Disclaimer: Ninguno de los personajes de JK me pertenecen. Mi única paga son sus reviews y la esperanza de seguir progresando como escritora
Advertencia: esto es Slash. Para aquellos incultos, inocentes o ignorantes que no sepan lo que es una historia sobre una relación de dos personas del mismo sexo. Así que aquellos que son inocentes dejen de leer
Aquellos que quieren seguir leyendo les aconsejo que primero lean la 1° parte, "Harry Potter y el heredero de Gryffindor" y a aquellos que ya lo leyeron les aconsejo que lo relean para recordar
Capítulo 21 – The cape of storms
Miró con desesperación como las manecillas de su reloj se movían, aparentemente, más lento de lo que deberían. Ya estaban por dar las seis de la mañana y las dos personas a las que observaba incesantemente no dejaban su lugar frente a una ventana de cristal a la que su vista no tenía acceso. Más su excelente vista podía enfocar el pequeño cartel que de hallaba debajo del numero de la habitación donde colgaba un expediente que tenía inscrito en letras negras "Malfoy, Draco"
El cómo o porque de aquella situación no importaba en esos momentos, solo deseaba poder entrar a la dichosa habitación y hablar con el joven rubio que descansaba al otro lado de la puerta.
Desde las dos horas que había estado ahí esas dos figuras se había mantenido de pie frente a la ventana sin ningún movimiento que indicara su partida. Sólo susurraban palabras, generalmente él se acercaba a su oído para decir en voz muy baja y un tono un tanto preocupado "Deberías dormir, yo me encargaré", a lo que la chica siempre respondía con una leve negativa de su cabeza.
- Iré por café –indicó el atractivo chico en un susurro a penas entendible y ella asintió con suavidad.
Phillipe Malfoy comenzó a caminar hasta donde se encontraba y el procuró hacerse el desentendido con la vista fija en la habitación que estaba frente a si en ese estrecho pasillo que formaba una perfecta "L" usándolos a él y a Brianne como puntos de referencia en el lugar.
Funcionó, el castaño ni siquiera lo miró mientras caminaba unos metros hasta perderse de vista en una curva y comenzó a actuar.
Su apariencia fue cambiando lentamente con un hechizo que, en Inglaterra, era considerado como magia obscura, para conseguir asumir la apariencia del chico francés que acabada de irse y esperó pacientemente hasta que, unos minutos más tarde, regresó con un vaso en la mano que humeaba por la calidez de la infusión.
Se movió con toda la rapidez que pudo, tomando el café entre sus manos y lanzando un hechizo de inconciencia que siempre resultaba útil en casos como ese. Lo atrapó con un brazo antes de caer y lo dejó en la habitación más cercana esperando que alguno de los sanadores de guardia lo encontrara. Así, como si nada hubiera pasado, hizo su camino hasta Brianne que seguía con la mirada perdida en el cristal frente a ella.
- Aquí tienes –puso la taza entre sus manos y ella asintió a modo de agradecimiento- ¿Cómo sigue?
- Igual –contestó ella con voz rasposa mientras frotaba sus ojos con sus dedos- No ha despertado desde hace unas horas para su chequeo general. Es una suerte que pudiera hablar con él antes de que las pociones lo volvieran a dormir.
- ¿Y que le dijiste?
- Sólo le aseguré que los chicos estaban bien. Después de todo sabía que sería lo primero que preguntaría al despertar.
- ¿Crees que despierte pronto?
- Eso supongo –la bruja miró su propio reloj que descansaba en su muñeca- Son casi las seis treinta.
- ¿Por qué no vas a ver a los chicos? –Sugirió él mirando su semblante agotado y, a la vez, sin tener idea de que chicos estaba hablando.- Yo puedo quedarme hasta que regreses, después de todo, no tardarás mucho ¿O si?
- Temo que en el momento que tome asiento me quede dormida. -confesó ella todavía con su café en la mano derecha desde conde harry pudo ubicar su alianza y un anillo platinado que debía ser el de compromiso.
- Brianne –el chico la muró con serenidad- no has dormido lo suficiente, pero te aseguro que podemos hacernos cargo y que, cualquier cambio que se presente tú serás la primera en ser avisada. Confía un poco en nosotros y duerme, o no podrás estar en pie cuando el despierte.
- No puedo, Phillipe –negó ella bebiendo el primer trago del vaso- sería inconcebible dormir más de una hora sin saber que es lo que pasa.
- Entonces que sea sólo media hora –pidió del castaño- Si así lo quieres yo mismo te despertaré.
- ¿Tengo tu palabra de que sin importar lo que pase me despertarás en media hora?
