Disclaimer: Ninguno de los personajes de JK me pertenecen. No gano dinero con esto, solo lo hago por mera diversión y matar momentos de ocio
Advertencia: esto es Slash. Para aquellos incultos, inocentes o ignorantes que no sepan lo que es una historia sobre una relación de dos personas del mismo sexo. Así que aquellos que son inocentes dejen de leer
Aquellos que quieren seguir leyendo les aconsejo que primero lean la 1° parte, "Harry Potter y el heredero de Gryffindor" y a aquellos que ya lo leyeron les aconsejo que lo relean para recordar
Capítulo 16 - Please Don't Let It Go
- Creo que va a hacer falta, cuando menos dos más por aquí -dijo Brianne mirando a su suegra- ¿No lo crees, Narcisa? -
- Por supuesto, cielo -dijo la matriarca de la familia Malfoy- También tendremos que comprar otras dos mesas y poner muchos más juguetes en la sala de juegos... -
Draco dejó de escuchar en ese punto para irse a su habitación, al parecer las dos mujeres tenían la situación sumamente controlada sin necesidad de su ayuda.
Habían regresado a la mansión luego del pequeño incidente y con una sola lechuza sus padres ya estaban en el hospital esperando a que fuera dado de alta cuando recibieron información muy importante.
Draco ya estaba verificando que no le faltara nada antes de salir y su padre mandaba una lechuza a su sanador de cabecera para pedirle que verificara su condición cuando el sanador del hospital llegó.
- Que bueno que lo alcanzo, señor Malfoy, tengo importantes noticias. -
- ¿De que se trata? -preguntó Brianne- ¿Hay algún problema? -
- Ningún problema, señora Malfoy, es solo que ya llegaron los resultados de los análisis de los que le hablé. -
- ¿Qué análisis? -preguntaron Narcisa, Lucius y Draco a la vez.
- Los análisis del progreso, sexo y condición del bebé. Tampoco en ese sentido hay razón para preocuparse, todo es completamente normal excepto por una cosa. -
- ¿Qué es...? -preguntó Draco harto del pequeño jueguito que llevaba acabo el sanador.
- Felicidades, señor Malfoy, será padre de 3 maravillosos varones con perfecta salud. -
Era una suerte que el sanador hubiera jugado como buscador en sus tiempos de estudiante. De lo contrario no hubiera sido capaz de atrapar al joven rubio que casi golpea el suelo al desmayarse de la impresión. Lamentablemente tanto Narcisa como Brianne estaban muy impresionadas como para atrapar a Lucius que también se había desmayado nadie pudo prevenir un tremendo golpe contra una de las orillas de la cama que le dejó un hematoma muy poco atractivo en la frente.
Rápidamente el sanador se las arregló para volver a depositar a Draco en la camilla del hospital y, olvidando a Lucius por un momento, les aseguró a las dos mujeres que los bebés contaban con un excelente estado de salud y que no había nada de que preocuparse, a pesar de que era un suceso único en la historia, nunca antes un mago había concebido más de un hijo y ahora el menor de los Malfoy esperaba tres aunque aquello implicaba un mayor riesgo para Draco y para los bebés por lo que recomendaba una enfermera particular durante las siguientes dos semanas para asegurar que no hubiera ninguna repercusión por el incidente.
Y ahí estaba Draco, en la legendaria mansión de los Malfoy preñado y con una enfermera que respiraba sobre su hombro de la cual se pudo deshacer por unos minutos para dar una vuelta al cuarto de los futuros bebés que estaba siendo remodelado por un diseñador de interiores y las dos esposas de los Malfoy que ya comenzaban a acomodar tres cunas finamente trabajadas en caoba decoradas en color verde petróleo con minúscula ropa de cama que llevaba el escudo de los Malfoy bordado en finos hilos de plata, a la vez que encargaban otras tres para el cuarto de bebé que tendrían en la escuela donde pedirían el mismo decorado para que los pequeños no extrañaran el ambiente una vez que fueran transferidos a la mansión.
Mientras tanto las tiendas de juguetes se regocijaban aceptado los pedidos de todo juguete apto para un bebé durante su primer año y tres de cada uno. Draco, que había crecido entre la abundancia, no creyó en lo más mínimo que aquello era una exageración, bueno, tal vez lo eran los retratos que Narcisa quería hacer en cuanto los bebés nacieran, pero después de todo, serían sus primeros nietos.
No, Draco tenía otros asuntos en mente aunque si eran relacionados con los bebés ¿Estaba esperando trillizos y no se había dado cuenta? Bueno ¿Cómo saberlo? A penas y s estaba dando cuenta de cómo su apariencia había cambiado. Ya que el hechizo de ilusión no rea necesario dentro de la casa podía verse por fin en un espejo y comprobar que se veía enorme. Su abdomen, antes plano, ahora era de un tamaño casi colosal. Internamente no podía dejar de pensar como se vería Brianne con el hechizo de ilusión en la túnica de Hogwarts.
- ¡Señor Malfoy¿Qué cree usted que hace fuera de la cama? -aquella era la famosa enfermera. De alguna forma el sanador familiar, Spiritchacer, se las había arreglado para encontrar en solo un día a aquella mujer que estaba altamente recomendada por otros muchos de sus colegas. Siendo honestos la mujer parecía completamente capaz de cuidar a alguien así fuera contra su voluntad. Era linda en apariencia o debía de serlo cuando no lucía aquel gesto amenazante con el que siempre la veía- Haga favor de regresar a sus habitaciones de inmediato si no quiere quedarse una semana más en cama. -lo tomó del brazo con muy poca delicadeza y arrastró al rubio, que intentaba soltarse de su agarre hasta su habitación- Creo haberme expresado claramente cuando le dije que no sería una niñera, estoy aquí para asegúrame de que usted y sus hijos no sufran peligro y me parece muy irresponsable de su parte… -
- ¿Le importaría enviar a un elfo doméstico con algo de comer? -la cortó Draco.
- Señor Malfoy, si a usted no le interesa su salud… -
- Me interesa y mucho, señorita Lewis, así que voy a tener que pedirle que se ahorre el discurso, sólo fui a verificar la remodelación del cuarto para mis hijos. Sé muy bien cual es su posición aquí y le aseguro que no necesito una niñera. Así que si hace el favor de hacer lo que le pedí… -
- Enviaré a alguien en unos momentos -dijo ella con los labios fruncidos. Era evidente que Draco era uno de los pacientes más difíciles que había tenido en un buen tiempo por lo que simplemente dejó la habitación.
Draco atrajo uno de sus tantos libros de la mesita de noche para continuar con su lectura hasta que volvió a ser interrumpido. Esta vez por Brianne.
