Disclaimer: Ninguno de los personajes de JK me pertenecen. Mi única paga son sus reviews y la esperanza de seguir progresando como escritora
Advertencia: esto es Slash. Para aquellos incultos, inocentes o ignorantes que no sepan lo que es una historia sobre una relación de dos personas del mismo sexo. Así que aquellos que son inocentes dejen de leer
Aquellos que quieren seguir leyendo les aconsejo que primero lean la 1° parte, "Harry Potter y el heredero de Gryffindor" y a aquellos que ya lo leyeron les aconsejo que lo relean para recordar
Capítulo 22 - Frozen
Miró su reloj de forma suplicante, esperando que la vista le fuera traicionera a esas horas. Parpadeó un par de veces antes de darse cuenta de que no había sido un error, su reloj realmente marcaba las cuatro de la mañana.
Un llanto algo apagado se escuchaba a lo lejos y si no quería que fueran tres más le valía sacar su perezoso trasero de la cama y envolverse en una fina bata de seda que tomó como reflejo mientras salía de su habitación.
"Malditos elfos buenos para nada" pensó. Había pasado dos ciclos lunares completos con aquella rutina. Y tenía que admitir que el cansancio era algo con lo que no le gustaba lidiar pero ¿Qué más podía hacer?
Los chicos habían permanecido en el hospital todo aquel fin de semana bajo su estricto cuidado antes de que el sanador Hewitt, junto con Thomson (Jefe del área pediátrica) dieran el visto bueno para que los nuevos herederos de la dinastía Malfoy fueran transportados hasta el colegio.
Draco fue otra historia.
Debido a la siempre firme actitud de Draco no pudo más que ceder cuando le pidió (casi obligándola) a dejar el hospital junto con los pequeños a pesar de visitarlo puntualmente todos los días gracias a un Portkey que el ministerio les había facilitado –como un favor especial a la familia Malfoy, por supuesto-. Y notó con agrado que la recuperación parecía ir tan bien que Ethan aceptó trasladarlo al castillo luego de cuatro días con una clara advertencia de no ponerse de pie a menos que fuera estrictamente necesario ni pensar en caminar por más de 10 minutos seguidos.
Una vez que toda la familia se había reunido de nueva cuenta en la escuela las cosas transcurrían con una especie de normalidad poco usual en el castillo. Algunos de los Slytheins más allegados se habían tomado turnos para pasar por la habitación y felicitar a la feliz pareja (Aunque Brianne todavía seguía haciendo uso del disfraz de su esposo). Mary pasaba en todos y cada uno de sus momentos libres para ver a los pequeños y, aunque no lo dijera, era evidente que esos 3 angelitos le habían robado el corazón.
Más todo parecía indicar que los bebés no al iban a poner fácil para los recién estrenados padres y prácticamente toda la carga de trabajo recaía sobre ella como en esos momentos.
Dos largos meses habían pasado y los condenados niños seguían sin querer ajustarse a un horario normal despertando al matrimonio a semejantes horas de la madrugada por hambre, cambio de pañales, posibles pesadillas o tal vez solamente por que sus jóvenes mentes disfrutaban con su sufrimiento.
El agotamiento se hizo patente para ella cuando casi se queda dormida en la mesa del desayuno y, otra vez el mismo día, sobre su mesa en plena clase de Historia de la magia, ganándose una severa reprimenda de Langdon y perdiendo 20 puntos para Slytherin. Era en esos momentos en los que de verdad deseaba que Draco pudiera poner un poco de su parte, aunque nunca se lo recriminaría. Prefería que el joven Malfoy se recuperara por completo antes de pedirle que cooperara un poco con todo aquel embrollo.
Abrió la puerta para ser iluminada por la fuerte luz proveniente de la chimenea. Una vez que hubo acostumbrado sus ojos recordó que ella nunca la dejaba prendida durante la noche…
Y ahí estaba Draco enfundado en un pijama y su bata tomando entre sus brazos al más pequeño de sus hijos (Que también parecía ser el más quejumbroso) e intentaba desesperadamente hacerlo calmar mientras veía a Thuban desde su cuna amenazando por despertar por los alaridos de su hermano.
Sonriendo con dulzura Brianne se aproximó hasta tomar a Eltanin entre sus brazos para hacerle una señal con la cabeza de que se ocupara de Thuban que ya comenzaba a removerse inquieto. En una par de minutos y luego de un biberón de poción que asemejaba la leche materna, los pequeños Malfoy ya estaban de vuelta en sus cunas descansando.
- Quien lo diría –susurró el rubio asombrado- Todo parece indicar que habías estado escondiendo tus habilidades maternales.
- No las escondo, son inexistentes. Pero luego de un tiempo te das cuenta de que todos tienen una forma diferente de llorar de acuerdo a sus necesidades.
- No hay necesidad de renegar que eres una buena madre –Draco al miró con un toque de admiración y diversión- Deberías dormir, te vez exhausta.
- Tú deberías hacer lo mismo, mañana estarás de vuelta en tu vida como el príncipe de las serpientes.
- ¿Por qué no te das un descanso? –Preguntó una poco más preocupado- Has llevado una rutina extenuante desde que regresamos ¿Por qué no tomar un día de descanso o dos?
- Debes estar bromeando –susurró cansada- ¿De hecho crees que cuidar de tres niños de dos meses puede ser considerado "Un descanso"?
Como si intentara darle la razón en ese preciso momento Rastaban despertó y comenzó a llorar.
Con un gesto de entendimiento el rubio se puso de pie para averiguar que había de malo con el pequeño. Con suavidad lo acomodó su cabecita sobre su hombro y el resto de su pecho contra su pecho arrullándolo suavemente.
- Antes de salir de San Mungo hablé con mi padre. -confesó casi en un susurro al ver que su hijo en efecto parecía clamarse.