- Por supuesto, un Malfoy nunca falta a su palabra.
La chica le dedicó una sonrisa cansada y comenzó a caminar hacia la izquierda. Aunque todavía se le veía preocupada.
- Si no te apresuras no dormirás más de quince minutos –le advirtió Harry bajo la apariencia de Phillipe.
La chica siguió su camino y después de unos momentos desapareció de vista. Harry se permitió esperar algunos minutos antes de regresar a su apariencia normal y entrar al cuarto.
Todo el amplio lugar estaba decorado en blanco con una amplia ventana que daba al pasillo. En el interior de la habitación privada sólo había una puerta que llevaba a lo que debía ser el baño, un cómodo sillón pegado contra la pared de un, no muy lindo, color verde, una silla metálica al lado de la camilla y la misma donde descansaba un joven rubio.
El moreno se permitió mirarlo como no lo había hecho en tanto tiempo intentando grabar nuevamente en su memoria sus facciones relajadas por los tranquilizantes que, seguramente, había tomado, su cabello perfectamente acomodado sobre la almohada y su nívea piel un tanto más pálida de lo acostumbrado. Se acercó con cautela y con una mano repasó suavemente su mejilla con esa piel sedosa que le volvía loco y continuó hasta sus parpados para terminar delineando el contorno de aquellos finos labios que no había probado en tanto tiempo y que tanto ansiaba.
Los párpados que ocultaban sus orbes grises se abrieron un poco y eso fue suficiente para que el rubio despertara casi por completo al ver aquellos ojos verdes que dispararon una buena cantidad de adrenalina en su cuerpo. Intentó sentarse en la cama más incluso antes de hacerlo se dio cuenta de que le resultará imposible así que se limitó a tomar la mano del moreno y apartarla con rudeza de su rostro.
- No sé que haces aquí. Pero si valoras tu propia vida te irás en este instante. –su voz sonaba gutural y rasposa, como lo hacía la de una persona que no la había utilizado en mucho tiempo.
- Si la valorara no hubiera puesto un pie en esta habitación en primer lugar –respondió el moreno sintiéndose apenado por ser descubierto- después de todo, tenemos una charla pendiente.
- No tengo nada de que hablar contigo.
- Yo no creo que sea así –respondió el moreno acomodándose en la silla que estaba a su disposición- Estoy cansado de huir y no darte las explicaciones que mereces. Esta vez me quedaré hasta el final.
- Pensé que los Gryffindor no huían del peligro –señaló el rubio despectivamente- No quiero hablar contigo, Potter.
- Entonces yo me limitaré a hablar y tú puedes escuchar. Pero quiero dejar en claro que no pienso irme hasta terminar con esa conversación del jueves que terminó un poco muy… rápido para mi gusto.
El rubio lo miró con odio pero sabía de la testarudez de aquel chico y que no importaba lo que hiciera, este no lo dejaría ir hasta que tuviera la oportunidad de expresarse. Hizo un ademán para que comenzara a hablar deseando que todo aquello terminara rápidamente para satisfacer su curiosidad sobre lo que había pasado ese jueves en el que Potter, seguramente, había hablado con su esposa.
- Lo primero y más importante. Te debo una disculpa por mi comportamiento. Pero era necesario mantenerte alejado, no podía arriesgarme a… - el Gryffindor tomó aire -. Mientras estuve en el castillo de Voldemort estaba permanentemente vigilado y debí sospechar desde un principio que Voldemort no se iría del castillo y me dejaría así de fácil.
- Al grano, Potter.
- Tengo más que decir antes de poder continuar – declaró el Gryffindor con tono autoritario, algo que no le gustó en lo más mínimo a Draco -. Siento todo lo que te hice pasar, y siento todavía más todas y cada una de las palabras que te dije aquella tarde en Hogsmeade, nunca quise lastimarte como lo hice y mucho menos apartarte.
- Pero lo hiciste.
- Así es, y tú no me esperaste, no guardaste un mínimo de consideración por lo que tuvimos – le recriminó Harry en un tono de reproche.
- No vi razón para aferrarme a algo que tú rompiste. Por lo tanto ni sueñes que me disculparé por la forma en que decidí reparar lo que tú deshiciste.
Potter se pasó la mano por el cabello mientras miraba al suelo, sabiendo que el rubio tenía la razón. Después de todo, fue él quien quiso alejarlo para salvarlo. Aunque nunca creyó que esta situación diera el giro que había tomado.