- Hola ¿Cómo amaneciste? -
- Bien. -se limitó a decir Draco- Aunque esa enfermera demoníaca no me deja en paz pero pasé para ver el cuarto de bebé. Parece que tu y mi madre se están llevando mejor de lo que lo hacían antes. -
- Si, bueno. Todavía quedan algunas cosas que revisar, pero creo que para cuando nazcan los bebés todo estará completo. - se sentó en la cama junto a él- pobre de ti, debes aburrirte horrible aquí. -
- No es tan malo. Mientras tenga mis libros… -
- Si tú lo dices… -La mirada de la chica se fue q una pintura que había en su cuarto. Era un retrato de tamaño natural de Draco a los trece o catorce años- ¿Por qué no te han hecho un retrato más reciente? -
- ¿Bromeas? Detesto al maldito pintor familiar. Tarda demasiado y siempre quiere tenerme posando en el salón. Además, ese debe se mi cuarto retrato, los han hecho desde que tengo memoria y nunca quedo del todo complacido. -
- ¿Así que eres un cliente difícil? Bueno, yo no puedo decir nada, yo también soy terriblemente quisquillosa con los retratos. En casa tenemos uno de tamaño colosal de mi y mi padre y nunca me gustó del todo como quedó.-La chica exhaló un suspiro y en ese momento apareció el elfo doméstico con la bandeja de comida que hizo flotar sobre la cama para que Draco comiera se fue con una reverencia- Déjame ayudarte. -la chica tomó la cuchara para la sopa de vegetales que le habían llevado a Draco y comenzó a alimentarlo.
- ¿Acaso todos ustedes creen que estoy lisiado? Estoy embarazado, que es muy diferente. -
- ¿No te has puesto a pensar que simplemente quiero consentirte? -dijo ella llenando otra cucharada y llevándolo hasta la boca de Draco.
- Me cuesta creerlo de la mayor Slytherin que conozco. -
- Bueno, incluso yo puedo verme humana en ocasiones. -Brianne siguió alimentando al rubio hasta que terminó con la sopa y prosiguió con la ensalada césar- ¿Cómo te has sentido? -
- Bien, nada fuera de lo normal, excepto algunos de mis antojos incontrolables. -
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- Hola, guapo ¿Quieres divertirte? -
- Tal vez, todo depende de lo que me ofrezcas. -
- Todo lo que quieras, cielo. Siempre y cuando tengas lo que YO quiero. -
Harry sonrió levemente, hacía 3 días había encontrado el "Lido de París" y ya se había enamorado del lugar. Era tan encantador y apacible que para algunos cuantos no era más que un simple Cabaret, pero para él se había convertido en un nido de ratas, donde todas las noches encontraba a una nueva víctima que parecía cada vez más siniestra que la anterior. Había encontrado ahí a todo tipo de gente despreciable que merecía ser erradicada de la tierra sin demora alguna.
Harry algunas veces se preguntaba por que siempre buscaba a esa gente, gente malvada, codiciosa, sin escrúpulos y de la peor calaña, pronto se dio cuenta de que así lo prefería. Tenía que conocer a su siguiente víctima y darse a si mismo una razón para detenerle y terminar con su vida mientras a la persona le causaba psicosis conociéndole, amándole antes de quitarle su último aliento sin un atisbo de consideración para seguir con aquella condena eterna que llevaría hasta el fin de sus días. Si es que acaso su vida alguna vez llegara a terminar.
El blanco de aquella noche era Christine, una adorable y frágil jovencita de 25 años tan ambiciosa como nunca antes había encontrado. Tenía un cuerpo perfecto que se esforzaba por conservar, tanto así que se había provocado abortos espontáneos desde la edad de 18 para mantenerlo. Había estado casada 3 veces era viuda de cada uno de sus esposos los cuales morían al poco tiempo de la ceremonia a causa de un terrible y desafortunado accidente en el cual la única víctima era la joven y desolada viuda que heredaba millones cada vez.
Y ahí estaba ella, frente a él sabiendo muy bien lo que la joven quería. Se había hecho pasar por un vendedor de droga de buena calidad desde su primera noche en el cabaret y todo fue sencillo desde ahí. La pobre y pequeña ingenua creyó todo lo que le dijo dejándose llevar por la hipnótica y hermosa mirada del chico moreno.
Aún así, el moreno dedicó tiempo y paciencia para encontrar y analizar a aquella víctima por el simple hecho de que era fascinante como tenía todas aquellas muertes de, no solo sus esposos, si no también la de sus hijos nonatos en su conciencia y no cargaba con ningún tipo de culpa mientras bebía copas de champaña acompañada de hombres adinerados y se preguntaba cual sería el siguiente hombre que llevaría a la tumba sin siquiera creer que alguien podría pensar lo mismo con respecto a su persona. Adoraba ese porte aristocrático que lucía y como siempre se la encontraba perfectamente arreglada y maquillada mientras la gente no podía evitar clavar en ella su mirada y ofrecerle una copa que siempre sería rechazada de cualquier persona mayor de 30 años, por que no era nada tonta, sabía que esa era la edad límite para atrapar a alguien que podría caer ingenuamente entre sus redes.
- Tengo lo que tu quieres -dijo el moreno dejando a la vista por unos segundos una minúscula bolsita de plástico- pero primero quiero que tú me des tu mercancía. Me iré de París mañana y quiero quedarme con un… dulce sabor de boca. -
- Por supuesto, querido ¿Te parece si vamos a mi casa? -
- Tengo que irme por la mañana, Christine, de lo contrario aceptaría encantado ¿Por qué no, mejor, vamos a mi habitación de hotel donde no sufriré de problemas de horario y tu tendrás plena libertad de hacer lo que te plazca? -
- Suena muy, muy bien -dijo la joven mujer acercándose y tomando los labios de Harry entre los suyos.
Llegaron a la habitación de hotel, ahí Harry tomó a la mujer de manera posesiva entre sus brazos y la volvió a besar con toda la pasión que pudo mientras ella simplemente s dejaba hacer.
Tomó a aquella mujer haciéndole sentir que le pertenecía. Fuerte y rápido como si el tiempo apremiara mientras ella gemía tras cada envestida, cada caricia y cada beso. Era la primera vez en mucho tiempo que estaba con una mujer y Harry recordó lo maravilloso de estas, su forma de entregarse y de disfrutar, no recordaba haber sentido algo similar nunca antes con un hombre. Excepto tal vez con Draco y aquellas últimas veces en las que hacían el amor como si el mundo dejara de existir para reducirse a ellos dos. Recordaba perfectamente su forma de entregarse incondicionalmente mientras que el hacía lo mismo. Aunque sabía que nunca volvería a ser así, poseería a la gente sin dejarse pertenecer a nadie de nuevo.
Se vació dentro del cuerpo de su amante con un orgasmo fuerte y largo que lo atontó por unos minutos, al igual que a su pareja que respiraba con rapidez tratando de encontrar el aire que parecía haber perdido.
