Capitulo 2: Nunca es tarde para pedir perdón.

La tarde estaba comenzando a helar, miro nuevamente su reloj. Una hora de retraso. Cada vez esta mas preocupado, ella solía ser extremadamente puntual, algo tenia que haberlo ocurrido. Se puso de pie caminando de un sitio a otro para matar el tiempo y entrar un poco en calor, cada cierto tiempo observaba hacia la distancia para ver si ella llegaba.

Los pasos rápidos en la acera lo hicieron voltear sorprendido, sintió como el alma le volvía al cuerpo al ver que ella se encontraba bien. Le sonrió pero ella no devolvió el gesto, tampoco se acerco a besarlo como solía hacer, por el contrario, permaneció a una distancia prudente. Fue en ese momento que entendió que algo malo ocurría.

-Has tardado- dijo mas para romper el incomodo silencio que se había producido entre ambos.

-No iba a venir- ella se negó a mirarlo a los ojos- Pero sabía que estarías esperándome, y que te preocuparías si no llegaba.

Esta vez fue el quien se acerco hasta donde ella se encontraba, cuando fue a acariciarla ella marco las distancias.

-¿Qué es lo que ocurre? Estoy seguro deque algo te pasa. Tú no eres así.

-Terminamos.

Las palabras que salieron de los labios de ella lo dejaron sin saber que decir. Ayer todo había sido completamente normal entre ellos y hoy iba y le decía que ya no estaban juntos. Eso era imposible.

-¿De que hablas?

- Ya te lo he dicho. Ya no estamos juntos- dio la vuelta dispuesta a marcharse, pero la sujeto del brazo para impedírselo. Cuando lo miro parecía realmente molesta.

-Debo irme. Suéltame.

-¡No si antes no me das una maldita explicación de lo que esta ocurriendo! ¡No puedes dejarme así, sin saber que fue lo que ocurrió para que tomaras esta decisión!

Lo miro con desprecio, tomo un poco de aire y movió el brazo para indicarle que la soltara.

-Me voy. Lejos- se aparto un poco más antes de proseguir-. Lo siento mucho, Aoshi, pero no puedo más con tus problemas. Necesito tener una vida. Quiero tener una vida y desgraciadamente en ella no hay lugar para ti.

La rabia y la pena se mezclaron en un solo sentimiento. Deseaba remecerla para hacerla entrar en razón y a la vez abrasarla para no permitirle que se fuera de su lado. Sin embargo, como siempre se mostró frió y trato de controlar todo lo que sentía. La miro directamente a los ojos, algo que ella imito con gesto desafiante.

- Dijiste que me amabas- le recrimino intentando controlar el temblor de su voz.

-Desgraciadamente, querido, las palabras se las lleva el viento.

Sin darle ninguna otra explicación, se dio la vuelta y se marcho.

Aoshi despertó agitado en la cama. Demoró unos cuanto minutos en asimilar donde ese encontraba y que era lo que había ocurrido.

Había vuelto a soñar con ella.

Se llevo las manos al rostro, algo sudado, le dolía la cabeza. Durante tres días había tenido el mismo sueño. Recordaba ese momento con tanta nitidez que le dolía; deseaba ardientemente que desapareciera para siempre de su cabeza, y de su corazón.

Observo la hora y se dio cuenta de que un era muy temprano para ir al trabajo, pero estaba seguro de que le seria imposible volver a dormir. Lentamente se puso de pie y se dirigió a su escritorio, tomo su cuaderno y comenzó a escribir rápidamente. Era la única manera que conocía de desahogarse.

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-¡Levántate holgazana!

Los grito se Yahico lograron despertarla. Misao se cubrió la cabeza con la almohada, pero estaba segura de que si no se levantaba enseguida, su hermano menor se encargaría de sacarla de la cama aunque que fuera a rastras.

Como presentía, la puerta de su cuarto se abrió y sintió como le quitaban las mantas de golpe.