- Voldemort me hechizó – dijo al fin con la vista todavía fija en el piso intentando encontrar una forma de explicarse que pudiera despertar la simpatía del chico recostado en la camilla -. Todavía no entiendo del todo sus motivos, pero utilizó un antiguo hechizo de rastreo sobre mí. Desde el momento en que lo hizo, él era capaz de acceder a mi: Todo lo que viera o escuchara, él lo sabría. No fue hasta después de que volví a la escuela que lo supe… había lagunas mentales, cosas que no conseguía recordar y tuve que usar un contra hechizo sobre mí mismo para deshacer un desmemorizante que Voldemort había usado. Pero… el hechizo que él usó era muy complejo como para deshacerlo de un día al otro y no podía seguir arriesgándote.
- ¿Esa es tu excusa¿Un hechizo? – Preguntó el rubio incrédulo -. ¿Qué tiene que ver eso con el hecho de que estuvieras con Langdon?
- Él me traicionó. Fingí tener una relación con él porque sabía que Voldemort iría a buscarlo como una venganza – se explicó el moreno.
- ¿Y qué cambió lo suficiente para que me digas esto ahora?
- Conseguí deshacerme del hechizo. Me tomó más de lo que esperaba y… sé que este no es mi lugar, yo mismo vi lo feliz que estabas en tu boda y no pude evitar pensar que Valo te estaba dando la felicidad que yo no podía…
- Así que realmente eras tú en mi boda… – Le interrumpió incrédulo el Slytherin -. ¿Qué hay del sueño?
- En ambos casos fui yo, tuve que utilizar una forma de proyección astral de forma que Voldemort no se enterara de la verdad.
- ¿Y por qué no explicarme eso antes usando el mismo método? – preguntó, con ese tono que parecía demandar una respuesta lo suficientemente razonable para que pudiera ser tomada en cuenta y sin notarlo, apretó suavemente con sus puños el cobertor de la camilla en la que estaba.
- ¿Hubiera servido de algo? Te conozco y sé que te hubieras opuesto a mi plan.
- ¡Eso no te justifica! –Casi gritó el rubio enojado, olvidando en esos momentos la frialdad y compostura. Todo lo que quería era deshacer de ese rencor que se había hecho de un lugar en su mente- tomaste una decisión que no te correspondía, una decisión que debió ser de los dos. No tenías derecho de dejarme en las sombras mientras tú salías a combatir con tu delirio de héroe insufrible. Tenía derecho a saberlo-
- Cometí un error, la gente se equivoca, Draco. Y si pudiera cambiar lo que…
-Ahórrate esas excusas – le cortó el rubio- Sé muy bien que no te arrepientes por que lo ve escrito en todo tu rostro, sólo sueltas palabras a aíre para conseguir un perdón que nunca te daré. Estoy casado, he rehecho mi vida luego de que tu te encargaras de hacerla pedazos. No quiero nada de ti y no hay nada que tú puedas decirme que cambie eso.
- Esa chica con la que estás… Sabes que nunca te amará como lo hago yo –dijo el moreno sin pensar en lo que decía. Aquella conversación no se estaba desarrollando con el lo había esperado.
- No te atrevas a hablar de ella. No tienes idea de lo que ella siente, pero yo sí, esa mujer –dijo haciendo hincapié el esa ultima palabra- daría su vida por mi.
- ¿Y tu crees que yo no lo haría? Yo te amo.
- Hablas del amor con mucha soltura. –le susurró en un tono cruel- Demasiada para alguien que se escuda sin parar en ese mismo sentimiento cono justificante.
- ¡Sólo quería lo mejor para ti!
- Y ahora lo tengo ¿O es que también eres tan egoísta que no te das cuenta? Tú mismo te aseguraste de que mi felicidad no dependiera de ti.
- Nunca quise lastimarte -Aquella voz que había pasado a convertirse en al de un chico maduro estaba haciendo uso del tono más dolido que pudo conseguir sin siquiera darse cuenta.
- Pero lo hiciste y te empeñas en continuar haciéndolo –Los ojos de Draco se humedecían y las lágrimas de dolor, coraje y odio amenazaban peligrosamente con darse rienda suelta.- ¿Cuándo tendrás suficiente?
-Si tu felicidad está al lado de Valo…
- Lo está.
El moreno dejó escapar una sola lágrima de sangre que se deslizó lentamente a través de su rostro hasta caer y manchar la túnica que lucía. No quería creer en la honestidad con al que aquellas palabras habían sido pronunciadas "sólo lo hace para lastimarte" gritó una voz desesperada en su cabeza.
- Dime qué es lo que necesito para que me perdones. Necesito que me des otra oportunidad.
- Puedes comenzar por irte de esta habitación y salir de mi vida, la de mi esposa y la de mis hijos. No quiero tener nada que ver contigo, Potter. No quiero que me mires, que me dirijas la palabra o que respires el mismo aire que yo. Tal vez entonces seré capaz de superar lo que pasó hasta que volvamos a una cordial relación de compañeros, pero, no te atrevas a pensar que correré hacia tus brazos.
