Disclaimer: Ninguno de los personajes de JK me pertenecen. Mi única paga son sus reviews y la esperanza de seguir progresando como escritora
Advertencia: esto es Slash. Para aquellos incultos, inocentes o ignorantes que no sepan lo que es una historia sobre una relación de dos personas del mismo sexo. Así que aquellos que son inocentes dejen de leer
Aquellos que quieren seguir leyendo les aconsejo que primero lean la 1° parte, "Harry Potter y el heredero de Gryffindor" y a aquellos que ya lo leyeron les aconsejo que lo relean para recordar
Capítulo 20 – What have you done
El vampiro y el menor de los Weasley consiguieron llevar a Harry hasta la enfermería donde la enfermera lo recibió con un grito de horror. Rápidamente la bañera del pequeño cuarto fue llenada con agua helada en un desesperado intento por bajar su temperatura corporal, no funcionó. Aún así consiguieron librar al joven moreno de toda aquella sangre que le cubría para comprobar que esta no provenía de ninguna herida en su cuerpo, no era más que sudor sanguinolento a causa de su temperatura.
Madame Pomfrey hizo lo posible por ayudarle pero eran limitadas las pociones y hechizos que podía utilizar en el chico dada su condición. Al final consiguió estabilizarlo con una temperatura a penas superior a la normal. Todo ante la atenta mirada del pelirrojo y el rubio vampiro.
- Estará bien –determinó la enfermera una vez que pudo decir algo- Creo que necesitamos hablar, señor Langdon. Por favor, señor Weasley, cuide de su compañero mientras tanto.
Ambos adultos se encaminaron hasta el despacho de la enfermera mientras el pelirrojo se acomodaba al lado de la cama de su amigo. Pronto tomó una franela para limpiar con cuidado algunas gotas de sudor que todavía tenía en su cara.
- ¿Cuándo va a terminar, Harry? –le preguntó con voz suave, casi un susurro, en medio de la intimidad y el cuidado que había en aquel acto- ¿Cuándo dejarás de hacerte daño?
U.U.U.U.U.U.U
- Fue un shock tóxico –se apresuró a aclarar la mujer mientras tomaba asiento en una silla e invitaba al profesor a hacer lo mismo.
- Pero… ¿Cómo es eso posible?
- Eso mismo quería preguntarle. No hay forma de que este chico hubiera sido envenenado. No ingiere bebidas ni alimentos más allá de las pociones que debe tomar para seguir asistiendo a clases.
- ¿Hay alguna posibilidad de que hayan estado adulteradas?
- En lo absoluto. Las pociones las preparo yo misma. –dijo en un tono un tanto ofendido.
- No me refiero a quien las realiza, madame, quise decir si mientras Harry deja sus reservas de pociones en su habitación cabe la posibilidad de que alguien haya mezclado algún veneno en ellas.
- Tampoco parece posible, profesor. La cantidad de cada poción que ingiere el señor Potter es mínima y la reacción de su cuerpo fue extrema lo que solo puede significar que debió ingerir una alta dosis de veneno.
Lestat se quedó en silencio mientras reflexionaba sobre aquello último.
- ¿El señor Potter ha estado deprimido últimamente? –Preguntó la mujer con un vago tono de insinuación- Eso podría explicar…
- Harry sabe gracias a mí las formas que hay para quitarle la vida a un inmortal. Hubiera sido mucho más sencillo seguir su rutina diaria sin tener sus pociones. Dudo que haya sido un intento malogrado se suicidio. –Contestó el rubio sin darle importancia- ¿Cree poder identificar el veneno que se usó en el señor Potter?
- Deberé tomar algunas muestras de sangre y esperar que el veneno no haya desaparecido enteramente de su cuerpo. Pero creo que es posible.
- En ese caso haga favor de avisarme en cuanto lo identifique, mientras tanto, creo que no quedaría de más consultar al profesor Snape.
- Por supuesto –concordó ella- Yo me encargaré de avisar al director.
U.U.U.U.U.U.U
Cerca de cincuenta personas habían sido congregadas en el salón destinado para el Babyshower. Entre ellos figuraban muchos miembros de familias de sangre limpia y algunos profesores. En medio de toda aquella decoración Snape desentonaba con su entrecejo fruncido y su larga toga negra. Algunos incluso se sorprendían de verle ahí pero el hosco profesor sabía que nunca sería perdonado en caso de no asistir por lo que se sirvió una copa de vino élfico y tomaba asiento cerca de una esquina del lugar.
