Capitulo 3: Primeras confusiones

-Tu ultimo ensayo me ha gustado muchísimo- dijo Seijuro mientras salía junto a Aoshi de la sala de clases-. No creí que tuvieras un concepto tan complejo del amor.

Seijuro miro de reojo al muchacho. Sabia que algo realmente importante le debía estar ocurriendo a Aoshi para que se reflejara aquel cambio en su forma de ver las cosas. No era un cambio extremadamente notorio, pero para alguien que lo conocía de tanto tiempo como el, aquellas pequeñas señales que le daba el joven le decían a gritos que su pupilo estaba abriendo su corazón nuevamente.

-Pensé que te gustaría que variara un poco- contesto encogiéndose de hombros-.Mi visión tan desapasionada ya debe resultarte aburrida.

-Claro. Pero no te negare que penseque tal vez ese cambio se podría deber a algo… o a alguien.

Aoshi entendió inmediatamente la indirecta de su maestro. No podía negar que desde el día que se había encontrado con Misao en la librería una simpatía desconocida había despertado en el.

La joven no le gustaba, de eso estaba segura, luego de lo que había ocurrido ya no podía sentirse atraído por ninguna mujer sin embargo…

Mi alma se ha convertido en un desierto árido e inhóspito. El amor es algo que me ha sido vedado, tampoco lo busco ya, y estoy seguro de que no lo volveré a hacer. Soy incapaz de amar a alguien.

-Cambia esa cara, chico- le dijo Hiko sonriendo-. Mientras hagas bien el trabajo en clases, me da igual quien es tu musa.

-Dices tonterías- murmuró Aoshi.

-A tu edad yo también las decía y muchas veces, con el paso de los años estas tontería se convierten en verdades sorprendentes. Y las mujeres, muchacho, son para admirarlas.

Esa era una verdad innegable. Además, Misao Makimachi había rondado en su pensamiento durante cuatro días sin darle tregua.

El lunes cuando regreso a clase pensó en ir a visitarla a la cafetería por que no tenia ni la menor idea que era lo que la chica estudiaba, pero una mezcla de vergüenza y temor a lo que ella y Sanosuke pensaran lo retuvo. No presionaría al destino. Una casualidad la había llevado por primera vez a su vida, y otra le había permitido conocerla mas y disculparse.

La oportunidad llego como caída del cielo. Sentada tranquilamente en una de las bancas Misao esperaba mirando atenta a los estudiantes que salían, al verlo acercarse le sonrió y se puso de pie para correr a su encuentro.

Seijuro observo primero a la joven que se aproximaba hasta ellos y después a Aoshi.

-Entiendo- dijo sonriendo-. Creo que estoy de más. Si necesitas algo, estaré en la cafetería y luego en mi oficina. Que disfrutes de la compañía, muchacho.

Misao observo sorprendida al hombre que le dedico una sonrisa cuando paso a su lado, pero en ese momento se percato de que Aoshi la miraba, la alegría ilumino su rostro.

-Hola, Aoshi Shinomori- saludo entusiasmada-. Se que te estas preguntando que es lo que hago aquí. Bueno, la verdad es que hoy tengo libre en la cafetería hasta la tarde, y Omasu, mi amiga no puede comer conmigo por que ella si tiene turno. Además Soujiro no viene hoy a la universidad, así que pensé que quizás… si no tenias planes podríamos comer juntos- le dijo enseñándole una bolsita con lo que se suponía q era comida dentro-. He preparado algunas cosas, no es necesario que me acompañes si no quieres, de verdad…

-Encantado- respondió Aoshi notando su turbación-. Me encantaría comer contigo.

-Bien. Había pensado que podríamos comer en algún sitio que no fuera la cafetería. La verdad es que pasar tanto tiempo allí…uno termina por aburrirse.

-Entiendo. Conozco un sitio tranquilo. Quizás podríamos comer allí, nadie nos molestara.