- No me pidas que me aparte de ti, Draco. No… no lo soportaré, no puedo vivir sin ti. –aquellas era las palabras de un hombre desesperado que le miraba suplicante. Más no se compadeció, no iba a manejarse por aquella expresión dolida.
Y Harry buscó la mirada de Draco esperando encontrar algo; una pizca de esperanza que le indicara que no todo estaba perdido y que él no había lanzado por la borda la relación que había tenido con la primera persona a la que realmente había amado. No encontró nada y se puso de pie un tanto resignado, sintiendo que cada paso que le distanciaba del ojigris dolía más que todos los Cruciatus que había recibido en su vida.
- Te necesito – susurró, tan sincero que dolía -. Desde hace mucho he necesitado una razón para seguir adelante con esta lucha para la que he sido preparado los últimos años, una esperanza… Y si tú me dices ahora que esa esperanza está muerta yo podría fácilmente morir junto con ella.
Draco separó un poco sus labios para poder decir algo pero no pudo… Ver la expresión quebrada del Gryffindor lo enterneció hasta un punto que no creyó posible y por primera vez en mucho tiempo sintió un calor en el pecho que tanto había añorado. Pero se negó a permitir que este lo llenara por completo como lo había hecho cuando todavía eran una pareja.
- Sólo vete.
U.U.U.U.U.U.U
Un fuerte hechizo se hizo cargo del cerrojo de la puerta para proporcionarle aquella privacidad que necesitaba tan desesperadamente. Aún cunado dudaba que alguien se molestara en tocar la puerta. Después de todo, para el resto de los habitantes del castillo era un día como cualquier otro.
Más él no podía pensar y su cerebro estaba muy lejos de procesar todo lo que había pasado. Así se dejó caer sobre un sillón sin preocuparse por el impacto, sin preocuparse por nada en realidad.
Sabía que estaba llorando pero no podía sentir las gruesas gotas de sangre que caían por su rostro sin cesar. Tampoco había sollozos, aquel era un llanto silencioso muy común en aquellas personas que se han acostumbrado a sufrir en silencio mientras la pena les carcomía por dentro.
"Así que… de esta forma es como se siente un corazón roto" pensó con ironía. Mientras sentía un vacío irremediable dentro de sí mismo y una inexplicable desolación que estaban dificultando considerablemente su respiración
No pudo evitar azotarse mentalmente para intentar aminorar el dolor. ¿Cómo pudo ser tan idiota para creer que había una esperanza¿Por qué insistió de semejante manera cuando sabía que se merecía por completo su rechazo?
Sabía que había echado a perder todo desde ese día de campo que Draco planeó para él, mas quería creer, quería tener fe en que lo imposible podría llegar a ser real, que había un pequeño rayo de esperanza en la oscuridad que lo envolvía todos los días en la cual podría refugiarse hasta que llegara el momento en que pudiera hablar alto y claro con esa persona a la que tanto amaba a pesar de que la parte racional de su cerebro le había gritado que aquello no era una buena idea, que debía mantenerse en su lugar y dejarlo ser feliz con ella no podía.
Por que el también ansiaba aquella misma felicidad.
Todo era a causa de ese egoísmo… aquel maldito egoísmo que no podía combatir.
"… y te empeñas en continuar haciéndolo ¿Cuándo tendrás suficiente?"
Pero nunca quiso aquello, lo ultimo que deseaba era verlo lastimado. Entonces ¿De donde había llegado la idea de alejarlo? Era cierto… Draco debió tener un voto en aquella decisión tan unilateral, pero no se lo había dado y, sin darse cuenta, había caído en el mismo error que habían cometido con el. Lo había mantenido en las sobras para protegerlo.
Por un momento el moreno tuvo la esperanza de que la culpa remplazara aquel pulsante dolor que le carcomía sin tregua, lenta y fuertemente.
Intentó tragar para sopesar aquel sentimiento, mas no pudo. Su respiración comenzaba a dificultarse y cada exhalación de aire se sentía como la última.
Vio su rostro dibujado en el aire frente a él, tan nítido como si lo tuviera al frente. Pero no se sentía capaz de alcanzarlo para saber si aquello no era más que una alucinación. Se sentía cansado…
Tan cansado…
"Lo arruinaste" le gritó una voz en su cabeza con todo el enojo que debía estar sintiendo "Encontraste a una persona con la que creías que podrías pasar tu vida entera y la alejaste".