- Eso… vale la pena… repetirlo. -dijo ella dificultosamente acercándose al oído de Harry.
- Me temo que no va a ser así, Christine. -
- ¿Por qué no? simplemente llámame cada vez que vuelvas a venir o ¿No planeas volver? -
- Claro que volveré -dijo el con simpleza- Pero tú no estarás aquí cuando yo lo haga. -
- ¿En serio¿Se puede saber a donde iré? -
- Estarás en el infierno, por que sé que vas a morir. -Harry se puso sobre ella- No vivirás más allá de esta noche, por que yo te mataré. -
Clavó sus afilados colmillos en el cuello de la joven. Bebió muy lentamente su sangre con una mano en su boca para evitar los posibles gritos. Sintió como perforó la vena yugular y el líquido caliente y vital comenzaba a llenar su boca y el con suave deleite bebía de la herida que había infligido. Ella intentó golpear, patalear y gritar inútilmente hasta que por fin exhaló el último aliento de vida que le quedaba y Harry pudo sentir como ella por primera vez en su vida se arrepentía, de todo lo que no había logrado hacer.
Se registró para salir del hotel y explicó al recepcionista que su pareja estaba dormida en el cuarto, por lo que sería preferente que limpiaran en la mañana. Luego llegó volando hasta el cuarto, donde seguía el cadáver en la cama, puso un pequeño rastro de champaña del minibar desde la cama hasta la chimenea y el pequeño camino de fuego comenzó a arder lentamente, junto con las cortinas, alfombras y la cama. Salió rápidamente sabiendo que cuando se dieran cuanta del incendio sería muy tarde y todo el mundo creería que había sido un desafortunado accidente al cual el no podría estar ligado.
Comenzó a caminar por las calles de París hasta encontrarse en un pequeño bar donde podría matar algunas horas antes de regresar a casa de los Weasley. Llegó y se sentó cerca del minúsculo escenario donde tal vez se estaría presentando algún grupo. Fue el blanco de muchas miradas gracias a estar ataviado en traje de vestir y un abrigo a diferencia de la gran diversidad de adolescentes que había ahí. Desde chicos góticos a sofisticadas víctimas de la sociedad con luciendo lo último en moda.
- Esta noche -dijo alguien al micrófono- me complace presentarles a una banda que lleva dos semanas tocando aquí con un gran éxito. Tengan por seguro que estaremos escuchando mucho de ellos en el futuro. Un aplauso para "Gnosis". -
El barato telón de terciopelo de descubrió para dejar ver a la banda que estaba integrada por tres chicas y dos chicos. A pesar de eso hubo alguien que llamó su atención como nadie más, era la cantante. Tenía cabello castaño largo y enormes ojos de color miel, su piel era de un color pálido y sus labios eran anchos sin dejar de ser delicados y estar cubiertos por brillo labial traslúcido.
La chica se adueñó del micrófono frente a ella con una mano y fumando de un cigarrillo con la otra. Hizo a su banda una señal y comenzaron a tocar una melodía que sonaba nostálgica y obscura.
Tus silencios me matan
Tu indiferencia me carcome
Y tu voz me hace llorar
Yo soy la cobarde aquí
Por que detrás de la fría pared
Está alguien con miedo
Miedo de encararte
Miedo de verte
Miedo de tocarte
No voy a deja dejar que te me acerques
Para darte mi corazón y hacerlo trizas
No voy a dejar que te me acerques
Para que me llenes de mentiras
No voy a dejar que te me acerques
Por que si lo hago vas a destruirme
Te daría mi todo
No espero que me entiendas
Por que este sentimiento
Es más grande que las palabras
Duele cuando mis ojos brillan
Y los tuyos son fríos
Y no se cuanto más puedo aguantar
Antes de explotar
No voy a deja dejar que te me acerques
Para darte mi corazón y hacerlo trizas
No voy a dejar que te me acerques
Para que me llenes de mentiras
No voy a dejar que te me acerques
Por que si lo hago vas a destruirme
Y no quiero decírtelo
Por que quedaré vulnerable
Y no puedo arriesgarme
Prefiero que me dejes ciega
A que me reduzcas a cenizas
No voy a deja dejar que te me acerques
Para darte mi corazón y hacerlo trizas
No voy a dejar que te me acerques
Para que me llenes de mentiras
No voy a dejar que te me acerques
Por que si lo hago vas a destruirme
No voy a dejar que me destruyas
No voy a dejar que me destruyas
No voy a dejar que me destruyas
No voy a dejar que me destruyas
No voy a dejar que me destruyas
Harry se quedó hechizado en su asiento con la suave voz de la chica cuyos ojos parecían no ver a nadie en concreto, como si estuviera realizando un viaje hacia el pasado y la persona para la que cantaba aquella canción. Lentamente llevó el cigarrillo a sus labios para luego apagarlo contra su brazo derecho. Sus ojos se cerraron en una mueca de éxtasis que pareció durar una eternidad. Dejó caer el cigarrillo y comenzó con la segunda canción mientras el veía la sangre emanar de aquella profunda herida en el brazo de la chica donde su piel había comenzado a ampollarse también.
La banda solo trocó cuatro canciones más antes de retirarse a su minúsculo camerino. Harry no supo el por que, pero no pudo evitar buscarlos junto con otro montón de muchachitos que querían conocerlos. Lamentablemente logró ver al resto de la agrupación pero no a ella. Que lo había cautivado con aquella canción que seguramente había escrito, dudó que pudiera ser lo contrario, había notado la pasión en su voz y como sus ojos se habían humedecido con la última estrofa. Aquella canción, sin lugar a dudas, había sido fruto de su inspiración.
Se fue del lugar un tanto decepcionado, pero se prometió regresar al día siguiente para verla. Y así lo hizo sin mucha más suerte que el primer día. Así pasó toda una semana hasta que, por fin, la chica fue quien lo buscó una noche después de que todos sus compañeros se fueran. Se acercó con mirada intrigada y se sentó a su lado en una mesa que había reservado en el segundo piso.
- Te he visto. Al parecer disfrutas de la banda, no has faltado ni un solo día. -Harry se sorprendió al escucharla hablar en inglés en lugar de francés. Después de todo, estaban en París-.