Misao asintió sonriente. Ambos caminaron platicando tranquilos, mas que nada era Misao la que hablaba sin descanso y Aoshi el que oía. No podía negar que la energía que dispendia aquella muchacha le resultaba agradable. Reía con facilidad y no parecía mostrar malas intenciones, además cada ves que el la miraba en sus hermosos ojos aparecía un brillo que lograba ir derribado sus barreras emocionales.

El lugar del que Aoshi había hablado era un rincón apartado de las salas de clase. Unos cuantos árboles servían de refugio para escapar de la mirada curiosa de quien pasara por allí. Misao dejo algunas cosas en el suelo mientras se sentaba apoyándose contra el tronco de uno de los árboles y le sonrió como invitándolo a hacer lo mismo.

-Supongo que tu dignidad y tu orgullo no se verán afectados si te sientas un momento junto a mí. ¿Verdad?

-¿Siempre eres así de directa?- pregunto el.

-La mitad de las veces, si. Mi padre siempre nos hablo con la verdad y como ves, me lo inculco muy bien, pero a veces…

Pero a veces la verdad mata las ilusiones, logra arruinarnos la vida.

Misao lo observo detenidamente. No podía entender muy bien que le pasaba cada vez que miraba a Aoshi, pero estaba segura de que tras esa fachada tan seria y fría debía existir algo más. Quería que existiera algo más.

-¿Quien eres realmente, Aoshi?-dijo ella.

La pregunta lo descolocó un momento, pero luego de mantenerle la mirada por unos minutos suspiro resignado.

-Un alma errante. Demasiado pérdida para ser encontrada.

La primera ves que me describí de aquella forma, mi mundo se estaba cayendo a pedazos. No tenía familia y mis sueños me parecían demasiado inalcanzables. Cuando ella apareció en mi vida todo pareció transformarse. Alegraba mis días y encantabas mis noches. Lentamente, sin que yo me fuera dando cuenta se convirtió en una parte de mi mismo; mi alma estaba unida a la suya, mi corazón estaba en sus manos, sin embargo una tarde, ella decidió que nada de eso era importante. Se alejó de mi vida, dejo mi camino en penumbras. Aun sigo perdido en el camino.

-Un alma errante- repitió Misao mirándolo fijamente-. Eso suena a algo demasiado triste.

-La vida es triste, Misao. Tarde o temprano te darás cuenta.

Así que ese era el verdadero Aoshi Shinomori, pensó Misao. Algo terrible debía haberle ocurrido en su vida para que tuviera esas perspectivas. La fachada de chico insoportable solo le servia para ahuyentar a las personas, pero ella no era cobarde, quería conocer mas sobre el y conseguiría que por lo menos el la aceptara como amiga.

-Amargado- le dijo con una sonrisa logrado que el la mirara ceñudo-. Es la verdad, a si que me mires así.

Comenzó a sacar todo lo que había llevado y le tendió al chico un emparedado y una lata de jugo.

-No soy muy buena cocinando, así que en ves de arriesgarme a envenenarte te prepare esto. Se que no lucen muy bien pero te aseguro que no saben tan mal.

-¿Esto es comestible?- pregunto Aoshi observando lo que tenia en la mano. Tiene aspecto venenoso.

-Claro que no, tonto- le dijo ella molesta-. Además me levante temprano solo para prepararlos. Deberías estar agradecido Le había pedido a mamá que cocinara algo pero tenia mucho trabajo y salio temprano y… se olvido.

Cierta tristeza se hizo visible en los ojos de Misao, pero rápidamente una sonrisa apareció en sus labios borrando todo rastro de la tormenta que se había avecinado unos segundos atrás.

Sin embargo esta no paso desapercibida a Aoshi. Misao era una muchacha alegre, pero estaba seguro de que algo en su vida la entristecía, mucho. La desconocida necesidad de ayudarla surgió dentro de el. No quería verla triste, así que sin pensarlo mucho dio un mordisco a su emparedado ante la mirada expectante de la muchacha.

Aoshi mastico despacio y trago al fin.

-¿Y? ¿Qué te pareció?

-Esta bien, mientras te lo comas con los ojos cerrados no hay problemas.