Y lo sintió como si un golpe lo hubiera dejado sin aire por algunos infructuosos segundos que se sintieron como horas. Sus intestinos habían sido remplazados con pesadas piedras cuando notó al fin que no habría marcha atrás, que no podría regresar el tiempo para corregir su error por que seguía pensando que había hecho lo correcto y volvería a hacerlo de ser necesario. Prefería todo aquel dolor ante la posibilidad de que Draco muriera por su culpa.
- Está hecho- susurró a penas con la voz tan seca como su propia boca.
"Mataste todo sentimiento que podía haber resguardado cuando lo dejaste solo, cuando lo abandonaste repentinamente y sin aviso" pensó otra vez cuando sintió sus lágrimas al fin, resbalando desde sus ojos hasta su cabello, abriéndose paso por la sien.
"Despierta, es un mal sueño. No hay nadie a mi lado. Luchaba pero ahora estoy cansado de luchar, supongo que no soy del tipo que lucha No me importaría si estuvieses a mi lado, pero ahora te has ido" (1)
Y su vista se fijó por primera vez en el techo. Ahí una serie de ondas se elevaban hacia el aire formando figuras fantásticas a través de su vista nebulosa por el llanto. Figuras que le recordaban al humo de un cigarrillo que se consume lentamente.
Ésa era la palabra: Se estaba consumiendo.
U.U.U.U.U.U.U
Comodidad.
Una dulce comodidad la embargaba en esos momentos. Sabía que estaba despierta, pero no quería hacer nada al respecto. Se sentía tan bien mantener sus ojos cerrados que al fin habían dejado de escocer luego de casi dos noches sin dormir.
No recordaba el por que de su falta de sueño pero no importaba realmente, el mundo entero podía esperar mientras quería volver a aquel sueño tan hermoso de hace unos minutos en los que veía el sol ocultarse a la deriva del mar que reflejaba pequeños destellos de luz por la sal disuelta en este. No recordaba si hacía calor pero el clima resultaba tan agradable.
"A Draco no le gusta la playa" recordó en ese momento y algo similar a una explosión se desencadenó en su cabeza. Abrió los ojos y ni siquiera esperó a que su vista se enfocara para ponerse de pie y pronto se arrepintió. Un mareo por la rapidez de sus movimientos y terminó de vuelta en el sillón donde la habían recostado mientras una mujer de uniforma blanco la miraba interrogante.
- ¿Se encuentra bien? –preguntó la enfermera mientras revisaba a los bebés que estaban pacíficamente dormidos en sus respectivos cuneros.
- Eso creo- respondió Brianne- ¿Dónde está Phillipe?
- ¿Disculpe?
- Phillipe Malfoy, estaba conmigo y prometió que me despertaría a las siete de la… -miró su reloj- ¡Ya es el medio día!
- Debería calmarse, señorita. El señor Malfoy está a su lado –indicó al mujer señalando un sillón al lado del suyo donde descansaba pacíficamente el joven francés- y su esposo se encuentra bien, de haberse presentado cualquier emergencia se le hubiera despertado.
- Pero el prometió que me despertaría –alegó la joven mientras la enfermera simplemente seguís ocupada con los chicos, después de todo, no le pagaban por lidiar con jovencitas temperamentales- ¿A que hora fue que ese irresponsable decidió que era buena idea dormir?
- Su "irresponsable" pariente fue encontrado inconciente cerca de la habitación de su esposo. Seguramente por su obstinación por…
La enfermera se giró para volver su mirada hasta la joven y a penas la vio corriendo por el pasillo antes de desaparecer por las escaleras y suspiró para si misma.
- Estos jóvenes, siempre corriendo.
"No puede ser" Brianne corría a toda la velocidad que daban sus pies para bajar un par de pisos hasta la habitación donde descansaba su esposo "Sabía que no debía dormir, lo sabía". Un terror irracional se apoderó de ella al pensar en las consecuencias de dormir casi seis horas justo cuando sabía que en el hospital era donde ella y su esposo estarían más vulnerables a un posible ataque o incluso secuestro "No es posible, me necesitaría para poder iniciarse" pensó con dureza, pero no por ello aminoró su marcha hasta que estuvo frente a la puerta de la habitación.
Sus manos temblaron un poco para alcanzar la perilla plateada que le daba acceso al cuarto. Se relajó un poco no queriendo parecer una paranoica al entrar y darse cuanta de que no había nada por que temer y su esposo estaba en su cama, como se suponía que debía.
Y así era. El rubio descansaba sobre su cama con la vista fija en el vacío y apenas reaccionó ante el ruido de la puerta abriéndose.
- ¿Estás bien? –preguntó ella acercándose hasta su camilla con lentitud.