Por otro lado, el director de Hogwarts lucía una túnica en color azul claro (mejor conocido como azul bebé) y había llevado un regalo que ocupaba gran parte de la mesa destinada para estos mientras mantenía una legre plática con la profesora de transformaciones que lucía una amplia sonrisa.
- No esperaba nada menos de ti, Mary –declaró Brianne bajo un hechizo de apariencia que la hacía lucir un encantador vientre abultado que nadie se atrevía a mirar muy fijamente a menos que tuvieran un inminente deseo de morir en ese momento.
- Eso es todo un cumplido –contestó su amiga que esa noche lucía un hermoso vestido en un color crema que la hacía lucir especialmente linda.- Por cierto, no creas que eso te salvará de intentar hacer de casamentera.
La señora Malfoy esbozó una dulce sonrisa dirigiendo su mirada hasta Phillipe que en ese preciso momento mantenía una animada plática con su amigo Ravenclaw, Malcom.
- Lo dices como si fuera algo malo. Phillipe es encantador.
- Tú plan falló por dos pequeños detalles. Uno: tengo novio…
- ¿Por qué habría de ser ese un impedimento?
- Blaize es mi novio. Y aunque las cosas no vayan de maravilla no significa que piense dejarlo, lo que me lleva al segundo punto: Phillipe no está interesado en mí.
- Debes estar bromeado… -dijo Brianne escéptica.
- ¿Es que acaso no lo sabes? Phillipe es gay.
Brianne tuvo que contenerse mucho para no lanzar una risotada que atrajera la atención de todos los invitados hasta su persona. Mientras Mary la miraba levemente enojada.
- ¿Qué es tan gracioso?
- Tu radar desajustado –exclamó ella en medio de una risa controlada- Si Phillipe fuera gay, que no es el caso ¿Crees que me hubiera molestado en pedirle que llegara temprano para que te conociera?
- ¿No es gay?
- No –aclaró la princesa de las serpientes- Y si no quieres que cierto cuervo te lo quite creo que deberías de ir a recuperar su atención.
Molko no necesitó escuchar aquello dos veces para aproximarse de nueva cuenta al seductor joven Malfoy y volver a captar toda su atención mientras Brianne lucía una sonrisa encantadora.
La velada transcurrió divinamente y una vez que se dio por terminada Phillipe, Mary, Malcom y Pansy se ofrecieron a ayudar con medios mágicos, por supuesto, a transportar todos los regalos hasta la habitación del joven matrimonio. Y, claro, ayudaron a descubrir la mayoría de los regalos que iban desde juguetes de peluche y los chupetes que Phillipe había llevado hasta tres juegos de pijamas para bebé que, más bien, eran disfraces de oso de felpa.
Durante todo ese tiempo Draco estuvo recostado en su cama y tuvo que esperar una buena cantidad de horas antes de que Brianne despidiera a sus invitados de la sala y pasara a hacerle una visita.
- ¿Cómo estuvo la fiesta? –preguntó sin despegar su vista del libro en el que estaba sumergido mientas la enfermera verificaba su temperatura por veinteava vez en el día.
- Interesante –contestó ella mientras se deshacía de su falso vientre de embarazada- Phillipe y Mary congeniaron mejor de lo que pude esperar.
- Honestamente no me sorprende. Pero ¿Por que presentárselo? Mary ya tiene a Zabini.
- Cierto –aceptó la chica mientras se servía una copa de vino élfico del que no pudo tener ni una gota durante loa fiesta- pero mi querida amiga se ganó a pulso la posibilidad de estar con el segundo Malfoy más encantador que hay.
Draco le dirigió una sonrisa mientras la enfermera los dejaba solos y Brianne se acomodaba a su lado en la cama.
- ¿Qué estas leyendo?
- La historia del linaje Malfoy. Intento encontrar nombres adecuados, pero nunca ha habido antecedentes de trillizos en mi familia.
- ¿No acordamos que los llamaríamos de acuerdo con la trinidad celta?
- Sigo sin ver como se puede adoptar el nombre de Lilith para que sea el nombre de un chico. Debemos reconsiderarlo.
- En ese caso… ¿Has considerado la constelación "Draco"?
De un momento a otro la cara del joven heredero de los Malfoy se iluminó. Se giró para mirar a su esposa y depositó un beso en su frente.
- Me encanta que pienses en todo. -Dijo mientras tomaba de su mesita de noche un mapa del espacio celeste agrupado de acuerdo con las letras latinas y griegas y pronto encontró la constelación Draco muy cerca de la Osa menor- Thuban, Rastaban y Eltanin, las tres estrellas más brillantes. Es perfecto.