-¡Es sábado! Mi día libre, ¡Déjame en paz, Yahico!- le grito la chica mientras volvía a cubrirse hasta la cabeza.

-Que lastima- dijo el chico con voz apenada- Soujiro esta al teléfono. Le diré que estas muy ocupada para atenderlo en este momento.

Sin pensárselo dos veces Misao salto de la cama en dirección al salón, cuando se dio cuenta de que el auricular esta colgado, se volteo furiosa hacia su hermano que reía a carcajadas.

-¡Te matare, enano del demonio!- el chico corrió hasta encerarse en su cuarto dejando que su hermana gritara y amenazara desde fuera. Por lo menos ya la había levantado como su madre le pidió.

Cuando todo parecía volver a la calma, Misao mas tranquila se dio cuenta de que aparte de su hermano y ella nadie mas estaba en casa.

-¿Y mama?

-Salio temprano, dijo que no regresaría hasta muy tarde- dijo Yahico encogiéndose de hombros-. Yo también voy a salir, así que, que te aproveche el día.

Misao quedo sola en su casa. Siempre era lo mismo, cuando su padre estaba vivo todo era tan distinto… pero no se podía dejar dominar por la tristeza. Lo mejor que podía hacer era planificar algún panorama, con Soujiro habían quedado de verse aquella tarde en una de las calles principales del centro, quizás podía ir un poco antes a dar una vuelta por allí y comprar algunas cuantas cosas. Eso era perfecto.

Pensó en llamar a Omasu, pero seguramente su amiga pasaría el día con su familia, así que lo mejor seria ir sola.

Más feliz por tener algo que hacer, se dirigió al cuarto de baño para alistarse.

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-Tan puntual como siempre, muchacho- le dijo Seijuro con una gran sonrisa.

- Es parte del trabajo, además me gusta estar aquí- Aoshi se dirigió hasta donde el hombre se encontraba apilando unos cuantos libros- ¿Son nuevos?

-Si, llegaron ayer cuando estaba por cerrar, así que preferí dejar el trabajo para hoy. Además, se que te gusta encargarte de esto, hay algunos libros bastante interesantes. Puedes verlos cuando tengas tiempo y si gustas puedes llevarte alguno a casa.

Seijuro Hiko era le dueño de la librería en la que trabajaba Aoshi los fines de semana, además de ser su maestro en la universidad. Era un hombre de mediana edad que demostraba una gran energía y fuerza de ánimo. Al igual que al chico, le apasionaba la literatura, haciendo que congeniaran a la perfección.

Cuando Aoshi se marcho de su casa, encontró trabajo como dependiente en una de las tiendas cercanas. No era lo que mas le gustaba, pero por lo menos le alcanzaba para pagar sus gastos. Una tarde accidentalmente se encontró con Seijuro, el hombre había visto al chico un par de veces contemplando algunos de los libros de su tienda, así que platicaron sobre algunos de los títulos, interesado en saber que le habían parecido. Inmediatamente Hiko quedo asombrado de la gran capacidad de Aoshi, y lo invito a trabajar para el. Aquel fue unos de los mejores momentos en la vida de Aoshi.

Cuando las vacaciones iban tornando a su fin, Seijuro le pregunto si entraría a estudiar a la universidad. Desgraciadamente, Aoshi había decidido a su pesar no tomar las clases hasta que pudiera mejorar su situación económica. Hiko le aconsejo para que no dejara pasar un año, y que tomara la carrera de literatura, así que el chico se vio prácticamente obligado a contarle a Seijuro lo ocurrido con su padre.

Cuando al lunes siguiente regresó a trabajar, se encontró con la sorpresa de que Seijuro lo había matriculado en Literatura y que quería que tomara las clases. Podría seguir trabajando con el en la librería los fines de semana y los días que tuviera libre, pero no iba a permitir que una gran inteligencia se desperdiciara así como así.