- Tenemos que hablar. –Declaró Draco con una mirada fría dirigida hasta su esposa-
Más intrigada de lo que pudo imaginar Brianne se acercó cuidadosamente hasta la cama de su esposo en una silla que, muy convenientemente, estaba a su lado. Intentó tomar su mano como lo había hecho desde su ultima visita a la habitación, pero Draco la retiró enfadado.
- ¿Por qué no me dijiste de la "cita misteriosa" con Potter? – preguntó hiendo directamente al grano.
- Creo que el cómo te enteraste no es una cuestión que vaya a ser aclarada ahora¿me equivoco? – Dijo ella con una sonrisa un tanto triste -. No lo hice por protegerte ni pienso anteponer excusas de ese tipo.
- ¿Entonces?
- Draco¿no te parece extraño que Potter comenzara a buscarte luego de que tenemos una relación consolidada? Supongo que el muy ingenuo creyó que de hecho no ibas a seguir adelante con tu vida, pero lo hiciste. Y él se arrepintió de haberte dejado ir como lo hizo, por eso es que te quiere de vuelta.
- Ésas no son más que suposiciones tuyas –refutó Malfoy con mala cara.
- ¿Y no crees que pueda tener razón¿O es que lo que realmente te molesta es que lo haya apartado de nuestras vidas?
- No, lo que me molesta es que no confíes en mí. –Aclaró Draco con dureza- Es frustrante que creas que en cualquier momento y a cualquier oportunidad voy a huir de esta relación y no es el caso, debes tener un concepto muy bajo de mi si de hecho creíste que iba a correr de vuelta a los brazos de Potter.
- Deberías de intentar comprenderme. Sé cuanto lo amabas, si no es que sigues haciéndolo.
El rubio se masajeó las sienes con la mano dejando escapar un suspiro exasperado. Cerró los ojos y respiró profundamente antes de ofrecerle de vuelta su mano a la pelinegra que la tomó con suavidad y se enfrento a la mirada gris que le dirigían.
-No me interesa que haya sido Potter o cualquier otra persona. Pero quiero que entiendas que no estoy forzado estar contigo. Quiero estar contigo. Esta no es la primera vez que algo así pasa; en la boda te negaste a invitar a muchos de mis ex a menos que fuera estrictamente necesario –La mirada de Brianne se tornó avergonzada- ¿Por qué es que te niegas a confiar en mi?
- Lo siento – susurró honestamente -. Siento no habértelo dicho, pero creo que…
- No me malinterpretes. Creo que tomaste la decisión correcta al decirle a Potter que desapareciera de nuestras vidas, pero me molesta saber que lo hiciste porque regresaría al enterarme de que él quería reconciliarse.
- ¿Crees que serías feliz con él? – preguntó Brianne, apesadumbrada.
- No – contestó Draco sin dudar -. No le quiero de vuelta. Pero ese no es el problema, Brianne. Estamos en más peligro que nunca ahora que los chicos han nacido.
- Lo sé.
- No pasará mucho tiempo antes de que el Dark Lord demande nuestra unificación a sus filas.
- Eso también lo sé – puntualizó ella.
- Entonces, te pido que confíes en mí.
- Lo siento – repitió la chica todavía un poco apenada, porque Draco si que había tenido la razón.
El motivo para no decirle nada sobre la cita con Potter no era más que miedo disfrazado. Pero el miedo la apoderaba cada vez que pensaba en la muy frágil base sobre que se fundamentaba aquella relación que ella no quería perder. Era egoísta y lo sabía, mas no le importaba. Todo lo que quería era su final de cuento de hadas que se había resignado a no tener y que se volvió posible cuando aceptó casarse con un Malfoy y prometió amarlo de por vida.
- Te amo – le dijo mirándolo con ojos llorosos, algo que Draco nunca se esperó que le dijera en ese momento. Y, por supuesto, no le respondió con la misma frase, pero sí le hizo un ademán para que se acercara y ambos se fundieron en un abrazo -. Y quiero que gastemos el tiempo cazando autos. (2)
- ¿Qué?
- Luego te lo explicaré – respondió ella con una sonrisa al recordar la poca experiencia que Draco tenía con la música muggle. Y ambos siguieron aferrándose el uno al otro intentando serenarse aunque, por su posición, Brianne no pudo ver la mirada de infinita tristeza que lucía el Slytherin.
Alguien carraspeo a sus espaldas y se encontraron con el sanador que lucía una sonrisa divertida desde la puerta.
- Espero no estar interrumpiendo –dijo todavía con una sonrisa- pero la otra señora Malfoy te busca, Brianne. Y ya es hora de la revisión para tu esposo ¿Gustas quedarte o…?