- Entonces queda decidido –respondió ella con los que Mary denominaba "sonrisa boba" en su rostro- ¿Por qué no lo pensamos antes?
- Lo mismo me pregunto yo.
Brianne estiró su brazo derecho para quedar abrazada del hombre al que amaba. En ese preciso momento todo era perfecto de nuevo y esperaba que todo continuara de esa forma por mucho más tiempo.
Aunque de pronto el recuerdo de la carta regresó a su mente. Sus ojos se obscurecieron al recordar que el jueves dictaría sentencia a una persona por querer atreverse a arruinar la felicidad de esa recién formada familia cuyos futuros integrantes no tardarían en llegar.
U.U.U.U.U.U.U
El mismo Jueves Harry fue dado de alta de la enfermería. Luego de eso hubo preguntas, muchas más de las que quería. Desde el mismo director pasando por una preocupada enfermera hasta un frustrado profesor de pociones que, a pesar de haber aislado el veneno que rondaba en el sistema de Potter, no consiguió identificarlo.
Harry consiguió descartar todas esas preguntas de una manera muy sencilla. Alegó no recordar nada desde ese día por la mañana y aunque no convenció a nadie, los curiosos tuvieron que conformarse con aquella respuesta ya que nadie conocía del todo la poción que había llevado al Gryffindor hasta la enfermería, por lo tanto, nadie tenía por seguro que uno de sus efectos era la pérdida de memoria.
Y así, esa misma tarde Harry consiguió escabullirse hasta las mazmorras donde esperaba ver a la única persona que no le había acosado con preguntas insistentes.
Tocó con suavidad a la puerta y esta cedió para darle paso hasta el despacho del rubio vampiro que en esos momentos parecía muy entretenido con la vista fija en una hoja de pergamino.
- Me sorprendió que no fueras a verme luego de que me dieron de alta.
- Tenía cosas que hacer.
- ¿Esa es tu respuesta? –Preguntó el moreno con un tono un poco disgustado mientras se acomodaba en su sillón favorito- Antes te hubieras quedado ahí hasta que despertara y hubieras sido el primero en acribillarme con preguntas estúpidas.
- El mundo no gira a tu alrededor –le contestó de forma fría y con un destello casi carmesí en sus ojos azules.
- Serviría de algo si me dijeras que es lo que te pasa –dijo el moreno un tanto molesto por la actitud de su maestro.
Lestat hizo a un lado los pergaminos que había estado leyendo y respiró profundamente un par de veces mientras Harry se acercaba a su escritorio y apoyaba ambas manos en este.
- Hay una recompensa de cinco mil galeones por mi cabeza. Fue propuesta hace un par de semanas por el Dark Lord.
"Así que el reverendo idiota por fin se dio cuenta de que no me vas a entregar…" pensó Harry para sus adentros conteniendo una sonrisa.
- Todo estará bien, mientras sigas en Hogwarts estarás a salvo.
- No es tan sencillo como eso, Harry. Si, encima, algún inmortal es quien lo consigue nuestra raza conseguirá su perdón.
- No permitiré que eso pase. Ninguno de esos idiotas podrán ponerte una mano encima mientras yo esté cerca.
Lestat no pudo disimular su asombro en el momento que Harry pronunció esas palabras. Luego se acercó al joven para estrecharlo entre sus brazos con verdadero cariño para luego depositar un suave beso en su mejilla.
- Necesito que me digas que fue lo que tomaste para acabar en un shock tóxico. –le dijo al oído mientras continuaba teniéndolo entre sus brazos.
- Eres un chantajista –le respondió en moreno con una suave sonrisa- No es importante.
- ¿Por qué es que no confías en mi? Sé que cada vez que me dices que "no es importante" es por que lo es. –dijo el rubio furioso de nuevo- Yo te amo, Harry, y sé que tú no sientes lo mismo, pero solo pido un poco de consideración, maldita sea, un poco de confianza.
Lestat soltó un manotazo a lo primero que encontró que resultó ser una esfera decorativa de cristal sobre su escritorio que se hizo pedazos al golpear contra la pared.
- Me pides que confíe ciegamente en ti, Lestat. Y no puedo hacer eso.
- ¿Por qué no?
- Precisamente por que no te amo –le respondió en el tono más neutral posible. Aunque una parte de su cerebro gritaba: "¿Cómo te atreves a pedir la verdad cuando tú solo dices mentiras?".- y no te hagas el mártir de esta situación, por favor.
- ¿Hacerme el mártir¿Eso es lo que crees que hago? –preguntó con una voz peligrosamente suave.