Una sonrisa se formo en el rostro de la chica suavizando la expresión de molestia que quería aparentar.

-Te invito a comer y te burlas de mí. Creo que no lo haré nunca mas, Aoshi. Eres insufrible.

-Era un cumplido- le dijo terminando de comer-. Veo que no comprendes el mensaje implícito de las palabras.

-Si, claro- le dijo sentándose junto a el-. ¿Con el que salías hoy de clases es Seijuro Hiko?- preguntó intrigada.

-Si, ¿lo conoces?

Misao estaba apunto de decirle que no lo conocía personalmente, pero que iba a comer todos los días a la cafetera y que Okon se esmeraba mucho en atenderlo y no permitía que ninguna de ellas lo hicieran. Omasu y ella estaba segura de que a Okon le gustaba aquel maestro, pero cada vez que ellas se lo habían preguntado las había mandado a hacer tanto trabajo que preferían quedarse calladas.

-No, pero ¿sabes si es casado?

Si la pregunta sorprendió a Aoshi no lo demostró. Se limitó a tomar un trago de su lata de jugo antes de mirarla seriamente.

-No, pero tampoco esta interesado en ello. Además es demasiado mayor para ti, por si te interesa.

Misao comenzó a reír dándole a entender al chico de que nuevamente había dio algo tonto.

-Claro que a mi no me interesa Seijuro, pero a una amiga mía si. Además, recuerda que yo tengo novio.

Su novio.

Aquel simple comentario hizo poner a Aoshi nuevamente los pies en la tierra. Misao estaba en ese momento con el porque no tenia a nadie mas con quien pasar el rato. No era que el le importara realmente.

-Y tú, Aoshi, ¿tienes novia?

El recuerdo de aquella época de su vida que ahora le parecía tan lejana le provocó un dolor que creía enterrado. La había amado desesperadamente y sin embargo nada de lo que había hecho la había mantenido a su lado.

-No. Ahora no.

La respuesta dura y la expresión fría en sus ojos bastaron para que Misao se diera cuenta que había hablado de más. ¿Así que si había existido aún mujer en la vida de Shinomori? Si había sido de esa forma el recuerdo no era agradable.

-Lo siento- logro decir Misao con arrepentimiento. No quería que el chico se enojara con ella.

-No es nada. No tenias por que saberlo.

Misao se arrodillo frente a el y le sujeto el rostro entre las manos. La expresión de asombro y terror que puso Aoshi lograron hacerla sonreír.

-¿Qué… que haces, Misao?- pregunto desconcertado.

-Dicen que los ojos son el espejo del alma- dijo ella-. Quiero saber como es la tuya.

Realmente es chica estaba demente, pero algo en ella lograba calmar parte del dolor que se había despertado minutos antes. Aoshi seguía con los ojos fijos en los verdes de Misao que lo observaban con detenimiento. Podía sentir como se perdía en ellos y lentamente el espacio se fue haciendo pequeño, quedando solamente a ellos dos.

- Si eres un alma errante y perdida, ¿Por qué no me das la oportunidad de encontrarte? – le susurro Misao.

Sin darse cuento como, Aoshi la sujeto de la cintura para acercarla aun poco mas a el. Sus ojos se posaron en los labios de Misao que ya no sonreían, sentía su respiración lenta y pausada. Nuevamente la miro a los ojos y percibió como ella también parecía encontrarse en aquella extraña situación de no saber que hacer. Despacio, sin apresurase demasió fue acercando su rostro hasta el de ella.

-¡Sabia que estarías escondido acá!- dijo Sanosuke sonriendo al ver a su amigo, pero al encontrarse con Misao que lo miraba con los ojos abiertos como platos se dio cuenta del error que había cometido-. Yo… lo siento. No tenia idea de que no estabas solo.

Misao se aparto del lado de Aoshi con las mejillas rojas. Aoshi parecía conservar su eterna tranquilidad pero algo en sus ojos indicaba que no era del todo dueño de sus emociones

-Me alegra mucho verte, Sano- dijo lo mas calmado que le fue posible- Creo que no he tenido el gusto de presentarte a Misao Makimachi.