- ¿Y qué fue lo que dijo?
- Insinuó que en cuanto termine el curso podríamos hacer uso de un "respiro" en algún lugar bastante alejado de Inglaterra. Ya no queda más excusas, Brianne, tenemos que darnos a la fuga si de hecho esperamos sobrevivir.
- Sólo estaríamos aplazando lo inevitable, Draco. No dudes que el Dark Lord nos buscará y encontrará en cuanto sepa de nuestra escapada, sin contar el peligro que esto atraería a tu familia…
- Mi padre también insinuó que el podría tomarse sus propias vacaciones al lado de mi madre en América. Después de todo, las únicas veces que ha ido ha sido por viajes de negocios. Y tú padre debería mudarse a algún otro lugar también. –Draco se acercó un poco más con su adormilado hijo entre los brazos.- Falta poco antes de que el mismo Dark Lord decida que ha sido suficiente de permanecer bajo la sombra de sus ayudantes y decida tomar por fuerza el poder que cree merecer, es una cuestión de tiempo y no permitiré que una guerra estalle sobre nosotros si es posible evitarlo.
- Estoy al tanto de que una guerra se avecina y no soy la única, últimamente parece haber demasiado movimiento por parte de algunos magos que entran y salen del castillo a todas horas. Ya nadie se molesta en guardar algo de discreción.
- Presiento que se aproxima un "pero…"
- Pero, si ese es el caso ¿Por qué no huir en este momento? Tú salud ya mejoró y podemos seguir con nuestra educación mágica en cualquier otro lugar… ¿Qué es lo que nos mantiene aquí?
Draco quiso encontrar una respuesta lo suficientemente buena para que ambos pudieran quedarse en ese castillo. El bien sabía que estaba siendo estúpido al prolongar su escape más de la cuenta pero no pudo. Su mente falló al conseguir semejante explicación más allá de una.
- Quiero terminar mi ultimo curso en Hogwarts y darle un sentimiento de conclusión a todo esto –explicó el depositando a su hijo, ahora dormido en su cuna- Sé que es estúpido e irracional más allá de toda medida, pero no puedo evitarlo. Siento que…
- No tienes por que explicarlo. Sólo promete que una vez que el curso termine empacaremos para no volver hasta que esta batalla haya terminado.
- Lo prometo- aseguró el rubio y desde su corazón esperaba cumplirlo.
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El regreso a la rutina fue mucho mejor de lo que había esperado. Había pasado lo que parecía una eternidad prácticamente atado a una cama sin posibilidad de escapar. Ahora estaba listo para recuperar too aquel tiempo que había perdido y sintió un extraño placer al bajar las escaleras para hacer su camino hasta el gran comedor desde el pequeño departamento que compartía con Brianne.
No pudo reprimir una sonrisa al acomodarse en la mesa de Slytherin para servirse una taza de café, otra de las tantas cosa que había extrañado durante su confinamiento y notó alegremente como la charla insignificante que se formaba a su alrededor por sus compañeros parecía reconfortarlo tanto como la infusión en su taza.
Unos minutos después vio como algunas personas habían caído en silencio cuando la solitaria figura de Harry Potter caminaba por el espacio entre las mesas de Slytherin y Ravenclaw hasta terminar en la mesa donde el profesorado parecía estar al tanto de todos sus movimientos.
Una vez frente al director, que parecía estar esperando a que el chico se aproximara hubo un breve intercambio de palabras antes de que diera la media vuelta y volviera a salir del comedor. En cuanto lo hizo una serie de murmullos comenzaron a dispersarse y algunos profesores miraron con reprobación a sus alumnos más no hicieron nada por intentar acallarlos.
- ¿Cómo te va hasta el momento? –pregunto una voz a sus espaldas cuando el Gran Comedor parecía haber vuelto a la normalidad. Draco se giró para ver a Brianne luciendo su uniforme impecablemente arreglado y algunos rizo elaborados que adornaban su rostro.
- Todo va bien, lindo peinado –comentó mientras se hacía al lado para hacerle lugar y alunas cuantas personas la saludaban- ¿Viste lo que pasó?
- ¿Te refieres a Potter? No es algo muy fuera de lo normal, aunque si que lo es verlo aquí.
- No creo estar entendiendo a lo que...
- No me digas que no te lo dije... Alguien aflojó la legua, a cambio de un gran saco de galeones, seguramente, y el profeta publicó la historia en exclusiva sobre Potter y su condición. –Brianne se sirvió un poco de fruta en su plato, mientras el rubio hacía lo propio con las tostadas francesas.
Mary llegó en ese momento con una sonrisa -digna de un niño al que le acaban de comprar un juguete nuevo- reflejado en su dulce rostro. Se sentó frente a ellos y preguntó:
- ¿Cómo se siente la feliz pareja?
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Harry se apresuró a salir del comedor para entrar en un armario de escobas cercano y volver a entrar al gran comedor cubierto por su capa de invisibilidad. Se acomodó en una esquina para evitar la posible y embarazosa situación de que alguien chocara con él y se detuvo a contemplarlo.
Bastaba con mirar en ese rostro sereno para perderse en él y llenarse de una sensación de paz. Excepto ahora que su leal guarda espaldas, a la que el llamaba "esposa" estaba a su lado y ambos se tomaban de la mano de cuando en cuando, no se dio cuenta de cuando había apretado sus puños uñas contra la palma de su mano dejando marcas sangrantes que se curaban al instante.
Sentía como algo quemaba en la boca de su estómago y parecía hacerlo querer acercarse hasta donde estaba sentada es mocosa y dejar caer toda su ira en la forma de sus manos al rededor de su cuello, la odiaba, su sola presencia hacía que su ira se disparara a niveles exorbitantes. Por que había sido su culpa y la de sus malditos óvulos especialmente fértiles que Draco no le aceptaría de vuelta, ella, que había llegado a arruinarlo todo y que ahora era la única razón que los separaba.