- Bueno, si. -musitó el moreno mirando a la chica- Me gustó lo que escuché el primer día que vine ¿Puedo preguntar por tu nombre? -
- Anna. -
- Bien, Anna, me llamo Harry y es un placer conocerte -estrechó la mano de la chica-. Me dejaste cautivado con una canción que cantaste la primera vez que vine, una en la que te quemaste con un cigarrillo. -
- Oh -Claramente Anna recordaba aquella noche- si, bueno, es una canción que no acostumbramos cantar, pero ese día simplemente quise revivir a los fantasmas que vienen con ella. -
- Lo pude notar ¿Puedo saber el nombre de la canción? -
- My Michelle -contestó encendiendo un cigarrillo- Es mi obra maestra, la escribí hace poco menos de dos meses cuando me sentía particularmente melancólica. -
Harry siguió platicando con ella y entre más lo hacía más le cautivaba la chica. Se enteró de que creció en una familia muy adinerada de la cual escapó por el cuidado asfixiante de su madre y el machismo de su padre. Entró a la universidad y estaba estudiando Dramaturgia, ansiaba ser escritora más que cualquier otra cosa y la música era uno de sus mejores pasatiempos.
Estuvieron ahí hasta que el bar cerró y, sin poder evitarlo, Harry le pidió su número de teléfono y prometió seguirla viendo todas las noches ahí para no perderse ninguna de sus presentaciones.
Harry no pudo explicarse, aquella chica le había conmovido de un modo sin precedentes. Nunca había conocido a alguien con una apariencia tan fuerte y tan sensible y frágil por dentro. Sabía que toda aquella actitud de chica mala era una barrera y no lograba descubrir para que. Se enamoró de su esencia y personalidad extrovertida. Desde que se convirtió en vampiro nunca antes había conocido a alguien que con quien quisiera y disfrutara pasar el tiempo tanto como con ella.
Y así nació una amistad entre la chica rockera y el vampiro, una amistad que iba a perdurar más de lo que ninguno de los dos esperaba.
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Para Draco era el último día de estar en la cama y, por fin, la enfermera se había ido. Estaba harto de quedarse en cama sin nada mejor que hacer que leer, escuchar música, comer, dormir, ducharse e ir al baño. La vida parecía especialmente monótona cuando estás recluido en un cuarto. No se imaginaba ni quería imaginar más de dos meses así, que era el tiempo que tendría que quedarse en cama antes y después del nacimiento de sus futuros bebés.
Lo único bueno de todo aquello fue que al fin su relación con su esposa pareció mejorar más de lo esperado, la chica generalmente iba a su cuarto y se quedaban platicando por horas sin que el tiempo llegara a pasar para ellos. Draco incluso sentía como aquel agujero que Harry había dejado en su corazón ya no dolía tanto. Seguía ahí, claro, pero ya no tan doloroso como antes.
- ¿Era acaso tan difícil de recordar? Quiero decir, solo eran un par de cosas. -
- ¿Un par? Pediste explícitamente sábanas de seda en verde petróleo con los bordes en plateado. -
- ¿Y? El trabajo de un decorador es recordarlo, tuve que dormir en esas sábanas de algodón egipcio durante una semana antes de que las trajeran. Quiero verlo a usted, señor Malfoy, tratando de conciliar el sueño en sábanas de cartón color verde lima. -
Draco no pudo reprimir una carcajada ante la cara de absurda indignación de Brianne mientras decía eso. Rió como no recordaba hacerlo en mucho tiempo.
- Me gusta verte reír. Hacía mucho que no lo hacías. -
- Bueno, tu cara indignada es una buena forma de hacerme carcajear. -
- Oh, cállate. -dijo ella con un suave golpe en el hombro de su esposo- Me alegra verte feliz, para variar. -
Se quedaron en silencio, mirándose con mucha más profundidad de la que deberían antes de que Brianne se acercara a los labios de su esposo para besarle con suavidad y Draco correspondió con una extraña sensación el la boca del estómago.
Se separaron lentamente y Draco se sintió embargado de felicidad sin saber la razón. Brianne estaba estupefacta pero se acercó y besó a Draco una vez más y, como había pasado las dos únicas veces que había besado al rubio antes, vio estrellas mientras las mariposas revoloteaban en su estómago como solo lo hacían con Draco.
- ¿Puedo preguntarte algo? -dijo Draco cuando se separaron nuevamente.
- Lo que quieras. -
- Me dijiste una vez hace mucho tiempo que me amabas y sigo sin entender por que. -
- ¿Me estás preguntando por que te amo? -La chica se recostó en la inmensa cama de su esposo- No lo sé, cuando entré a la escuela nunca fui muy popular, mi única amiga era Mary y me costó trabajo encontrar gente con la que me sintiera libre de ser yo misma. No se si recuerdes como nos conocimos, pero yo sí. Recuerdo que estaba en el campo de quidditch viendo al equipo practicar y después del entrenamiento fui a la biblioteca y pedí un libro sobre magia medieval que había estado leyendo y tú decidiste pedirlo aquel mismo día. -
- Lo recuerdo -dijo el rubio- tú me ofreciste hacer mi trabajo a cambio de que te regresara el libro para que lo terminaras. Y cuando saqué una excelente nota decidí leerlo y me encantó. Fue entonces cuando comencé a hablarte. -
- Exacto, a partir de ahí desarrollé una afición por ti. No sé exactamente como pasó pero nos dábamos nuestro espacio y a pesar de eso tu comenzaste a confiar en mi y yo en ti. Creo que fue el simple hecho de que me abriste tu alma y yo te la abrí a ti. No creo poder explicarlo, pero entre más te conocía más me gustaste pero nunca quise arruinar nuestra amistad así que decidí no decir nada a nadie hasta que por fin pasó esto. -
- ¿Te arrepientes de haberte casado conmigo? -
- Esa es una pregunta muy estúpida. Claro que no me arrepiento, a pesar de los problemas sé que has sido lo mejor que me ha pasado en la vida. -Brianne se acercó a Draco- Ahora es mi turno de preguntarte ¿Por qué me besaste hace unos momentos? -
- ¿Recuerdas la primera vez que nos besamos? -
- ¿Cómo olvidarlo?-
- Bien, entonces te dije que la cicatriz que Harry había dejado en mi no había sanado y solo serías un diversión, pero algo ha cambiado desde que regresamos. No sé que es pero sé que no puedo quedarme haciendo el papel de sufrido. Harry siguió adelante y yo también puedo ¿Sabes por que? -tomó una de las manos de Brianne y la colocó en su pecho- Gracias a ti la herida ha dejado de sangrar y tal vez si permito que tu ocupas mi corazón como tú lo deseas sé que sanará y dejará de doler. Eres mi esposa y sé que viviremos siempre juntos por eso te pido que no sueltes mi mano por que este será un viaje infinito que planeo hacer contigo mientras tenga la oportunidad. -
- ¿Me amas? -preguntó Brianne con los ojos humedecidos.
- No todavía, pero quiero hacerlo -dijo él besando por tercera vez a Brianne que se dejó llevar por el beso y las palabras de Draco que le habían tocado el corazón. -
Sin embargo no pudo dejar de pensar en algo: Draco había dicho que algo había cambiado desde que regresaron a la mansión y ella sabía que era. Desde su regreso ella había adquirido una política de "No confrontaciones" que parecía funcionar bastante bien. Ella ansiaba tanto que Draco la viera más allá de una amiga o confidente, ella deseaba que Draco a amara como sabía que amaba a Harry. Había visto como era la pareja antes de su dolorosa ruptura y Brianne estaba cien por ciento convencida de que aquello era amor. Los ojos de Draco brillaban cada vez que mencionaba al Gryffindor y sus innumerables cualidades.