-Un gusto- le dijo la chica tendiéndole la mano y rogando que la tierra se la tragara-. Recuerdo haberte visto en la cafetería.

-Claro. Yo soy Sanosuke Sagara- dijo el chico que miraba alternativamente a Aoshi y a Misao-. Soy amigo de Shinomori, estudio informática.

-Estábamos comiendo- dijo Aoshi como para disculpar el encontrase en ese lugar con Misao-. No queríamos ir a la cafetería.

-Entiendo- dijo el castaño-. Me encontré con Seijuro que me comento que no comerías con nosotros, pero no me alcanzó a decir nada más porque una señorita llego a meterle conversión, y ya sabes como es. Me dejo relegado en un segundo plano.

-Creo que debo irme- Misao se puso rápidamente de pie y le sonrió a Aoshi- Gracias por acompañarme. Nos veremos luego, un gusto conocerte Sanosuke, adiós.

Sin más salio corriendo rumbo a la cafetería mientras Aoshi la observaba alejarse. Cuando volvió a fijarse en su amigo vio que sonría.

-¿Así que ella es la musa inspiradora de la que me hablo Seijuro?- pregunto Sano a un molesto Aoshi-. Vaya que vas rápido, amigo. ¿Qué hubiera ocurrido si yo no hubiera llegado?

La pregunta de Sanosuke también se la hacia Aoshi. Si su amigo no hubiera llagado la habría besado. Se maldijo mentalmente por lo débil que era. Misao Makimachi le estaba cambiando los esquemas, no sabia que podía esperar de ella. Era tan impredecible que lo volvía loco. Cuando lo había mirado de esa manera noto como su razonamiento lógico y practico se había ido al tacho de la basura. Se había olvidado de que Misao tenia novio, de que era mucho menor que el y de que el no estaba interesado en ella ni en nadie.

-Nada- respondió restándole importancia al asunto-. No hubiera sucedido nada.

-Como quieras, amigo- le dijo Sano con una sonrisa-. Pero recuerda esto, una imagen vale más que mil palabras, así que puedes hablar lo que gustes.

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¿Qué demonios se suponía que había hecho? ¿En que estaba penando? Misao paseaba nerviosa de un lado para otro fuera de la cafetería. Durante toda la tarde había esperado nerviosa a que en cualquier momento Aoshi cruzara la puerta de la cafetería y le exigiera una explicación, explicación que ella aun no tenía.

La verdad que en un comienzo lo había tomado como un juego. Aoshi era tan serio que le agrado verlo descolocado por su actitud, pero luego todo había cambiado. Habían estado tan cerca y lo peor de toda era que ella había deseado desesperadamente que la besara.

-Desgastaras el suelo si no dejas de pasearte así.

Levantó los ojos sorprendida y noto como se sonrojaba de inmediato al ver al chico que permanecía de pie con las manos en los bolsillos de su chaqueta.

-Aoshi… -logró decir Misao.

-Pensé que tendrías que irte sola a casa, ya es tarde y quizás… te gustaría tener un poco de compañía.

-Lamento mucho lo que ocurrió hoy- dijo Misao atropelladamente-. Se que a tu amigo le debe de haber parecido fatal, mi intención…

-Yo no lo lamento- le dijo Aoshi tan serio como de costumbre-. ¿Y que me dices? ¿Quieres que te acompañe?

Misao estaba punto de aceptar cuando oyó que alguien se acercaba.

Soujiro Seta, su novio desde hacia unos meses camino con paso tranquilo hasta donde ella lo separaba. Sonreía despreocupadamente y su mirada se cruzó por un momento con la de Aoshi que se sintió repentinamente molesto.

-Soujiro- Misao se acerco hasta el y dejo que la besara sintiéndose increíblemente incomoda, sentía los azules y fríos ojos de Aoshi fijos en ella y tenia ganas de correr y esconderse en algún lugar donde no pudieran encontrarla y llorar hasta que no lo quedaran mas lagrimas.