Alguna parte de su iracundo cerebro sabía que no todo podía ser su culpa, que parte de ese sentimiento era a causa de esa persona que se envolvía en una capa de invisibilidad para contemplar a su amor perdido. Pero no importaba por que una vez que el dolor se va es suplantado con la furia y el moreno se apresuró a dirigirla en dirección de esa niña tonta en lugar de a si mismo. Pero sabía que no la dañaría... Después de todo, ella hacía a Draco feliz.
"Te odio" pensó el moreno "Te odio y seguiré odiándote hasta el final de mis días".
No quiso permanecer más tiempo ahí, hizo su camino hasta afuera y no se libró de la capa hasta llegar al segundo piso. Encontró lugar en un pasillo y se recargó contra la pared, jalando de un extremo de la capa para volver a ser visible y sentarse en el frío suelo de piedra, contemplándolo sin verlo realmente. Pensando en la actitud del rubio luego de regresar al castillo; el rubio había optado por ignorarlo por completo, sin dirigirle la mirada en los pasillos o en clases, era por eso mismo que había recurrido a su capa de invisibilidad, para observarlo desde la distancia.
- ¿Harry?
La figura del director pareció haberse materializado de la nada en medio de la bruma de sus pensamientos.
- Haz favor de acompañarme. –pidió el director con una de sus serenas sonrisas y con lo que parecía un esfuerzo sobrehumano lo siguió por el corredor hasta llegar a un tapiz que el director apartó para dar en unas escaleras que se iban ampliando conforme se elevaban hasta llegar a una terraza.
Se acomodó unas gafas de sol que se habían convertido en una molesta necesidad desde hacía un par de semanas cuando notó el escozor en sus ojos a causa de la luz. Desde es día se veía forzado a utilizarlas cada vez que estaba bajo la luz solar.
La amplia terraza era de piedra sólida con barandales del mismo material, debajo de los cuales descansaban jardineras con diversas especies de flores. Alcanzó a identificar algunas rosas cerca de la entrada y begonias cerca del centro, pero también, justo frente al director, descansaba una repleta de Mi-Ga-Unks, una especie particularmente llamativa por parecer un tulipán cuyos pétalos cambiaban de color de acuerdo con el estado de ánimo de las personas al rededor, Harry a penas se acercó cuando un profundo color púrpura las coloreó. Harry sabía que era raro encontrarlas en Europa pero así mismo recordó que alguna vez Draco había mencionado que le encantaban esas flores y cómo su madre tenía algunas en su jardín y hacía que el jardinero las vigilara con especial atención.
- Es una pena que el día esté tan nublado –comentó el director- Cuando el sol brilla pueden incluso ver a los unicornios que trotan en el bosque, sin embargo, por la noche se te ofrece una espectacular visión de las hadas entre los árboles.
- No deja de ser una linda vista –comentó Potter con toda su atención fijada en las flores.
- Claro que no –corroboró el director- Pero, como puedes imaginar, la vista no es la razón por la que te traje hasta aquí.
- No recuerdo haber estado aquí antes –dijo Harry sin querer despegar su mirada de las flores, rozando lo pétalos a penas con las yemas de sus dedos.
- Es una sala de descanso, pocos alumnos la conocen por que es para uso principal de los profesores –Explicó el anciano- ¿Es que acaso quieres evitar hablar de lo que te perturba?
Harry miró la encantadora flor teñirse en segundos de un color negro y desistió de aproximarse. Parecía que todo aquello a lo que se acercaba terminaba por marchitarse y morir… Ahora que lo pensaba… Tal vez era ese el verdadero significado de la "condenación" de la que era víctima.
- Desde que me deshice del hechizo no he tenido sueños –susurró tan bajo que le sorprendió que el director asintiera, indicándole que continuara- Ni siquiera la cicatriz parece molestarme.
- Esas son excelentes noticias.
- ¿No lo entiende, profesor? Al encapsular el hechizo también hice lo mismo con mi conexión… ¿Habrá alguna forma de recuperarla?
- ¿Por qué querrías hacer algo tan estúpido? –inquirió el director con una sonrisa amable- Harry, la razón por la que tu conexión con el Dark Lord ya no está activa es por que Voldemort eligió vigilarte a través de esta. Su hechizo no hizo más que amplificarla de forma que él pudiera estar bien informado de todos tus movimientos. Al "encapsular" el hechizo conseguiste hacer lo mismo con tu conexión y ahora no compartes ese vínculo con el Dark Lord.
- ¿En verdad no lo entiende? Sin esa conexión no puedo saber que es lo que pasa con él. Pronto habrá un ataque en la escuela y usted sabe que no habrá forma de detenerlo a menos que conozcamos sus planes.
- Me parece, Harry, que eres tú quien no lo entiende. Todo este tiempo hemos procurado tu seguridad y esa conexión es cada vez más peligrosa para ti y aquellos a los que amas. No tienes por que tomar un papel de espía…
- No insulte mi inteligencia, profesor ¿Cree que durante todo este tiempo no he sabido que soy una pieza más en su juego de ajedrez?
- Y si lo sabías ¿Por qué no te revelaste?
- Por que usted sabe lo que hace y espero no equivocarme al creer que usted no desea más que deshacerse de Voldemort para que podamos vivir en la paz que todos ansiamos, por que confío en usted y sé que es usted quien puede llevarnos a una victoria.
- Me halaga tu confianza. Pero si en verdad confías en mí, deberías dejar el trabajo de fisgonear entre los planes del Dark Lord a nuestros espías y concentrarte en esos asuntos que te quitan el sueño. Ya eres lo suficiente mayor para saber que evadirlos no harán que desaparezcan.
- ¿Cómo…?