- No, eso es lo que haces. Especialmente por tu forma tan escurridiza de evadir el por que Voldemort puso un precio sobre tu cabeza siendo que tú nunca haz hecho nada en su contra.
Harry se quedó en silencio mientras veía un desesperado intento por parte de Lestat por recuperar su compostura. Mientras el joven sacaba su varita para reparar la esfera en pedazos y volver a ponerla sobre su escritorio.
- No me apetecen los silencios incómodos. Búscame cuando tengas algo más para mí que reclamos.
Sin volver la vista atrás Harry salió del despacho. Pero en cuanto cruzó el umbral sintió como lo recorría un fuerte escalofrío.
U.U.U.U.U.U.U
La semana pasó volando entre tareas y tardes encerrada en la habitación que su esposo ocupaba, haciéndole compañía mientras su proceso de gestación estaba cercano al cierre. La enfermera entraba y salía cada hora para verificar algún cambio significante, tomaba su temperatura y ajustaba una sonda intravenosa con pociones muy fuertes para que un estómago las soportara para luego salir de nuevo y dejarlos solos haciendo tarea o simplemente charlando.
- Esto del confinamiento me hace sentir como si fuera preso. –comentó Draco un día mientras Brianne terminaba con la tarea de transformaciones.
- Pronto terminará. Ya consulté con Anna y ella cree, como yo, que sería conveniente hacer una cita en el hospital para que esos pequeños salgan en cuanto sea posible. –la pelinegra dejó el trabajo terminado sobre el escritorio esperando a que la tinta se secara.
- ¿Y cuando será eso?
- Dentro de dos semanas. Los bebés ya están completamente formados pero esperaremos para evitar riesgos contigo y ellos.
- Bien –respondió el rubio mientras continuaba con la lectura de su libro, aunque segundos después volvió a dirigir su vista a su esposa- He estado pensando, tal vez sería conveniente que en cuanto nos graduemos sería conveniente dejar la mansión Malfoy… Nuestra familia tiene una mansión bastante acogedora en Languedoc-Rousillon, justamente al lado de un hermoso viñedo…
- Con eso basta para que sea tentador… Si no me equivoco, es en esa región de Francia donde están los viñedos más antiguos del país ¿O me equivoco?
- No, es un lugar bastante apartado y tiene una vista hermosa de los viñedos. Muy tranquilo para poder criar a tres hijos.
- ¿Esperas que me convierta en una ama de casa desesperada?
- Por supuesto que no, quiero que estemos ahí para nuestros hijos mientras crecen. Quiero que tengan una infancia tranquila y feliz a nuestro lado.
- Suena como una excelente idea. Pero eso mismo podríamos hacerlo en la mansión o el Londres. ¿Por qué aislarnos del mundo?
- Temo que algo horrible se avecina. –Contestó el rubio sinceramente- No podemos negar que hay una guerra que se está extendiendo como una enfermedad infecciosa y no quiero que nuestros hijos crezcan en medio de todo eso.
Brianne estaba a dos segundos de abrir la boca, lista para objetar cuando notó algo más allá del tono sobre protector que su esposo… "nuestros", así se había referido a los bebés que, en algún punto, habían dejado de ser "mis hijos" para pasar a ser "nuestros hijos" y una dulce sonrisa marcó su rostro mientras se acercaba para besarle la rubia cabellera ya abrazarlo en su cama.
- Tal vez tengas razón –admitió en forma condescendiente mientras se acomodaba a su lado y le abrazaba como tanto le gustaba hacerlo para luego aspirar el aroma de su pijama que siempre era una dulce mezcla de sándalo y una especie de aroma silvestre que no alcanzaba a identificar.- Pero habrá que esperar para saberlo.
- Bien –concordó el rubio de nuevo mientras inconcientemente pasaba su brazo alrededor de los hombros de Brianne y continuaba con su lectura, más, una vez más volvió a levantar su vista del libro.- ¿Has tenido noticias nuevas?
- Nada en especial, con la salvedad de que Theodore Nott se ha convertido en una lapa que parece respirar sobre mi hombro todo el tiempo.
- Deberías cuidarte de él. Puede que incluso esté trabajando bajo las órdenes de Voldemort.
- No deberías de ser tan paranoico, puedo cuidarme sola de un vago intento de Death Eater. Hay muchas más cosas en mi cabeza, de por si.
- ¿Cómo cuales?
- ¿Cuáles? –exclamó Brianne en falsa indignación- Tengo que ser el estudiante estrella de Slytherin, el rey de las serpientes y encima, ser hombre, ante la vista de todos en el colegio, eso ya es agobiante en si.