Se aparto con una sonrisa insegura en los labios, y miro a ambos jóvenes.

-Soujiro, me gustaría presentarte a un amigo, Aoshi Shinomori, te he hablado sobre el, ¿recuerdas?

-Claro que si- dijo Soujiro tendiéndole la mano a Aoshi que la apretó levemente-.Misao no paraba de hablar de ti el otro día, creo que trabajas en una librería a la tenias muy impresionada.

-Si. Ese día tuvimos la suerte de encontrarnos- respondió Aoshi bastante serio, algo que a Misao no le paso desapercibido.

-Aoshi- dijo con una sonrisa que al chico le resulto terriblemente falsa comparada con la inquietud que se reflejaba en sus ojos verdes-. Este es Soujiro Seta, mi novio.

A pesar de que Soujiro sonreía un leve desafió se reflejaba en sus ojos. Aoshi comprendió enseguida que no confiaba para nada en la relación de amistad que el había comenzado con Misao, sabia que no había nada de que preocuparse, pero la sonrisa del chico le indicaba que no le permitirá que se acercara a su novia.

-Bueno, Misao. Creo que lo mejor será irme- volteo sin espera una respuesta de su parte, no quería que las cosas se complicaran aun mas.

-Aoshi, espera.

Ella llego a su lado, quería explicarle, sentía que lo estaba traicionado por no haberle dicho que Soujiro la iba a buscar todos los días al trabajo.

-Vete- le dijo con tono serio perno no era frió como de costumbre-. Te están esperando.

Misao sintió ganas de llorar por no ser capas de decirle nada más. Tenía tantas cosas en la cabeza pero se sentía incapaz de llevarla a palabras.

-¿Nos veremos mañana?- pregunto ansiosa.

-Mañana es demasiado lejano, Misao- dijo con tono cansado-. Que estés bien.

Lo vio alejarse sintiéndose peor que en toda su vida. Soujiro se acerco hasta ella y la abrasó.

-Ya se hace tarde. ¿Por que no vamos por tus cosas y te invito a cenar?

Misao se limito a sonreír, no podía entender que le estaba pasando. Ella amaba a Soujiro, lo amaba profundamente, pero Aoshi Shinomori estaba cambiando su forma de ver la vida por completo. Lo había odiado con solo verlo unos minutos y ahora, luego de pasar un par de horas juntos no poda dejar de pensar en el.

Soujiro la tomo de la mano caminando a su lado en silencio. Durante tanto tiempo aquellos momentos en que estaban solos y en silencio habían sido tan importantes para ella.

Había conocido a Soujiro a los pocos días de entrar a trabajar en la cafetería. Recordaba perfectamente que un grupo de chicos la había estado molestando, pero Soujiro había llegado justo a tiempo para protegerla y desde ese momento la admiración hacia el había ido en aumente. Salieron como amigos durante unos cuantos días, cuando el se le declaro Misao no lo podía creer, jamás había imaginado que un chico como Soujiro se pudiera fijar en alguien como ella, infantil y demasiado extrovertida, sin embargo esos meses le había demostrado con creces que su relacione era maravillosa.

Hasta que Aoshi apareció en su vida.

Con Soujiro su vida se había vuelto estable. Después de la muerte de su padre sintió que el mundo se le caía a piadazos, sin embargo el chico la hacia sentir segura y querida. No existían las preocupaciones y dejaba que la tranquilidad llenara su mente. Sin embargo cada vez que esta cerca de Aoshi una excitación extraña parecía hacer presa de ella. No podía saber jamás en que estaba pensando, su expresión era fría y distante pero cuando abría la boca decía cosas que la sorprendían muchísimo. No era un chico como el resto y eso le resultan emocionante. El hecho de esperar siempre algo mas la mantenía alerta, y como decía Omasu, la verdad es que Aoshi era un joven bastante guapo y a ella no le pasaba totalmente desapercibido.

Llegaron a un restaurante bastante sencillo, Misao fingía oír lo que Soujiro le estaba contando pero no era realmente capas de prestarle atención, no después de lo mal que se sentía por lo ocurrido esa tarde con Aoshi. Si ella tenia novio no tendría que haber deseado que el la besara, sin embargo había sido así.