Nunca entendió que fue lo que le pasó por la cabeza al moreno para haber dejado a Draco tan repentinamente y, honestamente, dudaba que el rubio lo supiera. Pero a la vez lo agradecía, de lo contrario no hubiera llegado a ser la señora de Draco Malfoy.
Y Draco simplemente quería dejar atrás la miseria, no iba a quedarse por siempre con Potter en su mente. Sabía que iba a ser difícil pero estaba harto de ser el masoquista cuya mente y corazón estaban con alguien que no estaba ahí y se había dado cuenta de que Brianne siempre había estado ahí, a pesar de todo ¿Cuándo alguien que conociera tan bien llegaría a quererlo tanto?
Después de todo, cabía la pequeña posibilidad de que el dolor por fin se fuera, de que volviera a ser feliz, de que su odisea con Potter era algo que no tendría una segunda parte y que su historia con Brianne fuera definitiva y eterna. Pero, si había algo definitivo ahí era que Draco Malfoy no estaba seguro de nada de lo que estaba haciendo.
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El sol apenas se había ocultado hacía dos horas, a penas, y Harry ya estaba en un café de parís esperando a Anna. Después de muchos problemas había conseguido salir temprano de la casa de los Weasley pidiendo a Lestat en una lechuza que lo sacara de ahí. Obedientemente el vampiro pasó a recogerlo a penas el sol se ocultó y lo llevó hasta París para dejarlo solo. Si había algo que sabía era que haría todo lo posible por que Lestat nunca supiera de Anna. No deseaba que la joven fuera presa de los coléricos celos del rubio al conocerla o, peor aún, que se enterara de lo que planeaba hacer.
Anna llegó a la hora de la cita, arreglada como de costumbre e intrigada por la cita que Harry había arreglado entre ellos.
- ¿Qué pasó? Me sorprendí de que quisieras que nos viéramos tan temprano… -
- Hay algo importante que tengo que decirte. Por favor, siéntate -La chica se sentó frente a Harry y pidió un expreso- La razón por la que quería que vinieras es muy sencilla, me voy a tener que ir a Escocia en poco tiempo. -
- ¿En serio? -dijo ella con un tono de decepción. Harry sabía que la chic se había encariñado con él como un buen amigo- No sabía que tendrías que irte tan pronto. Sabía que lo harías eventualmente, pero… -
- Quise que vinieras para preguntarte si te gustaría ir conmigo. -
Harry sabía que hacía mal al ofrecerle a la chica ir. Después de todo, era muggle y a la vez no quería perder su amistad con aquella chica, sabía que podía llegar a ser una gran aliada. Pero, alguna parte de si mismo no quería que aceptara, que la chica le dijera que había hecho una vida en París que no estaba dispuesta a dejar por que Harry no era tonto, sabía que si ella se iba para acompañarlo estaría involucrando a la chica en una guerra en la que no debía formar parte, además…
- Iré contigo. -
- ¿Estás segura? -
- Por supuesto, los chicos lo entenderán. Cualquier cosa que me ofrezcas creo que será mejor que la pseudo vida que tengo aquí. -
- Es solo que hay otra cosa que… -Harry se puso de pie- ¿Podemos caminar? -
- Claro. -
Caminaron por las calles de París, disfrutando del cómodo silencio que se había formado entre ellos dos hasta que llegaron a la Torre Eifel. A Harry le costaba creer que a pesar de haber estado en París montones de veces nunca hubiera subido a admirarla junto con el resto de muggles que lo hacían todos los días. Llevó a Anna hasta el elevador numero dos y subieron lentamente. Una vez arriba se podía admirar la belleza del paisaje que tenían de frente. Harry se recargó en la baranda esperando encontrar las palabras adecuadas para lo que sabía que tenía que decir.
- ¿Y si te digo que hay algo que tienes que hacer para acompañarme? -
- Depende de lo que sea. -dijo ella recargándose también en la baranda- Sé que no me pedirías nada a menos que fuera necesario. -
- Es algo complicado. Es más bien una oferta, una que tendrías que aceptar si quieres ir conmigo, pero si aceptas no habrá marcha atrás y será algo que te perseguirá por el resto de tu días. Algunos la ven como una bendición y otros, como yo, lo ven como una maldición. -
- ¿En serio? Mira, Harry, hazme el favor de dejarte de rodeos y por favor, dime que es lo que necesitas de mí. -
- Escucha muy bien. Y no hagas preguntas hasta que termine. Hay un mundo muy diferente al que tú conoces que trabaja bajo la vista de todos ustedes sin que se den cuenta. En este mundo existe gente que puede cambiar objetos, situaciones y comportamiento casi a voluntad usando magia. En este mundo hay muchos tipos diferentes de personas, no solo magos y brujas, también hay hombres lobos, centauros, hipogrifos y vampiros. Como lo soy yo, estoy condenado a vivir de quitarle la vida a las personas, a nunca saber lo que significa envejecer. Una vez me dijiste que no recordabas haberme visto comer o tomar nada en tu presencia y es por que no puedo, hace casi seis meses que no vivo de otra cosa que no sea sangre humana y si tu quieres acompañarme tendrás que aceptar convertirte el algo como yo, un ser condenado a una vida posiblemente eterna. -
Anna miró a Harry dividida entre creerle o no. Todo aquello había sonado como la cátedra de un demente con algo de elocuencia y el moreno lo sabía muy bien pero también sabía que Anna era de mentalidad abierta y que siempre consideraba las posibilidades de lo que se le decía antes de articular una opinión.
- ¿Cómo explicas que tengas reflejo?-
- Todo eso no son más que supersticiones. No hay nada de eso de la estaca en el corazón ni de que no puedo mirarme en un espejo, nunca me he quemado ni asustado ante la presencia de una cruz y el ajo no me hace nada en lo absoluto. -
- ¿No puedes salir a la luz del día? -
- Puedo hacerlo tomando pociones con antelación pero dejarán de funcionar con el tiempo, tal vez para el próximo año ya no seré capaz de ver otra vez la luz del día sin morir en el intento. -
- Si acepto tu proposición… ¿Qué me espera? -
- Permanecer siempre joven, vivir a costa de mortales, las posibilidades son infinitas pero serías tu la que decidiría como llevar tu vida. Me gustaría haberte planteado esto con más tiempo. Pero ya no hay más opciones. Quiero que vayas conmigo, pero no quiero comprometer deseos que tal vez nunca se cumplan si aceptas. -se volvió a formar otro silencio mientras las personas a su alrededor parecían dejar de existir- No voy a pedirte una respuesta ahora, quiero que lo pienses mientras avanza la noche ¿Te parece bien? -
Anna simplemente asintió y Harry procuró actuar el resto de la noche como si nada hubiera pasado. Cuando bajaron de la torre Harry le compró un helado y caminaron por un parque mientras hablaban de montones de tonterías sin sentido como solo los buenos amigos podrían hacerlo. Fueron a una pequeña feria donde subieron a la montaña rusa siguió una noche de casino en un restaurante cercano donde despilfarraron dinero falso por montones, posteriormente fueron a un lounge cercano para bailar un poco antes de regresar al pequeño bar donde se habían conocido para que Gnosis tocara de nuevo.