- Deja de ser una Dramma Queen, no queda bien con nuestro carácter Slytherin.
- Tú no lo entiendes por que no eres una chica –le respondió Brianne en tono fingidamente molesto.
- Si, claro –respondió el rubio- Por cierto… hoy es jueves ¿No deberías estar ocupada haciendo tarea de pociones?
- Ya la terminé, tengo un asunto que resolver más tarde y no quise dejar eso pendiente.
- ¿Qué clase de asunto?
- Nada de relevancia –respondió la otra con voz dulce y un beso en la mejilla del rubio.
"Sólo un pequeño cabo suelto del que voy a hacerme cargo" pensó para si misma con su cita a la media noche en mente.
U.U.U.U.U.U.U
Brianne analizo por unos segundos su reflejo en uno de los espejos de su habitación antes de beber una poción ya muy familiar con un solo cabello de su rubio adorado en ella. La textura en si de esta era particularmente espesa y lucía un color verde tan oscuro que podría llegar a ser confundido con el negro.
De un solo trago bebió su vaso de poción que le proporcionaría una hora con la apariencia de su esposo, aunque no creía necesitar tanto tiempo para despachar a quien quiera que se presentaría frente a ella.
Con su dedo índice y medio acomodó una mechón de cabello rubio que caía sobre sus ojos y salió de su habitación encontrándose canana leyendo frente a la chimenea y parecía hacerlo con extrema rapidez a pesar de la escasa luz que esta le proporcionaba.
- Tengo que salir un momento –le informó y metió en uno de sus bolsillos una esfera de cristal un poco más pequeña que una pelota de tenis- Si pasa algo, lo que sea, contáctame.
- Por supuesto ¿Tardará mucho?
- Espero que no.
Salió de la habitación y tomó el camino más rápido que conocía hasta el aula de astronomía. Era curioso, pero sabía que muchas personas acordaban verse en aquel lugar a pesar de que era la única aula prohibida si no era para clases.
Empujó la puerta y encontró el lugar completamente vacío. Se apoyó contra una de las paredes de piedra donde sacó un cigarrillo y lo encendió. Miró su reloj con impaciencia; faltaban cinco minutos para la cita. Espero mientras veía el cigarro consumirse un poco con cada calada y pronto escuchó pasos.
Exactamente a la media noche la puerta del aula de astronomía se abrió para revelar la figura alta y delgada de un hombre con fina piel de porcelana y profundos ojos verdes. Su mirada intrigada se fijó en él cuando el otro le devolvió una de infinita felicidad y dulzura. Con pasos lentos se aproximó hasta estar a poco menos de un metro de distancia se apresuró y tomó su rostro entre sus manos para plantarle un beso.
Después de una par de segundos que duró el shock de la situación Brianne se quedó todavía congelada al sentir el suave roce de las manos del moreno contra su piel y mirar sus párpados cerrados durante aquel contacto. Tomó su varita con rapidez y lanzó al moreno hasta el otro extremo del salón.
Este respiró pesadamente por unos segundos desde el suelo antes de que se pusiera de pie y sacudiera su túnica sin atreverse a mirar a Draco.
- Supongo que me merecía eso –alzó sus ojos para encontrarse esa mirada gris en un tono helado de odio.
- ¿Quién demonios te crees que eres? –exclamó la chica en un tono tan suave y helado que casi asustó al Gryffindor- ¿Así que fuiste tú¿Tú enviaste esa ridícula carta con una de las canciones de Ville Valo?
- Supuse que la reconocerías por tu esposa, quien seguramente no sabe donde estás.
- No te atrevas a hablar de ella –la varita apuntada hacia el moreno no descendía ni un centímetro. Pero aquello no le preocupó.
- Pensé en muchos escenarios prar tener esta plática y, debo admitir, está saliendo mejor de lo que esperaba.
- No soy tonto, Potter. Sé que son contados los hechizos que puedo usar en ti para causarte verdadero daño y todos ellos me ganaría una condena en Azkaban que no estoy dispuesto a pagar dejando a una esposa e hijos atrás, aún así, yo me cuidaría si fuera tú, por que siempre puedo apelar defensa personal en mi juicio y Merlín sabe que más de un miembro del Wizengamot me lo agradecería.
- Parece que el paso del tiempo no hace más que aumentar tu crueldad, Draco –dijo el moreno con un toque de dolor en su voz.
- Aprendí del mejor –respondió ella mientras el agarre en su varita se hacía todavía más fuerte mientras su cerebro trabajaba a mil por hora- Veo que fue un error haber venido, me esperaba a alguna destroza-hogares que se empeñaba en tener una posibilidad conmigo ahora que estoy fuera del mercado, pero tú… no vales ni mi tiempo.