- Hay pocos que no saben del lío amoroso que hay en medio de la apresurada boda de los Malfoy, aunque nadie parece tener una explicación que sea la mitad de complicada que la realidad misma. Dudo que incluso tú conozcas la historia entera.
Harry no quiso saber más mientras era presa de una súbita incomodidad. Dumbledore era un gran mago y, por ello, Harry se sentía capaz de hablar con él con respecto a los planes de Voldemort, hechizos para regresar a los muertos o pociones ocultas en el armario de su cuarto. Pero su vida sentimental era algo con lo que no se sentía cómodo hablando con… Nadie, en realidad.
- Creo que antes de preocuparte por el destino de esta escuela y el mundo mágico, deberías ver por tus intereses personales mientras todavía hay tiempo –aconsejó Dumbledore con una confortadora mano sobre el hombro del moreno- Analízalo ¿Crees que haya posibilidades de reconciliación con el señor Malfoy? Busca la manera y podrás arreglarlo, no es común en un Gryffindor rendirse hasta que se hayan agotado las opciones e, incluso entonces, siguen intentando.
Harry miró al director a los ojos y vio una cierta chispa de diversión… ¿Sabía él algo que el propio moreno desconocía? Estaba por preguntarlo cuando el director dijo:
- Que pases un buen día –y dejó al Gryffindor ahí con sus pensamientos.
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Draco pasó su mano por el cabello en un mudo gesto de desesperación.
Y es que el ya se había imaginado las posibles dificultades de volvería clases luego de tantos meses de inactividad. Encima, sería su último año y el más complicado pero había ayudado a Brianne con sus deberes y no había dejado un apunte o anotación sin leer así que no podía estar muy atrasado. Claro, no esperó que fuera tan complicado.
A penas había conseguido envolver su mente alrededor de la idea general de la transformación de reptiles a mamíferos cuando la profesora McGonagall y había puesto frente a él una serpiente que consiguió convertir en un conejo, aunque no creyó tener una buena nota luego de que el peludo animalito decidiera sacar más veces de lo normal la lengua y arrastrara las patas de manera singular. Al finalizar la clase la jefa de la casa de los leones les asignó un pergamino de metro y medio sobre el tema que debía ser entregado para la siguiente semana.
La siguiente clase fue de runas antiguas, donde la profesora Vector creyó conveniente que comenzaran con la traducción de "Lotinêdae"; una novela épica que relataba la historia de la primera ciudad creada por los elfos. Debía ser traducida desde el élfico clásico al lenguaje humano. Claro, todo con runas.
Durante la comida no se hizo del rogar cuando Pansy le comentó que en su bolso guardaba una pequeña porción de poción revitalizarte que solía tomar con su café por las mañanas desde que había iniciado el curso.
La clase posterior al almuerzo era la que más le preocupaba: pociones. Así Draco hubiera dado a luz a quintillizos y siguiera en el hospital sabía que su mentor no lo consideraría una excusa para no estar al día en su materia pues, como el mejor alumno de la clase, tenía que mostrarse como uno especialmente aplicado y dedicado.
Esperó nerviosamente en su lugar al lado de Blaise que tampoco parecía estar de muy buen humor.
Como una especie de reflejo miró sobre su hombro para ubicar una cabeza pelirroja y a su lado a Harry.
Potter lucía un aspecto desmejorado de cerca. Lo notó al mirarlo por a penas algunos segundos. Su piel tenía un color espectralmente pálido, su cabello se veía un poco más revuelto que de costumbre y sus ojos se mostraban con el mismo cansancio de alguien que ha pasado semanas sin dormir. Más su rostro se conservaba juvenil e incluso tierno, su estatura seguía siendo poco sobresaliente y, en si, seguía siendo el mismo muchachito que siempre.
Un pergamino en forma de avión de papel voló desde la puerta hasta las manos de su compañero de al lado. Blaise había sido nombrado Head Boy, aún cuando todo apuntaba a que él sería el mejor candidato para conseguir el puesto supuso que el anciano director había inmiscuido su amplia nariz en el asunto y no se quejaba. A duras penas podía conservar la cordura el primer día de clases y ya se esperaba que a penas regresara a sus habitaciones habría tres personitas que reclamarían su atención.
Blaise pasó al frente del salón y se aclaró la garganta para que los pocos bulliciosos hicieran silencio.
- El profesor Snape no podrá dar clases hoy –informó Blaise con el memorandum entre sus manos- Todos debemos ir a la biblioteca para continuar trabajando ahí hasta que el director tenga otras indicaciones.
Algunos tenían el alivio escrito en sus rostros ante una posibilidad de terminar los deberes que tanto habían aplazado y todos tomaron sus mochilas para seguir el camino que llevaba a la biblioteca. Draco guardó sus cosas y esperó pacientemente para asegurar que el salón se vaciara y pasara desapercibidamente a su habitación para ver a los chicos.
Más alguien no parecía dispuesto a dejarlo seguir con sus planes. Potter tomaba sus cosas y le miraba de forma interrogante.
- ¿No vienes, Potter?
- Tengo otras cosas en que ocuparme. –a penas contestó camino ando hacia la puerta. Pero el rubio le cerró el paso
- Déjame adivinar… ¿Vas a buscar solución para algún enorme y oscuro problema antes de arruinarle la vida a alguien más?
- No sabía que pensaras que tu vida se había arruinado. –comentó mordazmente.
- Mi vida no podría estar mejor.
- ¿Y por que no vas a disfrutarla? ¿Por qué no seguimos con la rutina usual, Draco, y me ignoras como lo has hecho desde que tú y tu recién formada familia regresaron al castillo?
- Tal vez debería
- Y aún así sigues aquí.