Había sido la velada más interesante y divertida que Harry había tenido en tanto tiempo que no recordaba cuando fue la ultima vez que se había sentido así, tan despreocupado. Fue entonces que se dio cuenta de que sin querer había convertido sus vacaciones en una rutina inédita al solo vagabundear por el mundo en busca de una víctima par después matarla y seguir adelante con la siguiente como un círculo vicioso de un trabajolico.
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- ¿Va a doler? -
- Haré lo posible por que sea rápido. -
- No me has contestado. -
- Voy a quitarte la vida para darte una nueva. Apenas y recuerdo lo que se siente pero espero que no sea doloroso y si lo es no durará mucho. -Harry se preparó mentalmente para aquello que estaba a punto de hacer, abrazó a la morena suavemente con un brazo y con el otro quitó el cabello que cubría parte de su cuello para luego tomar algunos mechones cercanos a la nuca- Solo relájate. -
Clavó y sacó sus colmillos con rapidez y bebió de la sangre de su futura aprendiz mientras ella se limitada a corresponderle con un quejido al que solo le siguió un escalofrío. Harry podía escuchar el suave latido de su corazón, cada vez más débil hasta que casi no lo escuchó y estaba a punto de darle a beber de su sangre cuando alguien lo aplastó contra la pared más cercana, dejando caer a Anna al suelo dada su falta de fuerza para sostenerse en pie. Harry sabía que ningún humano tendría la fuerza de hacerlo así que solo miró la cara llena de ira de su mentor sin impresionarse.
- ¿Qué crees que haces? -preguntó el rubio con dientes apretados.
- A un aprendiz. -
- No estoy de humor para jueguitos, Harry. -Lestat le miraba tan furioso como nunca antes lo había visto y, aunque solo fue por unos segundos, Harry en verdad sintió miedo de su mentor, casi tanto miedo como Armand le provocaba cuando estaba cerca.
- Suéltame. -ordenó Harry con firmeza mirando el cuerpo de Anna en el suelo- Si no lo haces ella morirá. -
- ¿Y eso por que debería de importarme? -
- Te lo advierto, Lestat, si no me dejas ayudarle a esa chica y muere jamás te lo perdonaré. -
El rubio siguió mirando a harry fulminante mientras este le devolvía una mirada asesina en un debate silencioso que pareció durar una eternidad antes de que Lestat tomara una de las muñecas de Harry con su mano y clavara sus colmillos en sus venas, para luego aproximarla a los labios entre abiertos de la muchacha que apenas respiraba.
Eso fue todo lo que hizo falta, solo unos pocos minutos, incluso segundos bebiendo de su sangre. Anna soltó la muñeca del moreno que tenía firmemente apretada contra su boca como si la sangre de Harry fuera un líquido vital del cual no podía ni quería dejar de beber. Comenzó a respirar pesadamente, súbitamente tomó aire profundamente y no lo soltó por unos segundos en los que Harry presencio la primera transformación de un humano en vampiro como debía ser.
La casi dorada piel de la chica se volvió de un blanco porcelana similar al que tenía Harry cuando no bebía sangre, sus ojos apenas abiertos se volvieron luminosos, Su cabello rizado se enroscó todavía más haciéndolo lucir como si la chica se hubiera hecho una permanente y, gracias a sus labios entreabiertos, pudo ver como sus colmillos crecían y se afilaban.
Todo terminó tan rápidamente que Harry no pudo evitar sorprenderse. El había pasado tanto tiempo en la enfermería por nada, ahí, esa joven inmoral había cambiado en minutos mientras a el le tomó días.
- ¿Eso es todo? -preguntó a su mentor.
- Así es, la transformación está completa -dijo estirando su mano hacia la encantadora muñeca de porcelana francesa que su discípulo acababa de crear. La chica la aceptó sin titubear, admirando el mundo con sus nuevos ojos de vampiro.- Lo que acabas de ver es una transformación real, cuando se le suministra la suficiente sangre a un mortal su trasformación es rápida y casi indolora mientras que a ti te tomó más tiempo por el simple hecho de que bebiste muy poca sangre y tu cuerpo tenía que ser acondicionado de cualquier forma para soportar la vida de alguien mortal. Bienvenida a muestro mundo, chérie
Anna miró a Lestat con detenimiento antes de sonreír de una forma maquiavélica que hizo sentir a Harry que aquella chica iba a ser más discípula de Lestat que suya, algo que no le gustó en lo absoluto.
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Draco miraba por encima de los finos candelabros de plata la suntuosa cena que esperaba a la familia mientras maldecía como nunca a Potter al ver que, mientras su familia disfrutaba de esta mientras el se veía severamente limitado a su plato con una ensalada verde a la que seguiría pasta a la francesa y helado, todo cortesía del libro que Brianne se había encargado de dar a los elfos.
Todos los veranos era lo mismo, un día antes de que las clases dieran comienzo la familia Malfoy se sentaba en la enorme mesa del comedor para cenar juntos, vestidos con sus mejores túnicas y joyas en un pequeño banquete a manera de despedida para él, y ahora también para su esposa.
Nadie parecía decir nada hasta que por fin la nueva adición a la familia Malfoy llegó. Los Valo se sentaron ceremoniosamente frente a sus parientes políticos disculpándose por la tardanza. Marianne y Narcisa platicaban sobre lo encantador de sus túnicas, Lucius, Ville y Brianne había comenzado una discusión en la que cada uno aportaba su opinión sobre el por que el ministro de magia era un incompetente sin remedio y Draco se sentía muy alejado de ahí mientras picaba su ensalada en su plato sin mucho ánimo.
- ¿Alguna obra de arte en la que estés trabajando, Brianne? -preguntó Marianne una vez que todos los temas de conversación parecían haberse acabado y la familia entera disfrutaba de su postre.
