sentimiento de culpa o algo por el estilo.

-Bueno que pasen linda noche, nos vemos todos en el desayuno-