Una ira incontrolable se estaba acumulando en su interior al escuchar el tono neutral del moreno. No se había dado cuenta, pero aquello se asemejada demasiado al resentimiento. Pero no importaba demasiado, en esos momentos quería una pelea y cualquier excusa era buena para lanzarse sobre el moreno y romperle todos los huesos a golpes.
- Vaya pinta la que luces, Potter ¿Pesadillas de nuevo?
- No es de ti incumbencia.
- Eso debe ser –comentó el rubio- seguramente pasaste la noche despierto esperando que tu mente no se llenara de aquellas horrendas imágenes que haces su aparición cada noche para perturbar más tu, de por si, traumada cabecita.
- Déjame en paz –exigió el moreno cono un niño de primaria, o así le parecía.
- ¿No es bonito, o si? ¿Te sientes irritado cuando alguien no deja de buscarte a pesar de que todo lo que quieres es dejarlo en el pasado? –preguntó Draco avanzando hacia Potter que a su vez retrocedía. Sonrió, sabía que en esos momentos era él quien tenía el control de la situación.
- ¿Dejarlo en el pasado? Tienes una curiosa forma de mostrarlo ya que tú no pareces dispuesto a dejarme a mí en paz.
- ¿Por qué habría de hacerlo?
- Por favor, Draco, no me obligues a hacer algo de lo que luego me arrepienta
- ¿Es eso una amenaza?
- No sabes de lo que soy capaz de hacer y no ha sido la mejor temporada para mí. Estas probando mis límites.
- Pareces enojado, Harry –dijo su nombre con un tono meloso y sarcástico en extremo que parecía una cruel burla en comparación a como solía llamarlo por su nombre.
- ¡Estoy enojado! ¿Estás feliz? Tú tienes la culpa de mi enojo y de todo lo que pasa en mi vida. Por que es gracias a ti que no puedo levantarme por las mañanas y también eres el por que me obligo a hacerlo.
- No te atrevas a decir que es mi culpa cuando fuiste tú la razón de lo que pasó.
- Ah, si. Ya lo recuerdo fui yo quien terminó contigo… debí pensarlo dos veces antes de querer salvar tu vida. Aunque no parece que tu pienses mucho antes de actuar, Draco Malfoy. De lo contrario no hubieras corrido con una mocosa a dejarla embarazada.
- ¿De que rayos estás hablando?
- Hablo de ti y de Valo… O ¿No te parece extraño que seis meses luego de que comenzaron a salir nacieran tus hijos? Pero al parecer las cuentas quedan perfectas si lo ajustamos a el momento en que terminamos ¿Fue eso lo que hiciste? ¿Buscar consuelo en otros brazos?
- No sabes de lo que hablas.
- ¡Claro que lo sé, por que es por ella que no estamos juntos, por ella y tu deseo de mantener apariencias!
- No hables de Brianne o de mí como si supieras lo que está pasando. No tienes una idea de lo que hablas.
- ¿Y por que no me lo explicas?
- Yo no te debo explicaciones de ningún tipo. Las cosas son como son y... Aún si no hubiera sido por Brianne ¿Qué te hace pensar que yo iba a perdonar lo que me hiciste?
Todo fue muy rápido para asimilarlo. En unos segundos el moreno había tomado por el cuello de la túnica al Slytherin y lo había lanzado contra la pared para luego presionar sus labios sobre los de él. Mientras sus muñecas eran aprisionadas sobre su cabeza.
Fue como si una corriente eléctrica lo recorriera por todo su cuerpo. Sabía que los labios de Harry sobre los suyos podrían obrar magia pero se negaba a aceptar ese contacto y entreabrió los labios para morder al moreno, tal vez con demasiada fuerza pues podía jurar que había brotado sangre se aquella herida y no se detuvo a pensar antes de escupirla en cuanto Harry se separó sobresaltado más no lo soltó.
Harry sabía que todo aquello estaba mal, sabía que el rubio se iba a resistir. Pero ¿Importaba? Todo el mundo parecía recobrar o perder su sentido cuando besaba a Draco.
- ¡Suel...!
La palabra no terminó de ser pronunciada cunado los labios del moreno insistían de nueva cuenta sin aflojar ni un poco el agarre que lo mantenía sujeto. Y sabía que no resistiría más... la fuerza que lo empujaba a devolver el beso era demasiado fuerte. Se debatió inútilmente por que Harry no iba a dejarlo ir mientras pudiera. Dejó escapar una especie de sollozo ahogado antes de rendirse.
Titubeó un poco antes de aceptar y sus labios se entreabrieron para recibir a los de Harry y convertirlo en una beso feroz; demasiado apasionado y sugerente. Pero en ese momento sólo importaba rendirse ante la boca de su ex amante como nunca lo había hecho y es que parecían haber pasa décadas desde la última vez pero hasta ese momento no se había dado cuenta de lo mucho que lo había extrañado.
Harry notó que el rubio al fin había cedido y se apresuró a soltar sus muñecas para tomar entre sus manos el rostro del rubio intentando unirlos aún más, quería tomar a ese rubio y fundirse dentro de él para así no verse en la necesidad de apartarse nunca más. Y es que ese contacto traía consigo los antiguos sentimientos que seguían siendo tan fuertes que dolían, por es Draco se había convertido en una necesidad imprescindible. Harry no soportó más y acomodó sus manos entre el cabello rubio para presionarlo contra su mismo rostro con una dulce brutalidad y, podría ser sólo el, pero en ese momento, mientras besaba a Draco podría jurar que su alma le era devuelta en ese salón de pociones.
Unos minutos que encerraron lo que parecía una eternidad y ambos se separaron. Con tanta lentitud que no parecían dispuestos a dejarse ir. Ninguno de los dos había soltado el rostro del otro.
El moreno sintió su corazón romperse al ver algunas silenciosas lágrimas en el rostro del rubio que se apresuró a secar con sus pulgares antes de ponerse de puntillas para besar su frente en un gesto de dulzura que Draco resintió pues ese beso se había sentido como una despedida aunque no había sido la intención del Gryffindor.