-Creo que lo mejor será irme –respondió ella. Se acercó a su esposo para depositar un suave beso en su mejilla.- No tardo.
Con pasos rápidos la nueva señora Malfoy se apresuró hasta la puerta para regresar hasta los cuneros donde, seguramente, Narcisa estaba esperándola.
- Es una mujer muy comprometida –comentó Hewitt mientras se acercaba a verificar algunos de los monitores alrededor de la cama del rubio- Y me alegro de decir que todo parece ir a la perfección ¿Ha habido mareos?
- Solo un par de veces luego de que desperté.
- Bien –respondió el otro que tomó el expediente que descansaba al pie de su cama- Al parecer tampoco has tenido fiebre ni nada parecido. Si todo sigue así en una semana podré darte de alta para que sigas tu recuperación en el castillo. Con algunas cuantas restricciones, claro: Tienes que darme tu palabra de no hacer muchos esfuerzos, nada de subir y bajar escaleras y mucho menos subirte a una escoba por algunas semanas ¿De acuerdo?
- Si eso consigue sacarme de la cama tienes mi palabra –aseguró Draco sonriente- Y pienso pasar una larga temporada sin recostarme en una.
- Es entendible –comprendió el sanador- Llevas una buena temporada sin movimiento, pero pronto estarás de vuelta y listo para seguir con tu rutina normal. Además, siempre puedo asegurarme de que tu esposa se encargará de cuidarte como es debido.
- Tenlo por seguro.
- Draco¿puedo hacerte una pregunta que, tal vez, encuentres poco profesional de mi parte?
- Siéntete libre de hacerla, mas no te aseguro una respuesta.
- ¿Cuánto tiempo llevan tú y Brianne juntos?
- Pronto serán nueve meses completos – contestó el otro con un intento de sonrisa -. ¿A qué viene la pregunta?
- Mera curiosidad – aclaró el hombre -. Es sólo que pensé que llevarían un buen tiempo juntos para que… - el hombre parecía tener dificultad para encontrar palabras -, Debo reconocer que tienes a tu lado a una mujer muy devota.
- Lo sé.
- Algo que me hace todavía más curioso por tu condición – agregó Hewitt y a cambio recibió una mirada que cierto reproche del heredero Malfoy -. No me hagas caso. Regresaré en una hora para checarte.
Así, el rubio se quedó solo de nuevo en la habitación con los incesantes pitidos de aquellos aparatos infernales que, sabía, no le iban a permitir dormir en toda la noche.
La conversación con Potter, aunque breve, lo había dejado un tanto perturbado. Todo aquel tiempo había querido una razón que le permitiera dejarse ir de todo el rencor que sentía contra el moreno. Pero ahora que la tenía, el dolor parecía pesar todavía más que antes.
¿Por qué no podía, simplemente, olvidar lo que había pasado¿Por qué era que el odio no tardaba en aparecer cuando intentaba recordar los buenos momentos que tuvo con Potter el amargo final de su relación regresaba a su mente¿Por qué tenía que seguir amándolo?
Negó con la cabeza, sintiéndose un maldito a cada segundo. Porque a pesar de todas sus palabras si el orgullo no se hubiera interpuesto Potter seguiría ahí, tomándolo de la mano asegurándole que todo estaría bien. Pero las cosas nunca serían tan sencillas y mientras estuviera en su sano juicio no le daría la espalda a Brianne, no iba a correr a los brazos abiertos del moreno ni a robarle el aire en medio de un beso apasionado diciéndole que lo perdonaría una y mil veces para que no lo volviera a dejar nunca más…
¿Qué tipo de ingrato era? Brianne estaba ahí, siempre había estado y seguiría ahí sin importar los riesgos ni consecuencias. Eso era amor y… Merlín, sabía que nada sería mejor que poder corresponderle, si tan solo el deseo reconvirtiera en realidad.
Pero no, se había enamorado de la persona equivocada.
Pero… Todos sueño siempre debía llegar a un fin¿o no? Y eso era exactamente lo que había sucedido. El sueño había terminado de forma tan brusca que, al tocar tierra firme de nuevo, se dejó caer y, de no haber sido por Brianne, seguramente todavía hubiera continuado en el suelo en esos momentos. Esa chica que le había tendido la mano e incluso le había cargado en brazos cuando no creyó posible continuar ¿Acaso no le debía lealtad por eso? Aun sabiendo que su corazón ya tenía un dueño.
Se libró de un suspiro más y tomó el periódico que descansaba al lado de su cama en la mesita de noche.