En agradecimiento Aoshi se había convertido en un estudiante modelo. Desplegando su mayor capacidad en lo que hacia. Hiko se sentía orgulloso de el y eso era lo que mas lo satisfacía.

De eso ya iban cuatro años, y en ningún momento Aoshi se había arrepentido de aquella decisión. Seijuro había logrado ocupar el espacio vacío que su padre había dejado voluntariamente, era el quien lo aconsejaba y lo apoyaba para que continuara cuando las cosas se ponían algo difíciles. Como cuando ella lo dejo.

-Bueno, muchacho- dijo Seijuro dándole una palmada en el hombro- Hoy se me ha presentado un pequeño inconveniente, así que tendré que ausentarme.

-¿Tardarás mucho?

-Tal ves todo el día, quien sabes. Así que quedas a cargo, espero que no te deprimas si mi.

Hiko se alejo sonriendo. Podría confiarle a ese chico su vida.

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Misao caminaba mirando las vitrinas y entrando a una que otra tienda. La verdad es que estaba un poco aburrida, pero entre estar sola en casa y pasear por una calle abarrotada de gente comprando, prefría la calle.

Un chico que paso a su lado le dio accidentalmente un empujón pero ni siquiera volteo a disculparse.

-Arrogante- murmuro en voz baja. La imagen del muchacho de la universidad se le vino nuevamente a la cabeza. Ya iban dos días desde aquel incidente y no lo había vuelto a ver.

Cuando Soujiro le preguntó esa tarde que le ocurría ella no quiso contárselo. No era que aquel muchacho le quitara le sueño, pero no podía negar que era guapo y que aquel aire frió y distante llamaba la atención. Incluso había pasado por el mismo sitio en que se habían visto por primera vez cada vez que le era posible, reconocía que aquello había sido un acto algo infantil, pero lo había justificado diciéndose que aquel chico serviría perfectamente como experimento científico.

Sonrió ante su propia estupidez y siguió caminando. Sin darse cuenta se encontró frente a una tienda de libros, los libros le encantaban. Mas ansiosa que otras veces, quizás por el aburriendo, entro despacio en la tienda. Busco al encargado pero no parecía haber nadie. Con cuidado comenzó a pasear por las innumerables filas de libros. Tomo algunos que le llamaron la atención y comenzó a hojearlos.

Aquello lograba relajarla y se sentía muy feliz. Busco algunos libros para comprar y selecciono un par para consultarle al encargado por ellos, estaba tan concentrada leyendo que no se dio cuenta cuando alguien se puso tras ella.

-Necesita ayuda, señorita- Misao volteo sorprendida al oír la voz a sus espaldas. Cuando vio de quien se trababa casi se desmayo de la impresión. El arrogante de la universidad.

Aoshi no sabia que hacer en ese momento. Aquella chica estaba frente a el contemplándolo asombrada con aquellos ojos que lo habían atormentado durante dos días enteros. Había tenido que luchar con el impulso de ir a la cafetería solamente para verla y disculparse y ahora allí estaba, de pie frente a el. Contuvo la respiración mientras ella seguía clavada en su sitio, muda de la impresión y aferrándose con fuerza a los libros que tenia en los brazos.

-Yo… yo…- Misao dejo caer accidentalmente los libros nerviosa, se arrodilló para recogerlos y se sonrojo muchísimo al encontrarse con los fríos ojos del chico que estaba haciendo exactamente lo mismo que ella.

Se puso rápidamente de pie y le tendió los libros a Aoshi, sin mirarlo nuevamente a los ojos.

-Lo siento- dijo con voz apenas audible-. Solo estaba mirando para ver que llevaría.

Aoshi seguía con la mirada clavada en ella. La muchacha llevaba el cabello negro recogido en una trenza pero de igual modo algunos mechones rebeldes escapaban de el y le enmarcaban el rostro algo pálido, haciendo que sus ojos verdes resaltaran. Sintió como algo le oprimía el pecho.