No se contuvo mucho y el moreno se apresuró a abrazarlo y apoyar su barbilla en el hombro de Malfoy que se secó las lágrimas con innecesaria fuerza antes de abrazarlo también.
- No debería ser así –susurro en moreno en un sollozo ahogado- No es justo que seas precisamente tú quien me haga perder la razón... No es justo que te necesite tanto... Te amo.
- Basta, Harry. –pidió el rubio
- No, escúchame. Te amo y... es tan fuerte que duele. Más aún cuando sé que no eres mío.
Draco se mordió el labio y dejó escapar un par de lágrimas más en medio de aquella frustración que se apoderaba de él. Más no diría nada por que hacerlo sería seguir con aquel enfermizo juego de esconderse. Él había decidido hacía mucho que aquello no volvería a pasar... peo quería que así fuera, que cada día pudiera tener su dosis de la droga en la que se había convertido el chico que tenia entre sus brazos y del que parecía tan difícil separarse.
- ¿Por que sigues insistiendo? –preguntó cuando encontró su voz- ¿Por que no puedes dejarme en paz?
- Desearía hacerlo... de verdad. Pero... –Harry no pudo encontrar más palabras que no fueran las que de verdad sentía, palabras gastadas y que la gente solía pronunciar con demasiada soltura cuando solo debían ocuparse en situaciones como esta- No puedo vivir sin ti.
A pesar de todo Draco le creyó por que el mismo se sentía así.
Alguien carraspeó para hacerse notar.
Y así la burbuja se rompió. Draco se sobresaltó y se apresuró a soltarse más Harry no lo hizo y giró su mirada iracunda hasta Lestat que parecía igualmente enfadado, aunque su expresión fría no lo dejaba ver del todo.
- ¿Interrumpo algo?
Draco empujó a Harry y tomó la mochila que, en algún momento había tirado antes de salir del salón sin mirar atrás. Y cuando supo que estaba lo suficientemente lejos del salón corrió hasta un baño cercano.
Cerró la puerta con fuerza y se mojó el rostro con agua sin creer lo que acababa de hacer.
- ¿Te sientes bien? –la voz de un chico lo obligó a girarse. Era la voz de ese chico amigo de Brianne.
"Malditas sean las coincidencias" pensó el rubio y tomó la toalla que le extendía el chico por que su rostro goteaban algunas cotas de agua que se apresuró a secar.
- Estoy bien, gracias –fue su seca respuesta.
El chico se encogió de hombros y se apresuró a lavar sus manos. Esperó unos segundos antes de volver a hablar.
- Creo que no me he presentado. Mi nombre es Malcom Adams... no sé si me recuerdas, pero estuve en su boda...
- Lo recuerdo.
El Ravenclaw sonrió un poco, ya se había hecho a al idea de que el chico no quería ser molestado más el prefirió hacerse el desentendido.
- Creo que nunca había visto a Brianne tan feliz antes de ese día. –declaró mientras el tomaba su propia toalla y secaba sus manos- Aunque ahora se ve igual de feliz cada vez que está contigo. Eres una persona afortunada.
Entonces Draco si que fijó su atención en el chico. Era el clásico ejemplo de un niño bonito; ojos en un tono muy claro de azul, cabello castaño claro y muy liso que caía graciosamente sobre su rostro, facciones dulces y aniñadas y una estatura baja. El chico irradiaba un cierto encanto y ternura difíciles de pasar por alto.
Lo miraba serio aunque tenía una suave sonrisa entre sus labios... ¿Podría ser que...?
- Me alegra que la hagas feliz –explicó el chico- Ojala sigan siéndolo.
- ¿Quieres decir que tú...?
- Yo sólo quiero decir que espero que la sigas haciendo feliz, Malfoy, por que ella no merece nada menos. Que estés bien.
El chico ya estaba por salir cuando Draco recordó algo.
- ¿No te graduaste el año pasado?
- Tuve que recursar el año. Aunque, entre nosotros, fue más bien un asunto de elección.
Adams sonrió y salió del cuarto de baño.
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- ¿Qué rayos haces aquí? –preguntó el moreno con molestia a su mentor
- Podría preguntar lo mismo si no fuera por que entré en medio de una escena tan acaramelada -respondió Lestat todavía en la puerta, sin moverse un centímetro y con ese brillo peligroso en los ojos
- ¿Estas reclamándome? -el tono fanfarrón del moreno lo hacía enfurecer todavía más.
- No creí que fueras un destroza hogares, Harry. Especialmente con la familia que no deja de ser famosa.
- ¿Y por que no vas a decirlo los medios, hipócrita?
El rubio fingió no escuchar eso último y se acercó lo suficiente al moreno para apoyar uno de sus dedos sobre la pálida mejilla de este que se apartó más en el dedo de Lestat quedó una mancha de sangre.
- El amor duele ¿No es cierto? -el rubio lo miró todavía sin demostrar su enojo del todo abiertamente.- ¿No te parece cruel jugar así con el pobre señor Malfoy?
- No sabes de lo que estás hablando. Te estas metiendo en terreno peligroso, Lestat y no estás en la mejor posición para decirme que es lo que debería hacer cuando jugar con las personas es lo que mejor haces.
Sus miradas se cruzaron con fría determinación por ambas partes. Harry ya veía esto venir desde hacía mucho tiempo, pero el momento nunca se había presentado antes.
Más todo tenía un límite. Y Harry ya estaba demasiad cansado de fingir como para poder seguir mirando a Lestat a los ojos después de todo lo que había pasado. En esos momentos su ira la sentía tan fuerte como hacía unos minutos había sentido el amor por Draco y ya iba siendo hora de deshacerse de ese sujeto de una vez por todas.