- Te pedí que vinieras por que te debo una explicación.
- No quiero ni necesito una explicación, Potter. Soy feliz al lado de la mujer que amo.
- Interesante, hacía unos meses era "tú esposa" y ahora es la mujer que amas. A mi no puedes engañarme, sé que tú…
- No estamos en un cuento de hadas donde por el solo hecho de amarme volveré a tus brazos. No te quiero de vuelta por que me enamoré de una persona que me sostuvo cuando lo necesité y tú no estuviste. Olvídalo todo; las promesas de amor eterno, los recuerdos, las posibilidades.
- No puedo hacer eso, Draco. Yo te amo.
- Y yo te amé alguna vez. Pero ese sentimiento desapareció junto contigo.
- Deja de mentirme, Draco. No hay necesidad de que niegues tus sentimientos, aún si no estás dispuesto a perdonarme.
- Deja de ser un completo ególatra, Potter. Aléjate de mí y de mi familia.
- Te dije que no te dejaría ir tan fácilmente y no lo pienso hacer.
- ¿Por qué¿Es que ahora que soy inalcanzable vuelves a quererme? No es más que un capricho, Potter. Uno del que deberías reponerte pronto si no quieres salir lastimado.
- Son tus palabras las que me lastiman, Draco –respondió el moreno con un gesto de dolor.
- Olvídalo. Olvídalo todo y déjame ser feliz. –Le dijo con voz fría mientras guardaba su varita- Entiende que no te quiero ni te necesito, tú no eres nada para mí, al menos ya no.
Harry parecía a punto de querer acercarse a ella que estaba lista para volver a tomar su varita, pero el moreno de detuvo apretando una mano contra su abdomen con fuerza. Con un gemido de dolor el moreno se dejó caer de rodillas ante la mirada del Slytherin que se mantenía sereno e indiferente en su lugar. El dolor había llegado más rápido de lo que esperaba a consecuencia de su intoxicación previa y ahora era a penas soportable mientras de verdad se contenía para no caer inconciente en el suelo ante el rubio.
- No te vayas –le dijo al rubio que se dirigía a la puerta del aula.
- Hablaba en serio cuando te dije que no te acercaras a mi familia. Si acaso llego a enterarme de que te atreviste a hacerlo no te mostraré misericordia.
- No me hagas sufrir de esta forma, Draco, por favor.
- Tú no sabes nada del sufrimiento. Pero esto no es nada en comparación de lo que haré si te atreves a acercarte una vez más… te haré sufrir hasta que desees estar muerto.
Brianne salió del aula completamente indiferente a las lágrimas de sangre que rodaban por el rostro del moreno mientras se quedaba atrás. Una sonrisa complacida iluminó su rostro mientras recordaba en su mente aquel rostro lleno de dolor y desesperanza que pertenecía al niño-que-vivió. Verificó su reloj de nuevo, la conversación no había durado más de quince minutos en los que consiguió quebrantarlo de una vez por todas.
La esfera que cargaba en su bolsillo comenzó a vibrar fuertemente y el color casi desaparecía de su rostro mientras corría a todo lo que daban sus pies para llegar hasta su habitación.
- ¿Qué es lo que pasa? -Demandó saber la chica una vez que atravesó la puerta y se encontró con un portal abierto a través del cual comenzaban a pasar tres medimagos, una camilla y un carrito con todo tipo de aparatos hasta el cuarto de su esposo.
U.U.U.U.U.U.U
Ya habían pasado doce infernales horas desde que habían ingresado en el hospital y desde que Brianne tuvo a los pequeños en sus manos no se había separado de ellos ni un instante. Pero eso había sido ya hacía diez horas.
A pesar de la insistencia de Narcisa de que Brianne debería, cuando menos, dormir un par de horas, nadie había conseguido moverla del lado de los cuneros por lo que Phillipe le llevaba un café cada cierto tiempo mientras se sentaba a hacerle compañía a ella y a Narcisa.
Todo había pasado tan rápido… Antes de que Brianne supiera lo que estaba pasando ella ya estaba en el hospital esperando ansiosamente en la sala de cuidados intensivos. Pasaron dos horas antes de que Ethan Hewitt, el sanador que había estado atendiendo a su esposo, se acercara para hablarle de forma concreta.
- Tuvimos que practicar una cesárea de emergencia –le explicó en tono calmado mientras ella se masajeaba el puente de la nariz- Los bebés están en perfectas condiciones y no parece haber problemas. En cuanto estén listos podrá pasar a verlos.