Misao estaba completamente incomoda. No sabia que decir exactamente. Ella no era jamás así de tímida, por lo general gritaba y decía lo que pensaba de todo el mundo, pero al estar frente a ese chico no sabía a donde se había ido su valor. Cuando en la cafetería el ni siquiera se había dignado a mirarla, habían nacido en ella sus peores instinto asesinos, pero ahora que lo tenia allí, y que podía pagarle con la misma moneda por su arrogancia no sabia que hacer.

-Lo siento- fueron las palabras que salieron de la boca de Aoshi, Misao lo miro extrañada- Por lo del otro día… en la cafetería. Fui muy grosero contigo. Pensé en ir a disculparme, pero…

Aquella simple confesión basto para que Misao olvidara todo el mal entendido. A pesar de todo, el chico no era tan arrogante. Le dedico una gran sonrisa que provoco cierta incomodidad en Aoshi.

-Soy Misao- dijo tendiéndole la mano- Misao Makimachi.

Aoshi se quedo sorprendido por el cambio de actitud de la chica, hacia apenas cinco minutos lo miraba con aparente pavor y ahora estaba allí presentándose y sonriéndole. Francamente era la mujer, mejor dicho la muchacha, mas desconcertante que había conocido en su vida.

-Yo soy Aoshi… Shinomori- le dijo algo dudoso mientras estrechaba ligeramente la mano que ella le tendía. Con algo de gracia se dio cuenta de que era una mano pequeña, como ella. Si no la hubiera visto en la universidad pensaría que era apenas una estudiante de escuela.

-Un gusto- dijo mientras el enseñaba los libros que estaban a su alrededor-. ¿Trabajas aquí?

-Si, los fines de semana- respondió mas seguro de si mismo. El no era de muchas palabras y al parecer esa chiquilla pretendía sacarle la mayor cantidad de información posible.

-¡Que genial!. Debe ser emocionarte trabajar con tantos libros cerca- le dijo mientras observaba emocionada a su alrededor.

-Digamos que es… gratificante.

Misao sonrió nuevamente logrando que Aoshi se sonrojara levemente, pero al parecer ella ni siquiera lo noto porque se puso a preguntar entusiasmada sobre algunos de los libros.

-¿Podrías recomendarme algo?- pregunto sonriendo y tendiéndole un libro. Aoshi sintió como el mundo se abría a sus pies al recordar aquel momento.

Atendía a unas cuantas jóvenes que habían entrado en ese momento a curiosear. Observaba distraído como recorrían algunos estantes sin prestar la menor atención a lo que hacían. Era extraño estar en aquel entorno tan infinitamente inspirador y permitir que lo profanaran de aquella manera. La molestia se abría paso en mi alma, pero preferí ignorarla. El sonido de unas suaves pisadas a mi espalda me sobresaltó. La visión más maravillosa que había visto en mi vida estaba justo frente a mí. Muchas veces había dudado de la existencia de las divinidades. En ese momento, estaba seguro que una de ellas se encontraba ante mis ojos; sonriendo, mirándome, logrando que mi mundo dejara de existir para concentrarse solo en ella.

-¿Podrías recomendarme algo?- su sonrisa termito de destruir las barreras y dudas que albergaba en mi alma. Con solo una mirada, ella me había enamorado.

-Claro- le dijo mas serio de lo que pretendía. Misao se dio cuenta del cambio de actitud en el chico y se sintió culpable.

-¿He dicho algo malo?

¿Acaso aquella chica no se guardaba nunca nada? La miro un momento y pudo notar como sus ojos reflejaban lo culpable que parecía sentirse, estaba triste.

-No, Misao- Aoshi sonrió levemente- Tu no has hecho absolutamente nada malo.

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Esperaba nerviosa frente a la cafetería, no sabia muy bien porque había aceptado quedar allí con el.

Bueno, en parte si. Aoshi se había portado muy amable con ella en la tienda y la había invitado a tomar un café cuando cerrara la tiende a medio día. Misao realmente no veía nada malo en eso, podían ser amigos al igual que con Omasu, parecía un chico agradable.