- Quiero que te vayas.
- ¿De que rayos estás hablando ahora? -preguntó con algo de incredulidad el rubio.
- Tú sabes perfectamente de que hablo. Quiero que te vayas del castillo y de mi vida para ya no regresar. Ya estoy harto de ti.
- Eres un jovencito muy arrogante si crees que sólo por que tú lo mandes voy a salir de aquí. Creo que tienes una idea muy errónea de las circunstancias, Harry.
- Comprendo a la perfección las "circunstancias", Lestat. ¿Por que no repasamos la situación? -Harry fingió contar con los dedos- Primero: Hay un precio por tu cabeza en el mundo mágico, por eso no puedes salir del castillo. Segundo: es por mí que sigues aquí y que Dumbledore te acepta sin preguntas adicionales. Tercero: Todos los de tu raza están siendo cazados y exterminados poco a poco. Así que aún si pudieras encontrar a Louis no tienes a donde ir, por que si o me equivoco mucho, la cabeza de Gabrielle ya fue presentada y cobraron la recompensa.
Harry entonces fue lanzado contra la pared con fuerza, mucha más fuerza de la que nunca creyó y s sorprendió al ver que, a pesar de que estaba un poco engazado en el muro de piedra no habría sufrido de un mayor daño. Aunque Lestat ahora le miraba con ojos asesinos desde la distancia y parecía listo para un segundo ataque, pero Harry ya estaba preparado. Y le puntó con la varita.
- Expelliarmus -un potente rayo rojo impacto contra el pecho del vampiro que fue lanzado hacia atrás más nunca cayó al suelo. Se quedó suspendido en el aire asemejando a un terrorífico ángel vengador.
- Todo parece indicar que sabes más de lo que dices, Potter ¿También estabas al tanto de que era yo quien te iba a entregar al Dark Lord a penas fuera posible?
- Sectusempra -el hechizo impactó de lleno en la cara del hombre y profundas heridas surcaron su piel para curarse en pocos segundos.
- ¿Crees que con un simple pedazo de madera podrás deshacerte de mi? Soy Lestat, aquel que bebió de la sangre de los antiguos y no seré detenido tan fácilmente.
- Lo sé. Pero tú harías bien en recordar que fue por tu estúpido sentimentalismo que tú te encargaste de armarme de ese mismo poder ¿O no lo recuerdas?
De la nada Harry se elevó en el aire para lanzarse contra su maestro en medio de un forcejeo en medio del aire, dejando la magia de lado por un momento. Por que ambos guardaban demasiado rencor y dolor contra el otro para desistir de aquella batalla sin sentido que ya se veía venir desde hacía un buen tiempo.
Al final Harry acabó dando un golpe contra el suelo que debió haber hecho temblar al castillo entero. Pronto Lestat de puso de cuclillas con una rodilla a cada lado el maltrecho cuerpo del moreno todavía con esa mirada iracunda.
- ¿Qué es, eh Potter? ¿Qué lo hace TAN especial? -preguntó con inmenso rencor- ¡DÍMELO!
Aquello sorprendió demasiado al Gryffindor como para soltar una respuesta algo mordaz que pudo haber sacado de la manga. Lestat de verdad le quería... la sola idea le parecía inconcebible. Todo aquel ataque por celos...
Por una fracción de segundo pensó en Brianne, la niña tonta personalmente encargada de hacer del resto de sus días miserables. De los mucho que todos decían que quería a Draco a pesar de todo lo que había estado pasando... Pero su mirada debió dejar ver la lástima que sintió por el rubio por que un fuerte golpe contra su mandíbula que, de haber sido enteramente humano, hubiera roto su cabeza sin remedio le recordó con quien estaba lidiando. Lestat no merecía lamentación, por que lo había herido profunda e irreparablemente al condenarlo a pasar los siglos de la misma forma que él llevaba haciéndolo.
- Everte statum -el hechizo tomó desprevenido al rubio que fue lanzado contra la pared donde descansaba el pizarrón y Harry siguió apuntando hasta su pecho. El rubio rió con fuerza, carcajeándose amargamente tirado en el piso junto con la pizarra. - Quiero que te vayas, Lestat. Si no quieres que el Director mismo sea quien te entregue y cobre el precio sobre tu cabeza.
- ¿Todo fue una vil farsa, verdad? Todo este tiempo... -Lestat lo miraba derrotado y el moreno no bajó la guardia.
- Si -confirmó Harry con frialdad.
El rubio se puso de pie todavía con la misma mirada de rencor, sonrisa falsa y amarga y se sacudió un poco el polvo que había quedado adherido a su traje.
- "No abracéis el amor, pues el amor en mi abrazo crecerá frío se marchitará y morirá" En algún punto querrás hacerlo, querrás compartir la condenación con aquel al que amas y entonces, verás venir el final. Pues el amor es para los mortales, Harry. Y estamos condenados a amara a medias.
-:-
La final, Lestat dejó pacíficamente el castillo, sin carta de renuncia ni nada por el estilo. Sólo desapareció y nadie supo más de él.
Más sus ultimas palabras habían quedado dolorosamente alojadas en su mente que a veces pasaba días enteros repitiéndose en su cabeza cómo una de esas absurdas canciones que no te puedes 1quitar de la cabeza y cuando no pensaba en sus palabras pensaba en él.
Lestat y Louis, a quien era sabido que amaba ¿Cómo era, entonces, que no estaban dispuestos a pasar una eternidad juntos?
La única explicación estaba ahí pero no parecía suficiente. Y a la vez lo explicaba todo a la perfección ¿Cómo no guardarle rencor a la persona que te condenó? Así se te haya dado una opción como Louis la tuvo (E igual que Anna, no pudo evitar pensar) Los inmortales tendían a condenar su existencia en algún punto.