- Nada nuevo. -contestó la chica- No he tenido mucha inspiración para la pintura últimamente, me dedico exclusivamente a escribir de un tiempo para acá. -
- Eso es lamentable, cielo. -dijo Narcisa- Recuerdo que cuando trajeron tus cosas ví algunos trabajos especialmente hermosos. -
-Narcisa tiene razón, amor -añadió Ville- ¿Por qué no dedicar más tiempo a la pintura? Recuerdo que desde que pudiste sostener algo comenzaste a pintar, así fuera en las paredes, pero lo hacías de maravilla. No puedo evitar recordar el paisaje que hiciste de la casa en Helsinki cerca del puerto, mis amigos estaban dispuestos a comprarlo. -
- Papá, no es para tanto -Brianne estaba, claramente, muy interesada en un postre y no quería levantar la mirada- Simplemente dejamos la discusión ¿De acuerdo? -
-No recuerdo haber visto mucho de tu trabajo, amor -dijo Draco mirándola ante la leve sorpresa de los Valo, que nunca habían oído a Draco dirigirse de forma tan cariñosa a Brianne.- Tal vez puedas enseñarme algo más tarde. -
-Tal vez -contestó ella.
La cena terminó luego de esta interesante y un tanto corta conversación. Marianne y Ville se despidieron de la nueva señora Malfoy esperando verla más durante las siguientes vacaciones. Luego de eso Brianne iba a acompañar a Draco a su habitación para que durmiera antes de que se hiciera más tarde, cuando Draco la interrumpió a mitad del camino.
- Durante la cena estaba hablando en serio. Me gustaría ver más de tu trabajo. -
- Lo sé ¿Quieres pasar a mi habitación? -
- Claro. -
Los dos llegaron a la habitación de la chica, que no estaba muy lejos de la de Draco y el rubio se maravilló con lo que vio. En la pared había tantos cuadros hechos por su esposa como retratos de los pasados directores había en la oficina del mismo. Había varios paisajes y algunos cuantos cuadros abstractos que parecían representar, en la opinión casi experta del chico, emociones humanas, algunas parecían enfocadas a la ira, otras tantas al dolor y vio un par de ellas que parecían gritar "Amor" desde sus trabajados marcos de madera barnizados.
- Esto es impresionante -admitió mientras se detenía mirando un paisaje de Hogwarts, donde estarían los dos al día siguiente.
- ¿Qué puedo decir? Soy buena. -
- ¿Buena? Esto es increíble, si no te conociera diría que fueron hechas por alguien más. -
- ¿Eso es bueno o malo? -bromeó ella mientras se aproximaba a un cuadro en particular donde, de manera muy abstracta, se retrataba lo que parecía ser un corazón o, pudo haberlo sido antes de ser severamente maltratado.- Me atrevo a decir que estas son mis posesiones más preciadas, no me gusta separarme de estas pinturas por que cada una tiene una historia interesante que contar o revela algo de mi. El primer maestro de pintura que tuve en mi vida solía decirme que no puedes pintar lo que no conoces, por eso es a veces tan sencillo pintar paisajes, basta con memorizarlos. -
- ¿Y esta pintura? -preguntó señalando la que Brianne miraba- Parece tener mucho de ti.
- Eso se lo debo a Gautier, el mejor maestro que he tenido en mi vida. Una vez charlábamos sobre como la gente puede llegar a destrozarte cuando te rompe el corazón, siempre recordaré lo que me dijo cuando le pregunté si valía la pena aventurarse y buscar el amor con una persona adecuada, el dijo "Si es amor, será maravilloso y si no lo es, siempre tendrás algo más de que pintar". Y creo que tenía razón. Cualquier experiencia que valga la pena ser recordada merece ser plasmada de alguna forma artística, o eso es lo que pienso.
- Creo que tienes razón -Draco se aventuró a seguir viendo las pinturas hasta que vio un caballete con un lienzo- Dijiste que no estabas pintando nada. -
-Es un pequeño proyecto. No lo verás hasta que lo termine. -
-¿Para cuando crees terminarlo? -
- No lo sé todavía. Espero que sea pronto. Sin embargo, hace mucho tiempo que no pinto algo para una persona en específico. Deberías sentirte honrado. -
- ¿Lo que estás pintando es para mi? -
- Claro que lo es. Por alguna extraña razón te convertiste en mi musa y lo menos que puedo hacer por eso es pintarte algo. -Brianne sonrió cono raras veces la había visto sonreír y eso solo consiguió que el rubio tuviera el mismo tonto gesto en su cara mientras se acercaba a abrazarle. Su nariz inhalo el suave olor a heno del cabello de la chica por aquel shampoo ridículamente caro importado desde América que no dejaba de usar.
Justo en aquel momento Draco se dio cuenta de la base de aquella relación. Ella y el rubio eran ridículamente similares en la mayoría de las cosas, desde sus hábitos hasta aquellos ridículos caprichos que solían tener los cuales venían de ser criado en una familia adinerada con padres que no saben dar un "No" por respuesta. Draco supuso que si las circunstancias hubieran sido de alguna forma diferentes y Potter no hubiera estado en su historial aquella relación hubiera funcionado casi de maravilla.
Desde aquella extraña reconciliación entre ellos dos el rubio se había hecho plenamente a la idea de que tendría una familia con Brianne y como sus hijos crecerían con ellos amados y consentidos por ambos padres, ayudados por unos encantadores abuelos y de más parientes. Sus hijos sin duda llegarían a tener una madre de lo más amorosa, encantadora, comprensiva y determinada. Todas las cualidades que podrían llegar a hacer una gran familia feliz.
Aunque, había pocas veces en las que Draco no podía evitar imaginarse la vida con Harry y con sus hijos que crecerían con padres tan locamente enamorados. Y aunque fuera cruel al pensarlo, aquella imagen mental le parecía mucho mejor que compartir su vida con la chica entre sus brazos. Había aprendido a quererla, pero dudaba llegar a amarle con aquella pasión loca y desenfrenada que había sentido por el inepto de Potter en sus buenos tiempos.
Suspiró suavemente llenándose de nuevo de aquel olor deseando que lo que fuera que estuviera frente a él fuera para lo mejor para él, sus hijos y aquella mujer que lo había estado soportando y a la que adoraba como una hermana.
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A la mañana siguiente Draco debió saber que la etapa de tranquilidad terminaría en cuanto abordara el tren que lo llevaría a su último año en aquella escuela. Llegaron a la estación con media hora de adelanto y una vez abordada la plataforma Draco se sintió feliz de volver a ver a sus amigos mientras su esposa era apartada por su mejor amiga.
- Muy bien, ahora si debes decírmelo todo. En tus cartas te limitadas a darme detalles de los lugares que visitamos y muy estratégicamente evitaste hablar sobre el adonis que está con sus amigos. -Dijo Mary mirando a Draco saludar a todos sus compañeros- Quiero saberlo ¿Cómo van las cosas con Draco? -
Brianne se tomó un tiempo antes de contestar. Miró a Draco que le devolvió la mirada con una sonrisa tan sincera como pocas veces había visto en el rubio.