Lo observo acercarse hasta ella. Caminaba a paso moderado y noto como algunas chicas lo quedaban mirando. Definitivamente aquel muchacho causaba estragos entre el género femenino, pensó, recordando con molestia a las chicas de la librería que no habían hecho mas que coquetear con el, pero para su sorpresa, Aoshi las mantuvo a raya, con suma cortesía pero sin darles la menor posibilidad.

-Me alegra que aceptaras venir- le dijo mientras le abría la puerta para que Misao entrara y le llevo las bolsas con sus compras. Buscaron una mesa algo apartada del resto. Misao observó detenidamente a su alrededor. Era un lugar muy acogedor, algo rustico y se dio cuenta que la mayoría de las personas que allí se encontraban era algo mayores o algunos cuantos lectores demasiado interesado en sus libros como para darse cuenta de su presencia.

-Suelo venir aquí para estudiar- le dijo Aoshi como intentado disculparse-.Si no te gusta…

-¡Me encanta!- dijo la chica sonriendo abiertamente-. Realmente eres una caja de sorpresas, Aoshi Shinomori. Hace dos días pensaba que eras el sujeto más insoportable de todo el mundo y hoy me encuentro contigo en una tienda de libros donde trabajas, me invitas a un café y…- Misao noto como el chico la miraba sorprendido. Había hablado sin pensar siquiera en lo que estaba diciendo. Ella y su bocota.- Lo siento, yo…

-Esta bien- dijo Aoshi sonriendo levemente, algo que Misao le había visto hacer dos veces ese día-. Supongo que eres algo directa, pero no me desagrada. De verdad.

-Mi madre suele decir que si no cuido lo que digo o hago terminare sola y amargada, pero la verdad pienso que seria más amargada si no hiciera lo que quiero, ¿Qué piensas tú?

-Que tienes mucha razón, Misao- dijo logrando que sus ojos lo miraran sonrientes-. Me gusta tu manera de pensar.

Misao sintió como se sonrojaba ante el cometario, pero gracias al cielo una mesera se acerco hasta ellos para ofrecerles algo. Al parece Aoshi tenia razón por que la muchacha parecía conocerlo y le dedico una sonrisa que el no devolvió, sin embargo se mostró mucho mas amable que aquella ves en la cafetería.

-¿Por qué trabajas en la tienda?- pregunto la chica mientras revolvía su café. Aoshi estuvo en silencio un momento, y se encogió de hombros.

-Por lo mismo que la mayoría de los estudiantes que trabajan. Necesito el dinero y también mantener mi libertad.

-La primera vez que te vi pensé que serias incapaz de trabajar por nada. Creía que me considerabas demasiado poca cosa para hablar conmigo, sea como sea era una simple camarera.

-No tenía nada que ver con eso. Solo que… no suelo ser muy sociable- dijo mientras daba un sorbo a su tasa de café-. Sanosuke Sagara, el chico con el que estaba, es mi mejor amigo, y el único, así que te imaginaras que muchas veces no se como tratar a las personas. Nuevamente me disculpo por eso.

-Olvídalo- dijo Misao sin darle importancia- Por cierto,¿Qué estudias?

-Literatura… -no alcanzó a termina de hablar por lo sorprendido que se quedo al ver que la chica comenzaba a reírse. Realmente no sabia como actuar con ella-. ¿Te ocurre algo?

-Nada, solo que… me creerás que jamás se me paso por la cabeza que pudieras ser estuante de literatura. Pensé que tomabas derecho o medicina, pero jamás literatura.

-Mi padre tampoco se lo cree aun- contesto Aoshi y por primera vez sintió que el recuerdo de los problemas con su padre no le dolía tanto.