Tal vez era m momento de reevaluar la situación
-:-
Los viernes solían ser los días más ocupados. Brianne Valo de Malfoy lo sabía y era por eso que no se dejaba molestar por tonterías de sus compañeros que celebraban los viernes con un verdadero acontecimiento cuando no era más que el final de una ocupada semana a la que seguiría una todavía más ocupada o, incluso más ajetreada que de costumbre.
Por que ella ocupaba los viernes para terminar pendientes que habían sido olvidados durante la semana y los terminaba con la esperanza de poder pasar un fin de semana relativamente tranquilo. Esperanza inútil, pero esperanza al fin y al cabo.
Repasó con la mirada una vez más el trabajo que sería tan importante para su calificación con la profesora McGonnagall. Todo parecía en orden, las líneas estaban perfectamente alineadas, ningún borrón o mancha de tinta y buena caligrafía. Era conciso, exacto y directo. Cómo ella solía trabajar.
Algunos comentaban que la chica pudo llegar a ser la nueva Hermione Granger de su generación si no hubiera sido por ese pequeño "descanso" obligatorio que se tuvo que dar por unos meses para dar a luz. Aunque sus notas no habían sido afectadas. Algunos incluso se preguntaban como lo hacía.
Sonrió complacida. Parecía que iba a ser un buen viernes.
Así fue hasta que pasó frente a una puerta cerrada en su camino al aula por el pasillo desierto. Entonces una mano se cerró sobre su antebrazo y, con increíble fuerza y rapidez, fue empujada hasta el interior de, lo que parecía, un salón de desuso donde se apilaban bancas y escritorios viejos. Pronto Brianne tuvo su varita afuera y estaba lista para lanzar el primer hechizo que le viniera a la mente cuando otra mano se la arrebató y la arrojó lejos para luego posarse sobre u boca donde la piel pálida de aquella persona se sentía tan fría que casi quemaba.
- No hace falta que hables, sólo quiero que escuches.
La ira y el miedo se unieron confusamente al darse cuenta de que estaba en aquel lugar a la merced de Harry Potter.
TBC
o.o La cosa se complica, ¿No creen? Ya nos acercamos peligrosamente al final. Sólo dos capítulos y un epílogo antes de decirle adiós a esta historia.
En este punto, es estúpido disculparme por las actualizaciones tardías, pero si alguien está dispuesta a aceptarlas... Siento mucho haber hecho a todos esperar tanto tiempo entre caps pero las cosas pasan nnUU
Ya llevo una buena parte de las ultimas 3 partes de esta historia y espero que estén antes de que termine el año. Quiero terminar a tener todo listo para n0o verme en la penosa necesidad de hacer correcciones de última hora antes de postear los caps. Aunq parece que el destino está contra mí en este cap por que he tenido cada problema con el teclado...
Pude notar que a muchas de ustedes no les gustó mucho nnU Se notó en el numero de reviews. Pero ese era un cap escrito desde que la historia empezó con algunos leves ajustes.
Gracias por todos los maravillosos rr's, aunq sean para amenazar y los dejo con la canción (Que tiene un poco de trampa pues adelanta algo del siguiente cap XD):
I
can't feel my senses (No
puedo sentir mis sentidos)
I
just feel the cold (Sólo
siento el frío)
All
colors seem to fade away (Todos
los colores parecen desvanecerse)
I
can't reach my soul (No
puedo alcanzar mi alma)
I
would stop running, if knew there was a chance (Dejaría
de correr, si supiera que hay una oportunidad)
It
tears me apart to sacrifice it all but I'm forced to let go (Me
deshace sacrificar todo pero estoy forzado a dejarme ir)
Tell
me I'm frozen but what can I do? (Díme
que estoy congelado ¿Pero que puedo hacer?)
Can't
tell the reasons I did it for you (No
puedo dar razones, lo hice por ti)
When
lies turn into truth I sacrificed for you (Cuando
las mentirasse conviertan en verdades me sacrifiqué por
ti)
You
say that I'm frozen but what can I do? (Dices
que estoy congelado ¿Pero que puedo hacer?)
I
can feel your sorrow (Puedo
sentir tu desolación)
You
won't forgive me, (No
me perdonarás)
but
I know you'll be all right (Pero
sé que estarás bien)
It
tears me apart that you will never know but I have to let go (Me
deshace que nunca lo sabrás, pero tengo que dejuarme ir)
Tell
me I'm frozen but what can I do? (Díme
que estoy congelado ¿Pero que puedo hacer?)
Can't
tell the reasons I did it for you (No
puedo dar razones, lo hice por ti)
When
lies turn into truth I sacrificed for you (Cuando
las mentirasse conviertan en verdades me sacrifiqué por
ti)
You
say that I'm frozen but what can I do? (Dices
que estoy congelado ¿Pero que puedo hacer?)
Everything
will slip way (Todo
se escapará)
Shattered
peaces will remain (Los
pedazos permanecerán)
When
memories fade into emptiness (Cuando
los recuerdos se desvanezcan en el vacío)
Only
time will tell its tale (Sólo
el timepo contará la historia)
If
it all has been in vain (Si
todo fue en vano)
I
can't feel my senses (No
puedo sentir mis sentidos)
I
just feel the cold (Sólo
siento el frío)
Frozen...
(Cóngelado...)
But
what can I do? (¿Pero
qué puedo hacer?)
Frozen...
(Cóngelado...)
Tell
me I'm frozen but what can I do? (Díme
que estoy congelado ¿Pero que puedo hacer?)
Can't
tell the reasons I did it for you (No
puedo dar razones, lo hice por ti)
When
lies turn into truth I sacrificed for you (Cuando
las mentirasse conviertan en verdades me sacrifiqué por
ti)
You
say that I'm frozen, frozen... (Dices
que estoy congelado, congelado...)
Frozen - Within Temptation