- ¿Qué hay de Draco? –preguntó con voz denotadamente preocupada.
- No puedo darte una respuesta ahora –contestó sinceramente- Todo parece indicar que sufrió de un ataque de ansiedad. Aún así, está muy afectado y estuvimos a punto de perderlo durante la cesárea y aún no se estabiliza del todo.
- ¿Estará bien?
- No nos queda más que esperar las siguientes veinticuatro horas, si no hay ningún cambio significativo, podrás verlo en algún tiempo. Por el momento no puedo dejar que pases a cuidados intensivos.
- ¿Por qué?
- Necesitamos monitorearlo y no quiero que te asustes si llega a desestabilizarse. Cuida de los pequeños y en cuanto tenga noticias más concretas yo iré a buscarte.
- Confió en que cuides bien de mi esposo Ethan –le dijo Brianne al sanador con voz quebrada- Sólo te pido que hagas todo lo que esté en tus manos.
- Así lo haré. –Aseguró- Mientras tanto, haz favor de seguir a la enfermera Fallon que te llevará a ver a tus hijos.
Brianne, por un minuto, estuvo a punto de olvidarse de su esposo que estaba al borde de la muerte a algunos metros de distancia cuando tuvo la primera visión de aquellos bebés. Los tres eran idénticos hasta en el más mínimo detalle: las tres cabecitas estaban cubiertas por una abundante melena negra. Habían heredado la nariz y la forma de la cara, aunque su nariz parecía ser una copia en miniatura de la de Potter.
Se quedó absorta y con la mirada perdida en sus bonitos rostros dulces e inocentes que hicieron surgir un sentimiento cálido como nunca lo había sentido o como nunca creyó sentir.
Poco a poco las horas pasaron y cuando el sol estaba por salir llegaron Narcisa y Phillipe, quien se había quedado en Inglaterra por que el patriarca de la familia tuvo que salir por "asuntos de negocios" lo que podía ser traducido a que el Dark Lord lo envió a alguna especie de misión de la que nadie sabía. Se acercaba el medio día y la chica apoyó sus brazos de forma resignada en la cama del menor de la nueva generación de los Malfoy, Eltanin. El pequeño que había nacido a las 2:30 de la mañana pesando dos kilos y medio, también el que tenía los pulmones más saludables, a decir de su llanto si no era alimentado puntualmente. Con lentitud aproximó una mano hasta donde las manitas del bebé se movían incesantemente y una de estas minúsculas extremidades se aferraba con fuerza a su dedo meñique.
Sonrió con dulzura mientras Narcisa tomaba en brazos a Rastaban que había comenzado a hipar en un volumen bajo, como si fuera a llorar para conseguir atención.
Brianne extendió su mano libre para tomar el café que Phillipe le había traído y bebió un buen trago de un sorbo sintiendo la caliente infusión correr por su garganta.
La puerta del cunero improvisado para los malfoy se abrió lentamente y el sanador Hewitt entró con cara de estar más cansado que nunca en su vida.
- Estará bien –dijo a los seis presentes, sin importar que solo tres de ellos lo entendieran. Brianne se soltó suavemente del agarre del bebé para ponerse de pie y darle un abrazo.
- Gracias.
- No tienes por que agradecerme. Pero solo tú podrás pasar a verlo por el momento. Aunque debo decirte que estará dormido durante unas cuantas horas más.
U.U.U.U.U.U.U
Se sintió observado mientras sus ojos escocían de manera casi insoportable por lo que no quiso arriesgarse a abrirlos. Escuchó un sonido irreconocible y sintió como algo se acercaba a él.
Con rapidez tomó la mano que estaba por depositar una toalla mojada con agua fría en su frente. Abrió los ojos un poco para a penas reconocer a Anna.
- ¿Qué fue lo que pasó?
- ¿Quieres la versión larga o corta? –Preguntó la chica aliviada de verlo despertar- Te encontré inconciente en una de las aulas. He estado cuidándote para no tener que repetir tu vergonzosa aparición en la enfermería.
- ¿Cómo te enteraste de eso?
- Los rumores viajan rápido, especialmente estando cerca de…
- No lo digas –le pidió soltando al fin su mano para que la chica limpiara con una toalla los escasos rastros de sudor en su frente- ¿Nadie notó mi ausencia?
- Le dije a tu amigo pelirrojo que avisara que seguías sin sentirte bien. Así que no deberías preocuparte por eso, de momento.
- ¿De que hablas¿Llevo todo el día inconciente?