Misao lo observo un momento ladeando levemente la cabeza, aquella imagen logro perturbar los nervios del chico. No sabia explicar muy bien que le ocurría, pero a la vez esa muchacha lo exasperaba, lo perturbaba y lo encantaba. Cuando le sonrió olvido que el resto del mundo se encontraba allí y solo se concentró en sus ojos.

- Ahora que lo pienso mejor, creo que tienes razón- dijo sin dejar me mirarlo- Tienes el aspecto de un escritor. Serio y reservado. Y de uno muy guapo por cierto- soltó una pequeña carcajada, Aoshi no sabia que decir… el sonido de un móvil lo sobresalto. Misao se apresuró a buscarlo en su bolso y a contestar a quien la llamaba.

-Ah, Soujiro…- dijo algo seria- Estoy en una cafetería… claro… nos vemos en cinco minutos… yo también.

Apago el aparato y miro a Aoshi con una expresión algo triste y culpable en el rostro.

- Era Soujiro, mi novio- dijo como para disculparse.- quedamos de juntarnos hoy y me espera.

- Entiendo- dijo Aoshi obligándose a decir aquellas palabras, nuevamente aquella sensación de malestar se apoderaba de el y se sentía aun mas mal por saber que no debería sentirse así.

- Gracias por la invitación. Me ha alegrado mucho saber que… bueno… no eres como yo creía- Misao sonrió mientras se ponía de pie-. Ha sido un gusto, Aoshi Shinomori, espero que si nos vemos en la universidad no te moleste si hablo contigo.

-Claro que no, para mi también ha sido un placer, Misao.

Rápidamente ella se inclino y lo beso en la mejilla antes de tomar las bolsas con sus compras y salir por la puerta de la cafetera dejándolo solo. Con algo de molestia se termino su tasa de café, busco en su bolso su cuaderno de notas y lo abrió sobre la mesa. Inconscientemente se llevo la mano a donde ella lo había besado al despedirse.

La mejor manera de describirla seria como una tormenta de primavera- comenzó a escribir rápidamente- completamente imprevisible, pero a la ves fresca y alegre. La promesa de lo que viene, de lo que esta a punto de nacer. Definitivamente Misao Makimachi no es como el resto de las mujeres… y me alegro de que sea así…

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Fin del segundo chap y de verdad quiero agradecer a todos los que leyeron, me tenia bastante poca fe así que me han dado bastante animo para seguir. Por supuesto también deseo agradecer a las que me dejaron su opinión, un millón de gracias, así que:

KaRiTo-Chan: Hermanita, no sabes cuanto me alegra que te haya gustado el capitulo, y como vez si actualicé a la semana (mujer de poca fe). De verdad agradezco tu apoyo, sabes lo importante que es tu opinión para mi, amiga, así que espero no desilusionarte. Un beso enorme, ciao.

gabyhyatt: En primer lugar muchas gracias por tu opinión, y en unos cuantos capítulos mas se sabrá que ocurrió realmente con Aoshi. Espero que te hay gustado el chap y nos leemos la próxima semana, ciao.

Alexandra Shinomori: Muchas gracias por dejar tu opinión, me sube un montón el animo y espero que el chap no te hay desilusionado. La verdad es que tampoco me agrada mucho Soujiro así que te comprendo, y sobre Aoshi como ves si se pudo disculpar con Misao y ella lo tomo de maravillas. Nuevamente muchas gracias y espero nos leamos la próxima semana, ciao.

Miara Makisan: Muchas gracias por tu opinión, ya me siento un poquito mas segura de continuar la historia, espero te haya gustado el chap y que nos leamos la próxima semana.

Medea of Scripio: Un millón de gracias por tus palabras. Aunque no lo creas me tenia bastante poca fe ya que es mi primera historia en esta sección, así que me sentía bastante extraña. Espero te haya gustado el chap y por supuesto que nos leamos la próxima semana, ciao.

Misao 21: De verdad muchas gracias por tus palabras y espero que el nuevo chap te haya gustado y que no te desilusiones. Nuevamente muchas gracias y nos leemos la próxima semana, ciao.