U.U.U.U.U.U.U
Todo era blanco. No parecía encontrarse en ningún lugar especial ni podía imaginarse algún otro en el que quisiera estar. La perfección reinaba en cada trozo de aquel estéril y artificial ambiente donde no existía nada ni nadie, lo que lo hacía un paraíso.
Perfecto.
Sin guerra, sin Voldemort, sin cruzadas, elecciones o una vida llena de miseria seguida prontamente por otra más. La inexistencia le rodeaba dejándolo libre de aquellos hilos que lo movían alrededor como una marioneta, ya no había dolor, ni amor, ni Draco.
Se sintió reconfortado hasta la uña del dedo meñique de su pie mientras flotaba en medio de esa nada. Toda aquella quietud que parecía volverse una parte de su ser.
Sentía paz.
No se atrevía a abrir los ojos temiendo que de hacerlo despertaría en aquel mundo del que había escapado. Y no quería regresar ¿Por qué? No lo recordaba, parecía todo nebuloso.
Había un chico con su nombre, un jovencito de ojos verdes marcado por aquella legendaria cicatriz cuya existencia era un historial de desgracias, una tras la otra. Y había un chico también, alguien a quien amaba…
Un movimiento lo sacudió con tanta fuerza y de manera tan súbita que temió quedar al borde de la inconciencia cuando su paraíso blanquecino desaparecía ante sus ojos y una voz lo llamaba en un volumen cada vez más fuerte.
- No te atrevas a morir, maldito –escuchó en la lejanía una voz que apenas pronunciaba aquellas palabras lo que le hizo suponer que lo hacía con dientes apretados. Más él no quería volver ¡Quería quedarse donde quiera que estaba!
Una nueva sacudida lo devolví a la realidad más bruscamente de lo que hubiera querido. La desorientación lo golpeó en un abrir y cerrar de ojos. Pronto se dio cuanta de que estaba en el piso y tenía problemas con su respiración cortesía de un absceso de tos que llegó en ese momento y amenazaba con sacar sus pulmones a través de su garganta.
Lo primero que consiguió enfocar fueron un par de zapatillas altas frente a él.
- Según tenía entendido la dispensación libre de energía mágica pero hasta nuestros días no había sido nada más que una teoría – aseveró una voz autoritaria desde arriba del nivel de su cabeza-. Siempre teniendo que sobresalir¿no es así, Potter?
Esa voz femenina… sonaba tan familiar…
- Un pequeño regalo de parte del matrimonio Malfoy y un mensaje de parte de Brianne "¿De hecho creías que te librarías tan fácil? Todavía te queda mucho qué pagar".
Con un suave resonar en la habitación de sus tacones Mary Molko abandonó el lugar, dejando a un desolado muchacho detrás.
TBC
(1) Pequeña parte robada de 1 canción muy linda: A bad dream de Keane
(1) Tal vez algunos entiendan el mensaje, pero para los que no era una referencia a Chasing Cars de Snow Patrol que, originalmente iba a ser la canción de este cap x3
Estoy de vuelta!!! X3 Y en honor a mi cumpleaños (Dulces 18… de nuevo XD) decidía subir este nuevo cap xa todas aquellas que me han querido dar jalones de orejas por tardar tanto XD
Como sea, este cap va especialmente para Yuki (Q corrigió algunas partes del borrados original :S) Mil grax x todo, especialmente por presentarme a cierto cantante japonés que toca mi fibra sensible XD
La canción de este cap es una hermosura que les aconsejo que escuchen si tienen la oportunidad, del álbum Roentgen, The Cape of Storms de Hyde o
Ok, dejo de molestar y me voy directamente a la canción.
Bss y feliz semana XD
So where do I sail?
A ship losing control
My cries swallowed up, lost in the ranging sea
So where has love gone?
Will I ever reach it?
The Cape of Storms echoes the pain I feel inside
You'll never notice
The colour of sin
Just as the storm clouds close in
It's dark
Here in the shadows
I am pursued
Until the ends of the earth
Embraced
The ghost ship wanders far
For there is no guiding star
And this treasure has no meaning anymore
So where do I sail?
A ship losing control
My cries swallowed up, lost in the ranging sea
So where has love gone?
Will I ever reach it?
The Cape of Storms echoes the pain I feel inside
You know completely
The taste of sin
Melting sweet in your mouth
Like chocolate
A moment of pleasure
You are fulfilled
But every dream has its time
To die
The ghost ship wanders far
For there is no guiding star
And this treasure has no meaning anymore
Will this be my fate?
So where do I sail?
A ship losing control
My cries swallowed up, lost in the ranging sea
So where has love gone?
Will I ever reach it?
The Cape of Storms echoes the pain I feel inside