- Dos días. Son casi las cuatro de la mañana del sábado.
- Y… el trabajo que te pedí… supongo que ya está terminado ¿No es cierto?
- Así es. Pero los dos siguen en San Mungo. Al parecer hubo algunas complicaciones.
- Me sorprende lo rápido que te adaptaste a nuestro mundo –con pesadez el moreno abrió los ojos y se reincorporó lentamente en su cama- Tengo que ir.
- Debes estar bromeando. No estás en condiciones de…
- En mi armario hay un caldero con una poción. Sírveme un vaso, por favor.
La aprendiz tomó siguió las indicaciones del moreno a pesar de tener sus dudas. Le extendió el vaso u este se bebió en contenido en un par de tragos. Y recitó el hechizo que había ideado por tercera y última vez.
De nuevo su visión se volvió nebulosa y sintió su cuerpo flaquear. Pero unos segundos más tarde se sentía tan despierto como nunca. Sin ningún esfuerzo en lo absoluto se puso de pie y comenzó a cambiarse ante la impresionada mirada de la joven vampiro que la miraba muy asombrada.
- ¿A dónde crees que vas?
- Tengo que ir a San Mungo, Tengo que explicarle… No pude decírselo.
- Dudo que esté en condiciones de escucharte, Harry.
- Necesito decírselo, Anna. El merece saber la verdad. –se acomodó su capa sobre los hombros. Regresaré pronto.
TBC
X3 Por fin terminé este cap u.u
Bien, recibí algunos rr d mis encantadoras lectoras en Duvet, lo que me apresuró con este cap. Mil gracias a Dolly-chan y manini, ustedes se ganaroan la actualización XD
También quiero dedicar este cap a Naomi Eiri por ser una excelente amiga q me pasó la discografía completa de Within Temptation, un excelente grupo y el autor de al canción de este cap. Si pueden escúchenla XD.
Por ahí un par de personas me han pedido una tercera parte y lamento informar que esta será la ultima parte de mi primer fict Slash al cual quiero terminarlo. Encima una segunda parte surgiría de uan forma muy forzada. Pero prometo compenzar con el epílogo XDD
Los dejos con la canción XD
Besos y feliz fin d semana.
Would you mind if I hurt you? (¿Te importaría si te lastimo?)
Understand that I need to (Entiende que lo necesito)
Wish that I had other choices (Me gustaría tener más opciones)
Than to harm the one I love (Que dañar aquel a quien amo)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
I know I'd better stop trying (Se que debería dejar de intentar)
You know that there's no denying (Se que no hay negación)
I won't show mercy on you now (No te mostraré compasión ahora)
I know I should stop believing (Se que debería dejar de creer)
I know that there's no retrieving (Sé que no hay vuelta atrás)
It's over now (Ha terminado)
What have you done? (¿Qué has hecho?)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
I, I've been waiting for someone like you (Yo, Yo estuve esperando a alguien como tú)
But now you are sleepping away (Pero ahora te desvaneces)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
Why, Why does fate make us suffer (¿Por que, por que nos hace sufrir el destino?)
There's a curse between us (Hay uan maldición entre nosotros)
Between me and you (Entre tú y yo)
What have you done? (¿Qué has hecho?)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
What have you done? (¿Qué has hecho?)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
Would you mind if I kill you? (¿Te importaría si te mato?)
Would you mind if I tried to (¿Te importaría si lo intento?)
Cause you have turned into my worst enemy? (Por que te has convertido en mi peor enemigo)
You carry hate that I feel (Tu tienes el dolor que yo siento)
It's over now (Ha terminado)
What have you done? (¿Qué has hecho?)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
I, I've been waiting for someone like you (Yo, Yo estuve esperando a alguien como tú)
But now you are sleepping away (Pero ahora te desvaneces)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
Why, Why does fate make us suffer (¿Por que, por que nos hace sufrir el destino?)
There's a curse between us (Hay uan maldición entre nosotros)
Between me and you (Entre tú y yo)
What have you done? (¿Qué has hecho?)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
What have you done? (¿Qué has hecho?)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
I will not fall (No voy a caer)
Won't let it go (No te dejaré ir)
We will be free (Seremos libres)
When it ends (Cuando termine)
I, I've been waiting for someone like you (Yo, Yo estuve esperando a alguien como tú)
But now you are sleepping away (Pero ahora te desvaneces)
What have you done now? (¿Qué has hecho ahora?)
Why, Why does fate make us suffer (¿Por que, por que nos hace sufrir el destino?)
There's a curse between us (Hay uan maldición entre nosotros)
Between me and you (Entre tú y yo)