-¿Que ocurre, Misao? Pareces muy desconcentrada- le pregunto el chico con una sonrisa mientras le acariciaba la mano.

-Nada- se apresuro a mentir misao-. Creo que el día de hoy fue algo agotador. Solo tengo un poco de sueño.

La cena transcurrió tranquila, hablando de lo cotidiano pero Misao se dio cuenta de que Soujiro evitaba a toda costa llegar al tema de Aoshi, y temía que fuera porque sospechara algo.

Camino a casa de la joven, su novio la detuvo un momento obligándola a que lo mirara a los ojos.

-¿Es el, verdad?- pregunto completamente serio.

-¿Quién es que?- Misao no entendía absolutamente nada.

-Shinomori. Es el quien ha provocado este distanciamiento entre nosotros.

Misao sintió como todos sus miedos se hacían reales. Soujiro había notado su desasosiego y lo atribuía la repentina amistad con Aoshi.

-Las cosas no son como tu crees- le dijo intentando contener las lagrimas-. Pero hay algo que debo contarte, no creo podré mirarte nuevamente a la cara si no lo hago…

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Aoshi terminaba un informe para el día siguiente. El trabajo le ayudaba a no pensar en Misao y en Soujiro Seta que seguramente estaría en esos momentos junto a ella.

Los golpes en la puerta lo sacaron de su trabajo. Espero a ver quien era pero al oír que se repetían se puso de pie para ir a abrir.

-Debe ser para ti- dijo Saito de mala manera-. No quiero a ninguno de tus amigos en casa.

Aoshi solo se limito a dedicarle una profunda mirada de odio a su padre. Solo dos años, dos años más y esa pesadilla habría terminado.

La imagen con al que se encontró al abrir la puerta lo dejo sin saber que hacer ni que decir. Misao lloraba desconsoladamente y se lanzó a sus brazos abrasándolo con fuerza.

-Todo se ha terminado. Por mi culpa todo se ha terminado- le dijo antes de romper en nuevos sollozos.

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Espero les hay gustado el tercer capitulo, como ven las cosas han ido avanzando entre Aoshi y Misao pero aparecerán todavía algunos pequeños problemitas. Por supuesto agradezco a todas las que leyeron y a las que se dieron el tiempo de dejarme su opinión así que:

Gabyhyatt: Gracias por tu comentario, como ves Aoshi ha ido cambiando un poco su manera de ser, pero Misao no lo esta pasando tan bien. Más delante se sabrá mas sobre la ex novia de Aoshi y que paso realmente. Espero te haya gustado el chap y nos leemos la próxima semana, ciao.

KaRiTo-Chan: Hermanita, me alegra te hay gustado el chap anterior y este lo acabo de terminar ayer en la noche por lo que me era imposible contrate nada, además tienes que aprender a ser paciente. Como ves Soujiro y Misao han tenido un pequeño problema, sobre la novia de Aoshi se sabrá más en los próximos chaps. Responsablemente cumplí con todas mis historias y olvídalo, no voy a dejar le royai (jajaja). Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.

Miara Makisan. Me alegra muchísimo que te hay gustado el chap anterior. Como ves la relación de Aoshi y Misao ha ido mejorando pero aun se presentaran algunos cuanto problemas. Muchas gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana.

RinKo InuKai: Amiga, tanto tiempo. En primer lugar tengo que disculparme por lo desaparecida que he estado, pero sabes que me lleno de cosas y luego ando como loca.

Me alegra muchísimo que te hay gustado esta historia, me tenia bastante poca fe, pero veo que por lo menos creo que no lo he hecho del todo mal. Espero que este chap también te haya gustado, como ves las cosas no están tan mal aun (yo y mi tendencia a complicarlo todo), pero surgirán luego algunos problemas pero también cosas buenas. Muchas gracias por tu apoyo y espero nos sigamos leyendo. Un beso amiga, que estés bien y espero hablemos pronto.