- Muy bien -contestó ella- Parece que, después de todo, por fin llegamos a un entendimiento. Nunca antes me di cuenta de que parezco ser la copia al carbón de ese chico. -
- Entonces todo fue mejor de lo que esperaba -Su amiga le dedicó una sonrisa brillante- Subamos al tren y encontremos un compartimiento para seguir con esta charla. -
- Bien. -
Las chicas ocuparon el primer compartimiento que encontraron vacío y Brianne comenzó a hablar de todos los detalles omitidos en la luna de miel. Mary escuchaba atentamente hasta que el tren comenzó a moverse. Ya levaban casi una hora cuando por fin se hizo el silencio.
- Si que vas a tener trabajo, querida. No quiero ni imaginarme lo horrible que va a ser para alguien que detesta a los niños tanto como tú…
- Espero que no se tan malo como lo imagino. Detesto a los niños desde que yo era una, solo me queda esperar que por ser hijos de Draco sean los bebés más Slytherins sobre la faz de la tierra. -
-Solo por que lo sean no significa que despertarás en la madrugada para cambiar pañales. -
- Ja, ja, ja. Para eso tendremos una nana o en su defecto un elfo doméstico que se ocupará de los detalles como esos. No pienso molestarme con los aspectos malos de la maternidad, ya de por si es difícil que yo esté en el mismo cuarto con un infante.
- Me compadezco por los niños. Supongo que no te saldrá la maternal hasta que no los tengas en tus brazos.
- No te culpo, Molko. Incluso yo me compadecería de bebés al cuidado de dos Slytherin -espetó alguien desde la puerta. Era Potter y, claramente, no se daba cuenta del error que había cometido al provocar a dos Slytherins que lo miraban como el microbio más insignificante que había existido en la historia de la magia.
- Lárgate de aquí, Potter. A menos que quieras una cicatriz que haga juego con la de tu frente en otro lugar de tu cuerpo. -amenazó Mary que tenía su varita lista para ser utilizada en cualquier momento.
- No tengo intenciones de quedarme más tiempo. Solo quería saber el por que Valo se casó y va a tener hijos de un sujeto al que no amaba en un principio.
- Hablas como si supieras algo de amor, Potter. Algo que me cuesta creer. Todos sabemos de tu complejo de héroe pero ¿Alguna vez has amado? -Brianne encaró al moreno que no se movió, pero un chispazo en sus ojos develó su enojo- Lo suponía, amaste a alguien y te cuesta creer que ahora uno de tus ex novios tenga a alguien que lo ame con locura como tú no lo hiciste. -
- Yo tendría más cuidado en tu lugar, Valo. Si tu amorcito te quiere tanto como tú dices… Ya debió decirte que tengo colmillos afilados y no dudaré en usarlos contra ti.
- No te atrevas a amenazar a mi amiga, escoria ¿Por qué no te vas a buscar y derrotar al señor tenebroso de una buena vez? Así tal vez dejes de lado ese complejo de Slytherin que últimamente te ha dado.
- Bien, esta discusión no vale la pena, después de todo. - El Gryffindor siguió su camino con su baúl detrás de el hasta que quedó fuera del alcance visual de las dos Slytherin.
- Ese chico merece aprender una lección -dijo Mary desde su asiento- Nadie le habla así a la princesa de los Slytherin y vive para contarlo.
- Hablaste como toda una Slytherin. No te preocupes, nos vengaremos, pero no ahora, la venganza es un platillo que se sirve mejor frío y Harry Potter tiene mucho que pagar…
TBC
Ok, por fin logré sacar este cap q es más largo q la mayoría de esta historia. Supongo que tengo que dar 1 explicación, Bien, la idea me llegó luego de leer "A moment in time" donde hay gemelos en lugar de 1 bebé, en la idea original solo son gemelos pero luego pensé ¿Quién más ha osado a darle semejante guardería a 1 Malfoy? y x eso decidí q serían 3 niños :P
En cuanto a la canción que canta Anna. Es mi primer experimento escribiendo canciones, antes d q me regañen x no darle crédito al verdadero autos que por primera vez soy YO :P
Tomo esta ocasión para agradecer a mi copa de Chardoney q siempre está a mi lado, incluso ahora, y q me da más inspiración que el techo d mi cuarto :P
Siento haberme tardado Pero, he aquí las contestaciones a rr d los q no ingresaron a su cuenta para dejarlos.
Innocent muggle: Claro que el drama aumenta! Es un fict mio! Lo del sueño… sin comentarios aunque se revelaron algunas cosas ¿Potter demasiado zorro? No t preocupes, muy pronto se le va a bajar. Brianne va mejorando pero no creo que pase de ahí. Ahí tienes la continuación, nos vemos en el msn. Besos y grax x leer
SARAHI: Antes del final. Besos y grax x leer
Isilwen: Es una buena relación la que llevan Lestat y Harry, sin embargo no va a durar, como era de esperarse. Tardé, pero ahí está. Besos y grax x leer
manini: Como me voy a decepcionar? Eres una de mis lectoras frecuentes y x cierto, grax x la recomendación, me gustó mucho la canción. En este cap vas a ver mi primer experimento en cuanto a la escritura de una canción. Besos y grax x leer
Ahora la canción: (Es d HIM)
Please Don't Let It Go (Por favor no lo dejes ir)
We're drifting apart (Nos estamos separando)
But I want you to know (Pero quiero que sepas)
Wherever you are I belong (Donde quiera que tu estés yo pertenesco)
Love's singing our song (El amor está cantando nuestra canción)
But we fail to sing along (Pero nosotros no cantamos con el)
Wherever you go I will follow (Donde quiera que vayas yo te seguiré)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
You try to be strong (Tu tratas de ser fuerte)
But you're always so alone (Pero siempre estas tan solo)
Whatever I do I do it wrong (Lo que sea que yo haga lo hago mal)
Death sings our song (La muerte canta nuestra canción)
And we eagerly sing along )Y nosotros cantamos impacientemente a la vez)
Whatever you do I adore (Lo que sea que tu hagas yo lo adoro)
I adore (Yo lo adoro)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
Oh no (Oh, no)
Don't let go of life (No te dejes ir de la vida)
Let go of love (Dejar ir del amor)
Let go of all we have (Dejar ir todo lo que tenemos)
So don't let go of trust (Asi que no dejes que la confianza se vaya)
Let go of lust (Dejate llevar por la lujuria)
Let go of all we share (Dejate llevar por todo lo que compartimos)
All we share (Todo lo que compartmos)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
So please don't let it (Asi que por favor no lo dejes ir)
Please don't let it go (Por favor no lo dejes ir)
'Cause if you won't let it I won't let it go (Por que si tu no lo dejas yo no lo dejaré ir)
Oh no (Oh, no)
